dissabte, 28 de novembre del 2015

El franquismo, 40 años después, en ocho artículos de Babelia


http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/02/babelia/1427971896_868804.html


Cómics y libros en torno a Franco revisan la dictadura. Repasamos los títulos imprescindibles y el debate entre los historiadores sobre qué pervive de aquel periodo

8 ABR 2015 - 11:15 CEST
Los cuarenta años transcurridos desde la muerte de Francisco Franco han sido analizados a fondo en Babelia y por importantes novedades del mercado editorial. No solo los libros, también la historieta se ha sumergido en la realidad social de la España entre la Guerra Civil y la Transición. Los historiadores abordan el debate: ¿qué sobrevive de aquel régimen?
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Un franquismo de tebeo

El cómic hace memoria. El retrato de la vida cotidiana durante la dictadura constituye ya un subgénero de la historieta española, menos atenta a la figura del dictador. Por TEREIXA CONSTELA
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De la Guerra Civil a la Transición, en viñetas

Una selección de las seis mejores obras que dibujan los siniestros años de la dictadura
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La verdad de la dictadura aún molesta

La sociedad española enterró el franquismo en su vida cotidiana, pero sigue dividida. Es la conclusión del debate entre Almudena Grandes, Julián Casanova y Mirta Núñez
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Queda Franco para rato

Julián Casanova ha escogido a una decena de historiadores que saben lo que se traen entre manos para contarnos algunas partes de esta historia. Por JORGE M. REVERTE
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La sombra de Franco es alargada

Una eclosión de títulos sobre el dictador analizan la evolución de su imagen en la propaganda, los intentos de atentar contra él y sus apoyos en los servicios secretos. Por ENRIQUE MORADIELLOS
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¿Qué queda del franquismo?

La buena noticia es que el franquismo ya es historia. La mala, que su fin no significa que todas sus señas de identidad hayan desaparecido. Las dos visiones de ISAAC ROSA y MERCEDES CABRERA
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Trampantojo, por Max

"Maestro, ¿qué queda del franquismo?"... La viñeta de Babelia
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¿Está Franco en el infierno?

Cuarenta años después, todavía sobreviven entre nosotros vestigios de su paso por el mundo, en actitudes y pulsiones observables. Por M. RODRÍGUEZ RIVERO

'El último día de Terranova', de Manuel Rivas, narra la posguerra y la Transición en España.


http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/26/babelia/1448562069_855849.html


Manuel Rivas: “España es una democracia amputada”

'El último día de Terranova', del autor gallego, narra la posguerra y la Transición en España a través de la vida en una librería condenada al cierre

