divendres, 31 de març del 2017

Jaén. La memoria apagada del 'gernika' andaluz.

http://www.infolibre.es/noticias/comunidades/andalucia/2017/04/01/la_memoria_apagada_del_gernika_andaluz_63274_1721.html


  • El bombardeo de Jaén por orden de Queipo de Llano, que causó 157 muertes, sigue siendo uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Civil
  • Una exposición rescata los acontecimientos 80 años después


Publicada 01/04/2017 a las 06:00Actualizada 31/03/2017 a las 21:49

Una muestra en el Archivo Histórico de Jaén recuerda a las víctimas del bombardeo que sufrió la ciudad en abril de 1937.
Una muestra en el Archivo Histórico de Jaén recuerda a las víctimas del bombardeo que sufrió la ciudad en abril de 1937. 
E.P.
A las 14.10 horas del jueves 1 de abril de 1937, Gonzalo Queipo de Llano, jefe del ejército sublevado del sur, dio la orden de bombardear Jaén. Fue una venganza pura y dura, una represalia por el ataque llevado a cabo en Córdoba unas horas antes por la aviación republicana, causando 37 muertos. La "orden de operaciones 295" lo expone con claridad. "Idea general de la maniobra: represalia por el bombardeo de Córdoba". Las instrucciones de Queipo fueron seguidas al pie de la letra. A las 17.20, hora en que se quedó parado el reloj de la Iglesia de San Ildefonso, dos escuadrillas de bombarderos se desplegaron sobre la ciudad formando un pasillo aéreo de unos 200 metros de ancho, atravesándola de sur a norte. Hubo una sola pasada. Jaén, sin un interés estratégico especial en aquel contexto y sin nada para defenderse, se convirtió en el infierno. Al menos 157 personas murieron, 64 de ellas menores de 18 años. Cientos resultaron heridas. 80 años después, aquel episodio sigue siendo uno de los más desconocidos de la Guerra Civil. La Junta de Andalucía lo ha rescatado ahora con una exposición.

A sus 57 años, Juan Cuevas lleva 32 trabajando como archivero bibliotecario del Ayuntamiento de Jaén. Se empezó a interesar a fondo por la matanza ordenada por Queipo de Llano en 1992, cuando a diario los informativos daban cuenta de bombardeos, asedios y demás horrores en los Balcanes. Comprobar que la memoria de aquel 1 de abril en su ciudad estaba difuminada mientras la opinión pública española se conmovía con otra guerra europea casi 60 años después movió un resorte en el interior del historiador. "El bombardeo de Jaén siempre ha estado en un segundo plano. Hubo un manto de silencio. Se acalló de una forma extraña", afirma. A partir de fuentes archivísticas y hemerográficas, a las que sumó el testimonio de personas que vivieron el ataque, Cuevas compuso su libro El bombardeo de Jaén, publicado en 2013, que se convirtió en un un referente fundamental para desentrañar lo ocurrido.

Hay varios motivos por los que el bombardeo de Jaén no ocupa un lugar no ya destacado, sino al menos singular en el imaginario sobre la Guerra Civil. En primer lugar, el día anterior había habido otro bombardeo por parte de fuerzas aéreas italianas en Durango, con un número de víctimas que según algunas fuentes historiográficas superó las 300. En segundo lugar, el 26 de abril las bombas del fascismo cayeron sobre Gernika, que se convirtió en uno de los símbolos del horror de la guerra, con repercusión en los medios internacionales, consagrándose gracias al cuadro inmortal de Pablo Picasso. "Gernika supuso un cambio en el tratamiento de lo que estaba ocurriendo en España, que se internacionalizó. A partir de ahí hubo una deslegitimación de Franco", explica Cuevas. "En cambio", añade, "el bombardeo de Jaén se había ignorado en la prensa internacional". "No trascendió", concluye.

Queipo, 'ABC' y La Macarena

No sólo Durango y Gernika explican el silenciamiento de Jaén. Para el bando nacional, explica el historiador Cuevas, el bombardeo de Jaén fue "vergonzante". No obedecía a una ofensiva militar estructurada –como en los caso de Durango y Gernika–, sino a una venganza en caliente. Incluso Queipo de Llano, que había hecho del terror una forma de dirigir la guerra desde Sevilla, fue consciente de la excesiva magnitud de la represalia. "Lamento con toda mi alma el efecto desastroso que ha producido ese bombardeo espantoso que según mis noticias ha sufrido la población de Jaén, pero es necesario que se dé cuenta esa canalla que debe guardar respeto a las poblaciones pacíficas. [...] Si quieren destruir, destruiremos; si quieren que muera gente inocente, morirá; pero no es mía la culpa, sino de esos dirigentes marxistas, que proceden de manera tan canallesca [...]. Sépanlo para siempre, ojo por ojo y diente por diente", escribió el general golpista tras la matanza en la edición sevillana de ABC. Queipo de Llano sigue honrosamente enterrado en la Basílica de La Macarena, una de las más emblemáticas de Sevilla. Es dudoso que la reciente aprobación de la Ley de Memoria Democrática de Andalucía permita sacar sus restos si su familia y el Obispado se oponen.

