Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
Valencia, 30 dic (EFE).- La concejala de Cultura de Valencia, Glòria Tello, se ha reunido hoy con vecinos y miembros de la Comisión de Memoria Histórica para informarles sobre el procedimiento de cambios de nombres de calles franquistas para que este proceso sea lo más "amable y sencillo" posible.
Según ha informado el Consistorio en un comunicado, Tello ha informado de que "se está en contacto con otras ciudades que ya han iniciado este mismo proceso, para intercambiar información y aprovechar su experiencia en esos procesos y aprender sobre cuál es la mejor manera de llevar adelante este necesario procedimiento".
La concejala les ha transmitido la intención de mantener durante 18 meses las dos denominaciones de la calle a cambiar, la antigua y la nueva, para dar tiempo suficiente a vecinos y comerciantes a realizar los trámites y cambios necesarios.
La Federación de Vecinos convocará por su parte a todas las asociaciones para que sean partícipes del proceso, trabajen la información con sus vecinos y puedan aportar ideas.
Posteriormente invitarán a la concejala Gloria Tello y a los miembros de la Comisión de Memoria para que puedan informar directamente a las asociaciones sobre todo el proceso y puedan intercambiar opiniones.
"En respuesta a la Ley de Memoria histórica y a nuestro convencimiento democrático, es para mí de gran importancia hacer una política participativa en la que se cuenta con los vecinos; se trata de un tema que les afecta y para nosotros es indispensable contar con su opinión y sobretodo con su colaboración, para hacer que el cambio sea un proceso fácil y sencillo", ha manifestado Tello.
Por su parte, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, María José Broseta, ha afirmado que "la buena noticia es que se comenzará a aplicar la Ley y que lógicamente se dará toda la información previa, antes de efectuar los cambios".
Ofelia Villa, de CCOO y miembro de la Comisión de Memoria Histórica ha asegurado de que se trata de una noticia "largamente esperada, que ha sido acogida positivamente: sabemos que se pueden producir algunas molestias que asumimos para cumplir con la Ley de Memoria Histórica y llevar adelante los principios de la Ley: memoria, Justicia y reparación".
Matías Alonso, representante del grupo para la Recuperación de la Memoria y miembro de la Comisión de Memoria Histórica ha agradecido "a la nueva Corporación su determinación en aplicar, no solo la Ley de Memoria, sino todo lo referido a la memoria democrática y de las víctimas, después de más de 15 años de lucha ante la actitud de insumisión del anterior corporación para algo que no es más que un acto de normalidad".
“¿Cómo va a respetar el obispo del Opus Dei de Cuenca la Ley de la Memoria Histórica si el propio Rey en su mensaje navideño ninguneó a las 114.226 familias de los desaparecidos de la dictadura?” Responde un destacado miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica a preguntas de ELPLURAL.COM sobre la desobediencia permanente y continuada del prelado conquense, José María Yanguas Sanz, que hace caso omiso a la hora de retirar la cruz joseantoniana que se exhibe en la fachada lateral de la catedral de la Ciudad de las Casas Colgadas.
“El obispo se pasa por los arcos de la catedral la aplicación de la ley”, aseguran las mismas fuentes, al mismo tiempo que certifican que ha “sido el obispo de España que más peticiones ha recibido para apartar los signos franquistas como así recoge la citada ley; pero da igual, por un arco le entra y por otro le sale”, ironizan.
Sumisión del PP municipal…
Y razón no les falta a nuestros interlocutores, puesto que han sido numerosos los plenos municipales donde se ha abordado la retirada de esta ignominiosa cruz fascista, y siempre ha encontrado el rechazo y la oposición del PP, partido que gobierna la ciudad desde junio de 2015 y que en esta ocasión no le ha quedado más remedio que aceptar la evidencia e iniciar los pasos a dar para retirar de una vez por todas la simbología franquista. Sin embargo, el alcalde “popular”, exsubdelegado del Gobierno en la provincia, Ángel Mariscal, que nunca ha destacado, precisamente, por su pasión democrática y, respeto por todas las sensibilidades, accede a quitar la cruz joseantoniana pero, eso sí, siempre y cuando un juzgado lo autorice.
