En el verano de 1974, la Casa Civil del Jefe del Estado envió desde Sada (A Coruña) a Castellón, por valija y bajo supervisión militar, los aperos para atunes de su yate para que Francis Franco participara en la prueba, según la documentación a la que ha tenido acceso Público.
Se desmontaron del Azor hasta 84 efectos de pesca, desde cañas, guantes y sillas hasta anzuelos y sedales.

A Coruña-
La Casa Civil de Francisco Franco, el organismo de la Jefatura del Estado encargado de la agenda pública y de la intendencia personal del dictador, organizó en 1974 una operación para que Francisco Francis Franco Martínez-Bordíu, nieto del tirano, pudiera utilizar los aparejos de pesca de su yate, el Azor, en un concurso de pesca de atunes en Castellón.
Así figura en la documentación a la que ha tenido acceso Público y que figura en el expediente que redactó al efecto la Casa Civil del jefe del Estado, según la cual se desmontaron del Azor, propiedad de la Armada española y anclado en la localidad de Sada (A Coruña) durante las visitas estivales de Franco a Meirás, hasta 84 efectos de pesca. Desde cañas, guantes y sillas hasta anzuelos y sedales, se enviaron por valija a Madrid, y desde allí a la Comandancia de Marina de Castellón en tren y en Land Rover bajo supervisión militar, para que Francis Franco pudiera usarlos en la prueba.
"Durante la jornada de verano en el Pazo de Meirás, el nieto mayor de S.E. [Su Escelencia], D. Francisco Franco, se trasladó desde el Pazo a Castellón para participar en campeonato de pesca deportiva del atún", explica el informe, que continúa así: "Con este motivo se enviaron, por medio del enlace de la valija, los efectos de pesca que figuran en relación adjunta a Madrid, desde donde el capitán Rodríguez Giles se encargó de reexpedirlos por ferrocarril y en régimen de servicio a la Comandancia de Marina de Castellón de la Plana”.
Según esa relación, se desmontaron y transportaron "cuatro cañas para atunes y ganchos para subir las piezas a bordo; una porra para matar los atunes (sic); seis pares de guantes; dos argollas para los curricanes [un arte de pesca]; seis cucharillas [un tipo señuelo]: seis panochas [lo mismo]; seis plumeros [ídem]; cuatro chalecos para las líneas; dos tineros para roscar las sillas; un juego de cadenas para las sillas; un carrete de hilo para ligaduras de las líneas y las drizas de boniteros; dos sillas de pesca; 18 anzuelos de curricanes; 42 anzuelos de cebo para pargo [un sabroso pescado blanco característico por su color rosado]; ocho punteras para los carretes; dos tinteros para las sillas [...] y una caja con lo anzuelos y pertrechos". Además, el documento señala: "Cuatro carretes con líneas. Hay que comprar dos líneas de nylon de 600 metros cada una".
A principios de julio de 1974, Franco había sufrido una tromboflebitis que había agravado la delicada situación de salud que ya padecía por el párkinson que se le había diagnosticado una década antes, y cuyos síntomas el régimen ya no podía ocultar. Su equipo de seguridad había ordenado que una ambulancia medicalizada acompañara siempre a su séquito en la comitiva de coches de sus viajes y visitas, oficiales o no, por lo que pudiera pasar. Su médico de cabecera establecía diariamente su régimen alimentario y farmacológico.
En el verano de 1974, el estado de Franco obligó a retrasar hasta agosto su llegada a Meirás, donde él y su familia, incluidos sus nietos, pasaban los veranos desde que terminó la guerra civil. Francis, el hijo mayor de su hija Carmen, contaba entonces 19 años.
Al contrario que las Torres de Meirás -que el dictador había robado en 1941 mediante una falsa operación de compra que permitió a sus herederos seguir disfrutando del pazo hasta que la Justicia les ordenó hace unas semanas devolverlo definitivamente al patrimonio público-, el Azor pertenecía al Estado.
El buque, de casi 50 metros de eslora, había sido construido en los astilleros ferrolanos de Bazán y fue destinado para el disfrute de Franco y su familia, que lo convirtieron en el símbolo de sus estancias veraniegas en Sada. El interior estaba decorado en madera, tenía una tripulación de unas 40 personas y camarotes para 12 invitados. Franco ordenó dotarlo de un equipo completo para pescar atunes, una de sus aficiones preferidas.
El expediente de la Casa Civil no detalla cuándo se desmontaron esos aparejos para enviarlos a Castellón, pero la hemeroteca de la época sí recoge que a finales de julio de 1974 el Real Club Náutico de esa ciudad celebró un célebre concurso de pesca de atunes, cuya primera edición se había convocado el verano anterior.
No hay ninguna referencia sobre cómo quedó Francis Franco en el concurso, si es que participó finalmente en él. Pero el expediente de la Casa Civil de su abuelo recoge que el 5 de septiembre "se recibieron en el Pazo de Meirás, devueltos de Castellón a Palacio de Oriente de Madrid y reexpedidos por valija al Pazo" los efectos de pesca enviados para el certamen. "Este mismo día 5 de septiembre todos los efectos se enviaron al yate Azor, que estaba fondeado en Sada", concluye el documento.






