divendres, 20 de desembre del 2024

Finaliza la exhumación de la fosa de A Caridá (Asturias): entre los cuerpos hallados, una joven de unos 20 años

 https://www.eldiario.es/asturias/finaliza-exhumacion-fosa-carida-asturias-cuerpos-hallados-joven-20-anos_1_11916691.html

Avelino Gutiérrez, responsable de los trabajos de exhumación, explica al consejero de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico los hallazgos localizados en la fosa

Leticia Quintanal

A Caridá (El Franco, Asturias) —
19 de diciembre de 2024 21:15 h

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Nueve días después del inicio de las excavaciones, la fosa común del cementerio de A Caridá ya ha sido exhumada. Tal y como publicaba este diario el pasado viernes, finalmente se han localizado los cuerpos de seis personas y, aunque es pronto para asegurar sus identidades, pues hay que esperar al análisis genético de los restos óseos y cotejarlo con el ADN de los familiares, lo que sí han podido confirmar los primeros indicios antropológicos (por su pelvis) es que uno de los cuerpos corresponde al de una mujer joven de unos 20 años, que fue el último en ser arrojado, y por tanto, el primero en ser exhumado.

Junto a él, ayer por la tarde se exhumaba otro de los cuerpos, pues por su colocación sobre los demás, impedían acceder al resto, y entre la tarde hoy y mañana viernes por la mañana será cuando finalice la exhumación de los cuerpos que aún permanecen en la fosa.

Según explicaban miembros del equipo de Arqueología, puntualizando con extremada prudencia y sin ninguna confirmación, otro de los cuerpos localizados podría corresponder a un hombre de unos 40 ó 50 años, por los objetos encontrados a su lado y que podrían pertenecerle.

A partir de ahora comienza una nueva fase de la investigación, tal y como explicaba en la tarde este jueves el director del Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo y responsable de las labores de excavación y exhumación, Avelino Gutiérrez, y es la que se desarrollará durante los próximos meses en los laboratorios de Antropología de la Universidad de Oviedo, donde se extraerá el ADN de los restos óseos exhumados para poder cotejarlo con el de los familiares. Paralelamente, en otro laboratorio, el equipo de Arqueología realizará un minucioso estudio de los objetos que se han encontrado junto a los cuerpos pues pueden llegar a ser también determinantes a la hora de indentificar a las víctimas.

Se han localizado varios zapatos, un monedero, una llave, unos pequeños frascos de vidrio, cuya utilidad se desconoce, de momento, o un peine. Este último ha sido considerado como “una pieza de lujo en este contexto”, tal y como explicaba Avelino, pues en él se puede identificar la marca, el modelo, el año (1935) y hasta su procedencia, Nueva York. Sobre la llave, como otro de los ejemplos, es importante averiguar si corresponde a una casa o a un coche, pues una de las víctimas que las primeras investigaciones ubicaban en esa fosa, era un chófer.

Aunque las identidades de los cuerpos tardarán meses en poder confirmarse, lo que sí parece evidente es el tipo de muerte que tuvieron, pues las “posiciones forzadas” de los esquelos encontrados evidencian una muerte violenta y un enterramiento clandestino. La posición de los cuerpos, “arrojados de mala manera, unos encima de otros, es lo que nos dice”, lamenta el director de la excavación.

Justicia, verdad y reparación

Hoy en el cementerio de A Caridá era un día para la justicia, para la verdad y para la reparación. “Un día para que las familias encuentren algo de consuelo”, tal y como pedía, emocionada, la vicerrectora de extensión universitaria de la Universidad de Oviedo, Pilar García, quien no pudo dejar de ensalzar el buen hacer y la encomiable labor del equipo de arqueología, antropología, historia, geografía o psicología, que lidera este proyecto.

No vamos a descansar hasta que la justicia, la verdad y la reparación aflore en la última sima, la última cuneta o la tapia del último cementerio de Asturias

Presentes también en la capital del concejo de El Franco, varios representantes del Gobierno asturiano, encabezados por el consejero de Ordenación del Territorio, de quien depende la Dirección General de Memoria Democrática. Ovidio Zapico destacaba que para curar heridas hay que saldar la deuda histórica que las administraciones de este país tienen con las víctimas del franquismo y sus familias.

Por ello el consejero asturiano reivindicaba “no vamos a descansar hasta que la justicia, la verdad y la reparación aflore en la última sima, la última cuneta o la tapia del último cementerio de Asturias”.

