dijous, 5 de maig del 2022

IV edición de LA IMAGEN DE LA MEMORIA.

 

La presentación a los medios de nuestra cuarta edición de LA IMAGEN DE LA MEMORIA,  ha tenido lugar esta mañana en nuestra sede la Casa de la Memoria Historica Democrática de Zaragoza.

Enrique Gómez y Mercedes Sánchez de ARMHA y  Fernando Rivares presidente de la Junta de distrito del Actur, han presentado a los medios el programa que durante los meses de mayo y junio se va ha realizar en nuestro territorio dentro de la IV edición de LA IMAGEN DE LA MEMORIA,

En esta edición hemos contado con la colaboración de la Junta Municipal Actur-Rey Fernando de Aragón, que nos ha aportado su total colaboración tanto en espacios como económicamente, también a colaborado patrimonio de Gobierno de Aragón, que tiene a su cargo la Memoria Democrática, los espacios del museo Pablos Serrano, la Biblioteca de Aragón, el Centro de Historias, el centro cívico torrero, el centro social Librería La Pantera Rossa, la Filmoteca de Zaragoza, el centro cívico Río Ebro, el museo provincial de Teruel, la Facultad de Ciencia Humanas de Huesca, donde impartió clases Ramón Acín, ese gran desconocido en Aragón, y la colaboración siempre altruista de la Editorial Comuniter, Teatro Arbolé, Mariano Anos, María Confussión, CGT con sus exposiciones, y todos aquellos que con su implicación han contribuido a la organización de esta edición de LA IMAGEN DE LA MEMORIA. Y no nos podemos olvidar de Jaume Vilaseca gracias por su estupendo cartel que ilustra nuestras jornadas. 


Toda la programación se puede consultar en el siguiente enlace:

https://www.armharagon.com/la-imagen-de-la-memoria-iv-edicion/

Semanalmente iremos recordando los actos que se van a realizar

Esta fin de semana tenéis una cita:

Viernes:

Documental, “Una Fosa Vacía, un dolor que no cesa”

6 de mayo, 19:30 horas
Lugar     CC Rio Ebro, Edificio Fernández Ordóñez

Sábado:

Presentación de la exposición de la novela gráfica “Dentro”

7 de mayo, 19:30 horas
Lugar:   CSL La Pantera Rossa

Rutas de la Memoria 

8 de mayo , 12:00 horas.
Lugar de Salida:                Chalet Matías Bergua


Mercedes Sánchez


--

dimecres, 4 de maig del 2022

El CAMPO DE CONCENTRACIÓN QUE CASI NADIE RECORDABA. HARO (1938-1939).

 https://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2022/05/04/el-campo-de-concentracion-que-casi-nadie-recordaba-haro-1938-1939/



Poco a poco, paso a paso, se va construyendo la memoria histórica en España, hoy traemos al blog un interesante trabajo de Tomás Llanos Justa sobre la cárcel de Haro, que ha pasado totalmente desconocida. En sus muros murió el 1 de marzo de 1939 el ciudadano de Tudanca (Los Altos) Benigno Fernández Pérez. Anteriormente Tomás Llanos ha publicado su trabajo en la revista riojana de cultura popular PIEDRA DE  RAVO en marzo del 2021. Aquí teneís otro de los lugares del horror en los que se hizo vivir a los españoles y españolas.

El CAMPO DE CONCENTRACIÓN QUE CASI NADIE RECORDABA. HARO (1938-1939)

Por la fecha, el último día de julio de 1938, vendrían en mangas de camisa, cargando, eso sí, con sus pobres petates, en previsión del duro invierno riojano. Los cien “prisioneros no aptos para el trabajo” llegaban a Haro procedentes del Campo de Concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos); cambiaban un Campo por otro, aunque ahora “tenían el honor” de inaugurar las instalaciones harenses.

Desembarcados en la estación de tren de la ciudad jarrera, serían escoltados por la Guardia Civil y por las milicias locales hasta la vieja fábrica de curtidos de los herederos de Etcheverría, su nuevo destino. Allí tendrían que acomodarse en los nada cómodos pabellones del complejo fabril, abandonado hacía ya algún tiempo. Aunque, no obstante, en mayo de 1937 habían sido ocupados durante algunas semanas por las tropas italianas acantonadas en Haro, y en los días previos a la llegada de los prisioneros se habían llevado a cabo las obras necesarias para su nuevo uso.

