dimecres, 13 de desembre del 2023

La Justicia ordena reconocer como víctima del franquismo a un obrero asesinado por la policía en Ferrol en 1972

 https://www.eldiario.es/galicia/justicia-ordena-reconocer-victima-franquismo-obrero-asesinado-policia-ferrol-1972_1_10761003.html

El acto institucional en Ferrol en recuerdo del asesinato de Amador Rey y Daniel Niebla.

Beatriz Muñoz


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La Audiencia Provincial de A Coruña ha ordenado a un juzgado de Ferrol que tramite la solicitud de declaración de hechos pasados presentada por tres de los hijos del obrero Amador Rey, asesinado en 1972 en Ferrol por disparos de la policía franquista mientras participaba en una protesta pacífica para lograr un convenio propio en la antigua Bazán. Cuando los agentes abrieron fuego hubo varios heridos y dos muertos: además de Amador, también su compañero Daniel Niebla, ambos miembros de las clandestinas Comisiones Obreras. Ese día, 10 de marzo, se ha convertido en la fecha en la que se conmemora el Día da Clase Obreira Galega.

Esta declaración de hechos pasados es una figura del derecho civil mediante la cual se reconoce judicialmente que algo ha ocurrido de una manera determinada. En este caso, los hechos que se pretende que consten como una verdad judicial son que Amador Rey fue abatido por disparos de la policía durante una movilización pacífica en los últimos años de la dictadura franquista.

El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Ferrol rechazó en mayo de este año la solicitud presentada por tres hijos de Amador Rey. Los descendientes entregaron con su petición la certificación literal del certificado de defunción de su padre en el Registro Civil, la certificación de incoación de diligencias previas por su muerte, esquelas publicadas en prensa y noticias periodísticas sobre las conmemoraciones de lo ocurrido a partir de 1978. El juzgado inadmitió la solicitud con el argumento de que no tenía competencia para su enjuiciamiento “al revestir notoriamente los caracteres de delito” y que se había iniciado ya un procedimiento penal y ante la jurisdicción militar.

Los hijos recurrieron esa decisión por vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva y por infracción legal, dado que sostienen que en su caso se dan todos los requisitos que introdujo la Ley de Memoria Democrática (a través de una modificación de la Ley de Jurisdicción Voluntaria que afecta a las declaraciones judiciales sobre hechos pasados). Añadieron el argumento de que en la actualidad no hay ningún proceso judicial abierto.

La sección cuarta de la Audiencia Provincial de A Coruña recalca que la Ley de Memoria Democrática reconoce “el derecho a la investigación de las violaciones de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario ocurridas con ocasión de la Guerra y la Dictadura” y también en el periodo entre la muerte de Franco, en 1975, y la entrada en vigor de la Constitución, de 1978.

Además, prosigue, “se garantiza la tutela judicial en los procedimientos encaminados a la obtención de una declaración judicial sobre la realidad y las circunstancias de hechos pasados determinados relacionados con las víctimas”. Entre las víctimas la ley incluye a “las personas que sufrieron privaciones de libertad o detenciones arbitrarias, torturas o malos tratos como consecuencia de la guerra, lucha sindical y actividades de oposición a la dictadura”.

En su resolución, la sala cuarta añade que la misma ley da a las víctimas de la Guerra y la Dictatura el derecho al reconocimiento y la reparación integral por parte del Estado“. El artículo 48, destaca, cita expresamente ”el reconocimiento público del carácter de víctima, de su dignidad, nombre y honor“.

La Audiencia Provincial indica que está “claro” que los juzgados de primera instancia son los que deben tramitar las declaraciones de hechos pasados como expedientes de jurisdicción voluntaria, aunque se refieran a acciones criminales como las de este caso, en el que se produjo “la muerte de personas que participaban en manifestaciones pacíficas en defensa de los derechos de los trabajadores”. No se persiguen, añade, los delitos cometidos en su momento, sino que se pretende establecer “un cauce de investigación de las violaciones de derechos humanos ocurridas durante la dictadura” con el fin de “asegurar el derecho al conocimiento de la verdad, que fue largamente ocultada”.

Con esta decisión, contra la que no cabe recurso, queda revocado el auto del juzgado de primera instancia.

