dissabte, 24 de desembre del 2016

Barcelona vive las Navidades de 1936, hace 80 años, en un ambiente de efervescencia revolucionaria

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/ni-aguinaldos-ni-propinas-en-la-navidaded-barcelonesa-1936-5710045


Ni aguinaldos ni propinas

Barcelona vive las Navidades de 1936, hace 80 años, en un ambiente de efervescencia revolucionaria

Ni aguinaldos ni propinas
ARCHIVO CENTELLES / CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA
El escritor y brigadista George Orwell, en los cuarteles Lenin, el 26 de diciembre de 1936. Es la cabeza altísima que sobresale a la izquierda de la foto.
OLGA MERINO / BARCELONA
VIERNES, 23 DE DICIEMBRE DEL 2016 - 21:47 CET
Ni aguinaldos ni propinas
Una felicitación para pedir el aguinaldo.
Esta es una crónica caótica, de remover papeles en la Casa de l’Ardiaca, el archivo histórico de la ciudad, periódicos ya muy viejos como 'Diari de Barcelona' o 'La Veu de Catalunya', en busca de la atmósfera de lo que debieron de ser las Navidades de 1936, las primeras de una contienda que se creyó fulminante. En realidad, fueron unas pascuas a la sordina, en que las jornadas de Navidad, Sant Esteve y Año Nuevo se decretaron laborales por la faena acumulada de hacer la revolución y la guerra a un tiempo. De todo aquello se cumplen ahora 80 años.
El espíritu navideño apenas se percibe en los anuncios de lo que entonces se llamaba champán. ¿Qué marcas se degustan? Pues, Codorniú ("empresa nacionalizada", advierte la publicidad) y Xampany Noyet, "l’indiscutible". Para cestas y cajas adornadas, dulcería La Colmena, que ahí sigue, imperturbable, en la plaza de L’Àngel.
Los teatros se han socializado y han desaparecido la reventa, la claque, que aplaude gratis en el gallinero, y las entradas de balde por trato de favor. La efervescencia revolucionaria ha barrido también la costumbre de pedir el aguinaldo por gremios con estampitas porque, como regaña el sindicato mercantil, "estamos en guerra y ningún trabajador puede cometer la canallada de aprovecharse de las circunstancias".

El británico George Orwell, autor de 'Homenaje a Catalunya', llega el mismo día de Sant Esteve

Tampoco se admiten ya las propinas. Al pobre George Orwell, el escritor británico que devino miliciano, le cae un rapapolvo de bemoles por haber entregado unas monedas al chico de las maletas en el Hotel Continental, donde se hospeda a su llegada a la ciudad, el mismo día de Sant Esteve de 1936. Tiene 33 años y, aunque su primera intención es cubrir la guerra como reportero, se alista enseguida en el Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM), en cuyas filas acaba como voluntario en el frente de Aragón. El autor de 'Homenaje a Catalunya' pasa antes por el cuartel Lenin, ubicado en la calle Tarragona.
Los diarios de la época informan, desde luego, sobre la actividad bélica, cuyos focos más preocupantes se centran en Huesca y en los alrededores de Madrid, pero la vida cotidiana parece seguir su curso discreto, como si el fin de la guerra y la victoria republicana estuviesen a la vuelta de la esquina. Los barceloneses se divorcian y compran aparatos de radio a plazos. Continúan las carreras de galgos en el Kennel de Sarrià y en el Canodrom Park. Un abrigo de señora cuesta 18,90 pesetas en los almacenes El Barato, en la esquina de Villarroel con Tamarit. La cartelera anuncia que en el cine Victoria, en el Paral·lel, se proyecta la película 'Sombrero de copa', con Ginger Rogers y Fred Astaire. Para la tos, las Pastillas del Doctor Andreu. Para otros malestares, "Blenosil curará radicalmente vuestra blenorragia [purgaciones] sin inyecciones ni lavajes".

COMPETICIÓN DE SOLIDARIDADES

Las primeras Navidades de la guerra civil son también una competición de solidaridades en la ciudad. El Socorro Rojo anda organizando dos colectas, una para que los milicianos en el frente reciban algún obsequio por Año Nuevo y la segunda para los niños refugiados, "infants de les dissortades terres ibèriques que jauen sota la tiranía del feixisme". El rotativo 'El Diluvio' enmarca un aviso con una orla negra para que las mujeres se presten a confeccionar abrigos de niña y ropa blanca para niño. En la redacción se les facilita el género.

En la ciudad escasean el carbón, el azúcar y sobre todo el pan, que genera colas y peleas

También es la Barcelona de las colas. Escasean el carbón, el azúcar y sobre todo el pan. Son las mujeres quienes aguardan en filas de centenares de metros, entre empujones y peleas en las que deben intervenir a menudo las fuerzas del orden, hasta que el ayuntamiento impone horarios estrictos a las panaderías y multas a los acaparadores.
De repente, aparece de refilón un suelto informando de la llegada a la ciudad, la misma Nochebuena y en avión, de Juan Negrín Indalecio Prieto, titulares de las carteras de Finanzas y Marina. Primero, visitan al presidente Azaña, instalado en el edificio del Parlament, y luego, ya entrada la tarde, a Companys en la Generalitat. Aunque apenas trasciende nada del contenido, queda muy claro que vienen a hablar de pelas. Al día siguiente, la Navidad de 1936, los ministros de la República contratacan y se encuentran de nuevo con el 'president'... Ay, los 'calerons', hoy, ayer y siempre.  

dijous, 22 de desembre del 2016

La Guerra de 1936, una síntesis histórica

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220520



Los historiadores Ricard Torrres y Juan Carlos Colomer resumen en 146 páginas los ejes de la Guerra Civil Española




