Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
La casa de cultura San Martín de Mansilla de las Mulas registró lleno total en el acto de homenaje a las víctimas del franquismo que se realizó junto a la presentación de la segunda parte del libro de José Cabañas, Cuando se rompió el mundo (ediciones Lobo Sapiens).
La periodista Olga Rodríguez, nieta y bisnieta de represaliados, repasó su proceso de búsqueda personal, que había iniciado su madre, la también periodista leones Pura Francisco, y la confluencia con otras familias que también buscaban desde hace tiempo a sus desaparecidos en la fosa de Villadangos.
En un ambiente de emoción y ante un público heterogéneo, los nombres de las más de 40 personas represaliadas, con asesinato, prisión o persecución, fueron pronunciados por primera vez en esta villa del Esla. El actor y director Juan Diego Botto, compañero de Olga Rodríguez, e hijo de un desaparecido por la dictadura argentina, se sumó para poner voz a las víctimas tanto tiempo sumidas en el olvido público, que no de sus descendientes.
Varias familias —Guada, González, Francisco, Marcos, Candanedo...— compartieron las biografías y alguna foto de sus seres queridos desaparecidos o represaliados y relataron cómo han impactado en sus vidas la represión que sufrieron. Se sumaron voces de otras latitudes de la represión franquista en León, como la de Camino Alonso, que recuperó los restos de su abuelo en una cuneta en Geras.
En Mansilla de las Mulas fue asesinado por sentencia de consejo de guerra, el que era alcalde, Isidro González Pérez (de 31 años, casado, industrial, de Izquierda Republicana), entre otros. Santos Francisco, maestro herrador, Epifanio González, hermano del alcalde, al igual que Casimira Marcos Merino o Acacio Flaviano Rodríguez fueron paseados y enterrados en la fosa común de Villadangos del Páramo.En total, 17 personas fueron asesinadas, 16 paseadas, cuatro depuradas y otras tres represaliadas, en este caso mujeres y familiares de los asesinados o encarcelados.
Tres de los asesinados tenían 21 años.Abilio Santamarta, del Sindicato de Trabajadores de la Tierra; Juan José Pacios Ludeña, de Juventudes Republicanas y César Álvarez Marcos, que falleció en el penal de San Cristóbal de Pamplona. El mayor, Julio Marcos Candanedo tenía 46 años. Era maestro, editor y librero y fue paseado con 33 personas más en Valverde de la Virgen. Casimira Marcos Merino tenía 45 años y dos hijos, Eulogio y Francisco Candanedo Marcos. Su esposo pertenecía al Sindicato de Trabajadores de la Tierra de UGT. Está en la fosa de Villadangos, de donde se rescataron restos de 11 de personas pero quedan otras 70.
En Mansilla, según relata Cabañas en su libro, el alcalde se resisitó al golpe del 18 de julio y el día 20 ordenó registrar las casas de 14 derechistas sin que se les causara ningún daño. Convocaron huelga general y se formó una milicia ciudadana. Llegaron de la capital a refugiarse otros militantes de izquierdas, pero el 21 de julio el pueblo era ocupado por el teniente de la Guardia Civil Felipe Romero y sus guardias. Se retiraron los obreros de las calles y se formó una gestora en el Ayuntamiento. Luego empezó la represión.
84 años después de la guerra reciben sepultura digna los nueve cuerpos de soldados republicanos que han sido recuperados de varias fosas en las campañas de exhumación de los años 2020 y 2022
Último domingo del caluroso mes de julio, las campanas redoblan en un repique de duelo en Vistabella del Maestrat, el municipio de mayor altitud de País Valencià en pleno macizo de Penyagolosa. Son las 12 del mediodía y comienza el cortejo fúnebre que llevará hasta el cementerio los restos de los nueve soldados republicanos. Más de doscientas personas venidas de diferentes puntos del país se congregan en la plaza de este municipio castellonense. La banda municipal de Atzeneta interpreta la marcha fúnebre Mater Mea y al acabar todos se dirigen al son de dolçaina y tabalet hacía el Ayuntamiento, donde tiene lugar el primero de los parlamentos.
