Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
Una placa recuerda desde este viernes a las personas transexuales encerradas en un centro "símbolo de castigo y exclusión social a quienes decidieron ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente"
Lugar de Memoria Histórica desde 2014, la antigua prisión incluye desde ahora a las personas, además de los homosexuales, entre las víctimas de aquella injusticia
"Se nos había borrado de la historia y ahora seremos visibles", apunta Mar Cambrollé
Una de las galerías centrales, completamente abandonada HÉCTOR CORPA/H24.
Una placa a las puertas de la antigua prisión de Huelva recordará para siempre que allí fueron encerradas personas únicamente por "ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente". Hasta ahora ese elemento simbólico recordaba en exclusiva a "los homosexuales" presos hasta 1979, pero desde este viernes el recuerdo se hará extensivo a "las personas trans y homosexuales". Allí fueron encarceladas y torturadas aquellas personas a las que la dictadura perseguía por su orientación o identidad sexual.
Después de que hace casi un año fuera aprobada por unanimidad una moción de IU a propuesta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, la Consejería de la Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática ha organizado un acto a las 11.30 horas de este viernes para el descubrimiento de la nueva placa, que rezará así: "Para una generación de españoles este establecimiento penitenciario fue símbolo de castigo y exclusión social a quienes decidieron ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente. Quede esta placa como reparación de la sociedad democrática a una injusticia histórica en recuerdo de las personas trans y homosexuales que fueron encarceladas y como compromiso de que ninguna generación tendrá que pasar por nada semejante".
Para dignificar la memoria de las víctimas, la antigua prisión fue declarada en noviembre de 2014 Lugar de Memoria Histórica por la Junta de Andalucía al ser considerado un destacado centro de la represión franquista durante los años de guerra y posguerra, cerrado definitivamente en 1995. Diez años después, el recuerdo solo fue para las personas homosexuales pero, como recuerda la presidenta de ATA, Mar Cambrollé, "las mujeres trans también ocuparon un espacio en esas celdas" en virtud de las leyes de Peligrosidad Social y de Vagos y Maleantes en el tardofranquismo.
Es una reivindicación que se ve precisamente solventada apenas unos días después del Día Internacional de la Visibilidad Trans. "Se nos había borrado de la historia y ahora seremos visibles", apunta Cambrollé.
La provincia de Cádiz tiene un total de 1.584 víctimas, reconocidas, de la represión franquista y 118 fosas comunes localizadas, 26 de las cuales están exhumadas, doce de ellas dignificadas. Los datos los aporta la Junta tras la actualización del mapa de fosas comunes de Andalucía, que recoge que hay 704 fosas en toda la comunidad y 45.794 personas desaparecidas durante la dictadura —un 14% más que en 2010, cuando se publicaron las últimas cifras—, aunque no todas están en fosas ubicadas en Andalucía, ya que también se pueden encontrar en regiones del resto del país y del extranjero. Las provincias de Sevilla, con 138, y la de Huelva, con 124, son las únicas de la comunidad que superan a la de Cádiz en número de fosas, aunque todas, excepto Almería, superan a la gaditana en número de represaliados.
Jerez tiene el dudoso honor de ser la ciudad de la provincia con mayor número de víctimas, 351, y seis fosas, tan solo una de ellas exhumada, la del cortijo del Marrufo, cerca de la provincia de Málaga, aunque en su término municipal. En este enclave, 13 de las 28 personas cuyos restos fueron exhumados se identificaron, para satisfacción de las familias. "Casi todos ellos eran trabajadores del campo, pequeños campesinos, carboneros o ganaderos; uno de ellos era cartero y otro comerciante", detalla el comunicado remitido en su momento por el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda. Los trabajos de exhumación, indicaron, pusieron "un poco de paz y sosiego en unas vidas marcadas por la tragedia y la pérdida a edades muy tempranas de seres queridos: padres, madres, abuelos, hermanos o tíos que fueron asesinados por el simple delito de haber permanecido fieles al Gobierno legítimo de la República".
