dissabte, 14 de setembre del 2024

Presentación de Tesis Doctoral sobre la Depuración Laboral en la Guerra Civil y la Posguerra

 https://ondacerosur.es/presentacion-de-tesis-doctoral-sobre-la-depuracion-laboral-en-la-guerra-civil-y-la-posguerra/


El próximo pasado mes de agosto, se llevó a cabo la presentación de la tesis doctoral titulada «La otra represión: La depuración laboral en la Guerra Civil y en la posguerra en Llerena, Trasierra, Reina y Casas de Reina». Un evento realizado en la Biblioteca Municipal Arturo Gazul de Llerena.

La ponencia estuvo a cargo de Miguel Ángel Gavira Durán, quien profundizó en el proceso de depuración laboral durante la Guerra Civil española y el franquismo en el sur de la región. Este estudio analiza cómo las consecuencias de la represión política afectaron a los trabajadores en diversas localidades de la comarca.

El evento organizado por la Asociación Memoria Histórica y Democrática Campiña Sur, atrajo a historiadores, académicos y público interesado en el análisis de este oscuro período de la historia reciente de España.

Este evento supone una oportunidad para reflexionar sobre las secuelas del conflicto y su impacto en el ámbito laboral y social, visibilizando una parte menos conocida de la represión franquista.

Escucha aquí la entrevista:

Reproductor de audio
13 de septiembre de 2024 - 12:00 pm

De soldados republicanos a ‘Tommies’: la gran aventura de los españoles que lucharon en la II Guerra Mundial con uniforme británico

 https://elpais.com/cultura/2024-09-14/de-soldados-republicanos-a-tommies-la-gran-aventura-de-los-espanoles-que-lucharon-en-la-ii-guerra-mundial-con-uniforme-britanico.html

Cientos de excombatientes del bando perdedor de la Guerra Civil pelearon contra los nazis alistados en el British Army. Un nuevo libro reconstruye su historia


La noche del 26 al 27 de marzo de 1945, durante la II Guerra Mundial, en el marco de la operación Tómbola (que ya es nombre para una acción de comandos), un grupo de paracaidistas británicos de las fuerzas especiales, junto a partisanos italianos, atacó el cuartel general del correoso 51º Cuerpo de Montaña alemán instalado en dos villas (Villa Rossi y Villa Calvi) en Albinea, cerca de Módena, al norte de la Línea Gótica. La partida incluía un gaitero escocés que tocó Highland Laddie —imaginamos que una vez perdido el factor sorpresa— para enfatizar que se trataba de fuerzas británicas y evitar las represalias nazis sobre la población local. En aquella acción, digna de una novela de aventuras o filmes como Doce del patíbulo o Malditos bastardos, destacó por su valentía y fiereza un soldado del SAS (el Special Air Service, la legendaria unidad creada en el desierto líbico por David Stirling) que entró como una tromba en Villa Rossi, mató a seis oficiales alemanes en la escalera en espiral que llevaba a los pisos superiores y, al resultar herido uno de los mandos de la operación, su capitán, cargó con él y lo puso a salvo en medio de intenso fuego enemigo.

Durante dos días, nuestro hombre y otro paracaidista transportaron a su oficial en una escalera de mano como improvisada camilla mientras las furiosas patrullas alemanas deseosas de venganza peinaban el área. El soldado fue condecorado con la Medalla Militar (Military Medal) del ejército británico y en la citación se destaca que “mostró notable valor durante y después del ataque”. También que “su inteligencia e iniciativa en un país extranjero 30 millas tras las líneas enemigas reflejaron una devoción al deber merecedora del mayor elogio, y resultaron en preservar la vida de un valioso oficial británico”. Ese soldado ejemplar se llamaba Rafael Ramos Masens, y era catalán.

Ex combatiente republicano, Ramos Masens había nacido en Barcelona en 1919 y tras luchar en la Batalla del Ebro, caer prisionero, escapar, alistarse en la Legión Extranjera francesa y verse obligado a realizar trabajos forzados en Marruecos al firmarse el armisticio de 1940 tras la derrota de Francia, volvió a alistarse, esta vez en el Ejército británico, en el SAS, después de los desembarcos Aliados en el Norte de África.

