dissabte, 12 de març del 2016

El pueblo de Águeda se quita el apellido de "Caudillo" para cumplir la Ley de Memoria Histórica


http://www.publico.es/espana/pueblo-agueda-quita-apellido-caudillo.html


Publicado: 12.03.2016 18:05 


El Ayuntamiento también cambiará el nombre de dos calles después de que el abogado Eduardo Ranz anunciase que iniciaría acciones legales contra los alcaldes de ocho poblaciones españolas, entre ellas Águeda, por incumplir la Ley de Memoria Histórica e "incitar al odio".


Foto de la entrada a Águeda del Caudillo
CIUDAD RODRIGO (SALAMANCA).- El pueblo de Águeda del Caudillo, una pedanía deCiudad Rodrigo (Salamanca), ha aprobado en Comisión la retirada de su "apellido" para dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica.

El alcalde de Ciudad Rodrigo, Juan Tomás Muñoz (PSOE), ha explicado este sábado a EFE que en Comisión Informativa celebrada ayer viernes se ha decidido que el pueblo se llame simplemente Águeda.

La decisión será elevada a la Diputación de Salamanca y a la Junta de Castilla y León para concluir los trámites pertinentes.
En las últimas semanas, el abogado Eduardo Ranz anunció durante una rueda de prensa que ofreció en Madrid que iniciaría acciones legales contra los alcaldes de ocho poblaciones españolas, entre ellas Águeda, por incumplir la Ley de Memoria Histórica e "incitar al odio".

El poblado de Águeda, situado a tres kilómetros de Ciudad Rodrigo, fue fundado por Francisco Franco en 1954.

Además, el Ayuntamiento ha ordenado cambiar dos nombres de sendas calles de esta pedanía.

Se trata de la calle Generalísimo, que pasará a denominarse calle Principal, y la calle José Antonio Primo de Rivera, que se denominará Casa Solilla, que es el nombre de una finca que fue expropiada para crear este poblado.

Archivo documental de la Guerra Civil en Burgos. TLN.


http://www.burgos1936.com/index.php?data=Biblioteca


LibrosLibros

En esta sección podrás encontrar algunos de los libros más interesantes que abarcan diferentes temas de la Guerra Civil Española y la Recuperación de la Memoria Histórica. A medida de que vayan saliendo nuevas publicaciones trataremos de incluirlas en este listado, este espacio quiere además facilitar la investigación de todos aquellos que tengan interés en estudiar el tema de la Guerra Civil Franquista y la posterior represión. Como no podría ser de otra forma, destacamos principalmente los que abordan la represión franquista en la Provincia de Burgos. Pero también hemos querido tener en cuenta otro tipo de pubicaciones que hacen mención a burgaleses represaliados en otras provincias o en campos de concentración, etc.

Historia del Campo de Concentración de Miranda de Ebro (1937-1947)

Autor: José Angel Fernández López (2003)

A través de 506 páginas tamaño din A4, 250 imágenes de fotografías y grabados fue meta de la evasión entre el otoño de 1940 y el verano de 1944 por los Pirineos de decenas de pilotos y militares aliados, gente quemada de la Resistencia francesa, judíos, belgas, británicos, polacos y voluntarios gaullistas. Después se convirtió en centro de reclusión de alemanes, colaboracionistas franceses y fascistas europeos fugitivos de la Europa libre hasta su cierre en 1947. De 1937 a 1941 había sido uno más de las decenas de campos que levantó y habilitó el régimen para internar republicanos y brigadistas. Con 170 testimonios orales y epistolares (55 extranjeros), documentos de 65 archivos, fondos y boletines de diferentes entidades (24 extranjeras) y la relación de 170 defunciones (14 extranjeros), esta fenomenal investigación no es una aportación más ni un refrito como muchos de los oportunistas que han ido apareciendo últimamente sobre el tema porque se venden muy bien, es el fruto de una rigurosa y erudita tarea de veinte años de duración realizada por un culto escritor vecino de Miranda de Ebro desde 1968
Historia del Campo de Concentración de Miranda de Ebro (1937-1947)

Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936

Autor: Jesús Vicente Aguirre González (2007)

17-18 de julio de 1936. Una parte del ejército español se subleva contra la República. El golpe de estado no logra imponerse en Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia. Su fracaso originará una tremenda y larga guerra civil que asolará los campos de España durante tres años. La muerte no sólo impondrá su guadaña en los campos de batalla, sino también en las retaguardias. El 19 de julio el ejército sublevado se hace con el control de la ciudad de Logroño. Dos días más tarde, con el refuerzo de las tropas y requetés llegadas de Navarra, toda la región está en manos de los golpistas.
La provincia de Logroño quedará desde entonces en plena retaguardia. Aquí no hay frente de batalla, sin embargo...
Sin embargo casi 2000 personas van a ser asesinadas entre los meses de julio y diciembre de 1936.
Este libro contiene 976 páginas y 1500 fotos y documentos.
Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936

Matando sueños, sembrando miedos. Morales de Toro, 1936

Autor: José María del Palacio Alonso y Cándido Ruiz González (2009)

