dimarts, 12 de maig del 2026

Un juzgado de Paterna tiene abierta una querella contra el alcalde franquista de Cangas por la desaparición forzosa de un concejal socialista

 https://www.farodevigo.es/o-morrazo/2026/05/11/juzgado-paterna-abierta-querella-alcalde-130080583.html


Carolina Martínez, nieta de José Manuel Murcia Martínez, concejal del PSOE en Ayora fusilado en Paterna, presentó una denuncia en 2024 contra el presidente del tribunal que le condenó a muerte, Óscar Boán Callejas, y otros cuatro de sus integrantes

"Quiero que les quiten todo el reconocimiento y medallas que han logrado en su vida", explica la descendiente del edil represaliado


José Manuel Murcia Martínez, edil del PSOE de Ayora. A la derecha, Boán Callejas.

José Manuel Murcia Martínez, edil del PSOE de Ayora. A la derecha, Boán Callejas. / L-EMV

València

El juzgado de instrucción número 5 de Paterna mantiene abierta una causa por la desaparición forzosa de José Manuel Elías Murcia Martínez, un concejal del PSOE de Ayora que fue juzgado por un tribunal militar y fusilado en el Terrer de Paterna el 6 de noviembre de 1939. La querella la presentó en 2024 su nieta, Carolina Martínez, y va contra los integrantes del consejo de guerra que lo condenó a muerte. En total, cinco personas. Se da la circunstancia de que el presidente de dicho tribunal fue el alcalde franquista de Cangas Óscar Boán Callejas, el teniente coronel que en 1940 también sentenció a muerte al rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre. El resto de miembros del tribunal militar contra el que va la denuncia son los capitanes Carlos Pombo Somoza, Vicente Quintana Pombo, Alfonso García Martínez y Federico García León.

Aunque solo fueron unos 15 minutos, la declaración de Carolina ante la jueza hizo historia. Fue el pasado 10 de febrero y, por primera vez, una descendiente de un represaliado llegó donde no había llegado nadie y pudo explicar en un juzgado porqué había denunciado, a quien y qué es lo que busca. «No quiero venganza, pero sí que quiero que se sepa todo lo que hicieron estos personajes», explica a Levante-EMV -cabecera del mismo grupo editorial que FARO- en una conversación telefónica. La nieta de José Manuel Murcia Martínez no sabía que el presidente del tribunal a quien ha denunciado es el mismo que llevó a la muerte al rector de la Universitat de València. Al ver la foto del verdugo de su abuelo en este periódico, esta mujer sintió «un poco de todo, pero sobre todo, indiferencia y pena. Yo contra las familias de estas personas que decidieron enviar a mi abuelo a la muerte siendo inocente no tengo nada. Pero sí quiero que les quiten todo el reconocimiento y todas las medallas que han logrado en su vida. Si hicieron cosas buenas, que no lo creo, también se tiene que saber que hicieron cosas malas como esta».

José Manuel Murcia Martínez.

José Manuel Murcia Martínez. / L-EMV

Cuando habla del proceso judicial, Carolina Martínez se acuerda de su madre y de su abuela. «Lo pasaron muy muy mal. Metieron a mi abuelo y a mi abuela en la prisión. También a su hijo mayor. Se quedaron las tres hijas solas y por las noches iban los soldados y se quedaban en su casa. Ellas se encerraban en un cuarto del miedo que tenían y hasta que no se iban los militares no salían. Se lo quitaron todo. Tierras, todo. Hasta el 48, mi abuela Carolina estuvo en libertad vigilada. Nunca les dejaron en paz. Comían hinojo de los campos y salieron adelante gracias a la ayuda de los vecinos».

Una foto como único recuerdo

José Manuel Elías Murcia Martínez era militante del Partido Socialista y concejal del Ayuntamiento de Ayora. Fue detenido meses después del fin de la guerra civil, en 1939 y trasladado a la cárcel Modelo de València. Aguantó preso unos meses. El 6 noviembre de 1939 fue fusilado en el Terrer de Paterna. Su cuerpo fue arrojado a la fosa común nº 94 del cementerio de esa localidad. Tardó en salir de ella 83 años.

