dimarts, 4 de juny del 2013

Proyecto Vencidxs-Valencia

Buenos días!
Os hago llegar una información del proyecto 'Vencidxs', un recorrido general por toda España con el que colaboramos  en Valencia aportando algunos nombres que salen reflejados tanto en el documental como en el futuro libro. Son ocho personas que aportan testimonios valencianos de lo que vivieron en épocas pasadas; ocho almas luchadoras que cuentan en la Historia general de la represión y la resistencia de este País contra la injusticia

Muchas gracias por vuestra atención.

Matías Alonso
660 470 405

Para mas información:

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Aitor Fernández
DATECUENTA
Comunicación y Educación Libre
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twitter: @dcuenta




ENTREVISTA:DAVID BAIGÚN | ABOGADO DE LA QUERELLA ARGENTINA | LA DEFENESTRACIÓN DE GARZÓN


http://elpais.com/diario/2010/05/20/espana/1274306412_850215.html


"El proceso contra Garzón es un plan fabricado por la derecha"

NATALIA JUNQUERA Madrid 20 MAY 2010
David Baigún cuenta que supo qué tipo de abogado quería ser en las clases de un exiliado de Franco, el vicepresidente del Parlamento español en 1936 Luis Jiménez de Asúa. Tiene mucho que ver con el hecho de que este penalista argentino, especializado en derechos humanos, haya decidido, a sus 84 años, representar a los exiliados españoles en Argentina y a una docena de organizaciones en la querella contra el franquismo interpuesta en Buenos Aires. Ha venido a España para participar en el III Seminario hispano-argentino sobre derecho penal. Entre conferencia y conferencia, habló con EL PAÍS sobre las expectativas de la querella -la justicia argentina acaba de aceptar su recurso contra el archivo- y lo que le está ocurriendo al juez Baltasar Garzón.
"Dirigentes hoy respetados participaron en la represión"
"Creo que el proceso contra Garzón es un producto fabricado y grosero, un plan de la derecha que tiene los pasos marcados desde el principio. Y nosotros somos el contraplan". Se refiere al grupo de abogados que lleva la querella por genocidio interpuesta contra el franquismo en Buenos Aires. "Tenemos que prepararnos para un conflicto muy largo", advierte. "Hay intereses políticos y económicos que se resisten a que se investigue, porque se descubriría que dirigentes que la opinión pública tiene hoy por ciudadanos respetables, en la época del franquismo utilizaron sus ventajas. En Argentina hay grandes grupos económicos españoles que han participado de la represión".
No quiere decir a cuáles se refiere. "Es pronto aún", pero recuerda que en su país ya han sido juzgados los torturadores de la dictadura argentina y que ahora arranca una segunda fase judicial contra los "responsables económicos".
El penalista explica que en Argentina y en España se cometieron delitos de lesa humanidad, pero con importantes diferencias. "En España hay una entidad como Falange, que actúa como cuerpo organizado y mata sin límites, sin dar explicaciones, sin saber a cuántos. Eso no ocurrió en Argentina, donde sí hubo grupos armados que ejercían la represión de forma clandestina, pero no como una organización civil directamente respaldada por el Régimen. Hubo muchas menos víctimas". "Además, en España todo el aparato del Estado participa en la extirpación social de la República: de los fusilamientos, de las desapariciones, de los robos de niños. Por eso el franquismo no muere con Franco. Porque los delitos los cometió todo el Estado franquista, no sólo sus dirigentes".
El letrado asegura que el primer objetivo de la querella es "el esclarecimiento de la verdad" y que la justicia tiene que darse prisa para que "no desaparezcan quienes la saben". En cualquier caso, concluye, "que no quedaran responsables vivos no impediría investigar. La culpabilidad es algo posterior", aunque en este caso, añade, "los hay".

dilluns, 3 de juny del 2013

Fabiola Cortés Urzainqui, la enfermera del PCE de Jaén.


http://todoslosnombresdeporcuna.blogspot.com.es/2013/06/fabiola-cortes-urzainqui-la-enfermera.html

lunes, 3 de junio de 2013

Fabiola Cortés Urzainqui, la enfermera del PCE de Jaén.

