divendres, 28 d’octubre del 2022

La falsa marquesa que robó bienes y cuadros de las víctimas del franquismo

 https://www.eldiario.es/cultura/falsa-marquesa-robo-bienes-cuadros-victimas-franquismo_1_9655577.html

SaqueoMarquesaOk

Peio H. Riaño


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Su nombre era María Teresa Álvarez Herreros de Tejada, había nacido en Toledo, en 1915, y al acabar la Guerra Civil estaba en Madrid, vivía en el número cuatro de la Plaza de la Independencia, frente a la Puerta de Alcalá. O eso decía. A María Teresa no le costó hacer confundir la realidad con la mentira. Hoy en ese portal hay un restaurante de moda con nombre de faraón. Acababa de cumplir 25 años cuando a finales de marzo de 1939 el ejército de Francisco Franco entró en Madrid y puso fin a la Guerra Civil que había provocado. A los pocos meses se acercó a una imprenta y encargó unas tarjetas de visita y dio una curiosa orden: en la pequeña cartulina blanca de presentación no podía aparecer su nombre, ni su dirección ni su teléfono, como quien desea que nadie sepa cómo encontrarla. Sólo tres palabras impresas: “Marquesa de Arnuossa”. ¿A qué le podía temer una noble durante el franquismo?

Entre las actas del expediente dedicado a “la marquesa”, que conserva el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), aparecen un par de estas tarjetas. En una de ellas María Teresa escribió: “Autorizo a mi doncella Modesta Rodríguez Guzmán para pagar y firmar el acta del depósito del Museo del Prado”. Y firma: “La marquesa de Arnuossa”, el 18 de agosto de 1941. Tenía una letra clara, vertical, educada, muy fina, una caligrafía de aristócrata. Una letra inalcanzable para Modesta, que firmó varias actas de entrega de bienes y obras de arte de las que se apropió María Teresa. Entre noviembre de 1939 y febrero de 1947, la marquesa saqueó casi 400 enseres. A diferencia de Luis Ortiz, el director del Instituto Ramiro de Maeztu que cargaba camionetas para decorar su colegio, ella acudía sin permisos de la cúpula del franquismo a los depósitos donde se exponían los bienes “huérfanos” de las víctimas del franquismo.

Robar fuera de control

Su afición a quedarse los bienes de las víctimas del franquismo arranca el 14 de octubre de 1939. Ese día se acercó al Palacio de Hielo, en la calle del Duque de Medinaceli –que terminaría convirtiéndose en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cerrado desde 2007–. Allí, en la planta baja se exponían los bienes de los dueños desaparecidos. Y reconoció cuatro abanicos y un reloj como suyos. Los objetos provenían de la dirección Agustín Durán, 22 y de alguna manera que desconocemos logró convencer al funcionario del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) de su propiedad, que apuntó esta incoherencia antes de entregárselos a la joven.

Lo más sorprendente de este caso de expolio durante el franquismo es que María Teresa no figura en los libros de incautaciones de la Junta del Tesoro Artístico republicana. Y nunca portó documento que demostrara que fuera dueña de todo lo que se llevó. Sí juraba “por Dios” y por “su honor” que las piezas eran suyas. Es más, en numerosos casos, el origen de la incautación dejaba claro que no eran suyos. María Teresa Álvarez Herreros de Tejada tenía una especial capacidad para imaginar y persuadir.

Es la respuesta que encontramos en las escasas declaraciones, documentos y testimonios que hemos hallado en los últimos meses de investigación en el Archivo General de la Administración, el Archivo General del Ministerio del Interior, el Archivo Judicial Territorial de la Comunidad de Madrid, el Archivo de la Corona de Aragón, el Archivo de Instituciones Penitenciarias, el Archivo del Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de España y el citado IPCE. La marquesa de Arnuossa protagonizó la vida, aventuras y desventuras de una novela picaresca y se convirtió en la Lazarilla de Tormes de la posguerra.

Una España sin honor

El relato del falso sentido del honor y de la hipocresía empezó a escribirse de su puño y letra cuando el nueve de noviembre de 1939 se acercó al desaparecido Frontón Jai Alai, ubicado en la calle de Alfonso XII, y señaló una mesa “Boulle” como suya. Debió de convencer al funcionario del SDPAN con una declaración jurada, que se conserva: “Como justificante de la mesa llamada ”Boulle“ conocida siempre por Luis XV, cuya propiedad llegó a mis manos como otros varios enseres y objetos por herencia de mi abuelo materno don Feliciano Herreros de Tejada, Presidente del Consejo de Estado y embajador extraordinario en México cuando el fusilamiento del emperador Maximiliano. Compró esa mesa y demás muebles, objetos etc al poco tiempo de ocurrir este hecho, correspondiendo a mi difunta madre y por lo tanto a mí”. Usaba a su ilustre abuelo para convencer al personal encargado de la custodia de las exposiciones.