Imagen del CC de Haro
Aspecto actúal
Campo de concentración. Inserción urbana.

Así fue dispuesto por la Inspección de los Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP) después de que una delegación de la misma visitara el edificio a principios del mes de junio: se necesitaba levantar una tapia caída, “y sobre ella colocar unos piquetes y alambrada, así como poner una alambrada  en un muro que da a un lavadero en una parte del Campo, y tapiar o cerrar con maderas unas ventanas”. La obra, se sugería, podía realizarse con 25 prisioneros que se anticiparan a la primera expedición prevista. En realidad fueron 50. Los solicita el 24 de junio el propio jefe de la ICCP, el coronel Martín Pinillos, a la autoridad militar de la Sexta Región: “Ruego a V.E. se digne ordenar sea enviada una partida conductora al Campo de Concentración de Miranda de Ebro para recoger a 50 prisioneros de oficios albañiles y carpinteros, que serán conducidos al Campo de Concentración de Haro (Logroño)”.

Vista general, algo posterior 1. Parte final del Paseo de la Vega; terreno y edificios ocupados por el Campo de Concentración 2. Enfermería del Campo de Concentración 3. Cuartel de la Guardia Civil

Antes de que el Campo empezara a llenarse de prisioneros ya se habían presentado en la ciudad los oficiales del ejército que iban a regir el mismo. La primera mención la encontramos en la prensa regional. En su ejemplar del 14 de julio de 1938 el periódico La Rioja describe la misa oficiada en la iglesia de Santo Tomás en honor de Calvo Sotelo, “vilmente asesinado por la antiEspaña en la madrugada del 13 de julio de 1936”; preside la ceremonia el teniente coronel jefe del Campo de Concentración José Benacloig (será ascendido a coronel durante su estancia harense). Para aquella fecha también encontramos ya en Haro al alférez de Farmacia Fermín Taberna, encargado de la censura de las comunicaciones. Otros oficiales sanitarios, recordemos que el Campo acogía a prisioneros incapacitados para el trabajo, en su mayoría enfermos o heridos de guerra, fueron los médicos asimilados Daniel de Juana, padre de Iñaki de Juana Chaos, o Fernando Aguirre, natural de Haro.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La tropa encargada de la vigilancia, sin embargo, no se asentó en la ciudad hasta mediados de agosto; para ese momento probablemente el número de prisioneros trasladados era lo bastante grueso como para necesitar toda una Compañía para su custodia. Desde Logroño será enviada la Tercera Compañía de Servicios Auxiliares del Regimiento Bailén 24, al mando del capitán Cipriano Pascual, retirado por edad en 1930, pero de nuevo en activo a partir del golpe de Estado. El artículo que la prensa local dedica a la despedida de esta tropa de Haro nos permite datar con exactitud el cierre del Campo, así como el destino de los prisioneros que continuaban en él; leemos Nueva Rioja (22-10-1939) en noticia fechada el día anterior: “A las dos y media de la tarde de ayer, salió para Logroño la Tercera compañía de Auxiliares del Regimiento Infantería Bailén número 24, que durante catorce meses ha convivido con nosotros en la guarnición de la plaza prestando servicios de guardia y custodia en el Campo de Concentración de Prisioneros de Guerra recientemente trasladado a Lerma”.

De lo que no tenemos tanta información es del vivir diario de los prisioneros de guerra. No contamos, al contrario de lo que sucede en otros casos, con las memorias de ninguno de los concentrados. Apenas unas pocas referencias indirectas entresacadas de diversos documentos, algunas cartulinas postales remitidas desde el Campo, visadas por la censura militar, por supuesto, y una Memoria de la situación del recinto fechada en octubre de 1938 que se alberga en el Archivo General Militar de Ávila.

La imagen procede del Archivo General Militar de Ávila

Los datos obtenidos de esta Memoria hay que tomarlos con suma precaución. Aunque es anónima, está compuesta, sin duda, por alguno de los oficiales con mando en el Campo de Concentración en aquel momento.Redactada con un lenguaje y estilo paternalistas que sitúan al prisionero en un plano humano e intelectual ínfimo, su propósito es mostrar los méritos que van contrayendo los oficiales que lo dirigen ante la Inspección de los Campos de Concentración y ante el mismo Cuartel General del Generalísimo, que llega a ponderar su contenido.

