divendres, 11 de novembre del 2022

Nueve razones por las que la Guerra Civil y el franquismo no fueron una “pelea de abuelos” como dice Feijóo

 https://www.eldiario.es/sociedad/nueve-razones-guerra-civil-franquismo-no-pelea-abuelos-dice-feijoo_1_9689350.html

Ceremonia castrense en las ruinas de El Alcázar de Toledo. 1939

Marta Borraz


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Al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le parece que el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la larga dictadura franquista fueron algo así como una riña familiar. “Hace 80 años nuestros abuelos y bisabuelos se pelearon y no tiene sentido vivir de los réditos de lo que hicieron”, sostuvo este fin de semana después de echar balones fuera sobre la exhumación de Queipo de Llano. Siguiendo la estela de Pablo Casado, cuando se refirió a la izquierda como “carca” por estar “todo el día con la guerra del abuelo”, Feijóo pronunció estas palabras al ser preguntado por la nueva Ley de Memoria Democrática, contra la que carga por “reabrir los rencores de la guerra”.

Ministros, amigos y familiares: los títulos que el dictador otorgó durante el franquismo que serán anulados

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“Es una simplificación con implicaciones políticas y morales muy serias. Pone a todos en el mismo nivel con independencia de sus ideas y acciones”, sostiene indignado Antonio Cazorla, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Trent (Canadá). Quienes llevan años estudiando la contienda y la dictadura se llevan las manos a la cabeza. “Es un insulto a la inteligencia, lo que hubo en España fue una represión perfectamente organizada, desde bien temprano, que buscaba una limpieza ideológica”, cree la historiadora de la Universidad de León Ana Cristina Rodríguez.

Obvia Feijóo que la guerra sobrevino tras un golpe de Estado contra un régimen democrático y luego vinieron 40 años de dictadura fascista. “Es inseparable una cosa de la otra”, opina el profesor de Historia Contemporánea de la UCM Gutmaro Gómez Bravo, que cree que “con su reduccionismo”, el líder popular “obvia todo lo que ocurrió” en esa etapa oscura de nuestro pasado.

Las cifras de la guerra y el exterminio rojo

La falta de datos oficiales es una realidad en España, pero se calcula que en la Guerra Civil hubo 600.000 víctimas. Historiadores como Julián Casanova hablan de 100.000 ejecutados por los franquistas y 55.000 asesinados en zona republicana. El resto, combatientes que murieron en el frente. Una vez finalizada la contienda, la maquinaria del terror franquista ejecutó hasta 1946 a otras 50.000 personas como parte del plan de exterminio ideado por los sublevados con el objetivo de aniquilar todo lo que tuviera que ver con la República. “Hablar de la guerra y no hablar de la dictadura es un problema y es erróneo porque el aparato represivo se creó durante la contienda y duró cuatro décadas”, explica Gómez.

La represión, mantiene Rodríguez, “se empieza a organizar desde el mismo 18 de julio”, se suspenden las garantías constitucionales y se da inicio a una persecución extrajudicial, “lo que conocemos como sacas o paseos”. Posteriormente, el régimen desarrolla una serie de normativas que “vienen a institucionalizar” la represión y a “crear todo un entramado legal y de instituciones” con los objetivos de “legitimar la sublevación y dar visos de legalidad” al castigo sistemático. Son muchos los familiares de represaliados que han reaccionado a las palabras de Feijóo contando la persecución que sufrieron los suyos, como el abuelo de Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Cientos de miles de encarcelados

En enero de 1940 había, según cifras oficiales, 270.000 presos en España. Decenas de miles de personas fueron encerradas por Franco en las cárceles con el objetivo de adoctrinar, castigar y controlar al considerado enemigo. Las condiciones de vida en las prisiones, que acabaron saturándose, eran deplorables. Los presos pasaban hambre y miseria, sufrían torturas y enfermedades y veían fusilar a sus compañeros. Se calcula que unos 4.000 murieron a causa de las condiciones extremas que soportaban.

