dijous, 11 de juliol del 2013

Paul Preston y Santiago Carrillo. Vicenç Navarro.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/7173/paul-preston-y-santiago-carrillo/

11jul 2013

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Universidad Pompeu Fabra
Por fin he leído el libro de Paul Preston sobre Santiago Carrillo. Antes de escribir mi opinión sobre el libro siento la necesidad de explicar mi relación con cada uno de ellos. No conozco personalmente a Paul Preston. Conozco su obra, que he utilizado en ocasiones en mi docencia. Si que conocí a Santiago Carrillo.
Comencemos por Paul Preston. Él es, sin lugar a dudas, el hispanista británico que ha escrito con mayor detalle lo ocurrido en España durante la mal llamada Guerra Civil. Su condición de historiador extranjero le dio acceso a fuentes de información vetadas a historiadores españoles. Y esta condición de extranjero le dio también una libertad y seguridad que no tuvieron, y continúan no teniendo, los historiadores españoles. Todo lo que digo no desmerece el gran valor de su trabajo. Pero es importante subrayar y explicar porqué los historiadores que han estudiado con mayor detalle aquel conflicto civil han sido predominantemente extranjeros. Todavía hoy, jóvenes historiadores en España tienen que ir con cuidado con lo que analizan y cómo lo hacen, temerosos de su futuro profesional. No olvidemos que todavía hoy, en España, se ha llevado a los tribunales a un periodista por describir al partido fascista, la Falange, como co-responsable del genocidio contra el pueblo español.
Dicho lo dicho, quiero pues subrayar que las fuerzas democráticas les deben a estos historiadores extranjeros, y muy en especial, a Paul Preston, un voto de gracias. Habiendo aclarado esto, creo que es justo también añadir algunos comentarios sobre el trabajo de Paul Preston, con la esperanza de que los historiadores españoles rellenen algunas páginas vacías de aquella historia contada y hábilmente narrada por Preston. En realidad, la historiografía de Preston es bastante tradicional, fijándose en los grandes personajes y en los grandes eventos. Se me dirá que ello es común en la historiografía actual. Pero que ello sea común no quiere decir que sea suficiente. La mejor historia que he leído de la intervención militar estadounidense en la II Guerra Mundial ha sido la descrita por el escritor estadounidense Studs Terkel, que narra la historia de aquel conflicto desde el punto de vista de los soldados que la realizaron y de la gente normal y corriente que la sufrió. Son precisamente estos desconocidos los que hacen la historia. En este aspecto, he aprendido más de lo que fue la mal llamada Guerra Civil (y la dictadura que la siguió) de la experiencia contada por mis padres y familiares de aquella contienda (todos ellos vencidos en aquella guerra y represaliados por la dictadura) que de los libros de historia. Sería de desear que a la historia formal, enormemente valiosa, de los personajes se le añadiera la historia de la gente llana que la hace. Y de ahí la importancia de que sean españoles, basados en la historia real, de las distintas naciones y pueblos que contiene España, los que escriban también esta otra historia. Hacerlo añadiría el enorme valor de estudiar a los agentes y su contexto, que es lo que le falta a Preston en su análisis de Carrillo.
Lo cual me lleva a la segunda observación sobre Preston: su limitada sensibilidad en la biografía hacia este contexto, lo cual explica lo que puede definirse como su oportunismo. Preston escribió recientemente un libro (Juan Carlos, el Rey de un Pueblo) sobre el Monarca en el que idealizó la figura del Rey, presentando una de las biografías más positivas que se han escrito sobre este personaje. Es sorprendente que el mismo autor del libro El Holocausto Español sea tan positivo hacia el sucesor y defensor del responsable de dicho holocausto. Es más, el libro tiene no solo datos erróneos, sino también silencios significativos.
Pero meses más tarde Paul Preston escribió un libro sobre Carrillo que es, desde la primera a la última página, la demonización de esta figura comunista, presentándolo como enormemente ambicioso y capaz de traicionar a todos sus amigos a fin de alcanzar el puesto de máximo poder. Y el libro es la mera narrativa de “traiciones” a sus amigos y compañeros del Partido Comunista. El contraste entre la biografía del Rey y la de Carrillo no puede ser más acentuado. Queda claro en el libro sobre Carrillo que el autor lo detesta, estereotipando la figura de un dirigente comunista que, típicamente, no se detendrá ante nada para conseguir su poder personal.