Manuel Rivas en A Coruña. / ÓSCAR CORRAL
"Allí es donde quemaron libros en el 36”, dice Manuel Rivas señalando al otro lado de la dársena de A Coruña. En su novela Los libros arden malhay una foto de ese momento: un grupo de fascistas celebra brazo en alto la hoguera encendida junto al Club Náutico. Muchos coruñeses conocieron aquel episodio por esa novela. “En el escudo de Coruña, sobre la Torre de Hércules, había tradicionalmente un libro”, explica el escritor, nacido en el barrio de Monte Alto en 1957. “Lo quitaron después de la Guerra Civil. La democracia volvió, pero el libro no”. Si aquella novela de 2006 hablaba de la quema de bibliotecas, El último día de Terranova (Xerais en gallego, Alfaguara en castellano) narra ahora la amenaza de desahucio que pende sobre una librería.
PREGUNTA. ¿Quedaban libros por destruir o historias por contar?
RESPUESTA. Yo escribo en círculos concéntricos. Los libros no son cuadrículas ni propiedades separadas. En mi caso, la célula madre es la poesía. En los ochenta escribí un poema sobre la memoria ­—‘Pan negro’— y ahí está la semilla. Después vinieron La lengua de las mariposas, El lápiz del carpintero, Los libros arden mal y ahora este, que parte de la posguerra y llega hasta hoy. Siempre tengo la sensación de que cuando acabo un libro no se acaba la historia. Como en ese cuadro de Millet en el que las espigadoras recogen lo que quedaba debajo de la tierra después de la cosecha, cuando terminas una novela quedan granos que luego rebrotan. Son nuevos círculos con la misma simiente, no una prolongación. Salvo en la línea del horizonte, la recta es un atraso. Hay que romperla.
P. ¿Los círculos de la literatura pueden llenar los vacíos que deja la historia?
R. En parte sí. Hay incluso un camino paralelo entre la literatura y la arqueología. Vas encontrando signos y huellas que conectas hasta construir un relato. Hay un punto que los arqueólogos llaman línea de lo inaccesible. La historia no se detiene, pero los últimos restos suelen ser ceniza, producto de una destrucción o de un fuego. La excavación se detiene, pero la imaginación puede traspasar esa línea, ir más allá de la búsqueda histórica sin perder el principio de realidad. Ese traspasar lo inaccesible es lo propio de la literatura.
P. ¿Llegará un día en que las librerías serán historia y habrá que imaginarlas?
R. De las últimas historias que leí y que me conmocionaron porque coincidió con la muerte de Mankell, hay una en sus memorias del cáncer, Arenas movedizas, que cuenta algo muy inquietante para la especie humana. Hasta el siglo XX, los restos históricos eran monumentos más o menos ruinosos, pero lo que va a dejar nuestra generación no va a tener fin: los vertidos radiactivos. Dentro de 100.000 años, los arqueólogos pueden encontrarse con una pesadilla. Pero en el mismo libro se recoge otra historia. Un hallazgo imprevisto durante unas obras en Suecia: una osamenta que tenía al lado una figura de madera. Llegaron a la conclusión de que era un títere. Claro que el ser humano va a conservar el títere. Estoy convencido…. Bueno, “estoy convencido” [ríe] es una forma de empezar. Claro que va a haber un lugar como lo que hoy llamamos librerías. ¿Cómo serán? Eso para el próximo libro. Mira, es buena idea. Hay gente que nunca ha entrado en una librería.
Parte del viaje literario consiste en luchar contra tus convenciones, contra tu propia estupidez
P. ¿Recuerda la primera vez que entró en una?
R. Sí, se llamaba La Poesía. Luego nos acercamos por allí. Está cerrada, pero conserva algo. Cada vez que paso por ahí pienso: “¿Por qué no me hago librero?, ¿por qué no abro La Poesía?”. Tengo una especie de culpa. En casa no había libros y le compramos uno a mi madre. Siempre se le regalaba algo para la casa —una fregona, una cafetera— y mi hermana María, que era la vanguardia, dijo que le compráramos uno porque en la niñez mi madre había leído mucho. Por casualidad. Murió mi abuela y mi abuelo se quedó con 10 hijos. Era campesino, vivía al lado de la casa rectoral y una sobrina del cura medio adoptó a mi madre, que subía al desván y se pasaba el día leyendo vidas de santos, que es lo que había, pero también estaban los poemas de Rosalía. El primer libro de mi vida fue oír a mi madre recitar a Rosalía. Ella era la boca de la literatura. Total, que nos fuimos a La Poesía y vimos un libro que coincidía bien con el presupuesto. Era un tocho; mucho mejor, un regalo más grande. Se titulaba Cinco mil años de historia. Mi madre lo abrió y, bueno, asomó de una lágrima. Nunca tuve miedo de entrar en las librerías. Si vamos es porque hay gente con la que nos gusta estar, no solo por los libros, aunque los libros también son gente.
P. ¿Por qué ir a una librería si puedes comprar por Internet?