300 campos de concentración

El régimen creó unos 300 campos de concentración por los que pasaron medio millón de personas. El franquismo no tardó ni 24 horas en abrir el primero. Fueron, por norma general, lugares de exterminio, selección, castigo y “reeducación” de los internos, la mayoría prisioneros de guerra, pero también políticos. Algunos fueron levantados desde cero, pero la mayoría se ubicaron en edificios ya existentes, desde conventos a cárceles pasando por campos de fútbol y plazas de toros. Nada recuerda en la inmensa mayoría de ellos lo que fueron en su día.

Presos usados como trabajadores forzados

Para aliviar la masificación de las cárceles y lograr mano de obra barata, casi esclava, el franquismo se sirvió de los presos como trabajadores forzosos. Llevaron a cabo labores militares y también civiles, como obras de reconstrucción o levantamiento de infraestructuras como el ferrocarril, la construcción del Valle de los Caídos e incluso en empresas afines al régimen que se beneficiaban de esta mano de obra esclava. Se calcula que 90.000 ingresaron en los batallones de trabajadores, que dependía del sistema concentracionario, y casi 50.000 en los destacamentos penales a los que se les aplicó el Sistema de Redención de Penas por el Trabajo, un proyecto de represión ideológica que buscaba “españolizar” a los rojos.

Decenas de miles de desaparecidos

“Literalmente se quiso hacer desaparecer a la población de izquierdas”, sostiene Rodríguez. En España, los huesos de miles de represaliados siguen debajo de la tierra y sus familiares continúan esperando para recuperarlos, aunque en la mayoría de los casos el paso del tiempo convierte la identificación en algo casi imposible. No es fácil conocer la cifra de víctimas que quedan por recuperar, pero en 2008, el exjuez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, recibió de las asociaciones memorialistas los nombres de 143.353 desaparecidos.

Entre los años 2000 y 2018 se recuperaron 9.009 víctimas en 743 exhumaciones, a las que hay que sumar las ya iniciadas con el Gobierno actual, que cree que pueden exhumarse otras 25.000. Muchos de los restos nunca podrán ya ser rescatados. La fosa común más grande de España sigue siendo el ahora llamado Valle de Cuelgamuros, que acoge a 33.833 víctimas de la Guerra Civil. Un tercio fueron enterrados de forma anónima y sin el consentimiento de sus familias, que hoy siguen peleando por recuperarles.

Una represión de muchas caras

La represión franquista se extendió a prácticamente todos los ámbitos de la sociedad. Los franquistas diseñaron un sistema de depuración de empleados públicos, entre ellos los maestros o trabajadores ferroviarios; se persiguió la lengua y la cultura catalana, vasca y gallega y se llevó a cabo una represión económica en forma de multas, incautaciones de bienes o embargos. La falta de libertad y la censura o el control de la población a través del Ejército, la Iglesia y el partido único fueron elementos clave del régimen, que puso fin a los avances civiles que habían comenzado a asomar la cabeza con la Segunda República, entre ellos, la igualdad entre hombres y mujeres.

“El niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar”. Así resumía la dictadura el papel que unos y otras debían desempeñar en la sociedad. Las mujeres sufrieron una “represión específica” por el hecho de serlo: no solo en los castigos y las torturas impuestas a las de condenadas, sino en general. El franquismo buscaba imponer un férreo modelo de ser mujer con la difusión de estrictas normas morales y “buenas costumbres”. Ellas eran relegadas a un segundo plano, ligadas exclusivamente a las tareas domésticas, al cuidado de los hijos y la satisfacción del marido. Las personas LGTBI también fueron perseguidas sistemáticamente.