Durante el recorrido por el pueblo se realizarán más paradas como esta donde intervendrán las entidades memorialistas: Grupo para la Investigación de la Memoria Histórica de Castellón, Montañas de Libertad, la Asociación de Familiares de Víctimas del Frente de Levante, Acció Ciutadana contra la Impunitat del Franquisme, la Plataforma de Apoyo a la Querella Argentina y el Centro de Estudios de Penyagolosa. Además de los parlamentos en cada parada, la Rondalla Gatzara de Paterna canta unos versos o albaes. “ Varen entregar la vida pel bàndol republicà. Hui per fi tindran eixida amb honor i dignitat i amorosa despedida” (entregaron la vida por el bando republicano. Hoy por fin tendrán salida con honor, dignidad y amorosa despedida) recita la versadora Mariángeles Marqueño, arrancando aplausos de toda la comitiva.
”No se trata de señalar a quienes cometieren estos crímenes, se trata de apoyar a las personas que indican los lugares donde se encuentran sus familiares. Es una necesidad para la paz y la tranquilidad y un bálsamo para las familias“, comenta Manuel Gilabert
Manuel Gilabert es miembro de la Asociación de Víctimas del Frente de Levante. Su abuelo, Jesús Salvador Aracil Crespo, fue un combatiente republicano de la Quinta del Biberón que encontró la muerte en Viver (Castellón) y cuyo cuerpo, como el de cientos de soldados republicanos, sigue desaparecido desde entonces. Manuel ha venido desde Alcoi, a 300 km en la provincia de Alicante, para según nos cuenta “apoyar esta causa“.
Confiesa emocionado que le gustaría haber podido llevar uno de esos féretros con los restos de su abuelo, a lo que añade que, ”no se trata de señalar a quienes cometieren estos crímenes, se trata de apoyar a las personas que indican con la mano los lugares donde se encuentran sus familiares. Es una necesidad para la paz y la tranquilidad y un bálsamo para las familias. Algunas han llevado estas desapariciones con muchísima angustia y a día de hoy todavía no nos hemos sentido reparados a pesar de que ellos defendían el gobierno legítimo de la Republica”.
Voluntarios portan los restos exhumados de soldados republicanos que combatieron en el frente del País Valencià EVA MÁÑEZ
A falta de haber podido ser identificados, los restos de los soldados exhumados son llevados por voluntarios. María Garrido Zafra es una de ellas, profesora de historia en un instituto de secundaria en Onda (Castellón), colabora como arqueóloga voluntaria con Arqueoantro desde hace tres años cuando asistió a un curso sobre el frente de Levante. Para María esto ha sido como “cerrar un círculo, ya que mi primer contacto con la arqueología fue en el curso donde exhumamos a algunos de estos soldados. Sacarlos de donde estaban tirados y poder enterrarlos ahora dignamente en un acto solemne y emotivo cierra el círculo”.
Otro voluntario de Arqueoantro que también porta uno de los pequeños féretros es Chema Rodriguez, estudiante de historia en la Sorbona parisina de 19 años. Chema comenzó a la edad de 15 años a colaborar con la Asociación científica Arqueoantro por según nos cuenta “su interés político con la República”, él vivía en Paterna y fue tras asistir al cementerio un 14 de abril y conocer la existencia de las fosas franquistas y la labor de familiares y arqueólogos que pidió poder realizar unas prácticas del instituto con ellos.
“Estos soldados en fosas son los olvidados de los olvidados. Si los represaliados por el franquismo que están en fosas comunes han sido olvidados durante años por las Administraciones públicas, esta gente que está enterrada en el monte aún lo ha sido más“
Esta es su tercera campaña en el frente de Levante. Chema nos insiste en que “estos soldados en fosas son los olvidados de los olvidados. Si los represaliados por el franquismo que están en fosas comunes han sido olvidados durante años por las Administraciones públicas, esta gente que está enterrada en el monte aún lo ha sido más, entre otras cosas porque es muy complicado localizarlos. Pero es importante recuperar y dignificar esta memoria sobre todo por las familias”, nos dice. “La historia de nuestro país ha sido escondida y tergiversada durante muchos años y es nuestro rol, el de la gente más joven, darle el reconocimiento a quienes defendieron la democracia cuando estaba siendo atacada. Tenemos una responsabilidad con el pasado, hay que conocer bien la historia para redignificar y valorar la democracia”.