Lo que sí deja patente de forma palmaria el escrito es el objetivoque se han marcado los rectores del Campo; en realidad, el objetivo último del propio hecho concentracionario: quebrar las mentes de quienes se opusieron al golpe de Estado, hacerles asimilar los viejos valores del nuevo Estado que se está gestando para incorporar a este a quienes, según su criterio, son aún recuperables; podemos leer, por ejemplo: “Los esfuerzos, dice, van encaminados para crear, mediante una suave acción correctiva —ni es el martillo el que pulimenta la piedra, sino el agua con su música y su canción— un estado de conciencia moral del prisionero, para enderezarlo, si torcido vino, física y moralmente, y hacerle sentir hondo la Majestad de Dios y de la ESPAÑA NACIONAL DE FRANCO”.

La imagen procede del Archivo General Militar de Ávila

El documento explica las razones por las que el Campo de Concentración se ha ubicado en Haro, apelando a unas motivaciones que nos provocarían unasonrisa malévola, si no fuera porque somos conscientes del sufrimiento padecido por aquellos hombres encerrados en unos viejos pabellones en absoluto salubres: “Fue elegido Haro, para Campo de Incapacitados prisioneros, hermoso lugar, rico en factores salubres naturales, a donde los buenos médicos del Norte, envían a convalecer a sus enfermos”. Continúa describiendo el complejo concentracionario, deteniéndose especialmente en las naves donde se apelotonan los prisioneros, aportando un plano esquemático. Detalla igualmente el edificio que sirve de enfermería, fuera del recinto, aunque muy cercano a él, suponemos que continuamente atestado, dadas las circunstancias personales de los concentrados (se han podido documentar 13 muertes de prisioneros).

La imagen procede del Archivo General Militar de Ávila

Alude a otras numerosas instalaciones de las que dispone el Campo: aseos, duchas, lavaderos, carpintería, cocina “amplia, limpia y clara, consta de varios hornos alimentados con leña”. También hay peluquería, leñera y un almacén, y abundante agua potable de buena calidad, “cuyas obras de acometida de desagüe hechas en el subsuelo finalizan la buena obra de adaptación de la vieja fábrica de curtidos”.

Detalle Interior

Se incluyen en este informe algunas gráficas referidas a la labor sanitaria desarrollada entre el 31 de julio de 1938 y el 10 de octubre del mismo año: prisioneros sometidos a cirugía, tratados de sarna o afectados por forunculosis. Gracias a ellas sabemos que en el momento de la redacción del documento ocupaban el recinto alrededor de 1.600 prisioneros (su capacidad máxima se había fijado en 2.000); a aquella primera expedición a la que nos referimos al inicio continuaron muchas otras, provenientes fundamentalmente de San Pedro de Cardeña, pero también de Lerma, el otro Campo de Concentración de la zona norte que albergaba “prisioneros inútiles para el trabajo”.

Entre las actividades cotidianas se mencionan los discursos patrióticos desarrollados por el teniente médico asimilado Fernando Aguirre Gato y la impartición de doctrina religiosa a cargo de los capellanes destinados en el Campo.

La imagen procede del Archivo General Militar de Ávila
Biblioteca Nacional de España. Lerma. Grupo de prisioneros, algunos con muletas

Finaliza la Memoria poniendo de relieve los logros obtenidos: se cita, completando la paradisiaca imagen dibujada,la creación de un orfeón de 70 miembros o una escuela sostenida por algunos internos que eran maestros. Se proyecta, además, impulsar una rondalla de ciegos, una biblioteca, una banda de música o un taller de zapatería y sastrería “en lo que fue carpintería del nuevo Campo de Concentración Escuela del Trabajo”—durante la visita de inspección que tuvo lugar en junio el director de esta Escuela ofreció el edificio a la delegación de la ICCP, siendo incautado junto a la fábrica de curtidos el día 22 de aquel mes—.

Como decíamos, se han podido documentar las muertes de 13 prisioneros durante su estancia en el Campo de Concentración de Haro, la mayoría producidas en la enfermería; todas, excepto dos, según se describe en sus actas de defunción, son debidas a enfermedades.