Los robos de bebés

Según Amnistía Internacional, miles de niños y niñas, hoy adultos y adultas, pudieron “ser víctimas de desaparición y sustitución de su identidad”. Las familias afectadas solían ser de origen humilde, republicanas, madres jóvenes o solteras, a las que se les decía que sus bebés habían nacido muertos. Las sustracciones se llevaron a cabo en hospitales, maternidades o cárceles. Aún hoy el peso de la búsqueda “recae en las propias familias” y a muchos adultos “les resulta imposible conocer su identidad”, denuncia la ONG.

La huida de la España de Franco

Por motivos ideológicos y miedo a las represalias miles de ciudadanos españoles, entre ellos líderes políticos o intelectuales, se vieron obligados a abandonar el país durante la guerra y la posguerra. Las autoridades francesas contabilizaron en marzo de 1939 440.000 refugiados españoles, aunque muchos de ellos regresaron con el paso del tiempo.

La exaltación franquista

Quienes perdieron la guerra se marcharon, fueron asesinados o represaliados. Quienes ganaron fueron homenajeados. En grandes monumentos, en calles, en nombres de pueblos, en placas, en escudos, en bustos. Y sus protagonistas fueron honrados y enterrados con honores. Tras la exhumación de Franco de Cuelgamuros y la de Queipo de Llano de La Macarena, le tocará el turno a Primo de Rivera, y a Moscardó y Milans del Bosch del Alcázar de Toledo. Los siete pueblos que aún llevan topónimo franquista deberán retirarlo y los 33 colaboradores de Franco en el golpe de 1936 que recibieron títulos nobiliarios los han perdido. Aún así, todavía casi 6.000 vestigios de la dictadura permanecen en nuestras calles.

El horror ya asoma en la fosa 702, “el corralillo de los ahorcados”, en Jaén.

 https://elpais.com/espana/2022-11-07/el-horror-ya-asoma-en-la-fosa-702-el-corralillo-de-los-ahorcados.html

Los arqueólogos hallan los primeros restos de represaliados de la Guerra Civil en una sepultura común de Jaén con más de 1.200 víctimas





Cráneo hallado en la fosa número 702 del viejo cementerio de San Eufrasio de Jaén, la semana pasada.JOSE MANUEL PEDROSA (EFE)

El horror y la barbarie ya han dado la cara en la fosa 702 del viejo cementerio de San Eufrasio de Jaén. Con las primeras catas realizadas, han salido a la luz restos humanos que, a falta de los análisis antropológicos, ya se sabe que corresponden a las 1.200 víctimas de la represión franquista que fueron enterradas en esta zanja, también conocida como “el corralillo de los ahorcados”. Los familiares descendientes de los allí inhumados llevan más de 80 años reclamando dignidad, y muchos de ellos ya han muerto esperando a que llegase ese momento.

“Las catas realizadas hasta ahora nos han evidenciado que estamos en la periferia de la fosa 702”, apunta Juan Pedro Bellón, que forma parte del equipo del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, encargado de llevar a cabo el proyecto de delimitación y exhumación de esta fosa, aprobado por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática del Ministerio de la Presidencia.

La casualidad ha querido que los primeros hallazgos en esta fosa hayan coincidido con la exhumación de los restos de Gonzalo Queipo de Llano de la basílica de La Macarena, en Sevilla. El represor franquista está acusado de ser responsable de más de 45.000 muertes en toda Andalucía durante la Guerra Civil. Y suya fue la orden para el fatídico bombardeo del 1 de abril de 1937 que mató a 157 personas en el casco antiguo de Jaén. Algunas de esas víctimas podrían estar también en la fosa 702 del viejo cementerio jiennense.

Muchos de los familiares de estas víctimas aguardan con emoción el trabajo de los arqueólogos y, a la espera de la identificación de los restos óseos, ya han montado su santuario particular donde recuerdan a sus seres queridos. Algunos de esos familiares se están aprovisionando ya de los test de ADN que entrega el Instituto Anatómico de la Junta de Andalucía para facilitar la identificación de las víctimas.

