dilluns, 31 d’agost del 2020

La posguerra franquista en las comarcas valencianas: fusilamientos, corrupción y quema de libros



https://www.eldiario.es/blog/memoria-democratica/posguerra-franquista-comarcas-valencianas-fusilamientos-corrupcion-quema-libros_132_6179600.html




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En 19 de los 22 municipios que conforman la comarca de L'Horta Nord se produjeron "matanzas políticas" en la inmediata posguerra franquista. Hubo 305 muertos en la zona, según el recuento del historiador Pau Pérez Duato, coautor junto a Álex Gutiérrez Taengua de La postguerra a les comarques valencianes. L'Horta Nord i la partida judicial de Xàtiva (Diputación de València, 2020).
El poder municipal en la comarca de L'Horta Nord se disputó entre militares y jerarcas provinciales de Falange. "Cuando hay élites históricas fuertes en algunos pueblos, los militares les devuelven el poder mientras que en pueblos con élites más débiles, entran en juego los falangistas", explica por teléfono a eldiario.es Pau Pérez Duato (Rafelbunyol, 1988).
Los nuevos alcaldes de la comarca habían sido, en general, víctimas de la violencia en la retaguardia republicana, lo cual profundizó la "beligerancia revanchista con que se organizaron los núcleos locales de la dictadura", escribe el historiador. Solo entre abril y junio de 1939, inmediatamente después de la ocupación del territorio valenciano por las tropas del general Franco, más de un millar de vecinos de la comarca fueron detenidos.
El trabajo, fruto de una beca de la delegación de Memoria Histórica de la Diputación de València, analiza la actuación diametralmente opuesta de cada ayuntamiento de la comarca: mientras en Montcada, con dirigentes de la derecha moderada, hubo avales y peticiones de conmutación de penas para sus vecinos republicanos, otros municipios como Rafelbunyol o Massamagrell redactaron completos listados de militantes o simpatizantes de la izquierda que propiciaron detenciones masivas.
La investigación también retrata la corrupción de los nuevos gobiernos municipales "ligada a las fricciones internas franquistas". Pocos alcaldes y concejales duraron más de dos años seguidos, según las actas consultadas por el historiador en los archivos municipales.
"Graves tensiones internas sobre la corrupción local agravaron las discrepancias políticas de los franquistas y generaron situaciones de inestabilidad y crisis en las corporaciones municipales", escribe Pau Pérez Duato. El gobernador civil, Francisco Javier Planas de Tovar, tuvo que intervenir, entre otros, en el Ayuntamiento de Godella, en el que los casos de corrupción "se repetían constantemente".
El empresariado local aprovechó el nuevo contexto para revertir ciertas victorias de los trabajadores acaecidas durante la II República. En La Yutera Española, situada en la localidad de Foios, los propietarios de la empresa despidieron a 185 trabajadores durante la primera semana de abril de 1939 (la cifra aumentaría más tarde hasta los 248). Por el contrario, en La Papelera del Grao SA, "los falangistas mediaban con los empresarios para que contrataran a antiguos combatientes", explica el historiador.
Otra pata del nuevo poder franquista fue la Iglesia. "Los curas de cada localidad ostentaban un poder significativo en las decisiones de los gobiernos, con los que colaboraron para borrar cualquier vestigio de las ideas republicanas entre la población desde los primeros días de la etapa franquista", señala el libro.
El domingo 2 de abril de 1939, cuando las tropas recién habían ocupado la ciudad de València, en Tavernes Blanques, una localidad cercana, las nuevas autoridades organizaron una "misa de campaña" para celebrar el aplastamiento de la II República. Al finalizar el acto religioso, los falangistas locales "prendieron fuego a una selección de libros de la biblioteca pública, supuestamente contrarios a la religión y a la moral tradicionalista, en una hoguera pública". Allí ardieron, entre otros ejemplares, libros de Blasco Ibáñez y Los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós.
El historiador Álex Gutiérrez Taengua (Xàtiva, 1989) ha investigado 17 archivos, de los que ha obtenido una selección de 2.500 documentos escritos sobre la represión franquista en la partida judicial de Xàtiva. Entre el 31 de marzo y el 12 de abril de 1939, todos los pueblos que conforman la partida judicial de Xàtiva fueron ocupados por las tropas franquistas.
El investigador sostiene que, solo en el mes de abril de 1939, más de 23.700 personas fueron detenidas, un enorme volumen que desbordaba la capacidad penitenciaria y que dio pie a "la aparición de prisiones habilitadas y campos de concentración, lugares de tránsito donde se esperaría el traslado a otros centros de reclusión o a las ejecuciones", escribe el historiador.
El estudio sobre la partida judicial de Xàtiva también coincide en que casi cada consistorio tenía una "perfil represor concreto" que crea "diferencias y similitudes respecto a sus homólogos más próximos". Las entrevistas orales realizadas por Gutiérrez Taengua, también autor de Per a tots els públics (Alfons el Magnànim, 2019), concluye que el hambre fue un "elemento definitorio de la posguerra" y un vector de castigo y control; en el municipio de Barxeta, recuerda el historiador, se prohibió trabajar los domingos.
Aunque las sanciones fueron "muy diversas" según cada municipio, las causas siempre fueron las mismas: "la participación o el vínculo con los ayuntamientos republicanos", escribe Álex Gutiérrez.
El historiador defiende que lo más interesante de la perspectiva local es la "capacidad de explicar la cotidianidad del franquismo, una realidad rugosa en contraposición a la necesaria uniformidad que presentan estudios más amplios". "Explicar algo a nivel local permite que la gente de a pie pueda entender el proceso de otra manera", señala.
Álex Gutiérrez, en una entrevista telefónica con este diario, lamenta la "falta de recursos destinados a los archivos" a pesar de que los municipales son "muy interesantes". "He entrado en algunos que eran más un almacén de cosas que sobran que un archivo", apostilla el historiador.