Feliciano Herreros de Tejada (1829-1897), abuelo de María Teresa, fue un periodista de La Iberia, dirigido por Práxedes Mateo Sagasta, que saltó a la política y formó parte de las Cortes Constituyentes de 1869. El presidente Juan Prim y Prats lo nombró subsecretario de presidencia del Consejo de Ministros. Gran valedor de Amadeo de Saboya para el trono español, Feliciano aparece entre los personajes retratados por el pintor Antonio Gisbert, en el lienzo del Museo de Historia de Madrid, Amadeo de Saboya ante el cadáver de Prim. Gracias a su fidelidad al liberalismo durante la Restauración fue recompensado como senador por las provincias de Granada, Puerto Rico y Badajoz.

Es cierto que Amadeo de Saboya lo envió a México, pero no como embajador, tal y como declaró María Teresa, sino para negociar con el gobierno de Benito Juárez el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Y aunque fue miembro del Consejo de Estado nunca figuró como presidente, ni recibió ningún título nobiliario por sus labores. María Teresa reconstruía su pasado con cada visita a alguno de los depósitos repartidos por la ciudad.

Poca nobleza

Los padres de María Teresa tampoco tuvieron título nobiliario. Antonio Álvarez fue ingeniero en el Cuerpo de Caminos, Canales y Puertos, y María Herreros de Tejada se dedicó a su familia y acompañó a su marido allá donde fue. Antonio tomó posesión como ingeniero público, en Toledo, en 1900, y pasó por Ávila y la División del Tajo, por la división de carreteras pirenaicas, por Marruecos (donde se encarga de las obras del puerto de Larache), amplió y urbanizó el malecón del puerto de Almería y proyectó la línea ferroviaria entre Soria y Castejón.

Además se dedicó a traducir del italiano manuales de ingeniería, como el Manual de saneamiento de poblaciones, de Donato Spataro. De María Herreros de Tejada apenas sabemos que era hermana de la condesa consorte de Bulnes (Gertrudis Herreros de Tejada, casada con el IV Conde de Bulnes, José Muñoz de Vargas, senador por Sevilla), que fue la presidenta del Ropero de Santa Victoria de Larache y que la reina Victoria le recibió en 1914.

Una historia de película

Tampoco conocemos las circunstancias en las que fallecieron sus padres, pero sí hemos descubierto que María Teresa vivía de la pensión que cobraba por la muerte de su padre. Su historia forma parte del gran saqueo que sucedió durante el franquismo. Si bien pudo vivir durante varios años de sus robos, su final no es de cuento. Hace tres años descubrimos a María Teresa Álvarez Herreros de Tejada gracias al investigador Arturo Colorado, que habló públicamente de ella por primera vez en unas conferencias sobre el expolio franquista celebradas en el Museo del Prado, en 2019. Y cuando publicó Arte, botín de guerra. Expolio y diáspora en la posguerra franquista (Cátedra, 2021) la destacó en las entrevistas como “el caso más enrevesado y sorprendente” de los años del atropello.

En su investigación resumió el listado de las obras que se llevó y halló en la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España que entre los casi 3.000 títulos registrados no existía el marquesado de Arnuossa. Su investigación se quedó ahí, en los inventarios del expediente de esta acaparadora profesional y sigue preguntándose cómo es posible que sacara tanto provecho sin ayuda de los responsables del SPDAN. Era la punta del iceberg. Pero, ¿quién era, en realidad, María Teresa y por qué dejó de robar de repente en el verano de 1941?

Amante de la pintura ajena

Tenemos que detenernos antes en diciembre de 1939. Una fecha clave en la vida de la falsa marquesa, porque descubre el Museo de Arte Moderno (desaparecido en 1971, situado en el Paseo de Recoletos, 20). Inmediatamente se convierte en uno de sus depósitos favoritos, porque allí encuentra, incluso, menos resistencias a sus reclamaciones. Se lleva candelabros de porcelana, una pala para pasteles, seis cucharas con corona de marfil firmadas con una “T”, un estuche con doce platos de porcelana decorados con chinos, una lechera, un azucarero, otro estuche con seis copas para licor, un reloj de bronce con cuatro columnas, varios platos de porcelana de Talavera, trece cuchillos y siete cucharas grandes, todas cinceladas y con las iniciales “Y. H.”... La mayoría de estos bienes proceden de la calle Juan Bravo, 28. El funcionario del SDPAN se lo entrega todo.