‘Las Rosas de Grazalema’ y la memoria de la represión franquista en la Sierra de Cádiz

 https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/rosas-grazalema-memoria-represion-franquista-sierra-cadiz_1_10638216.html

David Doña

Alejandro Luque


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Un extendido lugar común afirma que el golpe de Estado franquista triunfó en la provincia de Cádiz sin apenas resistencia. Sin embargo, desde hace años los estudiosos vienen señalando que no siempre, ni en todas partes, fue así. El periodista David Doña revela que la Sierra gaditana se opuso a los sublevados en el ensayo Sucedió en Grazalema (Q Books), donde, entre otros cruentos episodios, se documenta el asesinato de 15 mujeres.   

“Jimena de la Frontera fue el último municipio en ser tomado por los golpistas, el 30 de septiembre”, recuerda Doña. “Debemos tener en cuenta que, por su posición geográfica, Cádiz fue uno de los estribos del puente con África, justo donde se inicia el golpe de Estado. Y los golpistas que llegan junto a los Regulares, más los asentados en la provincia, conforman una maquinaria para la guerra que no puede ser contrarrestada. Es una batalla desigual. Pero hay focos de resistencia, en algunos casos heroicos, como sucede en la capital. Y claro: no existió una guerra convencional duradera, de trinchera, pero sí una larguísima guerra larvada y una represión brutal. Grazalema, en este caso, es un ejemplo claro de resistencia, personificada en los vecinos y vecinas del pueblo”.

Indagando en archivos y diversas fuentes documentales, cotejando procesos sumarios que desembocaban en consejos de guerra y hablando con familiares de personas represaliadas, el autor entendió que “en Grazalema confluyen dos circunstancias: su situación orográfica y lejanía con los primeros territorios tomados por los sublevados; pero también la existencia de una población que en las últimas elecciones de febrero de 1936 vota de manera abrumadora al Frente Popular, además de ser un pueblo con muchos adeptos a las ideas anarquistas”.

Componente de venganza

“Del 18 de julio al 13 de septiembre de 1936, Grazalema estará administrada por dos comités, uno de Defensa y otro de Abastos, que compensan unas estructuras estatales que el golpe destruye. Este periodo no está exento de violencia: en ese verano fueron fusilados 20 vecinos considerados de derechas. En circunstancias excepcionales y adversas -con vecinos de poblaciones limítrofes que llegan a Grazalema contando las atrocidades de los golpistas y con la llegada de milicianos de la columna de Pedro López, procedentes de Montejaque- se crean los mejores escenarios para los exaltados, tal como sucedió en Madrid”.

Cuando las tropas de Salvador Arizón toman Grazalema, con personas de ingrato recuerdo en sus filas como Zamacola, se desatará una represión brutal. “Un informe del Ayuntamiento franquista de los años 40 -revelado por el historiador y arqueólogo Jesús Román- cifra en 209 las personas ejecutadas por el franquismo en Grazalema. Decenas de ellas, sus huesos, aún están esperando en fosas”, apunta.

Grazalema, como todas las poblaciones ocupadas, es escenario de la denominada matanza fundacional del franquismo, desatada por los bandos de guerra que proclama Queipo de Llano. “La singularidad de Grazalema es el componente de venganza que se añade. En el archivo histórico del Tribunal Militar Territorial de Sevilla se custodian los procesos sumarios incoados a vecinos de este pueblo: hablamos de 104 procesos que desembocan en consejos de guerra. Que concluyen en todo tipo de suertes: fusilamientos, destierros, condenas a prisión, trabajos forzados en colonias militarizadas… y cuando regresan el pueblo pervive el estigma, como se evidencia en algunos casos de suicidio, en la miseria más absoluta, en la marginación, en las depuraciones profesionales. Y hablamos solo de los casos documentados. La mujer, por ejemplo, no vive en la documentación oficial, pese a que en febrero o marzo de 1937 -cuando muchos de los que emprendieron la huida a Málaga volvieron al pueblo- fueron asesinadas 15 mujeres. Sus cadáveres se agolparon en una fosa común, la fosa de las mujeres, en la finca Retamalejo y junto a ellas también fue ejecutado Francisco Peña García ‘el Bizarrito’: sobrino del alcalde republicano y miembro de una familia que fue aniquilada. En Grazalema se diversificó la represión… si bien esto mismo sucedió en otras muchas poblaciones que están esperando a que su historia se conozca”.

