divendres, 3 d’abril del 2015

Las españolas del pijama a rayas

http://www.ecorepublicano.es/2015/04/las-espanolas-del-pijama-rayas.html


«No supimos valorar lo que habíamos hecho. Por eso permanecimos en silencio, incluso tras la muerte de Franco». Quien así habla es una de las mujeres que más ha luchado y más ha sufrido por defender la libertad en España y en el resto de Europa. A punto de cumplir el siglo de vida, Neus Català me sonríe desde su silla de ruedas. Sus cuidadoras acaban de sacarla de la triste habitación en la que una docena de ancianos dormitaba frente al televisor, para traerla a la luminosa sala de visitas de la residencia geriátrica en la que pasa los últimos años de su larga y tormentosa existencia. «No nos hemos hecho valer como los hombres. La gente no sabe que también hubo españolas en los campos de concentración de Hitler», añade con voz firme.

No hay amargura en sus palabras, simplemente una prolongada resignación. Siete décadas después de recuperar la soñada libertad, Neus es consciente de que ella y sus compañeras son las olvidadas entre los olvidados. Si España enterró la historia de los más de 9.000 compatriotas que pasaron por los campos de la muerte del III Reich, aún más ignorada fue la historia que escribieron las mujeres. Mejor tarde que nunca y, por ello, el Gobierno catalán le acaba de conceder la medalla de oro de la Generalitat. Madrid, sin embargo, sigue mirando para otro lado.


Ignoradas por Franco, despreciadas por nuestra democracia
«Me ha sorprendido tanto saber que hubo mujeres combatiendo en la Guerra de España y, después, en la Resistencia… Yo pensaba que en esa época, en España las mujeres estaban encerradas en casa esperando a sus maridos. No sabía que hubiera tanta igualdad durante la República». Isa es sevillana, tiene 25 años y estudia dirección y administración de empresas.

Al igual que la inmensa mayoría de jóvenes y no tan jóvenes españoles, ha sido víctima de unos planes educativos que mantienen secuestrada la historia más reciente de nuestro país. Yo mismo soy de una generación que en el colegio, instituto y universidad veía cómo el curso terminaba siempre “casualmente” antes de que diera tiempo a explicar lo ocurrido en la España del siglo XX. ¿Te suena el cuento? Seguro que sí.

Los historiadores franquistas escribieron durante cuarenta años un relato manipulado y profundamente falso que no fue corregido con la llegada de la democracia. La vieja cantinela de “no remover el pasado” fue ni más ni menos que eso, dejar las cosas como estaban, es decir como los franquistas querían que estuvieran. Y hoy pagamos el precio de ese error: somos el único país democrático con calles y plazas dedicadas a fascistas y genocidas; el único en que se equipara a víctimas y a verdugos; el único en el que nuestro Gobierno homenajea a quienes combatieron codo con codo con las tropas nazis y desprecia a los que lucharon por la libertad en Europa.

Solo después de explicar este contexto es comprensible que Neus y las más de 300 españolas que sufrieron y murieron en los campos de concentración de Hitler no sean reconocidas como lo que son: heroínas que deberían ser puestas como modelo y ejemplo para las nuevas generaciones. Unas nuevas generaciones a las que se les ha hurtado, sencillamente, la verdad. Porque decir que Franco fue un dictador sanguinario no es una opinión política, es una realidad histórica. Porque decir que durante la II República se alcanzaron las mayores cotas de libertad y de derechos sociales de la historia, no es un juicio de valor, es un hecho contrastado. Como lo es recordar que aquella efímera democracia dotó a las mujeres de una igualdad, derecho al voto incluido, que fue la envidia de los movimientos feministas europeos. Como verdad, y no opinión, es decir que Franco acabó con todos estos avances a golpe de paseíllo, torturas y una represión que coordinó con un aliado y mentor llamado Adolf Hitler.


Libres, luchadoras y resistentes
Neus y el resto de las futuras deportadas crecieron en ese ambiente de libertad e igualdad que surgió durante la II República. La mayor parte de ellas se implicaron a fondo en la política que lo impregnaba todo en aquellos intensos y turbulentos años. Tras la sublevación de una parte del Ejército, las republicanas tomaron las armas con la misma convicción que sus compañeros.

Sabían lo que se jugaban frente a un enemigo que gritaba “Viva la muerte” y a generales como Queipo de Llano que felicitaba a sus “valientes legionarios” por violar a las mujeres: «ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas», decía ese siniestro militar que hoy, sin embargo, sigue enterrado en un lugar de honor en la basílica sevillana de La Macarena.