Para las generaciones que perdieron la Guerra y para las que sufrimos la represión y la transición nos cuesta aceptar esta doble imagen que presenta Preston sobre el Rey y sobre Santiago Carrillo. Parece obvio que el Rey fue enormemente ambicioso, que traicionó a sus amigos y parientes, todo con el objetivo de mantener su poder, habiendo dirigido una transición claramente inmodélica que nos llevó a una democracia muy incompleta, con escasísima conciencia social, con una resistencia al reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español, y a un enorme subdesarrollo social, cultural y político. Por mera objetividad, Preston debería haber sido mucho más crítico con la figura del Rey. Y lo mismo en cuanto a Carrillo, aunque al revés. Carrillo tuvo sombras, pero también luces que no aparecen en este libro.
La demonización de Santiago Carrillo
Conocí a Santiago Carrillo a través de Manolo Azcárate, la persona encargada dentro del PCE de relaciones internacionales, con el cual colaboré, entre otros eventos, en preparar la visita de Carrillo a EEUU, la primera visita que un dirigente eurocomunista hizo a Washington. Manolo Azcárate fue una de las personas que conocí en la resistencia antifranquista que me impresionó más, por su integridad, compromiso, percepción de lo que necesitaba España, honestidad y coraje. Y fue Manolo quien me pidió que les ayudara a organizar la visita de Santiago Carrillo a EEUU, lo cual hice. Estando en EEUU ayudé tanto al Partido Comunista como al Socialista, durante y después de la clandestinidad. Fue a partir de entonces, del encargo de Manolo, que conocí a Santiago Carrillo, con el cual establecí una relación de amistad que quedó deteriorada cuando critiqué la transición (escrita por primera vez en Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país), mostrando que distó mucho de ser modélica, lo cual desagradó profundamente a Santiago Carrillo y a sus colaboradores.
Santiago Carrillo no fue el demonio que Preston describe. Preston le acusa incluso de servilismo ante el poder, y de ser un oportunista en extremo carente de principios. No estoy de acuerdo con ello, al menos en la parte que yo vi y viví. Estuve presente en la entrevista que tuvo con la dirección del Departamento de Estado de EEUU, actuando, a petición de Carrillo, como su traductor. Y puedo dar fe que, frente al Departamento de EEUU, fue igual de crítico con la política del gobierno federal que con la de la Unión Soviética, sabiendo de antemano que los funcionarios del gobierno federal no esperaban ni deseaban una crítica de él.
Estos y otros hechos que algún día explicaré no encajan con la visión que transmite Preston. Carrillo tenía defectos, y graves, siendo su falta de cultura democrática uno de ellos. Pero, a pesar de mis desacuerdos, Carrillo hizo lo que creía mejor para la clase trabajadora española, anteponiendo ello a todo lo demás. Se puede criticar su estrategia en la transición: yo lo he hecho. Pero él y el partido que lideró han hecho mucho, mucho más por la democracia que el Rey de España, al revés de lo que Preston, en un rechazable oportunismo, declaró.
Ver las luchas internas dentro de la dirección del Partido Comunista como mera lucha por el poder personal, sin analizar el contexto, es profundamente erróneo. Yo simpatice con la postura de Manuel Azcárate en la disputa que llevó a su rotura. Pero no puede interpretarse aquella lucha como una lucha para conseguir más poder o para aferrarse al sillón. Y un tanto igual en su lucha con Jorge Semprun. En realidad, la enorme decepción de Semprun como Ministro de Cultura (es extraordinaria la falta de sensibilidad de Semprun como Ministro hacia la necesidad de recuperar la memoria histórica –por muchos libros que hubiera escrito antes-) era previsible y explicaría en parte los encontronazos que tuvieron Carrillo y él.
Pero la historia de Carrillo no puede ser la lista de “traiciones”. La historia de Carrillo es, repito, con sus luces y sombras, la historia del Partido Comunista, que es mucho más interesante que la historia que ha preparado Preston. Es más, los actos personales de Carrillo deben entenderse dentro del contexto que lo configuró. Y en este contexto hubiera sido más interesante analizar la relación de Carrillo con los militantes del Partido Comunista, que como ha ocurrido en la mayoría de los países bajo dictaduras fascistas o fascistoides, han sido siempre los individuos con mayor dedicación y compromiso en la lucha contra tales dictaduras. Esta dedicación, heroica en la gran mayoría de casos, les hace también vulnerables a su posible manipulación. Y aunque hubo mucho de ello, también es cierto que para muchos militantes de PCE Carrillo fue el que articuló bien su lucha y sus compromisos. De todo esto, que es lo que hubiera hecho su biografía interesante, Preston no dice nada. ¡Qué lástima!