De los nueve cuerpos recuperados, uno corresponde a un soldado muerto en combate cerca del Mas de Marimón; otros dos fueron asesinados en el momento de entregarse a las tropas de la 3ª Compañía del Tabor de Tetuán, a la llegada de éstos al Mas dels Arcs; mientras que los seis restantes, pertenecientes a los guardias de asalto, fueron fusilados en el Mas del Collet. Ninguno ha podido ser identificado. Tras dos horas de pasacalles el cortejo se detiene a la puerta del cementerio donde los nueve féretros anónimos reciben sepultura en dos nichos cedidos por el Ayuntamiento. Allí descansarán junto a una placa conmemorativa.
Jornadas memorialistas en el Maestrazgo
Este acto se enmarca en la celebración de las XIV Jornadas de Memoria Histórica de Vistabella del Maestrat, que contaron con presentaciones de libros, exposiciones y charlas y que finalizó el martes uno de agosto con la visita guiada a las trincheras de la Serra de la Batalla y Mas del Boiro. La cita memorialista se viene celebrando cada verano organizado por el GRMHC (Grupo por la Investigación de la Memoria Histórica de Castelló), el Centro de Estudios de Penyagolosa(CEP), el Ayuntamiento de Vistabella del Maestrat y la asociación científica ArqueoAntro.
Antonio Giner, madrileño jubilado que lleva viviendo en Vistabella más de cuarenta años, junto a Elvira Safont y Sílvia Olaria son los precursores de estas jornadas. Ellos llevan varios años al frente del CEP (Centre de Estudis del Penyagolosa) recuperando la memoria de la comarca. Antonio nos comenta que fue a raíz de leer un artículo en el libro de fiestas del año 90 que hablaba de un aeródromo republicano en Vistabella que empezaron a indagar.
Placa homenaje a los soldados republicanos caídos en Vistabella EVA MÁÑEZ
“Comenzamos a hacer entrevistas a gente mayor y organizar el archivo municipal que tenía un montón de papeles amontonados en el desván. Allí hallamos mucha documentación de la República, la guerra y la represión franquista. Actas, correspondencia del 36 y 37, carpetas de falange sobre los refugiados que volvían al pueblo con libertad vigilada, información sobre exhumaciones de soldados franquistas en el año 60, etc. Así descubrimos por ejemplo que hubieron más de 200 soldados republicanos muertos en esta zona y que fueron bombardeados por la aviación fascista italiana”.
Para Antonio recuperar los cuerpos de soldados que murieron defendiendo Vistabella y la República enfrentándose al ejército franquista, darles un reconocimiento y un entierro digno después de estar 85 años en fosas es un esfuerzo que se ha visto recompensado con la alta participación habida el domingo. “Mostrar en el pueblo donde han luchado, visibilizar a las víctimas del gobierno legítimo, pasear la bandera republicana por la que esta gente murió, en el pueblo es un símbolo muy potente porque desde el 2 de junio de 1938 no ha vuelto a ondear esta bandera. Desde entonces todo han sido mentiras, olvidos y enaltecer a los golpistas” afirma.
Antonio y el CEP están ya pensando en las próximas jornadas “Desde el 2008 llevamos haciendo estas actividades, a pesar del auge de la extrema derecha y del fascismo, el parón institucional para recursos como el banco de ADN y excavaciones, etc. Eso no nos va a parar y vamos a seguir con la Memoria Histórica”.
Encuentran los restos de otros dos soldados republicanos
Al día siguiente del homenaje, el equipo de profesionales y voluntarios de la asociación científica Arqueoantro iniciaron los trabajos en una nueva fosa gracias al testimonio oral de una familia de Vistabella.
