divendres, 6 de desembre del 2019

El Ayuntamiento de Madrid arranca las placas con nombres de fusilados en La Almudena


https://www.elperiodico.com/es/madrid/20191126/madrid-placas-nombres-victimas-franquismo-la-almudena-7751280





El consistorio de PP y Cs quiere un monumento sin nombres y para las víctimas comprendidas entre 1936 y 1944

Los familiares de los republicanos asesinados en la necrópolis madrileña lamentan: "Es como si los fusilaran otra vez"




Tomás Montero, hijo del ugetista fusilado en 1939 Tomás Montero Labrandero, se asoma por un hueco de la verja para ver cómo arrancan las placas que homenajeaban a su padre y otros 2.937 republicanos en el cementerio madrileño de La Almudena. / JOSÉ LUIS ROCA
Tras el traslado de Franco de Cuelgamuros a Mingorrubio, la destrucción del monumento republicano del cementerio de La Almudena. En episodios sonados, Madrid es ya el principal frente de la guerra que izquierda y derecha libran por la memoria.
Este martes amaneció con la confirmación de un rumor extendido la tarde del lunes: que operarios de los SFM (Servicios Funerarios de Madrid) habían arrancado las placas con  los nombres de 1.000 republicanos fusilados de un memorial de granito, el principal de cuantos hitos políticos guarda la necrópolis madrileña, a solo unos metros de una de sus puertas principales.
El Ayuntamiento de Madrid está "modificando" la obra del monumento, que ya iba por el 80 por ciento. Ya no lucirá nombres, y representará, por decisión del PP y Ciudadanos, a todas las víctimas (‘rojos’ y ‘nacionales’) asesinadas en la ciudad entre 1936 y 1944, y no solo a los republicanos fusilados desde 1939.

Placas arrancadas

Cuando familiares y activistas han ido a comprobarlo se han encontrado con el recinto tapado por alambradas y telas verdes. Dentro trabaja con radiales, picos y hormigonera un grupo de albañiles del consistorio.
Tras arrancar 65 placas de granito, el monumento se ve esqueletizado, puro hormigón. Al comienzo del día, las placas arrancadas se amontonaban luciendo obscenamente los nombres que llevan grabados. Tras la afluencia de cámaras de televisión, el jefe de la obra dio orden de volver las placas hacia dentro en el montón, de forma que solo se les viera sus traseras de pellas de cemento.
Aunque los nombres del ferroviario de la UGT Félix Chicharro Aldea, fusilado el 26 de mayo de 1939 con 46 años de edad, y del vecino de Madrid Ángel Antón Suárez, fusilado dos semanas después a los 39 años, sobresalían entre los restos del monumento, placas desprendidas y volteadas, que serán sustituidas por varios palés de placas del mismo granito, pero mudas.

Nuevo fusilamiento

"Es como si les fusilaran de nuevo", se lamentaba Tomás Montero, hijo de Tomás Montero y nieto de Tomás Montero Labrandero, campesino y tesorero de UGT en la localidad madrileña de Majadahonda, fusilado por los franquistas con 29 años de edad el 14 de junio de 1939.
El nombre de Tomás Montero figuraba en las placas de un monumento que recogía los nombres de 1.000 de 2.937 víctimas que fueron llevadas tras consejos de guerra a 20 metros de allí, a un talud de tierra ante la Puerta de O’Donnell del que entonces se llamaba Cementerio del Este, que hoy tapan el asfalto de una rotonda y dos puestos de flores entre un ruidoso tráfico de autobuses.


Un operario, ante el monumento con las placas ya arrancadas. / JOSÉ LUIS ROCA
"No han contado con nosotros. Nos hemos enterado de sus intenciones por terceros. Espanta el odio con que se hace esto", denuncia Montero, coordinador del colectivo Memoria y Libertad de Madrid.