Además, según Cuevas, los defensores de la República también tenían motivos para preferir que el salvajismo de los nacionales se ejemplificara con otras matanzas. No en vano, el bombardeo de Jaén fue respuesta directa a uno anterior en Córdoba. Y además engendró a su vez nuevas represalias. El libro de Cuevas da cuenta de las sacas de presos los días 2, 3, 4, 5 y 7. "El día 6 los presos, que ya habían oído lo que pasaba, se amotinaron y no pudo haber fusilamientos. Volvieron al día siguiente", explica. En total, 128 muertos.

Una conmemoración de perfil bajo

En la exposición abierta estos días en Jaén hay multitud de pistas para acercarse a lo ocurrido: órdenes y partes militares, fotografías de aviones y de la ciudad envuelta en humo y –horas después– destrozada, listados de víctimas, detalle de los refugios construidos en previsión de nuevos bombardeos... Uno de estos refugios, el de la Plaza de Santiago, en el casco histórico de la ciudad, está señalado y reconocido como Lugar de Memoria de Andalucía.

Al margen de la exposición, el perfil de la conmemoración es bajo en Andalucía en comparación con lo que supone para la sociedad y el Gobierno del País Vasco el recuerdo de los bombardeos de Durango o Gernika. El propio lehendakari, Iñigo Urkullu, acaba de reclamar al Gobierno español que "denuncie los ataques aéreos indiscriminados contra la población civil, condene los crímenes cometidos y reconozca a las víctimas".

Pilar Salazar, delegada de la Consejería de Cultura en Jaén, afirma que la exposición inaugurada este viernes en Jaén intenta difundir lo ocurrido, a partir de la certeza de que son hechos escasamente recordados "a pesar de que desde hace diez años hay actos de conmemoración en esta fecha", con impulso tanto público como de asociaciones privadas. Salazar recuerda las impresiones del poeta comunista Miguel Hernández, que los días posteriores a la matanza escribía sobre lo que, según le parecía, era una reacción apagada de la ciudad. "Fue un bombardeo muy repentino. A las 12.20 fue el de Córdoba, y a las 17.20 el de Jaén. La ciudad no estaba preparada para algo así", explica Salazar, que subraya que Jaén estaba "desarmada, no tenía acuartelamientos ni instalaciones militares".

"Jaén yacía indiferente a todo"

El bombardeo deshizo la moral de Jaén, entonces de unos 70.000 habitantes (contando miles de refugiados a causa de la guerra). Así lo veía Miguel Hernández, que conoció la ciudad de aquellos días. "La pedregosa ciudad de Jaén, lunar y solar a un tiempo, vivía de espaldas a la guerra de su pueblo, de su patria [...] Escasos eran quienes daban importancia y crédito a los sucesos que se desarrollaban en Madrid y en los demás frentes de lucha, y eran muchos los que disculpaban, y hasta aplaudían en lo íntimo de su corazón, la criminal introducción del fascismo en España".

A pesar del bombardeo, escribe el poeta, "Jaén yacía indiferente a todo, durmiendo en un sueño blando de aceite local". "Todas sus bocas llaman asesinos, y no se hartan de llamarlos, a los que han cometido en su población un acto más de destrucción inútil. Pero yo veo que muchos de sus hombres se conforman con gritar y se previenen contra otro posible bombardeo, yéndose a vivir debajo de los olivos", concluía. El juicio de Hernández escuece, porque apunta al motivo más profundo y difícil de combatir que puede conducir al olvido: el deseo de olvidar.

Un bombardeo español, no alemán

Este deseo de olvidar conduce al conocimiento superficial de la realidad y, en ocasiones, a la extensión de equívocos que se instalan como verdades. El más significativo con respecto al bombardeo de Jaén, y el que Cuevas está más empeñado en deshacer, es que el bombardeo fue obra de "los alemanes", un comentario muy extendido en la ciudad todavía hoy, que difumina la responsabilidad de Franco y los suyos. "El bombardeo fue cometido por la fuerza aérea franquista, con personal exclusivamente español, aunque utilizando aviones alemanes", subraya. "Fue una orden directa del ejército del sur", añade.

