dimarts, 18 d’agost del 2026

La Junta blinda la Cruz de los Caídos de Cáceres con su declaración como Bien de Interés Cultural

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El DOE publica la protección patrimonial del monumento, en cumplimiento del acuerdo de gobierno entre PP y Vox, mientras el Gobierno central pide su retirada


18 Agosto 2026, 07:52 | Actualizado 18 Agosto 2026, 08:04

La Junta de Extremadura ha dado un nuevo paso en su estrategia para preservar la conocida como Cruz de los Caídos de Cáceres al publicar este lunes en el Diario Oficial de Extremadura (DOE) su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). La medida supone un respaldo institucional a la conservación del monumento situado en la plaza de América y refuerza el enfrentamiento abierto entre el Ejecutivo regional y el Gobierno central, que considera que el símbolo debe ser retirado en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. 

Con esta declaración, el Gobierno de María Guardiola blinda la Cruz de los Caídos de Cáceres como Bien de Interés Cultural y mantiene su pulso con el Gobierno Central que reclama su retirada del espacio público. Según sostiene el Ejecutivo autonómico, la cruz ha perdido las connotaciones franquistas con las que fue concebida inicialmente y en la actualidad representa un homenaje a todas las víctimas del conflicto, más allá de su origen vinculado a los fallecidos del bando sublevado.

Recordamos que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática acordó incluir la Cruz de los Caídos en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática, una catalogación que conllevaría su retirada del espacio público. Tanto la Junta de Extremadura como el Ayuntamiento de Cáceres han mostrado su oposición a esta medida, defendiendo el mantenimiento del monumento. El alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, ha reiterado en distintas ocasiones su rechazo a la retirada de la cruz, alineándose con la postura mantenida por el Ejecutivo autonómico en defensa de su conservación.

La declaración como Bien de Interés Cultural supone además un nuevo movimiento político dentro de los compromisos suscritos por PP y Vox. La protección de la Cruz de los Caídos forma parte de los acuerdos alcanzados entre ambas formaciones, por lo que la publicación en el DOE se interpreta también como el cumplimiento de uno de los puntos incluidos en el pacto de gobierno.

En paralelo, Vox presentó el pasado mes de junio un recurso ante la Audiencia Nacional con el objetivo de impedir la retirada del monumento. El recurso fue admitido a trámite, aunque hasta el momento el tribunal no se ha pronunciado sobre el fondo del asunto.



“Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas”: los últimos días de Federico García Lorca

 https://elpais.com/cultura/2026-08-18/papa-haras-el-favor-de-darle-al-dador-dos-mil-pesetas-los-ultimos-dias-de-federico-garcia-lorca.html


Vídeo en el original de EP.


En el 90º aniversario del asesinato del poeta, el académico Andrés Soria Olmedo reconstruye sus pasos aquel verano trágico de 1936


ANDRÉS SORIA OLMEDO

“Querido Pepe: he estado a verte y creo que volveré mañana”. A principios del mes de julio de 1936, casi un mes antes de su fusilamiento, del que se cumplen 90 años, Federico García Lorca escribió este mensaje en papel con membrete de la revista y editorial Cruz y Raya. Iba dirigido al director, José Bergamín, y lo puso encima del original de Poeta en Nueva York, base de las dos primeras ediciones póstumas del libro (Nueva York y México, 1940) y, una vez recuperado, muchos años después, de la primera edición crítica (Barcelona, 2013). Esta es una de las dos notas de Lorca que no obtuvieron respuesta y cuyas fechas encierran la historia que queremos contar sobre los últimos días en la vida del poeta.

La segunda anotación es del 17 de agosto de 1936. El original no se ha conservado: “Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas”. Según Francisco Murillo, exchofer de la familia, Federico García Rodríguez le dio esa cantidad a “el Panaero, el más criminal de todos los asesinos de la Escuadra Negra”, sin saber que su hijo ya estaba muerto. La fecha del fusilamiento de Lorca se ha discutido, pero parece claro que ocurrió en la madrugada del 17 de agosto y no en el 18.