BENIGNO FERNÁNDEZ PÉREZ

Firma de Benigno

Uno de los prisioneros que deja su vida en Haro es el merindés Benigno Fernández Pérez. Fallece el 1 de mayo de 1939, a los 27 años de edad. En el Archivo Intermedio Militar Noroeste de Ferrol (AIMNOR) se conserva el Consejo de Guerra al que se enfrenta y que determinará su traslado a un Campo de Concentración. Según esta documentación Benigno era natural y vecino de Tudanca de Ebro, hijo de Rafael y de Victoria, soltero, de oficio campesino. Alto, moreno y de ojos castaños.

El primer papel que aparece en el expediente es su declaración ante la Comisión de Prisioneros y Presentados de Avilés (30-11-1937). Expone que “le sorprendió el Movimiento Nacional trabajando en Sargentes de la Lora”, permaneciendo allí tres o cuatro días, después de los cuales regresó a su pueblo. Estuvo en él durante un mes y cuando volvía a su lugar de trabajo fue “hecho prisionero por los rojos”. Añade que les convence de que iba a entregarse, por lo que se limitaron a trasladarlo a Bilbao. En la capital se afilia al Partido Comunista a finales de septiembre, enrolándose y combatiendo en un batallón de esta ideología (el Perezagua) hasta caer herido el día 21 de febrero.

La declaración no le libra de ser sometido a un proceso judicial militar que va a desembocar en un Consejo de Guerra celebrado en abril de 1938; de momento, a la espera del juicio, es trasladado a la prisión provisional del Cerillero, en Gijón.

La maquinaria legal entra en funcionamiento y empiezan a recabarse informes de su lugar de origen. Duro es el emitido por Pedro Gallo, jefe local de FET y de las JONS de Los Altos- Ahedo del Butrón: se ausentó de la zona nacional el 30 de julio de 1936, combatiendo “en las filas rojas” y “traicionando de esta suerte a España”. En cuanto a lo político social, “por su manera de hablar demostró ser de extrema izquierda, teniendo por compañía inseparable a un tal Cuesta, de Manzanedo, elemento peligroso e indeseable, y a un hermano político y primo, llamado Pedro, encartado en la Revolución de 1934, de antecedentes pésimos”. En lo religioso, “hace muchos años que no pisaba en la Iglesia”.

Sin embargo, las declaraciones de sus vecinos Francisco Fernández y Tomás Valdizán le son muy favorables: buen ciudadano, aunque influenciable, probablemente huyó por temor a ser movilizado o por tener un hermano político de izquierdas en Madrid, su libertad no sería peligrosa… Resultan tan favorables que la Guardia Civil de Valdenoceda, encargada de recolectarlas, se ve obligada a matizarlas ante el juez al que van dirigidas: “se trata de un pueblo de corto vecindario y están unidos estrechamente para poder hacer frente a la vida; pero no obstante, según informes adquiridos por los pueblos inmediatos, dicho individuo es laico, propagandista del Frente Popular, partidario del reparto social y el amor libre, y sostenía íntimas relaciones con individuos de la zona roja conceptuados como refinados comunistas, quedando todo esto patente al determinar pasarse a la zona roja, sin que haya sido molestado por las autoridades”.

El 16 de abril de 1938 se le toma declaración indagatoria, una vez que ya ha resultado procesado. Se presenta con unas muletas, ratificando la anterior declaración que tenía presentada, agregando, eso sí, que si se afilió al Partido Comunista fue por serle necesario para obtener un trabajo.

Cuatro días después se ve su Consejo de Guerra. La causa es sobreseída, aunque se dictamina que quede a disposición de la Junta Clasificadora de Prisioneros y Presentados de Gijón para ser enviado a un Batallón de Trabajadores. Mientras se decide su destino, vuelve a la cárcel del Cerillero. El 13 de junio de 1938 se procede nuevamente a su clasificación, disponiéndose su traslado al Campo de San Pedro de Cardeña. En fecha desconocida llega al Campo de Concentración de Haro, donde fallece a causa de una meningitis el primero de mayo de 1939.

