dissabte, 20 de gener del 2018

Leoneses bajo el yugo nazi

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/leoneses-yugo-nazi_1219930.html



La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica reclama a la Junta un reconocimiento para los 33 republicanos leoneses deportados a campos de exterminio.


20/01/2018
  • Momento en el que los aliados liberan a los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen en 1945. ARCHIVO - Momento en el que los aliados liberan a los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen en 1945. ARCHIVO -

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VERÓNICA VIÑAS | LEÓN
Sufrieron el horror de los campos de exterminio nazi. El temible campo de Mauthausen alojó a 33 leoneses. Sólo nueve de ellos, Rufino Baños, Enrique Rodríguez Aja, Rogelio Canedo, Víctor Alonso, Prisciliano García Gaitero, Felipe Morán, Vicente Pabón, Alipio Rodríguez Omaña y José Alonso sobrevivieron al hambre y las torturas y fueron liberados por los aliados en 1945. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) no sólo no les ha olvidado sino que reclama a las Cortes de Castilla y León que rinda un homenaje a los 318 republicanos de la comunidad —incluidos los 33 leoneses— que fueron deportados a campos nazis. Y es que el próximo viernes se celebra el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. Algunas instituciones españolas preparan actos de reconocimiento a los más de 10.000 republicanos españoles deportados a los campos nazis, los ‘rostpanier’, como eran conocidos los rojos españoles que Hitler ofreció a Franco y a Stalin sin que ninguno de los dos dictadores quisiera hacerse cargo de ellos. La Junta no ha respondido a las peticiones de la ARMH. La presidenta de las Cortes de Castilla y León, Silvia Clemente, «ha evitado manifestarse y ha remitido el escrito a todos los grupos políticos», según la citada asociación.
La pena de no poder entrar en su país marcó la vida de Alipio Rodríguez Omaña hasta 1964, cuando pudo traspasar por primera vez la frontera y ver a su familia. Hasta entonces, este superviviente de Mauthausen acercaba a su hijo a Hendaya y el abuelo lo recogía para que pasara el verano en León. Los autores de la obra teatral El triángulo azul, Laila Ripoll y Mariano Llorente, se inspiraron, entre otros presos, en el leonés Prisciliano García Gaitero, cuyos diarios aportan muchos datos sobre el campo de concentración de Mauthausen. «Llegué a envidiar a aquellos que por fin dejaban de sufrir y se estrechaban en un abrazo con la muerte como si se tratara de una amante ausente mucho tiempo... pensé infinidad de veces en entregarme a ella precipitándome hacia la alambrada eléctrica...», escribió en su diario García Gaitero, oriundo de Fuentes de Carbajal.
España tiene «una deuda pendiente» con estas personas que sufrieron todo un «inventario de la devastación: fueron tratados mal en España, luego en Francia y después en Alemania», ha denunciado el historiador leonés Secundino Serrano.

La carta de un fusilado en la Guerra Civil llega a manos de sus nietas 81 años después de ser enviada


https://verne.elpais.com/verne/2018/01/17/articulo/1516192411_893252.html



Un coleccionista encontró la carta, que no había llegado a su destino, en el rastro de Valladolid y se la entregó a las descendientes