El Padre jesuita Martín Colom en misión evangelizadora en la Prisión Especial de regeneración y reforma de Calzada de Oropesa, Toledo, 1941. Fuente: todoslosrostros


Fabiola Cortés Urzainqui nació en Carcastillo (Navarra) en el año 1910. Cuando estalló el la sublevación militar del 18 de julio de 1936 se encontraba en Jaén capital. Allí ejercía su profesión de enfermera; afiliándose al Partido Comunista en febrero de 1937, perteneciendo también al sindicato de enfermeros de la UGT desde agosto de 1936. Ostentó, dicho sea de paso, la presidencia de dicho ramo sindical desde enero de 1939 hasta su detención y encarcelamiento por los “casadistas” a principios de marzo de ese mismo año.


Su labor durante la contienda se centró en el Hospital Provincial, al lado de las “Hermanitas de la Caridad” (sic), y el Hospicio de Mujeres; así como, presumiblemente, en la Secretaría de las Mujeres Antifascistas del PCE jiennense, siendo miembro del Comité Central Provincial en enero de 1938, según el diario comunista “Frente Sur” de 15 de enero de 1938, inserto en el procedimiento sumarísimo y de urgencia abierto contra Cristóbal Valenzuela Ortega.


Fabiola Cortés Urzainqui, de 29 años de edad cuando fue detenida por segunda vez por las fuerzas de ocupación franquistas, era viuda y tenía una hija. Fue juzgada en Jaén el 10 de mayo de 1940 de un delito por rebelión militar cuando paradójicamente había sido detenida por dos veces por militares sublevados, Franco y Casado. A su detención por los “casadistas” se refería el sumario franquista como “complot comunista”, argumento que reforzaría el régimen con el paso del tiempo y su lucha “antibolchevique”. El tribunal fascista la condenó a 12 años y un día de reclusión temporal y las responsabilidades políticas correspondientes.



La dirección del PCE en Jaén en enero de 1938. Fuente: Frente Sur.

En 1948, según se desprende del sumario militar consultado por nosotros, se encontraba en Zaragoza, ya como liberta condicional desde el 15 de enero de 1943, procedente de la cárcel de mujeres de Calzada de Oropesa (Toledo), solicitando el indulto definitivo al capitán general de la quinta región militar (Zaragoza), “gracia” que le es otorgada el 14 de octubre de 1948 en Sevilla. Desde ese 15 de enero en la que obtuvo la libertad condicional estuvo siempre vigilada, como todos los reclusos “rojos”, por la Brigada Político-Social, observando “buena conducta” según la misma.


Fabiola pasó por las cárceles de Santa Clara (Jaén); el reformatorio de mujeres de Aranjuez y cuando menos por Calzada de Oropesa (Toledo). La Junta Provincial de Libertad Vigilada de Zaragoza, ciudad donde fijó su residencia, le dio el visto bueno a la misma con fecha de 19 de febrero de 1949.


A partir de aquí nada sabemos sobre Fabiola o su hija. Agradeceríamos a los familiares, amigos o historiadores cualquier información sobre su paradero o descendencia, con el fin de reconstruir no sólo su existencia, sino los avatares por los que pasaron los miembros electos del Comité Central Provincial del Partido Comunista de Jaén.


FUENTES:



- Procedimientos Sumarísmo de Urgencia 43.580, legajo 102, nº 4.170 contra Fabiola Cortés Urzainqui. Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial Togado 2º de Sevilla.
- Procedimientos Sumarísmo de Urgencia 15.557, legajo 76, nº 3.072 contra Cristóbal Valenzuela Ortega. Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial Togado 2º de Sevilla.