La represión fascista causó en Morales de Toro (Zamora) un terror y un dolor que aún hoy persiste en las familias de las víctimas y que produjo la muerte violenta e impune, inmediata o sobrevenida, de 31 personas en una localidad que tenía 2.238 habitantes en aquel momento.. Esto supone el asesinato del 1,3% de su población. El estudio de la represión y la Dictadura nos permiten comprender mejor la barbarie y la involución que se instalarón en España cuando la cultura del integrismo religioso, de la codicia, de la violencia y del miedo se impuso sobre la cultura del civismo, de la libertad, de la justicia, de la cooperación y de la paz. Este libro pretende rendir un homenaje a todas aquellas personas que vieron perseguidos a muerte sus sueños de libertad y progreso social en una oleada de estupidez y de barbarie, está es una história de miedos y rebeldías que quedó silenciada y que, dando voz a las propias víctimas, presentamos en este libro de 200 páginas.
Matando sueños, sembrando miedos. Morales de Toro, 1936

La Guerra Civil y Violencia Política en Burgos (1936-1943)

Autor: Isaac Rilova Pérez (2001)

La Durante la Guerra Civil Burgos se mantuvo alejada de los frentes de batalla y en torno a su aparente quietud se articuló una ciudad artificial, abultada y cosmopolita, asociada al protagonismo del nuevo Estado. La guerra civil española ha dado lugar a una gran abundancia de memorias, análisis y estudios. Ello se ha debido tanto a la profunda conmoción causada por la violenta ruptura de la convivencia, como a su repercusión internacional. Pero acabada la guerra, en el interior quedó proscrito todo lo que no fuese glorificación acrítica del régimen y justificación del "Glorioso Alzamiento Nacional". Frente a la apabullante propaganda oficial y sus altisonantes celebraciones, los vencidos hubieron de limitarse a las confidencias cautelosas en el reducto familiar. A lo largo de sus 444 páginas, este libro hace un repaso de la relación de detenidos, paseados y fusilados en la cárcel de Burgos, así como la represión ejercida por el bando nacional en diferentes pueblos de toda la provincia burgalesa.
La Guerra Civil y Violencia Política en Burgos (1936-1943)

Gurs El campo vasco

Autor: Josu Chueca (2007)

La Dachau, Mauthausen, Auschwitz, Buchenwald, Ravensbrück... son nombres que resuenan en la memoria de la infamia humana. La historia, la literatura, la filmografía y documentalística nos recuerdan esos trágicos espacios de concentración y exterminio ideados por los nazis. Uno de esos eslabones se situó en la bearnesa Gurs. Este lugar, fronterizo con Zuberoa, fue el escenario del confinamiento de miles de vascos, definitivamente derrotados en el invierno de 1939. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el balance de Gurs fue terrorífico. 60.000 personas pasaron por allí, convirtiéndose en un enclave del universo represivo nazi. Hoy en día sólo un cementerio recuerda aquella tragedia iniciada con 2.745 vascos. Es hora de recordar la historia de Gurs, en sus orígenes, el campo vasco. A través de 282 páginas, el autor Josu Chueca desarrolla con todo detalle las penalidades que sufrieron los internos de este campo de concentración, también incluye númerosas fotografias y un listado muy amplio con los nombres de los presos en 1939.
Gurs El campo vasco

Araba en 1936: guerra y represión

Autor: Txema Flores y Iñaki Gil Basterra (2008)

Este libro pretende romper con el mito de que la provincia de Araba fue franquista, de que su población fue complaciente con el golpe militar. En Araba hubo más de 300 fusilados miles de huidos y represaliados. Sin dejar aparte la narración de la situación de guerra, el libro se centra en la explicación de la situación anterior a la rebelión militar, el transcurso del golpe y las represalias tomadas contra la población, pueblo a pueblo. Se incorporan una serie de documentos que demuestran con toda dureza cual fue la situación y el sufrimiento padecido por la ciudadanía alavesa. Los autores de este interesante libro describen con perfecto detalle como fue la represión en las comarcas de la provincia alavesa, en todas hubo derramamientos de sangre y fusilamientos, en algunos casos se citan los nombres de los represores. A través de las 334 páginas que contiene este libro, se pueden consultar un amplio listado de los fusilados en Araba, también se cintan algunos fusilados sin identidad que han ido apareciendo a lo largo de toda la comarca alavesa.
Araba en 1936: guerra y represión

El exilio interior

Autor: Gutmaro Gómez Bravo (2009)

La cárcel desempeño un papel fundamental en la intensa y larga represión franquista, que alcanzó al conjunto de la población civil. Este libro analiza el impacto del sistema penitenciario en la sociedad de posguerra. La prisión lideró la paz de Franco y se convirtió, a pesar de la propaganda, en el símbolo de la política de mano dura del régimen. Nació y evolucionó con él, y se convirtió en una de sus piezas fundamentales para asegurar el control de la población. En las prisiones franquistas, cientos de miles de hombres y mujeres fueron tratados como delincuentes peligrosos e irrecuperables para la sociedad, y al salir en libertad tuvieron que enfrentarse a la pena más dura: la condena social. La división entre vencedores y vencidos se hizo enorme para los condenados "desafectos al régimen", en su condición general de desterrados, vigilados y explotados. Sin bienes, trabajo, ni esperanza , muchos sucumbieron al hambre, el agotamiento y la enfermedad tras su paso por la cárcel. Otros muchos, siguieron adelante, obligados a no volver nunca la vista atrás, a vivir exiliados en su propio país.
El exilio interior

Vida y tiempo de Manuel Azaña (1880-1940)