En 1986 la editorial Crítica publicó la primera edición de un “clásico”, “La Guerra Civil Española”, del hispanista Pierre Vilar. La bibliografía ya era entonces vastísima, pero el historiador resumió lo esencial del conflicto en 184 páginas. Se atrevió con una síntesis. Para la generación a la que Vilar pertenecía, en torno a los 30 años en 1936, la guerra de España significó “amenaza hitleriana, fanfarronadas mussolinianas, ceguera de las democracias parlamentarias y enigma soviético”. Al historiador marxista no le interesaba tanto dar a conocer los hechos, como explicar los mecanismos. En las reflexiones finales del libro, afirmó que si bien la guerra civil se empapaba de las contradicciones de los años 30, el “choque” evoca también el pasado decimonónico: “Propietarios, militares y sacerdotes –seguidos, en algunas regiones, por masas habituadas a obedecerles-, contra burgueses medios seducidos por los principios de la Revolución Francesa y contra un pueblo muy pobre inclinado a soñar con la Revolución (a secas), según modelos heredados de los socialistas utópicos”.

Ante la proliferación de monografías especializadas, plagadas de notas al pie y estudios de detalle, los historiadores Ricard Camil Torres y Juan Carlos Colomer siguen el espíritu de Pierre Vilar y, con ánimo divulgativo, han publicado en 2016 el libro de 146 páginas “La Guerra Civil (1936-1939). Una síntesis a ocho décadas de su comienzo”, editado por La Xara. El lector que pretenda ahondar tiene a su disposición ocho páginas de bibliografía con 110 títulos, entre los que se citan, además del “clásico” de Pierre Vilar: “El laberinto español” (Ruedo Ibérico, 1962), de Gerald Brenan; “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española” (Crítica, 2007), de Ronald Fraser o “Revolución y guerra en España, 1931-1939” (Alianza, 1986), de Paul Preston; pero también trabajos mucho más recientes, como “El gran golpe. El ‘caso Hedilla’ o como Franco se quedó con Falange” (Debate, 2014), de Joan Maria Thomas; y “La legitimación política del franquismo” (CSED, 2014), de Álvaro Rodríguez.

El golpe de estado de 1936 quiso salvar aquel viejo orden de la Restauración, que a pesar de sus crisis –en 1898, 1917, 1923 y 1930-, no había afrontado cambios estructurales. La monarquía borbónica hizo uso de la represión como única respuesta a los nuevos cuestionamientos (obreristas, populares, republicanos). De modo que en la coyuntura crítica de 1936, los sectores privilegiados se valieron nuevamente de los avezados militares, que en 122 años habían perpetrado 52 intentonas golpistas; además, “la monarquía había dejado de ser un ente factible”, señalan Ricard Camil Torres y Joan Carles Colomer, por lo que se recurrió al fascismo. Con todo, las concreciones no iban mucho más allá de exterminar al Frente Popular e imponer un sistema –granítico- controlado por el ejército. “Los golpistas no tenían nada claro lo que querían, pero sabían muy bien lo que no querían”.

Las consecuencias de todo ello se detallan en el texto. La represión de los golpistas durante la guerra se saldó con una cifra de muertos que oscila entre 100.000 y 200.000; a ello se agregan un mínimo de 10.000 víctimas civiles por los bombardeos aéreos y de artillería (si se considera la represión en sentido extenso). El periodo más duro –“exterminador”, califican los autores- se concentró entre 1939 y 1945. Si se atiende al medio millón de exiliados, 350.000 nunca retornaron a España; 260.000 prisioneros durante la contienda (civiles y militares), robo de niños en las cárceles, represión laboral, 200.000 funcionarios depurados (25% de expulsiones definitivas en el cuerpo de maestros)…

Los historiadores utilizan un tono directo y cercano, alejado de la erudición académica. Tildan de “chapuza” la asonada del 18 de julio de 1936; por ejemplo, “en Madrid la descoordinación de los traidores resultó patética”. También se muestran muy críticos con la operativa del Comité Internacional de No Intervención, que benefició palmariamente a los golpistas: durante los cuatro meses en los que se prolongó la Batalla del Ebro, no entró siquiera un rifle por la frontera francesa, al hallarse cerrada. Mientras, los sublevados contaron con la ayuda inmediata de Hitler y Mussolini. En ese contexto, la posición británica se hace especialmente visible, ya que mientras se clausuraba Gibraltar al repostaje de los barcos de la República, se permitía que la Texas Oil Company proporcionara combustible a los insurgentes. Pero el libro también intenta rebatir mitos. Los autores niegan que la cuestión religiosa tuviera peso en la “confección” del golpe de 1936: “En ninguna proclama aparece mención alguna al hecho religioso”. Fueron las informaciones de la represión contra miembros del clero en la zona republicana, las que comenzaron a forjar la idea de “cruzada”. Además, apuntan Torres y Colomer, hasta el 14 de septiembre de 1936 Pío XI no se “mojó” públicamente, al mostrar su simpatía con los sublevados (lo que hizo compatible con el amor a los enemigos).