Una de las represaliadas de la que no se alberga ninguna duda de que está enterrada en esta fosa es Dolores García-Negrete, símbolo de la lucha republicana contra el franquismo y fundadora de la Asociación de Mujeres Antifascistas de Jaén. Cuatro de sus hijos consiguieron esquivar la persecución huyendo al exilio y otros cuatro terminaron en campos de concentración y en la cárcel. Dolores García-Negrete fue la peor parada.

Pudo haber partido hacia el puerto de Alicante en busca del exilio, pero no quiso. Fue detenida, encarcelada y condenada a muerte. El 1 de marzo de 1940 fue fusilada en las tapias del cementerio de San Eufrasio de Jaén.



Trabajos de excavación en el interior de la fosa de San Eufrasio.Foto: JOSE MANUEL PEDROSA (EFE) | Vídeo: EPV

“Esta es una etapa de la historia de España que hay que cerrar, exhumando hasta el último cuerpo, hasta que no se identifiquen esa herida no se va a cerrar; esto no es una pelea de fachas y rojos”, ha señalado el exsecretario general de UGT Cándido Méndez, durante la visita a la fosa 702 junto a la líder ugetista en Andalucía, Carmen Castilla. “Hay que darle esa justicia a estas personas que dieron su vida por la República y que dieron su vida y fueron asesinadas por pensar diferente”, ha remachado Castilla, tras recordar a la Junta de Andalucía (gobernada por el PP) su “responsabilidad” en el cumplimiento de la ley de memoria histórica.

Según la documentación de la Asociación de Memoria Histórica de Jaén, en la fosa 702 hay 1.081 víctimas de la represión franquista. Pero, justo al lado, hay otras dos fosas, la 548 y la 48, donde se busca a otros 173 y 32 desaparecidos, respectivamente. La fosa 702, la más grande en la provincia de Jaén, estuvo abierta hasta 1948, que fue el año en el que, según los historiadores, se enterró al último maqui y guerrillero antifranquista de los muchos que se escondieron en los montes de Sierra Morena al término de la Guerra Civil.

Los trabajos de los arqueólogos en el viejo cementerio de Jaén es probable que se prolonguen al menos hasta final de año. “Llevamos muchos años esperando este acto de justicia y de reparación”, indicó Miguel Ángel Valdivia, presidente de la Asociación de Memoria Histórica de Jaén, que ha añadido que aún está pendiente la firma del convenio entre las cuatro Administraciones que van a financiar estos trabajos de exhumación: Gobierno de la nación, Junta de Andalucía, Diputación Provincial y Ayuntamiento de Jaén.

En 2018, la actualización del Mapa de Fosas Comunes de Andalucía llegó a documentar 702 de estos enclaves de la represión en la Guerra Civil y la dictadura franquista en toda la comunidad andaluza, 27 de ellos en la provincia jiennense. Seis de esas fosas se encuentran en el viejo cementerio de San Eufrasio, pero ninguna tiene sepultado tanto dolor y tanta crueldad como la fosa 702.

La provincia de Málaga solo ha exhumado, en 16 años, el 10% de las fosas de la Guerra Civil.

 https://cadenaser.com/andalucia/2022/11/07/la-provincia-de-malaga-solo-ha-exhumado-en-16-anos-el-10-de-las-fosas-de-la-guerra-civil-ser-malaga/


La más importante fue la del cementerio de San Rafael en la capital malagueña

La provincia de Málaga solo ha exhumado, en 16 años, el 10% de las fosas de la Guerra Civil

La provincia de Málaga solo ha exhumado, en 16 años, el 10% de las fosas de la Guerra Civil

