Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
La Dirección General de Memoria Democrática de la Generalitat de Catalunya ha exhumado los restos óseos de 26 soldados del ejército republicano, sepultados durante la Guerra Civil en dos fosas comunes en Bovera (las Garrigues). Se trata de soldados muertos durante los combates de la batalla de las Garrigues, en Lleida, a raíz del avance de las tropas franquistas por poniente, entre diciembre de 1938 y enero de 1939, que culminó con la ocupación definitiva de toda Catalunya y la posterior caída de los últimos baluartes de la República. Las actuaciones arqueológicas se han ejecutado en el cementerio de Bovera y en un lugar denominado la Casilla, que comunica Bovera con el pueblo de Flix, durante los meses de julio y agosto de este año. De acuerdo con el protocolo vigente, todos los restos recuperados se someterán a estudios antropológicos y genéticos, con el objetivo final de poder identificar la identidad y devolverlas a las familias.
Previamente a la intervención, las fosas fueron documentadas en el trabajo 'Documentación y ampliación del mapa de las fosas y la represión de la Guerra Civil y la dictadura franquista en las Garrigues, Pla d'Urgell, Urgell y Segarra (2019)', encargado por la Dirección General de Memoria Democrática con el objetivo de detallar los lugares donde podrían haber desaparecido muchos combatientes republicanos y represaliados del franquismo para encontrarlos y contactar a las familias. En este sentido, los trabajos de excavación en el término municipal de Bovera fueron catalogados de prioritarios a la programación del Plan de fosas para 2023. Además, está previsto que este invierno se completen las intervenciones con una prospección en una zona afectada por el canal Segarra-Garrigues, en Coll Roig, una vez se cierre el riego.
Foto: DG de Memòria Democràtica Barcelona. Domingo, 8 de octubre de 2023. 08:00 Tiempo de lectura: 4 minutos
La memoria colectiva llevó a la cabeza de los presentes, inmediatamente, al mayor símbolo de los horrores de la guerra, el bombardeo, en pleno día de mercado, por parte de las aviaciones italiana y alemana, aliadas del bando nacional que dio el golpe de Estado, del pueblo vasco de Gernika (historia ya de la cultura universal gracias al desgarrador cuadro de Picasso, el más buscado en el Reina Sofía) Porque de algún modo, todos los pueblos y ciudades tienen su Gernika.
El bombardeo en la prensa (Saiz Viadero)
En Santander se aprende prácticamente por ciencia infusa lo que sucedió en el barco Alfonso Pérez. No es para menos: una placa recuerda a las víctimas en la Catedral y hace dos semanas se refirieron a él en el Parlamento de Cantabria los portavoces políticos que quieren derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática, por considerarla “sectaria”, en un anuncio que ha propiciado la creación de una plataforma social y ciudadana para evitarlo.
El desequilibrio en el relato público no sólo afecta al recuerdo del Alfonso Pérez, sino que el camino por el que quienes se ampararon en esos ejércitos se llama en honor al militar que les lideró, el General Dávila, que sustituyó al verdadero nombre “de toda la vida”, el Paseo del Alta. Incluso en el refugio militar antiaéreo que puede visitarse en Santander hay referencias a los pilotos desde cuyos aviones se lanzaron bombas que impactaron en la población civil.
Nadie, en cambio, se acuerda de Ángeles Fernández Otí, que tenía nueve años cuando en diciembre de 1936 se produjo el bombardeo en el Barrio Obrero del Rey (zona Porrúa), una niña que no pudo salir a la calle y hacerse fotos con traje el dia de su comunión porque los tiempos en que pasan las cosas importan y hacer la comunión en junio del 36 significa que ya nada era normal.
Esa falta de recuerdo, de memoria, le dolía en especial a su hermana Elena, un año mayor (97 años ahora), que cuando visita Ciriego limpia las tumbas de sus hermanos, pero no la de su hermana, que está en el osario. “María Ángeles no tiene lápida”, repite año tras año. Su nombre no salió en la lista de víctimas en la prensa e incluso una recopilación de un referente en la investigación de la memoria colectiva y olvidada como es José Ramón Saiz Viadero, que investigó el suceso, no salía su nombre completo.