La Línea, con 200 víctimas, sigue a Jerez en este penoso ranking de represión. El patio norte del cementerio alberga una fosa común, que tiene cuerpos de las víctimas que sufrieron la represión de los sublevados, que duró desde el 20 de julio de 1936 hasta febrero del año siguiente. Al inicio de la Guerra Civil, los jefes y oficiales del batallón que guarnecía a la ciudad decidieron unirse a los golpistas y unos días después se torpedeó el cuartel y el palacio municipal, donde vecinos de La Línea se mostraron hostiles con los sublevados, que reaccionaron de forma violenta, provocando muertes y muchos heridos, y terminaron tomando la ciudad. La situación provocó que gran cantidad de linenses optaran por refugiarse en Gibraltar o en pueblos de la costa malagueña.
Localización de la fosa de El Marrufo, en el término municipal de Jerez.
Puerto Real contabiliza 193 víctimas. “Es lo más duro que he visto”, decía un miembro del equipo arqueológico que participó en la exhumación de la fosa del cementerio de la localidad, a principios de 2016, cuando se localizaron más de un centenar de personas en la que es una de las mayores fosas comunes de la provincia. “Aquí están mis tres tíos, hermanos de mi madre. Eran hijos de Cayetano Roldán Moreno, mi abuelo, último alcalde republicano de San Fernando. A todos los mataron. ¿Razones? Ninguna”, decía Juan Manuel Fernández Roldán en declaraciones a eldiario.es cuando se exhumaron los restos de muchos vecinos de la localidad, que mostraban signos de haber sido víctimas de muertes violentas: a balazos en la tapia del cementerio, tirados en la vía del tren, cubiertos con cal viva… “Mi padre se ganaba la vida con el periodismo, tenía una librería… lo que hicieron con él fue un asesinato puro y duro”, señalaba al mismo diario digital Elena Fernández Muñoz, hija de José María Fernández Gómez, quien fuera alcalde de Puerto Real.
La localidad de San Roque tiene 123 vecinos que fueron represaliados y diez fosas en su término municipal, la mayor de ellas situada a continuación de las tapias del cementerio, donde se realizaban los fusilamientos, por lo que esta zona alberga a un centenar de estas víctimas. San Roque fue incorporada pronto a la zona nacional y hacia finales de junio de 1936 se abrió esta fosa, que se cree que se utilizó durante bastante tiempo y que alberga a vecinos de la localidad, y de otras cercanas como La Línea o pueblos de Málaga.
Tarifa tiene cinco fosas comunes y 106 víctimas reconocidas, según el recuento de la Junta. La mayor de ellas se encuentra en la esquina izquierda de la parte superior del cementerio, donde en 2007 se inauguró la construcción de un monumento en honor de los represaliados. La localidad fue fácilmente ocupada por las tropas sublevadas. Los detenidos fueron encerrados en la cárcel local, en la planta de abajo a los hombres y arriba a las mujeres. El 19 de agosto de 1936 se nombró como alcalde al falangista José Mora Figueroa Derqui, que duró en el cargo tan solo dos semanas, tras lo que se inició en Tarifa una temible represión que se fue intensificando con los días y que terminó hacia el mes de septiembre.
La localidad serrana de Grazalema cuenta con 105 víctimas y siete fosas. En la de mayor tamaño, situada sobre el muro perimetral del cementerio —que actualmente es un jardín—, ahora hay un monolito en homenaje a las víctimas de la Guerra Civil, con un suelo de hormigón sobre lo que sería la fosa, que alberga una treintena de cuerpos. Grazalema fue bombardeada por la aviación nacional, y ocupada definitivamente el 13 de septiembre, fecha a partir desde la que la represión fue brutal, en este municipio y en Benamahoma, ya que según un informe estadístico del Ayuntamiento, de 1940, se contabilizan 209 víctimas entre ambas. Olvera es la última localidad de la provincia que roza el centenar de represaliados, 95 en total, localizados en el cementerio. La sublevación militar triunfó en este pueblo el 18 de julio del 36, para poco después ser ocupado por una columna republicana, que se retiró al poco tiempo, precediendo a una gran represión —en la fuente de la calle Socorro, por ejemplo, aparecieron asesinadas varias personas— que terminó con un reguero de víctimas.