"Cárcel Nueva, 27 de octubre de 1936. Querida esposa e hijos. Me alegraré que al recibo de la presente estéis bien, yo bien en el día de la fecha. Con arreglo a la nueva orden de visitas en las prisiones, me corresponde todos los viernes de 10 a 12 de la mañana por estar en celda de aislamiento. Cuando vengais no tenéis más que indicar el sitio donde pertenezco. Sin otro particular recibir como siempre abrazos cariñosos de este que os quiere. Tomás Gallego. Recuerdos de Frutos. Mandarme el reloj"
"Cárcel Nueva, 27 de octubre de 1936. Querida esposa e hijos. Me alegraré que al recibo de la presente estéis bien, yo bien en el día de la fecha. Con arreglo a la nueva orden de visitas en las prisiones, me corresponde todos los viernes de 10 a 12 de la mañana por estar en celda de aislamiento. Cuando vengais no tenéis más que indicar el sitio donde pertenezco. Sin otro particular recibir como siempre abrazos cariñosos de este que os quiere. Tomás Gallego. Recuerdos de Frutos. Mandarme el reloj". 
Para ser coleccionista de antigüedades no basta con ser metódico, paciente, ordenado e intuitivo. Para ser coleccionista de antigüedades también hay que saber madrugar. Porque las piezas más cotizadas desaparecen de los mercadillos a primerísima hora. Por eso, Luis Posadas Lubeiro no esperaba encontrar nada valioso cuando aquel domingo de 2014 llegó hacia las 10.30 al rastro de Valladolid.
Sin embargo, revoloteando entre los puestos, a la sombra del estadio José Zorrilla, Luis Posadas Lubeiro se fijó en una corona republicana impresa que sobresalía entre un legajo de papeles antiguos. Para este coleccionista y librero de viejo, que a los 11 años pidió a su familia que le regalara el voluminoso libro La guerra civil española, de Hugh Thomas, no podía haber un reclamo más sugerente. "El papel me estaba llamando, era como si alguien lo hubiese dejado adrede para que yo lo recogiera", rememora para Verne.
El anverso de la tarjeta postal, con el matasellos y la corona mural republicana. Cedida por la familia
Aquella corona republicana pertenecía a una tarjeta postal escrita desde la Cárcel Nueva de Valladolid, en la que, con una caligrafía elegante y con una redacción exquisita que contrastan con el dramatismo de la situación, un preso llamado Tomás Gallego comunicaba a su familia su horario de visitas ("todos los viernes, de 10 a 12 de la mañana por estar en celda de aislamiento") y les trasladaba su cariño ("recibir como siempre abrazos cariñosos de este que os quiere"). En uno de los márgenes también se leía un ruego enigmático: "Mandadme el reloj". Pero, más allá de su contenido, el detalle más significativo se encontraba en la fecha, que era el 27 de octubre de 1936.
Efectivamente, esta datación daba a entender que podría tratarse de la carta manuscrita de un prisionero republicano en plena Guerra Civil. Pese a encontrarse alejada de los frentes de guerra y carecer de graves tensiones internas, Valladolid fue una de las provincias más despiadadas en la represión, según recuerdan algunos historiadores, como Jesús María Palomares. Luis Posadas Lubeiro no lo dudó ni un instante y, sin sospechar la importancia de aquella postal para una familia, se llevó el atajo de papeles para sumarlo a su colección con más de 10.000 documentos sobre Valladolid.
En este punto abriremos un paréntesis de dos años, el tiempo transcurrido hasta que Luis Posadas Lubeiro decidió seleccionar 139 fotografías de su vastísimo arsenal documental para publicarlas en un libro titulado Valladolid: recuerdos e infancias. El título del libro es el mismo con el que ya había bautizado, en diciembre de 2014, un grupo de Facebook que actualmente cuenta con casi 9.000 seguidores, quienes cuelgan imágenes antiguas de la ciudad y escriben relatos a partir de ellas. La selección de imágenes para el libro, como puede adivinarse, no fue un proceso fácil. Y gracias al empeño de María José Velloso, la mujer de Luis Posadas Lubeiro, la postal de Tomás Gallego acabó ocupando una de las páginas del libro.
Luis Posadas Lubeiro posa con su libro en la cafetería Lion d'or. José Carlos Castillo
De Valladolid: recuerdos e infancias se imprimieron 1.500 copias en la imprenta pucelana Olme2. Es un detalle importante porque, precisamente, una llamada a esta imprenta fue la que desencadenó el resto de esta historia. "En un tono que mezclaba la incredulidad, la sorpresa y la incertidumbre, al otro lado del teléfono, una señora me dijo que en ese libro había una postal manuscrita por su abuelo fusilado en 1937, que una amiga suya se lo había contado, que ella se había echado a llorar nada más saberlo, que había encontrado el nombre de la imprenta en los créditos del libro y que, por favor, quería localizar a su autor", narra Javier Pérez, el dueño de la imprenta.