Miembros de la No. 1 Spanish Company en Normandía.
Miembros de la No. 1 Spanish Company en Normandía.COLECCIÓN AGUSTÍN ROA VENTURA


En la audaz operación Tómbola tomaron parte además otros dos españoles, el vasco Justo Balerdi, de Sestao, y el andaluz Francisco Gerónimo, ambos asimismo miembros del SAS y con trayectorias similares a la de Ramos. Balerdi resultaría muerto en combate de un disparo en la cabeza en un ataque posterior el 21 de abril y fue enterrado bajo el nombre de R. Bruce, por Robert the Bruce, el rey de Escocia que sale en Braveheart y que fue el nom de guerre que escogió, como era habitual, para evitar que lo devolvieran a España si caía prisionero.

Las aventuras bélicas de estos tres combatientes son solo algunas de las muchísimas y apasionantes de españoles con uniforme británico en la II Guerra Mundial que explica en su documentadísmo libro Churchill’s Spaniards (Los españoles de Churchill, Helion & Company, 2024, pendiente aún de encontrar editorial en nuestro país) Séan F. Scullion, teniente coronel en activo del Ejército británico. Scullion (Londres, 55 años), que ha pasado 8 años investigando la presencia de soldados españoles en el British Army durante la II Guerra Mundial, presentó su libro el jueves en la Embajada Española en Londres en compañía de amigos historiadores militares como Antony Beevor.

El autor, con el espaldarazo de Paul Preston, James Holland o Saul David, ha recogido el testigo de estudios anteriores, especialmente los de Daniel Arasa, para profundizar y documentar exhaustivamente la aventura de esos españoles que vistieron el uniforme de los Tommies (el apelativo genérico para los soldados británicos) convirtiéndose a todos los efectos en militares de Gran Bretaña. De alguna manera son un reverso redentor de los españoles del otro bando que combatieron con el uniforme alemán en la División Azul.

El escritor y militar Séan Scullion.
El escritor y militar Séan Scullion.HELEN TABOR PHOTOGRAPHY

Séan Scullion ha identificado rigurosamente, con su número de matrícula oficial, a 1.072 españoles (sin duda hubo más, afirma) que sirvieron en el ejército de tierra británico. Lo hicieron en todos los escenarios bélicos de Europa —Tobruk, Creta, Salerno, Normandía, Arnhem, Ardenas…— y en otros lugares como el Norte de África y Oriente Medio, y en no pocos casos adscritos a unidades de élite como los comandos, el SAS (una docena), o en la Dirección de Operaciones Especiales (SOE), la célebre organización encargada de sabotajes y acciones clandestinas. Algunos, en el D Squadron del SAS, compartieron aventuras con el Long Range Desert Grup (LRDG), las patrullas de las arenas.

Pese a los iniciales prejuicios británicos hacia los “aliens” (los extranjeros), en su ejército, el miedo al quintacolumnismo (se restringía incluso el acceso de los exbrigadistas británicos) y algunos problemas cómicos de nuestros compatriotas con el idioma, los españoles fueron muy bien valorados y su paso por el servicio, destaca Scullion, está lleno de actos de “fortaleza y bravura”. Los oficiales británicos reconocieron pronto que los españoles en sus filas, la mayoría experimentados excombatientes republicanos curtidos en la Guerra Civil y luego en la Legión Extranjera (o sea que pelearon bajo tres banderas), eran tan buenos como los mejores soldados británicos y ardían en deseo de luchar contra italianos y alemanes. Sus mandos destacaron que resultaban excelentes especialmente en la labor de comandos. “No eran en general grandes tiradores”, anota Scullion, “pero les encantaba sentir el frío acero en sus manos: cuchillos y bayonetas”. Se les acreditaba ser hábiles despachando centinelas enemigos. Del tópico de la indisciplina española, dice que no los veían así los británicos. Y que, aunque hubo situaciones de “hotheads” achacables al individualismo y la impulsividad mediterránea, jamás hubo indisciplina colectiva.

Manuel Surera en su uniforme de los Middle East Commandos. Foto tomada cuando era miembro del 1 Regimiento de Servicios Especiales. (Fuente: Colección Manuel Surera
Manuel Surera en su uniforme de los Middle East Commandos. Foto tomada cuando era miembro del 1 Regimiento de Servicios Especiales. (Fuente: Colección Manuel SureraCOLECCIÓN MANUEL SURERA

En el caso de la única unidad formada íntegramente por españoles (aunque mandados por oficiales británicos), la No. 1 Spanish Company of the Auxiliary Military Pionner Corps (AMPC), se procuró que los cabos y sargentos fueran compatriotas de los soldados. Scullion tiene noticia de que hubo al menos 4 españoles en el ejército británico con rango de oficiales. Había por supuesto muchos españoles que habían sido oficiales en el ejército republicano y servían en el británico como simples soldados. Hubo cierta controversia sobre si esos militares no hubieran podido ser aprovechados mejor con su rango original.