R. Si desaparece el factor humano en los intercambios —y una librería es un lugar donde alguien que te da el libro con la mano—, también va a desaparecer lo humano en el libro. Tal vez es demasiado determinista, pero hay parte de razón. La ciudad existe porque existen librerías, el taller de bicicletas, las tabernas… En Coruña abrieron un centro comercial. La gente se sentaba allí porque llueve. Pensaron: “Si se sientan, no compran”. Quitaron los bancos y la gente se sentaba en las fuentes, así que pusieron unos hierros. En los libros te puedes sentar siempre. La literatura es resistencia, una intervención contra la realidad. Una vez existió esa idea de las vanguardias de que podías cambiar el mundo pintando, cantando, bailando. Lo inútil podía influir en lo útil, cambiar la vida. Ahora se perdió eso. Hubo una renuncia. Asumimos el discurso de lo útil. “Vuestra utilidad es el entretenimiento”, nos dicen. “Dedicaos a eso”. Pero uno sabe que hay libros que le han cambiado la forma de mirar, y eso también es cambiar la realidad, ¿no? Aunque sea por un instante, en un tris. Un tris vale mucho.
P. El librero de su novela se identificaba de joven con David Bowie. ¿Algún músico le influyó tanto como Rosalía de Castro?
R. El salto de las falsas fronteras entre alta y baja cultura lo vivimos a través de la música. La poesía estaba pasada de moda, pero seguía en las letras de las canciones. Estuve muy colgado con Dylan, con la Velvet, con Joy Division, con Patti Smith. Creo que no metí a Patti Smith en el libro porque me quise quedar con ella.
Manuel Rivas en A Coruña. / ÓSCAR CORRAL
P. ¿Cabe la poesía en una novela?
R. Toda escritura es poética porque el lenguaje se pone o no se pone en vilo. Hay palabras que alcanzan esta condición. La lengua se pone en otro tiempo, que no es pasado ni futuro, sino otro tiempo. Esta novela tiene una hermana transgénero que es este libro [saca de la cartera A boca da terra, un poemario publicado en verano por Xerais]. Son hermanos siameses.
P. En sus libros de cuentos incluía poemas.
R. Empecé por ahí. Recuerdo estar escribiendo lo que a mí me parecían poemas en clase de matemáticas, con un profe muy serio. Pasó a mi lado y vio que en medio de las cifras había unos bichos. Me agarró la libreta. Pensaba que me iba a echar una bronca. Cuando me la devolvió dijo: “¿Por qué siempre escriben ustedes cosas tan tristes?”. Pensé: “Así que soy de una especie de club de los tristes”. Aquello me vino bien porque se dio en mí una reacción que es la marca moderna de la literatura: la ironía. Reaccionar contra el estigma de triste me activó el lado irónico. Otro detector de la literatura es que es una creación que no quiere dominar. La diferencia con otros discursos ­—la filosofía, la historia— es que no te quiere dominar. Cuando te quiere dominar notas que pasa algo raro, que está intoxicada.
P. ¿Mantiene activa la ironía para no convertirse en escritor nacional de Galicia?
R. Total. Caes en la caricatura si te consideras el símbolo de algo. Lo más triste que le puede pasar a un escritor es que lo conviertan en un monumento, decía Cortázar. Parte del viaje literario consiste en luchar contra tus convenciones, contra tu propia estupidez. Eso no quita que la literatura tenga una dimensión de activismo, pero no puede caer en la condición de instrumental. Acabaríamos matándola. Eso sí, todo lo que escribes te va a comprometer.
P. Sus protagonistas son muchas veces víctimas de la historia. ¿No se corre el riesgo de embellecer la derrota?
R. Por supuesto, por eso es importante enseñar lo que cada uno tiene de contradictorio. De cada personaje sabes a través de otro. Me lo dijeron de El lápiz del carpintero: los buenos son muy buenos, y los malos, muy malos. No lo creo. Precisamente para evitarlo le di la voz del narrador al verdugo. Pero es un riesgo. Por eso no me gustan los cuadrados. Estamos habitados por varios seres. En esta novela, a uno que es muy estudioso su hijo lo ve como un cobarde. Somos tambaleantes, frágiles. Escribir es estar en una posición de fragilidad.
Nuestra serie negra, esa que dicen que no hemos tenido, está en los libros de la Guerra Civil. La diferencia es que aquí la mafia ocupaba el Estado.
P. Parte de la novela transcurre durante los funerales de Franco y es crítica con lo que vino después.
R. España es una democracia amputada. Ya no tiene sentido discutir quién debía haber ido a la cárcel, pero la gente debe saber que un torturador como Billy el Niño sigue campando y que nunca hubo una comisión de la verdad. Hemos visto en televisión campos de concentración nazis, pero no franquistas, que hubo. Puedes acceder a documentos de EE UU, pero a los de aquí no. A lo que no podemos renunciar es a la verdad. Nunca es tarde. Nuestra serie negra, esa que dicen que no hemos tenido, está en los libros de la Guerra Civil. La diferencia es que aquí la mafia, la organización criminal, ocupaba el Estado.
P. Cuando termina la dictadura en España empieza en Argentina, también muy presente en este libro.
R. La Operación Cóndor se preparó en el funeral de Franco. Además, para mí fue muy importante escribir la historia de la aniquilación de la familia Oesterheld [“El desaparecido HGO”, recogido en A cuerpo abierto]. Les mataron las cuatro hijas sucesivamente. Tenían 24, 23, 19 y 18 años, alguna embarazada. A Héctor Germán Oesterheld todos lo adoraban, y no solo como guionista de los cómics de El Eternauta. Lo desaparecieron. Quedan dos nietos y la abuela, Elsa, que se preguntaba por qué seguía viva. La novela está dedicada a ella.
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La Poesía sigue cerrada en la calle San Andrés. Rivas repara en que además han borrado el rótulo de la librería: “Mala señal”.