80 AÑOS DEL BOMBARDEO · Aquel miércoles sangriento en la antigua Tabira del periódico ‘Eguna’

http://mugalari.info/2017/03/31/80-anos-dle-bombardeo-%C2%B7-miercoles-sangriento-la-antigua-tabira/#.WN6107QNSPs.facebook


I. Gorriti
Hoy se cumplen 80 años del bombardeo fascista sobre el pueblo de Durango, sobre su población indefensa. Fue un ataque aéreo indiscriminado sobre personas de todas las ideologías: afines al bando republicano y al militar golpista de la Guerra Civil. Al menos 336 personas murieron asesinadas por los artefactos de la Aviación Legionaria italiana, según hay constancia.
El periódico Eguna -el primero impreso íntegro en euskera, con sede en Bilbao- reaccionó el mismo 31 de marzo de 1937 y ya al día siguiente llevó a portada el genocidio cometido sobre Durango, en el que murió el 5% de su población, es decir, un crimen de guerra en toda regla. En ningún momento de la publicación señalaron a italianos o alemanes como ejecutores del raid.
El diario jeltzale publicó su número cero el 1 de enero de 1937. Solo 90 días después se vio en la tesitura de informar a toda página sobre el horror vivido en Tabira, como citan en primer término a Durango. Tengamos en cuenta que el municipio vizcaino se llamó en tiempos primigenios Villanueva de Tavira y el PNV siempre ha tenido un apego al término Tabira y tabiratarra. El batzoki de la localidad ya se denominaba así en la época. A diferencia de otras efemérides históricas sobre las que Eguna tardó días en informar, en el bombardeo de Durango fue instantáneo, al día siguiente, jueves, y con tres fotografías: una con el cura asturiano Morilla muerto en Santa María de Uribarri donde estaba celebrando misa, otra de monjas de Santa Susana fallecidas y una vista de Kalebarria.
EGUNA BOMBARDEO DURANGO
El titular a seis columnas rezaba Paxisten egazkiñak Tabira zarraren gañean (Aviones fascistas sobre la antigua Tabira) y en los subtítulos informaban de que se habían arrojado muchas bombas sobre la iglesia de Santa María, que murieron religiosas agustinas, que cuerpos de gudaris quedaron hechos trizas a causa del bombardeo cuando estaban comulgando, que el cura que oficiaba misa también perdió la vida…
· Kurutziaga · A día de hoy sabemos que en torno a las 8.30 horas los Savoia 81 italianos iniciaron el bombardeo arrojando las primeras bombas en la calle Kurutziaga frente a la antigua ermita de la Vera Cruz. Durante los siguientes siete minutos tres aviones facciosos -un cuarto no pudo despegar en Soria- arrojaron en los 350 metros lineales que se sitúan entre la ermita de la Vera Cruz -hoy Kurutzesantu Museoa- y las casas de la calle Zumalakarregi anexas al río Mañaria la cantidad de 3.240 kilos de explosivos.
Muchas víctimas lo fueron en el interior de las iglesias, y ‘Eguna’ se preguntaba por el silencio de los máximos mandatarios católicos
Entre los numerosos edificios derruidos por las bombas destacaron las iglesias de Santa María de Uribarri y San José de los jesuitas que fueron alcanzadas cuando se estaba oficiando misa en las mismas. Por la tarde nuevamente Durango sufrió otro raid también ejecutado en esta ocasión por los aparatos número 1, 2 y 5 de la escuadrilla 214 del grupo XXIV de Bombardeo Pesado Pipistrelli (“Los murciélagos”) sitos en Soria, escoltados por siete cazas CR.32 del la escuadrilla nº 5 del grupo La Cucaracha. En esta ocasión el eje del bombardeo fue Zeharkalea, que urbanísticamente constituye la travesía del casco viejo, y espacios adyacentes a la misma.
En este ataque vespertino también participaron tres Savoias 81correspondientes a la escuadrilla 213 del mismo grupo XXIV de bombardeo cuya objetivo constituyeron las instalaciones ferroviarias de Durango donde se aglutinaban los talleres, andenes, depósitos de material rodante, etc. Durante todo el día también intervinieron aviones cazas.
Bombardeo - 1937 - 003
Photo · Gerediaga Elkartea
· Periódico poco extrapolable al actual · El diario Eguna -con un periodismo poco extrapolable al actual- comunicaba que aquel día se oyeron las campanas de la torre de Santa Ana mientras muchos durangueses aún estaban en sus camas y que muchas personas, sobre todo mujeres, estaban rezando. “A pesar de escuchar las campanas no se movieron”, explicaba, quizás pensando que estaban en lugares intocables para el enemigo.
Pero, no ha sido solo un avión, sino tres, seis, diez, trece, entre los montes de Otxandio y Elgeta. En ese momento citan que el ataque ocurrió cuando el reloj de la torre marcaba las siete y media. En la actualidad, sin embargo, los historiadores estiman que ocurrió a las ocho y media.
Apuntaban, además, que otras fuentes hablaban de 24 aviones en lugar de 13, pero la verdad es la nuestra, subrayaban. Nueve cazas y cuatro bombarderos. Estudios llevados a cabo este marzo por Gerediaga Elkartea en Madrid y Roma concluyen que fueron tres bombarderos y 13 cazas. Estimaban, además, que trece o catorcebombas pudieron explotar al mismo tiempo.
Bombardeo 1
El rotativo anunciaba la muerte de monjas agustinas de Santa Susana con plomo y echas pedazos, entre polvo, sin pies, sin manos. Sus inmaculados cuerpos llenos de sangre. Un total de doce monjas y su ayudante. El resto, vivas y heridas. En San José, lugar donde se acuartelaba el batallón Kirikiño, los gudaris iban a misa. Ese día había dieciséis. Quienes estamos en guerra tenemos nuestros sentimientos cristianos más latentes que nunca, apostillaba el redactor. Eguna cita al jesuita Billalabeitia como el religioso que estaba oficiando la eucaristía. Tenía el cáliz en sus manos y la ostia sagrada (…) Y de pronto todo fueron gritos al caer las bombas. Alguno con la cabeza separada del cuerpo, citaba e iba más allá: Entre los muertos hemos visto a un gudari muy joven sonriente. ¡Así mueren nuestros gudaris!, enfatizaban. El periódico recordaba que también había caído el histórico pórtico de Santa María, uno de los más grandes y amplios de Euskadi.
OLEA DURANGO BOMBARDEO
PHOTO · Gerediaga Elkartea
A modo de editorial bajo el título de Tabira odoletan, Eguna evocaba que primero fueron Otxandio, Bilbao, Erandio… y ayer Durango, aunque esta vez también corrió la sangre de Cristo y lo han sepultado. El texto concluía del siguiente modo: Por ello, hoy nos sentimos más fervientes que nunca y defensores de la creencia católica de nuestro Lehendakari decimos: ¿Por qué el silencio de los máximos mandatarios de la Iglesia?
En el mismo número, orgullosos, muestran fotos del arco de Santa Ana o del río Mañaria a su paso por Durango sin dañar. El viernes 2 volvieron a darle portada con tres fotos y citan ya nombres de fallecidos en hospitales: Ibarra, Larrañaga, Arrieta, Barrutia, Quintana, Basterretxea…