Para perfilar la situación se hace preciso remontarse un poco en el tiempo. En febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones. Lorca lo apoyó en público repetidas veces, aunque no se incorporó al PCE. Su independencia de criterio la atestigua el hecho de que en abril leyera por radio una alocución sobre la Semana Santa granadina y por las mismas fechas anunciase estar terminando “un drama social, aún sin tí­tulo, con intervención del público de la sala y de la calle, donde estalla una revolución y asal­tan el teatro”. Es decir, El sueño de la vida.

En mayo de ese mismo año, Lorca había conocido al joven de 19 años Juan Ramírez de Lucas. Con él tuvo su última historia de amor, según sus recuerdos, de inminente publicación este otoño.

El 10 de junio, entrevistado por Luis Bagaría en El Sol de Madrid, Lorca caracterizó a Granada como “una ciudad po­bre, acobardada; [...] una ‘tierra del chavico’ donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.

Poco más de una semana después, el 19 de junio, fechó el final de La casa de Bernarda Alba. Y hasta el 12 de julio fue dando lecturas para amigos de la nueva obra. Enseguida escribió también el primer acto de una nueva pieza, Los sueños de mi prima Aurelia, un texto que quedó trunco como un bordado interrumpido para siempre. Todos estos papeles se los llevó a Granada junto al primer acto de El sueño de la vida.

El 5 de julio los padres del poeta habían viajado desde Madrid a Granada. Él los siguió el 13, en el tren nocturno, y cinco días después se produjo el alzamiento militar contra el legítimo Gobierno de la República. Rafael Martínez Nadal, amigo de Federico, relató esa despedida en repetidas ocasiones desde 1963 (aunque sostuvo que la fecha de partida fue el 16) con detalles dramáticos y presagios ominosos, dentro del clima de tensión política. Su relato culminaba con la entrega de un paquete con el manuscrito de El público (“Si me pasara algo, lo destruyes todo”). Ramírez de Lucas, por su parte, sostiene que fue él quien despidió a Federico en la estación, por donde pasaron también Rafael Rodríguez Rapún y, un momento, Martínez Nadal.

El 14 de julio Lorca se instaló en la casa familiar de la Huerta de San Vicente en Granada y telefoneó a su amigo Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada, quien anunció su llegada en primera plana el día 15.

Mientras se celebraban el santo del padre y el hijo (18 de julio, san Federico) ya había comenzado el golpe de Estado. En Granada estalló el 20 de julio: fue detenido el cuñado de Lorca, Manuel Fernández Montesinos Lustau, alcalde socialista desde hacía solo unos días. El comandante Valdés Guzmán asumió el Gobierno civil. La capital y sus alrededores quedaron aislados, lo que agravó la represión. La resistencia en el barrio del Albaicín duró tres días.

El 6 de agosto entró en la Huerta de los Lorca un escuadrón de falangistas al mando del temible capitán Rojas para hacer un registro, sin consecuencias reseñables.

Al día siguiente apareció por allí Alfredo Rodríguez Orgaz, arquitecto municipal y amigo de Federico, huyendo de unos perseguidores que no dieron con él. El padre de Federico le ayudó a pasarse a pie a zona republicana. Federico no se resolvió a acompañarlo. El 9 se presentó una docena de hombres armados para interrogar a Gabriel Perea, el casero de la Huerta, sobre el paradero de sus hermanos, acusados de haber matado a dos tratantes en Asquerosa. Maltrataron a la madre y a las hijas de Perea. A Federico lo insultaron y le pegaron. Aterrorizado, buscó a su amigo, el también poeta, Luis Rosales, cuyos hermanos mayores eran camisas viejas de Falange.

Desde el 11 de agosto la familia Rosales lo acogió sin problema en su casa de la calle Angulo. Allí alternó con todos, especialmente con Esperanza Camacho, la madre, y su hermana, la tía Luisa, y se fue serenando.

Todo cambió unos días después, el 16 de agosto: de madrugada fue fusilado en el cementerio Manuel Fernández Montesinos, esposo de Concha García Lorca y padre de los sobrinos pequeños del poeta. A primera hora de la tarde de ese mismo día, Federico fue detenido con gran despliegue de guardias y milicias al mando de Ramón Ruiz Alonso, exdiputado de la CEDA a quien José Antonio Primo de Rivera llamó “El obrero amaestrado”. Se hizo acompañar de Miguel Rosales, porque en la casa solo había mujeres. Miguel no pudo localizar a sus hermanos, Antonio, José y Luis, todos en el frente.

