Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
José Doldán, Marcelino Rodríguez o Lisardo Feijoo ya descansan en el cementerio de San Vicente de Fervenzas, en Aranga, con una placa compartida sobre una tumba en el suelo. Con ellos están los restos de otros doce vecinos, entre ellas Francisca Latas, la mujer que escondió a los tres maquis en su pajar y por lo que también fue fusilada durante la dura posguerra en 1946. La Asociación por la Recuperación de los Desaparecidos durante el Franquismo coordinó ayer en el camposanto un acto de dignificación de los 15 represaliados previo a la inhumación. Los restos de cada uno de ellos se encontraban en sendas cajas que fueron depositadas después de un acto lleno de música (a cargo del grupo Os Valuros) y poesía, dirigido por el presidente de la asociación, Santiago Carcas, y su pareja, oriunda de Aranga, Ángeles Piñeiros. La bandera tricolor de la República presidió el acto.
Buscaban a los tres hombres ya mencionados porque eran los que habían notificado los testigos, niños a los que la Guardia Civil obligaban a contemplar una vez fusilados, en el propio cementerio de Fervenzas, para que dieran cuenta de las represalias a quienes defendían la ideología equivocada. «Pero aquí mismo nos encontramos más y más cuerpos cuando hicimos la prospección en el 2019, solo uno de ellos estaba dentro de un ataúd», señala Santiago Carcas, quien también contó con la colaboración de concejales de Aranga para dar con las tumbas de otros represaliados en Vilarraso, donde este sábado repetirán homenaje para 21 inhumados y el domingo a otros 8 en Santa María de Lagostelle, en Guitiriz.
Para desarrolla toda esta labor, Santiago y Ángeles han comprometido sus pagas extras y realizado recaudaciones populares con escaso éxito. Por eso insistieron en que estuviera presente un representante de la Diputación de A Coruña, «porque nos ha apoyado mucho en estos trabajos de Aranga».
El himno gallego cerró el emotivo acto en el que apenas había vecinos. Ángela anunció el final así a los presentes: «Xa está feito, amigos, xa formades parte da Historia».
Desde 1933 hasta 1945, la Alemania nazi operó más de 1.000 campos de concentración con el fin de mantener presos y exterminar a judíos, comunistas, anarquistas, personas con discapacidades y demás colectivos calificados como inferiores o traidores por el ideario nazi. Los más sangrientos fueron los Campos de Auschwitz, Treblinka, Belzec y Dachau, donde morían más de 1.000 personas al día. En España el Franquismo creó 300 campos de concentración que funcionaron desde el golpe militar hasta finales de los años 60, encerrando entre sus paredes a más de un millón de españoles que serían utilizados por el régimen como mano de obra esclava. Gran parte de las políticas de construcción de la posguerra están hechas con la mano de obra forzosa de estos prisioneros de campos de concentración que, en Galicia, llegaron a poner en pie uno de los mayores aeropuertos de la Comunidad. 2.000 presos políticos que durante una década trabajaron para convertir un pequeño aeródromo en un aeropuerto internacional: el aeropuerto de Santiago de Compostela.
Campo de concentración de Dachau. https://www.tiqets.com
Los campos de concentración franquistas eran lugares de exterminio, de selección, de castigo y de reeducación y, aunque la mayoría de los internados eran prisioneros de guerra, también había presos políticos tales como maestros, periodistas, militantes o simpatizantes de las organizaciones republicanas. Por los campos de concentración de Franco pasaron entre 700.000 y 1.000.000 de españoles que sufrieron el hambre, las torturas, las enfermedades y la muerte. La mayoría de ellos además fueron trabajadores forzosos en batallones de esclavos.
Prisioneros del campo de concentración de Irún realizando el saludo fascista. https://www.elperiodico.com
La mayoría de estos campos se establecieron en plazas de toros, conventos, fábricas o recintos deportivos. Ninguno de los presos solía ser juzgado ni acusado formalmente, ni siquiera por tribunales franquistas, y pasaban una media de cinco años retenidos en ellos. La comunidad autónoma que más campos albergó fue Andalucía, pero los hubo por todo el territorio español.
Campo de concentración en la plaza de toros de Santander. http://www.loscamposdeconcentraciondefranco.es
En Galicia tuvimos once. En Cedeira, Ferrol, Betanzos, Muros, A Pobra, Rianxo, Padrón, Oia, San Simón, San Clodio y A Guarda. Uno de ellos fue el que contribuyó a crear el mayor aeropuerto gallego, el campo de concentración de Lavacolla.