Cementerio de Haro, donde fue enterrado Benigno Fernádez

Tomas Llanos

dimarts, 3 de maig del 2022

Presentación del libro: EXCAVACIÓN DE UNA FOSA COMÚN REPÚBLICA, GUERRA Y DICTADURA FRANQUISTA EN VILLANUEVA DE LA SERENA. 5 DE MAYO 2022. VILLANUEVA DE LA SERENA

 Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura

(ARMHEX)


NOTA DE PRENSA



Presentación en la CASA DE LA CULTURA DE VILLANUEVA DE LA SERENA del libro: EXCAVACIÓN DE UNA FOSA COMÚN REPÚBLICA, GUERRA Y DICTADURA FRANQUISTA EN VILLANUEVA DE LA SERENA, EL PRÓXIMO JUEVES 5 DE MAYO DE 2020, EN LA CASA DE LA CULTURA DE VILLANUEVA DE LA SERENA




La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX) organiza la:

Presentación del libro

EXCAVACIÓN DE UNA FOSA COMÚN

REPÚBLICA, GUERRA Y DICTADURA FRANQUISTA EN VILLANUEVA DE LA SERENA

Ángel Olmedo Alonso (Coordinador), Historiador de la  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX).

ISBN-13 978-84-09-34867-1


Edita: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX).

Con el apoyo y colaboración: Diputación Provincial de Badajoz.

JUEVES 5 DE MAYO DE 2022, 20:30 horas
Lugar : CASA DE LA CULTURA
Calle Carrera, 34
VILLANUEVA DE LA SERENA

INTERVIENEN

Ana Mansanet Concejala de Cultura en representación del Excmo de Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.

Ángel Olmedo Alonso, Historiador de la ARMHEX.

José Manuel Corbacho Palacios, Presidente de la ARMHEX (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura)

Entrada Libre hasta completar aforo


Al final del acto se llevará a cabo un

Homenaje a la víctimas de la dictadura franquista

Actuación musical con el cantaor de Villafranca "Tonio"  y el guitarrista Luis, de Fuente del Maestre.


ORGANIZA:

ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX).

COLABORA :

EXCMO. AYUNTAMIENTO DE VILLANUEVA DE LA SERENA






El Jueves día 5 de mayo de 2022, a las 20.30 h se presenta el libro EXCAVACIÓN DE UNA FOSA COMÚN. REPÚBLICA, GUERRA Y DICTADURA FRANQUISTA EN VILLANUEVA DE LA SERENA,  en la CASA DE LA CULTURA DE VILLANUEVA DE LA SERENA, en un acto organizado por la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.



Este libro ha supuesto un trabajo de seis años de investigación y responde a las demandas de los familiares víctimas de la represión y de la dictadura franquista quienes solicitaron que se hiciera público el informe llevado a cabo tras las actuaciones y excavaciones con metodología científica que se llevaron a cabo en la fosa común del cementerio de dicha localidad en el verano de 2016.

A partir de aquel trabajo inicial, el equipo de dirección de la actividad y de la asociación ha seguido estudiando, recopilando e interpretando los datos que han permitido reconstruir y conocer mejor aquellos hechos y avanzar en el proceso de recuperación de la memoria colectiva de las víctimas de la dictadura. En este sentido, el libro se estructura en tres apartados claramente diferenciados.

En el primero de ellos, el historiador, coordinador del libro, y miembro de la ARMHEX, Ángel Olmedo Alonso, hace un recorrido histórico sobre la situación sociopolítica de Villanueva de la Serena, en el periodo republicano, con sus convulsiones internas debido a las muy duras condiciones de vida de las clases trabajadora, a las que seguiría el desarrollo de una trama golpista, amparada por las fuerzas reaccionarias y fuerzas militares que tratarán de dar al traste con la experiencia del gobierno legítimo de la II República. En el estudio se recogen, además, los testimonios orales, la “memoria” de algunos de los familiares y víctimas de la dictadura, así como aquellos recogidos en los documentos oficiales de la dictadura. Esta parte del estudio concluye con saldo trágico que recoge un listado de más de trescientas cincuenta personas fusiladas a las que hay que sumar más de setecientas personas encausadas por diversos delitos y que de una forma u otra, sufrieron cárcel, multas o represión en diferentes grados y modalidades. Es de resaltar todo un apartado especial en el estudio del papel de la mujer en la comarca durante el periodo republicano y la posterior represión franquista, que afectó de forma especialmente virulenta a aquellas mujeres comprometidas con las ideas republicanas o simplemente por ser familia de otras víctimas.