Deja pasar las fiestas de Navidad y regresa el 3 de enero de 1940 a por un ajedrez de marfil calado con estuche, que sirve para tablero, con los cuadros blancos de nácar. Esta vez firma como “Marquesa de Arnota”. Regresa un día después a por más. El 17 de enero se acerca al Palacio de Hielo y se lleva otra remesa. Esta vez el funcionario no lo deja pasar y apunta que las procedencias de estos bienes son de las calles Agustín Durán 22; de Génova, 29 y 3; y de Abascal, 18 y 4.

Y un hecho decisivo: en la lista del pillaje aparece el primer cuadro (sólo las medidas, nada de atribuciones ni tema). Desde ese momento se centra en los cuadros, aunque no termine de olvidar el resto de objetos. Deja pasar febrero y marzo y retorna su actividad en abril al Museo de Arte Moderno. Sale del depósito con el retrato de un caballero y otro de un apóstol, ambos atribuidos a El Greco y procedentes de Ginebra, de la evacuación del tesoro artístico.

También se lleva un Entierro de la sardina y La sagrada familia, santa Isabel y san Joaquín que pertenecen a los bienes de la calle Moreto, 1. Es decir, forman parte de la veintena de cuadros robados a la familia Sicardo Carderera, que ahora trata de recuperar su descendiente Carlos Colón Sicardo.

Por Dios y por su honor

En mayo vuelve a por más y pasa el verano más activo de todos: cuadros, espejos, mesas talladas con guirnaldas y flores... y un piano de cola “marca Erard” con aplicaciones de bronce, que está marcado con una corona y las iniciales “M.D”. Acaba de desvalijar el lugar y escribe que “jura por Dios y promete por su honor que los cuadros que figuran en el acta 1506 del Museo de Arte Moderno” son de su propiedad. La marquesa no pone freno a su insaciable apetito por el pillaje, ¿qué hacía con tantos bienes robados? ¿Dónde los guardaba?

Después de un año de latrocinio sin remedio, la marquesa estaba fuera de control. A finales de 1940 empezó a levantar sospechas y la Comisaría General avisó al Juzgado Especial de tenencia ilícita de objetos artísticos sobre la incesante actividad de María Teresa. Cambia la dirección, ya no es ni la plaza de la Independencia, ni la calle de la independencia. Ahora dice que vive en la Calle Mayor, 77. Entonces llegó el verano de 1941, y la marquesa imaginaria cometió el mayor error de su vida: se atrevió a robar en el Museo del Prado. En julio logró salir con ocho cuadros, pero uno de ellos tiene propietaria, la viuda de Muns. Y la denuncia. Dos años de litigio bastaron para que reconociera su despiste: “No es de mi propiedad como por equivocación había supuesto”, escribe Álvarez Herreros de Tejada para renunciar a la pintura.

El error fatal

Así llegamos al 10 de julio de 1941. Ese día se cruzó en su camino un valioso tríptico de Bernard van Orley (1488-1541), una Sagrada familia en la tabla central, con san Jerónimo penitente y santa Cecilia en las laterales. Pero en el Museo del Prado los controles eran más estrictos y no logró llevarse la preciada pieza que fue evacuada a Ginebra junto con el resto del tesoro artístico español. En el inventario de aquel viaje figuraba como propiedad del escritor, masón y diplomático republicano Ricardo Baeza. El antiguo embajador de la República en Chile (1931-1935), que presidió el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, fue señalado por el franquismo como enemigo político. Vivió en el exilio hasta 1952.

María Teresa no se dio por vencida y urdió un plan que no había usado hasta ese momento: convenció a Federico Ferrándiz, un pintor de 71 años, para que fuera al museo y asegurara al Jefe del Depósito del Prado que ese cuadro lo había visto colgado en su casa. Obedeció pero simplemente declaró que le enviaba la señora marquesa. Así se recoge en el archivo de la Comisaría General del SDPAN al que hemos tenido acceso.

Este oficio le mandó al Secretario General del SDPAN, Mariano Sáez, que una semana después responde al responsable del Prado: “Por ahora, lo que le dice Ferrándiz es que conoce a esa señora, pero nada más”. Le reclamó una declaración jurada del anciano pintor en la que se comprometiera. Ferrándiz vuelve al Prado una semana más tarde y jura por Dios y por su honor que el tríptico reclamado lo reconoce como de la propiedad de María Teresa, de 26 años. Ese cuadro jamás estuvo en la casa de la marquesa de mentira. Pero con la declaración jurada, Sáez da luz verde y María Teresa manda a Modesta a recoger la joya flamenca. La “doncella” entrega una de las tarjetas de visita en la que la falsa dueña también jura por escrito por Dios y por su honor que el cuadro es de su “absoluta propiedad”.