diumenge, 7 de juliol del 2013

El cruel asesinato de Aurora Picornell, la pasionaria de Mallorca


http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/458529/el-cruel-asesinato-de-aurora-picornell-la-pasionaria-de-mallorca


La noche del 5 de enero de 1937 la líder del PCE de Illes Balears fue torturada y ejecutada frente al cementerio de Porreres junto a cuatro de sus compañeras del sindicato de costureras de la capital balear. Sólo en Mallorca fueron asesinadas alrededor de 2.300 personas entre 1936 y 1942

07/07/2013 09:41 Actualizado: 07/07/2013 10:08

Aurora Picornell junto a su hija Octubrina

Aurora Picornell junto a su hija Octubrina

Hay quien suele calificar a las mujeres comoAurora Picornell como mujer "avanzada a su tiempo". Aurora fue la primera mujer en militar en el Partido Laico de Mallorca. Fue quien organizó el sindicato de costureras de la capital balear y también una de las principales dirigentes del PCE de Illes Balears. Recorrió pueblo a pueblo la isla de Mallorca para señalar con el dedo a los culpables de la explotación laboral de los obreros y obreras y defender la emancipación de la mujer. La asesinaron a sangre fría con 26 años de edad. También a sus padres y hermanos. La fusilaron frente al cementerio de Porreres junto a otras cuatro compañeras del sindicato de costureras. Aurora era una mujer liberada del siglo XX y los militares habían ordenado una vuelta a la Edad Media. 
Fue torturada en el antiguo convento de Montuïri
Fue la noche del 5 de enero de 1937. Aurora estaba presa en la antigua cárcel de mujeres de Mallorca tras su detención en la Casa del Pueblo en el verano del 36. Esa noche de reyes un grupo de falangistas la reclamó junto a sus otras cuatro compañeras. Aurora se despidió de sus camaradas de celda y se llevó con ella una bobina de hilo. "Si sobrevivo os haré llegar estos hilos", les dijo. La bobina nunca regresó. Aurora fue llevada junto a sus compañeras al convento de Montuïri donde fue brutalmente torturada para después ser fusilada frente a la fachada del cementerio de Porreras.
"La gente que la conoció recuerda de ella su alegría y optimismo. Era, dicen, eléctricamente optimista. Era una gran escritora y tenía un muy buen verbo. Sus escritos muestran una cosa que no se ve hoy en día. Denuncia la explotación laboral desde la primera persona, desde la práctica ydenuncia a los explotadores con nombre y apellidos", explica a Público Josep Quetglas, que ha conseguido reunir cincuenta artículos de la líder comunista en la obra Aurora Picornell. Escrits 1930-1936.
La historia de Aurora como escritora comenzó en 1926. Tenía sólo 16 años pero ya entonces escribió el prologo de la obra ¿Es la mujer superior al hombre?. Su breve escrito le sirve para conocer a Mateo Martí, futuro director de la revista de ideología comunista Nuestra palabra. De su mano, la joven Aurora se va integrando en política a la vez que va desarrollando su faceta de escritora.
Tenía 26 años cuando fue fusilada
"Era la única mujer en el Partido Laico, así que gracias a su verbo y a su capacidad para dirigirse al auditorio poco a poco va adquiriendo popularidad. Rápidamente comenzó a publicarentrevistas a republicanos en revistas comunistas y a coordinar la revista Nuestra palabra", señala Quetglas, que apunta que entre 1932 y 1934 Aurora se marcha a vivir a Valencia, desde donde escribe bajo el pseudónimo de Amparo Pinós.
En 1934 Aurora regresaría a la isla. "Tras la revolución de Asturias de 1934, vuelve a Mallorca e inicia su periodo máximo de actividad política. En estos años se convierte en la roja por excelencia de las islas. Da muchos mitines y se pasea pueblo por pueblo. Hoy día sorprende que pudiera visitar tres pueblos el mismo día teniendo en cuenta las carreteras de entonces", explica el estudioso.
Su personalidad y fama la convirtieron entonces en referencia del movimiento obrero y comunista balear y en objetivo de la Falange de Mallorca. Cuando el 18 de julio se proclama el golpe de Estado, Aurora acudió al Gobernador Civil del gobierno republicano, Antonio Espina, a pedir armas para combatir el fascismo. Antonio Espina le dijo entonces que no era necesario. El general Godet le había prometido esa misma mañana lealtad a la República asegurándole que él ya estaba muy mayor para esas aventuras.
 Un día después. Godet dictó el bando militar y pocas horas después, los golpistas dominaban la isla. "La primera orden tras tomar Mallorca fue liberar a todos los prisioneros de Falange. La segunda: localizar y encarcelar a los dirigentes de las organizaciones sindicales y políticas republicanas", explica a Públicoel historiador Manel Suárez, vicepresidente de laAsociación Memoria Histórica de Mallorca.