El libro no omite la represión en el territorio republicano, “muy local” y en los comienzos “muy selectiva” (la violencia política terminó con la vida de 50.000-60.000 personas). El objetivo, afirman los autores de “La Guerra Civil (1936-1939)”, era la eliminación del enemigo de clase. Una de las características de la política en la retaguardia republicana fue la dispersión del poder. Cuando Largo Caballero sustituyó en septiembre de 1936 a Giral en la presidencia del Gobierno, coexistían el Consejo de Aragón (anarcosindicalista), la Generalitat de Cataluña, el Gobierno vasco, la Junta de Madrid y la pluralidad de comités dispersos en el territorio. Los sucesos de la Telefónica barcelonesa (mayo de 1937) dieron lugar a “una nueva guerra civil dentro de la guerra civil”. Se ponían así los límites a la acción revolucionaria. Mientras, Franco se alzaba con la jefatura del partido único, en realidad “una amalgama de intereses en la que Serrano Suñer maniobraba a sus anchas”. Las 184 páginas ofrecen espacio suficiente para que los historiadores entren en pormenores, sobre las colectivizaciones (con sus dificultades, contradicciones y pérdida progresiva de autonomía), las diferencias entre Azaña y Negrín (poner fin al conflicto/resistencia), la victoria de los sublevados en la batalla de Teruel (40.000 bajas franquistas y 60.000 republicanas), los bombardeos del bando fascista contra la población civil, que por ejemplo en el Mercado Central de Alicante masacraron a 300 personas, las bombas de 500 kilogramos de la Legión Cóndor en la provincia de Castellón, la Batalla del Ebro o la toma de Cataluña.

Queda también espacio para la prensa. La mayoría de los medios derechistas fueron requisados y convertidos en cabeceras nuevas, como “Fragua Social”, “Adelante”, “Frente Rojo”, “Verdad”, “Republicano” o “Nosotros”. Se dedica asimismo un apartado a las mujeres, en el que contrastan las organizaciones –feministas y feministas- que batallaban por sus derechos, como la Unión de Mujeres Antifascistas, con personajes de relieve como Encarnación Fuyola; y Mujeres Libres, de cariz anarquista, que llegó a contar con más de 20.000 militantes; En el bando opuesto, la Sección Femenina de la Falange postergaba a las mujeres a la casa y la maternidad.

Por la agilidad en la redacción y su vocación de síntesis, tal vez el libro mantenga puntos de conexión con las crónicas periodísticas sobre la guerra. “En todas las ciudades se formaron espontáneamente las milicias: el reparto de armas al pueblo; donde triunfó la rebelión, su final fue funesto: los que no murieron en combate o pudieron huir, fueron fusilados”, escribía el periodista y escritor Eduardo Haro Tecglen en “Arde Madrid” (Temas de Hoy, 2000). La descripción de los hechos se complementa con una despiadada advertencia de Queipo de Llano: “Vivirán poco”. Otro periodista, Eduardo de Guzmán, escribe en “Madrid Rojo y Negro” (Oberon, 2004): “Franco está en Canarias. Desde allí hace frecuentes viajes en avión. Visita Tetuán y Sevilla. Los oficiales monárquicos le aclaman. Los señoritos le rodean y le miman. Al salir, extiende el brazo a la romana”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Denuncian a la Fundación Franco por ofrecer apoyo legal a ayuntamientos que incumplan la ley de memoria histórica.

http://www.eldiario.es/sociedad/Denuncian-Fundacion-Franco-Fiscalia-Ayuntamientos_0_593541003.html



El abogado Eduardo Ranz ha denunciado a la fundación ante la Fiscalía por enviar cartas a los consistorios que denunció por no retirar simbología franquista en los que ofrece asesoramiento
Pide en su escrito que abra una investigación "ante los indicios delictivos" de la fundación porque "promueve el incumplimiento de las normas"
La organización acusa a la ley de memoria histórica de "borrar [...] como si no hubiera habido una 'Era de Franco' que transformó España y a su pueblo"
Placa falangista en un edificio de viviendas.
Placa falangista en un edificio de viviendas.
La Fundación Nacional Francisco Franco ha sido denunciada ante la Fiscalía General del Estado por ofrecer asesoramiento a los ayuntamientos denunciados por el abogado Eduardo Ranz por no retirar la simbología franquista de sus calles y plazas. La organización lo ha hecho enviando cartas a los consistorios en los que pone a su disposición un equipo de abogados para incumplir la ley de memoria histórica.
Ranz pide en su denuncia que la Fiscalía abra una investigación "ante los indicios delictivos realizados" por la Fundación Francisco Franco porque "promueve el incumplimiento de las normas". Las fundaciones, asegura el abogado, "deben acomodarse a la Constitución, cuyos fines deben beneficiar a colectividades genéricas de personas, debiendo considerarse ilegales las que persigan fines o utilicen medios tipificados como delitos".
Otra de las alegaciones que incorpora el jurista apunta a que la fundación fomenta recibir donaciones, lo que permite deducciones fiscales en el IRPF. "Se está fomentando con dinero público un ataque al Estado de Derecho que anima al incumplimiento de la ley", señala Ranz, que pide la ilegalización de la fundación.
El abogado denunció a más de 300 municipios  por mantenimiento de elementos de exaltación de la guerra civil y la dictadura. Es a esos mismos a los que la Fundación Francisco Franco ha enviado misivas, en las que califica a Ranz de "aprendiz de Robespierre", para ofrecer asesoramiento legal, al principio de la carta "de bajo coste" y después "sin coste alguno".