Todas estas cifras, incluidas en la última actualización del mapa de fosas comunes de Andalucía, se han podido recopilar gracias a la colaboración de asociaciones memorialistas, universidades, corporaciones locales y familiares de víctimas del franquismo, además de la aportación técnica del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Andalucía fue la primera comunidad autónoma en comenzar la elaboración de un mapa de fosas comunes en el año 2005. La Junta, además, anuncia que también ha abierto la licitación para la contratación de actuaciones de indagación, localización y delimitación, exhumación, estudio antropológico y, si procede, identificación genética de víctimas, en otros 29 municipios de la comunidad autónoma, una iniciativa que cuenta con un presupuesto de 413.000 euros para un periodo de un año.
Juan Chicharro, presidente de la Fundación Francisco Franco, posa ante un cuadro del dictador en su despacho. GIULIO M. PIANTADOSI
La Fundación Nacional Francisco Franco, creada en 1976 para difundir “la memoria y obra” del dictador y cuya ilegalización promueve ahora el PSOE en el Senado, asegura que se financia exclusivamente con las aportaciones mensuales que realizan sus centenares de benefactores y que no recibe dinero público desde hace 15 años. La última subvención se la otorgó el Gobierno de José María Aznar y tenía como objeto la digitalización y microfilmación de su archivo documental, formado por cerca de 30.0000 legajos.
De acuerdo con los datos facilitados a El Independiente por el nuevo presidente, el general ya en la reserva Juan Chicharro Ortega, la fundación maneja anualmente un presupuesto de 150.000 euros. Este dinero procede “en más de un 90%” de los donativos mensuales que realizan los socios, mientras que el resto de los ingresos tiene su origen en los derechos de autor que generan algunos libros publicados y en la venta de artículos de merchandising.
Con esos fondos sufragan las nóminas de un secretario y de dos administrativas, el alquiler de la vivienda madrileña en la que tiene la sede la fundación -en un edificio de renta antigua próximo al estadio Santiago Bernabéu-, los gastos corrientes de funcionamiento y el coste de los pleitos en los que se encuentran personados, como el de la revisión del callejero de Madrid. No tiene más patrimonio que el archivo documental, insiste.
Vídeo: G. M. Piantadosi
“Hay una insistencia, sobre todo en las redes sociales, en decir que ésta es una fundación que recibe subvenciones públicas. Y eso es mentira. Recibimos cero dinero público. Es una fundación que se mantiene con las aportaciones de sus benefactores exclusivamente”, sostiene Chicharro Ortega. Antiguo ayudante de campo del Rey Juan Carlos I, es hijo de Juan Chicharro Lamamié de Clairac, voluntario en la División Azul y fallecido en Madrid en 2005.
No ahora, pero sí ha obtenido ayudas públicas en el pasado. Entre los años 2000 y 2003, la fundación recibió 150.843,82 euros del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para llevar a cabo el proyecto de descripción y reproducción de los fondos que integran su archivo. Se trata de documentos oficiales que, ya digitalizados y microfilmados, pueden consultarse tanto en el Archivo General de Salamanca como en la sede de la Fundación Francisco Franco, que conserva también los originales. “Fue un trabajo ímprobo que nosotros no podíamos hacer y que llevaron a cabo expertos del Ministerio de Cultura”, justifica el presidente.
La Fundación, cuya ilegalización promueve ahora el PSOE, maneja un presupuesto anual de 150.000 euros y cuenta con unos “900 socios”
Constituida por 226 fundadores el 8 de octubre de 1976, la fundación cuenta en la actualidad con “entre 800 y 900” socios que realizan aportaciones mensuales a partir de 12,50 euros, deducibles fiscalmente. Chicharro asegura que la fundación tiene “muchos jóvenes” y que la masa social “está aumentando”, repunte que atribuye “a la situación política general” existente en España. “El tema de Cataluña, las consecuencias derivadas de la Ley de Memoria Histórica, las acciones procesales en las que estamos inmersos en relación con el callejero de Madrid… Todo eso puede que influya para que se incremente el número de afiliados. Si nosotros tuviéramos la capacidad de hacer proselitismo, llevando hojas de afiliación y tal, probablemente conseguiríamos muchos más socios. Sucede que por desgracia el nombre de Francisco Franco es tabú, es como nombrar a la bicha”, comenta.