En la retaguardia o en los frentes de batalla trataron de frenar el avance franquista, hasta que la amarga derrota las empujó a cruzar los Pirineos. La democracia francesa recibió al medio millón de españoles como a perros y a las españolas como a putas. Porque eso era, ni más ni menos, lo que representabanlas mujeres republicanas para los sectores más conservadores de la sociedad francesa. «Los periódicos de la zona, como El Patriota de los Pirineos, les tachaban de maleantes, de delincuentes que iban a contaminar a la gente. Se decía que las españolas eran unas prostitutas porque abortaban o porque fumaban», recuerda el hispanista francés Jean Ortiz.

Dolors Casadella fue confinada en las playas de St. Cyprien: «Tuvimos que dormir directamente encima de la arena. Sentada en el suelo, pasé la noche con mi niña encima de las rodillas. Rápidamente empezaron a morir los niños españoles. Mi hija vivió 15 días». Como el bebé de Dolors, perecieron más de 14.000 hombres, mujeres y niños víctimas del frío, el hambre y las enfermedades.

Pese al maltrato recibido, el inicio de la II Guerra Mundial y la fulminante ocupación alemana hizo que centenares de españolas se unieran inmediatamente a la Resistencia contra el invasor nazi. Mujeres que desempeñaron todo tipo de misiones, como narraba Neus en su libro De la Resistencia y la Deportación: «En general, las mujeres fuimos utilizadas como enlaces dentro de la densa red de información, en los pasos por las montañas y fronteras, en la solidaridad en las cárceles (…). Los controles de la policía francesa y de las patrullas alemanas los asumíamos primero nosotras. Pero estuvo además el transporte de armas y propaganda. Las mujeres también empuñaron las armas en batallas célebres como La Madeleine».

Si algo sorprende de estas luchadoras, es la poca importancia que dan a lo que hicieron; quizás porque nadie les reconoció su heroico papel. Nunca olvidaré cuando Pepita Molina me contó su historia en su pequeño piso de las afueras de París; era la primera vez que alguien se interesaba por su vida: «El marido de mi hermana Lina se llamaba Luis González. Él estaba muy metido en la guerrilla y nosotros ayudábamos en todo lo que podíamos. Un día a Luis le esperaba la Gestapo en la puerta de casa. Oímos los disparos y cuando salimos ya estaba muerto. En el forro de su gabardina encontraron panfletos con propaganda antinazi. Recuerdo que mi hermana Lina nos dijo: “Aquí no conocemos a nadie”. Poco después registraron la casa y nos llevaron detenidas a las tres. Nos interrogaron por separado pero ninguna contamos nada y, al final, nos dejaron marchar. Yo ni siquiera pude ir al entierro de Luis porque los alemanes temían que se convirtiera en un acto de protesta contra la ocupación. Solo dejaron que asistieran dos personas y, claro, fueron mi hermana y mi madre. Pocos días más tarde, miembros de la Resistencia nos avisaron de que los nazis iban a volver a por nosotras y que debíamos marcharnos cuanto antes. Cogimos unas cuantas cosas y conseguimos escapar con la ayuda de varios compañeros resistentes».


Torturadas y deportadas
Lina tuvo suerte. Entre 300 y 500 españolas, sin embargo, fueron detenidas, torturadas y enviadas a los campos de concentración. A Neus la detuvieron en noviembre de 1943 junto a su marido: «Fue terrible. No recibí ni un solo golpe, pero tuve que controlar mis nervios durante más de media hora, con una pistola en cada sien y una ametralladora en la espalda. Me decían: “Habla, no seas tonta; si tu marido lo ha dicho todo y te lo carga todo a ti… Te engaña con otras mujeres”».

La práctica totalidad de estas españolas fueron deportadas, en vagones de ganado, a Ravensbrück, el puente de los cuervos. Su condición de mujeres fue un agravante más al sádico tratamiento que, de por sí, recibían los prisioneros. A su llegada les era inyectado un producto químico para que se les retirara la menstruación. En el caso de Neus, no volvió a tener la regla hasta 1951. Aún peor lo pasó Alfonsina Bueno que arrastró secuelas durante toda su vida: «Me llevaron a la enfermería junto a otras cuatro deportadas. Una enfermera rusa fue obligada a inyectarnos en la vagina o, mejor dicho, en el cuello del útero, un líquido que ni ella seguramente sabía lo que era. Lo que yo sí sé es que al salir de la maldita enfermería, entre mis piernas caían unas gotas amarillas que al mismo tiempo iban quemando la piel».

Las mujeres fueron especialmente utilizadas como conejillos de indias por los médicos SS. Les amputaban brazos y piernas para después tratar de reimplantárselos; les provocaban heridas que infectaban con bacterias con el objetivo de probar nuevos medicamentos; les cortaban músculos y les rompían huesos para estudiar los procesos de regeneración y practicar técnicas de trasplantes.