Subimos con ellos y con Antonio Giner del CEP hasta el Tossal del Albagés por una escarpada pista forestal entre encinas y sabinas. Allí nos espera Sergi Tomás, un fontanero de 45 años que vive en el Mas del Albagés. ”Mi padre me contó que mi bisabuelo y dos más de la masía subieron a enterrar a dos personas, había documentación de uno de ellos, un sargento de Sagunto”, cuenta.
Restos de soldados republicanos encontrados en la campaña de Arequeoantro EVA MÁÑEZ
Tomás afirma que “nunca se supo cierto que hicieron con la documentación. Mi padre siempre decía que sabía dónde había dos muertos, pero no quería revelar el lugar exacto por miedo a la represión. En un pueblo pequeño como Vistabella si decías que sabían dónde estaban enterrados igual te acusaban de ser rojo también. Fue a raíz de las jornadas y las exhumaciones que se animó un poco y hace tres años nos indicó el lugar exacto”.
Javier Iglesias, director antropólogo de la asociación científica Arqueoantro, nos insiste en la importancia de los testimonios de los descendientes, por ello anima las familias que se pongan en contacto con Arqueoantro o con la Asociación de Familiares de Frente de Levante para hacer los cotejos genéticos (asociacion.fvfl@gmail.com).
En dos días el cuerpo es exhumado completamente y la idea es iniciar la exhumación del segundo. Los hallazgos corresponderían a dos miembros de la Guardia de Asalto que murieron el 3 de junio de 1938
Desde este cerro alto vemos la Sierra de la Batalla y más allá las tierras de Aragón. El Penyagolosa queda tras de nosotros, pero la mejor vista es la del pueblo de Vistabella que se extiende a la otra parte del barranco. Hay un pequeño montículo de piedras que los arqueólogos delimitan con una cuerda blanca. El terreno es pedregoso y duro y tras poco más de una hora los ojos expertos encuentran un hueso de la mano. Con sumo mimo y cuidado van retirando piedras y tierra que luego es trillada. Aparecen más huesos, un botón y finalmente un cráneo.
En dos días el cuerpo es exhumado completamente y la idea es iniciar la exhumación del segundo. Los hallazgos corresponderían a dos miembros de la Guardia de Asalto que murieron el 3 de junio de 1938. El miércoles, los profesionales de Arqueoantro se deplazan hasta los juzgados para denunciar el hallazgo de restos óseos humanos y éstos son retirados por la policía judicial. “En este caso la jueza de guardia ha enviado a la policía judicial para llevarse los restos al Instituto de Medicina Legal de Castellón con el objeto de determinar la data de los restos”, nos cuenta Javier Iglesias. “En teoría si los restos tienen más de veinte años ya es decisión del juez investigarlos o no. Eso no significa que se vaya a judicializar la fosa, que sería lo deseable ya que así sería el estado quien se hiciera cargo de la fosa”, matiza, “el sábado subirán a por el segundo esqueleto. Cuando analicen estos restos nos lo comunicarán y tendremos que ir a recogerlos”.
“En este caso la jueza de guardia ha enviado a la policía judicial para llevarse los restos al Instituto de Medicina Legal de Castellón con el objeto de determinar la data de los restos”, nos cuenta Javier Iglesias
En los últimos once años la Asociación científica Arqueoantro ha intervenido 30 fosas en la zona del Frente de Levante, de las cuales 25 han sido positivas con la recuperación de 63 individuos, además cuentan con 80 familias que han demandado que su ADN sea cotejado. “Los aproximadamente doscientos soldados que se encuentran en fosas en Vistabella son principalmente soldados que fallecen durante el combate” nos cuenta Miguel Mezquida, director arqueólogo de la asociación científica Arqueoantro. ”Dos de las fosas que hemos exhumado en Vistabella son de soldados que cuando las tropas franquistas están a punto de tomar sus trincheras se rinden, salen a entregarse y son fusilados”.