2.300 asesinatos

La represión comenzó el mismo día 19 -explica Suárez- mediante listas confeccionadas "entre los líderes locales de Falange y los núcleos de poder tradicionales de los pueblos" y se puede dividir en tres etapas diferenciadas. La primera abarca desde el primer día hasta septiembre de 1937. "Es una fase de asesinatos 'pedagógicos'. Buscaban a los líderes políticos y sindicales en su casa, los mataban y los dejaban en cualquier cuneta a la vista de todos para que cundiera el ejemplo", asegura Suárez.
Los militares habían ordenado una vuelta a la Edad Media
La segunda etapa transcurrió septiembre de 1936 y abril de 1937. "Esta etapa coincide con el nombramiento de Mateo Torres, amigo personal de Franco, y Francisco Parradocomo director de la Policía. Es una época de terror desatado. Iban a las cárceles a buscar a los presos, los fusilaban en tandas y los enterraban a todos en fosas comunes. La cosa se descontroló tanto que Torres tuvo que ser cesado por petición de militares", asegura el historiador. Finalmente, la tercera etapa abarca de 1937 a 1942. Suárez la define como el periodo de la "pseudolegalidad". Se producen fusilamientos pero antes había una especie de juicio y sentencia condenatoria.
En total, solo en la isla de Mallorca la represión acabó con la vida de alrededor de 2.300 republicanos. "Creemos que pueden ser incluso más, pero ese el dato que hemos podido verificar", asegura el historiador. Entre esos 2.300 asesinatos estuvo Aurora Picornell. Al día siguiente de su ejecución, un líder local de Falange paseó el sujetador de Aurora por su barrio. El símbolo de mujer libre y liberada había caído. España ya estaba un poco más cerca de la Edad Media.

La historia como botín de vencedores.

http://blogs.publico.es/memoria-publica/2013/07/06/la-historia-como-botin-de-vencedores/