Cuatro décadas después de su constitución, el grupo del PSOE en el Senado -donde tiene mayoría absoluta el PP- ha presentado una moción para promover la ilegalización de la Fundación Francisco Franco al entender que es contraria a la Constitución y a la Ley de Memoria Histórica porque “exalta la dictadura y defiende la vulneración de los derechos humanos que llevó a cabo la dictadura de Franco”. Como primer paso, los socialistas piden que la Abogacía del Estado emita un informe sobre la legalidad de la entidad y estudie si cumple con la Ley de Secretos Oficiales -vigente desde abril de 1968- en relación a la documentación que obra en su poder sobre el dictador y sus actividades, así como los archivos de la Guerra Civil y la dictadura.
Juan Chicharro se muestra confiado en que no salga adelante la moción socialista y defiende la constitucionalidad de las actuaciones de la fundación. “Yo espero que no prospere y que impere el sentido común. La Ley de Memoria Histórica es inconstitucional, se coja por donde se coja. Podría prosperar si pudieran demostrar que nosotros nos dedicamos a otra cosa distinta a lo que dicen los estatutos, pero éstos son perfectamente acordes al orden constitucional y están depositados en el Registro de Fundaciones”, afirma Chicharro, decepcionado con el PP por no haber reformado la citada ley cuando tenía mayoría absoluta en el Congreso y que señala a VOX como el partido con el que ideológicamente se siente más cercano en la actualidad.
‘No’ a la exhumación
En relación con la eventual exhumación de los restos de Franco en la basílica del Valle de los Caídos, una de las conclusiones que planteó a finales de 2011 la comisión de expertos nombrada por el Gobierno del socialista Rodríguez Zapatero, Chicharro respalda el deseo de la familia de que no sean trasladados y recuerda que no fue el dictador sino el hoy Rey emérito quien quiso que se le enterrara en dicho templo: “En ninguna parte figura que él quisiera estar allí enterrado. Lo quiso Su Majestad el Rey Juan Carlos I y el Gobierno de entonces”.
La Fundación Francisco Franco inicia una nueva etapa con otro presidente ejecutivo -Juan Chicharro, que ha relevado en marzo a Gonzalo Fernández de la Mora y Varela- y a la espera de nombrar a su nuevo presidente de honor, después de que la única persona que ha ocupado dicho cargo -Carmen Franco Polo, la esposa del dictador- falleciera el pasado 29 de diciembre. La familia tiene que decidir ahora quién quiere que ocupe ese puesto honorífico, que los estatutos reservan a sus allegados.
Como dejó claro en su carta de presentación, el “esfuerzo principal” de la Fundación Francisco Franco bajo la dirección de Chicharro será “la defensa de la verdad histórica” y la “propagación de las ideas que posibilitaron al pueblo español alcanzar un estado de bienestar no bien comprendido hoy”.
Nuevos indicios refuerzan la teoría de que sus restos podrían haber sido movidos en 1986 durante el vallado del parque que lleva su nombre en Alfacar (Granada)
Los restos de Lorca podrían estar dentro de un saco. No porque los metieran los fascistas que lo asesinaron, sino porque en 1986, para terminar a tiempo la obra del Parque Federico García Lorca en la localidad granadina de Alfacar, los restos de cuatro cuerpos, que supuestamente se encontraron durante su construcción y entre los que podría estar Lorca, se introdujeron en un saco para que la Diputación de Granada pudiera inaugurar a tiempo el lugar creado en memoria del que, para muchos, es el escritor andaluz más importante de la historia.
A esta inquietante y surreal sospecha se llega con los nuevos indicios aportados por la investigación que ha seguido el periodista Víctor Fernández y el geofísico Luis Avial, especializado en localización de fosas de la Guerra Civil, colaborador habitual de la Policía y responsable de la prospección geofísica que localizó el cuerpo de Cervantes en la iglesia de las Trinitarias de Madrid.