No es solo Carrero Franco.

http://www.eldiario.es/zonacritica/solo-Carrero-Franco_6_627897229.html




Creo, sinceramente, que es un error enfocar la defensa de esta tuitera con el argumento de que su actuación era inocente porque "solo era humor". ¿Y si no lo fuera… qué? ¿Acaso no es legítimo alegrarse de la muerte de Carrero Blanco?
Hendaya (Francia), 23/10/1940.- Adolf Hitler y Francisco Franco se entrevistan en la estación de tren, en presencia del Embajador español en Alemania, general Eugenio Espinosa de los Monteros (centro) y de un interprete./ EFE
Hendaya (Francia), 23/10/1940.- Adolf Hitler y Francisco Franco se entrevistan en la estación de tren, en presencia del Embajador español en Alemania, general Eugenio Espinosa de los Monteros (centro) y de un interprete./ EFE
"Perderéis como en el 36", anunciaba en El Mundo, la pasada semana, un amenazante Sánchez Dragó. "El pucherazo del 36", titulaba Jiménez Losantos su artículo justificando el golpe de Estado franquista y la posterior dictadura. "Vienen a por nosotros, exactamente igual que en el 36 nos vinieron a buscar para asesinarnos en las cunetas", remataba Salvador Sostres en la radio episcopal, haciendo un ejercicio perfecto de revisionismo franquista. Si los revisionistas alemanes niegan la existencia de las cámaras de gas, los nuestros no se quedan atrás: convierten la República en dictadura, el franquismo en democracia y hasta se atreven a intentar apropiarse de esas "cunetas" en las que yacen los más de 100.000 hombres y mujeres a los que sus abuelos asesinaron por haber defendido la libertad.
Cada día que pasa son más los periodistas, historiadores, fiscales, jueces y políticos españoles que deciden salir a la calle vistiendo la camisa azul con el yugo y las flechas grabados en color rojo sangre. Hasta ahora, la mayoría de ellos, la tenían escondida en su armario, protegida con una sobredosis de naftalina. Los domingos, al volver de misa, del fútbol o de tomar el vermut, se encerraban en su dormitorio y se la enfundaban para confirmar, satisfechos ante el espejo, lo bien que les quedaba esa indumentaria marcial. El orgullo que sentían en esos breves instantes, se tornaba en tristeza al saber que no podrían volver a lucirla públicamente.
Ahora, por fin, todo ha cambiado y el azul fascista, ligeramente teñido para guardar unas mínimas apariencias, vuelve a estar tan de moda que ya no resulta una vergüenza exhibirlo en los juzgados, las radios, los periódicos y hasta en el propio Parlamento.
Los "padres" (no hubo madres, lamentablemente) de la Transición se dividieron entre franquistas reconvertidos y demócratas temerosos de que cualquier paso demasiado avanzado provocara un nuevo golpe de Estado. Aquellos políticos monárquicos, centristas, socialistas y comunistas pensaron que el objetivo, la democracia, bien valía pagar cualquier tipo de peaje. Los hijos del "Generalísimo" exprimieron la fuerza de sus pistolas y lograron que se despreciara a las víctimas de la dictadura, se otorgara impunidad y privilegios de todo tipo a sus verdugos, se olvidara a quienes murieron o aún se pudrían en el triste exilio francés por haberse enfrentado al totalitarismo... y, relacionado con todo ello, y quizás lo más grave, consiguieron impedir una revisión oficial detallada y rigurosa de nuestra Historia reciente.
Quizás en aquellos años de sables y plomo, de finales de los 70 y comienzos de los 80, no se pudo hacer mucho más. Lo que es inexplicable e injustificable es que, a día de hoy, no se haya corregido el dislate. Y, lo que es peor, que insistamos una y otra vez en repetirlo. Nuestros ingenuos políticos democráticos creyeron que apaciguarían a la bestia haciéndole todo tipo de concesiones. Paradojas de la Historia, cometieron el mismo error que Francia y Reino Unido, cuando suscribieron el vergonzoso pacto de Munich creyendo que así contentarían a Hitler y evitarían la guerra. Por eso es tan bueno conocer el pasado; por eso no quieren que miremos hacia atrás. Porque si lo hubiéramos hecho durante aquella Transición, habríamos sabido, perfectamente, que es imposible calmar a la bestia.
