dimarts, 28 de setembre del 2021

La Primera sentencia del Tribunal de Orden Público franquista: cárcel por gritar "Me cago en Franco".



ANTONIO CASTILLEJO

DOMINGO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2021

8 MINUTOS

En 14 años el TOP condenó a 50.714 personas a 11.958 años de cárcel
















El tristemente célebre Tribunal de Orden Público, también conocido como TOP, fue una instancia judicial especial creada durante el franquismo con la misión de reprimir lo que el régimen de Francisco Franco consideraba como delitos políticos que hasta su creación en diciembre de 1967 eran competencia de la jurisdicción militar de la dictadura a la que complementó porque los delitos políticos más graves como el terrorismo continuaron siendo enjuiciados por los tribunales militares de la dictadura.

Instalado en el Palacio de las Salesas, antiguo convento, colegio de señoritas y sede del Tribunal Supremo, el TOP fue un intento de lavar la imagen del franquismo en el exterior cuando el dictador presentó la candidatura española para su ingreso en la entonces Comunidad Económica Europea después de que una Comisión Internacional de Juristas hubiese denunciado la total ausencia de un estado de derecho y de libertades en nuestro país.

Blanquear la imagen de la dictadura

Pero no solo se intentaba blanquear la imagen de la dictadura ente el mundo democrático robando parte del protagonismo que tenían en la vida pública española los militares y sus constantes consejos de guerra 28 años después de que ésta hubiese terminado sino también, se decía en el estatuto de su creación, "hacer frente de forma más eficaz a la creciente conflictividad social y política creada por los nuevos movimientos de masas y por la reconstrucción de la oposición antifranquista". 

Imagen del libro 'El TOP, la represión de la libertad' de Juan José del Águila
Imagen del libro 'El TOP, la represión de la libertad' de Juan José del Águila

 

Nació con la Ley 154/1963 sobre creación del Juzgado y Tribunales de Orden Público tras el fusilamiento del comunista Julián Grimau para perseguir "aquellos delitos cometidos en todo el territorio nacional, cuya singularidad sea subvertir, con mayor o menor gravedad, los principios básicos del Estado o sembrar la zozobra en la conciencia nacional".

Esos delitos a los que se refería la declaración de intenciones de la Ley eran los que iban en contra el jefe del Estado, las Cortes o el Consejo de Ministros en forma de asociación ilícita, propaganda ilegal, reunión ilegal, manifestación ilegal o desórdenes públicos.

No fue suprimido hasta el mes de enero de 1977, más de un año después de la muerte de Franco, y durante esos 14 años de existencia incoó 22.660 expedientes, dictó 3.884 sentencias, el 74% de ellas condenatorias, y condenó a nada menos que 50.714 españoles a penas de 11.958 años de prisión.

Manifestación contra el TOP. Foto: Captura de pantalla Canal Sur

EL TOP también asumió algunas de las funciones del Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo, de hecho, acciones judiciales como el 'Proceso 1001' en el año 1972 contra la cúpula de los dirigentes de CCOO y que se saldó con la condena a prisión de toda la dirección del sindicato correspondieron al TOP.

De hecho, el juicio con mayor número de procesados fue contra 40 mineros asturianos, y los inculpados con más sentencias del TOP fueron el minero Nicolás Corte y los fundadores de CCOO Eduardo Saborido y Marcelino Camacho puesto que en el citado 'Proceso 1001' condenó a prisión toda la cúpula del sindicato. Los también conocidos como 'los diez de Carabanchel' tuvieron condenas de entre 12 y 20 años de cárcel, pero tras la muerte del dictador fueron indultados.

"¡Me cago en Franco!"