En el segundo de los apartados, los arqueólogos Silvia Herrero Calleja y Juan Antonio Aranda Cisneros reseñan el desarrollo de la intervención arqueológica, dentro del estudio de un proceso represivo con la excavación de la zona delimitada como “fosa común” dentro del cementerio de Villanueva de la Serena.


Y en la tercera parte, la antropóloga Celia Chaves Rodríguez realiza un minucioso estudio de los restos recuperados que permiten reconstruir cómo fueron los momentos finales de estas personas, las huellas de la violencia, así como conocer otros datos interesantes sobre posibles enfermedades que hubieran padecido, características físicas, edad, altura o sexo con vistas a una ulterior identificación de ser eso posible. Así, de los datos aportados por la antropóloga, se deduce que se trataba de cuatro personas con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años, inhumados en dos fosas.

Ninguna sociedad democrática de calidad que merezca tal nombre, puede asentarse sobre el olvido e impunidad de los crímenes del pasado. Por ello, a pesar de la incomprensión de algunos entornos sociales, el trabajo de historia, memoria, y justicia es necesario para profundizar en la calidad democrática de nuestro país.

El resultado de este trabajo nos reafirma en los objetivos de nuestra asociación, que precisamente cumple este año el XX aniversario desde su fundación y que se centran, precisamente, en luchar con los familiares de las víctimas de la represión y dictadura franquistas e instar a que los poderes públicos implementen políticas públicas, dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática en nuestra comunidad, desde el triple prisma de la verdad, la justicia y la reparación.

La edición de este libro ha sido posible gracias a la colaboración entre la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEx), la Diputación de Badajoz.




Sondeos arqueológicos fosa común Villanueva de la Serena. 2016.Foto: ARMHEX









--
ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX).
 
 
Apartado de Correos nº 17
BADAJOZ. 06080.

dissabte, 30 d’abril del 2022

Resistencia y lucha de las mujeres en el tardofranquismo

 https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2022/04/30/resistencia-y-lucha-de-las-mujeres-en-el-tardofranquismo/


VERDAD JUSTICIA REPARACIÓN

Por Clara Gutiérrez, activista de La Comuna

Los pasados días 22 y 23 de abril han tenido lugar, en Madrid, las Jornadas sobre represión y lucha de las mujeres en el tardofranquismo, organizadas por el Grupo de Mujeres de La Comuna, asociación de presos y represaliados por la dictadura franquista.

En estas jornadas se ha señalado la importancia de prestar atención al tardofranquismo, un periodo clave de nuestra historia reciente que, sin embargo, sigue enfrentándose a un importante abandono teórico/académico y político. Es evidente que hay grandes intereses en juego y que hay sectores que se benefician de este olvido impuesto sobre los años finales de la dictadura y sobre la forma en que se gestó la denominada "Transición", pero una sociedad democrática no puede sostenerse sobre la amnesia y el silencio.

Precisamente otro de esos silencios que estas jornadas buscaban superar es el que rodea a las mujeres en la historia en general, y en la historia del tardofranquismo en particular. En este sentido, se ha enfatizado la necesidad de atender a las experiencias de las mujeres y de dejar atrás ese relato androcéntrico que continuamente nos relega a un lugar secundario, invisibilizando nuestras existencias, vivencias y resistencias. A lo largo de las diferentes mesas, mujeres diversas (obreras, estudiantes, bolleras, madres, presas…) han sido visibilizadas como protagonistas de un relato que, demasiado a menudo, las continua excluyendo, esencializando y victimizando.

Una idea clave que se ha transmitido en estas jornadas es que la represión (en este caso la represión franquista) no puede entenderse sin las resistencias (en este caso las resistencias antifranquistas y feministas). Es importante, por tanto, que a la hora de abordar las experiencias de las mujeres durante el tardofranquismo, lo hagamos desde una perspectiva que trascienda el padecimiento, de forma que el relato no se centre exclusivamente en el eje de la represión, sino que se aborden también las experiencias de las mujeres como sujetas activas, como luchadoras antifranquistas y como resistentes.

Se ha incidido, asimismo, en que esta historia, la historia de la resistencia, la estamos construyendo ahora y la estamos construyendo entre todas, a través de encuentros como este, basado en el debate entre activistas y académicas (y académicas-activistas y activistas-expertas) y estructurado en torno a diversos espacios clave: cárceles, reformatorios, maternidades, fábricas, universidad, barrios y los diversos espacios de los que el movimiento feminista se apropió tras su (re)nacer en los años 70.