O lo que es lo mismo, el PP quiere pedir permiso a los juzgados conquenses para aplicar la ley, o si se prefiere, solicita autorización para ejercer de administración que respeta y acata las leyes que emanan del Congreso de los Diputados, como si esa condición no fuera ya intrínseca a sus competencias.
…aceptación de PSOE y Ciudadanos…
Pero lo más triste de todo este asunto es que el Grupo Socialista en el consistorio conquense, junto a los concejales de Ciudadanos, han “pasado por el aro”, añaden las fuentes, y han caído en la trampa del PP, “que espera que los jueces le den la razón y declaren al Ayuntamiento no competente para retirar la cruz de José Antonio Primo de Rivera, como así lo ha expresado en más de una ocasión el secretario del ayuntamiento, que defiende la incompatibilidad del pleno para adoptar esta decisión”. Sea como sea, el caso es que la mayoría de la corporación decidió pedir autorización al juzgado para poder intervenir en la catedral y retirar los mencionados símbolos franquistas que hay en su fachada.
Un grupo de ciudadanos de Cuenca piden la retirada de símbolos franquistas de la Catedral de Cuenca. Facebook de Ciudadanos por la República
…y única oposición de IU
En este sentido, cabe reseñar la posición adoptada por los cuatro concejales de Izquierda Unida que decidieron abstenerse de solicitar a un juzgado de la capital la ejecución subsidiaria del acuerdo plenario para retirar los símbolos. Y es que los ediles de la coalición de izquierdas tuvieron claro desde el principio que el ayuntamiento era el responsable, el competente, “sí o sí”, dijeron, a la hora de aplicar la ley y limpiar la fachada catedralicia, cuyo obispo, un prelado destacado del Opus Dei (no en vano José María Yanguas ofició el funeral por el alma del prelado de la Obra Javier Echevarría, que falleció hace unas semanas en Roma a los 84 años de edad), se ha negado sistemáticamente a acatar la ley.
El Obispado “pagará” las obras
Este asunto, argumentan las fuentes consultadas por nuestra redacción, “no deja de ser un fiel reflejo de lo que pasa en Cuenca, una ciudad enquistada, deprimida y lejos de tener un futuro prometedor”. Al menos, eso sí, todo parece indicar que el ayuntamiento está dispuesto a pasarle la factura de los trabajos de la retirada de la cruz joseantoniana al Obispado de Cuenca, aunque “conociendo el pasotismo del obispo, dudamos, y mucho, de que acceda a correr con los gastos de las obras, que a decir verdad son mínimas”, concretan. En este sentido, todos los grupos políticos se han enredado de si Patrimonio debería autorizar o no la retirada de estos vestigios ilegales, como si este organismo fuera el encargado de interpretar la ley, que no tiene otra interpretación que la desaparición de todas las huellas franquistas.
Esta tarde del 29 de diciembre de 2017, acompañamos al republicano español Daniel Serrano y al escritor y periodista portugués Miguel Urbano, de paso por París, a poner flores tricolores a Cristino García Granda en la calle que lleva el nombre del guerrillero español, héroe de la Resistencia en Francia, en las afueras de Paris (La Courneuve).
Leímos unas líneas de la biografía del minero y marinero asturiano Cristino García Granda en las que se exponen su compromiso con la causa de la libertad y de la democracia, con la Resistencia contra los nazis y su lucha empedernida (y la de sus compañeros) "fusilados el 21 o el 22 de febrero de 1946 en la prisión de Carabanchel", como lo cuenta Secundino Serrano en Maquis (historia de la guerrilla antifranquista).
Saludamos con la Tricolor el celebérrimo nombre del valiente guerrillero español, condecorado con la legión de honor en Francia, en una de las calles que le dedicaron de las afueras de París (también hay una en París) y le pusimos flores tricolores antes de separarnos con vivas a la República española y a Portugal, patria de nuestros amigos
solidarios, con quienes mantuvimos esta tarde una charla interesante y amena evocando muchos temas del pasado y también del porvenir de España, Portugal y del mundo entero.