Durante el tiempo que estuvo en vigencia el Tribunal se mantuvo la práctica de la tortura puesto que la tristemente famosa Brigada Político Social, policía secreta de Franco en la que militaba el ya desaparecido Juan Antonio González Pacheco, ​más conocido como 'Billy el Niño', continuó encargándose de los delitos competencia del tribunal y el TOP nunca se ocupó de investigar las denuncias de malos tratos o de torturas a los detenidos, como subrayó el abogado Josep Solé Barberá en un escrito de 1977: "Yo no conozco ni un solo sumario en el cual la denuncia de malos tratos se haya admitido como suficiente para que se abriera una investigación sobre unos hechos que podían alterar todo el contenido sumarial y que, de no ser ciertos, era a la autoridad misma a quien le convenía descubrirlo". 

La primera de sus sentencias se dictó el 29 de enero de 1963 contra un albañil, Timoteo Buendía Gómez, que tras haber bebido varias copas en un bar de la capital de España, al ver en una tienda de electrodomésticos un televisor con la imagen del Caudillo gritó ante el resto de clientes del local: "¡Me cago en Franco!". Fue condenado a un año de cárcel por un delito "injurias graves contra el Jefe de Estado".

Así lo refiere el malagueño abogado laboralista y magistrado hasta su jubilación Juan José del Águila, que hoy cuenta con 78 años y que en 2001 publicó El TOP. La represión de la libertad (1963-1977), un texto fundamental para entender aquella tremenda institución franquista que ha sido reeditado en 2021 y que es el fruto de casi dos décadas de investigación, experiencias personales y transformaciones sociales, que han desembocado en un informe fiable y verificado de los años de vigencia de este órgano de ejecución de la represión política en España.

El TOP

En este libro Juan José del Águila desmenuza el perfil sociológico de quienes fueron víctimas de la presunta justicia impartida por el TOP. Siete de cada 10 españoles que pasaron por el infame Tribunal pertenecían a la clase obrera. También estuvieron en su punto de mira fueron estudiantes y nacionalistas, fundamentalmente vascos tal y como destaca la periodista Alejandra Acosta en un reportaje publicado en la web Madrid Sindical.

Violación sistemática de los derechos humanos

Como el propio Juan José del Águila explica, el TOP "fue el último de los muchos tribunales especiales represivos. Sus condenas se basaban fundamentalmente en los atestados  policiales de la brigada político social, con declaraciones obtenidas en la mayoría de las ocasiones con torturas y malos tratos".

El letrado y magistrado jubilado Juan José del Águila. Foto: Twitter
El letrado y magistrado jubilado Juan José del Águila. Foto: Twitter

 

Es el Magistrado quien relata que en febrero de 1962 él mismo fue sometido a un Consejo de Guerra en Algeciras junto a su padre, "por unas supuestas alteraciones de orden público, ocurridas en verano de 1961 en un boicot ciudadano por el aumento de los precios de los cines de verano siendo absuelto y condenado mi padre a dos meses y un día de arresto"

El documentado estudio que Del Águila -sostiene Alejandra Acosta- despeja cualquier duda e intento de relativizar la feroz persecución que la dictadura franquista sometió a todo tipo de disidencia durante una de las etapas más oscuras y silenciadas de la reciente historia de España. Se trata de un trabajo que saca a la luz las farsas judiciales montadas únicamente para simular de cara al exterior apariencia de Estado de Derecho en un país en el que se violaban sistemáticamente los derechos humanos más elementales.

Acta de defunción

La última sentencia que dictó el TOP fue contra un impresor, Francisco Meseguer Villordo, detenido en Barcelona y juzgado por tener en su poder un revólver. Aquella sentencia se dictó el 20 de diciembre de 1976, 15 días antes de suprimirse el Tribunal, y condenó al acusado a cuatro años y dos meses de prisión. 

El acta de defunción del siniestro TOP llegó en forma de un Decreto Ley aprobado por el gobierno de Adolfo Suárez el 4 de enero de 1977 a instancia del entonces Ministro de Justicia y posteriormente presidente del Congreso de los Diputados Landelino Lavilla.