Autor: Santos Juliá (2009)

Santos Juliá (Premio Nacional de Historia en 2005) presenta esta completa obra de 558 páginas, sobre la vida de Manuel Azaña, uno de los poltíticos más influyentes del republianismo español. El conocimiento de la historía de este político, ha sufrido los vacíos de una tardía y fragmentaria recuperación de toda su obra y de sus papeles inéditos, sometidos a excesivos avatares de la fortuna e inaccesibles hasta fechas recientes a los investigadores. La publicación de todos esos papeles permitía, y casi exigía, contar su vida sobre la base de la nueva documentación disponible. Su infancia y primera juventud, su trabajo en el Ateneo de Madrid, su militancia de diez años en el Partido Reformista, su obra de creación y crítica literaria, sus vínculos familiares, los círculos de sus amistades, sus gustos y aficiones, los años de gobierno y oposición y, en fin, su política de paz durante la Guerra Civil y la persecución a la que fue sometido en el exilio reciben en este libro una nueva luz proyectada a partir de la cantidad y calidad de la documentación reunida por primera vez en la nueva edición de sus obras completas.
Vida y tiempo de Manuel Azaña (1880-1940)

Segunda República, Miranda de Ebro (1931-1936)

Autor: Ramón Ojeda San Miguel (2000)

Este libro comprende la época correspondiente a la Segunda República Española durante los años 1931 a 1936 en la ciudad burgalesa de Miranda de Ebro. El autor ha tratado de llenar el vacio informativo historico existente de aquella época, abordando la história del periodo republicano, siendo esta una tarea difícil , a pesar de ser una época relativamente reciente, encontrar las fuentes documentales apropiadas y con garantías de calidad suficientes; y, además lo que era todavía más problemático, constituían unos años "delicados" por factores enminentemente humanos. El verdadero problema, como resulta muy fácil de comprender, es que fueron tan graves y sangrientos algunos de los acontecimientos finales de La República, que era muy difícil entrar en la cuestión con la mínima y desapasionada perspectiva, y sobremanera abordar ciertos elementos sin herir, en diferentes y opuestas direcciones, algunas susceptibilidades personales, y más en una ciudad todavía no demasiado grande y en que la mayoría de las familias se conocían perfectamente unas a otras.
Segunda República, Miranda de Ebro (1931-1936)

La Guerra Civil. Las fotos que hicieron historia

Introducción de: Paul Preston (2005)

Las fotos que hicieron historia, reunén por primera vez en el panorama editorial, los mejores documentos gráficos de la Guerra Civil procedentes de todos los archivos españoles e internacionales, y de los fotógrafos más representativos que estuvieron presentes en la contienda. El prestigioso historiador e hispanista Paul Preston es el autor del estudio introductorio, "Tres años que desafían el olvido", en el que ofrece una panorámica de los principales acontecimientos de la Guerra Civil, según las investigaciones más actuales. Un ensayo con aportaciones de gran valor que contribuyen a resaltar todos los aspectos que convirtieron aquel tiempo en una gesta tan terrible como heroica.
La selección gráfica viene acompañada por los comentarios de la historiadora Sandra Souto Kustrín, y presenta el contexto relativo a cada documento visual para mejor valorar esos hechos que representan el acontecimiento más importante de la historia de España del pasado siglo. El libro contiene 215 páginas.
La Guerra Civil. Las fotos que hicieron historia

El precio del paraiso, de un campo de exterminio al Amazonas

Autor: Manuel Leguineche (1995)

El precio del paraíso narra la apasionante historia de Antonio García Barón: un hombre que perdió una guerra en España y otra en Francia, y que, tras cinco años en un duro campo de exterminio nazi, Mauthausen, se pregunta qué hacer de su vida. Se refugia a orillas del Amazonas, se casa con una mujer de sangre india y tiene cinco hijos. Por fin dueño y señor de sus actos, presidente de su propia República, la República del río Quiquibey, Antonio ha encontrado la libertad lejos de las grandes ciudades, en una cabaña sin electricidad ni teléfono, a horas en canoa de la primera aldea civilizada.
Manuel Leguineche (Premio Nacional de Periodismo en 1979) decidió lanzarse a la búsqueda de este hombre y lo encontró en la selva boliviana. "Amanecía sobre el río Quiquibey cuando Antonio García Barón inció el relato de su vida." Este libro es un testimonio que pone en duda las bases del supuesto "estado de de bienestar" occidental. El libro contiene 224 páginas e incluye algunas fotografías del campo de concentración de Mathausen y del propio protagonista.
El precio del paraiso, de un campo de exterminio al Amazonas

Guerra Civil Española, Fotografías inéditas

Editorial: Susaeta Ediciones, S.A. (2008)

Todas las imágenes publicadas en este libro pertenecen a los reportajes que durante la guerra Civil Española elaboraron dos reporteros del periódico francés L´illustration. Este rotativo tomó una decisión pionera en la prensa de la época: por primera vez envió a dos fotógrafos al frente de una guerra que estaba teniendo lugar en el país vecino.
Cada reportero acompañó a un bando, con el fin de cubrir informativamente todo lo que estaba sucediendo en nuestra guerra. El proyecto era innovador, ambicioso y arriesgado. Obviamente, no están fotografiados todos los sucesos de la contienda; en ocasiones , ni siquiera están fotografiados momentos decisivos. Sin embargo, la frescura de las imágenes, su valor gráfico y documental, el arrojo de los reporteros, a veces inmersos en plena batalla en el frente, otorgan a estas fotografías un estremecedor halo de realismo. Este libro de 224 páginas trae un pequeño prólogo del escritor Santos Juliá, todas las fotografías que aparecen en el libro vienen ordenadas por temas y comentadas.
Guerra Civil Española, Fotografías inéditas