Otra de las amenazas que pendía siempre sobre ellas era la de pasar a formar parte del ejército de prostitutas que abastecía los burdeles que el III Reich abrió para “satisfacer las necesidades de sus tropas”. Dolors Casadella, que había perdido a su hija pequeña en los campos franceses, tenía claro que nunca acabaría sirviendo en uno de esos tugurios: «Una mañana, al despertar la jefa de la barraca gritó: “Las que quieran ir a una casa de prostitución que pasen por mi despacho”. Todas gritamos: “Hum”. “Os prevengo que si no hay voluntarias, os cogeremos por la fuerza”. Esto fue terrible, sobre todo las más jóvenes decidimos matarnos si nos hacían esto».

Dolors no tuvo que suicidarse pero vio como otras compañeras sí lo hicieron tras contemplar horrorizadas la forma en que eran asesinados sus hijos. Así lo recuerda Neus: «A las madres que daban a luz en aquella época les ahogaban el bebé en un cubo de agua (…). Cuando el horno crematorio no daba más de sí, se abría una zanja, se llenaba de gasolina y se les prendía fuego. Así desapareció un gran número de niños judíos o gitanos. Las SS les hacían bajar a las zanjas, con un bombón en la mano, bajo el cínico pretexto de protegerles de un bombardeo. Alguna vez lo hacían tan cerca del campo que sus madres oían sus alaridos y se volvían locas de dolor».
Solidaridad y resistencia

Al igual que los hombres, las deportadas destacan la solidaridad como uno de los principales factores que les ayudó a salir con vida de los campos. Simone Vilalta me muestra su tesoro; el regalo que le hicieron sus compañeras durante su estancia en Ravensbrück: «Cuando cumplí 21 años me entregaron este librito que habían hecho a mano y en el que habían escrito una breve historia. Me acuerdo mucho de la solidaridad que tuvimos entre nosotras. Hubo una mujer mayor que yo que me hizo de madre. Esos son los únicos buenos recuerdos que tengo del campo».

Esa solidaridad abarcó desde compartir la poca comida que recibían hasta proteger a las compañeras que se encontraban más débiles. Pero también les llevó a montar una organización clandestina para recabar información y organizar acciones de sabotaje.

Muchas de las prisioneras trabajaban en fábricas de armamento que nutrían a la Wehrmacht. Cualquier pequeña acción encaminada a retrasar o paralizar la producción era considerada un éxito por las españolas del pijama a rayas. Neus se especializó en inutilizar los proyectiles que fabricaba en el subcampo de Holleischen: «Saboteábamos las balas que teníamos que fabricar. Unas compañeras se dedicaban a cazar moscas y después las poníamos en la zona que albergaba el detonador. Cuando no teníamos moscas, escupíamos. Estoy segura de que muchas de las cajas de balas que salían de allí nunca pudieron utilizarse. Cuando regresábamos a la barraca nos preguntábamos entre nosotras: ¿Cuántas moscas has matado hoy? “Veinte, treinta, cincuenta”. Cada mosca era una bala que no serviría para acabar con la vida de algún compañero. Estas pequeñas cosas representaban para nosotras una gran victoria. Era peligroso y si te cogían no lo contabas, pero seguimos haciéndolo hasta el final».

Y ese final llegó en 1945 cuando las tropas soviéticas y aliadas fueron liberando, uno a uno, los campos de concentración. Llegó la libertad para las españolas pero no la felicidad. Sin patria a la que regresar, la mayoría se instaló en Francia donde tuvieron que afrontar unas penurias económicas que se veían agravadas por el desarraigo social y por las terribles secuelas físicas y psíquicas que arrastraban de su deportación. Algunas no lo resistieron y llegaron a suicidarse. Otras, como Neus, trataron de rehacer sus vidas sin dejar de mirar a la España que languidecía baja la dictadura franquista.

Sus compañeros sintieron la más amarga de las traiciones tras la muerte de Franco. Ellos pensaban que había llegado, por fin, su momento. Creían que serían reconocidos como el resto de deportados lo habían sido por sus naciones 30 años atrás. Las luchadoras como Neus ni siquiera se lo plantearon. Como ella misma decía al comienzo de este artículo: «No supimos valorar lo que habíamos hecho». Cuarenta años después es el Estado español el que sigue sin querer valorarlas, sin querer reconocerlas. No es ignorancia, no es casualidad, no es dejación… Es una actitud premeditada de olvido. Olvido para tratar de enterrar la verdad y seguir equiparando a víctimas y a verdugos.