Y desde ese día, 13 de agosto de 1941, la Marquesa de Arnuossa, desaparece. Ya no está en los inventarios del arte robado por el franquismo a las víctimas republicanas. ¿Qué ocurrió en esa última visita al Prado para que renunciara a su voraz apetito? ¿Por qué dejó de robar si lo había hecho con total impunidad todo ese tiempo?

Había demasiadas preguntas sin resolver que ocultaban la figura de esta mujer hasta que encontramos un breve en un BOE de 1949, en el que se citaba a María Teresa Álvarez Herreros de Tejada, de 34 años, con domicilio en Alcalá de Henares, procesada por el delito de estafa, a comparecer ante la Justicia “para ingresar en prisión”. Las preguntas quedarían contestadas.

dijous, 27 d’octubre del 2022

El Gobierno retira la Medalla al Mérito en el Trabajo a Franco y otros represores de la dictadura

 https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/retiran-medalla-merito-trabajo-franco-otros-represores-dictadura/20221027124843204365.html?utm_medium=email&utm_source=Newsletter&utm_campaign=20221027

El Ministerio de Trabajo inicia los trámites para retirar “las medallas de la infamia”.

El Ministerio de Trabajo ha iniciado los trámites para la retirada de la Medalla al Mérito del Trabajo a distintos cargos e ideólogos de la represión franquista en cumplimento de la Ley de Memoria Democrática, en vigor desde el pasado 20 de octubre.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado los primeros nueve nombres a los que se revocará esta distinción. La lista la encabeza Francisco Franco Bahamonde, al que le siguen Juan Yagüe, José Luis Arrese, José Antonio Girón, Jesús Romero Gorría, José Solís Ruiz, José María Fernández-Ladreda, Félix Huarte Goñi, José León de Carranza y el cardenal Enrique Plá Deniel.

La retirada de las medallas se hace en aplicación al artículo 42 de la Ley de Memoria Democrática (*). Todas ellas están incluidas en el Libro de Oro del Trabajo, editado por el propio Ministerio en el año 1970 y que contiene el reconocimiento honorable a alrededor de 60 personas del régimen.

La vicepresidenta segunda del Gobierno ha asegurado que estas personas “tienen las manos manchadas de sangre” y ha calificado el Libro de Oro como el “libro de la infamia”. Según ha dicho “es indefendible” la permanencia de ciertos nombres vinculados a la represión y a la muerte de tantas y tantas personas en un listado que decían era de honor como este”.


(*) Artículo 42. Revisión y revocación de condecoraciones y recompensas.

1. Las condecoraciones y recompensas concedidas con anterioridad a la entrada en vigor de esta ley, podrán revisarse cuando quede acreditado que el beneficiario, antes o después de la concesión, con motivo de haber formado parte del aparato de represión de la dictadura franquista, hubiera realizado actos u observado conductas manifiestamente incompatibles con los valores democráticos y los principios rectores de protección de los derechos humanos, así como con los requisitos para su concesión.

2. Dichos actos o conductas podrán resultar de sentencia penal firme, de diligencias judiciales, de la Fiscalía o policiales, de la imposición de sanción disciplinaria firme o de cualquier otro medio de prueba admisible en derecho.

3. La revocación de las recompensas concedidas antes de la entrada en vigor de esta ley exigirá la tramitación de un procedimiento contradictorio, que solo podrá iniciarse de oficio y a iniciativa del titular del departamento competente, y se instruirá y resolverá por los órganos competentes para tramitar los procedimientos de concesión.

4. La revisión y revocación también podrá llevarse a cabo a título póstumo cuando la persona condecorada ya hubiera fallecido. En todo caso, la retirada determinará la pérdida de todos los derechos anejos a la recompensa, incluso los económicos, y producirá efectos a partir de la notificación de la resolución que la declare.

Sábado 29 y Domingo 30 de Octubre de 2022 HOMENAJE A ÁNGEL BARRIOS PÉREZ, ALCALDE REPUBLICANO DE HERVÁS FUSILADO EN 1937

 NOTA DE PRENSA


 

ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA


La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), comunica la organización y convocatoria para el próximo Sábado 29 y Domingo 30 de Octubre de 2022, de los ACTOS CÍVICOS DE HOMENAJE Y RECONOCIMIENTO A ÁNGEL BARRIOS PÉREZ, ALCALDE REPUBLICANO DE HERVÁS ELEGIDO DEMOCRÁTICAMENTE y FUSILADO EN 1937 por los golpistas contra el gobierno legítimamente constituido de la II República. 

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Desde la ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA. ARMHEX, hemos organizado con la  colaboración de los familiares, amigos y el Ayuntamiento de Hervás para los próximos días 29 y 30 de octubre de 2022, diversos actos en recuerdo y homenaje a Ángel Barrios Pérez, en este año en el que se cumplen los 85 años de su injusto fusilamiento.