La historia era una de esas que suenan en las familias y que escuchaba recurrentemente su yerno, Eugenio Cordero, profesor de Historia, quien empezó a explorar el estudio de la historia a través de la perspectiva de las víctimas a raíz de distintas experiencias (entre ellas, la muerte de la mujer de su hermano en los atentados del 11-M).
Y se empeñó en fijar la memoria de las víctimas del bombardeo en el Barrio Obrero, trasladando la petición tanto a los responsables de Ciriego, como a la alcaldesa de Santander o los anteriores responsables de Cultura, sin encontrar más apoyo que el de la asociación Héroes por la República, que está abanderando la reclamación.
Y eso que es una reivindicación totalmente transversal porque, recalca, si algo está claro es que las víctimas de los bombardeos aéreos sobre la población civil “son nuestras víctimas”, porque “los bombardeos no discriminan ni izquierdas ni derechas”, de forma que en la zona había gente trabajadora.
Pero en la misma zona vivía en una finca el que fuera alcalde de Puente Viesgo durante la dictadura de Primo de Rivera, que acudió a refugiarse a la fábrica de curtidos de Mendicoaugüe, hoy un tranquilo parque en el que juegan niños sin nada recuerde que allí hace décadas hubo una fábrica a la que la gente huyó para esquivar las bombas que vomitaba el cielo.
Eugenio también cita otra víctima de los bombardeos, un carpintero al que llamaban Blasio el Falangista.
Su relato traza una geografía que da para mirar la ciudad desde otra perspectiva y en la que cuesta visualizar, como recientemente vimos en un documental y en imágenes difundidas por Alberto Santamaría (que ha investigado el campo de concentración de La Magdalena), a la aviación nazi sobrevolando el Palacio, sede de los cursos de verano que empezaron por inspiración republicana y bajo el auspicio de la Institución Libre de Enseñanza , luego renombrados como UIMP.
Hubo muertos en la calle Guevara o en el Río de la Pila. En el Barrio Obrero, donde empezaron apuntaron al Economato, mataron a quienes corrían hacía la fábrica e incluso arrojaron una bomba en la finca de Las Carolinas –sede hoy de la Asociación de Hostelería, escenario de la última novela de Conchi Revuelta ambientada justo en los años previos-, donde había una antena de radio-.
De las casi cien víctimas de los bombardeos, 68 se produjeron ese día y 35 fueron en el Barrio Obrero. Porque resulta que sí, que Santander también tiene su Gernika.
Cuentos y descuentos del sábado (7-10-2023).–Luis Díez
Salía del colmado del chino de comprar pan, huevos y patatas para cenar cuando me encontré al paso con mi vecino Citero.
–¿De dónde viene don Saulo a tan buena hora? –le pregunté.
–De un acto poético, ahí abajo, en el Instituto Cervantes –dijo él.
–No sabía que le gustase la poesía. ¿Quién recitaba?
–Fue un homenaje sencillo y muy emotivo a Angelina Gatell, poetisa catalana y española de la Generación del 50, una referente fundamental en la memoria histórica de nuestra cultura, según dijo Luis García Montero. Una luchadora con la pluma, no con el plomo, de la resistencia a la dictadura.
–Qué tiempos aquellos en los que la poesía era un arma cargada de futuro.
–Celaya dixit. Si, entonces la poesía decía más de lo tolerado por la censura en otros géneros. Y sí, me gusta aquella poesía. Gabriel Celaya, Amparo Gastón, Blas de Otero, Angelina Gatell, José Agustín Goytisolo, su hermano Luis (Juan no escribía entonces poesía), José Manuel Caballero Bonald, Félix Grande, Margarit… Ya van quedando pocos.