(Este artículo se ha elaborado con extractos y testimonios recogidos en el libro Los últimos españoles de Mauthausen de Ediciones B)

Más información web recomendada: www.deportados.es

Carlos Hernández

Fuente: www.eldiario.es

Encuentran restos óseos de tres personas en fosas de la Guerra Civil en Riés (provincia de Barcelona)


http://www.lavanguardia.com/cultura/20150401/54429379899/encuentran-restos-oseos-de-tres-personas-en-fosas-de-la-guerra-civil-en-ries.html#.VR2TsxtuGLE.facebook



Cultura | 01/04/2015 - 14:39h
Barcelona, 1 abr (EFE).- Restos óseos de al menos tres personas y muchos objetos, como peines, lápices, calzado, hebillas, botones, proyectiles y vainas, han sido encontrados en dos fosas de la Guerra Civil Española excavadas en la Sierra de Riés, entre los municipios de Subirats y Olesa de Bonesvalls (Barcelona).

La actuación de la Generalitat ha confirmado la existencia de dos fosas distintas a las halladas en 2014, en las que han encontrado dos esqueletos humanos casi completos y fragmentos de huesos aislados de otra persona, que podrían pertenecer a soldados muertos en enero de 1939.

Según ha informado hoy el Departamento de Gobernación de la Generalitat, que el pasado mes de enero encargó los trabajos de exhumación a expertos de la Universidad de Barcelona (UB) y Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), entre los restos hallados también ha medallitas, latas y otras piezas de indumentaria personal.


Los expertos comenzaron el pasado 23 de febrero las tareas para localizar, recuperar y analizar los restos humanos de la Guerra Civil en la Sierra de Riés, bajo la dirección de la doctora Asunción Malgosa, que coordina el equipo de trabajo en el que participan profesionales de la UB y de la UAB.

La intervención es "interdisciplinaria, rigurosa y exhaustiva", según Gobernación, e incluyen tareas complementarias de documentación histórica, estudios topográficos y trabajos desarrollados con metodologías arqueológicas y de antropología física y forense.

La actuación de 2015 ha seguido dos líneas de trabajo: la prospección de la zona con detectores de metales, y la excavación arqueológica de cinco puntos de la sierra.
De momento, las tareas de prospección han aportado ya un mapa detallado donde se localizan más de 1.500 balas y restos de munición, y otros elementos de metal vinculados con el contexto bélico de la Guerra Civil que permiten hacer una interpretación de los hechos.
La excavación arqueológica en varios puntos de la zona ha permitido constatar la existencia de dos fosas individuales, diferentes de las localizadas en 2014.
También ha permitido documentar y exhumar los restos de un número mínimo de tres individuos (uno dentro de cada fosa, y huesos fragmentarios de una tercera persona en otra zona de la intervención).
Los trabajos realizados han documentado algunos cambios que ha sufrido el paisaje y que pueden explicar las dificultades en la localización de las fosas y el estado de algunos de los restos esqueléticos encontrados.
Los restos de los individuos encontrados corresponden a hombres jóvenes, enterrados en fosas individuales nada profundas, ya que no lo permite la geología del terreno.
Con ellos se han recuperado efectos personales como un peine, lápices, restos del calzado, una medallita, hebillas, y botones, y en todos se han podido observar "lesiones compatibles con las causas de su muerte", según los forenses.
En 2014, trabajos desarrollados en la misma zona confirmaron la ubicación de dos fosas en el Torrent de los Albans y propiciaron la recuperación y el análisis antropológico de restos óseos de cuatro soldados y el hallazgo de más objetos.
De acuerdo con el criterio científico del Comité Técnico para la Recuperación e Identificación de Personas Desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, la Generalitat decidió entonces completar la intervención en este sector del macizo del Ordal, donde ahora se han producido los nuevos hallazgos.
Las tareas de esta campaña de 2015 en la sierra de Ries aún continúan con el estudio antropológico de los restos esqueléticos y los materiales vinculados con el contexto bélico de 1939, la revisión de los testimonios orales y de la documentación existente.
Según Gobernación, la amplia información obtenida permitirá organizar actos institucionales en la zona afectada para dar a conocer los hechos de los enfrentamientos bélicos en la sierra de Ries, de enero de 1939.


Programa "Recuperando la Memoria". Radiópolis 07/04/2015. Las reivindicaciones de la Memoria.



"Recuperando la Memoria"Programa, que reclama Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo, organizado por la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA) y dirigido por Rosa Baras.

Emisión: martes 
7
de
abril
 de 201
5
, de 6 a 7 de la tarde.
Contenido
Las reivindicaciones de la Memoria.