El pasado mes de mayo de 2022 se cumplieron 85 años del fusilamiento de D. Ángel Barrios Pérez, que fuera alcalde democrático de Hervás durante la II República en dos periodos diferentes. Ángel Barrios había nacido en Andújar (Jaén, 1891), aunque la mayor parte de su vida transcurrió en la citada localidad del norte de Extremadura. Ebanista de profesión, casado con Encarnación Gómez, tuvo cuatro hijos, todos nacidos en Hervás. En marzo de 1931 participó en la creación de la Agrupación Hevasense al Servicio de la República junto con Aniceto García, Urbano Fournón y Heliodoro Hernández. La Agrupación hizo un llamamiento a los intelectuales, comerciantes, industriales, labradores y obreros para que participaran en el proyecto de traer “una República ordenada”. Encabezó la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista que ganó las elecciones municipales el día 12 de abril en Hervás, saliendo elegido como concejal. Fue elegido en la corporación democráticamente recién elegida, como alcalde con diez votos favorables y uno en blanco. Además de alcalde, fue también dirigente sindical de la UGT y de la Federación Provincial Obrera de Cáceres. Desempeñó el cargo de diputado provincial de Cáceres. Tras la sublevación militar contra la II República, en julio de 1936, fue detenido, destituido como alcalde, encarcelado y, tras pasar por un consejo de guerra sin garantías, fusilado por los militares golpistas en el campo de tiro de Plasencia, el 15 de mayo de 1937. Sus restos fueron arrojados a la fosa común del cementerio de Plasencia, donde sigue como uno más de los miles de “desaparecidos” por la represión franquista. Hoy día existe un memorial en dicho cementerio donde están los nombres de estas personas, entre ellos, los de Ángel Barrios. La viuda de Ángel Barrios, Encarna Gómez, tuvo que marcharse con sus cuatro hijos a Vizcaya para intentar rehacer su vida, en aquellos duros años de la dictadura. Todos sus nietos nacieron ya allí.


Ochenta y cinco años después del asesinato de Ángel Barrios, sus descendientes, que vendrán desde Bilbao, se proponen conocer qué pasó con su abuelo, rendir un homenaje y reencontrarse con sus raíces.


El Consejo de guerra, la condena y el fusilamiento del Alcalde D. Ángel Barrios Pérez, fue radicalmente nulo e ilegal, por ser contrario a Derecho y vulnerar las más elementales exigencias del derecho a un juicio justo, así como la concurrencia en aquel proceso de intimidación e indefensión, conforme se declara en lo dispuesto en el artículo 5 de la vigente Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, como expresión del derecho de la ciudadanía a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva.


Para ello hemos organizado e impulsado una serie de actividades en este  fin de semana de Octubre de 2022, tanto un acto cívico en el Ayuntamiento de Hervás, como en otros lugares de la “memoria” en la provincia de Cáceres, como son: la fosa común del cementerio de Plasencia donde fueron arrojados los cadáveres de las personas fusiladas por los golpistas, el “Parque de los Pinos” de Plasencia, construido por los presos republicanos o el monumento conocido como “Mirador de la Memoria” en la localidad de El Torno, en el Valle del Jerte.


Se impone el reconocimiento de estas personas y sus familias, dentro del proceso de recuperación de la memoria histórica de nuestra comunidad, para que olvidos e injusticias como éstas sean reparados y reconocer sus trayectorias, como el caso Ángel Barrios. Al mismo tiempo, queremos que sirva el acto como homenaje y reconocimiento social a quienes sufrieron castigo por enfrentarse al fascismo, defendiendo la II República y unos modelos sociales más libres y justos. Es necesario, que se reconozcan y se reparen, siquiera simbólicamente, sus sufrimientos. A esto sin duda puede contribuir unos actos cívicos como estos, de reparación simbólica en la sede del Ayuntamiento democrático, del pueblo del que fue igualmente Alcalde. Es una exigencia de Justicia y de reparación de las víctimas que no admite más pasividad y demora, en pleno siglo XXI, en un estado democrático y derecho.


ACTOS CONVOCADOS


SÁBADO, 29 de octubre 2022, Hervás

Lugar Claustro del Ayuntamiento de Hervás

12:00h. Visita guiada por la ARMHEx a Exposición “Tras las Huellas de la Memoria Histórica en Extremadura”, a cargo del historiador, Ángel Olmedo Alonso.

12:30 Salón de Plenos del Ayuntamiento de Hervás. 

Acto Cívico de reconocimiento y reparación para con el que fuera alcalde de Hervás, Ángel Barrios y con sus familiares

Intervienen:

·         Patricia Valle Corriols. Alcaldesa de Hervás

·         Francisco Moriche Mateos, investigador.