Sobre este blog

Espai que combina l’actualitat al voltant de les polítiques de les administracions valencianes en matèria de memòria democràtica i exhumació de fosses amb continguts més especialitzats sobre la història de la repressió franquista i els avanços en les investigacions acadèmiques. Reportatges, entrevistes, actualitat, opinions, informació sobre recerques universitàries o publicacions...

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Los 48 nombres de compatriotas víctimas del franquismo enviados a la jueza Servini para sumarse a la querella argentina

https://www.eldiario.es/sociedad/48-nombres-compatriotas-victimas-franquismo-enviados-jueza-servini-sumarse-querella-argentina_1_6186119.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Socio&utm_campaign=08/30/2020-adelanto&goal=0_10e11ebad6-739feb5810-56368913&mc_cid=739feb5810&mc_eid=c4fc502c5a








La familia Mingorance Pérez trata de subir al buque Stanbrook. Quieren abandonar España, con los estertores de la guerra y la derrota de la democracia pisándoles los talones. Todos acaban detenidos en Alicante. Y penan entre rejas su apoyo a la República. Es el trazo de uno de los relatos incluidos en el listado que ha recibido la jueza María Servini con 48 ciudadanos argentinos víctimas del franquismo entre 1936 y 1978.
La iniciativa parte de la base de datos ‘Todos los nombres’ y busca que estos nombres formen parte de la denominada querella argentina, el único proceso en el mundo que desde hace una década trata de juzgar los crímenes franquistas. Las víctimas que ahora conoce Servini habían nacido en Buenos Aires, Mar del Plata o Mendoza. Y acabaron ejecutados. O sufrieron penas de cárcel y trabajo esclavo. Un puñado sigue en paradero desconocido.
La documentación ha sido entregada en el Consulado de Argentina en la ciudad de Cádiz para su envío al Juzgado Criminal y Correccional Nº1 de Buenos Aires. El secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España, Fernando Martínez, también tiene acceso a la relación de víctimas. Así como "diferentes entidades y colectivos de argentinos residentes en España".
La intención es clara: "que se planteen su intervención en este asunto", según las entidades que conforman la base de datos, la asociación Nuestra Memoria y el grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA) de CGT. La página web ‘Todos los nombres’ suma 104.475 nombres de represaliados en Andalucía, Extremadura y norte de África.
Los colectivos memorialistas ya presentaron en la embajada de Argentina en Madrid, en 2014, una primera relación de 33 nombres, actualizada en este momento hasta los 48 argentinos represaliados en suelo andaluz. Todos son hombres, excepto un caso, una mujer: Diana Mingorance, una joven que llegó a formar parte de las Brigadas Internacionales y acabó encarcelada.
"Que sepamos no se actuó por parte de las autoridades argentinas en ningún sentido", subrayan. Ahora esperan que la información sea "de interés para la causa que instruye" la magistrada Servini.