Celebradas ya las elecciones andaluzas y definida la nueva composición del parlamento autonómico, dedicaremos este programa a hacer una enumeración de las reivindicaciones más destacadas y urgentes de la Memoria Histórica y a reclamar a los actuales partidos con responsabilidad parlamentaria una actitud decidida de respuesta a las mismas. Para elaborar esta relación de reivindicaciones contaremos con Rafael López, presidente de Amhyja, Cecilio Gordillo, del grupo de Memoria de CGT, y Lucía Socam, de la asociación “17 rosas de Guillena”.
Radiópolis se encuentra en el 88.0 del dial (también por Internet).

"Recuperando la Memoria" 
reduce su emisión a una vez al mes.
Circunstancias varias nos determinan a reducir el número de programas de “Recuperando la Memoria” que venimos emitiendo hasta ahora. A partir del próximo 7 de abril, emitiremos sólo uno al mes, que concretamente será los primeros martes de cada mes.  Sentimos esta disminución de actividad, pero esperamos que nos sigamos encontrando en ese día.

PROGRAMAS EMITIDOS

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Carta abierta a los partidos políticos y organizaciones sociales del Estado español: contra la impunidad y por la democracia


Es remarcable mirar qué organizaciones de memoria y de DDHH firman esta carta y cuáles no.  A simple vista vemos que faltan más de las que hay. Ninguna ARMH, ninguna de las antiguas PVDF y CCVF, no esta AI, no están muchísimas locales y sí que hay que tener en cuenta que la Federación de Foros engloba a casi todos, no todos, los Foros. Y saber los motivos por los que faltan: desacuerdo o mala información.