Historia oculta

La historia de las mujeres se dio a conocer en el verano de 2008, cuando en una intervención promovida por la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Grazalema se localizó la fosa común donde fueron sepultadas. “En 2009 los restos de las 15 vecinas y del Bizarrito fueron enterrados, dignamente, en el cementerio municipal. Un monumento -que agrupa la silueta de dichas víctimas- las recuerda en dicho cementerio. Años más tarde, primero el documental y ahora con el libro, se han aportado datos más precisos de esos años de represión y su contexto social y económico”, señala Doña.

Cabe preguntarse cómo ha acogido el municipio el trabajo de Doña. ¿Valoran el esfuerzo clarificador, o hay quien piensa que estás desenterrando hostilidades? “Lo que a mí me ha llegado es agradecimiento”, asevera. “Y no es un agradecimiento nuevo. Hace siete años, con mis compañeros de la Diputación de Cádiz, realizamos un documental que también se tituló Sucedió en Grazalema y que se dedicó fundamentalmente a narrar la historia de las mujeres de la fosa. Entonces, en su estreno, recibimos muchas felicitaciones, sobre todo de las familias de las personas represaliadas. Solo buscan un lugar donde honrar a sus muertos; y, si no es posible, que se exprese el nombre de sus deudos y su biografía, que se conozca lo que pasó y que se acredite que no desaparecieron sin más, sino que fueron asesinados. Ahora con el libro las impresiones han sido de la misma intensidad. En la presentación del libro, en Grazalema, un vecino amigo me aportó un listado manuscrito con nuevos nombres de víctimas”.

“Solo cierto sector de la política ve como hostilidades este tipo de estudios”, concluye Doña. “Entre todos tenemos que normalizar esta parte esencial de nuestra Historia, que tiene que entrar en las aulas y despertar un espíritu crítico entre los jóvenes”.

Lo sorprendente es que el episodio de las Rosas de Grazalema fuera hasta ahora tan desconocido más allá de su concreto escenario geográfico. “Es cierto que quizás son pocos los medios que se dedican a revelar este tipo de historias. Las Rosas de Madrid, en cambio, sí son ampliamente conocidas, probablemente porque una película popularizó su proceso y ejecuciones. Otro ejemplo: la matanza de La Desbandá, en el que fueron asesinados civiles que huían de Málaga en dirección a Almería por la carretera de la costa, -bombardeados desde barcos de guerra y ametrallados por la aviación italiana- fue ocultada durante décadas y aún hoy es objeto de investigación… y sin embargo, el bombardeo de Guernica, de menor magnitud en cuanto a cifra de víctimas, conmocionó a la opinión pública mundial. En cualquier caso, todas las víctimas merecen nuestro respeto y nuestro recuerdo. Que se les nombre para no ser borrados de la Historia. Para confirmar que somos una sociedad decente”.

El último libro del historiador Francisco Espinosa: un ensayo sobre las primeras brutalidades del franquismo

 https://www.eldiario.es/extremadura/memoria-democratica/ultimo-libro-historiador-francisco-espinosa-ensayo-primeras-brutalidades-franquismo_129_10751066.html


José María Lama. Historiador

La exposición permitirá además ver el documental 'La columna de los ocho mil'.

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Francisco Espinosa Maestre es uno de los principales historiadores españoles sobre el siglo XX y, especialmente, sobre la represión franquista durante la guerra y tras ella. Con su veintena larga de libros, y dos centenares de artículos, ha puesto al descubierto la atrocidad de la represión ejercida en el sur de España por los sublevados y sus partidarios, y ha contribuido de manera decisiva al vuelco historiográfico que durante los últimos treinta años se le ha dado al conocimiento de la II República, la Guerra Civil y el primer franquismo en España. 

Acaba de publicarse el vigésimo cuarto libro de la producción bibliográfica de este historiador extremeño (Villafranca de los Barros, 1954). Se trata de 1936. La columna camino de Madrid. Yagüe, Varela y las «Normas» del padre Huidobro. Aunque, habitualmente, Espinosa publica sus libros en la editorial Crítica, en esta ocasión ha optado por una pequeña casa extremeña: La Moderna, que sostiene desde Galisteo, un pueblo cacereño, el escritor David Matías. 