Y gracias a esa llamada se gestó el encuentro entre Luis Posadas Lubeiro y Loli Álvarez Gallego, Carmen Álvarez Gallego, Ana Isabel Esteban y Carmen, que son, respectivamente, las dos nietas, la bisnieta y la tataranieta de Tomás Gallego, las receptoras legítimas de una carta que no fue entregada en su momento, pero que ha acabado llegando a su destino con 81 años de demora. Aquella calurosa mañana de julio, en la cafetería el Lion d'Or, rodaron muchas lágrimas.
"En el momento en que Luis nos la entregó, temblé entera, desde la punta de los pies. He llorado mucho desde que apareció la carta, pero nos ha traído mucha alegría. Lloro, sí, pero, aunque suene contradictorio, ha puesto alegría en el recuerdo de nuestro abuelo. Siento que ahora, por fin, descansa en paz", nos cuenta muy emocionada por teléfono Loli Álvarez Gallego, nieta de Tomás y autora de la llamada a la imprenta Olme2.
A continuación, después de la explosión sentimental provocada por la entrega, las cuatro mujeres de la familia reprodujeron la vida de Tomás.
Tomás Gallego nació en 1898 y, en el momento de su detención, trabajaba como herrero para la compañía Caminos del Hierro del Norte de España. Según el relato familiar, Tomás pertenecía al sindicato CNT, lo que motivó la denuncia de uno de sus vecinos. Como era frecuente aquellos días, se le aplicó la justicia militar y fue condenado a muerte. Una persona conocida avisó a la familia tres días antes de su fusilamiento, que finalmente se produjo el 13 de marzo de 1937 en la cascajera de San Isidro, lo que permitió que Tomasa Alonso encargara la construcción de un ataúd para su marido. A diferencia de muchas otras víctimas republicanas, la familia supo que el cadáver se había trasladado al cementerio del Carmen, el mismo en el que recientemente aparecieron algunas de las fosas comunes más grandes de España. Aunque desconocen el punto exacto donde se encuentra enterrado, al menos la familia pudo colocar una lápida a la que llevar flores y donde honrar la memoria de Tomás.
Lápida en memoria de Tomás Gallego en el cementerio del Carmen. A. LL.
Las mujeres de la familia Gallego, como tantas otras mujeres convertidas en guardianas de la memoria, se contaban a menudo estos acontecimientos en la intimidad de sus hogares. De generación en generación, fueron construyendo una hermosa cadena de recuerdos cuyo origen se encuentra en Tomasa Alonso, mujer de Tomás y destinataria de la tarjeta postal, a quien su nieta Loli recuerda siempre enlutada, con una toquilla, su pelo blanco recogido en un moño y trabajando muchísimo para sacar adelante a la familia. Esta cadena ha desembocado en Carmen, la tataranieta de Tomás, de 14 años, quien asistió a la entrega de la postal "contenta por haber tenido la oportunidad de conocer más cosas sobre mis raíces", en declaraciones a Verne.
Sin embargo, ni Luis Posadas Lubeiro ni las mujeres de la familia Gallego son capaces de responder, de momento, a algunos misterios que plantea la existencia de la tarjeta postal. ¿Por qué no se entregó en su destino? ¿Dónde ha pasado los 80 años que van desde que fue matasellada en el pabellón de Correos de la Estación del Norte hasta su aparición en 2014 en un mercadillo dominical vallisoletano? ¿Quién la conservó y con qué objetivo?
Ah, ¿y el reloj? Recordemos que, como hemos mencionado antes, en un margen de la postal se leía la frase "mandadme el reloj". Loli Álvarez Gallego nos explica que se trata de un Longines de oro que aún conserva la familia. "Nuestro abuelo era muy coqueto y tenía mucho temperamento", comenta.
Eso explicaría que Víctor Vela, el periodista que escribió en El Norte de Castillapor primera vez sobre la postal, encontrase de forma recurrente el nombre de Tomás Gallego en la hemeroteca de su periódico: la primera vez, denunciando el robo de un abrigo de cuero; la segunda, porque fue atropellado por un coche en la calle Angustias; la tercera, por verse involucrado en una pelea en un bar; y, la última, la funesta noticia de su detención, el 2 de septiembre de 1936, junto a otras siete personas. Era común entonces que los integrantes del bando nacional publicaran los nombres de los detenidos para atemorizar a sus adversarios ideológicos.
Hace ya unos cuantos meses que Loli guarda la postal en su casa como un tesoro. Aunque aún no tiene claro qué hacer con ella. De momento, baraja la posibilidad de crear un montaje junto con otras imágenes familiares, para ilustrar una historia que, durante décadas, había corrido de boca en boca y que por fin ha encontrado un epílogo de altura.
Esta historia no habría sido posible sin una concatenación de asombrosas coincidencias. Pero quizás ninguna sea tan llamativa como la que nos recuerda Luis Posadas Lubeiro: "No solo soy coleccionista y librero de viejo, sino que además soy cartero de profesión. Es increíble pensar que haya sido precisamente un cartero quien haya entregado una tarjeta postal que ha viajado a través del tiempo cargada de historia".
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divendres, 19 de gener del 2018