La calle General Mola tomará el nombre del ilustrador Álvaro Cebreiro el próximo martes.


http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2015/11/28/calle-general-mola-tomara-nombre/1018161.html



Juan Canalejo recuperará la denominación de Rúa del Socorro para cumplir la ley de la memoria - La plaza de Os Caídos quedará rebautizada como plaza de la Concordia. Se cumplirá así con el acuerdo plenario de septiembre de 2009

28.11.2015 | 11:29
Plaza de General Mola, que pasará a llamarse de San Andrés.
Plaza de General Mola, que pasará a llamarse de San Andrés.
Dos calles y dos plazas tendrán nuevo nombre en A Coruña en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica y del acuerdo plenario de septiembre de 2009, que nunca se llegó a aplicar. Tras el rebautizo de la plaza de Millán Astray, desde el pasado octubre plaza de As Atochas, habrá nuevas placas en la calle y la plaza General Mola, la calle Juan Canalejo y la plaza de los Caídos. El primer cambio será el martes: la calle General Mola pasará a recordar al ilustrador Álvaro Cebreiro y la plaza de General Mola se convertirá en plaza de San Andrés.
El Gobierno local prepara un acto de homenaje a Cebreiro el martes para escenificar el cambio y ese mismo día la plaza adyacente tomará el nombre de la calle comercial. La siguiente vía de la lista sería Juan Canalejo, que el Concello pretende abordar este mes, siempre y cuando le de tiempo a hablar con los vecinos. Recuperará su denominación tradicional, Rúa del Socorro. En las semanas siguientes, la ley de la memoria llegará a un barrio, O Castrillón. Los vecinos de la plaza de los Caídos lo serán ahora de la plaza de la Concordia. La sustitución de placas fue una de las reivindicaciones que recibió el alcalde a finales de octubre de la asociación Iar, que apuesta por recuperar la antigua toponimia del barrio.
General Mola será el segundo nombre franquista en desaparecer del callejero coruñés tras la plaza de Millán Astray, que es, desde el 8 de octubre, As Atochas. El alcalde, Xulio Ferreiro, anunció entonces que a lo largo del último trimestre habría más decisiones al respecto y que otras se dejarían para 2016, con el objetivo de hacerlas coincidir con alguna efeméride, sin dar más detalle. Según explicó el regidor, ambas denominaciones convivirán "por un tiempo".
El pleno de septiembre de 2009 aprobó el cambio de 22 nombres franquistas de calles, como resultado del trabajo de un comité técnico que analizó y consensuó el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica por parte del Ayuntamiento coruñés. El acuerdo no fue aplicado ni por el Ejecutivo de coalición de PSOE y BNG ni por el Partido Popular en los últimos cuatro años.
El juzgado de Instrucción número 4 llegó a admitir a trámite una denuncia de la Comisión pola Recuperación da Memoria en 2014 por incumplimiento del acuerdo plenario, que contó con los votos a favor de socialistas y nacionalistas y con la abstención de los populares.
Tras los próximos cambios, serán 17 las calles pendientes de su nuevo nombre: Arcadio Vilela Gárate y Pepín Rivero (Labañou); Teniente Coronel Teijeiro (Ciudad Jardín); Comandante Barja (Riazor); plaza del General Cánovas Lacruz (Ciudad Vieja); Alférez Provisional (Marina); Cabo Santiago Gómez, Teniente General Gómez Zamalloa y División Azul (Ensanche); viaducto del Generalísimo; plaza Castillo de Olite y Sargento Provisional (Sagrada Familia); avenida de Joaquín Planells Riera y calle paralela; Salvador y Merino (Elviña); avenida de General Sanjurjo y avenida de los Caídos (Cuatro Caminos-Os Castros-Castrillón).