Historiador de fuentes primarias y secundarias, la labor investigadora de base de Francisco Espinosa se ha centrado en las provincias de Badajoz, Huelva, Sevilla, Córdoba y Cádiz. Es autor de obras emblemáticas sobre la guerra y la represión en esta zona como La guerra civil en Huelva, (1996), La columna de la muerte (2003) o La Primavera del Frente Popular (2007). Uno de sus últimos libros lo ha escrito junto a Ángel Viñas y Guillermo Portilla: Castigar a los rojos. Acedo Colunga, el gran arquitecto de la represión franquista (Barcelona, Crítica, 2022). 

Además de estos libros capitales, Espinosa ha recopilado artículos e investigaciones más breves en varios volúmenes, en los que ha entrado al trapo en el debate memorialístico, rebatiendo u homenajeando a historiadores, discutiendo con periodistas, interpelando a políticos y cuestionando a jueces o a novelistas. 

1936. La columna camino de Madrid es un libro distinto. Es una de sus obras más ensayísticas. No es ni el Espinosa publicista de la memoria —que se involucra en controversias actuales— ni el historiador de investigaciones de base —que nos ofrece detallados repertorios de datos e identidades que convierten sus libros en manuales de consulta. En esta ocasión se trata de un ensayo de historia que desde un personaje concreto traza el relato de unos meses fundamentales de la historia de España. Pero no pretende exhaustividad; se sirve del personaje solo como sugerencia para lo que pretende narrar: los rasgos de la represión franquista de 1936. Se trata del caso del padre Huidobro, un jesuita español filonazi que, a pesar de incorporarse como capellán a los tercios que suben hacia Madrid, acaba sorprendido por la brutalidad de las tropas franquistas en su avance y hace llegar a las autoridades sublevadas unas «Normas» para evitarlas. Tras algunas complacencias iniciales, su osadía le acaba costando un tiro en la cabeza el 11 de abril de 1937. Aunque llegó a iniciarse a finales de los años cuarenta un proceso de beatificación, el asunto se paró al saberse que posiblemente su muerte no debió a un trozo de metralla rusa, como se pensaba, sino que quizá hubiera sido víctima de los propios franquistas. El caso lo mencionó en uno de sus libros en 1977 el monje benedictino y benemérito historiador Hilari Raguer (1928-2020), pero fue el hispanista Paul Preston quien primero sugirió, en El Holocausto Español (2011), que Huidobro había muerto por la espalda y por uno de los suyos. 

A partir de este caso, Espinosa aprovecha para narrarnos la subida de las columna de militares de Mérida a Madrid, retomando la marcha que iniciara en La columna de la muerte, en la que con otro tono narraba la salida de las columnas militares expedicionarias desde Sevilla a Badajoz.  Este libro da por supuesto un conocimiento sobre la trama básica por parte quien lo lee, y le añade detalles de mucha importancia, como el número de magrebíes trasladados a la península y, entre estos, los fallecidos y heridos; los vuelos que con asistencia alemana e italiana los llevaron a España, en lo que cierta historiografía bélica ha enaltecido como el «primer raid aéreo de la historia», o los bombardeos de poblaciones civiles. Espinosa ofrece circunstancias espeluznantes sobre la actuación de los falangistas canarios en la toma de pueblos de Toledo, el lanzamiento de granadas contra heridos que reposaban en hospitales, las piras de cadáveres humeantes… y nos describe las andanzas de algunos de los personajes que rodeaban a jefes militares como Yagüe o Varela. 

1936. La columna camino de Madrid es también un libro formalmente distinto. Más breve que los habituales voluminosos libros de Espinosa, va acompañado de un anexo con cuarenta fotografías y se complementa al final con una adenda firmada por otro autor, Jorge Arévalo Crespo, profesor de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Sevilla y experto en interpretación en patrimonio cultural.  En este apéndice, titulado «Agosto del 36 en Llerena», Arévalo analiza dos de las series de fotografías más impactantes sobre la represión franquista: las pertenecientes a la colección del portugués José Pacheco Pereira y las proporcionada por el llerenense Luis Garraín Villa, todas ellas relacionadas con los fusilamientos en esta ciudad extremeña y realizadas por un fotógrafo portugués de quien no se sabe el nombre. Arévalo las desmenuza y plantea diversas hipótesis sobre su localización y otras circunstancias. 