"'Era de Franco' que transformó España"

De esta manera "triunfará el derecho sobre la barbarie, la historia sobre su borrado, la civilización sobre el odio iconoclasta", prosigue la carta, firmada por el vicepresidente Jaime Alonso. Posteriormente comienza a enumerar una serie de puntos contrarios a la ley de memoria histórica, de la que afirman que denota es un "claro propósito de que ganen la guerra los que perdieron hace ochenta años".
Las alusiones al régimen franquista continúan a lo largo de la misiva: "Al borrar, mediante Ley, a quienes les derrotaron en la guerra y en la paz, en la justicia y en el progreso. Como si, desde la guerra civil al postmodernismo actual, no hubiera ocurrido nada. Como si no hubiera habido una 'Era de Franco' que transformó España y a su pueblo como no se había conocido en su historia".
La ley, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, es para la fundación una forma de "hurtar el derecho fundamental al respeto de la historia de un pueblo en sus monumentos, placas, calles, plazas, efemérides y hasta escritos por el mero hecho de no coincidir con su ideología".
En la carta solicita que la ley de memoria histórica se aplique en sentido contrario, "con quienes mayor contribución tuvieron a la ruina, destrucción y saqueo de España", a los que llama "chekistas y demócratas de Stalin". "Resulta paradójico que quienes provocaron y fueron responsables de la guerra civil sean ahora entronizados como adalides de la democracia", concluye.

¿Sabías que Durango, como Nueva York, también tiene una ‘Zona Cero’ histórica?

http://mugalari.info/2016/12/22/memoria-%C2%B7-sabia-nueva-york-durango-tambien-una-zona-cero-historica/



Temas Mugalari
I. Gorriti
Si Nueva York cuenta con una zona cero tras el suceso ocurrido el 11 de septiembre de 2001, Durango cuenta con una zona cero tras el bombardeo fascista del 31 de marzo de 1937. El próximo año se cumplen 80 años de de la barbarie. Una serie de curiosidades surgen solapadas al respecto.
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Plaza del Ayuntamiento de Durango en la que hasta el día de los bombardeos de Durango se alzaba la casa Muntsaratz. · PHOTO · I. Gorriti
Muy pocas personas conocen en la villa vizcaina que la actual plaza del Ayuntamiento surgió tras el ataque que la aviación italiana legionaria llevó a cabo contra la localidad de alrededor de 8.000 habitantes en los años 30 del siglo XX.
PAco de lucia IBAN 3
Escultura dedicada a Pablo Pedro Astarloa ubicada a día de hoy en el parque de Pinondo de Durango. · PHOTO · I. Gorriti
Las bombas acabaron con numerosas viviendas y entre ellas la que ocupaba ese solar y con dos curiosidades: una, que en ella nació el linguista Pablo Pedro Astarloa y, dos, que la casa se llamaba Muntsaratz, como el barrio de Abadiño.
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La casa Muntsaratz bombardeada el 31 de marzo de 1937 que ocupaba lo que hoy es la plaza del ayuntamiento. · PHOTO · Durangoko Artxiboa
El recordado sacerdote, filólogo, lingüista y lexicógrafo nació el 29 de junio de 1752. Por aquel entonces Durango tenía alrededor de 2.000 habitantes, según cifra Jose María Uriarte Astarloa, autor del libro El gramático Pablo de Astarloa (1752-1806).
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Casa Muntsaratz de Artekalea. · PHOTO · Durangoko artxiboa
De esta referencia bibliográfica se desprende que Pablo Pedro nació “en la llamada casa de Muntsaratz, en Artekalea, situada en el cantón con Zeharkalea, enfrente de la fachada principal del ayuntamiento”, aporta Uriarte y va más allá: “Este edificio desapareció en 1937, tras el bombardeo que sufrió la villa duranguesa”.
Novedades - ca
Al fondo de la foto se ve parte de la casa en la que nació Astarloa. · PHOTO · Durangoko artxiboa

Amnistía critica las contradicciones del PSOE con los crímenes del franquismo.

http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/12/21/amnistia_critica_las_contradicciones_del_psoe_con_los_crimenes_del_franquismo_59019_1012.html



  • Los socialistas rechazan modificar la ley para investigar a torturadores franquistas pero apuestan por una comisión de la verdad
  • La organización comienza a reunirse con grupos parlamentarios para exigir "verdad, justicia y reparación"

Publicada 21/12/2016 a las 14:01Actualizada 21/12/2016 a las 14:58  
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Concentración de Amnistía frente al Congreso por los crímenes del franquismo.
Concentración de Amnistía frente al Congreso por los crímenes del franquismo. 
Efe
Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este miércoles ante las puertas del Congreso de los Diputados la contradicción del PSOE con respecto a los crímenes del franquismo, ya que a principios de mes apostó por una comisión de la verdad sobre la Guerra Civil y la dictadura y este martes votó en contra de una iniciativa de Unidos Podemos, que proponía excluir de la Ley de Amnistía a presuntos torturadores. La organización se ha reunido con portavoces de la coalición morada y de ERC de la Comisión de Justicia del Congreso con motivo de su campaña #JusticiaPorNavidad. Reivindica que España "si no investiga, que deje investigar a Argentina": a su jueza María Servini, cuya querella sobre las fechorías del régimen fascista ha sido obstaculizada por la justicia española.

La organización ha inaugurado este miércoles una ronda de contactos con la mayoría de fuerzas parlamentarias, excluyendo a PP y Ciudadanos, que han rechazado reunirse sobre este tema. Con el PSOE también lo harán, en parte para achacarles esa contradicción que el investigador de AI Ignacio Jovtis ha reconocido a preguntas de los periodistas. "Les trasmitiremos esa incongruencia de apoyar por un lado y luego quitar. Teniendo en cuenta que la Ley de Amnistía es uno de los principales obstáculos para investigar acá", afirmó el activista.

La Proposición No de Ley de Unidos Podemos apostaba por modificar la Ley de Amnistía, de 1977, para que a los torturadores del franquismo no se les pudiera aplicar. Bajo la óptica de la formación, el texto ha pasado de ser una herramienta legal "útil" a un instrumento contrario a los derechos humanos. El diputado socialista Artemi Rallo recurrió a la jurisprudencia del Tribunal Supremo para señalar que aunque la norma fuera derogada sería imposible juzgar los crímenes franquistas como de lesa humanidad.