–Bueno, al menos muchos de ellos, incluidos Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, José Hierro… tuvieron la satisfacción de ver entrar en caja al dictador que a tantos encarceló.
–A Angelina le encarcelaron a un hijo (Eduardo). Por cierto, esto me recuerda un presidio del que nada se habla.
–¿Cuál, amigo Citero?
–La dictadura franquista encarceló poemas.
–¡Por Júpiter, Saulo!
–Ya te digo. La propia Angelina podría dar fe de lo que digo si viviera (murió en 2017). El Congreso Cultural celebrado en La Habana del 4 al 11 de enero de 1968 y al que asistieron algunos de los poetas que te he citado junto con Valente, Gil de Biezma, Castellet, García Hortelano, Moreno Galván, Juan Antonio Bardem… Y los exiliados en México, Adolfo Sánchez Vázquez, José Bergamín… Y en Francia, José Martínez (editor de Ruedo Ibérico), Jorge Semprún…, decidió hacer un homenaje al pueblo vietnamita por sus décadas de lucha contra el imperialismo (primero francés y estadounidense entonces). El partido (PCE) entendió que Angelina Gatell, por sus excelentes relaciones, era la persona ideal para recopilar poemas de todos ellos y más, con el fin de lanzar un libro contra la guerra del Vietnam, al modo del España canta a Cuba de 1962. Angelina hizo su labor, pero las editoriales de renombre Aguilar y Alfaguara evitaron publicar el libro, que reunía a poetas de todas las generaciones, desde Gerardo Diego y Rafael Alberti hasta Carlos Álvarez…
–El que dijo: “Para estar peor de lo que estamos ahora habrá que remontarse a los tiempos venideros”.
–Sí, un optimista. El caso es que al final aceptó publicar Con Vietnam la editorial Ciencia Nueva, cuyos socios y gestores militaban en el PCE o estaban muy próximos al partido. Según el profesor Julio Neira, la solicitud fue presentada en el Ministerio de Información y Turismo el 14 de septiembre de 1968. Iba firmada por Vicenta Fernández Montesinos, sobrina de Federico García Lorca yla menos identificable con el PCE de todos los socios de la empresa. Los censores hicieron su trabajo, tracharon en rojo lo que consideraron el uso de los nombres de Dios en vano y, sobre todo, las alusiones a la represión en Cataluña, Galicia y Euskadi por parte del Estado franquista, que no eran pocas, a semejanza de la ocupación de Vietnam a sangre y fuego por las tropas Usa. Con todo, los censores no se mostraron muy estrictos con las críticas al imperialismo violento y cruel, pues si en EEUU se publicaban poemas contra la ocupación de Vietnam, tampoco ellos iban a ser más papistas que el Papa. Pero la agitación política, las huelgas y manifestaciones se extendían por toda España y el dictador decretó el estado de excepción en enero de 1969. La censura se endureció, la antología fue prohibida y la editorial cerrada poco después. Di tu que muchos años después, el profesor Neira rescató de la cárcel…, digo de la caja 21/19216, expediente 7620/68 de la sección Censura del Ministerio de Información y Turismo, del que era titular Manuel Fraga Iribarne, futuro democratadetodalavida y fundador del PP, aquellos poemas. Y con las cartas enviadas por sus autores a la antóloga Angelina Gatell vieron al fin la luz (Visor 2016).
Entramos en el portal y ya en el ascensor me despedí agradeciendo la sabiduría del querido vecino: “Con usted siempre se aprende, amigo Saulo”. Sonrió.
En este medio he escrito algunos artículos sobre el exilio de los republicanos hacia América, especialmente hacia México. Algunos de ellos: 1) Aterrados, desterrados y enterrados. 2) Frente al Peñón de Gibraltar, ahí sentimos que no había retorno. Hoy, quiero fijarme en un poema de Pedro Garfias, “Entre España y Mëxico”. Es realmente extraordinario y que, sobre todo expresa el extraordinario dolor del poeta al tener que exiliarse de España. Sentimiento que sintieron otros muchos españoles.