Las fotografías y textos de 1936. La columna camino de Madrid forman un breve pero soberbio ejemplo de la mejor historiografía actual sobre 1936, un año clave en la historia contemporánea española que, a pesar de disponer de una enorme bibliografía, logra con este librito —que prologa Paul Preston— un nuevo hito de novedad y solvencia. 

 

1936. La columna camino de Madrid se presentó en Zafra el pasado 1 de diciembre en un acto organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica “José González Barrero”, radicada en Zafra (Badajoz), al que Espinosa, que asistió al acto por videoconferencia, está muy vinculado pues le ha encomendado la catalogación de su biblioteca y archivo como paso previo a la cesión a uno de los municipios del sur extremeño.

Ese día se presentó también la web de la BIBLIOTECA DE LA MEMORIA HISTÓRICA «FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE» [https://bibliotecafranciscoespinosa.es/] y se anunció por la asociación el inicio de una campaña para proponerle a la Medalla de Extremadura en 2024. 

1936. La columna camino de Madrid. Yagüe, Varela y las «Normas» del padre Huidobro

Francisco Espinosa Maestre

Prólogo de Paul Preston

Apéndice sobre «Agosto del 36 en Llerena»

de Jorge Arévalo Crespo

La Moderna

(Galisteo, Cáceres, 2023)

La nueva campaña de exhumaciones en Víznar comienza en enero, tras recuperar los restos de 93 víctimas del franquismo

 https://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/nueva-campana-exhumaciones-viznar-comienza-enero-recuperar-restos-93-victimas-franquismo


CONFÍAN EN CONTAR ANTES DE FINAL DE AÑO CON LOS RESULTADOS DEL ADN PARA LAS 24 PRIMERAS VÍCTIMAS EXHUMADAS


M.A. - Martes, 12 de Diciembre de 2023 
El equipo que lidera el profesor Francisco Carrión retomará los trabajos en una zona con otras tres fosas localizadas. Te informamos.
Fotografía de Salvador Vila, rector de la UGR fusilado por los golpistas en el Barranco en 1936.
INDEGRANADA
Fotografía de Salvador Vila, rector de la UGR fusilado por los golpistas en el Barranco en 1936.

El equipo que lidera el profesor de la UGR Francisco Carrión volverá al trabajo de campo en el Barranco de Víznar a mediados de enero. Será la cuarta campaña de exhumaciones de víctimas del franquismo en este espacio con tanto significado para la Memoria Democrática. Hasta el momento, en las fosas localizadas en las tres anteriores campañas se han exhumado los restos de 93 víctimas. 

Localizarlas y exhumarlas ha sido un éxito y una buena noticia para la recuperación de la Memoria Democrática. Porque añaden pruebas físicas a los años de investigaciones en los que se han documentado los casos de hombres y mujeres asesinados por los golpistas y arrojados a los pozos del barranco. Esos restos con signos de violencia, disparos y lesiones compatibles con torturas, y otras evidencias, como cordeles para atar sus manos, constatan los crímenes cometidos, en este caso tras el golpe militar. Crímenes de lesa humanidad, como insiste en recordar Francisco Carrión. 

El equipo ya tiene localizadas tres fosas con evidencias de más víctimas, para proseguir los trabajos

El equipo ya tiene localizadas tres fosas con evidencias de más víctimas, para proseguir los trabajos, como explica a El Independiente de Granada el profesor. Están situadas en una de las áreas donde ya se excavaron otros enterramientos. Además de ese punto, el equipo de la UGR buscará víctimas en la zona donde una placa recuerda al rector Salvador Vila, asesinado en 1936 en estos parajes donde fueron aniquilados políticos de izquierda, sindicalistas, profesores y catedráticos, trabajadores de la fábrica de El Fargue, mujeres que habían destacado por su compromiso social o político... Y tantas y tantos otros. 