¡ Fue gran honor y placer para nosotros conocer a Miguel Urbano y llevarle a una calle francesa de Cristino García Granda !
Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos Españoles de región parisina)
La participación española en la Resistencia francesa ha sido tapada durante mucho tiempo, siendo ignorada para convertir a los franceses en los luchadores indiscutibles, pero hubo mucha presencia española entre sus filas. Y si esta presencia fue tapada, la de las mujeres fue totalmente ignorada, pasando a ser protagonistas invisibles.
Cuando estalló la II Guerra Mundial, las mujeres españolas ya sabían mucho de guerra, y aquellas que habían huido al exilio tendrían que seguir con su lucha por la supervivencia, situación que empeoraría con una orden de abril de 1.940, que decretaba el cierre definitivo de todos los albergues, donde por la presión de las autoridades francesas se tuvieron que debatir entre regresar a España (desde donde llegaban noticias de que se había desatado una brutal represión), reemigrar a terceros países (no siempre estaba al alcance), o iniciar en Francia una vida en la clandestinidad (situación difícil por no ser un colectivo interesante para la economía nacional).
Algunas trabajaron en el campo, otras como criadas, y las menos en fábricas, donde muchas de ellas sufrieron explotación y vejaciones por parte de sus patronos.
En marzo de 1.941 fueron las primeras que, conocedoras de las duras condiciones de los campos franceses en África, se rebelaron contra la decisión de las autoridades francesas de trasladar a los brigadistas del campo de Argèles al norte de África. Según Ana Pujol "los hombres vacilaban y no se atrevían, temiendo las consecuencias del levantamiento. Y las mujeres decidimos llevar nosotras la lucha (...). Fue el campo de mujeres el que se levantó, en una protesta tan unánime y violenta, que las propias fuerzas que nos guardaban cogieron miedo. En pocos minutos, la avalancha de mujeres avanzando hacia el reducto donde se intentaba sacar a rastras de sus barracas a los internacionales rompió las alambradas y lo arrolló todo".
Tal y como relata Neus Catalá, no fueron simples auxiliares, fueron combatientes...."De nuestro sacrificio, de nuestra sangre fría, de nuestra rapidez en detectar el peligro dependía a veces la vida de decenas de guerrilleros". Las mujeres se incorporaron a las filas de la resistencia como enlaces, en las redes de evasión, transportando correo, municiones, armas o mensajes, cobijando a perseguidos por la Gestapo y la Milicia francesa, confeccionando o distribuyendo prensa clandestina, o empuñando armas en batallas como la de La Madeleine. Eran conscientes del peligro que corrían y las probabilidades que tenían de caer, pero lo veían como un deber a cumplir. Algunas sentían la lucha como propia, y su trabajo en la Resistencia se convirtió en el centro de su existencia.
Las mujeres tuvieron una aportación decisiva en la lucha. La infraestructura de todo tipo de resistencia fue creada principalmente por mujeres, pero al estar desarmadas estaban a merced de sus perseguidores. Muchas de ellas fueron ejecutadas por su trabajo en la Resistencia, torturadas por negarse a delatar a un compañero, o deportadas a los campos de concentración o exterminio, pero el simple hecho de ser mujer fue motivo suficiente para no ser vistas y para que su importante contribución a la Resistencia fuera ignorada. Además, a diferencia de los hombres, tuvieron que compatibilizar su trabajo en la Resistencia con su papel de madres, manteniendo la familia. Trabajaban, criaban a sus hijos y hacían la Resistencia.