«Mi abuela Carolina me hablaba siempre de mi abuelo, me decía que era una persona muy seria, muy formal», rememora Carolina, que se llama como ella. Entre sus recuerdos infantiles está la imagen de la madre de su madre besando una foto. «Lo único que tenemos de mi abuelo es un librito de la cooperativa con una foto de él con unos cuantos compañeros», explica. De vez en cuando, la abuela la sacaba del bolsillo, donde la llevaba siempre, y se la llevaba a los labios. Estaba tan manoseada que se notaba hasta la marca del pulgar. Recuerda ese gesto y una letanía: «Me moriré y no podremos encontrar a tu abuelo». Ahora, al fin, está enterrado con ella en Castelló.

Carolina Martinez antes de su declaración en los Juzgados de Paterna en febrero.

Carolina Martinez antes de su declaración en los Juzgados de Paterna en febrero. / Redacción Levante-EMV

39 personas en una fosa

Fue el hijo mayor de Carolina Martínez el que lo inició todo. «Vio en las noticias que en Paterna se estaban exhumando fosas y me dijo que por qué no intentábamos hacer lo mismo con aquella en la que pensábamos que estaba el abuelo», relata. Los arqueólogos de Arqueoantro le explicaron el procedimiento: eran las asociaciones las que podían pedir subvenciones para la exhumación. Así que empezaron a buscar la forma de constituirse en asociación.

En la placa colocada sobre la fosa había algunos nombres y localidades. «Empezamos a buscar a familias porque no conocíamos a nadie, fuimos alcalde por alcalde de los pueblos que aparecían, algunos nos ayudaron y otros no», rememora. La asociación se constituyó con familias de 21 víctimas, más de la mitad de las que hay en la fosa, 39. Allí, donde siempre supieron -o sospecharon- que estaban, se ha conseguido identificar a 16 personas.

«Quiero poner una querella»

Una de ellas es el abuelo de Carolina. Todavía se acuerda del día en que el equipo de Arqueoantro le hizo una videollamada para decirle que habían podido confirmar que los restos encontrados pertenecían a José Manuel Elías Murcia Martínez. Era el 10 de junio de 2022, el cumpleaños de su hijo. «Estaba de viaje y de repente me salen todos ahí en grupo, mirándome, y yo pensé que por fin mi abuela y él podrían estar juntos», dice.

Pero desde que empezó la exhumación hasta esa llamada habían pasado cuatro años y mucho trabajo. También un intento infructuoso de judicializar el fusilamiento de su abuelo antes de la identificación. «Fuimos al juzgado de Paterna y dije: ‘Quiero poner una querella’». Le preguntaron si sabía cuál de los restos era el de su abuelo, y dijo que no. Si sabía a ciencia cierta que estaba allí enterrado, y dijo que no. Así que le tocó esperar.

«No quiero venganza, quiero memoria»

Pero, ya identificado, pudo presentar hace dos años una querella que reclama la investigación del delito de desaparición forzada. Y no a la primera -se aplazó por un tema documental- pero sí a la segunda, Carolina pudo, este viernes, sentarse delante de una jueza. Fueron quince minutos. «La fiscal y la juez estuvieron muy amables las dos, empáticas», resume. Pudo contarles quién fue José Manuel, cómo su abuela arrastró el dolor y el silencio toda la vida y cómo lo ha vivido ella, décadas después.

«Espero que haya más gente que lo vea y que diga: ‘¿por qué no lo vamos a hacer?’», dice Carolina. Cree que a las víctimas del franquismo les tienen «un poco en el limbo». «Han pasado 40 años en los que hemos sufrido horrores, miseria y vejaciones, pero luego 48 o 49 de democracia y nos tienen ahí que no saben qué hacer», lamenta. Eso, a pesar de que, también las víctimas, también las fosas, son «historia de España». «Se tiene que reconocer y reparar a las personas; yo no quiero venganza, quiero memoria», reclama.

Su abuelo, al menos, ya no está «como un perro metido en una fosa». «Más que dignidad, le hemos dado honor; a esa persona le quitaron el honor y la dignidad se la hemos dado nosotros con un entierro digno», zanja.

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