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Carta de Rose-Marie Serrano a la alcaldesa de Madrid, Doña Manuela Carmena.



http://lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es/2015/11/carta-de-rose-marie-serrano-la.html



viernes, 27 de noviembre de 2015


 
París, 16 de octubre de 2015
Excelentísima Señora Alcaldesa de Madrid
Hace unos meses mi padre,  Daniel Serrano Recio, nativo de la Torre de Esteban Hambrán (Toledo), evacuado a Madrid (finca de Moratalá en octubre de 1936 y después  alojado con su familia en la calle Covarrubias  hasta 1937,  antes de alistarse en el ejército republicano durante la guerra y de estar preso en Yeserías, Porlier –después del fusilamiento d e su hermano teniente-alcalde de la Torre en 1941- y en Cuéllar, Segovia), actualmente exiliado en París, de donde tengo el honor de escribirle,  le envió a Usted una carta para pedirle que interviniera  cuanto antes en el cementerio del Este para que se pongan nombres y fechas de fusilamiento en la tapia (o en un monumento o placa cercanos), como existen  ya en Málaga o Uncastillo, por ejemplo.
Aún no ha  recibido respuesta, lo que le extraña mucho,  pues opina que Usted no actuará como actuaron otros alcaldes menos corteses y que acabará contestando u obrando, lo que sería lo mismo. Las obras son amores, se dice en la lengua de Cervantes.
El caso es que mi padre, republicano español, pues, cumplirá en  enero de 2016 los 96 años. Además  en 2016 será ya el 80 aniversario de su marcha forzada, de evacuado forzado,   a Madrid,  con 16 años,  en octubre de 1936.
 
Por  estas razones le ruego intervenga en la Junta municipal para que se pongan   cuanto antes los nombres de los fusilados en la tapia del cementerio de la Almudena  o del Este de Madrid con o sin Memorial  o Museo, como se lo pidió con mucha razón el Foro de Fusilamientos Franquistas en Madrid (« Memoria y Libertad », en cuyos datos están incluidos los torreños (toledanos) del pueblo concernido entre los casi 3000 fusilados documentados por doña Mirta Núñez Díaz-Balart en Consejo de guerra, del que le adjunto la lista de los  17 fusilados inscritos en la página  148 (5 torreños, entre ellos mi tío Eudaldo) 
6 de marzo del 41:
Alonso Iglesias, Bonifacio
Caro Montero, Guillermo
Carrero Carrasco, José
Corrales Díaz, Joaquín

Estefania Velasco, Fernando

Fernández Palomares, Celestino

García Casado, Juan

Gómez Sánchez, Isabel

Gómez Sánchez, Mariano

Gónzalez Domingo, Gregorio

Holguera Velasco, Eugenio

López García,  Modesto

López Garrido,  Cesáreo

Móstoles Mozja,  Fernando

Romero López, Cesáreo

Serrano Recio,  Eudaldo

Vaquero Sacristán,  Víctor
 
Yo  también quisiera ver el  nombre de mi tío allí inscrito, como lo está esperando desde hace ya muchos años mi padre casi centenario. ¿Morirá sin verlo, Señora Alcaldesa de Madrid?
 
Le ruego haga lo posible  o lo imposible para satifacer el deseo más grande y más legítimo de un   viejo republicano español  que desea ver cumplidos en su patria los principios  aplicados en todas las grandes democracias : Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del fascismo y del nazismo.

El nombre de nuestras víctimas en la tapia del cementerio del Este de Madrid sería la única verdadera reparación para las víctimas del franquismo en Madrid, capital de España hacia la que se vuelven los ojos de los españoles y de muchos europeos. Que Madrid sea, como lo fue,  la gran capital de la Libertad,  en la que no  vuelvan jamás a pasar el fascismo ni el nazismo, en la que los jóvenes aprendan los nombres de nuestros demócratas en sus calles, monumentos, cementerios, lápidas.
La saluda atentamente desde París
Rose-Marie Serrano (profesora de instituto francés, amiga de los Republicanos españoles en la región parisina)
 