La historia como botín de vencedores


 Compartir: facebook twitter meneame
José María García Márquez
Investigador e historiador
Parece como si el tiempo quisiera detenerse. Como si años de investigación y documentación de los crímenes del franquismo no sirvieran para nada. Mientras más se profundiza en el conocimiento de una masacre como aquella, más se revuelven los herederos de la dictadura para intentar preservar el buen nombre y el honor de los que “salvaron” a una parte de España.
queipo
Queipo de Llano en compañía del vicario Jerónimo Armario
Los nuevos tiempos nos llenan de dudas ¿podremos decir que las bandas armadas sublevadas que entraron en Tocina el 31 de julio de 1936 y asesinaron a unos cuarenta vecinos en el paso a nivel eran salvajes criminales de guerra? ¿cómo habríamos de calificar lo que las hordas mercenarias de Castejón hicieron en su entrada en Morón de la Frontera el 25 de julio de 1936? Sabiendo, como sabemos, que el cabo Moyano de la Guardia Civil se reunía por las noches con Don Luis Conde Herce y su hijo el jefe de Falange Don Luis Conde Soto para ir decidiendo uno tras otro el asesinato de más de cien vecinos de Fuentes de Andalucía (y entre ellos 27 mujeres) ¿podremos llamarlos asesinos? Alguien nos tendrá que ayudar a buscar un calificativo que nos diga como llamar a los que decidieron matar al alcalde de Dos Hermanas y al de Utrera, al de Marchena, al de Écija, al de Sanlúcar la Mayor, al de El Saucejo, al de Guadalcanal, Cantillana, Benacazón, Salteras, Huévar, Arahal, Villaverde del Río, La Puebla de los Infantes, Los Palacios, las Cabezas de San Juan, Lebrija, Olivares, Guillena, Los Corrales y un largo etc. Estos hombres fueron asesinados exclusivamente por ser alcaldes republicanos. En el diccionario esos asesinatos reciben el calificativo de genocidio ¿podemos llamar genocidas a sus asesinos o esos calificativos los reservaremos para los nazis?
En la cúspide de todos los responsables de esos crímenes se encontraba el ex general Queipo de Llano ¿cómo debemos llamarlo? ¿asesino? ¿rata salida de la cloaca de los cuarteles o glorioso salvador de España? Cuando este individuo se encuentra con Zamacola en Estepona y le dice que fusile a unos carabineros que habían hecho presos, lo que se hizo inmediatamente ¿nos pondrá una querella algún familiar o alguna asociación patriótica si decimos que era un vulgar canalla y un criminal de guerra? ¿nos obligará un juez a demostrar la acusación y tendremos que llevarle un expediente de Laureada para que lo lea? Y su brazo derecho, el auditor Francisco Bohórquez Vecina, tantos años hermano mayor de la Macarena ¿cómo lo debemos llamar, Excelentísimo señor? o nos contentaremos con saber que en un tribunal como los de Núremberg podría haber sido condenado a la horca sencillamente con unos cuantos cientos de sus decretos de aprobación de penas de muerte en ilegítimos consejos de guerra.
Parece como si la alternativa a los hechos que están sucediendo y que producen rubor, fuera el comenzar a poner querellas para salvar el honor de las víctimas del franquismo. ¿Por donde empezaríamos? ¿denunciaríamos al Ministerio de Cultura que permite la publicación en la red de la Causa General donde se acusan de asesinos, incendiarios y saqueadores a millares de personas que no lo fueron? ¿dónde están las pruebas de esa acusación? ¿dónde está la preservación del honor? ¿permitirían que publicásemos listas interminables de asesinos franquistas de millares de pueblos?
¿Podremos intentar salvar el honor de las fuerzas armadas cuando algunos llaman Ejército Nacional a lo que eran bandas? ¿prosperará nuestra querella si exigimos que nos prueben por qué llamaban así a lo que no era ni ejército ni nacional? Porque nosotros sí tenemos pruebas de lo contrario. El 18 de julio, el presidente de la República Manuel Azaña licenció a todas las tropas que se colocaran bajo los mandos golpistas. Desde ese mismo día, con el mayor rigor histórico, los militares sublevados pasaron a ser bandas armadas ¿amparará algún juez nuestro deseo de justicia y que no se calumnie la historia de las fuerzas armadas? Franco y Queipo, como otros, eran bandidos, porque bandidos son los que están reclamados por bando, como dice el diccionario, y ellos estaban procesados por rebelión militar y en rebeldía por el Tribunal Supremo de nuestro país. ¿Aceptará algún juez una querella contra una Fundación que se dedica a preservar la memoria de un bandido?
La historia es una disciplina científica, pero también un botín de vencedores. El que durante años los rebeldes y traidores la escribieran a placer sin que ningún juez, ninguno, amparara a las víctimas de sus crímenes, no da carta de naturaleza a que una legión de herederos quiera reinventarla de nuevo para gloria de su memoria. Ya está bien.

divendres, 5 de juliol del 2013

Caso Gerardo Rivas. Un juez y la Falange, contra la libertad de expresión. Carlos Jiménez Villarejo


http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/62116-un-juez-y-la-falange-contra-la-libertad-de-expresi%C3%B3n.html