Condujeron a Lorca al Gobierno civil, hoy sede de la Facultad de Derecho, a 300 metros de la calle Angulo, y lo encerraron en un despacho. Cuando volvieron José y Luis Rosales por la noche, se dirigieron al Gobierno Civil a pedir cuentas del allanamiento de su casa y la detención de su huésped. Con Valdés ausente, su segundo, Nicolás Velasco, le dijo a Luis que hiciera una declaración oficial. Ruiz Alonso asumió la responsabilidad delante de él. Luis lo obligó a cuadrarse ante un superior. Más tarde, su hermano José discutió directamente con Valdés, aludiendo este a la existencia de una denuncia contra Federico, que él estaba obligado a investigar. Ambos sufrieron represalias más tarde por parte de los suyos. Uno de los puntos de la alegación exculpatoria de Luis decía que “dado el carácter literario de mi relación con el detenido, nunca supuse que pudiera ser enemigo para la causa que defiendo”.

Aquella misma noche llevaron al poeta al Palacio del Cuzco en Víznar, donde estaba el cuartel general del sector militar dirigido por el capitán falangista José Nestares Cuéllar, y después a la Colonia, camino de Alfacar, donde se tenía a los presos antes de ejecutarlos.

Federico García Lorca es fusilado al amanecer junto a Dióscoro Galindo, oriundo de Valladolid, maestro de Pulianas muy grueso y cojo, y junto a los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas. Las gestiones de Manuel de Falla y Luis y José Rosales ante el gobernador militar ya llegaron tarde.

Aunque al parecer no hubo denuncia escrita, en el Extracto del expediente de Responsabilidades Políticas (1940) figuran algunas de las acusaciones: “Se ignora su filiación política pero su ideología es francamente izquierdista [...] publicó varias poesías negando la existencia de Dios y además sus amistades eran don Fernando de los Ríos y demás políticos izquierdistas [...] Conceptuación religiosa: laico [...] Conceptuación de su vida privada: parece ser que era un invertido”.

La violencia del lenguaje judicial y policial, con sus insinuaciones, injurias y calumnias, dice más que cualquier paráfrasis. El gobernador militar de Granada, coronel González Espinosa, firmó un bando aparecido en el Boletín oficial de la provincia el 7 de octubre: “Ordeno y mando: Todos los ciudadanos granadinos [...] están obligados a cooperar [...] descubriendo y desenmascarando a los que durante la dominación marxista actuaron dentro de la órbita del Frente Popular, y que hoy, cobardemente escondidos, no han tenido ni siquiera el gallardo gesto de abandonar la Plaza para unirse a las columnas rojas”.

O este informe de la Comisaría de Investigación y Vigilancia, de 1 de enero de 1937, para enjuiciar a don Roberto Gómez Hurtado “como elemento significado del Frente Popular”: “Que por los informes adquiridos, resulta que este señor era afiliado a Izquierda Republicana, íntimo amigo y brazo derecho del conocido extremista Constantino Ruiz Carnero, con el que sostenía estrechísima amistad; hay quien cree que esta era debida solamente a la que media entre dos individuos invertidos que tienen trato carnal, pero se conocen otros detalles que ponen de manifiesto que Roberto Gómez Hurtado era además muy afecto a Azaña; redactor del periódico izquierdista El Defensor de Granada, asistía como taquígrafo a los mítines más importantes de izquierda que se celebraban en esta capital”.

Antonio Gómez Hurtado no cayó entonces: murió en agosto de 1939 defendiendo la legalidad republicana y estaba casado con una hija de Antonio Dalmases, concejal del PSOE, fusilado en el paraje de Víznar el 8 de agosto como represalia por un bombardeo, junto a casi todos los otros concejales republicanos, Vicente Almagro, antiguo alcalde de Granada, y Constantino Ruiz Carnero, cuyo caso fue especialmente cruel. Horas antes le partieron las gafas de un culatazo y las esquirlas de los cristales se le clavaron en los ojos. Cuando lo fusilaron estaba ya muerto.