 
Apoyan la petición:
  • Marcos ANA (poeta - Madrid)
  • Emilia SERRANO RODRÍGUEZ (Madrid, hija de Aurelio Serrano Martín, concejal republicano de la Torre E. H.)
  • Soledad ESCUDERO MARTÍN (FUNCIONARIA DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID), hija, nieta y sobrina de represaliados (victimas del fascismo de la Torre de Esteban Hambrán)
  • Amigos de Las Brigadas Internacionales (AABI, Madrid)
  • Asociación Foro por la Memoria (Madrid)
  • Asociación Domingo Malagón (Madrid)
  • El Foro por la Memoria de Toledo
  • Las Víctimas del fascismo de la Torre de Esteban Hambrán
  • La Asociación de Amistad 1° de Mayo (Madrid)
  • Los Amigos de los Republicanos españoles (en Región Parisina)
  • La Asociación del 14 de Abril Recuperamos Memoria, para Recuperar Derechos (Catalunya)
  • El Colectivo ANEMOI (Madrid)
  • La Coordinadora de la Memoria Hª y Democrática de Madrid
  • Asociación Descendientes del Exilio (Madrid)
  • As. A Madrid si muove un'altra Italia - en Madrid otra Italia
  • Col.ectiu Republicá Baix Llobregat
  • Asociación sevillana «Nuestra Memoria»
  • Telmo COMESAÑA PAMPILLON (hijo y sobrino de asesinados el 6 de octubre de 1936, en mi nombre y como presidente de la Asociación viguesa pola Memoria Histórica do 36, nos adherimos a la petición a la alcaldesa de Madrid referente a la carta en cuestión)
  • José Antonio ALONSO ALCALDE  (Comandante Robert, héroe de la Resistencia española en Francia, condecorado por Francia de la Cruz  de la Orden del Mérito, ciudadano de Honor de Foix)
  • La Asociación Guerrillero Olvidado (Francia)
  • ASEREF (Asociación para el Recuerdo del Exilio  Republicano Español en Francia)
  • Antonio ORTIZ  MATEOS  (historiador -  Madrid)
  • Mirta NÚÑEZ DÍAZ-BALART (Historiadora- Madrid)
  • Jordi GRAU (profesor  y documentalista, nieto de  Jaume Grau -  Valencia)
  • Enriqueta DE LA CRUZ (Escritora, periodista - Madrid y Granada)
  • Elsa OSABA  (miembro de la Coordinadora de la Memoria Histórica y Democrática de Madrid y querellante de la Querella Argentina por el Exilio y la Deportación)
  • María Rosa DE MADARIAGA  (Historiadora, Madrid)
  • Rodrigo VÁZQUEZ DE PRADA   ( Periodista. Director de Crónica Popular)
  • Paz  MARTÍN (Madrid- nieta de Basilio Martín, republicano fusilado en 1936)
  • Francisco FERNÁNDEZ-SANTOS (Escritor, París)
  • Antonio GIRÁLDEZ  LOMBA (profesor de Historia, historiador  y Secretario del Instituto de Estudios Vigueses)
  • Margarita ROSENTHAL PARADA (hija de republicana detenida en condiciones infrahumanas durante casi un año) y  Dennis CLAGETT (Nyon, Suiza)
 
 

Entrevista a Arturo Peinado, presidente de la FEFM y Edurne Rubio, pta del Foro por la Memoria de la CAM.


https://www.facebook.com/photo.php?fbid=481060932073135&set=gm.10153106606902653&type=3&theater

Espléndida entrevista de nuestros compañeros, Arturo Peinado presidente de la FEFM y Edurne Rubio, pta del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid. Ambos dejan muy claro lo que es la lucha por la victimas del franquismo.

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SGENDES/mp3/9/0/1448407621809.mp3

Difundidla entre todos para conseguir que las víctimas nunca queden olvidadas y los homenajes a crimales contra un pueblo sean ilegalizados.


Franco ganó la guerra, la postguerra y la Transición. Vicenç Navarro.


http://www.nuevatribuna.es/opinion/vicenc-navarro/franco-gano-guerra-postguerra-y-transicion/20151126191709122797.html