Scullion muestra cómo hubo dos grandes oleadas de alistamientos de españoles en el ejército británico. La primera en 1940, tras la caída de Francia, cuando se formó la Spanish Company, con muchos que habían peleado en el ejército francés en Narvik y Dunkerque, aunque también con españoles residentes en Reino Unido y otros que habían escapado directamente desde España, alguno nadando a Gibraltar como Francesc Dalmau. La Spanish Company estuvo acantonada en Gran Bretaña hasta su despliegue en Normandía en 1944. Llevaban una “S” en la manga y su lema era “1940 hasta la Victoria”. Varios miembros de la compañía fueron reclutados para el SOE de cara a emprender operaciones clandestinas en España y se relacionaron con personajes como Ian Fleming y Kim Philby.

Scullion incluye la valoración que hizo el SOE de los españoles reclutados, como el sargento Manuel Espallargas, Fernando Casabayo o Luis Álvarez, del que se indica desconsideradamente: “No initiative and does not seem to have much guts. Not recommended” (sin iniciativa y parece no tener agallas. No recomendable). Claro que dado que de Casabayo se dice que es “an intelligent man and quick thinker” (hombre inteligente y despierto de mente) y se le da una calificación alta, no te puedes fiar mucho del SOE: Casabayo fue un traidor y vendió secretos al régimen franquista a través de la embajada española en Londres. En el SOE estuvo también Esteban Molina, de Valdepeñas, que fue lanzado en paracaídas en Francia para preparar a la Resistencia de cara al Día D, y cuyo hijo es el actor de Hollywood Alfred Molina.

Unos de los españoles recién llegados de Creta que pudieron escaparse de la isla en junio 1941. (Fuente: Colección Miguel Martinez)
Unos de los españoles recién llegados de Creta que pudieron escaparse de la isla en junio 1941. (Fuente: Colección Miguel Martinez)COLECCIÓN MIGUEL MARTINEZ

La segunda gran oleada de alistamientos tuvo lugar a finales de 1942 de resultas de la operación Torch que liberó el Norte de África, y posibilitó que españoles que estaban allí en campos de internamiento en Túnez o Marruecos se enrolaran. Numerosos españoles ingresaron en el ejército británico tras dejar el ejército francés —en el que se habían alistado desde los campos de refugiados tras la Guerra Civil— al caer derrotado este e instaurarse la Francia de Vichy, en la que no tenían un gran futuro, precisamente.

Un episodio notable es el de los 300 légionnaries españoles amotinados en Avonmouth, cerca de Bristol, por negarse a regresar a la Francia petanista y que tras proponer sus mandos franceses que se fusilara a uno de cada tres “pour encourager les autres” se quedaron en Gran Bretaña e ingresaron en masa en el ejército británico. Los había reticentes a pelear en las filas de la Francia libre de De Gaulle por la mala experiencia con los franceses: consideraban que el trato de los británicos era mejor.

El equipo del 2º SAS de la operación TOMBOLA. Rafael Ramos esta en la segunda fila, segundo de la derecha. Francisco Geronimo en la ultima fila tercero de la izquierda. (Fuente: Colección Francisco Geronimo)
El equipo del 2º SAS de la operación TOMBOLA. Rafael Ramos esta en la segunda fila, segundo de la derecha. Francisco Geronimo en la ultima fila tercero de la izquierda. (Fuente: Colección Francisco Geronimo)COLECCIÓN FRANCISCO GERONIMO

Al acabar la II Guerra Mundial, muchos de los españoles del ejército británico llevaban luchando contra el fascismo diez años y, recalca Scullion, pese a la paradoja de estar ahora en el bando ganador, tuvieron que tragarse la amarga píldora de ver como la dictadura de Franco pervivía. “Les decepcionó mucho no ir entonces a por Franco”. Su historia, apunta, es también la del exilio republicano español y su tragedia. Y de hecho, él, Scullion, continúa esa historia contando la vida de los que al acabar la guerra se quedaron en Gran Bretaña y parte de los cuales se organizaron (The Spanish Ex Sevicemen’s Association) y siguieron siendo muy activos en protestas contra el régimen franquista.