Pedro Garfias
Una breve reseña biográfica. Pedro Garfias fue un poeta oriundo de España, nacido en Salamanca el 20 de mayo del año 1901 y fallecido en Monterrey, México, el 9 de agosto de 1967. Hasta los diecisiete años de edad, vivió en las provincias de Sevilla y Córdoba, luego de se trasladó a la capital española con el objetivo de convertirse en abogado, aunque nunca completó sus estudios. Se trata de un autor vanguardista cuya obra pertenece a la destacada Generación del 27. Fue uno de los principales impulsores del movimiento literario conocido como ultraísmo, que se oponía al modernismo, tras casi medio siglo de haber dominado la lírica española. Entre sus actividades para difundir sus ideas literarias, es posible destacar su participación en la fundación de las revistas Horizonte y Tableros. Además, se relacionó con muchos de los más grandes escritores de su época y realizó una incansable labor que abarcó la creación poética y el periodismo. Entre los poemarios publicados por Garfias desde el año 39, se cuentan "Primavera en Eaton Hastings", "De soledad y otros pesares" y "Río de aguas amargas". Algunas de sus poesías inéditas vieron la luz luego de su fallecimiento, así como tomos que reúnen todas sus obras. Sus últimos años constituyen un auténtico descenso a los infiernos esclavizado al alcohol. Su proceso auto-destructivo se acelera y su poesía se vuelve más amarga y solitaria.
«La soledad que uno busca / no se llama soledad; / soledad es el vacío / que a uno le hacen los demás». Este es el epitafio que aparece en su tumba.
El poema fue escrito antes de que el autor pisara tierras mexicanas. Los versos fueron compuestos “A bordo del Sinaia”, en la primera quincena de junio de 1939
Como he señalado al principio para comentar el poema, que trascribo más adelante, me he basado en el artículo “Entre España y México”: notas sobre un poema de Pedro Garfias, de James Valender, publicado en la revista del Colegio de México. Boletín Editorial. 130. Noviembre-diciembre de 2007. James Valender es nacido en Inglaterra en 1950, hizo un doctorado en estudios hispánicos en el University College de la universidad de Londres. Vive en México desde 1977. Entre 1980 y 1989 fue profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa. Desde 1989 da clases sobre literatura española moderna en el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México. Sus intereses como investigador se centran en la obra de los poetas de la Generación del 27 y en la literatura del exilio español.
ENTRE ESPAÑA Y MEXICO. Versos que, camino del exilio, escribiera Pedro Garfias a bordo del "Sinaia"
Qué hilo tan fino, qué delgado junco de acero fiel nos une y nos separa con España presente en el recuerdo, con México presente en la esperanza. Repite el mar sus cóncavos azules, repite el cielo sus tranquilas aguas y entre el cielo y el mar ensayan vuelos de análoga ambición, nuestras miradas.
España que perdimos, no nos pierdas; guárdanos en tu frente derrumbada, conserva a tu costado el hueco vivo de nuestra ausencia amarga que un día volveremos, más veloces, sobre la densa y poderosa espalda de este mar, con los brazos ondeantes y el latido del mar en la garganta.
Y tú, México libre, pueblo abierto al ágil viento y a la luz del alba, indios de clara estirpe, campesinos con tierras, con simientes y con máquinas; proletarios gigantes de anchas manos que forjan el destino de la Patria; pueblo libre de México: como otro tiempo por la mar salada te va un río español de sangre roja de generosa sangre desbordada. Pero eres tú esta vez quien nos conquistas, y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!