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Málaga

La provincia de Málaga alberga 99 fosas comunes con víctimas de la Guerra Civil y el franquismo en las que se calcula que habrían sido enterradas 5.000 personas. De esas 99 solo se ha podido intervenir y exhumar cuerpos en una decena de ellas. En total se han recuperado 3.500 restos de fusilados en los últimos 16 años, que es el periodo en el que se han llevado a cabo los trabajos con metodología arqueológica. Andrés Fernández, es arqueólogo y coordinador de estas intervenciones. Esta mañana ha pasado por el programa Hoy por Hoy Málaga para poner al día la labor que realiza su equipo, formado por cuatro arqueólogos, tres antropólogos y dos historiadores, gracias al convenio de colaboración entre la Junta de Andalucía y la Universidad de Málaga con fondos del Gobierno Central. Actualmente trabajan en la localización de la fosa común de Almargen. Fernández ha asegurado que son varias las causas que ralentizan este proceso. Por un lado la lentitud de los trámites burocráticos, la dificultad a la hora de localizar las fosas y a veces también la falta de diligencia de algunos ayuntamientos para poner en marcha el proceso

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Hasta ahora la mayor fosa que han desenterrado ha sido la del cementerio de San Rafael, ubicada en la capital malagueña, donde se localizaron 2.800 cuerpos de represaliados, seguida por la de Teba con 151 víctimas. Coincidiendo con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática, en SER Málaga hemos querido poner al día, no solo el trabajo que se sigue realizando en las fosas comunes de la provincia, sino también el número de calles y símbolos franquistas que aún existen en la capital

La asociación de la memoria histórica y contra el olvido reitera que hay dos grandes barriadas en la capital que conservan nombres de la Dictadura: por un lado, Gamarra, con 17 calles con nombres de personas que pertencían a la Falange. Y de otro lado, la zona de Hazas de Cuevas, con cinco calles con nombres de capitanes, tres de tenientes y trece con el nombre de alférez. José Sánchez pertenece al colectivo memorialista y junto a Andrés Fernández han pasado por la radio. Ya puede oírlos

Por su parte, el ayuntamiento de Málaga se compromete a convocar la Comisión de la Memoria Histórica antes de final de año, como exige la oposición para estudiar las repercusiones de la nueva Ley de Memoria Democrática. PSOE y Unidas Podemos reitera que el nombre de la calle del aviador franquista Carlos Haya debe ser retirado. La concejalía de Cultura argumenta que hay que esperar a que se pronuncie el Supremo en Madrid

Buscan fosas de asesinados de 1936 a 1939 en Algeciras

 https://www.algecirasalminuto.es/sociedad/la-uca-busca-las-fosas-comunes-con-asesinados-por-el-franquismo-en-algeciras/



Expertos aseguran que trescientas personas fueron asesinadas por el franquismo
Imagen de los trabajos en el cementerio / Foto: AAM

Un equipo de investigadores del departamento de Prehistoria, Historia y Filosofía de la Universidad de Cádiz ha comenzado hoy, 7 de noviembre, a realizar una prospección con georradar en terrenos del cementerio municipal de Algeciras donde es posible que existan fosas comunes con los restos de las personas asesinadas por las tropas franquistas tras el golpe de estado de 1936. 

Los trabajos que vienen a culminar una antigua reivindicación del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, están financiados por la Junta de Andalucía y se hacen de acuerdo a una orden de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del 15 de marzo pasado por la que se acuerdan actuaciones específicas en memoria democrática en varios municipios andaluces. El profesor Lázaro Lagóstena, responsable de la unidad de geodetección de la universidad, dirige los trabajos, para los que ha usado una máquina que escanea el subsuelo del camposanto donde pueden estar los enterramientos, según el mapa de fosas elaborado por la Junta de Andalucía a partir de 2005 que en Algeciras señala la existencia de la que recibe el número 1919/2010 CADI. 