“La apertura de nuevos archivos me ha permitido ir más allá de lo que era conocido”, explica Scullion, que agradece muy deportivamente todos los trabajos previos, incluido el de Joaquín Mañes Postigo (Españoles en el ejército británico en la II Guerra Mundial, Magase, 2022). “Es sorprendente ver que los españoles del ejército británico estuvieron en todos sitios”, señala. El investigador considera que hay que difundir que los españoles que sirvieron en el bando Aliado en el frente occidental —otra historia es la de los que sirvieron con el Ejército Rojo— fueron muchos más que los de la tan popular La Nueve (la novena compañía de la 2ª división blindada de la Francia libre de Leclerc que entraron los primeros en París, y de los que “se ha hablado tanto”).

Scullion aboga por recuperar la memoria de estos otros españoles en uniforme británico. A diferencia de Arasa él no ha podido entrevistar ya a ningún veterano, “pues ya no están vivos”, pero sí ha hablado con sus familias, cuyo apoyo agradece en el libro. “Tenemos el deber de contar la historia de esos soldados y preservar su recuerdo”, dice, y destaca que esa historia “es parte integral de la historia del Ejército Británico”.

De la valoración como combatientes de los españoles recuerda que muchos eran “soldados de primerísima calidad”, que a la experiencia en la Guerra Civil añadían haber pasado luego por la Legión Extranjera. “Protagonizaron actos de valentía increíbles”, destaca. Y menciona como ejemplo tres casos, en los que sendos soldados españoles ganaron medallas al coraje. Josep Vilanova en el cruce del río Volturno: lo pasó él primero, nadando, mató con su metralleta a tres alemanes en la orilla y salvó de una emboscada a una patrulla. Alfonso Cánovas García en la liberación de Foix con el SOE y los maquisards locales: tras recibir un balazo en la pierna continuó luchando con gran valor logrando la retirada de varias ametralladoras alemanas del puente de entrada a la ciudad. Y el referido episodio de Rafael Ramos relatado al inicio.

El autor ha rastreado incluso la presencia de dos españoles, José Redondo y Manuel Surera, en la acción de comandos para matar a Rommel (operación Flipper), aunque no llegaron a formar parte de la malhadada partida que atacó el cuartel general del zorro del desierto.

Capítulo aparte merece la famosa presencia de españoles con uniforme británico (y gorra tam o’shanter) en Creta, adonde llegaron 63 como miembros de la Layforce, la fuerza de comandos de Bob Laycock, y se convirtieron en “la retaguardia de la retaguardia”, formada como línea de choque para proteger la desesperada evacuación de la isla tras la invasión de las fuerzas aerotransportadas alemanas. La mitad de los españoles fueron capturados (se hicieron pasar por nacidos en Gibraltar), varios murieron y Francisco Gerónimo, de Málaga, un luchador nato que había estado en la Legión Extranjera, pasó 11 meses evadido escondiéndose por las montañas bajo el nombre de Kosta Spirachi hasta que pudo escapar en caique a Egipto en una operación del SOE. Luego estuvo en el SAS en Italia y enterró a Balerdi, su amigo. ¿Pudo conocer Paddy Leigh Fermor en Creta a algún español? “No creo, cuando realizó su operación para capturar al general Kreipe, los españoles ya se habían marchado, quizá conoció a alguno del SAS en El Cairo o Alejandría”.

La tumba de Marcial Fernández, soldado de los Irish Guards, muerto en 1944 cerca de Arnhem (Fuente: Séan F Scullion)
La tumba de Marcial Fernández, soldado de los Irish Guards, muerto en 1944 cerca de Arnhem (Fuente: Séan F Scullion)SÉAN F SCULLION

Por supuesto hubo también ovejas negras, y Scullion explica en su libro historias de algunos desertores, asesinos (el soldado López fue fusilado por matar a un oficial francés en una pelea en una cantina) y traidores. El malo por excelencia sería Casabayo, claro. “Pero era lo normal en cualquier contingente, en ese aspecto los españoles no eran peores que el resto del ejército británico”.