Ruinas de la fábrica donde se instaló el campo de concentración de Betanzos. https://www.asociacionbuxa.com
En octubre de 1932 un grupo de aficionados a la aeronáutica decidía constituir un aeroclub en la ciudad de Santiago de Compostela. El 28 de diciembre se nombra la primera junta directiva que dos años más tarde selecciona los terrenos para levantar un aeródromo en la zona denominada Crucero Bonito, en Lavacolla. Las primeras obras, a principios de 1935, suponen la explanación y compactación de tres zonas de aterrizaje, que llevan a la inauguración del Aeropuerto de Lavacolla, el día 28 de julio de 1935, aunque más que un aeropuerto seguía siendo un pequeño aeródromo.
Lavacolla fue cerrado en 1939 pero las autoridades franquistas creían que allí podría instalarse una academia de aviación y un gran aeropuerto internacional transoceánico para Galicia pero, para ello, necesitaba ampliarse la capacidad de sus instalaciones. Franco vio en los presos políticos la mejor manera de sacar adelante el proyecto así que, ese mismo año, los reclusos del Campo de Concentración de Lavacolla eran reconvertidos en miembros de un Batallón de Trabajadores. Mismo perro, distinto collar.
Batallones de trabajadores en Nanclares de Oca, Álava. https://www.lugaresconhistoria.com
Este Campo estaba instalado en unas viejas naves próximas al aeropuerto que se encontraban en estado ruinoso. En su interior convivían hacinados y en condiciones infrahumanas entre 2.000 y 3.000 prisioneros, que comenzaron a trabajar desde 1940 en las obras de ampliación de Lavacolla.
Campo de concentración en una antigua azucarera en Padrón. https://twitter.com/CondeQuevedo
Según el testimonio que nos dejaron algunos de los prisioneros, el batallón tenía que formar a las 5 de la mañana, tomaban café (o agua estancada) y partir a su destino a pie durante unos tres kilómetros. En el tajo tenían que cavar, picar y cargar tierra y piedra en varios vagones que trasladaban sobre una vía a distintos cerros para allanarlos. Según algunas estimaciones, estos esclavos movieron más de 40.000 Toneladas de tierra para crear la plataforma sobre la que se construiría la nueva y flamante pista de aterrizaje.
Daba igual que lloviera, hiciera sol o nevara. Casi sin ropa y a merced de los elementos, recibían palizas, torturas y vejaciones si no cargaban lo suficiente o por el simple placer de sus sádicos captores. Además, para hacer sus necesidades, ellos mismos tuvieron que cavar una gran cuneta al lado del campo, en la que habitualmente eran lanzados por los guardias por pura diversión.
Prisioneros de guerra republicanos realizando trabajos forzados. http://www.loscamposdeconcentraciondefranco.es
Pero no solo prisioneros políticos construyeron Lavacolla, también los hombres de Santiago de Compostela eran obligados a dedicar una jornada semanal a la obra. Solo los que pagaban una compensación de 5 pesetas (unos 0,03€) se libraban de trabajar.
El Campo de Concentración de Lavacolla cerró sus puertas en 1945 pero los trabajos forzados en las obras del aeropuerto se mantuvieron hasta 1950, año en que se finalizó la nueva pista de aterrizaje que cumplía con los requisitos exigidos a un aeropuerto internacional. Uno de los edificios originales del campo es en la actualidad un hostal y restaurante.
Hostal San Paio, en uno de los edificios del campo de Lavacolla. https://www.facebook.com/hostalsanpaio
La apertura provisional al tráfico comercial nacional e internacional se produjo el 30 de junio de 1947. Un sencillo barracón de madera servía de protección para los viajeros. Pero no sería hasta la década de 1960 cuando se puede hablar de un aeropuerto comercial real, cuando se le dotó de las infraestructuras necesarias para su volumen de pasajeros, como son el parque contra incendios, la nueva torre de control y la terminal de pasajeros.
Barracón de madera del aeropuerto. https://www.elcorreogallego.es
El 2 de abril de 2020 el BOE publicaba el cambio de nombre del aeropuerto, que pasaba a denominarse Santiago-Rosalía de Castro, en homenaje a la escritora más representativa de la lengua gallega, con motivo del 180 aniversario de su nacimiento, y reivindicar así su memoria y su contribución a Galicia.
El caso del Lavacolla no fue único en Galicia. El Obispado de Ourense o el Pazo de Adai en Lugo fueron otras de las obras que Franco encomendó a presos políticos, mano de obra esclava.