En ausencia del cuerpo, presencia del lugar. Los herederos de Federico García Lorca difundieron un Parecer (12 de septiembre de 2003) anteponiendo la búsqueda de sus restos a “mantener el lugar del enterramiento de los asesinados políticos como lugar de la memoria colectiva, pública y civil, sin entresacar ni seleccionar ningún cuerpo de los que allí reposan” para evitar que se borre la memoria política, ética, colectiva y social. En 2009, 2014, 2016 y hasta ahora se siguen llevando a cabo excavaciones, que han resultado infructuosas.

Como corolario, cabe referirse a un poema emocionante y clarísimo de José Ángel Valente, Víznar (1988): “Desde Granada subimos hacia Víznar. Vagamos por el borde sombrío del barranco. -¿Dónde? Decíamos. Era el otoño. Los hermanos, las viudas, los hijos de los muertos venían con grandes ramos. Entraban en el bosque y los depositaban en algún lugar, inciertos, tanteantes. ¿En dónde había sucedido? -Lo mataron a él, decía la mujer, pero aquí también mataron a otros muchos, a tantos, a esos que ahora nadie ya recuerda. -Él ya no es él, le dije. Es el nombre que toma la memoria, no extinguible, de todos".

dilluns, 17 d’agost del 2026

Por qué no se han podido encontrar los restos de García Lorca 90 años después de su ejecución en la Guerra Civil española

 https://www.bbc.com/mundo/articles/c78gxlj1e55o


Federico García Lorca, retrato a los 20 años, sentado al lado de un piano, vestido de traje.

Fuente de la imagen,Photo12/Universal Images Group via Getty Images

Pie de foto,Federico García Lorca retratado a los 20 años.
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  • Tiempo de lectura: 12 min

Da igual el lugar de España en el que te encuentres: tienes una fosa común a menos de 50 kilómetros.

Hay alrededor de 6.000 en todo el territorio, según datos del gobierno español.

Más de 11.000 personas permanecen enterradas en ellas, sin identificar, ajusticiadas durante la guerra civil (1936-1939) que asoló al país europeo o durante la represión posterior del régimen de Francisco Franco.

Esas son las cifras del gobierno. Pero hay expertos que calculan que podrían ser entre 20.000 y 25.000 personas.

Entre todas esas fosas comunes, hay una en específico que se ha buscado durante décadas sin resultados. Es en la que yacen los restos del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca, autor de obras como "Bodas de sangre", "La casa de Bernarda Alba" o "El Romancero Gitano".

Este 18 de agosto se cumplen 90 años de su asesinato. Se cree que fue fusilado en un paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, en el sur de España.

El régimen de Franco (1939-1975) prohibió hablar de este asesinato, y la figura y obra de Lorca sufrieron una fuerte censura durante décadas, sorteada de modo clandestino dentro de España.

En el exterior, los intelectuales exiliados, especialmente en México y Argentina, se encargaron de mantener vivo su recuerdo.

Con la llegada de la democracia, se reivindicó su nombre como símbolo de libertad

Traducida su obra a multitud de idiomas, interpretada, estudiada y celebrada en todo el mundo, España tiene una deuda pendiente con Lorca: lograr dar con sus huesos, con el lugar donde fue arrojado su cuerpo, posiblemente de madrugada, pocas semanas después de que empezara la guerra civil.

Pero hay varios elementos que hacen que esta búsqueda sea complicada.

Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

El contexto

Un mes antes del asesinato de García Lorca, el 17 y 18 de julio de 1936, se dio un intento de golpe de Estado por parte de fuerzas militares que se autodenominaron "nacionales". El objetivo era derrocar el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda al frente de la Segunda República.

El sistema republicano se instauró en España después de que en las elecciones municipales de abril de 1931 se diera un apoyo mayoritario a los partidos republicanos y socialistas frente a los monárquicos.