Miguel Mezquida nos habla también del diferente trato a los muertos de uno y otro bando “Vistabella tienen un censo de 30 soldados franquistas enterrados en el cementerio, de los cuales dos son prisioneros republicanos fusilados después. De esos soldados franquistas algunos fueron trasladados posteriormente a una cripta requeté en Estella o al Valle de los Caídos, así que sí hubo una reparación y homenaje a los soldados fascistas que aquí fallecieron, que fueron muchos. Pero los soldados republicanos siguen tirados en fosas por toda la provincia y éste ha sido el primer homenaje que se hace con inhumación de los restos. En la zona de la Sierra del Toro, por ejemplo, hay cartas entre alcaldes en que dicen que años después de la guerra todavía hay soldados tirados en los campos”.
"Los soldados republicanos siguen tirados en fosas. En la zona de la Sierra del Toro, por ejemplo, hay cartas entre alcaldes en que dicen que años después de la guerra todavía hay soldados tirados en los campos”
A lo que Javier iglesias añade que “desde la primera guerra mundial ya hay convenios internacionales que indican que hacer con los muertos tanto del bando vencedor como del perdedor, convenios que se respetaron en toda Europa tanto en la primera como en la segunda guerra mundial. Aquí en España hay una violación de derechos humanos, ya que no han dado la opción de recuperar los restos de sus seres queridos a las familias de los soldados republicanos”.
Poco a poco, han ido apareciendo 14 restos de represaliados hasta el momento. Aún quedan dos semanas de trabajos. ÁLVARO MINGUITO Con la aparición de 14 cuerpos los técnicos forenses, arqueólogos y las familias recuperan la esperanza de encontrar los restos de los represaliados de siete municipios del norte de Madrid.
Enumerando uno a uno sus nombres, su edad, el municipio al que pertenecían y la fecha en la que los golpistas hicieron efectiva la condena a muerte han sido homenajeados los 107 hombres y una mujer que se sabe que fueron fusilados en 1939 en las tapias del cementerio parroquial de Colmenar Viejo (Madrid). Se ponen fotos frente a carteles que recuerdan sus rostros mientras se explica el estado actual de las exhumaciones. Gracias a las documentación encontrada, a los testimonios de testigos y familiares y a la labor de investigación de, entre otros, el historiador Roberto Fernández, se pudo llegar a la conclusión que estas 108 personas estaban enterradas en dos zonas del recinto. Una de ellas, el conocido como cementerio civil, pudo ser excavada el pasado año. La otra, la conocida como ‘el paseo’, que separa la parte antigua de la ampliación del cementerio parroquial ha podido ser abierta este verano.
Para que todo esto fuera posible han tenido que pasar ocho años, desde que en 2015 se tienen las primeras pistas de la suerte que corrieron vecinos de siete municipios del norte de Madrid, se constituye la Asociación por la Comisión de la Verdad de San Sebastián de los Reyes (al pertenecer muchos de los represaliados a este municipio madrileño) y se inician las labores para pedir ayudar para abrir las fosas. Labores que pasan por lograr los permisos, tanto gubernamentales como eclesiásticos, el apoyo de expertos como el grupo Aranzadi o los arqueólogos del Grupo A, la colaboración de las familias aportando más datos y su ADN, así como las subvenciones que han sido posibles con el actual Ejecutivo. De hecho, esta fue la primera exhumación de víctimas civiles de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid.
Precisamente en la segunda semana de exhumación de esta segunda parte, visita el cementerio Diego Blázquez, director de la Dirección General de Memoria Democrática. Dependiente del Ministerio de Presidencia, ha hecho posible tanto el pasado año como este una partida presupuestaria para pagar a los profesionales, hacer frente a los numerosos costes de desenterramiento y para las pruebas de ADN que tienen como objeto conocer a ciencia cierta el identificación de los restos encontrados y así poder entregarlos a sus familiares. Junto a Blázquez visita las tareas de exhumación Alfonso Aragoneses, director General de Memoria Democrática en Cataluña. Viene a título personal, ya que su bisabuelo se encuentra entre los 108 represaliados que se buscan en Colmenar.