Dictamen

El 24 de junio de 1939 se hizo en las cárceles de Madrid una saca cuantiosa. Ciento cuatro hombres fueron al talud, bajo la tapia. Entre ellos, el ugetista y secretario del Comité Republicano de Móstoles, Valeriano Jara López, que aquella madrugada recibió las balas del pelotón con 33 años de edad.
Su sobrino nieto Isidro se duele de una medida que le parece estéril: "Las placas que estaban puestas reparaban nuestro dolor. Esto de hoy no repara a nadie".
Los familiares de los fusilados, cerca de 40 que han acudido hoy al lugar, separan esta actuación de la aún reciente exhumación de los restos de Franco. "De este monumento se lleva debatiendo mucho tiempo en el Ayuntamiento", explica Montero.  
De hecho, aún se ve el cartel con el diseño original –placas con nombres- que anunciaba el proyecto al visitante. El consistorio de José Luis Martínez-Almeida ha explicado que se interrumpe y cambia la obra que inició su antecesora Manuela Carmena "por no cumplir con el acuerdo del Comisionado de Memoria Histórica" puesto que "el monumento que se había planeado por el anterior equipo de Gobierno no seguía las premisas de imparcialidad dadas por el Comisionado y era contrario a sus recomendaciones".
Aquel Comisionado, ente asesor del Ayuntamiento que presidió la abogada Paca Sahuquillo y que integraban José Álvarez Junco y Andrés Trapiello entre otros expertos, informó en junio de 2018 considerando "poco conveniente" poner nombres en el monumento, por el riesgo de mezclar víctimas y victimarios pues, antes de la entrada de Franco, en Madrid hubo represión republicana.
En la anterior legislatura municipal, y antes de la irrupción de Vox en la vida política madrileña, el concejal del PP e historiador Pedro Corral advirtió de que había "chequistas" –carceleros y torturadores republicanos- entre los homenajeados, basándose en las identificaciones de historiadores como Manuel García Muñoz (autor de 'Los fuislamientos de la Almudena') o Paul Preston (en 'El holocausto español'), que señalan ejemplos como los de Santiago Aliques o Ángel Pedrero, ambos chequistas y ambos tiroteados en la tapia del cementerio.
La misma junta de expertos recomendó colocar en el monumento otra placa recordando a las víctimas de esa etapa previa de represión en retaguardia, de 1936 a 1939. "Pero su dictamen no es vinculante, y las identificaciones de nombres de algunos supuestos chequistas provienen de la Causa General del franquismo, instruida sin ningún tipo de garantías", recuerda Fausto Canales, destacado activista pro Memoria Histórica de Madrid.  De hecho, Carmena y el entonces concejal Mauricio Valiente decidieron que lucieran los nombres de los fusilados porque "los nombres son importantes", dijo la alcaldesa.
"Los nombres son el fundamento moral de la Memoria", sentenció el psiquiatra Carlos Castilla del Pino, y lo recuerda desde Sevilla Javier Giraldez, exdirector general de la Memoria Histórica en Andalucía, comunidad donde se vive un  pulso parecido pero menos virulento, y también con la sombra de Vox planeando sobre la coalición de gobierno. "Que se homenajee a unos no significa que se agravie a los otros", explica.
En Madrid, miembros del gobierno municipal han contactado con familiares de los republicanos fusilados para conversar sobre el caso.
Pero el contencioso tiene otros caminos. El abogado Eduardo Ranz, ganador de recursos proexhumaciones particulares en el Valle de los Caídos, ha presentado denuncias ante la Fiscalía y el Tribunal de Cuentas acusando al Ayuntamiento de prevaricación y malversación: la obra del monumento llevaba ya 210.000 euros gastados.
Los familiares que se ven perjudicados por el arrancamiento de las placas no tienen lugar en el que visitar a sus muertos. A los fusilados en el Cementerio del Este los enterraban en fosas de 14 cuerpos. Al ser tumbas de caridad, a los diez años los restos se exhumaban y, sin informar a las familias, se arrojaban a un osario.
En el mismo cementerio, no lejos de donde hoy suena la radial se levanta el monumento a los caídos de la División Azul.

dimecres, 4 de desembre del 2019

LA CARCEL DE MUJERES DE AMOREBIETA.


https://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2019/12/04/la-carcel-de-mujeres-de-amorebieta/