Cárcel por coser banderas republicanas

La máquina de escribir tenía un defecto en una tecla. Y no fue difícil dar con Diana Mingorance. Corría la mitad de los años 40. Pero Diana y su hermana Libertad recibieron un 14 de abril la consigna de celebrar el aniversario de la República. Elaboraron cartas, banderitas de papel y una bandera tricolor cosida a máquina. Las dos fueron detenidas. Diana fue sentenciada a dos años, cuatro meses y un día de reclusión por asociación ilícita.
Antes de este episodio vivido en la clandestinidad, Diana llegó a formar parte de un batallón de las Brigadas Internacionales. Y desde los 15 años militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Su familia no logró integrar el medio millón de exiliados que provocó la guerra. A partir de ahí, les esperaban detenciones, condenas y prisión.
Diana Mingorance nació en Buenos Aires y vivía en Madrid al estallido de la Guerra Civil española. Tejió una historia atada al compromiso con la democracia. Y es uno de los nombres que la jueza María Servini puede leer ahora en su ciudad natal. Ella es la única mujer de ese listado de 48 argentinos represaliados por el franquismo entre 1936 y 1978.
Como Emilio Armengod Molina. Hijo de actores, nació en tierras argentinas durante un viaje de sus padres. Vivía en San Fernando (Cádiz), donde era concejal por Unión Republicana. El mismo 18 de julio del 36 fue detenido por los golpistas. Casi un mes después lo mataron a tiros en Puerto Real. Armengod tenía cinco hijos, era masón y trabajaba de intérprete en la Sociedad Constructora Naval y como vendedor de seguros de vida.






Esclavos y desaparecidos argentinos

Muchos acabaron "fusilados" por los golpistas. Caso del joven de 18 años Víctor Serafín Mohedano. O Gabriel Fuentes, Cristóbal Villalba, Juan Funes… Y más asesinados, como José Miguel Hernández en Huelva, Manuel Pérez… Francisco Pérez en "situación de desaparecido", igual que Alberto Sales, que tenía 24 años. O Juan Reinado, que antes de la muerte pasó por el barco prisión cabo Carvoeiro.
El trabajo esclavo afectó a un grupo de esta víctimas. En la construcción del conocido como Canal de los Presos o en la colonia penitenciaria militarizada en Canal del Bajo Guadalquivir, donde penaron Manuel Mata, Bonifacio García… Eduardo Sánchez perdió un ojo en "accidente laboral" en la mina de mercurio de Almadén (Ciudad Real). El tipógrafo Francisco Asensio, juzgado en Consejo de Guerra, acabó en la Colonia Penitenciaria de El Dueso (Cantabria).
Y más. La depuración profesional al maestro Joaquín Brotons. La causa abierta por "terrorismo" contra el rosarino Antonio Jiménez. Félix Barranquero, de Tucumán, condenado por el Tribunal de Orden Público: 7 años de reclusión y multa de 10.000 pesetas por asociación ilícita y propaganda ilegal. O Cristóbal Calvo, sentenciado por "auxilio a la rebelión" y Antonio Romagnani, por "encubrimiento de huidos".
A José Lozano le persiguieron porque tocaba marchas revolucionarias con su acordeón durante manifestaciones. Quedó absuelto. Como Antonio Zambonino, al que salvó la intervención del cónsul de Argentina en Cádiz. Trabajaba como empleado del negociado de estadística en el Ayuntamiento y fue juzgado por "rebelión militar".

Represión "en sus diversas modalidades"

La mayoría de las víctimas argentinas habían nacido en Buenos Aires. Otras ciudades suman tres represaliados, como Mar del Plata, Rosario o Mendoza. Dos de estas personas eran de Tucumán, y otras dos de San Luis del Palmar, una localidad de la provincia de Corrientes. Una más, de Córdoba. Y en tres casos no se conoce la localidad de procedencia.






La información ha sido recopilada por los historiadores José Luis Gutiérrez Molina y Julio Guijarro, apoyados por el informático José Espinosa como parte del equipo de la base de datos ‘Todos los nombres’. Las "fuentes primarias" son "un amplio colectivo de historiadores, investigadores y archiveros".
La "relación actualizada" muestra argentinos "que sufrieron represión en sus diversas modalidades". Una veintena sufrió penas de cárcel y otras seis, trabajo esclavo, en batallones de trabajadores o colonias penitenciarias. Los castigos recibidos fueron diversos, desde multas, depuración profesional y expedientes a reclusión en el barco de la muerte, el cabo Carvoeiro.
Al menos doce de estas personas fueron ejecutadas. Muchos siguen en paradero desconocido. "Durante estos años no hemos tenido noticias, de ningún tipo, por parte de las autoridades argentinas", señalan Paqui Maqueda, de Nuestra Memoria, y Cecilio Gordillo, de RMHSA. "Difundir sus historias de vida" servirá "para que nunca caigan en el olvido de este amnésico país y sus gobernantes", destacan las entidades memorialistas.