El ambiente entre los familiares mejora a cada momento. A diferencia del arranque de esta segunda fase de la exhumación, se están encontrando restos donde se suponía que estaban. Mientras que el pasado año se encontraron 12 cuerpos, en esta segunda zona del cementerio ya se han encontrado 14 cuerpos. Y quedan aún dos semanas de trabajos en los que se intentarán recuperar los cuerpos que parece estar apilados en tres filas de tres cuerpos. La alegría disipa la frustración que supuso el arranque de esta exhumación, que comenzó en la parte izquierda del cementerio civil. La derecha fue analizada y aparecieron doce cuerpos que correspondían con los represaliados. En principio, se habló de trece pero se desestimó a uno de ellos en el examen posterior que se realiza en la Unidad de Antropología Física de la Universidad Complutense de Madrid. Ahora queda cotejar las muestras de ADN obtenidas de los restos con las más de 30 familias que ya se sometieron al análisis. Por eso, desde la Asociación de la Comisión de la Verdad de San Sebastián de los Reyes aprovechan cada momento para pedir a los familiares de las demás víctimas que se acerquen a la excavación para tomar allí mismo la muestra.
“Conocí al que compró la gasolina para quemar a mi padre”
“Fueron a buscar a alguien y se lo encontraron a él. Luego, después, se inventaron cargos contra él para sentenciarlo a muerte”. “Mi padre fue a buscar a su hermano a la cárcel y también se lo llevaron”. “Fueron a buscar a mi abuela a casa, embarazada que estaba, para que viera cómo mataban a su marido”. Estos y otros testimonios se escuchan en el cementerio desde que se comenzó a abrir el hormigón armado que pusieron sobre la fosa común, hasta ahora solo un pasillo para quienes visitan a sus familiares en sus tumbas. Destaca entre los testimonios el de Benita, hija de Facundo Navacerrada, uno de los represaliados. Ella, de 91 años, no se pierde ni un día de exhumación. Ya no lo hizo el año pasado, cuando pese al calor, estaba pegada a la valla que separa la fosa. Todo pese a que no tiene esperanzas de encontrar restos de su padre. Ella tenía siete años cuando le detuvieron y le hicieron desaparecer por ser líder de UGT en San Sebastián de los Reyes. “Yo he conocido a la persona que compró la gasolina para quemar a mi padre”, dice al recordar. “A mi padre le ataron a un camión, le rociaron y le prendieron fuego.” Mi hermana fue a preguntar donde estaba mi padre y le dijeron que mirara en el rincón, que acababa de morir uno. Ella encontró un redondel negro y unos restos en el centro“.
Junto a Benita se encuentran otras dos hijas de represaliados en Colmenar. Algo cada vez menos habitual, como destaca el integrante de Aranzadi Juan José Marí Casanova. ”Casi no quedan hijas o hijos de los represaliados, suelen ser nietos o bisnietos, y en esta exhumación hay tres hijas vivas. Ojalá poder encontrar a sus padres y entregárselos“. El propio Marí explica a los que se han acercado este sábado al cementerio que se supone que “los confesados o los que pasaran la noche con el cura les enterraban en el paseo, pero se descarta algo así porque cuando se fusila un grupo de personas no se discriminaba para enterrar los cuerpos en un lugar u otro”. También cuenta que en futuro se podría reabrir la fosa del cementerio civil ya que hay un cenotafio -lápida sin cuerpos en su interior- que representa a cuatro hombres represaliados y cuyas familias han preferido no mover. Lo mismo ocurre con la tumba de Cosme Jerez Collado, el alcalde socialista de Comenzar que en su muerte (en los 80) quiso ser enterrado junto a los fusilados.
Estas dos tumbas son los únicos puntos que quedarían por reactivar en la búsqueda, así que todas las esperanzas se concentran en la fosa llamada el paseo. Esta zona la explica Almudena García-Rubio Ruiz, coordinadora de los trabajos de exhumación. Ya son 14 los cuerpos encontrados y seis los que se han retirado para su análisis. Se espera que el número aumente ya que las catas de terreno que se han hecho son positivas en 22 metros del pasillo. García-Rubio explica que sabían el punto exacto donde empezar a buscar gracias a la familia de Martina Aparicio Bastero, de 32 años y única mujer en el grupo de los 108 desaparecidos. Su familia pidió que la enterraran en lo alto de la pila de cuerpos que dejaban allí nada más ser fusilados. Ellos marcaron el lugar, pudieron recuperar el cuerpo de Martina y avisar a los demás de que ahí había represaliados.