Lázaro Cárdenas
El poema fue escrito antes de que el autor pisara tierras mexicanas por primera vez. Los versos fueron compuestos “A bordo del Sinaia”, en la primera quincena de junio de 1939, mientras Garfias, junto con otros 1.800 compatriotas españoles, viajaba desde la costa mediterránea de Francia a Veracruz. Por lo mismo, los sentimientos vertidos en el poema expresan, no un conocimiento directo de México, sino tan solo las buenas intenciones que los refugiados tenían de hacerse dignos de la generosa acogida que les había proporcionado el gobierno de Lázaro Cárdenas. Viene a cuento el famoso telegrama 1699, del 1º de julio de 1940, firmado por el presidente Cárdenas y dirigido a Luis I. Rodríguez embajador de México en Francia que, “con carácter urgente”, disponía que se le dijera al gobierno francés que México estaba “dispuesto a acoger a todos los refugiados residentes en Francia… en el menor tiempo posible”.
El poema se publicó el 12 de junio de 1939, en el último número de los dieciocho números editados en el diario de “A bordo del Sinaia”. Garfias ya contaba con el suficiente prestigio literario; uno de los grandes promotores del ultraísmo poético de la España de los años veinte, también como poeta de la guerra civil, totalmente comprometido con la causa de la República. Una nota publicada en el “Boletín de a bordo” ofrece un breve resumen de una tertulia festiva: “Resultó totalmente espontánea, con un tono cordial, muy española, muy nuestra. La vivacidad del orador, la interpretación de canciones andaluzas, trozos corales, poesías catalanas. Se bailó a discreción. Culminó la velada en un magnífico recital de Pedro Garfias, cuyos temas están inspirados en nuestra guerra de Independencia, es decir, en la guerra civil española. Sobre otro recital, más improvisado, leemos en el diario la siguiente crónica, que capta el gran impacto de Garfias al leer sus versos. “En la noche ceñida de a bordo, sobre el Mar Caribe. Se reúne un grupo amistoso, como de costumbre. / Y uno del corro, de cabeza aguileña, tono de andaluz seco-cordobés-, recita sus romances, hincando su génesis en la guerra de la independencia, en la pasión del pueblo, en el gusto del valor limpio, en la emoción de la serranía, en la reciedumbre ideológica. No es lirismo de señorito almibarado, sino natural expansión poética de luchador temperamental, testimonio acendrado de españolismo”.
El poema expresa las buenas intenciones que los refugiados tenían de hacerse dignos de la generosa acogida del gobierno de Lázaro Cárdenas
De acuerdo con lo que nos da a entender el anónimo autor de esta crónica, Garfias se decidió a recoger los versos inspirados en la guerra civil. Los dos poemas para celebrar la victoria republicana en Pozoblanco, Córdoba, en marzo de 1937: “Defensa de Pozoblanco” y “Liberación de Pozoblanco”; o también “Madrid”, el romance dedicado a celebrar la heroica defensa de la capital española:
Déjame mirarte bien Con mis dos ojos abiertos, Madrid de las casas rotas Y del corazón entero. Déjame mirarte bien Con un mirar largo y lento Que te recorra la `piel Y te penetre los huesos. Que cada herida en tu carne Abra una herida en mi pecho. Que cada lágrima tuya Fluya por mis ojos ciegos, Ciudad abierta a la muerte Por la tierra y por el cielo. Déjame mirarte bien Que quiero llevarme dentro Para mil eternidades Tu recuerdo.
Si, como parece, el recital no incluyo el poema “Entre España y México” fue porque todavía no lo había escrito. Cuenta Rejano, que a Garfias le gustaba que yo le dijera en la soledad de la noche, viejas canciones que le recordaban Andalucía. “Yo me valí, en la ocasión, de esta escasa habilidad mía, y de una botella de ron isleño que nos habían regalado, para hacerlo entrar en situación. Después de dejar temblando en el aíre los tercios de una soleá, hice como que me alejaba un momento, volví después mis pasos, me recosté en una hamaca y fingí adormecerme. Pasó algún tiempo. No sé cuánto. Quizá una hora. Yo persistía en mi silencio. Y de pronto Garfias comenzó a recitar, como si estuviera solo”. Y así nació la primera estrofa del poema.