DIRECCIÓN POSTAL PROYECTO TODOS LOS NOMBRES DE PORCUNA



nombresporcuna@gmail.com


Apartado de correos nº 47-23790. Porcuna (Jaén)



Ni un solo representante del Ministerio de Defensa acudió al homenaje al general republicano Vicente Rojo


http://www.elplural.com/2013/05/27/ni-un-solo-representante-del-ministerio-de-defensa-acudio-al-homenaje-al-general-republicano-vicente-rojo/

Los descendientes del militar comulgaron junto a un general de la guardia civil hijo también del pueblo de Font de la Figuera
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La Iglesia de Font de la Figuera decorada para el homenaje.
La Iglesia de Font de la Figuera decorada para el homenaje.
El domingo 26 de mayo el silencio se apoderaba de la parroquia de Font de la Figuera a la entrada de la bandera republicana. Se iniciaba el homenaje al general republicano Vicente Rojo, nombrado hijo predilecto de la localidad. “Era el claro significado de que había llegado la reconciliación entre bandos, al menos, eso era lo que Rojo siempre hubiese querido. Fue una ceremonia donde reinó la paz y la armonía y en la que se pudo ver a los hijos del general comulgando junto a un general de la Guardia Civil”, destacaba el Ayuntamiento en una nota de prensa. Se hecho en falta la presencia oficial de algún representante del Ministerio de Defensa.
“Este es el acto que marca un antes y un después en reconocimiento de Vicente Rojo”, así lo definía el alcalde de la población, Vicente Belda. La Font de la Figuera ha vivido un fin de semana intenso después de rendir tributo al que fuera Jefe del Estado Mayor del Ejército de la II República, el general Rojo. El pueblo arropó a sus familiares en recuerdo del que fuera una figura clave en la historia de España.
Comprometido y católico
Como ya adelantó ELPLURAL.COM, el sábado por la mañana, tenía lugar una conferencia sobre Vicente Rojo a cargo de su nieto y biógrafo José Andrés Rojo en el Teatro Juan de Juanes. Por la tarde, se celebró un pleno extraordinario en la sala de sesiones del Ayuntamiento en el que se le nombró hijo predilecto de la villa. Y más tarde, se descubría una placa conmemorativa en la casa natal del general. La parroquia de la población había programado una serie de actos en homenaje al General Rojo, quien “además de leal a sus principios, fue un católico practicante y comprometido”, según resaltó el párroco en declaraciones a ELPLURAL.COM.
Flores rojas, amarillas y moradas
“Todo se desarrolló pensando en la figura de Rojo y su deseo de paz y hermandad. Los actos conmemorativos por parte de la iglesia seguían con misa en sufragio del general Vicente Rojo Lluch y de todas las víctimas de la Guerra Civil. Así mismo, una ofrenda floral llenó con los colores rojo, amarillo y morado, de la bandera de la II República la estatua que el general defensor de la democracia tiene en su población. A los actos asistieron los hijos y nietos del General Rojo, además de muchas ciudadanas y ciudadanos de la Font de la Figuera y de Sagunto, autoridades municipales y religiosas”, continúa el consistorio en su comunicado.
Ofrenda floral en la estatua de Vicente Rojo. AYTO
Ofrenda floral en la estatua de Vicente Rojo. AYTO
Defensa no acudió
Concluye la reseña municipal: “Destacó el hecho de que no hubiera ninguna representación oficial de las autoridades militares o del Ministerio de Defensa. Es necesario señalar, no obstante, la asistencia a todos los actos del general de la Guardia Civil, hijo de la Font de la Figuera, José Fayos”. Y añaden: “Fue el reconocimiento que Rojo siempre hubiera querido”.
Unanimidad en el homenajeEl pleno del Ayuntamiento de la localidad valenciana decidió el viernes pasado por acuerdo de todos los grupos nombrar hijo predilecto al general republicano Vicente Rojo y  la parroquia optó entre otras ceremonias, por celebrar una misa en la que también se recordó a todas las víctimas de la guerra civil independientemente de su pertenencia política. Los actos se encuadran en el 700 aniversario del nacimiento del pueblo.
Descubrimiento de la placa en la casa natal de Vicente Rojo en Font de la Figuera. AYTO
Descubrimiento de la placa en la casa natal de Vicente Rojo en Font de la Figuera. AYTO
Artífice de la estrategia defensiva republicanaVicente Rojo nació en Font de la Figuera en 1894. En 1936 fue destinado al Estado Mayor Central. Cuando se produjo la insurrección militar contra el Gobierno republicano, Rojo permaneció en su puesto. En noviembre de 1936, el Gobierno le encomendó la defensa de Madrid frente a los franquistas. Alcanzó la Jefatura del Estado Mayor Central en mayo de 1937, con el Gobierno de Negrín. Rojo se convirtió en el máximo artífice de la estrategia defensiva practicada por la República durante la contienda. El general se exilió en Argentina, y a Bolivia donde trabajó como profesor de la Escuela de Guerra del Ejército boliviano. Muy enfermo, regresó a España en 1957. Fue sometido a juicio militar a su llegada y condenado a reclusión perpetua por delito de auxilio a la rebelión, pero fue indultado, si bien bajo vigilancia continua. Murió en Madrid el 15 de junio de 1966.