Las Regueras y Grao

La de A Caridá es la primera de las tres fosas que estaba previsto exhumar hasta finales de este año 2024 en Asturias. Ayer miércoles comenzaron las excavaciones en las del Prao Molín de Xilu, en Las Regueras, y en Santianes de Molenes, Grao.

En el caso de Las Regueras, la primera intervención se ha dado por concluida al obtener un resultado inicial negativo, según explica Avelino Gutiérrez. “No encontramos ni trinchera, ni fosa, ni restos, solamente metralla porque fue zona de guerra”, asegura. Con lo cual, deben seguir buscando por la zona, porque en ese punto identificado no se ha encontrado lo que se buscaba.

Sin embargo en Santianes de Molenes (Grao), donde también inicialmente el resultado ayer fue negativo, han decidido ampliar la zona de excavación. Buscan a un vecino represaliado que, según cuentan sus familiares, fue enterrado por los falangistas a las puertas del cementerio “para que lo pisase todo el mundo”. Como el camposanto fue ampliado en varias ocasiones, desde entonces, el equipo ha decidido extender el radio de acción, de manera que en pocos días podrán saber si hay resultados o no.

Gracias al convenio firmado entre el Gobierno del Principado y la Universidad de Oviedo, la exhumación de fosas comunes podrá continuar en Asturias, ya que hay más de un millón de euros del presupuesto regional para 2025 consignado para la recuperación de la Memoria. Por el momento intentará intervenirse en unas ocho o diez fosas más.

En Asturias hay un total de 398 fosas, según un mapa interactivo derivado de un estudio elaborado por la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, Carmen García. La mitad de ellas son irrecuperables por la orografía que las rodea, porque se han perdido con el paso de los años o porque se ha construido obra pública sobre ellas a lo largo de estos 86 años, como ha sucedido en muchos lugares de la geografia española.


El represaliado por el franquismo Julián Quintana, declarado inocente 85 años después de ser fusilado.

 https://www.eldiario.es/cantabria/represaliado-franquismo-julian-quintana-declarado-inocente-85-anos-despues-fusilado_1_11914705.html

Antonio Ontañón, a la izquierda, y Ramón Quintana.

Javier Fernández Rubio

Santander —
19 de diciembre de 2024 13:36 h

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La Delegación del Gobierno ha vuelto a ser el marco de un acto de restitución y homenaje a represaliados del franquismo en Cantabria, comunidad que aún mantiene 140 fosas comunes de víctimas sin exhumar. En este caso se ha celebrado un acto en recuerdo a Julián Quintana, fusilado frente a la tapia del cementerio de Ciriego en Santander en octubre de 1939 y que, 85 años después, el Gobierno de España ha anulado la sentencia del tribunal que lo condenó a muerte.

El lugar elegido tiene un especial carácter simbólico, ya que en sus sótanos hubo calabozos durante la dictadura y en algunas de sus plantas la Brigada Político Social interrogaba a los detenidos “y más de uno y más de dos fueron apaleados”, según se ha señalado en un homenaje al que no ha asistido ningún miembro del Gobierno de Cantabria.

En virtud de la Ley de Memoria Democrática, familiares de represaliados por el franquismo pueden pedir la revisión de sus condenas cumplimentando una declaración, como queda recogido en lo dispuesto para Reconocimiento y Reparación Personal, de la Ley de Memoria Democrática. La familia de Julián Quintana lo ha hecho y, en virtud de lo dispuesto en la legislación, “ha sido declarado ilegal e ilegítimo” el tribunal que lo juzgó, así como declaradas ilegítimas y nulas sus resoluciones.

“Se declara ilegal e ilegítimo el tribunal que juzgó a don Julián Quintana Ruiz, así como los jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, a partir del golpe de Estado de 1936, se hubieran constituido para imponerle, por motivos políticos, ideológicos, de conciencia o creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así como la ilegitimidad y nulidad de sus resoluciones”, dice la resolución. Y se agrega: “Se declara igualmente ilegítima y nula la condena, sanción o resolución, dictada contra don Julián Quintana Ruiz tanto judicial, como administrativa, producidas por razones políticas, ideológicas, de conciencia o creencia religiosa durante la Guerra de España o durante la dictadura posterior”.

Julián Quintana, natural de Caranceja y maestro de obras en Forjas de Los Corrales de Buelna, además de ser el dueño del bar 'Quintana' en la localidad de Torres, fue miembro de la Unión General de Trabajadores (UGT) y afiliado al Partido Socialista. El 27 de agosto de 1937 fue detenido por las tropas franquistas en Torrelavega, siendo procesado mediante procedimiento sumarísimo. La sentencia fue dictada el 21 de junio de 1938 por el Consejo de Guerra Permanente número 2 de Torrelavega, siendo condenado a pena de muerte por el supuesto delito de adhesión a la rebelión militar. Fue ejecutado el 23 de octubre de 1939 en Ciriego.