Qué hilo tan fino, qué delgado junc de acero fiel nos une y nos separa, con España presente en el recuerdo, con México presente en la esperanza. Repite el mar sus cóncavos azules, repite el cielo sus tranquilas aguas y entre el cielo y el mar ensayan vuelos de análoga ambición, nuestras miradas.
La estrofa ofrece una bella introducción a lo que va a ser el tema del poema: la tensión que existe entre las dos miradas del poeta, una volteada hacia el pasado, la otra dirigida hacia el futuro; una que recuerda los ideales por los que se luchaba en España, la otra la que se fija en la posibilidad de retomarlos en el mundo nuevo a donde se dirige, en México. El poeta se aferra a las dos ideas, y que unen España con México. Esta noción, formulada sucintamente en los cuatro primeros versos, luego se retoma en los cuatro siguientes, que presentan la relación entre pasado y futuro, entre España y México, en términos de la relación entre mar y cielo, que se miran el uno al otro. La hermosa plasticidad de las imágenes (los cóncavos azules del cielo que se reflejan en el mar y las tranquilas aguas que se repiten en el cielo). Pasado y futuro, aunque aparentemente opuestos entre sí, ya empiezan a reconciliarse entre sí.
Siguiendo una exposición lógica, la segunda estrofa abunda más sobre la relación del poeta con la patria que ha tenido que abandonar:
España que perdimos, no nos pierdas; guárdanos en tu frente derrumbada, conserva a tu costado el hueco vivo de nuestra ausencia amarga, que un día volveremos, más veloces, sobre la densa y poderosa espalda de este mar, con los brazos ondeantes y el latido del mar en la garganta.
Esta estrofa es más íntima. Por primera vez reconoce el sentimiento de pérdida que lo embarga. Una pérdida que amenaza con ser doble, porque, a la pérdida de la patria que se acaba de vivir, se agrega la posibilidad de otra merma no menos angustiante para un exiliado; la de que la patria misma se olvide de él. Es decir, en los primeros versos de esta segunda estrofa descubrimos el lado negativo de lo que se ha afirmado en la primera; tanto el pasado como el futuro podrán no ser más que quebrantos que acumulen pérdida sobre pérdida.
Garfias no se dirige a los republicanos que se han quedado en España, sino a España misma, como si viera en ella una figura materna
Pero el poeta no quiere entregarse al pesimismo. Así la estrofa finalmente se estructura, no como un llanto, sino como una petición, para que la patria no se olvide de él ni de los demás exiliados. Lo curioso es que, en este llamamiento, Garfias no se dirige a los republicanos que se han quedado en España, sino a España misma, como si viera en ella una figura materna que, pese a su “frente derrumbada”, fuese capaz de sentir a su costado “El hueco vivo de nuestra ausencia amarga” y, por lo mismo, de recordarla. Insta a España a que no los olvide, argumentando, además, que quienes, como él, se han marchado, tarde o temprano volverán a casa, y no solo eso, sino que además volverán “mas veloces” que antes, y también más fuertes, “con los brazos ondeantes y el latido del mar en la garganta”. Llama la atención la ausencia de cualquier alusión política.
Sobre el deseado encuentro con México, que no ha podido más que entrever en la imaginación, versa la tercera y última estrofa:
Y tú, México libre, pueblo abierto al ágil viento y a la luz del alba, indios de clara estirpe, campesinos con tierras, con simientes y con máquinas; proletarios gigantes de anchas manos que forjan el destino de la Patria; pueblo libre de México: como otro tiempo por la mar salada te va un río español de sangre roja de generosa sangre desbordada. Pero eres tú esta vez quien nos conquistas, y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!