La represión (tardo)franquista

Gracias a los cada vez más numerosos estudios publicados, hoy sabemos que la represión de género jugó un papel clave para el franquismo durante el golpe de Estado, la guerra y la larga posguerra. Pero también es necesario insistir, frente a un determinado relato dulcificador sobre el tardofranquismo, en que esta represión mantuvo su centralidad hasta el fin de la dictadura. El caso del robo de bebés, por ejemplo, muestra cómo el crimen mantuvo su raíz represiva aunque evolucionaran los discursos o prácticas concretas, produciéndose un desplazamiento desde las prisiones de mujeres hacia otros espacios como las maternidades. El caso del Patronato de Protección a la Mujer también es muy significativo en este sentido, pues como ha demostrado la investigadora Carmen Guillén, los internamientos se volvieron más indiscriminados en los años 60 de lo que habían sido en la posguerra, aumentando así la arbitrariedad de este encierro brutal contra aquellas jóvenes cuya sexualidad no se amoldaba a los preceptos nacionalcatólicos.

Igualmente, en el contexto de los cambios sociales y económicos que tuvieron lugar en los años 60 y 70, la represión siguió ejerciéndose ferozmente contra las mujeres que se organizaban políticamente en fábricas, barrios y organizaciones estudiantiles. Esto demuestra que el régimen no estaba dispuesto a permitir cambios en la base nuclear de su sistema social: un orden de género basado en la idea de la complementariedad entre una feminidad-privada-reproductiva-pasiva y una masculinidad-pública-productiva-activa. Por ello la represión de género franquista es una represión total, capilar, que permea todos los espacios. De ahí la necesidad de atender a los aspectos específicos de la represión de las mujeres en las comisarías, cárceles, las maternidades, los centros del Patronato o las fábricas del tardofranquismo, por ejemplo, pero también en otros espacios "olvidados", como los manicomios, donde tuvieron lugar violencias brutales, como demuestra, para el caso del Manicomio de Jesús en Valencia, el libro Nueve nombres de María Huertas Zarco.

Resistencias

Como decíamos, la represión no puede entenderse sin las resistencias. Las mujeres combatieron al franquismo desde el primer momento (por ejemplo alistándose como milicianas en el ejército republicano tras el golpe de Estado o participando en la evacuación de los niños y niñas de la guerra, por señalar solo algunas de las múltiples áreas en las que se implicaron) y, una vez perdida la guerra, siguieron resistiendo durante la larga posguerra, el tardofranquismo, la "Transición" y hasta hoy.

Se ha señalado muchas veces, su primera resistencia consistió en sobrevivir. En el entorno extremadamente hostil de la dictadura, su mera supervivencia se convirtió en una forma de resistencia. Centrándonos en el periodo del tardofranquismo en particular, a lo largo de estas jornadas hemos podido comprobar cómo las mujeres resistieron a las comisarías y cárceles, a los reformatorios del Patronato, a la explotación en las fábricas, a las carencias en los barrios, al asfixiante control social y familiar… Pero las mujeres resistieron no solo salvando sus vidas, sino también afirmando sus identidades y defendiendo su dignidad, tanto a través de "pequeños" gestos cotidianos como mediante estrategias de lucha más organizadas. Así, las mujeres se organizaron en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, en los barrios y en todos los ámbitos donde se encontraban para luchar contra la dictadura y por mejorar sus condiciones de vida. No es de extrañar, por tanto, que muchas de estas experiencias de organización colectiva acabaran cristalizando en un movimiento feminista que durante la "Transición" abogaría por una transformación radical de la sociedad bajo la idea de que lo personal es político.

La estela de esa resistencia de las mujeres antifranquistas llega hasta hoy, a través de su lucha por la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. En el ámbito de la verdad, su lucha continúa porque, como hemos visto, aun quedan muchas piezas por montar para componer un relato sobre la dictadura franquista que incorpore las experiencias de las mujeres, de todas las mujeres. Si bien se ha alcanzado un grado de conocimiento importante sobre lo ocurrido durante la posguerra y el primer franquismo, hay un importante vacío sobre todo lo que tiene que ver con el tardofranquismo (y más con las mujeres en e tardofranquismo). Estos vacíos se aprecian también si atendemos a la realidad específica de determinados grupos, como por ejemplo las lesbianas, cuya memoria histórica se ve obstaculizada por la falta de referentes a las que acudir para trazar esa genealogía y por haber sido represaliadas por la vía de una psiquiatrización que apenas ha dejado huella documental. Otra demanda concreta en este sentido tiene que ver con la opacidad de la Brigada Político Social o el Patronato de Protección a la Mujer y de otras instituciones implicadas en la represión franquista, como la Iglesia católica, que sigue bloqueando el acceso a los archivos y, con ello, torpedeando el derecho a la verdad tanto de las víctimas como de la sociedad en su conjunto.