diumenge, 30 d’agost del 2020

83 anys del bombardeig de Catarroja: crònica dels noms oblidats

 https://www.hortanoticias.com/80-anys-del-bombardeig-de-catarroja-cronica-dels-noms-oblidats/?fbclid=IwAR13ugVUkBECvaXIhMlHqJnbwrzRa98WMzCmlG4g3YYYlgtBaYH2NDX1UrM



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Diumenge 29 d’agost de 1937. Són les set de la vesprada i el capità Steno Pacini, de l’Aviazione Legionaria de la Itàlia feixista de Mussolini, prepara tres avions per tal d’acomplir les ordres d’atacar la ciutat de València. Aquest atac estava planificat per al dia 26, però les males condicions atmosfèriques ho van impedir; hui, en canvi, les condicions són òptimes.

Aviones S.81 de la Aviación Legionaria Italiana, empleados por el capitan Pacini en el bombardeo de Catarroja
Aviones S.81 de la Aviación Legionaria Italiana, empleados por el capitan Pacini en el bombardeo de Catarroja

L’esquadra parteix de l’aeròdrom de Son Sant Joan, allunyat uns 8 kilòmetres de la ciutat de Palma, amb una càrrega de 4.760 kg de bombes explosives; però no és fins les vuit i mitja de la vesprada quan es comença a divisar la ciutat en la llunyania.

A València ràpidament es detecta l’aproximació de l’aviació amb els fonolocalitzadors de la costa i la ciutat dóna l’ordre d’activar les defenses antiaèries, al mateix temps que ordena apagar totes les llums de la ciutat i els seus voltants per tal d’evitar que aquestes guiaren els atacants en l’obscuritat. Els cinc reflectors del port prompte detecten l’esquadra i les bateries antiaèries es posen en funcionament per tal d’evitar l’aproximació a la població.

El pilot de l’avió italià queda enlluernat pels reflectors i el foc de les bateries es centra en ell, el que l’obliga a prendre la decisió de desviar-se del seu objectiu per tal de salvar la vida i l’aparell. En la seua fugida, es desprèn de part de la càrrega sobre el barri de Russafa, causant alguns ferits, sobretot del carrer Carrera en Corts. Però no totes les bombes han sigut soltades. Encarant la ruta que coneix de memòria (ja que l’utilitza cada vegada que ataca la ciutat) s’aproxima a l’Albufera passant per damunt de Catarroja, una xicoteta població de rereguarda desprotegida. El pilot, pren la decisió de descarregar la resta de la càrrega sobre ella amb un doble objectiu: estalviar benzina alleugerant la càrrega i, al mateix temps, causar terror entre la població civil per tal de minvar la seua moral, tal i com ordenaven els comandaments italians i els nacionals franquistes.

El soroll dels motors de l’avió sorprèn als germans de curta edat Gaspar i Paquita dormint a l’habitació, mentre que la seua iaia Petronila, es donava pressa en agafar un matalàs per tal de protegir-los de l’atac. En la casa del costat, Juan es troba prenent la fresca al seu corral; mentre que, a l’altre costat del carrer, Vicenta s’acomiada del seu xic a la porta de casa… Són les vuit i trenta-cinc.

D’aquest succés, que sembla l’inici d’una novel·la bèl·lica, han passat vuitanta anys. Vuit dècades en què aquestes cinc víctimes mortals i la dotzena de ferits que va deixar al seu pas el bombardeig, havien quedat oblidades dels estudis i de la història.

És per això que en aquesta data tan assenyalada, volem fer un homenatge a aquestes persones, víctimes col·laterals d’una guerra que ells no van iniciar i de la que poc, o gens, havien de dir; que va afectar Catarroja tal i com va afectar moltes més poblacions on la gent només intentava fer vida normal enmig d’una barbàrie que deixaria al seu pas vides truncades i destrucció.

Ara, gràcies als estudis que hem realitzat, podem recordar la memòria d’aquestes persones, per tal que un fet com aquest bombardeig no planificat de la nostra ciutat, no quede mai en l’oblit.

Daniel Leal Vilches | Licenciado en Historia | dlealvilches@gmail.com

dilluns, 24 d’agost del 2020

24 de agosto de 1944 La Nueve, de la Disión de Leclerc, libera París.

 1944.


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