http://www.derechos.org/nizkor/espana/doc/impuesp11.html


31mar15





Es evidente que en los últimos años la sociedad española se ha sensibilizado por la situación de las víctimas de la represión franquista, lo que ha dado lugar al surgimiento de numerosas asociaciones relacionadas con estos hechos. A pesar de los años transcurridos, cualquiera que se acerca a esta cuestión se encuentra por parte del Estado con la dejación de la situación de las víctimas, de la memoria y de los derechos humanos.
Y es precisamente desde el discurso de derechos humanos desde donde se puede hacer frente a la situación concreta y exigir al Estado la justicia necesaria para poner fin a la desmemoria, dejación e impunidad a que se ha reducido esta cuestión de forma, muchas veces, intencionada.
En un momento en que los modelos de impunidad impuestos en otros países, como Argentina y Chile, han visto caer su legitimidad y su legalidad, creemos que es oportuno que el Estado Español, en parte responsable de dichos modelos, asuma su propia problemática, la que denominamos el "modelo español de impunidad", y ponga fin al mismo en forma democrática y con el respeto que todas las víctimas se merecen, pero teniendo muy claro que la finalidad es consolidar las libertades civiles y los derechos humanos.
Es necesario que se entienda que la justicia es lo contrario de la venganza. Es necesario que no se equipare, en un discurso perverso, el concepto de justicia al de venganza, pues ello posibilita que se considere el olvido como una de las bases del estado de derecho. Ninguna sociedad puede sobrevivir al desconocimiento de su propia historia, por horrible que ésta sea... Y es evidente que el discurso de derechos humanos y libertades no se recuperó aún de la pérdida de ambos valores tras el golpe de estado franquista
A partir del 14 de abril de 2004, con la publicación del informe "La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas" y su Plan de Acción, dio comienzo el desarrollo de un discurso sobre las víctimas republicanas de la Guerra Civil, de la Segunda Guerra Mundial y de la dictadura franquista, discurso ausente en los partidos políticos y en la inmensa mayoría de las organizaciones sociales españolas.
Por primera vez se hicieron públicos documentos que permiten la categorización criminal del régimen franquista y de su participación, como parte de los Países del Eje, en la guerra de agresión nacionalsocialista que sufrieron la práctica totalidad de los países europeos, pero muy especialmente los países del Centro y del Este de Europa.
De especial importancia es la resolución 39 (I) de 12 de diciembre de 1946, que define al régimen franquista diciendo: "(a) En sus orígenes, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen fascista modelado sobre, y en gran medida establecido gracias a, la ayuda recibida de la Alemania Nazi de Hitler y la Italia Fascista de Mussolini."
Esta definición, unida a la actuación del fascismo español, nos permite afirmar que fue un régimen criminal y que sus crímenes permanecen impunes judicialmente en virtud de artificios legales pergeñados durante la denominada "transición".
En este sentido, es totalmente contrario al derecho internacional vigente que continúen en vigor leyes como la mal llamada "ley de amnistía", que fue en realidad el parapeto jurídico de los responsables franquistas de la comisión de crímenes contra la humanidad. En fechas más recientes, este marco de impunidad se ha visto complementado con la también mal llamada "ley de la memoria".
Este modelo legal de impunidad sancionado por el Congreso tiene diversos efectos prácticos en el ámbito legal, pero principalmente, ha supuesto la indefensión y exclusión de las víctimas republicanas y la declaración de legalidad del ordenamiento jurídico franquista.
Estas cuestiones, que no son menores, conforman una base de ilegitimidad sobre la que se asienta el régimen político actual. Este problema de fondo no puede superarse con voluntarismos frívolos tales como querer mirar sólo al "futuro promisorio", al tiempo que nos negamos a analizar el pasado, menos aún cuando ese voluntarismo pretende desconocer que el fascismo español está inmerso y es consecuencia de la historia europea.
No existe por tanto esa "excepción española" que permite comprender la democracia alemana, francesa, italiana e incluso la japonesa obviando su ruptura con los modelos legales nacionalsocialistas, fascistas o imperialistas.
Hoy no es discutible afirmar que el régimen fascista español cometió crímenes contra la población civil y que practicó el asesinato, el exterminio, la tortura, el sometimiento a esclavitud, la deportación, la persecución por motivos políticos, raciales y religiosos, así como el encarcelamiento arbitrario.
No obstante, esta constatación empírica, es rechazada por la práctica totalidad de los partidos políticos y de los tribunales, los cuales intentan crear un absurdo e inmoral sistema doctrinal que permita ocultar para siempre la historia del fascismo español.
Tampoco la posibilidad de una Comisión de la Verdad, en cualquiera de sus formas, constituye un mecanismo de respuesta al problema de la impunidad, sobre todo si se tiene en cuenta que las comisiones de la verdad no pueden suplir la obligación que pesa sobre el Estado de investigar, a través de su poder judicial, los crímenes del franquismo.
El 18 de noviembre de 2006, a raíz de un informe publicado por la Sección Española de Amnistía Internacional, la Presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el Franquismo (AfarIIREP) se dirigía a esta organización en una carta pública, en la que dejaba claro su rechazo a la posibilidad de una Comisión de la Verdad en cualquiera de sus formas, y ello por tres cuestiones básicas: a) Porque en un estado de derecho lo que debe primar es el derecho a la justicia y esto no se consigue a través de una Comisión de la Verdad; b) Porque el derecho internacional aplicable en la jurisdicción europea obliga al cumplimiento de normas jurídicas que una Comisión de la Verdad no puede garantizar; c) Porque las Comisiones de la Verdad han significado en la práctica la configuración de modelos de impunidad.
El juez francés Louis Joinet estableció unos principios básicos sobre los modelos de impunidad que fueron discutidos, y como reconoce en la introducción de su informe final, contó con la crítica y el apoyo de las organizaciones que participaron en el "Seminario Internacional: Impunidad y sus efectos en los procesos democráticos" realizado en Santiago de Chile en diciembre de 1996.
Por primera vez un documento de Naciones Unidas define la impunidad como "la inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones de los derechos humanos, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas".
Es con estos antecedentes que nos dirigimos a las organizaciones sociales y políticas, para que incluyan el discurso de las víctimas republicanas y el de la lucha contra la impunidad y tengan en cuenta los problemas reales existentes para buscar las alternativas prácticas que den solución a estos problemas.
Es el Estado quien ha de garantizar el derecho a la justicia, con todas las implicaciones que ello supone, como es el acceso a los archivos de la represión, a las causas de la muerte en los registros civiles, al respeto de la normativa forense en materia de exhumaciones de restos humanos (y no de restos antropológicos, que es como se ha tratado hasta el momento a las víctimas de ejecuciones judiciales y extrajudiciales cometidas por el régimen franquista). El Estado no puede declinar ni hacer dejación de sus obligaciones en materia de derecho penal internacional. Es indudable que en el caso del Reino de España la falta de responsabilidad penal de los autores de violaciones graves a los derechos humanos es absoluta y, por ende, el sistema de impunidad pergeñado durante la transición sigue incólume.
Y si dejamos que se implanten definitivamente los modelos de impunidad, corremos el riesgo cierto de perder las libertades que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos pretendió universalizar.
Los modelos de impunidad surgen con la pretensión de resolver el dilema que representan la democracia, las libertades y la expresión del uso racional de ambas, que son los derechos humanos. Les caracteriza la vanidad, que se plasma en "la presunción de gobernar hasta más allá de la tumba..., en la más insolente de todas las tiranías", como tan bien respondiera Thomas Paine a Edmund Burke.
Y esto es así porque como decía Jeremy Bentham "del poder de perdonar sin límites surge la impunidad de la delincuencia en todas sus formas, de la impunidad de la delincuencia en todas sus formas, la impunidad de todas la formas de maldad, de la impunidad de todas las formas de maldad, la descomposición de los gobiernos, de la descomposición de los gobiernos la descomposición política de la sociedad".
No se puede construir el futuro dando la espalda al pasado y restaurar la justicia significa devolver a las generaciones venideras la libertad, para lo cual es necesario obligar al mundo político a recuperar su conexión con las formas de vida éticas donde la fraternidad y la solidaridad ocupen su lugar. De lo contrario condenamos a las generaciones venideras a vivir en plena soledad y en un espacio vacío.
31 de marzo de 2015