04JUL2013


Jueves, 04 de Julio de 2013 07:59
Compartir redes sociales
Vota este articulo
(0 votos)
  • tamaño fuente reducir tamaño fuente aumentar tamaño fuente 
  •  
Gerardo Rivas (derecha) en la concentración convocada para apoyarle. Foto: Foro por la memoriaGerardo Rivas (derecha) en la concentración convocada para apoyarle. Foto: Foro por la memoria
Volvemos a encontrarnos con otra muestra de la presencia del franquismo en la magistratura.
Hace unos meses, un articulista de ELPLURAL.COM, Gerardo Rivas, hacía una referencia a Falange Española de las JONS como una organización “con un amplio historial de crímenes contra la humanidad”. Esta afirmación es un hecho histórico más que acreditado e incontrovertible. Pues, pese a ello, la Falange presentó una querella criminal contra dicho colaborador por un delito de injurias graves del Art. 208 del Código Penal. Y, lo que es muy grave y reprochable, es que el Juzgado de Instrucción nº 37 de Madrid- en un Auto carente de toda motivación y, por tanto, de justificación- la haya admitido a trámite y que el articulista esté citado a declarar como imputado. Una verdadera aberración jurídica y gravísimo ataque a la libertad de expresión.
Como hemos dicho, la  activa, plena y continuada participación de Falange en el genocidio franquista es una realidad histórica. Así lo acreditan desde hechos concretos hasta valoraciones históricas más globales. Entre los primeros, cómo “una milicia de Falange”, en 1936, asesinó a sangre fría a treinta y cuatro hombres en Zaragoza. (1) Y los análisis más recientes de Julián Casanova sobre “la radicalización  que el fascismo aportó a los proyectos y prácticas contrarrevolucionarias, su potencial totalitario, la pureza y exclusivismo ideológico y la experiencia de la guerra de exterminio… desde julio de 1936…”. (2) O, entre otros muchos, los análisis de Paul Preston sobre “el terror-actos de robo, tortura, violación y asesinato-ejercido por los falangistas…” (3) en distintos puntos de la geografía española, son suficientemente elocuentes de la veracidad de las afirmaciones del periodista injustamente perseguido.
En el propio Auto, de 16 de Octubre de 2008 (Sumario 53/2008) del juez Garzón, se hace constar que la realidad dramática de las desapariciones forzadas- desde el 17 de julio de 1936 a diciembre de 1951-se tradujo en la cifra de 114.266 personas. Y en diferentes momentos de dicha Resolución se hace referencia a la participación en ese sistema de represión de “estructuras paramilitares como la Falange” y a la “estructura paramilitar conocida como Falange Española Tradicionalista y de las JONS, a cuyo frente estaba el Generalísimo Francisco Franco, y que estuvo presente en todo momento en la represión desplegada”. Consecuentemente, entre las Diligencias acordadas se encontraba reclamar la identificación de los “máximos dirigentes de la Falange Española” durante el periodo indicado para“acordar lo necesario sobre la imputación y extinción, en caso de fallecimiento, de la responsabilidad penal”. La juez de Instrucción debe saber que los historiadores, los citados y muchos más, nunca han sido perseguidos por esta causa y que por las resoluciones mencionadas y otras similares, el juez Garzón fue absuelto.
Para la catalogación de los crímenes contra la humanidad, nada mejor que retomar su definición por el juez Garzón en el Auto anterior: “La categoría de crimen contra la humanidad parte de un principio básico y fundamental: que estas conductas agreden en la forma más brutal a la persona como perteneciente al género humano en sus derechos más elementales como la vida, la integridad, la dignidad y la libertad, que constituyen los  pilares sobre los que se constituye una sociedad civilizada y el propio Estado de Derecho”.
Exactamente, esta fue la posición y la conducta adoptada por Falange desde la sublevación militar y la posterior dictadura. ¿Cómo pueden tener la osadía y desfachatez de invocar ahora una supuesta “dignidad” ofendida de quienes participaron consciente y activamente en el exterminio impuesto por el franquismo?
En el conflicto, ya histórico, entre el derecho a la libertad de expresión y el derecho al honor -que incluye la persecución del delito de injurias- la jurisprudencia constitucional ha diseñado un modelo donde prima el primero de ellos en cuanto fundamento básico de la sociedad democrática con ciertas limitaciones que, en este caso, no concurren. Los juicios históricos, la crítica política, no pueden en ningún caso generar una calificación penal. Y menos aún, cuando, además de ser veraces, los destinatarios de dicha crítica no solo atropellaron la dignidad de tantos miles de personas sino que además contribuyeron a impedir durante cuarenta años su justa reparación.
Por tanto, carecen de todo derecho a una “fama” y a  una “propia estimación” de la que carecen, personal y públicamente, y que, en ningún caso,  pueden exigir porque actuaron, como vencedores de la guerra civil, de forma cruel, inhumana y, en cualquier caso, delictiva.
Así lo hizo la STC 39/2005, entre otras, que entendió que aquel derecho opera como instrumento de participación política y, en consecuencia, debe reconocérsele una mayor amplitud que al derecho al honor ya que garantiza un bien jurídico fundamental cual es la formación de una opinión pública libre. Derecho, por ello,  “especialmente resistente” a  restricciones que podrían justificarse en otros ámbitos. Máxime, cuando el destinatario de la crítica es o ha sido, como en este supuesto, sujeto con responsabilidades políticas.
Ante esta interpretación democrática de los delitos contra el honor resulta sorprendente,  cuestionable y rechazable la posición del Juzgado nº 37 de Madrid, que, además, expresa objetivamente un evidente menosprecio a las incontables víctimas de la Falange Española.
_________________
(1) “Cunetas”, de La obra del miedo. Gutmaro Gómez Bravo y Jorge Marco, Editorial Península. 2011. pg. 120.
(2) España partida en dos. Julián Casanova. Editorial Crítica. 2013. Pg. 147.
(3) El Holocausto Español. Editorial Debate. 2011. Pgs. 283 y otras.