Recordando a Juan Ramón Jiménez en el aniversario de su muerte.


          
El 18 de septiembre de 1936, en un mitin celebrado en el Mecca Temple de Nueva York, organizado por el Comité Americano de Apoyo a la Democracia de España, el Frente Popular Francés y el Comité Antifascista Español, se dio lectura a las palabras de Juan Ramón Jiménez que trascribimos más abajo, y que fueron adaptadas de un artículo que publicó en "El Mono Azul núm. 1" el jueves 27 de agosto de 1936.




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Publicado por María Torres para
Búscame en el ciclo de la vida el 5/29/2013 07:12:00 p.m.

Los olvidados brigadistas chinos


http://www.laverdad.es/murcia/v/20130603/cultura/olvidados-brigadistas-chinos-20130603.html


03.06.13 - 01:05 - 
«No os olvidaremos y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!». Con estas emotivas palabras Dolores Ibárruri, 'Pasionaria', despedía a los últimos integrantes de las Brigadas Internacionales durante el homenaje en su honor celebrado el 1 de noviembre de 1938 en Barcelona. Al multitudinario acto acudieron miles de personas para mostrar su agradecimiento a los 35.000 brigadistas que en algún momento de la guerra combatieron contra las tropas franquistas. Voluntarios que llegaron a España procedentes de 53 países y que solo tenían en común la defensa de un ideal de libertad y justicia que para ellos representaba la República amenazada. Entre esos milicianos que contribuyeron a la defensa de Madrid o empuñaron el fusil en batallas decisivas como Brunete o Belchite había cerca de un centenar de ciudadanos chinos, según revela por primera vez un completísimo estudio realizado por los taiwaneses afincados en Estados Unidos Hwei-Ru Tsou y Len Tsou. Su laboriosa y apasionante investigación queda plasmada en el libro 'Los brigadistas chinos en la Guerra Civil. La llamada de España' (Catarata), cuya publicación y traducción al castellano ha sido auspiciada por el Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Los autores reconstruyen en el libro la historia de 13 brigadistas chinos mediante testimonios de familiares o compañeros de armas que combatieron junto a estos voluntarios. La ingente labor de documentación también les permitió recopilar fotografías y referencias de los artículos donde estos representantes del gigante asiático expresaron sus vivencias, miedos, dudas y anhelos desde la primera línea de una cruel contienda. Pero, al mismo tiempo, la obra también desentraña paso a paso la compleja investigación que los autores llevaron a cabo durante años para rescatar un capítulo olvidado de la Guerra Civil.
El origen de esta sorprendente historia no está en España ni China, sino en Estados Unidos. En 1986, con motivo del 50 aniversario de la confrontación, la Brigada Lincoln (nombre adoptado por los milicianos estadounidenses) publicaron un álbum de fotos de la guerra. Los químicos Hwei-Ru Tsou y Len Tsou -que por entonces ya estaban interesados en la labor de los brigadistas- se quedaron atónitos al identificar entre esas imágenes a milicianos que parecían de origen chino. La sorpresa estaba justificada. Primero por la gran distancia entre ambos países y, además, por la propia necesidad de aguerridos combatientes en China, que ya libraba una lucha defensiva contra el Japón imperial. Por tanto, ¿qué hacían en una guerra de un país tan lejano? ¿Cómo habían llegado hasta allí?
Gracias a esta minuciosa investigación ahora se sabe que la mayoría de esos combatientes chinos llegaron a España desde países europeos -especialmente Francia- y, en menor medida, desde Estados Unidos. Su aventura, en algunos casos casi epopeya, muestra cómo unos ideales permitieron afrontar con ánimo las penalidades del frente -donde la muerte amenazaba cada segundo- los sufrimientos de los heridos, la frustración de la retaguardia y la esperanza de regresar algún día junto a los suyos. Los brigadistas chinos desempeñaron muy distintas labores. Algunos de esos 13 milicianos descubiertos en el libro eran fervientes combatientes en la primera línea de combate, otros heroicos camilleros que cargaban sobre sus hombros a compañeros caídos en medio del fuego cruzado o personal destinado a labores de intendencia y transporte. También padecieron, como el joven miliciano Chen Agen, capturado en la caída de Asturias, las duras condiciones de los campos de prisioneros franquistas.
Los brigadistas chinos no eran militares, sino obreros, mineros o intelectuales que se convertían en milicianos. Ése fue el caso de Zhang Ruishu, natural de Jianzha, en la provincia de Shandong. En 1917, con apenas 20 años, se trasladó a Francia para trabajar en una industria papelera. En aquellos momentos el Gobierno galo buscaba mano de obra para suplir a los trabajadores reclutados para luchar en la I Guerra Mundial. Ruishu fue uno más de los miles de chinos que se trasladaron a Francia con la promesa de un empleo. Con el fin del conflicto bélico su situación empeoró. Se refugió en el Partido Comunista francés -los únicos preocupados por las penurias de estos inmigrantes- y con el estallido de la guerra en España decidió cruzar los Pirineos para combatir. Su caso es el que más se asemeja al de la mayoría de brigadistas chinos.
El trabajo de Hwei-Ru Tsou y Len Tsou también ha permitido conocer la participación de otros combatientes asiáticos, especialmente filipinos, pero también vietnamitas, indonesios e incluso algún japonés. Esta extraordinaria investigación ha permitido, de algún modo, cumplir con la promesa de Ibárruri de no olvidar el compromiso de estos hombres con un país tan ajeno al suyo.