En estas últimas décadas los hijos y nietos, tanto ideológicos como biológicos, de aquellas multitudes que estiraban el brazo y enronquecían cantando el Cara al Sol, habían permanecido en estado latente. Se tomaban sus vinos en Casa Pepe y hablaban franquista en la intimidad. Públicamente solo saltaban a la yugular cuando alguien pedía Justicia, Historia y Memoria; no podían decir abiertamente que eran franquistas, así que sacaban el manual: "Queréis reabrir heridas", "hay que dejar de mirar hacia atrás", "con los problemas que tenemos en España y vosotros hablando del pasado…". Y así, con la inestimable ayuda de una izquierda acomplejada que se ha negado a dar la batalla dialéctica, histórica e ideológica, han ido resistiendo hasta que los vientos en Europa han vuelto a soplar a su favor.
Hoy estamos a un paso de que ser franquista/fascista sea tan políticamente correcto como no serlo. Son diarios convencionales, radios de máxima audiencia, editoriales de inmaculada reputación los que se utilizan para legitimar la dictadura y justificar sus decenas de miles de asesinatos. Es el presidente del Gobierno el que se enorgullece públicamente de inutilizar la Ley de Memoria Histórica dejándola sin un solo euro de presupuesto; son políticos del partido gobernante los que humillan a las víctimas del franquismo en el Parlamento; son jueces los que se niegan a exhumar los restos de personas asesinadas; son fiscales y magistrados los que, aplicando una ley aprobada por diputados de izquierdas y derechas, acusan y condenan a una joven por hacer un chiste sobre Carrero Blanco.
Lo que le ha pasado a Cassandra es solo un paso más en esa dirección de blanquear el franquismo y criminalizar a quienes combatieron contra él. ¿Se imaginan a un alemán juzgado por aplaudir el atentado contra Hitler de 1944? ¿Es posible que hoy en día una italiana acabe en la cárcel por congratularse del linchamiento de Mussolini? Evidentemente, no.
Creo, sinceramente, que es un error enfocar la defensa de esta tuitera con el argumento de que su actuación era inocente porque "solo era humor". ¿Y si no lo fuera… qué? ¿Acaso no es legítimo alegrarse de la muerte de Carrero Blanco? Tan legítimo como apenarse porque los conjurados de la Operación Walkiria fracasaran en su intento de matar a Hitler. O como congratularse por el atentado que acabó con la vida del carnicero de Praga, Reinhard Heydrich. O como decir abiertamente que hubiera sido estupendo que ETA, el GRAPO o un paisano de Murcia hubiera matado a Franco en 1970, o mejor aún en 1960. O afirmar sin tapujos que hubiera sido extraordinario que algún guerrillero hubiera hecho saltar por los aires al dictador en 1945.
Solo el miedo, la desmemoria, la Historia adulterada y el acomplejamiento en que vivimos desde la Transición pueden explicar que, decir esto, parezca casi escandaloso. Carrero Blanco era el presidente del Gobierno de la dictadura y su currículum no tuvo desperdicio: formó parte del golpe de Estado que acabó con la democracia, fue uno de los sustentadores de la brutal represión que sufrimos durante 40 años, fue valedor de criminales de guerra nazis a los que protegió tras la guerra para evitar que cayeran en manos aliadas… y era el hombre que estaba llamado a suceder a Franco y a prorrogar su régimen totalitario.
Por esta última razón, especialmente, su muerte fue, sin ningún lugar a dudas, positiva para nuestro país. Hay que decirlo así de claro, sin medias tintas porque es la verdad. Si no damos y ganamos la batalla de los datos, los hechos y la Historia, serán ellos quienes impongan sus mentiras revisionistas.
Lo triste es que, como decía antes, no parece que hayamos aprendido de los errores. El mismo día en que Losantos, Sostres y compañía hacían su defensa cerrada y "argumentada" del franquismo, se presentaba en Madrid el libro Elogio del olvido. Al acto asistieron políticos, periodistas e historiadores marcadamente progresistas. El catedrático emérito de la Complutense, José Álvarez Junco, resumió el sentido del libro, del acto y del ambiente que se sigue respirando en buena parte del centro y la izquierda española: "El exceso de memoria puede detener el avance de las naciones. ¿Es siempre necesario pedir verdad y justicia? Sí, salvo que eso afecte a la paz y a la convivencia en democracia". No hay más que añadir. Ocho décadas después, seguimos creyendo que seremos capaces de apaciguar a la bestia.