Pazo de Adai. https://pazodeadai.files.wordpress.com
En el año 2006 se inauguraba en Lavacolla un monolito de piedra en memoria de aquellos presos que fueron tratados como esclavos, muy cerca del aeropuerto que ellos mismos habían levantado con sus propias manos.
El 10 de diciembre de 1937, el párroco de Lavacolla oficiaba una misa en honor de la Virgen de Loreto, patrona de las fuerzas aéreas y de la aeronáutica. Justo a la derecha del altar colgaba glorioso un gran estandarte de la Alemania nazi, testigo de la alianza entre Franco y Adolf Hitler. Los presos de Lavacolla no tenían ni a Dios de su lado.
Misa en Lavacolla. http://guerraenlauniversidad.blogspot.com
Iván Fernández Amil. Historias de la Historia.
Referencias:
HERNÁNDEZ DE MIGUEL, C. Los campos de concentración de Franco. Ediciones B, 2019
Ingeniero Industrial que trabaja como Jefe de Compras, escritor, storyteller y conferenciante. Iván además colabora en varios diarios, en radio y distintos podcasts, y utiliza su habilidad como Storyteller para ayudar a las empresas a vender más empleando el poder de las historias. Es seguido por decenas de miles de personas en la red profesional LinkedIn, donde fue galardonado como Top Inspira y es considerado un referente en habla hispana. En los diarios Quincemil y Treintayseis publica todos los domingos artículos dedicados a divulgar, recordar y reivindicar a las empresas, lugares y personajes que han cambiado Galicia y el mundo.
Organizadas por el Grupo de Trabajo sobre Didáctica de la Memoria Democrática que integran profesoras y profesores de Geografía e Historia de los institutos públicos onubenses.
Martes 10 y miércoles 11 de mayo, en el Salón de Actos de la Facultad de Educación, Psicología y Ciencias del Deporte de la Universidad de Huelva.
Lunes, 9 de mayo de 2022. La Universidad de Huelva acogerá el martes y miércoles de esta semana las III Jornadas de Memoria Democrática, un evento de carácter educativo organizado por el Grupo de Trabajo sobre Didáctica de la Memoria Democrática que integran profesoras y profesores de Geografía e Historia de los institutos públicos onubenses.
Para esta tercera edición, que se celebrará bajo el lema Educar en Derechos Humanos, los docentes onubenses han elaborado un programa que arrancará el martes por la mañana con la ponencia Mujer y franquismo: el caso de Las Rosas de Zufre, centrada en la terrible y, como tantas otras, poco conocida historia de las 16 mujeres y 5 hombres de Higuera de la Sierra que fueron asesinadas y enterradas en una fosa común el 4 de noviembre de 1937. Entre las acusaciones que el jefe local de Falange Española valoró para ordenar aquel crimen, estaba que algunas de las mujeres eran “marxistas, propagandistas y provocadoras”, y que «según rumores», en la casa de una de ellas, Remedios Gil, «se ensayaban las coplas marxistas de las Juventudes Socialistas” (a las que pertenecían la mayoría de las jóvenes asesinadas). La profesora de Antropología de la Universidad de Sevilla Raquel Almodóvar, autora de 4 de noviembre: Una historia (des)narrada de la Guerra Civil en Zufre, y la escritora y profesora de Lengua y Literatura Pura Sánchez serán las responsables de defender y proponer el debate de la ponencia.
Tras el descanso, a las 12, 30 horas tendrá lugar el debate Niños robados, que abundará en la incidencia que también tuvo en Huelva otra de las aberraciones propias de la dictadura, como fue el robo de bebés para ser adoptados por familias beneficiadas por el régimen de Franco, cuyas consecuencias siguen afectando hoy día a miles de familias de toda España. La charla contará con la participación de la periodista onubense Raquel Rendón, quien ha publicado recientemente la investigación Los hijos que no enterramos, en la que se detalla y documenta cómo el franquismo arrancó a los niños de los brazos de sus madres, y se los entregó a otras familias cambiando su filiación y borrando las huellas de su nacimiento, para que nunca llegaran a conocer sus auténticas raíces. Con el devenir de los años, esta abominable práctica derivó en un «mercadeo sin escrúpulos» de recién nacidos en el que se vieron implicados sanitarios y religiosos. Solo en la provincia de Huelva hay más de 200 familias víctimas de aquella trama, de la que hay casos fechados con mucha posterioridad a la muerte del dictador y la restauración de la democracia en España. De hecho, una de las denuncias onubenses se refiere a un bebé nacido en 2001. Junto a Rendón, cuyo trabajo servirá para ilustrar el coloquio, participarán integrantes de la asociaciones SOS Bebé Robados Huelva y Afectados por Bebés Robados de Andalucía (ABRA), así como dos madres cuyos bebés fueron robados por la trama tras su nacimiento, y dos de aquellos niños robados, Cinta y Enrique, quienes descubrieron la trágica y cruel verdad de su origen familiar gracias al persistente trabajo de investigación y divulgación de las asociaciones que aún reclaman una respuesta judicial que restituya los derechos de los menores robados por la dictadura y de sus ascendientes.