Adolfo Suárez y Landelino Lavilla en el Congreso de los Diputados
Adolfo Suárez y Landelino Lavilla en el Congreso de los Diputados

 

Al mismo tiempo que se suprimía el TOP se creaba a Audiencia Nacional con el fin de que se encargase de asumir los delitos que abarcaban el territorio de más de una Audiencia Provincial y cuyo fuero objetivo había sido atribuido al Tribunal de Orden Público.

Por ello, algunos autores como el historiador Julio Gil Pecharromán consideran que el TOP fue "sustituido por una Audiencia Nacional para juzgar delitos de terrorismo y otros de ámbito estatal", algo que niegan juristas como Carlos García Valdés al ser los delitos atribuidos a la Audiencia Nacional ajenos al ejercicio de los derechos fundamentales. No obstante, diez de los dieciséis jueces que tuvieron una plaza titular en el Tribunal de Orden Público fueron nombrados posteriormente magistrados de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo.

En 1997, veinte años después de su supresión, una ley declaró al TOP "ilegítimo" y a las sentencias que dictó "injustas".

Sobre el autor:

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo es abogado y periodista. Comenzó su carrera profesional en la Agencia Fax Press dirigida entonces por su fundador, Manu Leguineche, en la que se mantuvo hasta su desaparición en 2009. Especializado en información cultural y de viajes, desde entonces ha trabajado en numerosos medios de prensa, radio y televisión. Actualmente volcado con los mayores en 65Ymás desde su nacimiento.

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DGA buscará en Fayón a 15 brigadistas internacionales que lucharon en la Batalla de Teruel.

 https://www.lacomarca.net/dga-buscara-fayon-15-brigadistas-internacionales-lucharon-batalla-teruel/




En Alcañiz se iniciará en tres semanas la 3ª fase de las exhumaciones en el cementerio municipal

Imagen de archivo de la Recreación batalla del Ebro que se realiza todos los años en Fayón
Imagen de archivo de la Recreación batalla del Ebro que se realiza todos los años en Fayón

La mayor partida estatal para proyectos o actuaciones de memoria democrática en Aragón se ha destinado al proyecto de investigación sobre una fosa común localizada en Fayón con una subvención de 18.000 euros de los casi 200.000 euros totales que se invertirán este año en la comunidad para cumplir con la Ley de Memoria Democrática.

La iniciativa tiene como eje el estudio la fosa donde se encuentran enterrados 15 soldados pertenecientes a las Brigadas Internacionales de origen y nacionalidad diversa. Está previsto que los trabajos puedan iniciarse a comienzos de octubre aunque todavía no hay una fecha cerrada. Estas labores han sido impulsadas directamente por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y no por asociaciones memorialistas junto a las familias como en la mayoría de ocasiones.

Según testimonios de testigos directos todo parece indicar que en dicha fosa podrían encontrarse los restos de al menos 15 combatientes de la Guerra Civil integrantes de las Brigadas Internacionales. Los soldados que fueron enterrados en la fosa habrían participado en la Batalla de Teruel. Formaron las Brigadas Internacionales cerca de 35.000 voluntarios procedentes de más de 50 países que participaron en la Guerra Civil Española formando parte del ejército de la Segunda República. Cerca de 10.000 se dejaron la vida en la contienda.

Los trabajos se desarrollarán de acuerdo con lo establecido en la normativa vigente en Aragón. Para facilitar el trabajo de campo para la exhumación se llevará a cabo un estudio previo del área que incluirá un trabajo bibliográfico y documental relacionado con la zona.

Fuentes de la dirección general destacan que de esta manera el Gobierno de Aragón «contribuye a la dignificación de los restos de los soldados depositados en una fosa común hasta el momento sin ningún tipo de reconocimiento cumpliendo con el espíritu de la Ley de Memoria Histórica, colaborando de manera directa a fomentar los valores democráticos de la sociedad y también a la recuperación de los restos por parte de sus familiares y descendientes».