En el mismo discurso en la Comisión de Justicia del Congreso, el diputado alabó la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, que la comisión de la verdad que su grupo pretende implantar busca potenciar. Dicha comisión demostrará, en palabras del responsable de Justicia y Libertades Públicas de la Comisión Gestora del PSOE, Francesc Antich, de principios de diciembre, "el compromiso constante de los socialistas con la recuperación de la dignidad de las víctimas".

Jovtis ha recordado el lema de la campaña de Amnistía junto a un árbol de Navidad plantado justo enfrente de la Cámara Alta: "La justicia no está de adorno". "Exigimos que se investiguen las denuncias sobre graves violaciones de derechos humanos cometidos durante el franquismo y que se colabore con la justicia argentina, que está intentando investigar. Hay 19 imputados de distintas vulneraciones. Torturas, bebes robados…", recordó el investigador, que exigió "verdad, justicia y reparación" a las víctimas.

La jueza María Servini, de Argentina, es la que ha imputado a estos 19 investigados en la llamada querella argentina. Una causa bloqueada, ya que la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, reclamó en octubre a todas las fiscalías que se opongan a la práctica del auxilio judicial invocado por la magistrada para poder interrogar a estas personas, acusadas de cometer crímenes contra la humanidad durante la dictadura franquista.

Precisamente, Amnistía Internacional ha pedido a ERC y Unidos Podemos que exijan al Gobierno adherirse a la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad, que España se resiste a firmar desde 2013.

"La Guerra Civil debe conocerse como la Guerra de España. La elección del término no es casual".

http://www.publico.es/politica/guerra-civil-debe-conocerse-guerra.html




Publicado: 21.12.2016 20:41 |Actualizado: Hace 3 horas
ENTREVISTA A DAVID JORGE

 

El historiador David Jorge acaba de publicar 'Inseguridad colectiva', una obra que pone el foco en la actividad que se desarrolla en la Sociedad de Naciones durante la Guerra Civil y que defiende la crucial importancia de los factores externos en el origen, desarrollo y conclusión del conflicto bélico que asoló España entre 1936 y 1939. 


El historiador David Jorge en la redacción de Público.- JAIRO VARGAS

MADRID.- Acaba de publicar su primera obra, Inseguridad colectiva (Editorial Tirant Humanidades), y ya se propone revolucionar los términos con los que todos nos hemos referido a la Guerra Civil. La explicación es sencilla. El término de Guerra Civil sólo acoge dos bandos enfrentados dentro de un mismo país. Pero el conflicto bélico que asoló España entre 1936 y 1939 fue mucho más que eso. Es imposible entender el golpe de Estado del 18 de julio y el desarrollo de la guerra sin la participación de Italia, Alemania o la URSS. Por eso, este doctor en Historia y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México utiliza el término de Guerra de España, que a su juicio, recoge en su seno tanto el concepto de guerra civil como la crucial importancia de los factores externos.

Se trata de David Jorge, un joven historiador que ha culminado su doctorado con la obra anteriormente mencionada y que ha estado dirigido en este largo camino por el prestigioso Ángel Viñas. De hecho, la carta de presentación de David Jorge la suscribe el diplomático: "Un historiador de las nuevas generaciones nacidas en democracia, que con habilidad, destreza y maestría ejemplifica hasta qué punto la antorcha de la investigación sobre la guerra española está pasando a buenas manos". El lector debe retener su nombre. Ha llegado para quedarse y ya prepara nuevas obras que revolucionarán lo que conocemos de nuestro pasado reciente. Atentos. 

¿Por qué utiliza el término Guerra de España y no el de Guerra Civil?

Cuando hablamos de Guerra de España no se excluye que haya una Guerra Civil. Es una denominación más amplia que permite incluir los factores internacionales, que tienen un papel absolutamente clave en el golpe de Estado, en el desarrollo de la guerra y en el final de la misma. No se puede interpretar con un mínimo de rigor la Guerra de España sin tener en permanente consideración los factores internacionales. Tampoco se puede interpretar la situación internacional de la época sin tener en cuenta la Guerra de España. Hoy día hablamos de la Guerra de Irak, de Siria, de Corea, de Vietnam... y también había o hay una Guerra Civil en esos países. Se da por hecho que tiene dimensión internacional.

¿Es casual que haya prevalecido el concepto de Guerra Civil frente al de Guerra de España?

No, no es casual. Responde a la voluntad de separar el caso español de la II Guerra Mundial o de lo que se considera como II Guerra Mundial, es decir, de septiembre de 1939 a 1945. ¿Por qué? Para justificar la política de No Intervención, el triste papel de las democracias europeas y la decisión de no derrocar a Franco una vez muertos Hitler y Mussolini. Las democracias occidentales interpretan en 1945 que Franco ya no representa un peligro y sí un valladar anticomunista. No son consideraciones nada anécdoticas. Durante los años de la Guerra, se hablaba muy poco del concepto de Guerra Civil. Es sobre todo a posteriori y en el mundo anglosajón cuando se consagra. En el francés prevaleció el concepto de Guerra de España y permanece hasta nuestros días. Es un tema en el que hay profundizar más.
"Lo que ocurre en España es la II Guerra Mundial. Lo que pasa es que está concentrada en territorio español"

¿Por qué se consagra este término de Guerra Civil?