La Colladiella no pierde la memoria


http://www.lne.es/cuencas/2013/06/03/colladiella-pierde-memoria/1421855.html

La tradicional concentración republicana en el alto mierense homenajeó a los guerrilleros Joaquín Fernández y Jesús de Cos 

03.06.2013 | 11:40
Nicanor Rozada, durante su discurso en el Alto de La Colladiella.
Nicanor Rozada, durante su discurso en el Alto de La Colladiella.
El Alto de La Colladiella se llenó ayer de banderas de la República para recordar un año más a los guerrilleros y a todas las personas que fueron leales a la resistencia antifranquista. El acto, organizado desde 2005 por la Asociación Monumento La Colladiella, incluyó un homenaje a Joaquín Fernández, uno de los últimos testigos vivos de este movimiento, y a Jesús de Cos «Comandante Pablo», fallecido hace seis meses.

Joaquín Fernández nació en la localidad mierense de Polio hace 99 años y, aunque ayer no se encontró con fuerzas para ir al Alto de La Colladiella, transmitió a través de sus familiares su «alegría y orgullo». Uno de sus hijos, Gerardo Fernández, explicó que «guarda buenos recuerdos de aquella época, aunque lo pasó muy mal».

Joaquín Fernández formó parte de la guerrilla hasta el año 1942. Fue apresado y trasladado a un campo de concentración en Jaca y más tarde a Santoña. Después volvió a Asturias para trabajar en la mina «porque el régimen necesitaba trabajadores», explicó su otro hijo, José Miguel Fernández. Le fallan las piernas y el oído, pero tiene bien la cabeza y no ve con buenos ojos la situación actual: «Se disgusta mucho porque dice que estamos retrocediendo y él sabe lo que costaron los derechos».

La compañera de Jesús de Cos, Marisol González, fue la encargada de recoger su galardón y de recordar su historia. De Cos se incorporó en 1945 a la guerrilla del Comandante Machado. Tras años de lucha y torturas, fue herido en uno de los enfrentamientos y fue trasladado a Francia. Marisol González recogió ayer muy emocionada el galardón en su memoria, y pidió a las administraciones «un recuerdo digno para los guerrilleros».