dijous, 4 de juliol del 2013

El Médico de los Pobres, bajo el asfalto

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/03/galicia/1372875114_199393.html


Una carretera impide recuperar el cuerpo de un represaliado

Manuel Díaz, conocido como El Médico de los Pobres
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha anunciado que renuncia a seguir buscando los restos de Manuel Díaz, conocido comoEl Médico de los Pobres en el ayuntamiento lucense de O Incio durante la Segunda República por su altruismo al ejercer su profesión. Una nueva carretera construida sobre las ruinas del viejo cementerio, ha hecho claudicar a los miembros del colectivo. “Si algún día se pudiera mirar debajo de la carretera... Pero lo vemos bastante complicado”, se resigna el vicepresidente de la entidad, Marco González.
González recuerda que en 2008 cuando se iniciaron las primeras prospecciones para recuperar el cadáver de Manuel Díaz, al que también se apodaba O Pequeniño por su baja estatura. “Ya vimos por aquel entonces que era un caso bastante complicado porque se había ampliado la carretera. Lo veíamos complicado aunque siempre que hay una mínima posibilidad nos gusta ayudar a las familias”, subraya.
El mes pasado la asociación realizó sin éxito más reconocimientos en otras zonas. “Creemos que está debajo de esa carretera que se amplió, por fotografías aéreas del año 1956”, concreta. Díaz fue el primer alcalde republicano de O Incio y fue asesinado en octubre de 1936, a los pocos meses del alzamiento franquista. Díaz fue detenido en su casa y, según relata la asociación de memoria histórica, “a unos dos kilómetros” fue ejecutado. Los autores de su muerte dejaron el cadáver abandonado, pero fue su familia quien lo trasladó al viejo cementerio ahora sepultado por la carretera.
La ampliación de la carretera de Bóveda se construyó en 2000 sobre el antiguo camposanto. “Fue una ampliación bastante grande. Aparte del firme de la carretera se canalizaron aguas fecales y pluviales, se amplió con una acera de metro y medio. Creemos que ha desaparecido parte de ese cementerio y ha quedado entre cuatro y cinco metros debajo de esa carretera”, describe González.
El vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se queja de la falta de colaboración de la Xunta: “La asociación es autónoma y nos gustaría que todas las Administraciones se implicaran pero por desgracia no es así. Antes el argumento era que no tocaba y ahora es un argumento económico el que se esgrime”.

dijous, 27 de juny del 2013

“El TOP. La represión en el tardofranquismo y la transición”


Acto informativo y debate: “El TOP. La...
27 de junio de 2013 9:53
Acto informativo y debate: “El TOP. La represión en el tardofranquismo y la transición”

La Casa Tricolor (Madrid). Miércoles 3 de julio. 19:30 horas

Presenta:
Juan Jesús Molina, de la Federación Estatal de Foros por la Memoria

Participan:
- Luis Miguel Urban, represaliado por la Dictadura y miembro del Foro Social de la Sierra de Guadarrama

- Juan José del Aguila, Autor de “El TOP. La represión de la libertad (1963-1977)”

La H/historia en la memoria

Con el fin de poder organizar con tiempo la agenda para los próximos días os mando algunos enlaces de actividades que nos han llegado

Acusado de "asaltasupermercados" Ángel Pérez contesta a Ana Botella

IU inicia su campaña de recogida de firmas en todo el Estado frente al Gobierno en "estafa electoral" de Rajoy y la corrupción que asola al PP. Reportaje desde la Puerta del Sol

Rumbo al 18º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes
  
Alonso Ríos y la I República Galega, por María Torres

Batalla de Brunete. VII Marcha Memorial 1937-2013

Entrega de restos a los familiares del penal de Valdenoceda en Madrid


Un cordial saludo

Antonio Ortiz

@antonioortizma2

Gerardo Rivas. La herida abierta continúa abierta.