·         Fernando Ayala Vicente, historiador y Diputado de la Asamblea de Extremadura.

·         Familiares/nietos de Ángel Barrios y Encarna Gómez: .-Ana Bacigalupe Barrios, Joti Bacigalupe Barrios y Mitxel Bacigalupe Barrios  

·         José Manuel Corbacho Palacios, Abogado y Presidente de la ARMHEX (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura)

 

·         Presenta y conduce el acto: Ángel Olmedo Alonso, historiador, miembro de la ARMHEx

DOMINGO, 30 de octubre 2022, Plasencia/Valle del Jerte

 

11h.- Acto/ofrenda floral en el monumento de la "fosa común"/fusilados del cementerio de Plasencia

12;30h.- Visita "Parque de los Pinos" (Plasencia), construido por presos republicanos.  Ofrenda en el monolito / presos republicanos.

 

El domingo por la tarde los familiares visitarán el “Mirador de la memoria” ubicado en la localidad de El Torno (Valle del Jerte)

La EXPOSICIÓN "TRAS LAS HUELLAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA EN EXTREMADURA”, de la ARMHEX (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura), podrá visitarse por parte de ciudadanía, en general, y centros educativos en el Claustro del Ayuntamiento de Hervás, desde el 29 octubre al 8 noviembre de 2022.


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ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX).
 
 
Apartado de Correos nº 17
BADAJOZ. 06080.





«La homosexualidad era un delito contra el Espíritu Santo»

 https://lacronicadesalamanca.com/371949-la-homosexualidad-era-un-delito-contra-el-espiritu-santo/


Ediciones Universidad de Salamanca publica ‘El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo’

La Ley de Vagos y Maleantes de 4 de agosto de 1933 fue modificada por la Ley franquista de 15 de julio de 1954 para tipificar la homosexualidad como delito y evitar: “La producción de hechos que ofenden la sana moral de nuestro país por el agravio que causan al tradicional acervo de buenas costumbres, fielmente mantenido en la sociedad española”.

Ediciones Universidad de Salamanca publica ‘El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo’. El Derecho penal fue la herramienta de la que se sirvió el Régimen, que recurrió a prisiones comunes, campos de concentración y diversas colonias agrícolas para encerrar a los homosexuales. Las colonias agrícolas penitenciarias eran un campo de concentración más, ubicadas en una zona desértica; y la finalidad de su creación era “la conversión de una zona desértica en terreno apto para el cultivo”.

Sancionaba al homosexual por el hecho de serlo, es lo que se llama en penal, Derecho Penal de Autor. En realidad, el Franquismo lo que hizo en el año 1954, cuando reformaron la Ley de Vagos y Maleantes, es junto al proxenetismo y la prostitución, una medida de seguridad para los homosexuales. «En esto fue bastante coincidente con el nacional socialismo. Ellos entendían que la imposibilidad de reproducir familias cristianas debía de ser un estado peligroso. Atentaba la tranquilidad pública del resto de la colectividad», explica el catedrático de Derecho Penal, Guillermo Portilla, uno de los autores del libro.

Por ello, los homosexuales tenían que estar sometidos a distintas medidas de seguridad, de dos a tres años de privación de libertad en colonias agrícolas, en campos de concentración, en España estuvieron en Miranda de Ebro y en Nanclares de Oca, al margen de las prisiones comunes, donde convivían con el resto de presos. «Cuando cumplían la sanción privativa de libertad, como medida de seguridad, se les desterraba de la ciudad donde vivían durante dos años. Tenemos cartas de las madres de los homosexuales pidiendo al Tribuna por favor que no los desterraran, que cuando cumplieran los años por el hecho de ser homosexuales, que los dejaran en su casa. Nunca fue atendida esta súplica de la familia», puntualiza Portilla.

Una vez que cumplían el destierro, volvían a la ciudad, «se inventaron una medida, que desgraciadamente el Derecho Penal también utiliza hoy, que es la libertad vigilada. Delegados del Gobierno perseguían al homosexual por las calles y cuando entraban en un local para conseguir trabajo, ellos llegaban y avisaban al empresario de que el señor era un pederasta pasivo. Este es un libro en el que por primera vez se recogen todos los expedientes de la Colonia Agricóla de Tefía, donde no había una terapia aversiva. Simplemente se torturaba, maltrataba, humillaba,… a los homosexuales. Se dedicaban a picar piedra y a sembrar en lugares baldíos», apunta Guillermo Portilla. 