Este mensaje fue unánime entre todos los que participaron en el acto. Las intervenciones se abrieron con el discurso del presidente de la organización, el escritor Nicanor Rozada, y la secretaria de la asociación, Viki Fernández. También se dirigieron al público Salvador de Dios, del Ateneo Republicano; Ana Aida del Campo, de la asociación Pozo Grajero; Diana López, concejala de IU en Mieres y Juan Álvarez, de Famir. El coordinador regional de IU, Manuel González Orviz, cerró el acto con un discurso en el que acusó a la derecha de «preparar un golpe de Estado, a través de decretos en el BOE cada viernes. Buscan recuperar sus privilegios».

EL SOLDADO XIE WEIJIN CONTRA FRANCO


http://www.memoriahistorica.org.es/joomla/index.php/component/content/article/1-ultimasnoticias/742-el-soldado-xie-weijin-contra-franco

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Un centenar de chinos se integraron en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil.

Un matrimonio taiwanés ha dedicado 10 años a reconstruir la vida de algunos de ellos.

El País / CARLES GELI / 02-06-2013
FOTO: Brigadistas chinos junto a otros reclusos en un campo de internamiento.
No quedaba tiempo, tenía cáncer, por lo que corrió la cortina que separaba su cama de la de los otros pacientes y comenzó, pese a las amenazas de enfermeras y médicos, a ordenar enfebrecido las dos grandes cajas: papeles, diarios, fotos con otros soldados, libros… Día y noche. “Son más valiosas que la vida misma”, le dijo Xie Weijin a su hija cuando se las dio como particular herencia un día de 1976 en Pekín. Era todo lo que conservó de su paso como combatiente en la guerra civil española. Un material que había arrastrado 38 años por dos continentes, sobreviviendo al conflicto, a dos campos de internamiento en Francia, a la guerra china contra Japón, la revolución y la represión de la Revolución Cultural...
Xie Weijin es una bella y triste metáfora. Desde que en 1965 el Gobierno comunista le recomendó jubilarse para que se restableciera de su “viejo revisionismo”, convirtió en un álbum de fotos gigante su pequeña habitación en la remota Nanchong, a 500 kilómetros de la capital, donde se refugió con las pruebas de una aventura olvidada por la historia: la presencia china en las Brigadas Internacionales.
“De no ser porque tenemos enfrente al enemigo japonés, iríamos con toda seguridad a integrarnos en vuestras tropas”, escribió Mao en una carta abierta al pueblo español el 15 de mayo de 1937... Pero algunos terminaron por ir. Hwei-Ru Tsou y Len Y. Tsou, matrimonio taiwanés residente en EE UU, hallaron por azar la foto de un soldado oriental en un libro de los 50 años de las Brigadas Internacionales (BI). Les sorprendió. Con la perseverancia de los doctores químicos que son y tras 10 años investigando por tres continentes, localizaron un centenar de chinos en la contienda española. El resultado es Los brigadistas chinos en la guerra civil (Catarata), primera gran monografía sobre el tema, que el azar ha querido que se publique al unísono en China y en España.
Mao tenía razón, en parte. Solo Chen Agen, de entre los localizados, venía directamente de China. Se explica: le perseguía el Kuomintang (en feroz pugna con los comunistas) por haber creado un sindicato. En el barco que le llevaba a Europa, un cocinero vietnamita le habló tanto de la noble lucha antifascista en España que el idealista Chang se fue a Asturias tras desembarcar en Galicia. Cayó prisionero en 1937 y, entre presidios y trabajos forzados, no recobró la libertad hasta 1942, en Madrid, donde se pierde su rastro.
Dos voluntarios que querían ir a la compañía de ametralladoras acabaron de enfermeros por tener más de 44 años