La República Española y la Guerra Civil

Autor: Gabriel Jackson (2005)

El historiador y hispanista norteamericano Gabriel Jackson (Nueva York 1921) realizó este libro en el año 1965 con el título en ingles "The Spanish Republic and the Civil War". Este es sin duda uno de los libros míticos de la educación histórica y política del antifranquismo, fue editado por primera vez en México debido a la feroz censura del regimen de Franco que impidió su publicación en España. Sin embargo, tuvo una vida clandestina desde las trastiendas de las mejores librerías españolas a las manos de lectores ávidos de conocer una historia que se les había escamoteado.
En 1976, poco después de la muerte de Franco, fue editado en español por Editorial Crítica y posteriormente en el año 2005 de la mano de la editorial RBA vio luz una nueva entrega, esta vez con el prólogo actualizado por el propio autor. El gran merito de esta obra ha sido, quizá, que ofrecía en aquellos tiempos miserables en todos los sentidos una visión equilibrada de la España republicana y de la guerra. El libro contiene 496 páginas.
La República Española y la Guerra Civil

Memoria del Ayuntamiento Republicano

Edita: Instituto Municipal Historia - Ayuntamiento de Miranda de Ebro (1984)

El Instituto Municipal de la Historia de Miranda de Ebro, publica el presente documento, la "Memoria del Ayuntamiento republicano", de un alto valor para la historia más reciente de la ciudad. Los objetivos que se pretendían con la edición de este libro, era volver a sacar a la luz está publicación anónima, después de tantos años. Es este un material de un indudable valor cultural. Por otra parte se ha pretendido proporcionar a los investigadores y estudiosos especializados en la Historia Contemporanea un documento básico para la época y, de muy difícil utilización y dificultosa localización. Por último, se ha pretendido que esta publicación sirviera como un reconocimiento y emocionado homenaje a todos los mirandeses que les tocó vivir en los apasionantes y difíciles años treinta.
Este documento a lo largo se sus 91 páginas, reliza un resumen de los acontecimientos más importantes ocurridos en la ciudad de Miranda de Ebro en tiempos de La República, incluye también varias fotografías e ilustraciones.
Memoria del Ayuntamiento Republicano

El Niño Republicano

Autor: Joaquín Seró Sabaté, Editorial EDAF, S.A. (2000)

La llegada de la República, en la primavera de 1931, fue para muchos españoles un hito fundacional, esto es, como el comienzo de una nueva era que se ofrecía a la nación y a todos los ciudadanos que formaban parte de ella como un tiempo por escribir desde las auras de la libertad y los renovados ideales de regeneración de la patria que el cambio del régimen político traía.
Esos cambios fueron trasladados a las escuelas y los maestros comenzarón sus enseñanzas pedagógicas en sus alumnos alumnos a través de este libro. El texto de Seró Sabaté comienza con la explicación de lo que es la República y su Constitución. La primera se define como el "gobierno del pueblo para el pueblo", esto es, como la expresión de la soberanía popular a través de las leyes que elaboran sus representantes y que regulan sabiamente las relaciones entre libertad e igualdad. La Constitución era el documento regulador de toda la vida nacional conforme a las reglas de la civilización democrática y del Estado de Derecho. El "librito" que la difunde se define como la "cartilla del ciudadano", el "credo republicano". Contiene 222 páginas.
El Niño Republicano

La Guerra Civil en Miranda de Ebro (1936-1939)

Autor: Isaac Rilova Pérez (2008)

Emplazada Miranda de Ebro en una posición geoestratégica privilegiada, y sobre todo tras la llegada del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad inició la senda de la industrialización y del progreso, pero también fue receptora de nuevas ideas y nuevas mentalidades que hicieron de la localidad del Ebro un oasis de ferviente republicanismo en un entorno provincial eminentemente conservador, de forma que el propio Presidente de la República no dudó al llamar a Miranda "vanguardia de la República en la provincia de Burgos".
Con este precedente, cuando el 18 de Julio de 1936 se sublevó el ejercito de Africa y llegaron las primeras noticias a Miranda de Ebro, las masas enardecidas tomaron la ciudad alimentando una quimera de reacción antifascista aderezada con turbias maniobras de sangre y fuego. Frenado el movimiento revolucionario y controlada militarmente la ciudad a partir del día 20 de julio, las represalias se extendieron por toda la localidad y pueblos.
La Guerra Civil en Miranda de Ebro (1936-1939)

    CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MIRANDA DE EBRO (1937-1947)

    https://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2012/02/01/campo-de-concentracion-de-miranda-de-ebro-1937-1947/