Busca que no se pueda acusar a las democracias occidentales de haber sido débiles con el fascismo y de haber permitido que el fascismo se extendiera antes de que estallara la II Guerra Mundial extendida. Lo que ocurre en España es la II Guerra Mundial. Lo que pasa es que está concentrada en territorio español. Por eso se vende la política de No Intervención como un éxito internacional. Francia e Inglaterra consideran que su política es un éxito porque el conflicto no se extiende. Pero en el cielo de Madrid las guerras son entre aviones soviéticos y aviones italianos y alemanes. En Guadalajara hay una guerra civil entre italianos. Están las Brigadas Internacionales también. Además, ¿ cómo se explica la resistencia de la República desde septiembre de 1936? Pues por el flotador de la URSS, que no era su aliado natural. Su aliado natural eran las democracias.

¿Cuándo diría usted que comienza la II Guerra Mundial?

Me resulta difícil elegir entre la invasión de Etiopía y el golpe de Estado en España. Vale, respondo: Etiopía es el prologo y España es el escenario de la primera batalla. El destructor del orden internacional establecido es más Italia que Alemania. Hitler lo que hace es seguir el camino iniciado por Mussolini, que es el que se lanza. De hecho, la debilidad de Italia en la II Guerra Mundial se debe a que se dejo a sus mejores hombres en España.
David Jorge en la redacción de 'Público'.- JAIRO VARGAS

Por lo que me cuenta, parece que el objetivo de Londres en esta época más que frenar a los nazis es conseguir la unión entre Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña frente a la URSS. Es decir, a pesar de la agresividad de Mussolini y Hitler, el enemigo siguen siendo los comunistas.

Sin duda. Como dice Marck Mazower en Dark Continent las élites de las democracias europeas eran primero anticomunistas y solo tras ello demócratas. En Estados Unidos no es igual. El concepto libertad tiene otro significado en Estados Unidos. Para Londres había dos alternativas. Una, lograr un acuerdo entre Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña. La otra, separar a Hitler y Mussolini llegando a un acuerdo con Italia. Londres cree que puede separar a Mussolini de Hitler. Esas son las prioridades.

A partir de 1931, que llega al Gobierno el Partido Conservador al Gobierno británico, se pone en marcha la llamada política de apaciguamiento, que durará hasta que Inglaterra entre en la II Guerra Mundial. Lo que hay en España es una variante de esta política. Es un cambio de denominación aplicado al caso español. 
"Las élites de las democracias europeas eran primero anticomunistas y solo tras ello demócratas. En Estados Unidos no es igual"

Usted denuncia que la creación del Comité de No Intervención supuso la violación del Derecho Internacional de la época y que, además, ayudó a los golpistas a vencer la Guerra. ¿Por qué dice que este Comité ayudó a los golpistas?

Porque impidió a la República defenderse. La autodefensa del Gobierno republicano estaba amparada en el Derecho Internacional de la época y en sus relaciones bilaterales con Francia. Esa No Intervención de las democracias europeas, en el mejor de los casos, es alegal. Y, además, entra en contradicción con el pacto de la Sociedad de Naciones, que es el eje vertebrador del Derecho Internacional de la época.

Ese Comité puso en igualdad de condiciones a los dos bandos y sólo funcionó con la República. ¿Por qué? Porque la República no pudo proveerse de la ayuda de otros estados y los golpistas al no ser un Estado legalmente constituido ni vinculado al Derecho Internacional pudo proveerse de armamento. El Gobierno de Burgos no es gobierno reconocido y no le afectan esas disposiciones de Derecho Internacional. La República queda en desventaja desde el mismo inicio. La No Intervención marca el destino de la República.

Es decir, el Gobierno legítimo, que era el republicano, no puede acudir al mercado de armas y los sublevados sí que podían. 

Sí. Hitler y Mussolini, que son firmantes del Acuerdo de No Intervención, son los que suministran armas a los sublevados. ¿Qué ocurre? En septiembre de 1936 la URSS dentro del marco del Comité de No Intervención denuncia esto y la ayuda logística que está prestando Portugal. Además, advierte que si no funciona este acuerdo Moscú se considerará desligado del Acuerdo. La advertencia de Stalin va en serio. En octubre comienzan a llegar armas a la República.

El eje de su libro es la acción de España en la Sociedad de Naciones. De manera resumida, ¿que valoración podemos hacer de esa política exterior española en la Sociedad de Naciones?

"La No Intervención se decide mucho antes de que Stalin comenzara a ayudar a la República. La primera reunión del Gobierno español es con Francia, gobierno vecino y amigo"
Hubo cuatro errores en la política exterior republicana y difícilmente el no haber cometido esos errores hubiese permitido cambiar el final de la Guerra. El primer error fue una falta de previsión. Cuando estalla el golpe de Estado, del que ya había rumores, pilla por sorpresa a la diplomacia republicana. Están fuera de onda los diplomáticos. Segundo error: no se designa un delegado permanente en la Sociedad de Naciones hasta que ya estaba todo perdido. Por último, están las dos trampas en las que cae la República: aceptar la creación del Comité de No Intervención y aceptar el plan de control del Comité para impedir la llegada de ayuda extranjera. ¿Pudo haber cambiado algo? No creo. 

Una explicación habitual es que las democracias europeas no ayudaron a la España republicana porque se asustaron al ver que la URSS estaba detrás de la ayuda. 

Es falsa esa explicación. Es completamente ahistórica. La No Intervención se decide mucho antes de que Stalin comenzara a ayudar a la República. La primera reunión del Gobierno español es con Francia, gobierno vecino y amigo. El 19 o 20 por la noche, Giral solicita ayuda a Blum, que le dice que sí. Después, hay una reunión entre Blum y el Gobierno británico y tras regresar de ese viaje exprés a Londres se acabó el sí que había dado a la República. Cuando va Jiménez de Asúa a ver a Blume a su casa en París el segundo se echa a llorar y le dice que no puede ayudar a la República. Lágrimas de cocodrilo.