Su investigación parte de la realizada por Ian Gibson en 1966 recogida en su libro de 1971 La represión nacionalista en Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, en la que apunta que el cuerpo del poeta estaría junto al olivo hoy ubicado en el parque que lleva su nombre. La investigación ha seguido la pista que abrió en 2008 el artículo publicado por Rafa López y Quico Chirino en el Idealde Granada. En este artículo, el que fuera vicepresidente de la Diputación de Granada, Ernesto Molina, confirmaba que en 1986 se encontraron restos humanos al levantar el muro del recinto, junto al famoso olivo, y que fueron metidos en un saco y vueltos a enterrar en un lugar, controlado, dentro del parque. Una versión ratificada por José Antonio Rodríguez, actual alcalde de Jun y trabajador de la Diputación en los 80 y mano derecha de Juan de Loxa en el Patronato Provincial Federico García Lorca.
Entre los restos se encontró parte de una muleta que podría pertenecer al profesor Galindo, que era cojo
Según esta teoría, los huesos provenían del área cercana al olivo donde fue fusilado Federico García Lorca junto con tres personas más. El profesor Dióscoro Galindo González y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Entre los restos se encontró parte de una muleta que podría pertenecer al profesor, que era cojo.
La prueba del georadar
Siguiendo las indicaciones de la ubicación de los restos facilitada por alcalde de Jun a Víctor Fernández, éste pide al geofísico Luis Avial el escaneado con un georadar de la zona. En 2009 Luis Avial hizo una prospección en la zona y Víctor Fernández, conocedor de esta teoría, “me pidió que echara un vistazo a la fuente”, explica Avial. “Yo tomo los datos con el georadar y hago esta zona. Cuando hago esto busco una fosa común, es decir, si hay movimiento del terreno. Cuando hago la toma de datos después, es cuando Víctor Fernández me dice que no busca un enterramiento, sino un saco con material osteológico que a él le dicen sus testigos que metieron los obreros que hicieron el parque. Cuando reviso las datos detecto una señal rara, no es una fosa común, es un elemento exógeno en el subsuelo. Algo introducido”.
6 IMÁGENES
Para verificar esa señal Avial ha realizado una prueba en Toledo, el pasado mes de febrero. Con la ayuda de Óscar López, arqueólogo y experto en geofísica forense, “enterró un saco con material osteológico de tres o cuatro cuerpos y escombro, trozos de piedra, ladrillo, ese tipo de cosas que suele haber en una obra. Lo enterramos a la misma profundidad y reconstruimos la estructura geomorfológica que hay en ese punto que me ha dado la señal. Bueno, pues la señal es exactamente igual”, concluye Avial.
Lo que la ciencia dice en este punto es que el radagrama escaneado por Avial, donde supuestamente hay huesos enterrados por los obreros que hicieron el parque en Alfacar, “muestra una señal idéntica a la reconstrucción. Ahora, de ahí a sacar la conclusión que sea Lorca es muy distinto”. Faltaría verificar que hay huesos y que estos pertenecen al poeta.
El hilo de Gibson
La publicación esta semana de nuevas indagaciones de Víctor Fernández en La Razón se ha precipitado por el lanzamiento del libro Ian Gibson en el que se detalla que Fernández y Avial están trabajando en esta línea de investigación. Tras un año de recopilación de fuentes bibliográficas y datos, Gibson reedita el libro que le cambió la vida en 1971 por su éxito internacional, ahora con el título El asesinato de García Lorca (Ediciones B).
Esto ya es de dominio público y la Junta tiene que hacer algo, tiene que reaccionar, tiene que proteger este espacio”, asegura Gibson
“Cuando yo estaba con las galeradas de mi libro ellos estaban haciendo esta investigación. Es muy importante lo que han publicado. Esto ya es de dominio público y la Junta tiene que hacer algo, tiene que reaccionar, tiene que proteger este espacio porque ahora cualquiera puede entrar ahí y empezar a hurgar”, asegura Ian Gibson durante una conversación con El Independiente.