Trabajos en el cementerio de Alcañiz en 2019 / B. Severino
Trabajos en el cementerio de Alcañiz en 2019 / B. Severino

600.000 euros para memoria

Aragón contará este año con casi 600.000 euros para labores de memoria democrática. 400.000 euros de la consejería de Cultura -200.000 de una convocatoria aprobada en junio y 200.000 para acciones desde la dirección general de Patrimonio Cultural)- se le suman 196.000 euros más que asignó a la comunidad la secretaría de Estado de Memoria Democrática.

Aragón es la sexta autonomía con una mayor partida estatal para memoria democrática, casi 200.000 euros, una cantidad que a las asociaciones memorialistas les gustaría que fuera mayor. Un ranquin que lidera Cataluña con 336.000 euros seguida de la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Navarra, Extremadura. Estos fondos van destinados a la localización y exhumación de fosas, identificación de restos y tareas de dignificación y difusión de espacios relacionados con las víctimas de la guerra y la dictadura. Ya se cuenta con tres espacios declarados Lugar de Memoria: la tumba de la primera mujer en liderar un ayuntamiento democrático en España, María Domínguez, en el cementerio de Fuendejalón; el Barranco de la Bartolina y la cárcel de Benabarre.

Además de las citadas partidas de Fayón (18.000 euros) y Valderrobres (5.000 euros) también se financiarán con 15.000 euros de fondos estatales dos proyectos en Alcañiz.

Por un lado, Pozos de Caudé ha obtenido 10.000 euros para continuar con la tercera fase de los trabajos de exhumación en el cementerio de Alcañiz. Ya encontraron los restos de una decena de republicanos fusilados. Este proyecto también incluye analizar los huesos y cotejarnos con las muestras de ADN recogidas a los familiares de personas que se cree que están enterradas allí.

Además, también se ha consignado 5.000 euros para encontrar en la fosa número 2 del cementerio- la anterior es la 3- para intentar encontrar los restos de Francisco Zueco Ferrer y otras víctimas de la represión de posguerra.

Amede localiza nuevos cuerpos de víctimas de la represión franquista en San Fernando

 https://informacionsanfernando.es/san-fernando/997758/amede-localiza-nuevos-cuerpos-de-victimas-de-la-represion-franquista-en-san-fernando/


SAN FERNANDO


En la actualidad son 127 los sujetos localizados por el equipo técnico dirigido por el arqueólogo Jorge Juan Cepillo Galvín y su equipo de voluntarios.

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando (AMEDE) sigue encontrando cuerpos de personas represaliadas por el franquismo. En la actualidad, son 127 los sujetos localizados por el equipo técnico dirigido por el arqueólogo Jorge Juan Cepillo Galvín, que cuenta además con el apoyo de personas voluntarias desde que comenzaran los sondeos arqueológicos en noviembre de 2016.

La entidad memorialista ha comunicado que prosigue con la exhumación de restos óseos de personas represaliadas por el franquismo en la denominada Fosa 2 del Sector A, después de que resultara infructuoso el intento de excavar en los pasillos perimetrales de la zona correspondiente a las Fosas 1 y 2, al tener que respetar una distancia de seguridad por la proximidad de las manzanas de nichos colindantes.

La falta de soluciones desde los responsables técnicos municipales para excavar en estos pasillos ha obligado a la dirección de los trabajos de la asociación a modificar el proyecto inicial presentado a la convocatoria de subvenciones convocada por el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. En dicha convocatoria, de la que se cumple ahora un año de su presentación, AMEDE proyectaba terminar los trabajos inconclusos en el Sector A y agotar el registro arqueológico del Sector C (actual cementerio para disidentes), así como comprobar la posible conexión entre ambos sectores que quedan separados por la manzana de nichos El Pilar, terminada de construir en 1947.

Esta asociación local, que resultó la concurrente beneficiaria con mayor cuantía en la resolución de la Línea 1, destinada a actividades dirigidas a la investigación, localización, exhumación e identificación de personas desaparecidas en fosas, con 30.000 euros de subvención, ha venido trabajando en la Fosa 9 (Sector C) y en la Fosa 2 del Sector A, en la que se han localizado, hasta la fecha, 18 cuerpos de personas arrojadas con signos de violencia.