Esta invocación de México es a la vez una anticipación del mundo que el poeta imagina que le espera al llegar a Veracruz: una anticipación que Garfias habrá ido construyendo merced a los artículos sobre el México de Cárdenas que iba leyendo en el diario a bordo. De ahí, su exaltación de la libertad que goza la raza “los indios de clara estirpe, su elogio de la reforma agraria los “campesinos con tierras, con simientes y máquinas”, así como la admiración que le merece la fuerza de la clase obrera “proletarios gigantes, de anchas manos, que forjan el destino de la Patria”. Todo en México, el poeta está seguro, va a coincidir con los valores que ha defendido como republicano en la guerra civil. Aunque, dicho esto, es sintomática de cierta prevención de su parte la inesperada alusión histórica con que termina la estrofa. Para cualquier español que llega al Nuevo Mundo resulta muy difícil, no recordar la historia de la conquista de América, y Garfias no es una excepción. Lo que sí es nuevo, sin embargo, es el giro que da a este paralelismo. Porque si bien la expedición de 1.800 españoles que van en el Sinaia podría interpretarse como una nueva conquista que los peninsulares quisieran hacer de su antigua colonia, el poeta se apresura a señalar, primero, que se trata de “españoles de sangre roja”, es decir de revolucionarios comprometidos con la causa popular, y en segundo lugar, que serán los propios españoles quienes, con motivo de este nuevo encuentro, terminen siendo los vencidos, y no los mejicanos. Porque en esta ocasión va a ser el México de Cárdenas el que va a conquistar, con su ejemplo y generosidad a una nueva España, que nada tiene que ver con la España de Hernán Cortés.
En esta ocasión va a ser el México de Cárdenas el que va a conquistar, con su ejemplo y generosidad a una nueva España, que nada tiene que ver con la España de Hernán Cortés
Después de este breve y resumido comentario del poema, basado en el, artículo de James Valender, no resulta extraño que se convirtiera muy poco después de su redacción en uno de los textos paradigmáticos del exilio español en México. Si en 1967 Juan Rejano lo habría de llamar “el evangelio del nuevo emigrante español”, se explica, porque pocos entre los muchos textos escritos por españoles exiliados en México ofrecerían una imagen tan feliz de la integración del republicano español a la sociedad mexicana: “No se ha escrito una página mejor desde nuestra llegada a América”, insistiría Rejano. “Ni se ha concebido una política más cuerda. Política que, por los cauces sensibles de la poesía, llega a lo más noble y justo del pensamiento. Con esos versos ha ganado Garfias en México más adhesiones a nuestra causa que muchos de los hombres que políticamente la representan. Con esos versos ha recorrido ejidos, sindicatos, centros culturales, pueblos y ciudades. Los ha dicho ante muchedumbres que lo han aclamado fervorosamente. Y, dondequiera que su voz ha resonado, ha dejado una estela de luz y simpatía…”
Termino con unas breves reflexiones. El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez señala que la Guerra Civil Española la ganaron los mexicanos. El ‘boom’ de la literatura latinoamericana no es concebible sin el exilio republicano: sin las editoriales, las revistas, los libros escritos en Latinoamérica por republicanos expulsados de España tras la victoria del fascismo. ¡Cuánto talento perdido para España! Por ello, me parecen muy oportunas las palabras de la ex-rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara: “Franco habló del oro robado por la República, pero se le escapó que el mayor tesoro lo transportaba el Sinaia”
Los trabajos de exhumación promovidos por los familiares en el cementerio de la capital de la Costera han sacado por el momento a la luz los cuerpos de dos posibles represaliados del franquismo
Trabajos de exhumación de represaliados del franquismo en el cementerio de Xàtiva.PERALES IBORRA
Los trabajos iniciados el 11 de septiembre en el cementerio municipal de Xàtiva para localizar a las 43 víctimas del franquismo que se encuentran en paradero desconocido comienzan a dar sus frutos.
Las excavaciones desplegadas por la empresa ArqueoAntro frente al nicho 148 de la necrópolis católica han descubierto el esqueleto de un individuo que presenta un traumatismo en el cráneo y en la escapula izquierda. Por su ubicación y por los signos de violencia que registran los restos, los especialistas creen que podrían corresponder con la descripción de Manuel Cháfer Cháfer, apodado como el «gallo d’Alboi», que fue dirigente republicano del Genovés durante la Guerra Civil.