http://www.elplural.com/2013/06/26/la-herida-abierta-continua-abierta/

Gerardo Rivas
El Análisis de... Gerardo Rivas
La herida abierta continúa abierta
Ayer me tomaron declaración en un Juzgado de Madrid como imputado por un supuesto delito de injurias y calumnias a la Falange
Ayer me tomaron declaración en un Juzgado de Madrid como imputado por un supuesto delito de injurias y calumnias a la Falange por la publicación, el pasado 22 de marzo de 2012, de un artículo  publicado en este diario con el título “El vicepresidente de Gobierno de Madrid le pide el perejil a la hija de Franco” en el que afirmaba que esta organización tiene “un amplio historial de crímenes contra la humanidad”.
El 9 de septiembre de 2008 -hace ya la friolera de casi cinco años- publiqué también otro artículo en este mismo periódico que se titulaba “La herida abierta” que recobra hoy plena actualidad a la vista de lo que me ha acontecido y que reproduzco a continuación:
A pesar de los años transcurridos tengo una herida abierta en mis entrañas que sigue manando deseos de justicia. Algunos dicen que hay que mirar al futuro y no reabrir las heridas del pasado, pero es que la mía nunca se ha cerrado
Mi abuelo materno, que se llamaba José Rico Martí, fue asesinado recién iniciada la guerra civil en Paracuellos del Jarama. Era empresario y dirigía un negocio familiar heredado de su padre Vicente que aún hoy en día perdura. Uno de los trabajadores de esta pequeña empresa con deseos de venganza por rencillas anteriores, encontró el escenario ideal para que fuese señalado, juzgado y ejecutado sin que mediaran fuerzas del orden, juicio o sentencia condenatoria.
Al término de la contienda tuvo todo el reconocimiento del nuevo orden impuesto por las fuerzas sublevadas e, incluso, a mi abuela le fue concedida una administración de loterías en su condición de “viuda de guerra”.
Ni que decir tiene que durante mi niñez, allá por la década de los cincuenta, fui educado en el rechazo total hacia todo aquello que sonara a comunismo, socialismo o república. Franco era el gran salvador de un país que estuvo a punto de caer en las manos demoníacas de las fuerzas del mal y la Iglesia Católica era su máximo valedor.
En este sistema de valores, creencias y sentimientos en el que fui educado no tuvo nada de extraordinario la relación que establecí con un chico de mi edad que militaba en la pandilla del barrio que rivalizaba con la mía en protagonizar las fechorías propias de la edad. Su abuelo, como el mío, también había sido víctima del enfrentamiento cainita entre españoles. Pero con sustanciales diferencias: su abuelo había pertenecido al otro “bando”, su muerte tuvo lugar en los primeros años de la posguerra y, por último, según era público y notorio, no había sido asesinado sino “ajusticiado” por traidor a la patria en cumplimiento de una sentencia dictada por un tribunal sumarísimo.
Cuando le veía el odio se adueñaba de mi voluntad y mi comportamiento hacia él era todo lo cruel de lo que es capaz una mente infantil que carece de los amortiguadores de la conducta que aparecen con la edad. Pareciera como si el asesino de mi abuelo se hubiera reencarnado en su persona. Este sentimiento duró desde que tuve uso de razón hasta que empecé a tener conocimiento de lo que realmente había pasado y seguía pasando en aquella oscura España de los años sesenta. En aquel tiempo me enteré de que el abuelo de aquel chico había sido “ajusticiado” por la fidelidad a sus ideas y por su valentía en defenderlas. Pero ya era demasiado tarde y la herida que me provocó la mala conciencia por mi actitud ha perdurado hasta hoy en día.
No me acuerdo del nombre de mi pequeño enemigo y no he sabido nada de su vida desde que salí del pueblo para iniciar mis estudios universitarios, pero la deuda que tengo contraída con él por el odio sin sentido que le profesé sólo se saldará con el reconocimiento que se les debe a todos aquellos que durante tantos años sufrieron el desprecio de la sociedad porque ellos, o sus familiares, habían sido leales a una digna causa y la defendieron a costa de sus propias vidas. Las heridas no se reabren cuando éstas no han sido debidamente cerradas.
Gerardo Rivas Rico es licenciado en Ciencias Económicas