Con simultaneidad a estos trabajos, y por subvención de 15.000 euros otorgada desde el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz, se está profundizando en la Fosa 8, Sector B, en donde, de momento, ha sido localizado un sujeto con evidencias de muerte violenta, compatible con más víctimas de la represión franquista. En esta zona se buscan los restos de seis vecinos de Grazalema fusilados en 1938.

Queda pendiente, antes de la probable finalización de los trabajos en este año, la firma de un convenio con el Ayuntamiento de San Fernando para acceder a una subvención de 5.000 euros consignada en los presupuestos de 2021, así como de otra partida gestionada también por el consistorio isleño enmarcada dentro del Plan de Recuperación de Memoria Democrática que destinaba el citado ministerio por medio de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Mientras se procesan muestras biológicas de familiares y de tejido óseo de 108 sujetos ya exhumados en los laboratorios de Granada, los estudios antropológicos permiten ir afinando en algunas identificaciones positivas de los cuerpos, a fin de poder confirmar la identidad de las personas que yacen asesinadas por la represión franquista en la ciudad.

El Tribunal de Orden Público. La represión de la libertad en el franquismo.

 https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/top-represion-libertad-farsas-judiciales-franquismo-que-ignoran-facultades-derecho/20210926085727191365.html


El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, ha anunciado que la ley que se tramita en el Parlamento “plantea a la radical nulidad de todas las condenas del TOP y del resto del sistema represor franquista” 




Juan José del Águila,  abogado laboralista y magistrado, ha realizado una rigurosa investigación sobre la actividad del Tribunal de Orden Público. El exhaustivo texto está prologado por la presidenta emérita del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas. En un acto de presentación en el auditorio Marcelino Camacho de Madrid  el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López,  anunció que la ley que actualmente se tramita en el Parlamento “plantea a la radical nulidad de todas las condenas del TOP y del resto del sistema represor franquista” 

María Emilia Casas, primera mujer en ocupar la presidencia del Tribunal Constitucional manifestó : “Es como si en las facultades de Historia no se estudiara la época de Isabel II. El pasado hay que asumirlo, lo que fue, fue. Durante la dictadura no había tribunales de justicia sino de injusticia, eran tribunales de represión de las ideas y de la conflictividad estudiantil y social”.

Paloma López,  secretaria de Comisiones Obreras de Madrid destacó que el autor “pone encima de la mesa un debate que tiene que ver con el papel de la judicatura y el tránsito entre las instituciones franquistas y las de nuestra actual democracia. Hay que conocer bien el pasado para saber qué suelo pisamos”.

Un albañil, primer condenado

La obra es una extensa, minuciosa y rigurosa investigación sobre el Tribunal de Orden Público (TOP), una de las instituciones judiciales de represión política más temidas durante la dictadura en los años sesenta y setenta.

El TOP, el Juzgado de Orden Público (JOP) y la Brigada Político-Social, encargada de obtener confesiones de la personas detenidas a base de torturas y palizas, constituyeron el entramado judicial represivo para perseguir cualquier atisbo de disidencia y atemorizar a la población durante una de las etapas más oscuras y silenciadas de la historia de España.

El TOP se estrenó con una sentencia, dictada en 1964, que condenó al peón de albañil Timoteo Buendía Gómez a diez años de cárcel por decir en un bar de Leganés “me cago en Franco”. La deriva clasista del  tribunal es evidente: siete de cada diez personas que fueron llevadas ante el TOP, que en total impuso 11.958 años de cárcel, eran de clase obrera.

El juicio con mayor número de procesados fue contra 40 mineros asturianos, y los inculpados con más sentencias del TOP fueron el minero Nicolás Corte y los fundadores de CCOO Eduardo Saborido y Marcelino Camacho.

Los siguientes en su punto de mira fueron estudiantes y nacionalistas, fundamentalmente vascos.