El dedo acusador de Puig Antich

http://blogs.publico.es/dominiopublico/19597/el-dedo-acusador-de-puig-antich/


31 Mar 2017
Jaume Asens
Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Barcelona
Los victimarios franquistas, y sus herederos políticos, querrían que sus victimas fueran invisibles. Que no molestaran y se quedaran en las cunetas del olvido. Que no recordaran, por ejemplo, que hoy hace 80 años llovían bombas en Durango por un ataque indiscriminado de Mussolini. Hay crímenes tan deleznables, no obstante, que sus victimas nos convocan y exigen justicia. Como espectros que se alzan y nos señalan con su dedo acusador, nos recuerdan que somos contemporáneos del instante en que se paró su reloj biográfico. Ese es el caso del joven barcelonés Puig Antich. Su impronta, pese al paso del tiempo, sigue presente. Como tantos otros asesinados, torturados o desaparecidos por el régimen franquista, la impunidad de aquel crimen atroz nos convierte en cómplices inevitables del momento en que su vida se dislocó en el garrote vil. De ahí que, en el ayuntamiento de Barcelona, hayamos decidido que su caso sea uno de los primeros en llevar ante los tribunales. Hoy hemos sellado, de hecho, un compromiso en el Pleno para hacerlo posible. Tan solo la minoría del PP y Cs – 5 concejales en total- se ha opuesto. Una amplia mayoría de 23 concejales, por contra, han apoyado una moción para actuar judicialmente contra los crímenes del franquismo.