El encuentro del Papa con las víctimas de Pinochet deja en evidencia el silencio de la Iglesia española con el franquismo

http://www.eldiario.es/sociedad/encuentro-Papa-Pinochet-Iglesia-franquismo_0_730727862.html


Hace 31 años, el Papa Juan Pablo II bendecía al régimen de Augusto Pinochet, presentándose junto a él en el balcón de la Casa de la Moneda de Santiago. El respaldo de la jerarquía vaticana al general, basado en la amistad de éste con el entonces secretario de Estado vaticano (y ex Nuncio en Chile), Angelo Sodano, hizo mucho daño a los católicos chilenos. Una herida que, este jueves, el papa Francisco ha reconocido como primer paso de reconciliación.
En el último acto de su visita a Chile de 2018, y antes de partir hacia Perú, Bergoglio se ha encontrado con dos víctimas del régimen de Pinochet, que le entregaron una carta en la que se le solicitaba la ayuda del Vaticano para esclarecer, en la medida de lo posible, las circunstancias de la desaparición de miles de personas en los duros años de la dictadura chilena.
La actitud de Francisco contrasta con la que preside a la Iglesia católica en España, que se ha negado sistemáticamente a cualquier revisión de la memoria histórica. Basta con recordar las calificación episcopal: "Una sociedad que parecía haber encontrado el camino de su reconciliación y distensión, vuelve a hallarse dividida y enfrentada por una utilización de la "memoria histórica, guiada por una mentalidad selectiva", decían los obispos españoles hace 11 años, cuando el Gobierno Zapatero debatía la aplicación de la Ley de Memoria Histórica.
¿Por qué en algunos casos Francisco habla y en otros no? La respuesta está en el interés de las cúpulas eclesiásticas nacionales. La causa es tan sencilla como difícilmente explicable, y la daba hace unos meses el Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini: "No creo que sea necesaria la inclusión del Santo Padre en este proceso". En otras circunstancias, tanto en Argentina como en Uruguay, los obispos atendieron las reclamaciones de las víctimas, y las hicieron llegar a Francisco. En España, los obispos no lo consideran "necesario".

Hablan los represaliados

Una de las víctimas de la represión pinochetista, Héctor Marín Rossel, ha contado al Papa que su hermano fue secuestrado el 28 de septiembre de 1973, y desapareció ese mismo día en Iquique. "En sus manos dejo la esperanza de encontrar a nuestros detenidos desaparecidos" clamó ante el Pontífice.
Antes, en el aeródromo de Maquehue (Temuco), que sirvió como centro de detención y tortura durante la dictadura, el Papa celebró una misa que ofreció "por todos los que sufrieron y murieron y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias'. El papa pidió un momento de silencio por tanto 'dolor y tanta injusticia', en medio de la emoción que se palpaba en el ambiente.
El compromiso del Papa Francisco por las víctimas de las dictaduras forma parte de su lucha contra lo que llama "cultura del descarte". Los olvidados son una de las obsesiones de este pontificado: los refugiados, los sin techo, los pueblos originarios... y también, los afectados por los regímenes dictatoriales.
En este sentido, Francisco ordenó la desclasificación de los archivos que el Vaticano guarda sobre la dictadura de Videla en Argentina, para que las familias de los desaparecidos pudieran acceder a toda la documentación. Un gesto que se reprodujo la semana pasada, cuando el obispo castrense anunció la entrega a las familias y asociaciones de víctimas de todos los datos relativos a los 175 nacimientos que se produjeron en la tristemente famosa Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) entre 1975 y 1979.
Hace semanas, el Papa ya hizo lo propio en el caso de Uruguay, tras encontrarse con el nuevo embajador uruguayo ante la Santa Sede, comprometiéndose a desclasificar los archivos que el Vaticano tiene sobre la última dictadura militar uruguaya (1973-1985). En estos días se discute sobre si los datos sólo estarán a disposición de los familiares de desaparecidos o si se contemplará la posibilidad de un modelo de acceso más amplio, como reclama la sociedad civil uruguaya.