El principio de justicia, por su parte, reconoce tanto el derecho de las víctimas a un proceso judicial como la obligación del Estado de investigar las violaciones de Derechos Humanos y juzgar a sus autores. En esta lucha contra la impunidad es esencial recordar que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles e inamnistiables, de ahí que la lucha por la justicia sea una línea de trabajo fundamental para organizaciones como La Comuna, por medio de la interposición de querellas (tanto en Argentina como en el Estado español) y el señalamiento a los responsables de los crímenes perpetrados bajo la dictadura. Lo cierto es que a la hora de denunciar los crímenes sufridos durante la dictadura, las mujeres han de superar diversos obstáculos vinculados, fundamentalmente, a una consideración de sus experiencias como secundarias y a una concepción patriarcal de la justicia. En este sentido, se ha señalado la necesidad de trabajar en definiciones no androcéntricas de lo que se entiende por trabajos forzados o tortura, por ejemplo. Respecto a los perpetradores, en estas jornadas se ha señalado a una gran diversidad de agentes que no han sido juzgados, que no han asumido su responsabilidad y que, por supuesto, no han pedido perdón. Al interior de las instituciones represivas (la Iglesia, la Sección Femenina, la psiquiatría, la Brigada Político Social…) se han destacado en estas jornadas nombres propios como el cardenal Gomá, el psiquiatra Vallejo Nájera o los torturadores Antonio González Pacheco (Billy el Niño), Benjamín Solsona y Ángel Castellanos, pero estos individuos no fueron "monstruos aislados" sino perfectos eslabones en el engranaje represivo franquista, un engranaje que agrupó a psiquiatras, policías, jueces, empresarios, políticos, militares y a un amplio grupo de otros profesionales.

El derecho a la reparación tiene tanto una dimensión individual (de restitución, de indemnización y de rehabilitación) como una dimensión colectiva, a través de medidas simbólicas de restitución moral. En este sentido, es reparación que las luchadoras antifranquistas sean reconocidas como tales por parte del Estado y que la sociedad en su conjunto reconozca que estamos en deuda con ellas. Para ello se requiere, claro, de una sociedad (in)formada que sepa, por ejemplo, quién fue la maestra republicana Justa Freire, quién fue el militar Millán Astray y por qué es la primera y no el segundo quien merece tener una calle en Madrid. Otra medida de reparación tiene que ver con la conservación y señalización de espacios de memoria, como se ha conseguido en la antigua prisión provincial de mujeres de Valencia o en la antigua maternidad de Peñagrande en Madrid, en los que hoy una placa explica lo que allí ocurrió. Pero lo cierto es que la mayor parte de los espacios represivos empleados por el franquismo contra las mujeres siguen sin señalizarse, habiendo, en muchos casos, desaparecido, lo que constituye una pérdida irreparable.

Todas estas medidas están directamente vinculadas con las garantías de no repetición. Para el caso concreto que aquí nos ocupa, la memoria feminista antifranquista se configura como nuestra mayor garantía de no repetición. Debemos, por tanto, seguir trabajando juntas para continuar tejiendo esa genealogía que nos permite conectarnos con las experiencias de las mujeres republicanas y antifascistas, de las mujeres que se resistieron en las cárceles, en los reformatorios, en los barrios, en las fábricas, en las universidades y en los hogares. Es esta genealogía la que nos permite no tener que partir de cero ante las amenazas que se avecinan. Esta memoria feminista antifranquista es una fuente de valores inquebrantables y una escuela de lucha y resistencia. Por ello, no puedo acabar sino dando las gracias a estas luchadoras y diciendo que es un orgullo caminar a vuestro lado y que seguimos, juntas, unidas, fuertes, porque aquí no se rinde nadie.