Scullion no habla en su libro de los españoles en la RAF o en la Marina británica, limitándose al ejército de tierra, pero recuerda que las autoridades no dejaron alistarse en la fuerza aérea a un centenar de expilotos republicanos que lo solicitaron (una foto de su libro muestra al as de Chatos Antonio Sandoval con miembros de la Spanish Company), aunque sí a algunos mecánicos. Hubo también incorporaciones a la marina mercante y aventuras de españoles en los peligrosos convoyes árticos a la URSS.

Los típicos Jeep Willy y camioneta Chevrolet del SAS en el desierto en la serie sobre la unidad.
Los típicos Jeep Willy y camioneta Chevrolet del SAS en el desierto en la serie sobre la unidad.BBC

Séan Scullion, que vivió de joven en España, es teniente coronel de los Royal Engineers (RE), una unidad muy relacionada con el Royal Pioneer Corps (RPC) al que todos los españoles pertenecieron en uno u otro momento, y ha servido en misiones de combate en los Balcanes, Irak, Afganistán y África durante 35 años. Actualmente vive y trabaja en Holanda y sirve en la OTAN. “La experiencia militar me ha sido muy útil para entender lo que fue el servicio de los españoles; como ellos, que combatieron desde el norte de Noruega al Sahara, Siria, Eritrea, Sudán y hasta la India, he estado en lugares lejanos, extraños y peligrosos. Ser militar de carrera y mandar operaciones te permite comprender muy especialmente la aventura de esas personas increíbles”. Scullion, que apoya la idea de dedicar un monumento a los soldados españoles, recalca que estos estaban muy orgullosos de su servicio en el ejército británico, “y sus oficiales británicos estaban muy orgullosos de ellos”. Subraya que el ejército británico ha sido siempre muy inclusivo. “De hecho, insisto que este libro no es solo sobre los combatientes españoles sino sobre una parte de la tradición, la historia y la cultura del British Army”.

SOBRE LA FIRMA

Identifican los restos de un vitoriano asesinado en el intento de fuga del fuerte franquista de San Cristóbal de 1936

 https://www.eldiario.es/navarra/identifican-restos-vitoriano-asesinado-fuga-fuerte-franquista-san-cristobal-1936-eus_1_11647661.html

Imagen de los trabajos de exhumación en la fosa de Elía.

Rodrigo Saiz

Pamplona —

0


El Banco de ADN del Gobierno de Navarra ha logrado identificar los restos de Segundo Hernández Blanco, vitoriano y militante de la CNT que participó en el intento de fuga que protagonizaron los presos del fuerte franquista de San Cristóbal en 1936. Este penal fue un complejo militar que tras el golpe de 1936 pasó a ser utilizado como cárcel para presos políticos de toda España. Por él pasaron hasta 7.000 personas y murieron unas 800, más de 200 fusiladas tras la fuga de 795 presos en 1938, y otras muchas por causas naturales provocadas por la tuberculosis, malnutrición o el hacinamiento.

Segundo Hernández Blanco tenía 19 años cuando, según señalan algunas fuentes a la asociación memorialista 'Txinparta-Fuerte de San Cristóbal', fue detenido con otros jóvenes el 24 de julio de 1936 cuando huía de Vitoria en dirección a Otxandio, que se encontraba bajo control republicano. El 8 de agosto de 1936 fue condenado a 20 años de prisión e ingresado en la prisión provincial de la capital vitoriana, hasta enero de 1937 en que fue trasladado al Fuerte de San Cristóbal. Su padre, Joaquín, también había sido asesinado el 14 de diciembre de 1936. Tras el intento de fuga fue asesinado junto con otros dos compañeros.

Sus restos se encontraron en la exhumación que se hizo en la fosa de Elía en 2015 a iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Egüés, gracias a las informaciones aportadas por José María Pastor, colaborador de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y de la asociación 'Txinparta-Fuerte de San Cristóbal'. En la exhumación se encontraron tres cuerpos. En un primer momento, se obtuvo la identificación de Vicente Mainz Landa, vecino de Vidángoz, por lo que las hipótesis apuntan a que este pequeño grupo trató de evitar el camino que siguió la mayoría para dificultar su captura, ayudados por los conocimientos del terreno de Mainz. Sin embargo, sus perseguidores, un pelotón de Falange, dieron con ellos y los asesinaron, enterrándolos en el campo.