Listado de víctimas

El libro incluye el listado con los nombres de todas las víctimas y de los abogados y abogadas que participaron en su defensa, un verdadero acto de valentía como cabe imaginar. 

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, subrayó la importancia de que aparezcan en esta investigación los nombres de las personas procesadas y de quienes tuvieron el valor de defenderlas. “Hay que humanizar a las víctimas y visibilizarlas”, proclamó.

También anunció que la Ley de Memoria Democrática que se tramita en el Parlamento “plantea la la radical nulidad de todas las condenas del TOP y del resto del sistema represor franquista”, e informó de que el Ministerio aborda este este momento actuaciones para la exhumación de 303 fosas del franquismo.

La presentación de la obra se convirtió en un homenaje a todas las personas que sufrieron persecución durante la dictadura y que pagaron con su vida o con duras penas de cárcel su lucha por la democracia y los derechos de la clase trabajadora. Participaron en el acto Victoria Ortega Benito, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española; José María Alonso Puig, decano del Colegio de Abogados de Madrid; Alejandro Ruiz-Huertas Carbonell, presidente de la Fundación Abogados de Atocha, y José María Mohedano Fuertes, abogado y patrono de la misma Fundación. 

dilluns, 27 de setembre del 2021

Localizan las cenizas de seis españoles asesinados en un campo de concentración nazi.

 https://www.eldiario.es/sociedad/localizan-cenizas-seis-espanoles-asesinados-campo-concentracion-nazi_1_8324275.html?fbclid=IwAR1o91P0E4pgUyfyAmOjPNdtBlbmRMQJazFvjviy_PahxHWhjSo-_hgwbAo



Retrato de František Suchý (coloreado por Antonio Medina) y Memorial del crematorio de Praga en el que reposan las cenizas


Praga, abril de 1945. Oscurece en el crematorio civil de Strašnice. Su administrador, František Suchý, contempla horrorizado el cargamento de cadáveres que acaban de traer los soldados alemanes. Los cuerpos proceden de Hradischko, un pequeño subcampo dependiente del campo de concentración nazi de Flossenbürg. Todos ellos son prisioneros, asesinados en las últimas horas por los miembros de las SS. Hradischko nunca tuvo crematorio propio. Hasta finales de marzo sus responsables se deshacían de los cadáveres transportándolos, durante más de 200 kilómetros, hasta los hornos de Flossenbürg, donde eran incinerados. Todo cambió cuando las comunicaciones por carretera y ferrocarril entre ambos recintos quedaron cortadas debido a la ofensiva final de las tropas aliadas y soviéticas. A pesar de la inminente e inevitable derrota, los oficiales de las SS que dirigían Hradischko intensificaron el ritmo de sus crímenes y decidieron eliminar los cuerpos de sus víctimas en el cercano crematorio de la capital checa.

De la noche a la mañana Suchý se vio inmerso en esa macabra operación. Los nazis le ordenaron quemar los famélicos cadáveres siempre en el tercer turno de la noche y, después, deshacerse de sus cenizas. Cuando llegó el momento y comenzaron a desfilar por delante de él los cuerpos de decenas de prisioneros, entre los que había compatriotas checos y deportados de otras nacionalidades, Suchý decidió desobedecer. Tomó lápiz y papel y empezó a elaborar un listado con los nombres de los prisioneros fallecidos. Tras cada incineración, depositaba las cenizas en urnas separadas a las que asignaba un número que se correspondía con uno de los nombres del listado. Mientras tanto, su hijo hacía una copia a mano para contar con un duplicado de seguridad. Finalmente, escondía los recipientes en un lugar remoto del cementerio. Sabía que no solo se jugaba su vida sino también la de su hijo y la del resto de la familia, pero se sentía reconfortado al tratar con respeto y humanidad a todas aquellas víctimas de la barbarie nazi. ¿Serviría para algo? Sirvió y mucho.