También cabe destacar que cuando se decide la No Intervención, el presidente del Gobierno es José Giral, que no tiene nada de comunista, y el PCE no está en el Gobierno. Es así de sencillo tumbar estos tópicos revisionistas.

¿Qué ocurrió en ese viaje de Blum a Londres?

Hasta hoy no se sabe con toda claridad, pero cuanto menos hubo presiones muy claras. El embajador británico en París también visitó al ministro de asuntos exteriores francés a principios de agosto y le deja muy claro a Francia que si ayuda a la República y después Alemania agrede a Francia, Reino Unido se va a lavaría las manos. La advertencia es letal. No se sabe si realmente es una decisión británica 100% o francesa. Álvarez del Vayo en sus memorias habla de Francia como un patrocinador ideal de la iniciativa británica de No Intervención. 

¿Qué movía esta decisión de Gran Bretaña y Francia?

Las motivaciones son muy diferentes en un país y en otro. En los dos, eso sí, estaba el trauma de la Gran Guerra, más en Francia si cabe. En Francia, además, hay una polarización social creciente tras la victoria del Frente Popular en la primavera del '36. Y hay mucho miedo a quedarse sola y desamparada ante Hitler y Mussolini. Ese es el pavor de Francia y eso marca su adhesión a Reino Unido.

En el caso de Londres las motivaciones son diferentes. Hay intereses económicos y comerciales muy importantes en España y hay un antizquierdismo mucho más acentuado que en Francia. La República no gusta en Londres. En Gran Bretaña hay una monarquía y hay que tener en cuenta que el golpe de Estado lo organizan sobre todo monárquicos españoles.
"La lección que aprende Mussolini, y también Hitler desde la distancia, es muy clara: impunidad. Se puede violar las reglas del juego y no pasa nada"

Usted en su libro escribe que la sublevación de julio de 1936 debe ser reescrita con mucha más tinta civil, monárquica e internacional. 

Sí. Me refiero a los acuerdos hallados por Ángel Viñas y firmados el 1 de julio de 1936 para el suministro de material de guerra moderno por parte de Italia a monárquicos alfonsinos españoles. Lo que yo descubro en Ginebra es la denuncia por parte del Gobierno de la República, que fue remitida al secretario general de la Sociedad de Naciones y corroborado por otras fuentes. Esta denuncia refleja que el 15 de junio de 1936 Mussolini autoriza el movimiento de 12 aviones desde Milan hasta el aeropuerto de Cagliari en Cerdeña con el fin de estar más cerca del Marruecos español para poder saltar de cara al golpe de Estado. Esto fue antes del golpe de Estado y de la sospechosa muerte del general Balmes en Gran Canaria. Y el mismo día que la Sociedad de Naciones retira las sanciones contra Italia por invadir Etiopía.

Por tanto, estamos ante un golpe de Estado internacional. El restar componente internacional al golpe de Estado y a la Guerra es una interpretación ahistórica e interesada. Hay un libro de un ministro de Estado republicano durante el Gobierno de Giral, Augusto Barcia, que se llama Un golpe de Estado internacional. Y Barcia no sabía nada de estos contratos. Pero es evidente que en el mismo golpe está implicado, al menos, Italia.

La participación de la Alemania nazi en el golpe de Estado no está documentada. ¿En qué punto hay constancia documental de la implicación de Alemania?

"Azaña resulta perjudicial para la política exterior republicana durante toda la Guerra"
El 25 de julio. Sólo una semana después. En esa fecha Franco consigue contactar con gente cercana a Hitler, que decide apoyar a Franco en contra de la opinión de su propio ministro de Asuntos Exteriores. Y ojo, digo que Hitler decide apoyar a Franco. No a los sublevados. Es una petición personal de Franco y la ayuda de Hitler llega a título personal para Franco. Esta ayuda unida a la muerte de Sanjurjo y Mola va a hacer que Franco se convierta en el líder indiscutible.

Ha comentado anteriormente que a Italia le salió gratis invadir Etiopía ya que la Sociedad de Naciones levantó las sanciones. ¿Esta impunidad es crucial para explicar la decisión de Mussolini de involucrarse en un golpe de Estado en España?

Sí. Sin duda. La lección que aprende Mussolini, y también Hitler desde la distancia, es muy clara: impunidad. Se puede violar las reglas del juego y no pasa nada. Eso es determinante.
David Jorge, autor de 'Inseguridad colectiva'.- JAIRO VARGAS

La República, tras el golpe de Estado, pide ayuda a las democracias europeas, que rechazan esta ayuda. La URSS comienza a enviar material bélico más o menos en el mes de octubre del 36. ¿En qué punto fue una realidad que las democracias europeas no iban a ayudar bajo ningún concepto a la República?

En otoño de 1937. Hay un amago de giro francés en la política hacia España. Francia cambia su gobierno, que lo dirige un radical que, además, había sido muy adverso a la República, pero en el verano/otoño de 1937 este gobierno va a contemplar la posibilidad de ayudar a la República y pone en pie lo que se llamó No Intervención relajada que consistió en abrir la frontera. Eso ocurre por la crisis del Mediterráneo y la agresividad italiana. Además, Francia se asusta de las negociaciones entre Londres y Roma. Francia siente que se queda sola. En ese momento Francia ve que el único hipotético aliado sería la República española. Entonces se valora un cambio de posición, pero dura muy poco porque se revigorizan las amenazas británicas.
"Stalin cree que las democracias son más anticomunistas que antifascistas, cree que no son de fiar y, sobre todo, cree que son débiles"

Hablando de la URSS, usted señala en su libro que Stalin toma buena nota de la actitud de las democracias europeas para con la República española y que esto motiva el acercamiento a la Alemania nazi.