Contraste con España

Argentina, Chile, Uruguay han sido tres de las dictaduras que marcaron la historia de América del Sur en el siglo XX. Sin embargo, la dictadura fascista española del general Francisco Franco no ha merecido tanta actividad reparadora por parte de la Iglesia católica.
Tras la aprobación de la ley de memoria, y dos meses antes de la entrada en vigor de la ley, se produjo la mayor beatificación de mártires en la historia de la Iglesia, con medio millar de asesinados durante la Guerra Civil, en una ceremonia presidida en el Vaticano por el propio Benedicto XVI.
La presencia del monje de Montserrat, Hilari Raguer (al comienzo estuvo el cardenal Sebastián, pero pronto la abandonó) en la Comisión para la Aplicación de la Ley de Memoria Histórica, hizo saltar chispas entre los obispos, que estallaron cuando la citada comisión recomendaba convertir el Valle de los Caídos en un centro de reinterpretación histórica, al tiempo que solicitaba que se cumpliera la ley para que las familias que lo desearan pudieran exhumar sus restos de Cuelgamuros, e instaba a debatir la salida de los cuerpos de Franco y José Antonio.
Costó mucho sudor, y decenas de demandas judiciales, conseguir que, poco a poco, buena parte de las catedrales, basílicas y parroquias españolas retirasen todos los signos franquistas de sus fachadas. Así lo hicieron las catedrales de Almería, Granada, Cuenca o Segovia, por ejemplo, retiraron placas por los 'caídos' o José Antonio tras sentencias de los juzgados. Otras, como Toledo, o templos como el Valle de los Caídos o el Cerro de los Ángeles de Getafe, continúan exhibiéndolas sin pudor. Alrededor de una quincena de diócesis no han respondido a los requerimientos planteados.

Algún cambio

Algunas cosas están cambiando, es cierto. En Madrid, por ejemplo, el cardenal Osoro accedió a que un sacerdote, Santos Urías, participara en la comisión para la memoria histórica, sin mayores problemas, y en algunas diócesis se ha facilitado el acceso de las víctimas del franquismo a los datos que pudiera haber sobre los fallecidos. La Iglesia, oficialmente, ha acatado la ley, aunque las trabas continúan siendo demasiados
Pero, siguen sumándose sinsabores para las víctimas. A la negativa de los monjes del Valle a cualquier exhumación de los restos de las víctimas, se suma el escándalo de los bebés robados durante el franquismo y los primeros años de la democracia, vinculados a hospitales y congregaciones católicas.
A pesar de que tanto el presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, como su portavoz, José María Gil Tamayo, se han reunido con asociaciones de víctimas. y de que, en 2014, se comprometieron a que la Iglesia abriría sus archivos para aquellos particulares que reclamen documentos relacionados con supuestos casos de bebés robados. A pesar de que, además, éste se mostró de acuerdo en que las personas que tengan dudas sobre la posible sustracción de sus hijos en un hospital o clínica privada, o las familias que busquen a sus allegados, puedan acudir a su diócesis para solicitar las partidas de bautismo o de defunción del afectado. Hasta la fecha, y salvo casos contados, esto no se ha producido.