Familiares descendientes de dos personas que fueron fusiladas en Algeciras en 1936 por las fuerzas fascistas han estado presentes en el acto y han seguido con detenimiento el trabajo de los técnicos y el georradar. Un grupo de integrantes del foro también ha presenciado el trabajo de la máquina. Las labores del georradar se han centrado en dos zonas. Una es la que está señalizada como fosa común en los propios planos del cementerio, que está tras lo que fue el primer muro norte del trazado del patio primitivo del camposanto de mediados del siglo XIX. La otra es la que está en los pasillos entre la crujía de nichos de la zona sur, que son las que fueron construidas para ampliar el cementerio todo a lo largo del exterior de lo que fue el muro que daba a lo que hoy es la cámara de comercio. Los testimonios de la mayoría de las personas entrevistadas por los historiadores señalan que era en el muro sur, el que daba a la playa de Los ladrillos, donde se ejecutaban los fusilamientos. Otros testimonios señalan que algunos enterramientos se hicieron en la zona norte, en lo que entonces se llamaba El polvorín. 

Si la investigación con georradar es positiva y los investigadores descubren alteraciones del terreno compatibles con enterramientos clandestinos, el siguiente paso serán las catas arqueológicas. Será el momento de que un equipo de arqueólogos abra la tierra y busque pruebas de las fosas. Si también este proceso da resultado y se hallan restos humanos, posibles víctimas de la represión franquista, el siguiente paso será la apertura de la fosa y la exhumación de los restos para su posterior estudio y enterramiento digno, de acuerdo con los familiares. 

Más de 300 personas fueron asesinadas entre 1936 y 1939 en Algeciras, una ciudad que entonces tenía 22.000 habitantes. En Algeciras, como en gran parte de Andalucía, no hubo guerra civil. Sólo hubo una matanza perpetrada por militares contra civiles indefensos. Lo que hubo fue realmente un genocidio. Lo pusieron en práctica una banda de militares traidores al Gobierno elegido democráticamente por los españoles que tenía un objetivo muy claro: Exterminar, borrar del mapa, e incluso del recuerdo, a las personas que de una forma u otra habían simpatizado con el proyecto que representaba la Segunda República: libertad, reforma agraria, educación pública de calidad, derechos para los trabajadores y cultura para todos. 

El 18 de julio de 1936 el golpe de Estado triunfó rápidamente en esta ciudad. Un grupo de mandos, entre ellos el capitán Enrique Castillo, el teniente coronel Manuel Coco, el comandante de Estado Mayor González Pons, y los capitanes Díaz Fernández y Fernández Cortada, llevaban meses en contacto con los Yagüe, Queipo de Llano, Franco y demás traidores y controlaron rápidamente la situación en todos los cuarteles de la guarnición. La detención y fusilamientos de personas indefensas comenzaron pronto en Algeciras. Los detenidos eran llevados a la cárcel de Escopeteros, frente al Ayuntamiento, o al cuartel de automovilismo que había en la Fuentenueva. Sin juicio previo y sin acusación formal de ninguna clase, eran sacados de allí de noche y conducidos a la tapia sur del cementerio municipal donde eran fusilados. Los falangistas les pegaban luego un tiro en la cabeza para rematarlos. 

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar realizó en 2012 una amplia investigación sobre la guerra y la represión franquista en la comarca. Este trabajo estuvo coordinado por el historiador algecireño José Manuel Algarbani y gracias a él se consiguió elaborar un listado de cerca de seiscientas personas fusiladas por las tropas franquistas en el Campo de Gibraltar. A continuación, ofrecemos una relación de 180 personas asesinadas en Algeciras y de algecireños fusilados en otros puntos de Cádiz y Andalucía. La mayoría de los historiadores aseguran que los fusilamientos durante la época del terror caliente, entre julio del 36 y marzo del 37, en la que no se hacían juicios ni se registraban por escrito las órdenes de matar, fueron tantos que para saber la cifra exacta de los muertos hay que multiplicar por tres la conseguida por registros documentales. Por eso decimos que en Algeciras los fascistas asesinaron a sangre fría a más de 300 personas. 

El foro hace un llamamiento a aquellas personas que tienen algún familiar víctima de la represión franquista que aparece, o no, en la relación que se adjunta a esta noticia para que se ponga en contacto con nosotros. El foro está muy interesado en saber más de lo que les pasó a cada una de estas personas y en recopilar los testimonios de sus descendientes.