Los restos de este militante de la CNT sido identificado mediante una nueva muestra genética aportada por un familiar y las mejoras técnicas en la obtención de ADN de los restos óseos, que ha ido introduciendo en los últimos años el laboratorio genético de la empresa pública Nasertic, que realiza los trabajos técnicos del Banco de ADN. 

Con la de Segundo Hernández Blanco son ya 43 las identificaciones obtenidas desde la creación del Banco de ADN de Navarra. Asimismo, son nueve los presos que participaron en la fuga que han sido identificados en estos trabajos. Por todo ello, el Instituto Navarro de la Memoria quiere remarcar la importancia de contactar con más familias de personas desaparecidas y asesinadas tras el golpe militar de 1936, a través del correo electrónico inm@navarra.es.  

Identidad robada: la lucha de Ligia Ceballos por recuperar su pasado

 https://lacaderadeeva.com/entrevistas/scjn-clave-para-garantizar-justicia-en-el-caso-de-ligia-ceballos/11165


La Suprema Corte de Justicia de la Nación es clave para garantizar el derecho a la verdad en el caso de Ligia Ceballos, posible “bebé robada” en 1968 en España.

Identidad robada: la lucha de Ligia Ceballos por recuperar su pasado
Escrito el 11/09/2024 · 17:55 hrs

Imagina descubrir que tu nombre, fecha de nacimiento son inventados, que te quitaron el derecho a saber quién eres y de dónde vienes... Sentirte como un libro con páginas arrancadas, sin saber qué historia te corresponde... Buscar respuestas sobre tu pasado, pero que cada puerta que abres solo te lleva a más preguntas... Luchar por reconstruir tu identidad. Esta es la historia de Ligia Ceballos.

Hasta 2001 Lily —como ella prefiere ser nombrada— era Ligia Ceballos, una mujer de 33 años, que nació en Mérida, Yucatán, hija de madre y padre mexicanos. Aunque siempre sintió que pertenecía a otro lugar nunca lo cuestionó realmente hasta que se enteró que era adoptada. Cconocer esa verdad fue el primero de muchos pasos para reconstruir su identidad.

Su nombre no era Ligia, sino María Diana Ortíz Ramírez, no nació en México fue a más de 8 mil kilómetros de distancia, en Madrid España el 29 de mayo de 1968. El 11 de julio de 1968, —según consta en un Acuerdo de la Diputación Provincial de Madrid— fue entregada en prohijamiento a un matrimonio mexicano que se la llevó consigo a Mérida, Yucatán.

Imagen

Foto: Especial

Una vez allí, fue registrada ante la Oficialía del Registro del estado con otro nombre, y como nacida en México e inscrita como hija biológica del matrimonio Ceballos Franco, quienes eliminaron todo rastro de este suceso.

En entrevista para La Cadera de Eva, Ligia cuenta que durante 15 años recopiló información con indicios claros de que ella era uno de los 30 mil casos de bebés robados —de acuerdo con organizaciones de Derechos Humanos— durante la dictadura de Francisco Franco en España que duró de 1939 hasta 1975,

"Comencé a investigar mi pasado y mi origen, buscando respuestas sobre mi identidad y mi historia familiar. Es un camino difícil, pero no me voy a rendir, porque sé que tengo derecho a saber la verdad sobre mi vida" (Ligia Ceballos)

Descifrando el pasado

La única pista que tiene Ligia para conocer su origen son los nombres de sus padres, Marta y Rafael, oriundos de Madrid. Según el padre adoptivo de Ligia, ya fallecido, y otros múltiples testimonios recogidos directamente por Amnistía Internacional, este matrimonio recurrió a las autoridades eclesiásticas del estado de Yucatán, pues no podían tener hijos de forma natural. 

Así, se habría iniciado una correspondencia entre el arzobispo de Yucatán y el arzobispo de Madrid, el cual, al parecer, mostró su apoyo para que la familia Ceballos pudiera adoptar una niña.

En junio de 1968, el matrimonio viajó a España con el fin de recibir a la niña en adopción. En esas mismas fechas, el Secretario Particular del Arzobispo de Mérida, Ramón Bueno y Bueno, viajó desde México a Madrid. Según el padre de Ligia, miembros del arzobispado les dijeron que les tenían preparado "algo especial, pero aún no ha nacido”.