Se trata de la zona que limita el antiguo muro exterior del cementerio con el terreno que se compró después para ampliarlo. Cuando la coordinadora es preguntada por qué saben que los restos que están apareciendo en esta última semana son de los 108, García-Rubio comenta que por la forma de sepultarlos no les caben duda: “son ellos porque fueron enterrados de forma simultánea, sin tierra entre los féretros o los cuerpos”. Ataúdes que aparecen comúnmente en las fosas, ya que algunas familias lograron costear y les permitían usarlos. Incluso se encuentran, entre restos como suelas de zapato, botones o enseres, dos cuerpos en un mismo féretro. La forense también comentó que los cuerpos han sufrido mucho la humedad del terreno, por la pendiente que une la parte antigua y la nueva que separa esta zona de enterramiento en el muro.
Como el caso de Martina, se sabe que otras trece personas al menos pudieron ser rescatadas por sus familiares y enterradas en las fosas familiares en el propio cementerio. 83 años de silencio y una dictadura franquista, hace que muchas de las familias de los 108 hombres y la mujer que se buscan no sepan lo ocurrido. 25 eran de San Sebastián de los Reyes, 16 de Fuencarral-El Pardo, 11 de Hortaleza, cinco de Moralzarzal, cuatro de Colmenar Viejo —incluida Martina Aparicio Bastero, la única mujer, de 32 años de edad—, cuatro de Soto del Real, dos de Manzanares, uno de Miraflores de la Sierra y otro de El Molar. Muchos de ellos pertenecían a organizaciones como CNT, el PC, el PSOE o el UGT. Otros tantos no tenían ningúna relación con la lucha obrera.
“Querían cometer el crimen perfecto”
”Cuando empezamos a conocer la historia de nuestros familiares, descubrimos la crueldad de la represión“, explica Luis, un integrante de la asociación, que junto con Carmen, Esther, Gema y otros muchos son los que han puesto en marcha todo. ”Hoy por fin podemos comunicaros que tanto esfuerzo y sufrimiento de las familias está teniendo frutos“, comenta Luis con el micrófono delante del centenar de personas que se han citado en un mes tan complejo como agosto. ”No es que nos hayamos acordado de los abuelos en 80 años -reivindica-, sino que siempre lo han intentado impedir. Incluso ahora, en cuatro comunidades están derogando las leyes que permiten las exhumaciones y la Memoria Democrática. Ayer le tocó a Aragón“.
En el homenaje hubo tiempo para recordar a las Trece Rosa, de cuyo asesinato en la tapia del cementerio del Este de Madrid (La Almudena) se cumplen este 5 de agosto el 84 aniversario. ”Querían cometer el crimen perfecto que era hacer desaparecer el cuerpo y el recuerdo de los represaliados. Pero no lo lograron gracias a ustedes, que han peleado por la memoria y justicia“, ha reconocido Eduardo Ranz, abogado de las familias de Calatayud que han ganado la batalla judicial por sacar sus restos de Cuelgamuros. También ha querido participar en el homenaje Francisco Etxebarria, director de Aranzadi y asesor de la Secretaría de Memoria Democrática adscrita al Ministerio de la Presidencia. Entre sus investigaciones forenses destacan las de Lasa y Zabala, Allende, Cervantes o Pablo Neruda, entre otras. Él ha recordado que tanto la Ley de Memoria Democrática estatal como las autonómicas ”han servido para recuperar 11.000 cuerpos, 11.000 familias con respuestas”.
Ahora quedan por delante dos semanas, al menos, para recuperar todos los cuerpos posibles que haya en el paseo. Los exámenes de ADN y el trabajo de los técnicos harán su trabajo para encontrar a estas personas “un final digno por fin”, único objetivo de las familias de esta y de otras tantas fosas comunes que aún se encuentran a lo largo y ancho de España.