    Lugares del horror para Las Merindades XI
    Como casi todo el sistema represivo carcelario de Burgos el Campo de Concentración de Miranda de Ebro se desarrolla con la caída del frente norte en 1937. Miles de soldados son copados y detenidos junto con cientos de civiles y huidos, hasta entonces se les fusilaba (asesinaba).  Inicialmente hubo que alojarlos en prisiones provisionales como conventos, colegios, teatros… donde vivían en condiciones inhumanas, hacinados y desatendidos. En Miranda, tras tener a los prisioneros en la plaza de toros y en la azucarera, se llevan al C.C., que ellos mismo tienen que seguir levantando y acondicionando.
    La condición de encrucijada de caminos y  nudo ferroviario de Miranda de Ebro facilitaba su accesibilidad, siendo sus comunicaciones inmejorables. Así, quizás se trate del campo de concentración de Miranda más importante de los que se establecieron, tanto por su volumen como por ser el mayor centro clasificador de prisioneros, incluso después de la guerra. El emplazamiento del C.C. de Miranda contaba con la presencia del ferrocarril a escasos metros y por otro lado del mismo el río Bayas
    Creado en 1937, se sitúa en los terrenos de la fábrica Sulfatos Españoles S.A, además también se requisaron otros terrenos de cultivo de hasta conseguir una superficie total de unos 42.000 m.  Se procedió a alambrar el terreno y a instalar garitas. Se habilitó el edificio de oficinas de la antigua fábrica para el regimiento encargado de la dirección.  Entre el material que se requisó para levantar el campo figuraban los carromatos de un circo American Circus que estaba parado por  la guerra. Con ellos se hicieron los primitivos barracones y edificios del campo. Se  conservan escasos restos del campo y los terrenos en los que su ubicó,  un pequeño recorrido marginal junto a la vía del tren.  Los restos no son del campo, sino  barracones auxiliares que pertenecían a la compañía de escolta. Unos muros y unos lavaderos sirven de referencia a la hora de ubicarlo sobre el terreno. El depósito de aguas y la base de una  garita son también ruinas reconocibles..
    CONDICIONES DE VIDA EN EL CAMPO
    Durante  una década pasaron 80.000 prisioneros, hasta que se clausuró en 1947, de ellos  alrededor de 15.000 extranjeros, muchos de ellos refugiados franceses. El máximo de presos que hubo fue de 4.200, lo que generó una huelga de hambre en el 43. La capacidad del campo estaba cifrada en unas 1500 personas, pero pronto se excedió ese límite, lo que deterioró las condiciones de vida de esos hombres, a lo que hubo que añadir que las instalaciones que tenía el campo en la época inicial  eran ruinosas: no se contaba ni con letrinas; el frío y la humedad de los barracones minaban la salud de los prisioneros, e incluso un barracón llegó a hundirse hiriendo a 150 personas durante el Invierno de 1937. Posteriormente  las instalaciones fueron mejorando, en Agosto de 1938 ya había nuevos barracones hechos de ladrillo con más capacidad y “comodidades”.  Un problema grave era el abastecimiento de agua ya que durante todo un año los miles de prisioneros que había contaron para su higiene con una sola fuente, en la que eran frecuentes las colas, Algunos murieron por miranditis, como llamaban a una enfermedad que desarrollaban al beber agua sin filtrar del río.
    Otro rasgo importante de la represión que sufrieron los prisioneros republicanos fue el intento de conversión: el capitán del campo y el capellán arengaban casi todos los días instando a las maravillas que haría el Generalísimo y la paz que traería, insultando a los desgarradores de la Patria. Eran obligados a cantar himnos falangistas y monárquicos y a saludar con el brazo a la romana mientras, como cada mañana, se izaba la bandera nacional. Si no se atenían a estas normas, o se burlaban al cumplirlas corrían el riesgo de sufrir severos castigos.
    También hubo muertos. Fernández  ha localizado 162 oficialmente en los libros de defunción y enterramientos del Juzgado de Miranda, pero hubo muchos más según testimonios de los presos. Hubo intentos de fuga que acabaron con los disparos de los guardias. Los “oficiales” fallecieron por “muerte natural”, es decir, tifus, pulmonía, escorbuto… enfermedades consecuencia de las malas condiciones carcelarias.
    Palizas y represión también hubo, especialmente en la primera etapa, la misma en la que los prisioneros eran llevados a Batallones de trabajadores para hacer trincheras y otras obras para el régimen de Franco. Como sucederá en los demás campos, Miranda recibirá solicitudes de diversas procedencias de mano de obra, unas veces por parte de la Diputación Provincial para obras de tipo público, entre las que se cuentan iglesias, cauces de ríos, puentes o carreteras, y otras por particulares, sin vinculación alguna con el interés público.  Los presos hicieron entre otras cosas varios cortafuegos en los montes del entorno, la carretera de San Juan del Monte o la reparación de la quemada iglesia de Santa María.
    ETAPAS