El cuarenta aniversario de la muerte del dictador Franco casi ha pasado desapercibido en España, hecho que se ha presentado en un gran número de medios de información del país como un indicador de la madurez de la sociedad española, que ya ha dejado atrás páginas de su historia que es mejor olvidar, para centrarnos en el futuro, tal como han indicado tanto el Presidente del gobierno español, el Sr. Rajoy, como el candidato a la Presidencia del Estado español por parte del partido Ciudadanos, el Sr. Rivera. Según esta postura, hostil a la recuperación de la memoria histórica, la transición de la dictadura a la democracia, considerada como modélica, terminó una etapa e inició otra, la democracia, que supuestamente comenzó desde cero. Esta visión, dominante en los círculos de la derecha española, ha sido también compartida, aunque en una versión más light, por el partido socialista, PSOE, que, junto con el PP, han gobernado España durante la práctica totalidad de los casi cuarenta años de régimen democrático post dictatorial.
La diferencia entre las derechas y las izquierdas gobernantes en la época democrática fue que, mientras las primeras eran claras descendientes de las derechas que habían interrumpido, mediante un golpe de Estado, la democracia durante la II República, estableciendo el Estado dictatorial, las segundas –las izquierdas- adoptaron posturas a partir de la Transición que claramente se distanciaron de las de sus antepasados, adaptación que se debió, en importantes casos, a la presión del Monarca y del Ejército. Por ejemplo, el PSOE durante la clandestinidad tenía una visión plurinacional de España (la visión que las izquierdas españolas siempre habían tenido), reconociendo el derecho de autodeterminación de Catalunya, que es ni más ni menos que lo que hoy se llama “el derecho a decidir” en Catalunya (derecho a decidir que implica, naturalmente, el derecho a escoger, siendo una alternativa posible el independentismo, aunque esta no fuera la única opción a escoger). El PSOE abandonó tal compromiso debido a la presión del Ejército y del Monarca, máximos exponentes del nacionalismo españolista (digo españolista y no español porque otras visiones distintas y opuestas son también españolas) que niega la plurinacionalidad de España, y que impuso los famosos artículos 2 y 8 de la Constitución, que definen al Estado español como un Estado uninacional (art. 2), cuya garantía de unidad es responsabilidad del Ejército (art. 8).
La Transición inmodélica y la continuidad del Estado y su ideología
Fue precisamente el dominio de las derechas en el proceso de Transición el que generó una democracia de muy baja calidad, muy poco representativa, con un Estado del Bienestar muy poco financiado y poco desarrollado (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, Editorial Anagrama, 2006), y que configuró un Estado uninacional, sin posibilidad de transformación en un Estado plurinacional. Es importante subrayar que, en contra de lo que la sabiduría convencional del establishment político y mediático español (centrado en la capital del Reino, que tiene poco que ver con el Madrid popular) ha indicado, ni la Transición fue modélica ni hubo una ruptura con el Estado anterior. La estructura, la composición y el personal de los pilares de aquel Estado no cambiaron, sino que permanecieron. Otros que fueron añadidos le dieron el pedigrí democrático, y otros espacios fueron abiertos para incorporar al mayor partido de la oposición, el PSOE, dentro del Estado, en general en posición subalterna. Fue así como se estableció el bipartidismo que ha gobernado el Estado durante casi cuarenta años.
En realidad, el PSOE no solo se incorporó al Estado uninacional, sino que se convirtió en uno de los máximos exponentes de la ideología uninacional heredada del régimen anterior, característica del nacionalismo españolista (que es el nacionalismo más fuerte y oprimente que existe, pues niega, como ya he indicado antes, la plurinacionalidad del Estado español). Este nacionalismo españolista había alcanzado su máximo desarrollo durante la dictadura, en la que se llegó a considerar a los que tenían otra visión de España - la visión plurinacional - como los anti España, sujetos a una represión. En realidad, el golpe militar fascista se justificó presentándose como los defensores de launidad de España frente a los secesionistas que querían dividirla. A decir verdad, lo que el fascismo llamaba secesionistas no eran secesionistas. Lo que deseaban era otra España, una España que permitiera y reconociera su plurinacionalidad. El President Companys, como él mismo subrayó, no era secesionista; era federalista, pidiendo un Estado catalán dentro de una República federal española.
La falsedad del argumento que intentaba justificar el golpe militar fascista
La deliberadamente ocultada historia de España hace que no se conozcan hechos como la liberación del President Companys de la cárcel de Córdoba por parte de las clases populares andaluzas, dándole la oportunidad de dar un discurso a la salida de la cárcel subrayando que él no era secesionista, y que luchaba y deseaba la libertad de todos los pueblos y naciones de España, terminando con un “Visca Andalusia i Visca la República!” a lo cual la multitud que abarrotaba la plaza respondió con un “¡Viva Catalunya!”. Era esta visión, la visión plurinacional, la que los fascistas reprimieron. Y es la visión uninacional la que el Estado español bipartidista ha hecho suya. Pero a un coste enorme.