por Las Merindades en la memoria.
Cementerio de Vivas la llamó Tomasa Cuevas. Recientemente se ha publicado un libro titulado “Individuas peligrosas” (Editorial Txertoa), escrito por la historiadora Ascensión Badiola, donde  recoge los horrores que sufrieron las presas de la Prisión Central de Mujeres de Amorebieta, entre 1939 y 1947. Hoy funciona allí un colegio privado católico.
Debido a que los archivos de las cárceles de Amorebieta y Durango se encuentran desaparecidos, gran parte de la historia se reconstruye en base a los testimonios de las presas, entre ellos de la vecina de Medina de Pomar Teopista Bárcena Alonso, mujer del asesinado Gregorio Gallaga.
Que hayamos podido saber solamente hay tres mujeres de las Merindades en aquella cárcel. ¿Es conocido algún otro testimonio? merinmemo@gmail.com
Vecinas de las Merindades en la CARCEL DE AMOREBIETA (Listado Provisional)
  1. Ochoa Robledo, Emilia. Nacida em Fresno de Losa en 1903. Casada. Estaba en el censo de reclusas del penal de Amorebieta en 1945.
  2. Bárcena Alonso, Teopista. 44 años, SL, 7 hijos, Nacida en Oña, vecina de Medina de Pomar. Casada con Gregorio Gallaga.  Condenadas a diez años de prisión. Los tres primeros los pasaron en la cárcel de Burgos. Una prisión vieja y sucia, carente de comodidades, pero cuando les dijeron que las trasladaban a la cárcel de Amorebieta, no supieron si sentirse aliviadas o preocupadas.
  3. Gallaga Bárcena, Teopista. 15 años, de Medina de Pomar.  Hija de Gregorio Gallaga.
LA CARCEL DE AMOREBIETA
Se ubicó en el centro del pueblo, en lo que hoy es el colegio del Carmelo, y fue prisión desde 1939 hasta 1947. La plataforma Ahaztuak  realizó un homenaje y colocó una placa en la entrada al edificio en memoria.
De esta cárcel  no existen más datos que los que se han podido obtener indirectamente de otros archivos carcelarios o de los escasos testimonios de reclusas que estuvieron allí, como son los facilitados por Tomasa Cuevas. También los de Teopista Bárcena y Teopista Gallaga Bárcena, madre e hija vecinas de Medina de Pomar,- libro “Yo fui presa de Franco”-de los Cardero
La cárcel de Amorebieta. Era un antiguo seminario carmelita que  había sido construido entre  1931 y 1933,  convertido en hospital durante la guerra y cárcel después. Era una prisión de carácter estatal que formó parte del circuito carcelario creado por el régimen franquista para las mujeres republicanas.
Hubo “dos períodos claramente diferenciados, entre 1939 y 1940 fue Hospital Prisión, un centro de reclusión provisional, para mujeres que no tenían cabida en las sobresaturadas prisiones oficiales. La apertura del denominado Hospital-Prisión de Mujeres de Amorebieta tuvo lugar en septiembre de 1939. Una de sus fuentes de alimentación será el Chalet Orúe de Bilbao.
Entre 1940 y 1947 se convirtió oficialmente en Prisión Central de Mujeres de Amorebieta, un centro de cumplimiento al que fueron trasladadas reclusas de toda España. Este segundo período fue especialmente terrible, por el hambre y los fallecimientos.
Disponía de dos amplías naves, en la más grande convivían más de 500 reclusas y en la pequeña alrededor de 200. En Euskadi hubo tres cárceles de mujeres que fueron estratégicas por el volumen de reclusas, dos estuvieron en Vizcaya Durango y Amorebieta, y la más importante en Guipúzcoa: Saturraran.
LAS PRESAS

Prisión de Amorebieta 1942.-sentada-a-la-derecha-tomasa-cuevas.jpg
Hubo mujeres de todas partes: La Mancha,  Extremadura, Asturias, Andalucía,  Valencia, leonesas, santaderinas…aunque por número, predominaban las presas madrileñas.  Mantenían la política penitenciaria de dispersión y alejamiento de las familias. Así muchas de ellas  son del Centro y del Sur..
Pilar Pascual, presa en esta cárcel cuenta que fue trasladada a Bilbao desde Madrid, donde les llevaron a la estación del Norte, el viaje fue en tren (trenez ekarritakoak).
No hay una cifra número total de mujeres que pasaron por esa cárcel. En el libro de Badiola aparecen los nombres de las 958 prisioneras que alcanzaron la libertad condicional, así como los datos del censo de las mujeres que se encontraban encarceladas en Amorebieta en 1945. De esta manera, la autora ha conseguido establecer la identidad de 1.239 mujeres
Junto a las mujeres se mantuvo encerrados en el penal a decenas de niños de corta edad, algunos de ellos nacidos y muertos en cautiverio.
LAS CARCELERAS
La incorporación de las órdenes religiosas femeninas en establecimientos penales masculinos y femeninos no fue una medida excepcional, de carácter provisorio, pretendían un espacio de regeneración moral y reeducación social.. En el penal de Amorebieta en diciembre de 1939 había ocho hermanas de San José con la superiora, Simona Azpiroz, que dirigió la cárcel con mano de hierro. En cuanto al trato de las monjas encargadas de gobernar la prisión, éste era horrendo. Ejercían un chantaje sobre las reclusas especulando con el hambre para conseguir el arrepentimiento.
El capellán Leandro Echevarría Arregui (Arrasate 1910), a quien tachan algunas de 'demonio lujurioso' y ofensivo; para él las presas eran, como menos,  ladronas, asesinas o prostitutas.
En algún momento  tuvo como director a un Machado, en este caso, Francisco, hermano mayor Antonio. En julio de 1944, la Junta de Disciplina de la prisión de Amorebieta, estaba presidida por la directora Celia Oarrichena, había pocas mujeres cárceleras, otra que destacó fue Magdalena Larrondo.
LAS CONDICIONES DE VIDA: MISERIA, HAMBRE, FRÍO Y HACINAMIENTO