ANEXO
Propuesta de programa contra la impunidad y de fortalecimiento democrático
Proponemos a los partidos políticos del Estado español que asuman y promuevan el siguiente Plan de Acción, el cual refleja de una manera no exhaustiva las consecuencias de la impunidad española. En su elaboración se tuvo en cuenta la opinión de todos los actores sociales existentes a principios de 2004.
1. Ratificación de la "Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad".
2. Declarar por Ley la nulidad de todas las acciones legales del régimen franquista, haciendo mención expresa a las Resoluciones de las Naciones Unidas adoptadas por unanimidad por la Asamblea General de la ONU el 9 de febrero de 1946 [Res. 32(I)] y el 12 de diciembre de 1946 [Res. 39(I)], y a su carácter criminal según las normas de derecho internacional.
3. Declarar la nulidad de todos los juicios penales y militares por arbitrarios e ilegales, adoptando las medidas adecuadas para el resarcimiento proporcional y actualizado de las víctimas, así como la reconstrucción de los archivos penales y judiciales afectados.
4. Elaborar una ley de exhumaciones e identificación de víctimas que tenga en cuenta los tipos de delitos, el necesario conocimiento de la verdad y que fije los procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos.
Dicha ley ha de tener en cuenta además los diferentes tipos de enterramientos clandestinos, oficiales, etc. y resolver el caso de las fosas comunes producto del plan de exterminio, de los enterramientos ilegales y de las fosas comunes de las tropas regulares en los frentes de batalla.
5. Elaboración de un Manual de Antropología forense adaptado a las normas internacionales de derechos humanos, crímenes de guerra y a la situación histórica de la II República y del régimen franquista, que permita ordenar los desenterramientos en orden a la instrucción penal correspondiente en función del tipo de delitos y las víctimas, sean éstas civiles o soldados regulares en los frentes de batalla.
6. Normalización legislativa de los bancos de datos de ADN para la identificación de víctimas, procediendo al registro judicial de las muestras de los restos de las víctimas, así como las de los familiares que lo soliciten, y creando los parámetros de reconocimiento que surjan de la experiencia antropológico forense y sociológica.
7. Ley de reconocimiento de los campos de concentración y de trabajos forzados, y reconstrucción de los procesos seguidos en los mismos y de las víctimas.
8. Desclasificación y catalogación de todos los archivos diplomáticos, militares y de inteligencia hasta la instauración del régimen democrático.
9. Inventario, catalogación y reorganización, con medios adecuados a la tecnología actual, de los archivos penales, judiciales, carcelarios, militares, de inteligencia, municipales, etc., a nivel de todas las administraciones, adecuándolos a las normas del derecho a la verdad y a la justicia de las víctimas.
Se ha de reconocer el libre acceso y la obligación de colaboración judicial de los responsables de dichos archivos con las víctimas y sus familiares, organizaciones de víctimas, organizaciones de derechos humanos y con la justicia nacional o de otros países.
10. Reconstrucción de las listas de víctimas españolas en terceros países como consecuencia del régimen franquista, incluyendo especialmente a los denominados "niños de la guerra", y solicitando, si fuera necesario, la colaboración internacional, especialmente en el ámbito europeo, para lo que se contará con las organizaciones de exiliados o de organizaciones extranjeras que hayan colaborado con el exilio republicano. Se procederá a la regularización jurídica de losproblemas de nacionalidad española derivados del exilio y de los que son consecuencia de la inscripción de españoles en registros de autoridades legítimas dela II República, otorgando el mantenimiento de la doble nacionalidad de los exiliados y de sus descendientes en todos los casos.
11. Reconstrucción de las listas de víctimas y represaliados desde el levantamiento franquista, de forma legalmente válida, otorgando el reconocimiento jurídico válido y teniendo especial cuidado con los menores, huérfanos y mujeres.
12. Adecuación de las normas de los registros civiles a efectos de la correcta determinación de las causas de muerte.
13. Establecer un inventario de los bienes saqueados, embargados o expoliados por motivos políticos, religiosos y de represalias.
14. Establecer una legislación que permita la recuperación e indemnización a cargo del estado, o de los responsables patrimoniales si existieran, de los bienes expoliados a personas físicas o legales por motivos políticos, religiosos o de represalias de cualquier tipo.
15. Legislación de reconocimiento de todos los militares que sirvieron lealmente a la II República, restableciendo su condición histórica y adecuando sus méritos reglamentarios a todos los efectos.
16. Legislación de reconocimiento de todos los militares y fuerzas irregulares de origen español que colaboraron con los países aliados en la resistencia contra los países del Eje y contra el régimen franquista, equiparándolos al reconocimiento jurídico, militar y social que se siguió en países como Francia.
17. Reconstrucción de los mandos de todas las organizaciones franquistas en el interior y el exterior de España, para facilitar el derecho a la verdad y el conocimiento de los perpetradores de los crímenes contra la humanidad.
18. Fijación de un sistema de resarcimiento económico actualizado, en términos actuariales y que se corresponda con la realidad económica y social española, a todo tipo de víctimas aún vivas, herederos y sus familias, así como adoptar las medidas necesarias para el reconocimiento social y cultural, para lo que se procederá a la localización, catalogación y declaración como patrimonio histórico de los lugares de memoria de la lucha en defensa de la República y de la represión franquista.
Este documento ha sido elaborado por el Equipo Nizkor después de conversaciones mantenidas con la Federación Asturiana Memoria y República.
Firman:
  • Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) España
  • Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el Franquismo (AfarIIREP)
  • Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36, Vigo, Galicia
  • Derechos Human Rights, California, USA
  • Equipo Nizkor, Charleroi, Bélgica
  • Federación Asturiana Memoria y República, Asturias, España
  • Federación Estatal de Foros por la Memoria
  • Grupo de Estudios de Derecho Internacional, Madrid, España