Burgos cuenta, al menos, con 54 fosas comunes de la Guerra Civil y el Franquismo documentadas y aún sin localizar en distintos puntos de la provincia. Este es el dato que arroja el listado elaborado por dos profesores de la Universidad de Burgos para la Junta de Castilla y León en enero de 2022.
Este informe, en el que también se recogen estadísticas de otras provincias, refleja que ya se han extraído más de 2.427 víctimas de la represión de las 296 fosas excavadas en 119 puntos (110 del bando republicano y 9 del sublevado) repartidos por todo el territorio burgalés.
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De este número, el 98,3%, 2.385 de las personas encontradas, fallecieron por la represión ejercida por el bando sublevado, por 42 víctimas registradas a manos del bando republicano (caídos en combate trasladados en su mayoría en 1959 por el Gobierno Civil de Burgos al Valle de los Caídos).
En esta documentación, los datos también muestran como existen 82 enclaves en los que aún no se ha podido intervenir definitivamente para comprobar si hay víctimas cuyos cuerpos permanecen aún desaparecidos bajo tierra.
En 65 ocasiones, más de la mitad, han sido demandas de familiares las que han propiciado las investigaciones acerca de allegados que desaparecieron durante la Guerra Civil o la dictadura y aún no han sido hallados. En otras, los restos se localizaron por obras de reforma o adecuación de cementerios y otras infraestructura y en dos ocasiones, las víctimas se encontraron por casualidad en una cueva del municipio de Contreras y otra que fueron hallados por un párroco de Loma de Montija en Quintana de los Prados, municipio de Espinosa de los Monteros.
La Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos (CPRMH) también posee un listado contrastado sobre los distintos puntos donde se ha corroborado la existencia de personas asesinadas en tiempos del conflicto bélico o posteriormente como consecuencia de la dictadura.
Según los datos de esta asociación, desde la primera actuación para ubicar, identificar y entregar los cuerpos de las víctimas para proceder a su sepultura de manera justa y digna allá por 1946, se han completado más de cincuenta exhumaciones en 77 años de búsqueda hasta la última actuación realizada en 2019, con la exhumación en 'La Paredeja' en la localidad de Ibeas de Juarros.
Última actuación
Este último proyecto surgió -como la varios de ellos- de la solicitud de búsqueda, localización y exhumación por parte de dos familias cuyos parientes fueron sacados de la prisión central de Burgos el 3 de agosto de 1936.
Ese día, hasta siete personas, todos hombres, fueron entregados al jefe del grupo de Falange Española para su traslado a la Ciudadela de Pamplona con una orden firmada por Fidel Dávila, Gobernador Civil de Burgos por aquel entonces.
Según consta en el informe del proyecto de exhumación impulsado por tres nietos de los represaliados, este traslado no llegó nunca a su destino, «por lo que se deduce que posiblemente fuesen fusilados en algún punto del trayecto» y se procede a exponer varias hipótesis del paradero de los restos de estos hombres como La Brújula, Galarde o monte de Estépar, todos ellos puntos donde se conoce la existencia de fosas.
Exhumación en Ibeas de Juarros. En detalle, agujero provocado por arma de fuego encontrado en uno de los restos mortales CPRMH Burgos
En este caso, fue en un terreno conocido como La Paredeja, perteneciente al municipio de Ibeas de Juarros, donde se encontró finalmente, en una zona de fácil acceso próxima al punto kilométrico 96 de la N-120 Burgos-Logroño.
Allí, gracias a los testimonios compilados por los vecinos de la zona y la similitud de fechas y número de personas asesinadas, se pudo determinar que se trataba de esta saca de misma saca de reos compuesta por Eliseo Cuadrao García, Carlos Hernández Benito, Enrique González Avellaneda, Julián Peñalver Hortelano, Pedro Eliseo Rodríguez Álvarez, Pedro Luis Llosas García y José Mingo Escolar.