TALLER-carcel-amorebieta
Las condiciones de vida eran similares en todas las prisiones,  a la par oficios religiosos, himnos y cánticos.  Poca comida, mucho frío, y sin ninguna calefacción. Hasta el punto que el frío del propio cuerpo se sentía más que el hambre. de Tomasa Cuevas, “era de verdadera pena el ver a aquellas mujeres de Amorebieta . Estaban consumidas y tenían la piel amarillenta hasta tal extremo que empezamos a llamarlas ‘las de raza amarilla’. Unas semanas más tarde teníamos el mismo color que ellas, causado por el hacinamiento, la suciedad y la escasa comida”. Teopista Bárcena, otra de las ex presas. “Las condiciones de vida eran similares en todas las prisiones; poca comida, mucho frío, a veces insoportable al ser el suelo de cemento y sin ninguna calefacción. Hasta el punto de que el frío del propio cuerpo se sentía más que el hambre y la comida era mala y escasa. Los castigos eran habituales por cosas nimias”.
Los malos modos eran frecuentes, especialmente de las monjas que dirigían la cárcel, con favoritismos para las reclusas que iban a misa y falta de humanidad para las presas que se oponían. Los castigos eran habituales por cosas nimias.
La asistencia médica inexistente y la higiene no llegaba a ser ni mínima, sin duchas y con un solo lavabo. Los servicios básicos eran absolutamente insuficientes- según cuenta Teopista en un escrito que envía a su hermano- donde describe que en su nave funcionaban sólo dos váteres, no había duchas y una estrecha y larga pila, a modo de abrevadero para ganado, era el lavabo. Parece que hubo algún tiempo un médico, el médico republicano de Ea,  José Alegría Mendialdea, que había sido detenido y puesto a disposición del juez militar el 14 de agosto de 1937.  Fue sometido a consejo de guerra y sentenciado a reclusión en la Prisión Provincial de Bilbao durante 6 años, sin embargo, este médico vizcaíno salió de Larrinaga el 10 de noviembre de 1939 para ejercer de médico en la prisión de Amorebieta.
Por Teopista sabemos  también podemos saber que la comida era escasísima y mala, con acusada discriminación para las “convertidas”, que iban a misa diaria y comulgaban de vez en cuando. Así conseguían alguna patata flotando en el agua. Para las rebeldes, agua sola. En cuanto al régimen de alimentación,  en el testimonio de Nieves Torres: «Desde el primer día, en Amorebieta, recuento y formación para ir a recoger el desayuno, si a aquello se le podía llamar desayuno, porque era agua caliente, así se explicaba cómo estaban las mujeres.  Por la mañana, en ayunas, un cazo de agua caliente, decían que le ponían Maggi, pero no sabía a nada. Después subía una orden, a formar con cuchara y plato al patio, y todas al patio.
Estuvieron en huelga de hambre y a los tres días subieron con la caldera de la comida. Habíamos quedado todas en no levantarnos de los petates. La voz seguía llamando y nosotras no nos movíamos. Subió el director, un tío gordo, de luto, que se plantó en la puerta y dijo: No quieren ustedes coger comida, pues no hay otras cosa ¿eh? Y les voy a decir una cosa, yo pongo aquí una ametralladora ahora mismo y no queda ni una, y con una firma en el papel lo tengo arreglado. Al otro día hubo comida. Fue poco, pero al menos hubo repollo y cuatro pedacitos de patata. Lo pasamos muy mal en aquella cárcel y perdimos a muchas compañeras.( 78 ) Testimonio de Pilar Pascual, obtenido de CUEVAS GUTIÉRREZ, T., op. cit., 2004, p- 78
Tomasa Cuevas certifica el hambre pasado en Amorebieta, y dice de esta cárcel: Los plantes que habíamos hecho en Amorebieta eran una pura necesidad por la miseria en que se vivía, pero no recuerdo que aquello se plantease como una cosa política. El hambre nos unía para enfrentarnos a la dirección de la cárcel, y esto no dejaba de ser una lucha política; pero no era organizada por un partido político.
Hacían la vida en el patio constantemente, apiñadas.  Para la cantidad de mujeres, posiblemente unas dos mil, no era un patio muy grande. Era también un colegio de frailes y en el patio exterior había una huerta grandísima, donde se podía haber salido a tomar el aire y el sol, pero en aquella huerta sólo acampaban los animales; había cerdos, gallinas, conejos.