  • Inauguración en Moscú de la Exposición de los niños de la guerra


    http://age-derechos.blogspot.com.es/2015/04/inauguracion-en-moscu-de-la-exposicion.html


    MIÉRCOLES, 1 DE ABRIL DE 2015


    Presentación de la Exposición  "Los niños de la guerra cuentan su vida, cuentan tu historia" que se inaugurará en lengua rusa el próximo 8 de abril en el Instituto Cervantes de Moscú.

    Comisario y diseño: Juan Barceló, Vocal de la Junta Directiva de AGE
    Coordinación: Dolores Cabra, Secretaria General de AGE
    Documentación: Josep Fernández y Pilar Frago, ANC



    Del 8 de abril al 31 de mayo

    De lunes a viernes, de 10.00 a 19.00; sábados y domingos, de 10:00 a 17:00

    Sala de Exposiciones del Instituto Cervantes

    Entrada libre

    Inauguración, el 8 de abril (miércoles) a las 19:00 h.

    Muestra histórica, basada en amplio material fotográfico y documental, sobre la vida de los niños de la guerra que tuvieron que exiliarse a la antigua Unión Soviética durante la Guerra Civil española. Recorre la vida de aquellos niños, hoy octo y nonagenarios, desde su salida de España hasta el momento actual, su vida en las casas de acogida, su educación, su participación en la tragedia de la ocupación nazi de la URSS, su participación en la resistencia y el trabajo, sus vidas profesionales, sus retornos y la actividad del Centro Español de Moscú, creado por ellos y que hasta hoy es un foco primordial de la vida española en la Federación Rusa. El material inédito recogido en esta colección fue presentado al público por primera vez en 2014 en el Centro de Ciencia y Cultura Ruso de Madrid, y posteriormente ha recorrido diferentes ciudades españolas.

    El catálogo en ambas lenguas se presenta por primera vez en esta fecha.

    Organizadores: Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE), Compañía de seguros SPASSKIE VOROTA e Instituto Cervantes de Moscú.

    Colaboradores: Centro Español de Moscú; Fundación Nostalgia; Arxiu  Nacional de Catalunya (ANC); Embajada de España en la Federación Rusa; Consulado General de España en Moscú; Oficina Económica y Comercial de España en Moscú; Embajada de la Federación Rusa en España; Secretaría General de Inmigración y Emigración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; Centro Ruso de Ciencia y Cultura en España; Universidad Estatal Lingüística de Moscú; Russian State Archive for Social and Political History RGASPI; Asociación de memoria de los descendientes de los Voluntarios Soviéticos participantes de la Guerra Civil española 1936-1939; Empresa Mondragón; Gerediaga Elkartea; Asociación de Hispanistas de Rusia y Universidad de Barcelona.