Aunque su muerte, de la que acaban de cumplirse 84 años, se anotó como un suicidio, la autopsia practicada en octubre de 1939 determinó que Cháfer murió por un disparo después de ser quemado vivo por un grupo de falangistas que descubrió su paradero en las estribaciones montañosas de la Serra Grossa, donde se había refugiado durante meses a raíz de la derrota del bando republicano. Apenas superaba la treintena de edad.
Trabajos de exhumación en el cementerio de Xàtiva.PERALES IBORRA
Según los datos que aportó Esteban Esplugues, conserje del camposanto de Xàtiva en aquel momento, el Gallo d'Alboi fue enterrado en el patio segundo frente al nicho 148 del lado primero. Pese a que la hipótesis de su vinculación con los huesos localizados parece bastante fundamentada, el arqueólogo y responsable de las actuaciones, Aitor Noguera, recalca que la identidad concreta del hombre hallado no podrá confirmarse hasta que las pruebas de ADN de los familiares lo confirmen.
El segundo foco de los trabajos se centra en el cementerio civil, donde los indicios apuntan a que podrían localizarse hasta tres sacas de fusilados entre mayo y julio de 1939, cuando las tropas franquistas entraron en la capital de la Costera.
De momento, las excavaciones alrededor de la sepultura de José María Blanch, uno de los ejecutados en la primera saca del paredón de la Casa Blanca, han arrojado a la luz los restos de otro individuo con un traumatismo craneoencefálico. Según indican desde la asociación de familiares, podría tratarse del propio Blanch, también buscado en las excavaciones. En este caso, Noguera se muestra más cauto, puesto que no puede afirmarse todavía si el cuerpo formaba parte de alguno de los grupos de fusilados enterrados en fosas comunes.
Otra opción es que el cadáver -también sin identificar- pertenezca a alguno de los hombres que fueron asesinados individualmente en Xàtiva por motivos ideológicos entre septiembre y octubre de 1939 o incluso en 1940. Las excavaciones continúan en busca de nuevos hallazgos que permitan ahondar en una parte de la historia plagada de sombras, por la falta de certezas sobre el paradero de muchas víctimas.
Trabajos de excavación en el cementerio civli.PERALES IBORRA
Una historia oculta durante décadas
Manuel Cháfer era del Genovés y algunas fuentes apuntan a que pudo ejercer como alcalde en el pueblo durante la guerra. Según su autopsia, se le encontraron dos cavidades en el cráneo, de sendos disparos, realizados después de quemarle vivo. Sufrió lesiones de primero, segundo y tercer grado. Se le acusaba de haber convertido la iglesia de la localidad en Casa del Pueblo.
El brutal desenlace de Gallo permaneció oculto hasta que el patriarca de la familia enfermó y decidió contar el secreto de la muerte del tío Manuel, oculto durante décadas.
Para Sara Mejías, presidenta de la Asociación Víctimas del cementerio de Xàtiva, los hallazgos hasta el momento confirmarían casi con toda probabilidad las pistas que motivaron el inicio de los trabajos de exhumación.
Uno de los cadáveres ha sido localizado junto a la lápida de JoséMaria Blanch, fusilado en la Casa Blanca
Mejías apunta a que el cadáver localizado en el cementerio civil podría ser el de Blanch, puesto que presenta fracturas compatible con su autopsia, con la peculiaridad de que ha sido encontrado sin ropa, al ser enterrado desnudo en una caja. Este es el único fusilado que cuenta con una lápida en el cementerio cerca de su probable enterramiento.
Los trabajos de localización, excavación, exhumación e identificación de los restos de víctimas del franquismo enterradas en las fosas comunes IV y V del cementerio de Xàtiva se desarrollan en dos fases con una subvención de 78.000 euros de la Diputación de Valencia.
En las actuaciones han aparecido numerosos restos de invididuos de todas las edades con escasos recursos enterrados en fosas comunes al margen de las vicisitudes de la guerra