Un libro indaga en la represión franquista y sus secuelas

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/caceres/libro-indaga-represion-franquista-sus-secuelas_1066194.html


CÁCERES X DELANTE // ESCRITO POR EL HISTORIADOR GUTMARO GÓMEZ, EL TEXTO ANALIZA LA DIMENSIÓN HUMANA DE LOS ACONTECIMIENTOS


Un libro indaga en la represión franquista y sus secuelas - FRANCIS VILLEGAS
19/01/2018
El Palacio de la Isla acoge esta tarde la presentación del libro Geografía humana de la represión franquista, escrito por el profesor de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Gutmaro Gómez Bravo. El acto está organizado por la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres, Amececa, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cáceres y el Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (Gehcex). Junto al autor de la obra, estará el también historiador y vicepresidente de Amececa, José Hinojosa Durán.
Con este libro, Gutmaro Gómez no sólo aporta información y datos nuevos, sino que reconstruye cómo el franquismo orquestó un sistema de represión que, con el tiempo, fue extendiendo de manera sincronizada por todo el territorio español. El autor, que ha consultado alrededor de una veintena de archivos históricos nacionales e internacionales, no sólo analiza el periodo estrictamente bélico de la guerra civil española, de 1936 a 1939, sino que extiende el análisis a los primeros años del franquismo, hasta 1941. Otra aportación de este libro a los estudios que se han realizado de este periodo trágico de la historia es el de la perspectiva humana, de cómo se vivió el miedo de aquellos días. Con esta presentación, Amececa quiere continuar su homenaje a los 196 fusilados en Cáceres del 25 de diciembre de 1937 al 21 de enero de 1938 con motivo del 80º aniversario de estos asesinatos.

Nuevo libro. SECUELAS DE NUESTRAS GUERRAS Y DERROTAS DE LA REPÚBLICA A LA MODÉLICA DEMOCRACIA. Josemari del Palacio

https://www.letrasdeautor.com/secuelas_de_nuestras_guerras_y_derrotas_josemari_del_palacio.html

Secuelas
Título: SECUELAS DE NUESTRAS GUERRAS Y DERROTAS - De la República a la modélica Democracia
Autor: Josemari del Palacio Alonso
ISBN: 978-84-17101-83-1
Género: Historias reales (BT)
Tamaño: 17 x 24 cm
Páginas: 504 B/N
Fecha edición: Diciembre 2017
PVP Papel: 22 € (IVA incl.)
ISBN e-book: 978-84-17101-84-8
PVP e-book : 3,99 € (IVA incl.)
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TÍTULO: SECUELAS DE NUESTRAS GUERRAS Y DERROTAS
DE LA REPÚBLICA A LA MODÉLICA DEMOCRACIA


Este libro lo inició el autor como un homenaje a sus padres, personas hambrientas de dignidad que en la España agraria de principios del s. XX se implicaron en defensa de la II República, y perdieron.
La Guerra y la derrota los pusieron en contacto con otros escenarios y personajes, transformando el relato en una biografía del pueblo llano, víctima de un Régimen que prohibía soñar y compartir.
Tan graves catástrofes exigían de los Gobiernos de la Democracia una decidida atención a las secuelas.
Pero no, en la Transición las élites se repartieron las instituciones a cambio del olvido de los traumas populares, y la restauración de unos poderes y artimañas que nos han hecho líderes europeos en tropelías, desigualdades y conflictos.
Esta no es agua pasada, una historia intrascendente o, como algunos dicen, una fábula para enredar lo que bien está
Nos ofrece enseñanzas, claves que pueden ayudarnos a comprender esta crisis estructural que compartimos, y también, por qué no, a recuperar el norte, la confianza y la soberanía perdidos.
Es la reflexión que el autor le ofrece, amigo/a lector/a.

AUTOR: JOSEMARIA DEL PALACIO ALONSO


Josemari del Palacio(Aretxabaleta, Gipuzkoa, 1948).
Técnico jubilado de las cooperativas de Mondragón. Casado, dos hijas Hijo de emigrantes forzosos, residió en Mondragón (Gipuzkoa), cuna del cooperativismo vasco y del nacionalismo radical.
Como militante comunista vivió la transición de la Dictadura a la Democracia, proceso que entiende determinante de nuestra sociedad, y del que da cuenta en este trabajo.
Con el, prosigue la investigación histórica que inició en “Matando sueños, Sembrando miedos.
Morales de Toro, 1936…”, libro que publicó en 2009 junto a Cándido Ruiz González.

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