El diploma de reconocimiento ha sido recogido por el hijo de Julián Quintana, Ramón Quintana, quien emocionado delegó en su hija, Ana Quintana, las palabras de agradecimiento. Esta ha indicado que el objetivo de la familia ahora es la exhumación de los restos, para lo cual ha pedido colaboración a todos los organismos oficiales. Tras agradecer la restitución por el Estado de “la integridad, honorabilidad e inocencia de mi abuelo”, ha preguntado: “Cuando mi abuelo fue fusilado, mi padre tenía ocho años. ¿Se lo imaginan? ¿Se imaginan cómo puede cambiar tu vida y la de tus cinco hermanos?”.

Los descendientes

El acto ha tenido más intervinientes: Aurora Ocejo, descendiente de represaliado; y Antonio Ontañón, quien ha dedicado su vida a la recuperación de la memoria de los represaliados y presidente de la asociación Héroes de la República, han participado también.

Ocejo, nieta de un fusilado, ha recordado cómo su abuela, que perdió a tres hijos y hermanos ejecutados, siempre defendió la reconciliación. “Que el odio y el dolor no os lleve nunca al rencor”, decía de continuo. “El dolor y el recuerdo siguen, pero esto es muy reconfortante”, ha comentado en su intervención en la Delegación del Gobierno.

Antonio Ontañón ha relatado una experiencia personal, de cómo, en Santander, “lo habitual era celebrar el Primero de Mayo en Los Pinares del Sardinero, pero en mayo del 68 fuimos rodeados por la Brigada Política Social. Al ver que estábamos rodeados, decidimos disolvernos y reunirnos en la Plaza de Farolas [Plaza de Alfonso XIII, frente a la actual Delegación del Gobierno], sabiendo que los 'grises' saldrían para impedirlo. Nos cogimos por los codos y formamos un corro -ha proseguido-. Salieron los de la Brigada Político Social y les dijimos que serían solo cinco minutos. Entonces sacaron las pistolas y dispararon gas lacrimógeno a la cara. Hasta 34 personas ingresaron en la Prisión Provincial y las multas oscilaban entre 8.000 y 10.000 pesetas. Allí estuvieron varios meses y todos en común hicimos caja para mantener a las familias”.

Por haber dedicado la vida a la investigación del pasado, Ontañón ha sido quien ha identificado a 1.200 fusilados en Ciriego, cruzando los registros de la parroquia de Corbán y los de la Prisión Provincial. “A Cantabria no ha llegado la Transición porque sigue habiendo 140 fosas comunes por investigar y de esto han tenido conocimiento los sucesivos gobiernos, que no han hecho nada”, ha denunciado. “La Universidad de Cantabria hizo en 2010 un inventario de las fosas de Cantabria. Desde entonces, nos hemos dirigido a los sucesivos gobiernos exigiendo que se investiguen y ni nos han contestado”. “No tengo a nadie en las fosas comunes, tengo a todos”, ha apostillado en una alocución dedicada a la labor ética y justa de investigar lo ocurrido.

Reconocimiento institucional

En su turno de intervención, la delegada del Gobierno, Eugenia Gómez de Diego, ha reivindicado la labor que están haciendo el Ejecutivo de Pedro Sánchez por reivindicar la memoria y reparar a las víctimas de una “brutal dictadura”. Según ha dicho, la memoria es una manera de tender puentes entre los ciudadanos. “Ninguna democracia se desarrolla con pactos de silencio”, ha apostillado.

Ha subrayado el papel fundamental de la Ley de Memoria Democrática en devolver la dignidad a las víctimas, destacando los avances logrados, según ha detallado: más de 5.600 cuerpos exhumados, 637 declaraciones de reconocimiento tramitadas y la resignificación de espacios como el Valle de Cuelgamuros. “No hay tirano cuya obra merezca ser ensalzada en una democracia como la nuestra”, ha indicado.

Tras agradecer a los intervinientes sus testimonios, ha denunciado que continúa “la amenaza involucionista” y ha considerado que la derogación de leyes de Memoria Histórica, como ha ocurrido en Cantabria, es cualquier cosa menos un acto de “concordia”, en referencia a la expresión utilizada en otras comunidades a la hora de eliminar legislación memorialista.