En la enfermería, situada en el primer piso, la sobre alimentación era un pedazo de bacalao, hasta tal punto podrido, que acudió el alcalde del pueblo para protestar por el nauseabundo olor que, a través de las ventanas del almacén, apestaba el pueblo. Las ventanas fueron cerradas y el bacalao se pudrió más deprisa, pero siguió figurando en el menú diario.
Por otra parte, ni se organizaba, ni se permitía nada que recordase a escuela, taller o cosa parecida. Era obligatorio el descanso dominical y en las fiestas debían permanecer un día entero mano sobre mano. No había un solo libro, pero el hambre era tan grande que nadie pensaba en cosa semejante.“El resto del tiempo se luchaba por sobrevivir, estábamos ya eliminadas de la vida normal del trabajo, saldríamos demasiado tarde, demasiado marcadas, demasiado cansadas”, concluye Teopista en su carta. Las mujeres tuvieron que ver morir a sus hijos o sufrir su separación forzosa. Porque los niños, al cumplir tres años, eran separados de sus madres por imperativo legal,  nunca figuraron en ningún registro penal, ni en Amorebieta ni en ninguna otra cárcel.
A los franquistas las prisiones no les parecieron suficientes para matar y humillar a los republicanos, los prisioneros también se convirtieron en mano de obra barata y esclava. Con la función de reducción de penas por trabajo, contaba con talleres de costura desde febrero de 1940 y que en ellos se cosieron prendas y uniformes para la intendencia del ejército. Contaba únicamente con tres máquinas y cinco operarias, En poco tiempo, llegaron a disponer de treinta máquinas y trabajaban cuarenta y siete reclusas: una jefa de taller, una oficial y cuarenta y cinco ayudantes. El Semanario Redención de 26 de octubre del mismo año incorporó una foto en la que se veía a las reclusas trabajando, con la presencia de dos monjas. En Amorebieta hubo también un taller de bordado fino.
Del tipo de castigos propinados en Amorebieta nos da referencia Natividad Morcillo: Nos dijo el cura que toda la que no hubiera confesado ni comulgado, eso fue en Navidad, que tendría un castigo, el del saludo fascista que se hacía para formar, pero el tiempo que a ellos les daba la gana, y la monja nos dio un castigo más refinado. Estuvimos castigadas en unas celdas veintidós mujeres. No eran celdas, eran cuchitriles de convento y como todas no cabíamos en uno, tuvimos que estar de cinco en cinco, así estuvimos desde enero hasta abril, sin cartas, ni correo, ni comunicación.
Los fallecimientos se producían los las condiciones de vida: tuberculosis, bronconeumonías producidas por el hambre y frío., infecciones. De 1939 al 47  murieron 42 mujeres y 6 niños, gran parte de ellas en el año del hambre: 1942.
MUJERES BURGALESAS EN LA CÁRCEL DE AMOREBIETA
  • Borringo Pérez, Obdulia (Burgos 1886)
  • Cebrecos Velasco, Ezequiela (Aranda. 1894)
  • Espiga Adrián, Emeteria (Villardemoros)
  • Ochoa Robledo, Emilia. (Fresno de Losa 1903)
  • Untis López, Felisa (Ucila 1912)
  • Villade Sancho, Petra (Quintana, 1903)
  • Bárcena Alonso, Teopista (Oña 1892)  vecina de Medina de Pomar
  • Gallaga  Bárcena, Teopista. (Medina de Pomar 1921)
FUENTES
DURANGO

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Además de Amorebieta, hubo más cárceles para mujeres en Vizcaya, concretamente, en Durango, en el antiguo convento de monjas que hoy alberga el colegio de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana de Nevers. Prisión  entre los años 1938 y 1939 en el edificio que entonces era el Convento de las "Hermanas de la Caridad" y hoy es el Colegio "Nevers".  De aquel convento solo se conserva.
El 28 de diciembre de 1939 fueron enviadas desde la cárcel de Ventas a esta cárcel de Durango 350 presas, muchas con sus hijos, dice Tomasa Cuevas de Durango, que la población local desplegó una admirable solidaridad con las presas y se hizo cargo de los niños hasta que poco a poco fueron siendo recogidos por sus familiares.
Una de ellas, que también pasó por Durango, es la histórica Rosario Sánchez Dinamitera: la guerrillera que quedó sin mano derecha con 17 años, la cerillera, la miliciana, la del estanco en el franquismo, la comunista, la madre… la glosada en el poema de Miguel Hernández que la hizo internacional. Pasó once meses en la prisión duranguesa.