    Prisioneros republicanos (1937-1941) El 11 de Septiembre de 1937 había 340 prisioneros en Miranda, su número iría en ascenso ya que continuamente llegaban convoyes de trenes desde el norte cargados de hombres. Al llegar al campo todos los prisioneros eran clasificados para determinar su labor en el mismo o su traslado a otro centro. Dependiendo de los cargos eran incorporados al campo de concentración o a batallones de trabajo. Esa era la pena para los desafectos con y sin responsabilidad. Los criminales eran enviados a prisión y, si el delito era menor,  liberados ante la saturación. Muchos de los prisioneros que llegaban a Miranda marchaban a otros campos o a batallones de trabajo en pocos días, la población variaba constantemente. Para 1941 casi no quedaban españoles.
    Prisioneros de las brigadas internacionales (1937- 1944) Los primeros voluntarios internacionalistas conducidos a Miranda fueron los hechos presos en el Frente Norte aunque  todavía no estaban encuadrados en las futuras Brigadas Internacionales . A partir de Abril de 1938, tras la ofensiva de Aragón,  empezaron a reagrupar a los extranjeros dispersos por prisiones, batallones de trabajo y campos de concentración como  el Monasterio de San Pedro de Cardeña en la cercana Burgos.
    Es importante destacar el trabajo que la Gestapo : a partir de la visita de Himmler a España en Octubre de 1940 se establecieron oficialmente agentes . Su objetivo era doble, por una parte identificar y detener a espías de los países aliados y por otra repatriar a sus propios campos de concentración a los brigadistas austriacos, checos, rusos y, sobre todo alemanes . El 23 de Octubre de 1941 llegaron por primera vez.  Para finales de 1942, Franco, al ver el nuevo curso que tomaba la Segunda Guerra Mundial comenzó a distanciarse de Hitler y Mussolini. Las visitas de la Gestapo se hicieron menos frecuentes y ya no dispusieron de la anterior libertad para interrogar y repatriar.
    Prisioneros del bando aliado (1940-1945). Pasan los años y comienza la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión por parte del Eje de media Europa y sobre todo de Francia, muchos franceses  y otros europeos   que huían de la barbarie nazi (hasta 33.000 personas) cruzaron los Pirineos . Una vez detenidos serían  internados en los campos de concentración del norte peninsular como Miranda.  Es de destacar la presencia de muchos judíos que huyeron de los nazis y;  la curiosa presencia de aviadores ingleses y estadounidenses que eran abatidos en el sur de Francia pasaba a  España.
    Presencia de nazis y colaboracionistas (1944-1946) Tras el desembarco de Normandía  y el avance aliado por Francia, unidades del Ejército nazi desertaron y huyeron junto con fascistas italianos y colaboracionistas franceses previendo una represalia.   Como cuatro años antes muchos franceses, cruzaron la frontera hacia España, en busca de la salvación.  Muy pronto hubo fricciones entre los presos de ambos bandos. Los presos fascistas  disfrutaban de  trato benévolo..
    Clausura del campo.  Con el traslado en Enero de 1947 de los últimos prisioneros al campo de Nanclares de Oca (Álava), quedó finalmente clausurado. Más tarde, de 1949 a 1953 se convirtió en un centro de instrucción para reclutas, que en 1954 fue desmantelado y ya en la década (1960) siguiente fue instalada en sus terrenos una fábrica de resinas y poliuretanos: Reposa S.A.
    CIUDADANOS DE LAS MERINDADES QUE SABEMOS QUE ESTUVIERON PRESOS EN EL CAMPO DE CONCENTRACION DE MIRANDA DE EBRO
    1.    Baranda Pagazaurtundua, Manuel  vecino de Vallejo, preso 3 años  en Santoña, Bilbao, Miranda de Ebro….
    2.    Díaz Vigo Francisco 43 años, jornalero y  vecino de Herbosa (Valle de Valdebezana).
    3.    Fernández  Campos   Darío  27 años. Labrador, vecino de Gallejones (Valle de  Zamanzas).
    4.    García  Martínez  Clemente   58 años, labrador, vecino de Agüera (Merindad de Montija)
    5.    Gil Cirión Fernando 33 años Administrador  , vecino de Mena Mayor (Valle de Mena)
    6.    Gómez Fernández Macario  41 años, Comerciante de Quintanilla Rebollar (Merindad de Sotoscueva)
    7.    Íñiguez  Solenat   Federico  24 años  herrador de Población de Arreba (Valle de Manzanedo)
    8.    Lafuente Riancho Paulino. de 20 años, Carpintero de  Quintanaello (Valdebezana)
    9.    López Azcona Macario 34 años,  cantero de Dosante (Merindad de Valdeporres).
    10.    Orive Llano Honorato 27 años, labrador de Angulo  (Valle de Mena) .
    11.    Pereda  Linares   Víctor  39 años, ferroviario  vecino de  Cueva de Sotoscueva (Merindad de Sotoscueva)
    12.    Ruiz López Ángel 32 años, jornalero, de  Quintanaentello (Valle de Valdebezana)
    13.    Sainz  de la Maza Celedonio 35 años, panadero  vecino Espinosa  de los Monteros.
    14.    Sainz Sainz Venancio  21 años  labrador de Santa Gadea de Alfoz (Alfoz se Santa Gadea)
    15.    Saiz Sainz Pascual 34 años,  labrador de Quintanilla de Colina (Alfoz se Santa Gadea)
    Para realizar esta entrada hemos tomado como referencia estas fuentes:

    Puertas abiertas en la fosa común de las víctimas del franquismo.


    http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/2238637/puertas/abiertas/la/fosa/comun/las/victimas/franquismo.html



    REDACCIÓN PUERTO REAL | ACTUALIZADO 12.03.2016 - 05:01

    La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, Social y Política de Puerto Real ha convocado para el día de hoy una jornada de puertas abiertas para visitar la fosa común donde yacen las víctimas de la represión franquista, en el cementerio de San Roque. 


    Desde las 9:00 y hasta las 14:00 horas, quienes se interesen podrán conocer los trabajos de exhumación de los mas de 120 cuerpos localizados hasta el momentos. La convocatoria se hace extensiva a familiares, colectivos y todo aquel interesado en el tema. Durante toda la mañana, los arqueólogos y antropólogos que trabajan en la excavación explicarán a los interesados el modo en el que se está trabajando y los pasos que se están siguiendo en el delicado proceso.

    ME CAGO EN PÉREZ-REVERTE: ¡VIVAN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES!


    http://www.forocomunista.com/t34754-me-cago-en-perez-reverte-vivan-las-brigadas-internacionales-articulo-de-rafael-narbona





    Siempre he considerado a Arturo Pérez-Reverte un macarra envalentonado por el éxito de su mediocre literatura. En una época que impide permanecer al margen de la historia, sin convertirse en cómplice de la ofensiva neoliberal contra los derechos y libertades de los ciudadanos, no está de más recordar su deleznable artículo “La guerra que todos perdimos” (19-04-11), donde mete en el mismo saco al “mono azul de miliciano, la boina de requeté o la camisa azul de Falange”. Pérez-Reverte tampoco establece distinciones entre los voluntarios de las Brigadas Internacionales y los voluntarios de la Italia fascista o la Alemania nazi. Todos eran “hijos de puta que ni siquiera sabían hablar en castellano y vinieron aquí a mojar en la sangre y en la muerte que solo era de nuestra incumbencia, sin que a ellos les hubiera dado nadie maldita vela en nuestro entierro”. Al releer esta miserable frase, he recordado el homenaje de Luis Cernuda a los brigadistas en su hermoso poema “1936”: “Gracias, compañero, gracias / por el ejemplo. Gracias por que me dices / que el hombre es noble. / Nada importa que tan pocos lo sean: / uno, uno tan solo basta / como testigo irrefutable / de toda la nobleza humana”.



    59.380 brigadistas de 54 países diferentes lucharon en la guerra civil española (sería más correcto decir “guerra de clases”). No eran soldados profesionales, sino trabajadores, intelectuales o ex combatientes de la Gran Guerra reclutados por la Internacional Comunista. 15.000 perdieron la vida en el campo de batalla, muchas veces con edades que apenas rozaban los veinte años. Los primeros brigadistas llegaron a Albacete el 14 de octubre de 1936. Entre ellos había escritores de notable talento como Ralph Winston Fox y John Conrford. De nacionalidad británica, ambos murieron en la batalla de Lopera, una estrepitosa derrota que no obstante frenó el avance franquista hacia Andújar y Jaén. En la batalla del Jarama, cayó el poeta irlandés Charles Donnelly, que se refugió en unas olivas, huyendo del fuego de las ametralladoras franquistas instaladas en el cerro Pingarrón. Poco antes de morir, susurró: “Incluso las olivas sangran”. El poeta inglés Christopher Caudwell también falleció en el frente del Jarama. La presencia de numerosos escritores, poetas, médicos, artistas y científicos en las Brigadas Internacionales explica que algunos historiadores hayan descrito a los voluntarios como “la unidad militar más intelectual de la historia”.

    59.380 brigadistas de 54 países diferentes lucharon en la guerra civil española (sería más correcto decir “guerra de clases”). No eran soldados profesionales, sino trabajadores, intelectuales o ex combatientes de la Gran Guerra reclutados por la Internacional Comunista. 15.000 perdieron la vida en el campo de batalla, muchas veces con edades que apenas rozaban los veinte años. Los primeros brigadistas llegaron a Albacete el 14 de octubre de 1936. Entre ellos había escritores de notable talento como Ralph Winston Fox y John Conrford. De nacionalidad británica, ambos murieron en la batalla de Lopera, una estrepitosa derrota que no obstante frenó el avance franquista hacia Andújar y Jaén. En la batalla del Jarama, cayó el poeta irlandés Charles Donnelly, que se refugió en unas olivas, huyendo del fuego de las ametralladoras franquistas instaladas en el cerro Pingarrón. Poco antes de morir, susurró: “Incluso las olivas sangran”. El poeta inglés Christopher Caudwell también falleció en el frente del Jarama. La presencia de numerosos escritores, poetas, médicos, artistas y científicos en las Brigadas Internacionales explica que algunos historiadores hayan descrito a los voluntarios como “la unidad militar más intelectual de la historia”.