"La República abre un montón de grietas en lo social, lo cultural y lo religioso. Quiso modernizar España y en ese contexto abrió heridas entre quienes no querían tanto avance y quienes creían que no se había avanzado lo suficiente", explica a BBC Mundo Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

Un monolito en memoria de las víctimas de la Guerra Civil, con la inscripción "Lorca eran todos" y la fecha 18-8-2002, se alza en un lugar donde se han hallado cinco fosas comunes y cerca del sitio donde, el 19 de noviembre de 2014, arqueólogos buscaban otra fosa en Alfacar, cerca de Granada (España).

Fuente de la imagen,Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images

Pie de foto,Un monolito a modo de homenaje en uno de los lugares donde se creía que estaba la fosa de García Lorca.

En un Madrid en el que se escuchaba el ruido de sables, el clima violento se recrudeció con los asesinatos del teniente republicano José del Castillo el 12 de julio y del monárquico José Calvo Sotelo al día siguiente.

Lorca estaba esos días en la capital española y el 14 de julio decidió irse a su Granada natal, donde estaba su familia. Puede que porque pensaba que allí estaría más seguro.

Como relata Casanova, el golpe de Estado, aunque se dio con mucha violencia, no prosperó en toda España. "Fracasa donde hay una división de las fuerzas armadas y no es hasta mediados de agosto de 1936 que se sitúan los frentes y eso deriva en la guerra civil".

Pero, en el caso de Granada, "triunfa el golpe y no hay ninguna posibilidad de resistencia porque la gente no está armada".

Mapa de España ubicando a Granada.

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Muerto cayó Federico

—sangre en la frente y plomo en las entrañas—

... Que fue en Granada el crimen

sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

El crimen fue en Granada - Antonio Machado

En una frase que se ha hecho famosa, Lorca llegó a decir, con sorna, que él era "católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico".

El poeta, que provenía de una familia burguesa acomodada, se dedicó a una profesión liberal y se rodeó de un mundo vanguardista y surreal con genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí. Nunca se afilió a ningún partido político, pero llevó el teatro a la España rural -con el objetivo de acercar la cultura al pueblo- con el proyecto La Barraca, impulsado por el ministro de Instrucción Pública, el republicano Fernando de los Ríos.

Sin olvidar su condición de homosexual, algo por lo que fue víctima de ataques en varias publicaciones tradicionalistas tiempo antes de que lo mataran.

"Era un conocido comprometido con la cultura y la educación. Lorca tenía todos los números para que lo mataran. Si cayeron miles de obreros, ¿cómo no iban a hacerlo con gente como él?", remarca Casanova.

Federico García Lorca y Salvador Dalí, ambos de pie y vestidos de traje.

Fuente de la imagen,Apic/Getty Images

Pie de foto,Lorca se rodeó del mundo vanguardista y surreal de genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí (en la imagen).

El historiador asegura que es un mito que hubiera una lista negra con su nombre o el de otros intelectuales. "Cuando las armas sustituyen a las palabras, la atmósfera inclemente se lleva por medio a todo el mundo", apunta.

Y aunque hay quienes aseguran que México o Colombia ofrecieron a Lorca asilo, Casanova dice que no hay documentos que lo prueben, por lo que, lo más inteligente en esas primeras semanas, era buscar "alguien que te proteja o que te salve".

Después de que fueran a buscarlo varias veces a su finca de la Huerta de San Vicente, se refugió en casa de su amigo Luis Rosales.

La familia Rosales era cercana a la Falange, la agrupación fascista que luego fue el partido único durante el franquismo.

"Pensaba que al ser ellos falangistas, estaría más protegido", declaró Gerardo Rosales, sobrino de Luis, en una entrevista.

Allí duró una semana, hasta que Ramón Ruiz Alonso -ultraderechista y parte de las milicias que reprimieron a los republicanos en Granada-, obligó a Rosales a confesar y detuvo a Lorca.

"No tuvo más remedio que admitirlo, se estaba jugando la vida él también", añadió su sobrino.

Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.

Pocos datos, muchas versiones

Cuando se hundieron las formas puras

bajo el cri cri de las margaritas,

comprendí que me habían asesinado.

Poeta en Nueva York - Federico García Lorca

A partir de ahí, las voces y versiones, como el tiempo transcurrido, han aumentado, porque registros hay pocos, pero los relatos -más o menos fiables-, son muchos.