"Es importante para mí conocer la verdad, no solo para mí, sino para mi familia y para las generaciones futuras. La búsqueda de la verdad es un derecho humano fundamental, y no voy a dejar de luchar hasta que la encuentre" (Ligia Ceballos)

El 15 de febrero del 2017, Ligia Ceballos presentó una denuncia penal ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR) que en pocos días decidió admitir a trámite, por presunta desaparición forzada.

En la investigación del caso de Ligia también participó la Fiscalía Provincial de Madrid, a petición de auxilio judicial del Ministerio Público, esto facilitó detalles de su pasado para avanzar en la reconstrucción de su propia historia.

Sin embargo, la investigación se cerró sin proporcionar certeza sobre el origen biológico de Lily y en diciembre de 2022, el Ministerio Público decidió no ejercer la acción penal en el caso por considerar, entre otros elementos, el fallecimiento de los presuntos perpetradores como argumento clave para justificar el fin de la investigación penal.

Imagen

Foto: Especial

dijous, 12 de setembre del 2024

UMD. El obstáculo monárquico

 https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/union-militar-democratica-obstaculo-monarquico/20240912150523230512.html?utm_medium=email&utm_source=Newsletter&utm_campaign=20240912




 Militares de la Unión Militar Democrática (UMD).
 

Manuel Ruiz Robles |

El 50 Aniversario de la UMD nos trae el recuerdo del fervor republicano de aquellos años, borrado de nuestra memoria militar por una jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas que sigue recayendo en una casta de reyes inviolables, impuesta por el dictador genocida Franco, impunes aunque delincan.

El famoso lema de la Transición, “de la Ley a la Ley”, validó de este modo la legitimidad del golpe del 18 de julio de 1936, la guerra de exterminio que le siguió, apoyada por las potencias nazi-fascistas, y una criminal dictadura de casi cuarenta años, santificada por el Vaticano y el imperialismo de los USA. 

Las raíces jurídicas del actual “Estado de Derecho” son, por tanto, las llamadas Leyes de Sucesión, decretadas por Franco. Tan es así que, en el hipotético caso de que el Parlamento, sede de la soberanía popular, anulase dichas leyes, caería de inmediato la monarquía, al quedar ésta desprovista de la burda legitimidad franquista que la sustenta.

De producirse tal hecho, que tendría una enorme dimensión histórica, el Parlamento recuperaría su plena soberanía tras un proceso constituyente. Un proceso auténticamente democrático, que no lo hubo debido al poder que detentaba, y detenta, la clase dominante y su “ultima ratio”, el Ejército de Franco.

La mayoría de militares que llegamos a formar parte de la UMD, en sus tres años de existencia clandestina -autodisuelta dos semanas después de las primeras elecciones generales del 15 de junio-, teníamos una ideología progresista, inspirada en los valores inscritos en la Constitución de la II República española.

Este hecho ha sido sistemáticamente ocultado por el régimen, beneficiándose torticeramente del temor popular a una involución franquista, acrecentado por el famoso autogolpe del 23-F de 1981.

Los tímidos intentos de propiciar reformas de fondo en las Fuerzas Armadas, impulsadas por el PSOE, junto a otros partidos republicanos, incluido el PCE y los partidos soberanistas, principalmente ERC, se han visto frenados o anulados por el propio sujeto a reformar: el ejército del 18 de julio, que transitó incólume de la dictadura a la democracia, pasando a ser el guardián armado de la constitución monárquica de 1978: Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar… el ordenamiento constitucional.

El Foro Milicia y Democracia (FMD) mantiene viva la memoria de la Unión Militar Democrática (UMD), referente incuestionable de los militares demócratas de nuestros días; que haberlos, haylos.  

Sin embargo, pese a su importante labor democratizadora, no puedo dejar de señalar que su línea oficial, desde su fundación en 2002, difiere notablemente de las esperanzas de muchos de aquellos jóvenes capitanes que llegamos a militar en sus filas.

La represión interna ejecutada por la rancia justicia militar, no ha podido impedir que surjan en el seno del Ejército nuevos militares demócratas, como es el caso del ex Oficial del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, autor entre otras obras de “El libro negro del Ejército español” y “La trampa ucraniana”.

Algunos jóvenes militares se preguntan por el sentido de la vida y se hacen las mismas preguntas que nos hacíamos muchos capitanes de la UMD en aquellos años difíciles, pasando muchos de ellos a engrosar las filas de asociaciones progresistas.