    Las Brigadas Internacionales desempeñaron un papel esencial en la Batalla de Madrid. 1.550 hombres y 78 mujeres establecieron su cuartel general en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense. Gracias a su enorme despliegue y a sus abundantes bajas, pudieron frenar a los golpistas en la Casa de Campo, la carretera de Valencia y la sierra de Guadarrama. Las Brigadas Internacionales no resultaron menos cruciales en la Batalla del Jarama y en la Batalla de Guadalajara. No tuvieron tanto éxito en la Batalla de Belchite y en la Batalla de Teruel sufrieron muchas bajas, intentando evitar que las tropas franquistas reconquistaran la plaza. Su sacrificio no fue menor en la Batalla de Caspe y en la Batalla del Ebro, donde intervinieron como tropas de choque. Su actividad como guerrilla fue particularmente meritoria, pues se infiltraron en pequeños grupos en las líneas enemigas para sabotear su red de comunicaciones. En 1938, el número de voluntarios se había reducido a un tercio. El 21 de septiembre, Juan Negrín, Presidente del Gobierno, anunció la retirada inmediata e incondicional de los combatientes extranjeros del bando republicano, con la ingenua esperanza de que el bando sublevado respondiera con un gesto semejante. El 28 de octubre de 1938 se organizó un homenaje de despedida en Barcelona. Las Brigadas Internacionales desfilaron por última vez. Manuel Azaña, Negrín, Companys y Vicente Rojo encabezaron un acto que reunió a 250.000 personas bajo el lema: “Caballeros de la libertad del mundo: ¡buen camino!”. Dolores Ibarruri, Pasionaria, pronunció un discurso emotivo y vibrante: “¡Podéis marcharos orgullosos! Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia!”. No suele mencionarse que el 15% de los voluntarios eran de origen judío. La mayoría eran comunistas o anarquistas sin convicciones religiosas. Muchos de los brigadistas no pudieron volver a sus países de origen, pues les esperaban dictaduras fascistas (Alemania, Austria, Italia, Bulgaria). Otros, se enfrentaron a gobiernos que perseguían al comunismo o les exigían cuentas por haber combatido en las filas de un ejército extranjero (Canadá, Suiza). Algunos acabaron en campos de concentración franceses. Otros se incorporaron a la resistencia. Cuatro brigadistas yugoslavos organizaron el Ejército Partisano de Liberación: Peko Dapcevic, Koca Popovic, Kosta Nad y Petar Drapsin. Todos son considerados grandes héroes nacionales. Entre los brigadistas ilustres, puede mencionarse a Willy Brandt, el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros o el mariscal Tito. Los voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln regresaron a Estados Unidos sin problemas, pero durante los años del macartismo sufrieron el hostigamiento del gobierno, que les consideraba simpatizantes de la Unión Soviética. El 26 de enero de 1996 el Congreso de los Diputados les concedió la nacionalidad española, a cambio de renunciar a su propia nacionalidad. La Ley de Memoria Histórica eliminó este ofensivo requisito en 2006 y en junio de 2009 la embajada española en Londres entregó varios pasaportes. La derecha española nunca ha ocultado su odio hacia las Brigadas Internacionales y ha boicoteado sistemáticamente cualquier clase de homenaje o reconocimiento.

    BRIGADAS 3

    José Eduardo Almudéver nació en Marsella durante una gira del circo donde trabajaba su madre, natural de Valencia. Falsificó su edad para alistarse en las Brigadas Internacionales y no obedeció la orden de retirarse al extranjero, lo cual le costó ser capturado y recluido en los durísimos campos de concentración de Los Almendros y Albatera. Al ser liberado, se enroló en el maquis hasta 1947. Hace poco, con 94 años, evocó su primera experiencia en el frente: “Íbamos doscientos con fusiles, pero sin balas. Había que tener corazón para ir a la primera línea a luchar sin una bala”. No puedo evitar pensar en mi madre, que solo era una niña de doce años cuando le cayó una bomba de la aviación nazi en la calle de la Palma en el Madrid de 1937. Milagrosamente, el artefacto no explotó, pero una lluvia de cristales cayó sobre su cuerpo desnutrido. Mi abuelo era contable del Ministerio de Hacienda y ese mismo año fue trasladado a Barcelona, gracias a lo cual mi madre pudo contemplar la despedida de las Brigadas Internacionales y escuchar a la Pasionaria. No ha olvidado que los voluntarios se marcharon entre abrazos y flores arrojadas por una multitud conmovida por su valor y altruismo. Tampoco ha olvidado el miedo que estremeció a Barcelona cuando la Legión y los Tabores de Regulares pisaron la Avenida del Catorce de Abril, más tarde Avenida del Generalísimo y, en la actualidad, Avinguda Diagonal.





    Con su estilo de rufián familiarizado con las reyertas y las puñaladas traperas, Pérez-Reverte finaliza su detestable artículo con un exabrupto: “No es cierto que nos ayudaran; déjenme de milongas pamperas, de camelos retóricos, de demagogia. El arriba firmante se cisca en la solidaridad internacional de las derechas y las izquierdas, en los discursos y en la mandanga”. No establecer diferencias entre un nazi de la Legión Cóndor y un brigadista como José Eduardo Almudéver constituye una infamia. Sin embargo, Pérez-Reverte considera que no es suficiente y cita su experiencia como corresponsal para vomitar más insidias: “Yo he pasado veintiún años yendo a guerras que no eran mías, y sé de qué iba Hemingway. Por eso me cago en Hemingway y en la madre que lo parió”. No esperaba menos de un meapilas que ha adquirido una fama abocada a disiparse tan deprisa como la de José María Gironella, autor del lamentable best-seller Los cipreses creen en Dios (1953), uno de los grandes éxitos de la literatura franquista. Hemingway nunca me ha inspirado demasiada simpatía. De hecho, creo que se parece bastante a Pérez-Reverte: fanfarrón, pendenciero, bocazas. Pienso en la infancia de mi madre, rota por la sublevación de Franco, y reparo en que Almudéver y otros jóvenes como él combatieron a los fascistas con mucho corazón y pocas balas. Arrojar porquería sobre su memoria me parece una inexcusable indignidad. Por eso, me cago en Pérez-Reverte y en los gilipollas que le han encumbrado. ¡Vivan las Brigadas Internacionales!




    RAFAEL NARBONA

    24-06-14