También hubo menores de edad, y algunas tuvieron problemas con algunos compañeros. Les decían que eran muy jóvenes para ingresar en el partido, pero después les daban trabajos de enlace. A veces, los hombres no veían con buenos ojos la presencia femenina en la guerrilla, pero aun con estas reticencias, algunas mujeres llegaron a ocupar puestos importantes en el organigrama guerrillero, como Regina Arrieta que perteneció a la dirección del MOI (Mano de Obra Inmigrada) en Toulouse, o Nati Molina "La Peque" que formaba parte del Estado Mayor de la Agrupación de Guerrilleros Españoles.
La labor de estas mujeres jóvenes y anónimas como enlaces fue fundamental (labor que requería una gran resistencia moral y física). Aseguraban las comunicaciones entre los diversos grupos guerrilleros, recorrían a veces más de 100 kilómetros para transportar un parte o una orden militar, llevar municiones, armas, dinero, cartillas de racionamiento, etc...Los recorridos los hacían principalmente a pie o en bicicleta ya que los autobuses eran sometidos a constantes inspecciones. También eran utilizadas para transportar explosivos que servían después para destruir vías de comunicación. Estas españolas además, se encargaban de mantener refugios seguros donde esconder o curar a los perseguidos por los nazis o la Milicia francesa ("Los Quemados"), refugios que, ademas, servían para guardar papeles falsos, salvoconductos o instrumentos para la impresión de octavillas o prensa clandestina. Muchas mujeres realizaron sabotajes en las fabricas alemanas en las que trabajaban.
Esta presencia femenina fue importante de igual modo en las cadenas de evasión, una de las primeras formas de resistencia contra los nazis, redes que ayudaban a perseguidos a atravesar por diversos pasos de montaña la frontera pirenaica. Una de las más importantes fue la creada por el oscense Francisco Ponzan (en la resistencia, Fraçois Vidal) que formaba parte de la red Pat O'Leary, organizada por los servicios secretos ingleses para sacar de territorio francés a los aviadores británicos que caían en Francia. Pilar Ponzan, hermana del fundador fue también miembro de esta cadena junto a Alfonsina Bueno Ester y Segunda Montero.
Pese a su contribución a la liberación de Francia, su presencia ha sido obviada o han quedado relegadas a meras auxiliares en una historia protagonizada por los hombres.
Jose María Alvarez Posada (Celso Amieva) escribía una carta a su amigo Eduardo Pons Prades para que incluyera en su libro un poema que sirviera de homenaje a las mujeres que reconocía "con frecuencia hemos olvidado. Sin ellas, bien lo sabes, nosotros, los valientes, los heroicos guerrilleros, nos hubiéramos hundido moralmente más de una vez y, en el plano digamos operacional, pegado más morradas que pelos tenemos en la cabeza. Por eso te envío estos versos dedicados a las muchachas del maquis".
Las primeras líneas de su poema dicen: "Quiero nombrar aquí a las compañeras abnegadas y anónimas, enlaces y escuchas, auxiliares y guerrilleras o heroicas enfermeras, valientes y eficaces".
Un centenar de voluntarios estadounidenses, la mayoría simpatizantes comunistas, se embarcan en el transatlántico ‘Normandie’ para luchar junto al bando republicano en la Guerra Civil española. Son el primer contingente de la célebre Brigada Abraham Lincoln
Aunque casi siempre se habla de la Brigada Abraham Lincoln para referirse a los estadounidenses que lucharon en la Guerra Civil española, en realidad no fue una brigada sino un batallón. En febrero de 1937, el Lincoln constaba de tres compañías que correspondían con la sección cubano-puertorriqueña, la irlandesa y la americana. Tras la batalla del Jarama y la llegada de nuevos voluntarios, se repusieron las numerosas bajas del Lincoln y se formaron dos nuevos batallones: el Washington (marzo de 1937) y el Mackenzie-Papineu (junio de 1937). Además había americanos luchando en una pequeña unidad antitanques llamada John Brown, en destacamentos de transporte y en servicios médicos.
Tras la batalla de Brunete, del 5 al 25 de julio, los supervivientes del Lincoln y del Washington fueron reorganizados en una sola unidad que paso a llamarse oficialmente Lincoln-Washington, pero pronto fue conocido como el Lincoln. Tras la guerra los veteranos americanos que combatieron en España crearon la Asociación Brigada Abraham Lincoln (ALBA) y así es popularmente conocida.