Sus referentes actuales no son el “Comandante Franco”, en el Marruecos de los años 20, como siguen enseñando a los cadetes y guardiamarinas en las Academias militares de la monarquía, sino militares como el comandante Julio Busquets, fundador de la UMD, al que el Ayuntamiento de Barcelona ha sabido honrar dando su nombre a una plaza. 

Sin embargo, falta en el callejero de Madrid, Comandante Luis Otero, fundador junto a Julio Busquets de la organización clandestina de capitanes contra Franco, en la que tuve el honor de militar.

Los sucesivos presidentes del FMD, desde su fundación, han sido y siguen siendo dignos representantes de aquella organización de jóvenes capitanes, que arriesgaron su vida y su futuro profesional en su lucha por la libertad. Tal es el caso del general Julio Rodríguez, en situación de retiro, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), uno de los principales dirigentes del partido político PODEMOS, firmante del Llamamiento Europeo Contra la Guerra.

Entre los colectivos progresistas, surgidos desde el inicio de la crisis del régimen del 78, destaca -por su posicionamiento claramente republicano y antifranquista- el Colectivo Anemoi, fundado en febrero de 2013 por un grupo de militares entre los que se encuentra el actual presidente de la Asociación Memoria Militar Democrática (AMMD), capitán de navío Manuel Pardo de Donlebún, y yo mismo, junto a otros compañeros. Entre nosotros destacan por su valor y perseverancia el Teniente Segura, el Cabo Santos y la Artillera Cristina Valdearcos, vilmente calumniados y expulsados del Ejército por su actitud democrática.

Actualmente, el Cabo Santos ha recuperado su grado y se encuentra en situación de Reserva, al haber sido anulada por la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo la injusta sanción que ocasionó su expulsión.

Coincidiendo este año con la celebración del 50 Aniversario de la Revolución de los Claveles, tuve el honor de ser invitado por el Presidente del Colectivo Republicano de Redondela, Marco Antonio Santos Soto (conocido como el Cabo Santos), a participar el pasado 9 de mayo en un acto en el Auditorio de la Xunqueira. Se trató del homenaje al coronel portugués Manuel Duran Clemente, destacado miembro del Movimento das Forças Armadas (MFA).

El entonces capitán Duran, fue, junto al comandante Otelo Saraiva de Carvalho, uno de los principales protagonistas del golpe militar incruento que acabo con la dictadura en Portugal, un histórico 25 de Abril de 1974.

concello_redondela

Tras unas breves y emotivas palabras de Marco Antonio Santos, compartí mesa con el coronel Duran Clemente y la periodista gallega Susi Queimaliños, moderadora del debate.

umd

El compañero portugués tuvo a bien dedicarme un ejemplar de su reciente libro Crónicas de um insubmisso, que guardo también cuidadosamente junto a un ejemplar de El militar de carrera en España, del comandante Julio Busquets (1932-2001), fundador de la UMD y diputado por el PSC-PSOE durante cinco legislaturas.

Finalizado este importante acto de homenaje, organizado por el Concello y el Colectivo Republicano de Redondela, entonamos el “Grândola, Vila Morena” y fuimos invitados a una concurrida cena en homenaje al histórico coronel portugués Duran Clemente, en un conocido bar de la ciudad.

Asistieron numerosas personalidades civiles y militares, miembros del Colectivo Republicano de Redondela, incluido un Juez demócrata que fue nuestro anfitrión, junto al compañero Marco Antonio Santos.

Por último, deseo mencionar a la Asociación Civil Milicia y Democracia (ACMYR), que preside la periodista Enriqueta de la Cruz, una de cuyas importantes finalidades estatutarias es: “Contribuir a la construcción de una República plenamente democrática, justa, libre, igual y solidaria, abierta a las transformaciones sociales”

Termino esta breve crónica deseando fervientemente que todos los demócratas, todos los progresistas, aunemos fuerzas, contribuyendo a frenar la gigantesca ola reaccionaria que pretende liquidar los escasos derechos sociales arrancados a la dictadura. Derechos sociales, y libertades democráticas, hoy amenazados por las pútridas raíces franquistas que nutren la arcaica monarquía que nos roba y oprime.

Manuel Ruiz Robles es Capitán de Navío de la Armada (retirado), miembro de la UMD, del Colectivo Anemoi y de la AMMD.