La muerte de Puig Antich fue un acto de venganza. Lo demuestra, por ejemplo, el siniestro método medieval de ajusticiamiento utilizado. Su fusilamiento se descartó con el argumento de que era un final demasiado digno. De nada sirvieron las peticiones de indulto que llegaban desde el Vaticano y otros rincones del mundo. Otra prueba de ello fue la farsa judicial que le llevó al patíbulo y que el periodista Jordi Panyella detalla en el libro ”Puig Antich, caso abierto”. No tuvo derecho a ningún juicio justo, equitativo, independiente, imparcial o con garantías procesales. Cuatro miembros de su Consejo de Guerra fueron escogidos por su “rectitud patriótica” entre “capitanes resolutivos” y sin ninguna formación jurídica. El quinto militar, Carlos Rey, sí era jurista. Contra él se va a dirigir la querella promovida por el ayuntamiento de Barcelona con el apoyo de las hermanas Puig Antich. Fue quien llevó la voz cantante y redactó la sentencia de muerte. A resultas de ello, está imputado en un juzgado de Buenos Aires y sobre él pesa una orden internacional de búsqueda y captura. En la actualidad, no obstante, sigue ejerciendo de abogado. Uno de sus últimos clientes fue la dirigente del PP, Alicia Sánchez Camacho, en el caso de Método 3.
En una reciente entrevista, afirmó sin atisbo de arrepentimiento que él “hizo lo que tenía que hacer”. Este tipo de alegatos son un insulto a la familia de Puig Antich pero también a los derechos humanos. Y nos remiten a la trágica experiencia del nazismo. Las condenas de Núremberg establecían que la actuación de los fiscales y jueces nazis podía ser legal a la luz del propio sistema jurídico alemán pero no del derecho internacional. Se aplicaba, con ello, la famosa fórmula del jurista alemán Gustav Radbruch según la cual la “extrema injusticia” en un contexto dictatorial no puede ser nunca derecho. Un argumento que vale para los consejos de guerra franquistas, como el del joven barcelonés, declarados “ilegítimos” por la propia ley de memoria histórica. Con esa filosofía de fondo, el Tribunal de Estrasburgo ha tratado esas sentencias más como actos de barbarie que como actos de derecho.
Hay crimines que, por su crueldad, no prescriben ni admiten inmunidad. Que no solo ofenden a quien los sufre sino también a la humanidad entera. Y precisamente por eso, independientemente de quien sea su autor y donde se haya producido, pueden perseguirse desde cualquier rincón del mundo. Contra ellos, hay que levantar un “nunca más” como imperativo categórico y para enviar un mensaje preventivo claro a los gobernantes. Utilizar el propio aparato estatal para asesinar, torturar y después asegurarse la propia inmunidad, es una operación arriesgada. Siempre puede abrirse una investigación en algún otro lugar.
Los tribunales españoles fueron, de hecho, pioneros en el impulso de ese principio. Se invocó el recurso a la jurisdicción universal para romper la impunidad de crimines ocurridos en otros países. Entre los casos más notorios estaban los de Chile y Argentina. De nada sirvieron los argumentos de quienes blandían leyes de amnistía y punto final aprobadas para dejarlos sin castigo. La condena del Tribunal Supremo al exmilitar argentino, Adolfo Silingo, es un buen ejemplo de ello. La cuestión se torció, no obstante, cuando se trataron de limpiar los propios trapos sucios. El cierre brusco de una investigación en la Audiencia Nacional sobre los crímenes franquistas ponía al descubierto el uso hipócrita del derecho. Las normas que no valían para los otros, entonces sí valían para uno mismo. Se produjo, entonces, lo inesperado. La senda abierta por la jurisdicción española fue retomada por un juzgado argentino. Una querella presentada por víctimas y asociaciones permitió impulsar la investigación contra los responsables de los hechos. Entre ellos, los que presuntamente asesinaron a Puig Antich. La respuesta, no obstante, siguió siendo poco recíproca. Las autoridades españolas se negaron a dar curso a las órdenes internacionales de extradición. No por casualidad, a diferencia del resto de Europa, el fascismo español no fue nunca derrotado militarmente. Eso explica que, mientras se menosprecia a las victimas del franquismo, se condena a una joven por sus chistes sobre uno de sus victimarios.
Esa política de bloqueo es, sin duda, contraria a otro principio del Derecho Internacional que dice “extradita o juzga”. O se investiga o se deja investigar. Con este argumento, y tras el cambio de ciclo político abierto en las pasadas elecciones municipales, ayuntamientos como Zaragoza, Cádiz, Vitoria-Gazteiz, A Coruña, Pamplona o Barcelona retoman ahora el hilo argentino para volverlo a llevar a los tribunales españoles. Los primeros boquetes se abrieron a partir del 2013. Primero, con la orden de la Audiencia Provincial de Barcelona para que se investiguen los bombardeos fascistas del 1937-1939. Luego, con la investigación del asesinato de 10 civiles en el 1936 seguida por un juzgado de Almazán (Soria). O la reciente moción aprobada en el Parlamento andaluz calificando los delitos del franquismo como crímenes de lesa humanidad. Las entidades memorialistas y de derechos humanos han encontrado, ahora, en esa Red de Ciudades contra la impunidad franquista un nuevo aliado para seguir rompiendo el candado de la impunidad. El tiempo transcurrido no debilita su reivindicación de justicia. Al contrario, la legitima más. A Puig Antich lo asesinó el régimen franquista pero es el actual régimen el que hasta ahora no lo ha reparado. Quien busca la impunidad de ese tipo de asesinatos es tan responsable como quien los perpetuó. Las víctimas siguen siendo actuales en tanto en cuanto no se les haga justicia. No se las puede ignorar una y otra vez. Y, si se hace, el eco de su voz nos perseguirá sin descanso. Como promesa de un “nunca más” que quiere hacerse realidad. Como irrenunciable ley de quien, en la lucha por los derechos humanos, no acepta fronteras ni mordazas. Ni pactos de silencio ni pactos del olvido. Eso es, precisamente, lo que nos reclama la memoria de Puig Antich cuando nos apunta con su dedo acusador.

Barcelona obtiene el respaldo del Pleno para interponer querellas contra el franquismo

http://www.publico.es/politica/barcelona-busca-respaldo-pleno-interponer.html



El Pleno de la capital catalana aprueba una Declaración Institucional, impulsada por las asociaciones de víctimas de la dictadura y memorialista, que respalda al Consistorio para interponer "acciones penales" en los juzgados que correspondan con el fin de se investiguen los crímenes del franquismo. PP y C's rechazan aprobar el texto. 