Hace 80 años, aquel 26 de diciembre de 1936, no llegaban a cien hombres el primer contingente de voluntarios estadounidenses que se embarcaron en el transatlántico Normandie para realizar la travesía Nueva York-El Havre (Francia). La mayoría eran militantes o simpatizantes comunistas que residían en el área neoyorkina y que, en muchos caos, habían obtenido sus pasaportes en los días previos. Todos hicieron declaraciones falsas sobre los objetivos y los países que pensaban visitar, ya que la ley prohibía viajar a España y estaban advertidos que perderían la protección de su gobierno.
Tras realizar la travesía –alrededor de 5 días, según el estado de la mar-, cruzaban Francia, con el apoyo de los comunistas locales, y entraban en España cruzando los Pirineos, a veces con guías poco experimentados. Walter Kolowski fue uno de los primeros. El 3 de enero de 1937 ya estaba en Figueras, Girona, donde los primeros contingentes del Batallón Abraham Lincoln realizaron su adiestramiento antes de incorporarse a la XV Brigada Internacional. El batallón comenzó a operar en febrero de 1937 con cerca de 400 miembros –habían ido llegando otros contingentes durante el mes de enero– terminando la contienda con unos 2.500 bajo las órdenes del célebre Milton Wolff.
Los miembros del Lincoln, tras pasar por Figueras, recibieron una breve instrucción en Villanueva de la Jara, Albacete. Y, sin apenas experiencia militar, recibieron su bautismo de fuego en la batalla del Jarama, del 6 al 27 de febrero de 1937. El batallón fue prácticamente diezmado. Después fueron enviados a Brunete y más tarde al frente de Aragón, donde tomaron parte de las batallas de Belchite, Quinto, Teruel y en la ofensiva del Ebro, en la sierra de Pàndols, hasta su desmovilización en octubre de 1938.
Composición y perfil. Se estima que entre 2.800 y 3.000 hombres conformaron la Brigada Abraham Lincoln, cerca de 1.000 eran trabajadores industriales (mineros, trabajadores del acero, estibadores), lejos del estereotipo de joven idealista e intelectual. Otros 500 eran estudiantes o profesores. Y otro grupo numeroso lo componían desempleados, militantes políticos y sindicales. La mayoría de los voluntarios procedían de los grandes centros industriales y urbanos –Nueva York, San Francisco, Pittsburgh o Detroit-, eran miembros del Partido Comunista, del Partido Socialista de América o de la Liga de Jóvenes Comunistas. Alrededor del 30 por ciento eran judíos; también había afroamericanos, cubanos o portorriqueños. Su media de edad era de 27 años, de las más jóvenes, y también de los más inexpertos de los brigadistas internacionales.
Bajas. Cerca de un tercio de voluntarios de la Lincoln murieron. Como el resto de componentes de las brigadas internacionales, su utilización como fuerzas de choque en primera línea provocó su elevado índice de mortalidad: un 30 por ciento. Aunque hubo contingentes como los canadienses en que murieron la mitad de sus mil voluntarios. Cuando las Brigadas Internacionales se desmovilizaron, en octubre de 1938, siguiendo las órdenes del gobierno Negrín, unas decenas de estadounidenses permanecieron en Barcelona hasta la entrada de las tropas franquistas, cuando huyeron a Francia. Otros siete u ocho permanecieron prisioneros del ejército franquista hasta marzo de 1940.
Deportistas Olímpicos. Varios atletas del equipo de Estados Unidos que iban a participar en la Olimpiada Popular de Barcelona (alternativa a la de Berlín), prevista desde el 19 al 26 de julio de 1936, se incorporaron al Lincoln. Entre ellos, Robert Merriman, que llegó a ser jefe del Estado Mayor de la XV Brigada Internacional; Langston Hughes, poeta negro y colaborador del periódico de la brigada; William Aalto, más tarde reconocido activista homosexual, y Salaria Lee, única mujer negra que sirvió en la guerra.