La represión fue brutal, puede que haya personas que digan que en Alemania los mataban y también experimentaron con ellos. En España, tuvimos algo similar con los ideólogos, algún jurisca, Federico Castejón, fue redactor del anteproyecto del código penal falangista. Castejón sí los persiguió a través del escándalo público, antes de la Ley del 54, diciendo que era un vicio repugnante y que era un problema endocrino. «No fue el único, porque lo progresista era entender que era una enfermedad que se podía curar. En Alemania, los castraban, aquí, el Nacional Catolicismo, representado por Vallejo Nájera, no era partidario de castrar o esterilizar, porque Vallejo Nájera entendía que lo que había que hacer es crear una súper casta hispana basada en el matrimonio afines al glorioso movimiento nacional. Solo había que seleccionar la futura casta hispana a través de los mejores», matiza Portilla.

Es la primera vez que en un libro se recogen todos los expedientes. La represión de los homosexuales fue en toda España, pero la Colonia Agrícola de Tefía fue novedosa porque se crea para concentrar a los homosexuales y tratarlos. «La siguiente experiencia, que todavía no hemos podido analizar los archivos, tuvo lugar en Huelva, donde se crea un centro de reeducación de los homosexuales en 1971. Inauguró este centro Fraga y todavía los investigadores no podemos acceder a cuáles fueron las terapias que se siguieron en el centro de Huelva, porque tienen que pasar 50 años entre la firma del documento y la posible investigación. Ya han transcurrido, pero siguen sin dejarnos investigar qué ocurrió en ese centro de reeducación», señala Portilla.

Otra de las grandes aportaciones del libro es el estudio de los informes forenses. «En esto, estaba de la mano la religión, para la que era un pecado la homosexualidad. Recuerden que Santo Tomás de Aquino decía que los tres grandes delitos eran: la masturbación, el bestialismo y la homosexualidad, porque no se reproducen, por eso el lesbianismo lo aceptaban porque la mujer puede reproducirse. En Alemania, las utilizaban como prostitutas en los campos de concentración».

En este libro recogen todos los informes forenses, los de Tefía son los más elaborados de toda España. Era una medicina influida por Pérez catedrático de Medicina de Zaragoza que entendía que la homosexualidad era una perversión del olfato por el olor a la mujer. Entendía que si le cortábamos las antenas a los insectos, estos mantenían relaciones pasivas homosexuales. Este fue el maestro de Vallejo Nájera que desarrollo toda la psiquiatría Franquista. «En estos informes forenses que recogemos en el libro, pese a todas las amenazas de la protección de datos que pueden atentar contra el honor de los verdugos», informa Portilla.

Afortunadamente, la Ley de Memoria Democrática incide en lo primario de la investigación y no en el presumible honor que pueden tener las familias de aquellos verdugos fallecidos, que no eran otros que los jueces Franquistas. En este libro, se recogen todos los informes que hablan de pederastas activos y pasivos. A los activos, generalmente no los condenaban, sí a los pasivos, a los que ellos entendían que eran receptores de la relación sexual.

A los activos intentaban eximirlos de responsabilidad por la embriaguez, porque vivían con los padres, tenían novias o contraían matrimonio. «Se producían esas grandes estafas sentimentales de aquellas épocas. Así eludían la sanción», aclara.

Hay un juez, de la represión jurídica, Vivas Marzal, que pertenecía a la División Azul y entendía, lo decía en las sentencia, él condenaba a los homosexuales por el delito de escándalo público. «La homosexualidad era un delito contra el Espíritu Santo. Era pecado. Eso lo decía en la sentencia que eran terribles», explica Portilla.

El gran ideólogo de la represión contra los homosexuales fue un juez catalán, Sabater Tomás. Tuvo una enseñanza del médico Pérez, también estuvo en Alemania, tuvo contacto con Vallejo Nájera y tiene dos libros sobre este tema. Habla de la necesidad de que en el quinto mes del embarazo se aplicara una inyección del cerebro medio del embrión y se alterara la homosexualidad.

Fue el introductor de las descargas eléctricas y el electroshock. «No he podido demostrar la existencia de terapias aversivas dentro de las prisiones, campos de concentración o colonias agrícolas en ningún expediente. Lo que sí puedo demostrar, sobre todo en Cataluña, es que se imponían medidas de seguridad que se sustituían por internamientos en el Instituto Frenopático de Barcelona. Eso lo pagaban los padres de los homosexuales, porque no olvidemos que hasta la ONU pensó que la homosexualidad era una enfermedad. Convencían a los padres de que ellos financiaran el tratamiento. Se sometían al electroshock, un poco como en la Naranja Mecánica. Se le proyectaban imágenes de hombres desnudos hasta que vomitaban y a continuación, mujeres. Esto ha ocurrido en España. Sabater Tomás sí era partidario de la castración, pero se encontró con los católicos últras, que era Vallejo Nájera que se negaba«, concluye.