“Ernesto Molina dice que metieron los huesos en un saco y los llevaron a otro sitio del parque donde luego pudieran ser rescatados. ¿Y el juzgado no hace nada? Hacen esto porque quieren vallar el recinto y descubren unos restos que pueden ser de García Lorca; es absolutamente surrealista y ¿nadie le ha pedido cuentas?”, añade el escritor.
Un año después de la publicación de aquel artículo se estuvieron buscando los restos del poeta sin tener en cuenta la información del diario grananino. “¿No conocían las declaraciones de Molina que hizo en el Ideal un año antes? ¿Cómo es posible? Yo no lo entiendo ¿Cómo se explica?”, se pregunta Gibson.
Molina, desde que hizo esas declaraciones, no ha vuelto a ratificarse y no concede entrevistas. Tras ser localizado para preguntarle sobre la nueva noticia, Molina sólo ha sido capaz de declarar esto, lo que quiera que signifique: “Pues a ver si tienen mucha suerte y son capaces de dar una solución a un tema que lleva tantísimo tiempo, pero en fin, que las cosas son como son”.
Ian Gibson en el Café Gijón.
Quién debería verificarlo
La indignación del autor dublinés de 80 años y con nacionalidad española crece pensando en la pasividad institucional. “La Junta de Andalucía debería actuar ahora, ellos han desarrollado su propia ley de la memoria histórica, tienen que actuar ellos”, mantiene.
Víctor Fernández coincide con el análisis de Gibson. “Creo que está en manos de las instituciones aclararlo todo, especialmente la Junta de Andalucía. Yo no digo que esté Lorca, pero sí que se localizaron restos en 1986. No solo el georadar, sino varios testigos lo corroboran. Los que murieron asesinados se merecen un respeto y no deben estar tirados en un saco”.
Hay una institución competente en todo esto y tendrán que dirigirse a ellos si es que quieren hacer algo”, dicen desde el Patronato García Lorca
Fátima Gómez Abad, alcaldesa de Alfacar, responsable de Cultura y Memoria Histórica y Democrática en la Diputación de Granada y responsable del Patronato Provincial Federico García Lorca, asegura que “hay una institución competente en todo esto y tendrán que dirigirse a ellos si es que quieren hacer algo. Ahora, si no quieren hacer nada y esto es una teoría, pues nos damos por enterados; es otra teoría con otras pruebas distintas y poco más te puedo decir, habrá gente que se la crea”.
La institución a la que se refiere Gómez Abad es Memoria Democrática de Andalucía, órgano desarrollado en Andalucía y que pertenece a Presidencia. Según confirman desde Presidencia para proceder a una intervención como la que requeriría buscar de nuevo los restos de Lorca en la ubicación que señala el georadar, tendría que presentar un informe técnico a través de una institución como un Ayuntamiento, la Diputación, los familiares o una asociación de memoria histórica.
Federico García Lorca. (EP)
Una vida de devoción por Lorca
Para Ian Gibson la importancia de lo que han mostrado esta semana Víctor Fernández y Luis Avial es máxima ya que confirmaría lo que siempre ha señalado: la ubicación de los restos del poeta y de los otros tres asesinado junto al olivo. Para él no hay que perder un minuto en comprobar las nuevas pistas “porque, si no es cierta, estaremos más cerca de la verdad”.
Pero la urgencia de Gibson parte de la propia figura del autor de Poeta en Nueva York. “Lorca es el máximo símbolo de la represión franquista y estamos hablando del poeta nacional, el poeta español más conocido de todos los tiempos y el hombre de teatro más amado alrededor del mundo por su temática de proximidad o, como él dijo, simpática comprensión de los perseguidos. Su obra es grande, con una categoría humana inmensa. De modo que ahora que tenemos la posibilidad de que sus huesos estén ahí, el Estado tiene que buscar sus restos y el Estado allí es la Junta de Andalucía, y tiene que reaccionar enseguida porque, si no, estarán cayendo en una abyección moral terrible”.
Al hablar de la obra del granadino, al octogenario le cambia la cara: “Lorca tenía el escalofrío, sus dibujos de New York son escalofriantes. Él es escalofriante, parece alegre, pero en su obra ves al Lorca nocturno y estás frente al misterio, al enigma, a la luna, no sé..”.