Absolutamente. Stalin saca sus lecciones: las democracias europeas no son de fiar. Stalin cree que las democracias son más anticomunistas que antifascistas, cree que no son de fiar y, sobre todo, cree que son débiles. Stalin insiste durante la Guerra de España que su ayuda es temporal e insiste al Gobierno republicano que tienen que lograr la ayuda de las democracias occidentales. No la suya. Una comprobado esto, Stalin, que de demócrata no tenía nada no tuvo ningún problema en aliarse con Hitler. Y así fue.

La dimensión internacional de la Guerra queda clara cuando uno lee los discursos de los protagonistas. Hay un discurso de Azaña en el que dice que ante la agresión de Italia y Alemania se puede resistir, pero que contra Inglaterra "no se puede", que sólo con la diplomacia puede arrastrar a todos. 

Sin duda. Es curioso el caso de Azaña. Es un analista de los acontecimientos sin igual y, sin embargo, resulta pésimo a la hora de tomar las decisiones que puedan contrarrestar las adversidades de esta situación internacional. Como analista no tiene parangón, pero a nivel ejecutivo es pésimo y, ojo, no tenía poderes ejecutivos a pesar de ejercerlos. Azaña resulta perjudicial para la política exterior republicana durante toda la Guerra. Va a entrar en conflicto primero con Álvarez del Vayo y después con Negrín.

En su obra la figura de Azaña no sale bien parada y sí sale muy bien para la figura de Negrín.

El gran hombre de Estado de la República durante la Guerra es Negrín. Azaña es una figura extraordinaria, un brillante intelectual, pero le persigue un fantasma durante toda la Guerra y eso le lleva de error en error. Ese fantasma es el remordimiento por no haber detenido el golpe de Estado cuando le llegaban advertencias de la preparación del mismo. Él concibió que se trataba de una nueva sanjurjada. Ese remordimiento le va a hacer creerse responsable de lo que está ocurriendo. Eso va a motivar que se pasara la Guerra tratando de lograr una mediación que permitiera la paz. Una mediación que en el bando sublevado no se acepta. Franco no quiere paz. Tampoco Mola.

El Gobierno de Martínez Barrios, que dura unas horas, lo intenta con Mola, pero este le dice que ya ha corrido demasiada sangre para detener la sublevación. Esa obsesión por la paz hará que Azaña termine sus días con la cabeza perdida en un hotel de provincias francés intentando negociar la paz con la pared. Es un fantasma que le persigue y eso explica, a mi juicio, que vaya de error en error a pesar de su buena voluntad.
"La política de resistencia que plantea Negrín es la única opción que le queda a la República. No es una resistencia a ultranza, insensata o que cueste vidas"

 ¿Por qué es tan importante para usted la figura de Negrín?

La política de resistencia que plantea Negrín es la única opción que le queda a la República. No es una resistencia a ultranza, insensata o que cueste vidas. La política de Negrín responde a varias motivaciones claras. Negrín interpreta claramente que lo que ocurre en España es una guerra internacional. Hace poco me escribía Carmen Negrín para decirme que por fin se habla de Guerra de España y no de Guerra Civil. Esto fue hace unos días. La única solución que tenía la República era esperar que el conflicto se extendiera por Europa.

Por otro lado, en caso de que tardara en extenderse la Guerra por Europa, había que resistir para hacer una evacuación ordenada de los cuadros más comprometidos. Y en el caso de que hubiera posibilidades de una paz acordada con Franco, ésta sólo podría ser a través de una mediación internacional. Para lograr ese escenario, también había que resistir. Esas son las tres motivaciones que explican la resistencia de Negrín. Es una resistencia funcional. De hecho, hay solo cinco meses de diferencia entre el final de la Guerra Civil española y la declaración de guerra anglofrancesa.

¿Se podía haber resistido esos cinco meses?

Es imposible saberlo. Pero, desde luego, si había alguna posibilidad se esfumó con el golpe de Estado de Casado en el que, por cierto, estuvieron involucrados los servicios secretos británicos. Es curioso que en Londres no tienen ningún remordimiento por no haber ayudado a la República. En Estados Unidos, por ejemplo, Roosvelt se arrepiente de no haber ayudado al Gobierno de la República. Tarde, muy tarde, eso sí. En febrero/marzo de 1939. Eso nunca ocurre en Londres por sus intereses y prejuicios. Hay una percepción de que ha triunfado la opción menos mala en España.

En marzo de 1939, con los puertos españoles atestados de españoles que intentan salir del país para huir de Franco, la Sociedad de Naciones no envió ningún barco para rescatar a esa gente. ¿Por qué?

Ese es, probablemente, lo más triste en la breve historia de la Sociedad de Naciones. El hecho de que no hubiese movido ni un solo dedo para ayudar a gente a salir del país. Ese es el episodio más condenable y triste. ¿Por qué lo hizo? El secretario general de la Sociedad de Naciones era un francés muy adverso a la República. De hecho, después apoyaría la Francia de Vichy y pide a Franco que permanezca en la Sociedad de Naciones. No obstante, una de las primeras decisiones del nuevo Estado franquista es abandonar la Sociedad de Naciones y deja bien claro que sin Hitler, ni Mussolini en Ginebra ellos no quieren saber nada.