Cuando los cerca de 1.500 supervivientes de la Lincoln regresaron a Estados Unidos se encontraron técnicamente indocumentados. Habían faltado a su declaración jurada de no combatir en España. Pero fueron dificultades menores comparadas a las que tuvieron que enfrentarse durante la guerra fría, cuando muchos de los veteranos sufrieron en sus propias carnes la caza de brujas. La ALBA fue incluida en una lista de organizaciones subversivas por el Departamento de Justicia, muchos miembros perdieron sus empleos y unos pocos fueron condenados a penas de cárcel por actividades relacionadas con el comunismo. En parte, sobrevivieron gracias a la solidaridad de la asociación de veteranos, que además de preservar y mantener el legado de los brigadistas siguió manteniendo su activismo en contra de la guerra de Vietnam o Irak y el apartheid en Sudáfrica.
Comandantes emblemáticos de la Brigada Abraham Lincoln
Robert Merriman (ALBA)
Robert Merriman (1908-1938), fue el primer comandante de la Brigada Abraham Lincoln. Hijo de un leñador, estudió economía en la Universidad de Nevada al mismo tiempo que participaba en el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva. Después de completar sus estudios comenzó a enseñar en la Universidad de California. Llegó a España el 18 de enero de 1937. Gracias a su formación pudo entrenar a otros voluntarios. Oficial de operaciones, subió al rango de jefe de Estado Mayor de la XV Brigada Internacional. Herido por un disparo en el hombro en la batalla de Jarama, fue dado por desaparecido durante la batalla del Ebro en 1938. Aunque hay diferentes versiones sobre su muerte, lo único cierto es que su cuerpo nunca fue encontrado. El personaje literario de Robert Jordan en la novela Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway, que interpretó en el cine Gary Cooper, se considera basada en su figura.
Oliver Law (ALBA)
Oliver Law (1900-1937). Nacido en el oeste de Texas. Participó en la Primera Guerra Mundial y esa experiencia fue decisiva para alcanzar el mando. Recibió su pasaporte el 7 de enero de 1937 y partió hacia Francia, a bordo del SS Paris. Law fue el primer soldado negro en la historia en comandar una fuerza militar integrada. El 10 de julio de 1937 fue herido de muerte en el asalto al cerro del Mosquito durante la batalla de Brunete. Murió en una camilla mientras era evacuado a un hospital
Steve Nelson (ALBA)
Steve Nelson (1903- 993). Activista político estadounidense de origen croata. Se unió a la Brigada en mayo de 1937. Comisario político del batallón Lincoln, temporalmente comandó el batallón tras la muerte de Oliver Law. Promovido como comisario político de la decimoquinta Brigada. Luchó en la toma de Quinto, Zaragoza, y en la batalla de Belchite donde fue herido. Volvió a los Estados Unidos donde se dedicó a recaudar fondos para la República. En 1950 fue condenado a 20 años de prisión por sedición, aunque fue anulada en 1956. Un año más tarde abandonó el Partido Comunista. Después presidió la asociación de veteranos de la Lincoln.
Milton Wolff (ALBA)
Milton Wolff (1915-2008).Fue el último comandante del Lincoln. De origen judío, nació en Brooklyn, Nueva York. Antes de enrolarse fue artista y militante comunista. Llegó a España en marzo de 1937 con la intención de integrarse en la unidad sanitaria como enfermero...Era pacifista. Pero tras la batalla del Jarama se convirtió en soldado. En Brunete comenzó como ayudante de ametralladora y a los pocos días era ametrallador. Destinado al frente de Aragón, en Fuentes de Aragón ya mandaba la compañía de ametralladoras. En la batalla de Teruel, en enero de 1938, ya era capitán. Meses más tarde se hizo cargo del batallón Lincoln tras la muerte de Merriman. Fue desmovilizado, como el resto de brigadistas internacionales, en octubre de 1938.