Anatomía del horror: las razones ocultas de las matanzas de clérigos de 1936

 https://conversacionsobrehistoria.info/2024/12/19/anatomia-del-horror-las-razones-ocultas-de-las-matanzas-de-clerigos-de-1936/


Una investigación contradice la tesis de la explosión de odio como causa principal y detecta un carácter “estratégico” en los asesinatos de religiosos de la Guerra Civil

 

Ángel Munárriz

 

Cuatro investigadores se han adentrado en un oscuro rincón del siglo XX español para intentar explicar lo inexplicable. ¿Cómo fue posible la inusitada violencia contra el clero durante la Guerra Civil? El resultado, tras examinar más de 4.000 municipios que estuvieron en zona republicana, contradice el relato dominante hasta ahora, según el cual la causa principal es que la impunidad de la guerra dio rienda suelta al odio anticlerical. Pero no, las cosas no fueron tan simples. La respuesta es más fría, técnica, racional.

Si los periodistas saben que en un caso de violencia el qué, el quién, el cuándo y el dónde son escurridizos, Paloma Aguilar (UNED), Ignacio Sánchez-Cuenca (Universidad Carlos III, UC3M), Francisco Villamil (UC3M) y Fernando de la Cuesta (Complutense), académicos de la rama de Ciencias Políticas, saben que el porqué puede ser aún más esquivo. Sobre todo cuando el grado de violencia fue tan extraordinario. Su artículo Capacidad de movilización y violencia contra los líderes locales: violencia anticlerical durante la guerra civil española, con financiación de la Secretaría General de Memoria y publicado en Comparative Political Studies, es resultado de más de 10 años de trabajo.

Su punto de partida son las investigaciones de Antonio Montero y Ángel David Martín, que cuantifican en más de 6.000 los asesinatos de religiosos durante la guerra, más del 90% en 1936. Los autores compararon datos de todos los municipios para averiguar qué impulsaba la violencia. ¿Qué encontraron? La represión contra el clero fue superior allí donde la Iglesia tenía “mayor capacidad potencial” de movilización de enemigos de la izquierda y era por tanto vista como una mayor amenaza bélica.

La “variable más potente” para explicar la violencia es la presencia de patronales agrarias católicas, entidades estrechamente conectadas con la Iglesia y otras fuerzas derechistas, explica Paloma Aguilar, catedrática de Ciencia Política y autora de ensayos como como Políticas de la memoria y memorias de la política y El resurgir del pasado en España, este último junto a la profesora de Sociología en Oxford Leigh Payne. El motivo es que en las poblaciones con patronales el clero era considerado en mayor medida una amenaza para la izquierda y por eso se ejercía más violencia contra sus miembros. Frente a la teoría del odio desatado como factor principal, esta explicación presenta una imagen más cerebral de la represión. Los clérigos “no eran vistos como civiles puros, sino como figuras con capacidad de movilización, lo que apunta al carácter estratégico de la violencia”, explica Francisco Villamil. Todo esto “no significa que no hubiera milicias descontroladas ni odio contra la Iglesia, pero ese odio no explica por qué en unos sitios mataban más que en otros”, subraya Sánchez-Cuenca, catedrático en la misma universidad.

Detalle de un tapiz con los rostros de 127 sacerdotes, religiosos y laicos víctimas de la represión en la retaguardia republicana, beatificados en Córdoba en 2021 (foto: Diócesis de Córdoba/Alfa & Omega)
Un patrón sistemático

“Mientras las explicaciones anteriores se han centrado en el odio (…) y en la presencia de milicias, demostramos que lo primero no es suficiente y lo segundo solo está correlacionado [con la violencia] cuando existen objetivos estratégicos”, concluyen los autores del estudio, que señalan que matar religiosos era “dejar parcialmente sin líderes” a algunos grupos críticos y detectan un “sistemático patrón de violencia”.

En contra de lo que cabría suponer con la teoría de la represión irracional fundada en el odio y la superioridad de fuerzas, en los municipios con mayor voto al Frente Popular en 1936 hubo una violencia similar al resto. Al examinar todos los datos se comprueba que hubo asesinatos de clérigos en un 29,9% de las poblaciones de la cuarta parte con más voto al Frente y un 30,5% en el resto. Es decir, la violencia no era mayor donde la izquierda era más fuerte. En cuanto a los municipios con milicias de la UGT o CNT, hubo asesinatos en el 38%, frente al 24% cuando no las había. Hay una diferencia, sí, pero correlacionada con la condición del clero como objetivo, según los autores.