Se sabe que lo mataron junto a dos banderilleros anarquistas, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, y un maestro republicano, Dióscoro Galindo. Se cree que posiblemente fue entre las 4 y las 5 de la madrugada del 17 al 18 de agosto y en un paraje en la sierra de Granada, entre las localidades de Víznar y Alfacar.

En 2007, bajo el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se promulgó en España la Ley de Memoria Histórica con el objetivo de reconocer a las víctimas del franquismo, eliminar los símbolos de la dictadura y facilitar la búsqueda de fosas comunes.

En 2022, con Pedro Sánchez como presidente, llegó la Ley de Memoria Democrática, en la que se establece que la búsqueda de desaparecidos es competencia del Estado.

Mapa de España que muestra la sierra de Granada, con las localidades de Víznar y Alfacar, donde se cree que están la fosa de Federico García Lorca.

En 2008, el juez Baltasar Garzón ordenó abrir varias fosas, entre ellas algunas en las que se creía podían estar los restos de Lorca. Fue el primer intento de exhumación. Luego hubo otros dos más en 2013 y 2016.

El periodista y fotógrafo Santi Donaire estuvo durante 8 años asistiendo a las exhumaciones de la fosa de Paterna (Valencia), donde fueron fusiladas más de 2.200 personas tras la guerra civil.

De esa experiencia surgió su libro "Punto Ciego". Antes de eso, en 2015, estuvo en Granada durante los intentos de búsqueda de la fosa de Lorca y sus compañeros de infortunio.

Si en Paterna los trabajos fueron "sencillos", no fue así en Víznar y Alfacar.

Vista aérea de la fosa común donde se encontraron tres cadáveres, que se presume fueron asesinados en la guerra civil española el 6 de mayo de 2021 en Víznar, España.

Fuente de la imagen,Carlos Gil Andreu/Getty Images

Pie de foto,Fosa común en el barranco de Víznar, Granada, en la zona donde se cree que están los restos de Lorca.

"A diferencia de Paterna, que es represión postbélica, se mata de modo sistemático, hay registros y se puede ver el recorrido de la persona hasta que es asesinada, cuando matan a Lorca es en el inicio del conflicto y no hay un sistema, no hay registros documentales", le cuenta a BBC Mundo.

Así, no hay documentos que certifiquen ni el lugar ni la hora precisos de la ejecución de Lorca. Solo están las versiones del boca a boca que con el paso del tiempo han quedado registradas, según distintos métodos, por los historiadores.

Una de las versiones es la que recoge periodista Agustín Penón en los años 60, que se basa en el testimonio del apodado como "Manolillo el comunista", que luego recogería el hispanista irlandés Ian Gibson. Otra es la del investigador granadino Federico Molina Fajardo.

En ambas, la fosa de García Lorca está dentro de la misma zona, entre Víznar y Alfacar, pero bien distantes. Se han hecho excavaciones en ambos puntos y no se han encontrado restos humanos.

Miguel Caballero, investigador del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid, participó en el último intento de encontrar los restos de Lorca en 2015.

Además, se ha centrado en el estudio de las últimas horas de vida del poeta siguiendo la estela de Molina Fajardo y haciendo uso de los pocos registros y documentos que hay disponibles.

Gran terreno excavado en mitad de la montaña. Se ven varias personas a lo lejos, con chalecos amarillos.

Fuente de la imagen,MIGUEL CABALLERO

Pie de foto,Una de las excavaciones para encontrar la fosa de Lorca.

Uno de los problemas, según Caballero, es que "no hay constatación documental que nos pueda decir dónde estaba" y, a su juicio, la tesis que recoge Penón "es la versión que la policía franquista le da para despistarlo".

Y la de Molina Fajardo, que, según él, "sí habló con las personas que habían participado en el asesinato", está incompleta.

En 2015 se hizo público un documento de dos folios mecanografiados con fecha de julio de 1965 -es decir, durante la dictadura de Franco-, que sitúa el fusilamiento del poeta en Víznar y su enterramiento a pocos kilómetros, en el paraje de Fuente Grande, añadiendo una nueva versión del lugar.