La tarde de la jornada del martes estará dedicada al desarrollo de experiencias didácticas para el alumnado de secundaria y bachillerato, y finalizará con la presentación de la reedición de Perseguidos, el trabajo de investigación escrito por el periodista Rafael Moreno que indaga sobre las historias de personas represaliadas en la provincia de Huelva durante la Guerra Civil y los años posteriores de régimen fascista, y recupera la vida de personas que vivieron en primera persona la represión franquista.
Conocer la represión y consecuencias de la dictadura franquista
El segundo y último día de las III Jornadas de Memoria Democrática estará centrado en la represión, persecución y castigo que sufrieron los onubenses que defendieron la democracia y la Segunda República tras el cruento golpe de estado perpetrado por el general Francisco Franco y otros jefes de Ejército traidores al orden constitucional el 18 julio de 1936, y durante las casi cuatro décadas de dictadura militar y ausencia de libertades y derechos esenciales.
Así, a las 10,00 horas, el delegado en Andalucía de la Amical de Mauthausen, Ángel del Río, hablará sobre Exilio y Deportación. Andaluces en los campos nazis, y sobre el trabajo de recuperación histórica y exigencia de expresiones de reparación y justicia para los andaluces demócratas que fueron deportados por el régimen de Franco a campos de concentración y exterminio del nazismo, así como para los familiares y amigos de las personas supervivientes y las asesinadas en los campos del III Reich.
La sesión continuará con la ponencia Campos de concentración en Sevilla y Huelva, que correrá a cargo de Cecilio Gordillo, integrante Todos los Nombres, un colectivo nacido, entre otros fines, para hacer de la memoria histórica y democrática «un factor de identidad social a partir del reconocimiento público de los errores del pasado y de la reafirmación de los valores y convicciones que deben sustentar una sociedad democrática». En este sentido, Todos los Nombres trabaja por el reconocimiento de todas las personas que sufrieron la represión franquista, aportando en muchos casos información desconocida y haciéndola accesible desde un concepto de servicio público, para generar un «proceso social de memoria frente a olvido», en particular el que afecta a las personas que, como consecuencia de la represión, deben ser objeto de reparación ética y social.
Las III Jornadas de Memoria Democrática finalizarán con la charla La represión al colectivo LGTBI durante el franquismo. El caso paradigmático de la cárcel de Huelva, en la que el periodista granadino afincado en Huelva Rafael Adamuz recupera la memoria de las personas perseguidas y condenadas a internamientos en cárceles dotadas con crueles programas de tortura y «reconversión» para personas lesbianas, gais y transexuales. El centro penitenciario de Huelva jugó un papel destacado en la represión del régimen franquista contra colectivo LGTBI.
Abiertas al público general «hasta completar aforo», las Jornadas de Memoria Democrática están dirigidas al alumnado de enseñanza secundaria y bachillerato. La organización corre a cargo del Grupo de Trabajo sobre Didáctica de la Memoria Democrática, que integran profesoras y profesores de Geografía e Historia de los institutos públicos onubenses IES La Rábida, IES Fuentepiña, IES Fuente Juncal, IES Alborá e IES Alto Conquero. El Grupo cuenta con el apoyo y la colaboración de la Universidad de Huelva, del Centro de Investigación en Pensamiento Contemporáneo e Innovación para el Desarrollo Social (COIDESO) de la UHU, cuya misión principal es el análisis de los grandes retos que plantea la sociedad contemporánea en materia de educación, igualdad y movimientos poblacionales, y de EPITEC (Educación Patrimonial para la Inteligencia Territorial y Emocional de la Ciudadanía), que desarrolla proyectos de investigación para la «educación patrimonial desde una perspectiva interdisciplinar, holística, integradora, interactiva, innovadora y socialmente participativa y transformadora».