Cenizas con nombre y apellidos

Un año y un mes después, en mayo de 1946, las vasijas con las cenizas salían de su escondite y eran enterradas, con todos los honores, en un lugar privilegiado del recinto del crematorio donde se erigiría un monumento conmemorativo. Al acto asistieron las principales autoridades de la Checoslovaquia comunista, empezando por el presidente de la República. Hubo concierto, desfile militar y emotivos discursos. A diferencia de lo ocurrido con millones de hombres, mujeres y niños exterminados en los campos nazis, las cenizas de quienes habían sido incinerados en Praga tenían nombre y un lugar de honor en el que reposar. Seis de esos nombres eran españoles.

Esta increíble historia, muy probablemente, jamás se habría conocido en nuestro país de no ser por el incansable trabajo de tres investigadores: Unai Eguia, Antón Gandarias y Antonio Medina. "Todo empezó porque decidí indagar en la vida de Enric Moner, un catalán asesinado por los nazis en Flossenbürg —recuerda Eguia—. En mi camino tuve la suerte de encontrarme con Antón y con Antonio que eran sobrino y nieto, respectivamente, de Ángel Lekuona y Antonio Medina, dos deportados españoles exterminados en Hradischko. Los tres queríamos saber más sobre ese recinto y sobre la suerte de sus prisioneros, así que nos pusimos manos a la obra. Desde el primer momento formamos un gran equipo".

Entre los tres consultaron archivos y diversa bibliografía, obteniendo los primeros resultados: documentos, fotografías, testimonios directos e indirectos. "El hilo que nos permitió llegar hasta las cenizas estaba muy cerca de nosotros, —afirma Eguia— en una carta que había guardado como un tesoro la madre de Antón Gandarias, hermana de Ángel Lekuona". Se trataba de la misiva que recibió la familia en 1945. En ella, un desconocido que firmaba como Gregorio Uranga se presentaba como compañero de cautiverio de Ángel y les transmitía la peor de las noticias: "Hemos sufrido la ocupación de los alemanes, que como Vd. sabe han cometido crímenes horrorosos, siendo una de entre las víctimas, su hijo". Gregorio daba además el dato que lo cambiaría todo: "fue incinerado en Praga". Eguia, Medina y Gandarias investigaron lo ocurrido en ese crematorio y dieron con la historia de František Suchý. La pregunta que quedaba por responder era obvia: ¿habría españoles en su listado?

Modélica colaboración de las autoridades checas

"No tenemos palabras suficientes para agradecer el apoyo que hemos recibido desde la República Checa", relata Eguia. "Hablamos con su embajada en Madrid y se pusieron a nuestra disposición. Designaron a un investigador becado para que nos ayudara desde Praga. Fue increíble". Finalmente, el máximo responsable de los archivos penitenciarios, Aleš Kýr, y el responsable de los cementerios de Praga, Julius Mlčoch, les dieron la noticia que esperaban: "hay seis españoles en la lista". Poco después les enviaron una copia del listado original que conservó hasta su muerte el hijo de Suchý y que aportaba todos los datos: Henri Mone (Enric Moner), muerto el 9.4.1945, cremado el 10.4.1945, nº de urna 62557; Pedro Raga, Ángel Lekuona, Antonio Medina y Rafael Moya aparecían con idéntica fecha de defunción y de cremación que Moner en las urnas 62558, 62559, 62560 y 62563, respectivamente; Vicente Vila Cuenca fue inscrito como fallecido el 19.4.1945, incinerado el 23.4.1945 y nº de urna 62752.

La noticia llegaba a España con 75 años de retraso y no gracias al trabajo de las instituciones sino a la iniciativa de tres investigadores desinteresados. Una realidad muy diferente a la de los países de nuestro entorno. "En 1946, Francia mandó a una comisión de repatriación que recogió todas las urnas que contenían las cenizas de sus compatriotas. En total se llevaron 70 y se las dieron a sus familias", apunta Eguia. La España de Franco, aliada de Hitler hasta su derrota final, no solo ignoró sino que trató de ocultar la historia de los más de 9.300 españoles y españolas deportados a los campos de concentración nazis. Tras la muerte del dictador no hubo demasiados cambios en esa estrategia y solo en los últimos años las instituciones democráticas han empezado a dar algunos pasos para reconocer a estas víctimas del nazismo.