Solo dos chinos estaban ya en España cuando estalló el conflicto. Uno, Zhang Zhangguan, se dedicaba desde 1926 a la venta ambulante en Barcelona. El otro, Zhang Shusheng, como dominaba el idioma, fue incluido en una tropa plenamente española, en la 195 brigada de la 50ª división. El resto fueron llegando de EE UU y de toda Europa, en especial de Francia. Eran huagong, obreros que habían sido reclutados por las potencias occidentales en China para trabajar acabada la Primera Guerra Mundial, la mayoría militantes comunistas, como muchos de los casi 35.000 miembros de 53 países que conformaron las BI, nacidas por una decisión política de la URSS y de la Internacional Comunista. El callado y misterioso Bi Daowen era otro ejemplo del compromiso antifacista de los orientales. Médico indonesio de padres chinos que mantenía contactos con grupos independentistas de su país ya en Holanda, donde estudió, llegó a España en septiembre de 1937 enviado por la Internacional Comunista, para la que trabajó de enlace hasta los sesenta, apareciendo y desapareciendo por China, Rusia, Checoslovaquia y su Indonesia natal, donde el destino le acabó cruzando con Suharto.
Otra prueba de fuerte convicción fue la decisión de los chinos de ir a luchar a España y no a su país, invadido por los japoneses. “Identificaron la agresión fascista en España con la que le ocurría a China; además, así tenían a sus familias más cerca”, resume las causas de la elección Laureano Ramírez, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, que ha traducido parte del volumen y ayudó a encontrarle editor.
Dudaban y sufrían, como muestra su correspondencia. Se conjuran para ir a luchar a casa cuando acabasen en España. Pero el Partido Comunista Chino tenía otros intereses, consciente del valor propagandístico de su presencia en el conflicto español. “Mao Zedong, Wang Ming y otros dirigentes de nuestro partido me han escrito expresamente instándome a transmitirles que sigan incorporados al frente combatiendo contra el enemigo”, reza una carta que Weijin, ya líder del grupúsculo por tener la graduación más alta entre ellos (era comisario político), transmitía a sus compañeros.
FOTO: Xie Weijin (izda.) Lui Huanfeng (centro) y Zhang Ji
Al alto idealismo internacionalista atribuye también Ramírez que la mayor parte de los combatientes chinos fueran de edades avanzadas. “Muchos oscilaban entre los 44 y los 50 años, y el más joven tenía 24”, contabiliza. El resultado práctico, a pesar de que hay rastros de su sangre en la defensa de Madrid o en la batalla del Ebro, es que a muchos se les vetó en el frente. Así, un ingeniero de minas formado en Berkeley como Zhang Ji, de 37 años, era camionero en la Brigada Lincoln. Zhang Ruishu y Liu Jingtian (siete años de soldado en China) querían incorporarse a la compañía de ametralladoras, pero, ya sobrepasados los 44 años, sirvieron como enfermeros. Ruishu, valiente como pocos, herido tres veces por recoger compañeros en primera línea, acabó siendo tan querido que fue portada del semanario Estampa en septiembre de 1937. “Ver el respaldo de gente que venía de tan lejos era una inyección de moral para los republicanos”, arguye Ramírez. Si no gozaron de más popularidad si cabe fue porque no acabaron formando destacamento propio como querían y demuestra que Mao y Zhou Enlai les hicieran llegar un pendón rojo de seda que los distinguiera, hoy en el Museo de la Revolución de Pekín.
Los brigadistas chinos perdieron dos veces. Cuando las BI se retiraron, la mayor parte vivieron un calvario: muchos dieron con sus huesos (hasta ocho meses) en campos de internamiento franceses (Argelès y Gurs), sin ayuda (o tardía y desconfiada) de su Gobierno. Sin demora, combatieron en esa China que desde 1949, con el triunfo de Mao, y tras la Revolución Cultural, acosó a los que habían tenido contacto con extranjeros. El héroe Ruishu, que rechazaba los permisos para no abandonar el frente, acabó alcoholizado ante la deriva comunista. Weijin, herido cerca de Belchite y que llegó a alto cargo en las Fuerzas Aéreas, se vio con 60 años confinado en Nanchong.
No parece que hubiera representación china en el emotivo y magno (se temía hasta un ataque aéreo franquista) desfile de despedida que el 28 de octubre de 1938 se brindó en Barcelona a las BI y que desmenuza en uno de sus espectaculares 50 gráficos Víctor Hurtado en el reciente Las Brigadas Internacionales (Dau). Hubieran podido lucir el pendón de Mao o la bandera roja que sus compatriotas del diario Jiuguo Shibao, editado en París, les enviaron y que llevaba bordada una frase en la que los brigadistas chinos creyeron ciega y generosamente: “El mundo es nuestro hogar”.