Terapias de reconversión, persecuciones y destierros entre las barbaridades que recoge la obra 'El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo'

La nueva obra de Ediciones Universidad de Salamanca se ha presentado este viernes en un acto que ha reunido a todos los autores y participantes del libro

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La ley franquista del 15 de julio de 1954 tildó a la homosexualidad de 'estado peligroso' y construyó colonias agrícolas y campos de concentración para corregir y curar esta condición sexual. Con este motivo, diferentes autores que han querido indagar en esta línea de investigación para poner de manifiesto las barbaridades a las que eran sometidos los miembros del colectivo LGBT, se han reunido este viernes para presentar la obra 'El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo: La colonia agrícola penitenciaria de Tefía'.

En esta publicación han participado: Guillermo Portilla, que es el coordinador de la obra; Gloria S. de Castro, criminóloga y filológa; Julio Fernández, experto en Derecho penal; Juan M. Terradillos, catedrático de Derecho Penal y Cristina Ventura, que es abogada. Además, han contribuido Lorenzo M. Bujosa que es catedrático de Derecho Procesal y Presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal y Nieves Martínez, profesora titular de Derecho Civil de la USAL. 

"Para la Universidad es motivo de satisfacción, de alegría y de cumplimiento de un propósito", ha expresado Lorenzo M. Bujosa. El libro muestra la realidad de los homosexuales durante el franquismo mediante dos líneas de investigación: La ley de Vagos y Maleantes y las denuncias por escándalo público. También, el catedrático Bujosa ha querido recordar a los adultos mayores que pertenecen al colectivo LGBT alegando que sus problemas están "poco estudiados y poco reconocidos".

Para la investigación se han consultado 83 expendientes de los internos conservados en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas que contiene información relativa al lenguaje utilizado para humillarles, así como relatos, informes médicos y psiquiátricos, terapias que les aplicaban o condenas a los que les sometían. Ha explicado Guillermo Portilla, el coordinador del libro, que "todavía hay expendientes que no encontramos", concretamente de la Comunidad de Valencia y Aragón. Y asegura que "se han destruido parte de los expedientes de la Guerra Civil, no solo de los homosexuales". En Salamanca se goza de un privilegio gracias al Centro Documental de la Memoria, reconocido por la Ley de Memoria Democrática.

Las persecuciones y posteriores "rehabilitaciones" se producían porque el franquismo consideraba que los hombres homosexuales atentaban contra el orden público por la imposibilidad de reproducir familias cristianas. Sin embargo, a las lesbianas las encerraban en los campos de concentración para prostituirlas porque ellas sí podían procrear. En España no se estirilizaban a los homosexuales si no que aplicaban fuertes terapias para "reconvertirles" porque su objetivo era "crear una casta hispana". Actualmente, se desconocen muchas de esas terapias pese a que ya han pasado los 50 años de rigor que deben esperar los investigadores. 

"Algunos médicos consideraban que esta orientación sexual se producía por una perversión del olfato a la mujer", cuenta Portilla. No obstante, aún no se han podido demostrar apenas ninguna de las terapias de conversión realizadas en prisiones, colonias agrícolas y campos de concentración, pero entre ellas, Guillermo Portilla ha hablado de una terapia aversiva que se realizaba en el Instituto Frenapático de Barcelona, en concreto una en la que encerraban a los homosexuales y les hacían ver imágenes de hombres desnudos dándoles descargas hasta que les hacían vomitar y luego mostraban fotos de mujeres desnudas sin recibir ningún tipo de castigo. 

Este estudio que compara dos realidades en el mismo país demuestra "los avances que estamos logrando", como ha explicado el catedrático de Derecho Procesal. "Lo primario es la investigación histórica y no el honor de las familias de los jueces franquistas", ha sentenciado el coordinador del libro y ha querido destacar Ignacio Berdugo, prologuista del libro, que el objetivo de la publicación es "analizar la utilización de la colonia agrícola penitenciaria de Tefía para recuperar la historia, algo que un país debe asumir y no olvidar, pues ignorar o negar los hechos no supone que no se hayan reproducido".

Cabe destacar que la obra se integra en la colección Estudios Jurídicos, colección que en 2022 se ha acreditado con el sello de calidad en edición CEA-APQ. En la publicación no se ha contado con testimonios porque "ya hay estudios sociológicos que se centran en ello" y asegura Portilla que "algunos no quieren recordar", ya que no hay que olvidar que esta ley de represión se alargó hasta los años 80 y muchos de los que la sufrieron aún están vivos. 

También, en la presentación del libro se ha hablado de la Ley de Memoria Democrática, la cual no se plantea indemnizar a los homosexuales perseguidos durante el franquismo. 

Libro  'El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo. La colonia agrícola penitenciaria de Tefía'
Libro 'El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo: La colonia agrícola penitenciaria de Tefía'