También en una zona donde los detectores de metales encontraron abundante munición, lo que apunta a que fue un lugar de ejecuciones.

La previsión es llegar hasta el verano, para comenzar después el trabajo de laboratorio. Estas exhumaciones están financiadas por el Gobierno de España, a través de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que ya ha expresado su compromiso con futuras intervenciones, y reciben también aportación de la Junta -se llevan a cabo a través de un convenio entre la Administración autonómica y la UGR-. 

Aunque a los especialistas que trabajan sobre el terreno, un equipo multidisciplinar integrado por arqueólogos, antropólogos forenses y hasta un sociólogo, entre otras disciplinas, no les gusta hacer cálculos en torno al número que se podrá recuperar, Francisco Carrión cree que con la nueva campaña de 2024, en total se podrán alcanzar las 130 víctimas recuperadas. Supondría aproximarse a listados históricos, como el de Molina Fajardo. Llegar al 90 por ciento del Barranco, lo que no significa que no haya otras fosas. 

Intervenir en un espacio abierto como este no es sencillo. No se trata de una fosa en un cementerio perfectamente localizada, aun cuando hayan sufrido cambios por reformas y ampliaciones. En un lugar como el Barranco de Víznar el terreno está sometido a cambios naturales por el crecimiento de árboles, las escorrentías... 

Un riguroso trabajo científico 

Al trabajo de campo, que en cada campaña se prolonga varios meses, sigue un riguroso estudio ya en laboratorio, como ya se ha indicado. Para determinar el sexo, la causa de la muerte y patologías que presentaban. Estudios antropológico forensess que tienen entre sus objetivos contribuir a la posible identificación de esas víctimas, para lo que se realizan también reconstrucciones craneofaciales. 

En ese trabajo científico también se han llevado a cabo estudios de parasitología, cuyos resultados se han presentado recientemente en un congreso internacional. Al respecto, Francisco Carrión expone que permite conocer, por ejemplo, cómo fue la alimentación de esas personas en sus últimos días; indagar en datos, como los registros que esos cuerpos dejaron en los sedimentos del terreno... En definitiva, datos a partir de estudios y conclusiones científicas. Imagen de los trabajos durante la tercera campaña. Foto: Francisco Carrión Jiménez.

Espera tener resultados de ADN de las primeras 24 víctimas que se exhumaron antes de que finalice el año

En ese trabajo científico cobra especial relevancia el trabajo final que corresponde al Laboratorio de Identificación Genética de la UGR, que será determinante para la identificación definitiva de las víctimas localizadas. Porque, aunque se utilizan técnicas alternativas y novedosas, como la reconstrucción en 3D de los cráneos y el cotejo con fotogafías, el ADN es el determinante. Para ello familiares de víctimas del franquismo han entregado su ADN. Al profesor Carrión le gusta insistir en este dato para no generar falsas expectativas en los familiares.

El laboratorio de la UGR es el encargado de la identificación de las víctimas del franquismo que se están exhumando en toda Andalucía -como las localizadas en la fosa sevillana de Pico Reja- Acumula retraso, aunque Francisco Carrión confía en que su renovación y la incorporación de nueva tecnología y trabajadores permita recuperarlo. Así, espera que antes de que finalice el año puedan tener resultados de las primeras 24 víctimas que se recuperaron en las fosas de Víznar. Es, no obstante, muy difícil la identificación porque cada vez son menos los familiares directos que quedan con vida para entregar su ADN y las muestras de posteriores generaciones no garantizan el mismo resultado.

Convertirlo en un lugar de Memoria "liberado"

Una vez que concluyan las campañas en el Barranco de Víznar, Francisco Carrión confía en que un memorial pueda recordar a todas las víctimas, más allá del monolito que desde hace años señala en ese lugar que "Lorca eran todos". 

Una vez que se recupere la mayoría de cuerpos, será un Lugar de Memoria "liberado de fosas y de muerte", y así debería reflejarse, resalta Francisco Carrión. 

Este pasado domingo, coincidiendo con la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, el grupo de trabajo del Barranco de Víznar convocó a familiares de víctimas del franquismo para rendirles un homenaje y ofrecer información sobre los trabajos desarrollados y las previsiones para los próximos meses. 

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