Este mismo Estado uninacional (representado por el himno y por la marcha borbónicos) es el responsable del enorme retraso social de España. En contra de lo que asumen algunas voces de izquierda españolas, todavía estancadas en esta visión uninacional, lo social y lo nacional no son dos temas y áreas distintos. Es cierto que el tema nacional está ocultando el tema social. Tanto el gobierno Rajoy como el gobierno Mas están utilizando exitosamente el tema nacional para ocultar las políticas antisociales (bajando salarios y recortando el gasto publico social) que han estado aplicando. Pero las izquierdas españolistas (que es distinto a las izquierdas españolas, pues las izquierdas plurinacionales son tan españolas como las uninacionales) parecen no darse cuenta de que el hecho de que ambos partidos con limitadísima sensibilidad social sean exitosos en la utilización de la bandera para promover sus intereses de clase, se debe precisamente a que son ellos los que han monopolizado el tema nacional debido al abandono de este por parte de las izquierdas. Como bien decía Antonio Gramsci, el que controla la bandera controla el país. Las izquierdas deberían mostrar que son ellas las que siempre defendieron otra España en la que las distintas naciones vivieran unidas por la voluntad democrática y no por la fuerza militar. Permitirle a Rajoy o a Aznar o a Esperanza Aguirre, o a Mas, presentarse como los defensores de España los primeros y de Catalunya el último, es un profundo error, pues todos ellos han violado sistemáticamente la soberanía nacional, que es la soberanía popular. Tanto en Catalunya como en el resto de España, el contraste entre lo que las clases populares desean que haga su gobierno y lo que el gobierno hace es enorme.
De ahí que la lucha por la justicia social y la solidaridad, y la lucha para redefinir España, sean una y la misma. Hoy estamos viendo –lo vimos ya durante las municipales- que hay un resurgir de esta otra visión de España, una visión solidaria y republicana en las periferias e incluso en el centro de España, que son los inicios de un proceso de redefinición del Estado, un proceso constituyente que vaya de abajo a arriba, y de la periferia al centro, encaminado a que desaparezcan estas divisiones de arriba a abajo y del centro a la periferia.
El enorme coste del olvido histórico
Un elemento clave para la continuación de este dominio de las derechas reaccionarias y uninacionales es precisamente el olvido de aquel pasado que el establishment derechista (cuyos máximos portavoces son Rajoy y Rivera) enfatiza como necesario para construir el futuro. El hecho de que España sea el segundo país después de Camboya que tiene un mayor porcentaje de personas desaparecidas por causas políticas (150.000), sin que se las busque y se continúe recuperando su dignidad y dándoles el homenaje debido, se debe a este olvido impuesto a la población española.
Y el hecho de que la dictadura fuera una de las más crueles (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000) y más corruptas debe ser ocultado. En un debate en la televisión catalana, Juan Carlos Girauta, actual europarlamentario de Ciudadanos, que era el tertuliano de derechas que se invitaba a las tertulias de TV3 y Catalunya Ràdio para cubrir la cuota de las derechas españolistas, llegó a justificar el golpe militar fascista como respuesta a lo que consideraba desmanes de los republicanos. Ciudadanos se ha opuesto a la recuperación de la memoria histórica y a la condena del franquismo y sus múltiples símbolos en España.
Tal continuidad aparece también en la promoción del nacionalismo españolista por parte de la Iglesia Católica, cuyo poder explica que España sea el único Estado europeo con un Concordato con el Vaticano. Y la máxima expresión de este continuismo es la complicidad de la Corona con el franquismo, que aparece incluso a nivel personal. España es el único país democrático que permite un monumento edificado para honrar al dictador y al fundador del partido fascista, siendo sus herederos receptores de numerosas dádivas por parte del Monarca y por parte del Estado. El Rey Juan Carlos I, en época tan reciente como en 1975, galardonó con títulos nobiliarios a la viuda del dictador (que recibió durante su vida un salario mayor del que recibe el Presidente del gobierno), siendo sus familiares parte del establishment derechista de la capital del Reino, con subvenciones para la fundación que lleva el nombre del dictador, y gozando de propiedades como el Pazo de Meirás. Todos estos hechos serían impensables en países como Alemania, Italia o Francia, que vivieron regímenes semejantes, mostrando, una vez más, que la derecha española (el PP, y ahora Ciudadanos) está mucho más a la derecha que las derechas europeas.
De ahí que vaya a ser muy difícil establecer una nueva España, plurinacional, bajo el sistema borbónico. Y debería considerarse seriamente exigir, por parte de las fuerzas progresistas, el inicio de la discusión sobre la recuperación del Estado republicano que signifique una transición de un Estado uninacional, poco democrático y con escasa sensibilidad social a uno plurinacional, profundamente democrático y comprometido con la solidaridad y libertad de la población, y muy en particular de las clases populares, que constituyen la mayoría de los pueblos y naciones que forman España.