"Nuestro mayor consuelo —señala Eguia— es que durante estas décadas en que aquí se les ha olvidado, en Praga han podido reposar en un lugar digno en el que se les han brindado continuos homenajes. Han sido más afortunados que el resto de sus compatriotas deportados". Eguia, Medina y Gandarias tratan ahora de averiguar si es posible exhumar las vasijas y recuperar, de esa manera, las cenizas de los seis de Hradischko. "Tememos que los recipientes puedan estar totalmente destruidos, por lo que debemos ser muy cautos y tomar la decisión de acuerdo con las autoridades checas. No somos muy optimistas, pero vamos a intentarlo".

Paradójicamente, al igual que ocurrió con la historia de estos españoles, la hazaña protagonizada por František Suchý y su hijo también fue enterrada de forma premeditada en su patria. El motivo resulta especialmente dramático. El régimen comunista replicó en el crematorio de Praga la estrategia que habían implantado los nazis. Esta vez fue la policía checa la que empezó a llevar cadáveres de disidentes políticos y ordenó a Suchý quemar los cuerpos y hacer desaparecer sus cenizas. El responsable del crematorio no tuvo otro remedio que volver a desobedecer. En esta ocasión padre e hijo acabaron siendo detenidos y cumpliendo una larga pena de prisión. 

Luz sobre la siniestra historia de Hradischko

La investigación desarrollada por Eguia, Medina y Gandarias ha servido también para desvelar lo ocurrido en uno de los recintos concentracionarios menos conocidos del III Reich. Al menos 40 españoles llegaron en marzo de 1944 a Hradischko, procedentes del "campo madre", Flossenbürg. Eran verdaderos héroes que habían combatido en la Resistencia antinazi. Esa valentía la pagaron muy cara. Solo una cuarta parte conseguiría sobrevivir en aquel infierno. Alfred Kus, comandante de Hradischko, y Erwin Lange, el SS-Sturmbannführer que mandaba la guarnición, eran dos auténticos criminales. Las condiciones de vida de los prisioneros eran insoportables. Trabajaban de sol a sol, sin apenas comida y sometidos a todo tipo de vejaciones y torturas. La crueldad de Lange fue especialmente patente durante los días 9, 10 y 11 de abril. Al menos 50 prisioneros fueron asesinados a balazos mientras eran conducidos al trabajo. Entre ellos estaban cinco de los deportados españoles cuyas cenizas han sido ahora localizadas.

No terminó ahí el drama de los cautivos de Hradischko. La cercanía de las tropas soviéticas hizo que Lange ordenara eliminar a todos los prisioneros que se encontraban en la enfermería del campo. La misión le fue encomendada a un preso común alemán que se dedicó a suministrar a sus compañeros, uno por uno, inyecciones de etanol. El SS-Sturmbannführer reunió después al resto de los cautivos y organizó su evacuación en una marcha de la muerte a pie y en vagones de ganado que se cobró la vida, al menos, de otros 100 hombres. Tras un infernal viaje que se prolongó durante dos semanas, el tren que transportaba a los supervivientes fue interceptado por un comando de partisanos checos que liberaron a los prisioneros.

"En unas semanas sabremos si se pueden o no recuperar las vasijas con las cenizas de estos seis héroes españoles —señala Eguia— pero aunque no podamos hacerlo, ya contamos con un lugar en el que recordarles y homenajearles". Gandarias, Medina y Eguia ya han contactado con la embajada española en Praga para informar de todos sus avances. Los tres confían en que la delegación diplomática asista, todos los años, a los actos conmemorativos que se celebran cada 8 de mayo en el crematorio de la capital checa. "Es lo menos que nuestro Estado puede hacer para honrar la memoria de estos héroes olvidados".