En el mismo documento se tacha a Lorca de "socialista, vinculado a Fernando de los Ríos, masón y tildado de prácticas de homosexualismo".

Para Caballero, "el crimen fue prioritariamente de componente familiar, y circunstancias como sus amistades y su homosexualidad lo agravaron, pero fueron rencillas personales con el padre". Y argumenta que parte de la gente involucrada en la muerte de Lorca tenía relación familiar en algún grado con él.

Otra de las versiones que apareció en estos años es que, poco después de su asesinato, el padre de García Lorca pagó una suma enorme de dinero para recuperar el cadáver y poder enterrarlo en otro lugar.

Según esta versión, el poeta fue enterrado en la finca de la Huerta de San Vicente propiedad de la familia García Lorca, cuyos miembros han negado rotundamente que esto sea cierto.

"Hay muchas elucubraciones. Cada año surge una invención nueva", señala Caballero.

García Lorca

Fuente de la imagen,Getty Images

Geología, familia y política

"Quiero dormir el sueño de las manzanas

alejarme del tumulto de los cementerios."

Diván del Tamarit – Federico García Lorca

A todo esto se añade cómo es el lugar en el que se supone está enterrado Lorca: además de tener que explorar en miles de metros cuadrados, se trata de una zona montañosa con muchos cambios en la orografía y alteraciones a lo largo de las décadas.

"Ha habido alteraciones. Primero agrícolas, ya que se han plantado y quitado olivos. Además, en los años 80 hubo una gran alteración para hacer una pista de motocross, cosa que me parece muy significativa", explica Santi Donaire.

Por eso, encontrar el terreno original de hace 90 años no es sencillo. Donaire detalla que en las excavaciones en las que él estuvo presente, se tuvo que retirar el equivalente a una piscina olímpica de tierra hasta alcanzar el suelo de 1936.

Francisco Carrión, profesor de la Universidad de Granada y director de la cátedra de Memoria Democrática Salvador Vila, participó en 2013 en la búsqueda de la fosa. Pero matiza que "no por buscar a García Lorca, sino al maestro Dióscoro Galindo, cuya nieta, Nieves Galindo, ha solicitado durante muchísimos años la búsqueda de su familiar".

Nieves Galindo llegó incluso a recurrir a los tribunales para poder encontrar los restos de su abuelo.

Para Carrión, esta empresa "no es que sea difícil, es que nos falta información y hay silencios muy prolongados, entre otros, los de los propios familiares" de Lorca.

La familia del poeta ha mantenido a lo largo de los años que no había necesidad de encontrar sus restos y han expresado su deseo de que no se saquen del lugar donde se cree fueron enterrados.

Federico García Lorca a los 21 años posando en una foto familiar con sus hermanos Concha, Francisco e Isabelita y su madre Vicenta Lorca.

Fuente de la imagen,Mondadori via Getty Images

Pie de foto,La familia de García Lorca cree que es mucho más simbólico que los restos del poeta estén mezclados con los de las demás víctimas.

En una entrevista reciente con el medio español El Salto, Laura García-Lorca de los Ríos, quien es presidenta de la fundación que lleva el nombre del poeta, dijo que a la familia le parece que "simbólicamente es muchísimo más fuerte que los restos de Lorca estén mezclados con todas las demás víctimas (…) esa distinción entre los restos de víctimas no nos parece bien".

Pero también defendió que "que todas las familias que quieren buscar a sus familiares tengan el derecho y la ayuda para hacerlo. Por eso no hemos querido impedir ninguna de las excavaciones".

Para todos los entrevistados hay una capa más que suma tierra sobre la fosa de Lorca: la política.

Los temas relacionados con la dictadura, las propias leyes de memoria y la búsqueda de fosas reabren siempre un enconado debate en España entre las personas que dicen que "es mejor dejar las cosas como están" y aquellos que reivindican que buscar y reconocer a esas víctimas de la guerra civil y darles, como dice Carrión, "digna sepultura, es un acto de verdad, justicia y reparación".

"¿No me encontraron?

No. No me encontraron.

Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,

y que el mar recordó ¡de pronto!

los nombres de todos sus ahogados".

Poeta en Nueva York - Federico García Lorca

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Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.