Visita de Franco a Barcelona. EFE
La ciudad de Barcelona sufrió la ejecución de 1.717 personas condenadas a pena de muerte entre 1939 y 1959. Once de ellas eran mujeres. 23 fueron ejecutadas mediante garrote vil y el resto fueron fusiladas en el Camp de la Bota. Pero no ahí no acaba la lista de penalidades. Muchos años después, en 1973, también sería asesinado el joven Salvador Puig Antich tras un juicio que más bien pudo calificarse de teatro. 
En memoria de los asesinados y también de los ciudadanos que sufrieron la represión, el Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado el camino para intentar acabar con la impunidad del franquismo. Si hace apenas unas semanas el Consistorio anunciaba que se querellaría en nombre de Salvador Puig Antich, ahora el Gobierno municipal de la ciudad ha obtenido el respaldo del Pleno del Ayuntamiento que avala su estrategia para acabar con la impunidad franquista e interponer querellas contra los crímenes de la dictadura.
La ciudad de Barcelona sufrió la ejecución de 1.717 personas condenadas a pena de muerte entre 1939 y 1959
Concretamente, la Declaración que se ha aprobado este este viernes en el Pleno, y que ha sido elevada por entidades memorialistas y de víctimas, emplaza al Ayuntamiento a "interponer las acciones penales que sean procedentes ante los juzgados que correspondan" para que "se investiguen delitos cometidos en el contexto de crímenes de lesa humanidad por la dictadura franquista" que afectaron a "los ciudadanos y ciudadanos" de Barcelona. 
La Declaración ha sido aprobada con el voto de todos los grupos con representación en el Ayuntamiento catalán a excepción del Partido Popular y Ciudadanos. 

Apoyo a la Querella argentina y a las víctimas

La Declaración Institucional, a la que ha tenido acceso este periódico, también establece que las acciones penales que se ejecuten en Barcelona se harán "sin perjuicio de continuar impulsando" la causa abierta en Argentina que investiga los crímenes del franquismo y que se conoce popularmente como 'la querella argentina'. 
Asimismo, el texto también compromete al Ayuntamiento a "apoyar y a acompañar las iniciativas ciudadanas encaminadas a iniciar procedimientos ante las jurisdicciones competentes para determinar responsabilidades en los crímenes perpetrados durante la dictadura franquista". 

Presentada por la sociedad civil

La Declaración Institucional ha sido elevado al Gobierno municipal por 16 organizaciones políticas, sociales y de defensa de los Derechos Humanos de Barceona. Concretamente por Associació Catalana d'expresos polítics del franquisme; Amical de Mauthausen i altres camps; Associació Conèixer Història, Associaciò Pro-Memòria al inmolats per la llibertat a Catalunya; Comissions Obreres de Catalunya; Confederación General del Treball; Fundación Andreu Nin; Fundación Salvador Seguí; Grup d' Estudis Polítics; Institut de Drets humans de Catalunya; La Comuna; Memorial Democràtic de treballadors ii treballadores de Seat; International Comission of European Citizens; Irídia; Centre per la defensa del drets humans; Observatori Desc; y Sos Bebés Robados Catalunya. 

Ontinyent (València) exhumará 13 víctimas de la dictadura franquista fusiladas en 1939

http://www.eldiario.es/cv/comarcas/Ontinyent-victimas-dictadura-franquista-fusiladas_0_627837312.html




La recuperación de las víctimas en el cementerio será explicada dentro de la II Semana de la Memòria Democrática de Ontinyent
Jorge Rodríguez ha presentado la exhumación dentro de la II Setmana de Memòria Democràtica de Ontinyent
Jorge Rodríguez ha presentado la exhumación dentro de la II Setmana de Memòria Democràtica de Ontinyent
Ontinyent exhumará 13 víctimas del franquismo que fueron fusiladas el 15 de diciembre de 1939, pocos meses después de acabar la Guerra Civil. Según explica Joan Torró, miembro de la Comisión de la Memoria Democrática, esta recuperación de las víctimas es “parte de un proyecto del Ayuntamiento para recuperar e identificar los restos de estas personas que actualmente están en dos nichos, un proyecto que será expuesto contando con la intervención de los forenses que están participante”.

Esta exhumación será explicada en una jornada en el Centro Cultural de Caixa Ontinyent, en la cual también representantes del Gobierno Valenciano explicarán la nueva Ley por la Memoria Democrática.

Esta propuesta forma parte de los actos de la II Semana de la Memoria Democrática de Ontinyent, que se desarrollará del 4 al 7 de abril y en el que colaboran el ayuntamiento y la Diputación de València. La programación de esta semana ha sido presentada por el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, quien destacaba la importancia “de reivindicar desde la serenidad la memoria de quienes murieron para pensar diferente, porque no conocer la historia nos trae a repetirla”, manifestaba.