El factor diferencial es la presencia de patronales. De los municipios con este tipo de entidades implantadas, el 55% fue testigo de violencia. En el resto, el porcentaje baja al 27%. Comparando los datos de 30 provincias, en 29 el porcentaje de municipios con violencia fue superior donde hubo patronales activas. Hay contrastes drásticos. En Asturias, el 85% de las poblaciones con patronales fueron testigos de represión, frente a un 36% de las que no las tenían. En Toledo, la relación es 75-49.

Todos los hallazgos confluyen en la misma explicación: al margen de casos concretos, la violencia anticlerical obedeció sobre todo a una voluntad de “impedir la formación de resistencia”, en la que los clérigos eran vistos como una pieza clave. La mayoría de las muertes (70%) tuvieron lugar entre julio y septiembre de 1936, “cuando los grupos de izquierdas tenían más incentivos para asegurar el control local”, señalan los autores. La represión fue más dura contra el clero masculino que contra el femenino, que a pesar de representar en torno al 60% del total supuso el 5% de las víctimas, algo que los autores atribuyen a su menor capacidad de movilización.

El artículo se detiene en un ejemplo que ilustra cómo la violencia no era ciega ni indiscriminada, sino que obedecía a cálculos políticos. Se trata del contraste entre los casos de Domingo Villegas y Cándido Rial, sacerdotes en Ciudad Real y Madrid, respectivamente. El primero, colaborador de Acción Católica y secretario de un partido derechista local, fue asesinado por milicias izquierdistas en agosto de 1936 tras ser considerado un “peligroso” agente del enemigo. En cuanto al segundo, y a pesar de que las milicias encontraron pruebas de conexiones con la derecha en la sacristía de su iglesia, salvó la vida “porque fue capaz de persuadir a sus interrogadores de su falta de lealtad partidista”. Al recoger el episodio en sus memorias, el religioso recordaba cómo un miliciano le explicó que los republicanos solo atacaban a los clérigos “que se dedicaban a la política”.

Domingo Villegas Muñoz, coadjutor de la Solana (Ciudad Real) y el franciscano Cándido Rial Moreira (fotos: 464martires.es y Leira Castiñeira F. J. Los Nadies de La Guerra de España. Akal, 2022)

Conclusiones extrapolables

Aguilar, la investigadora que arrancó el trabajo, es consciente de que sus conclusiones pueden resultar “chocantes”, ya que hasta ahora han prevalecido explicaciones que “presentan la violencia anticlerical como fruto, fundamentalmente, de un odio ancestral”. Sus resultados, señala, pueden no ser “fáciles de asimilar” para quienes, sobre todo desde la Iglesia, “en los martirologios que ha publicado”, han presentado a las víctimas del clero como testigos neutrales que, “desvinculados de cualquier inclinación política antes y durante la guerra”, sufrieron la ira irracional de uno de los bandos. “No cabe duda de que hubo violencia indiscriminada y asesinatos con saña, pero también existió un catolicismo político que tomó partido, que había demostrado gran capacidad de movilización y que nos obliga a mirar en otras direcciones para comprender en profundidad los porqués de lo ocurrido”, señala Aguilar, que recuerda cómo Vicente Enrique y Tarancón, en sus memorias, reconocía que “las sacristías se convirtieron [durante la República] en centros de conspiración”.

El artículo se detiene en conexiones y actividades proselitistas y antirrepublicanas que acreditan el activismo de “una parte importante” del clero en los años treinta, lo que explica que “muchos de sus miembros fueran vistos a nivel local, por su autoridad moral, las redes derechistas a las que pertenecían y su capacidad de movilización, como líderes potencialmente dañinos para la causa republicana, sobre todo allí donde el terreno les era propicio”, señala Aguilar. Y concluye: “Más allá de las motivaciones personales y comportamientos irracionales propios de todo conflicto, los expertos en violencia política nos han enseñado que siempre existen explicaciones estratégicas, porque el fin último es ganar la guerra. Por eso pensamos que estos resultados podrían extrapolarse. De hecho, presentamos ejemplos de otros países que apuntan a que la violencia se dirige contra quienes tienen capacidad de movilización y liderazgo”.

Saqueos en una iglesia de Barcelona en julio de 1936 (foto: David Seymour/Magnum Photos/ ContactoPhoto)
Fuente: El País 14 de diciembre de 2024
Material suplementario (apéndices online del artículo original)

 Referencias

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Fuente:  Mobilization Capacity and Violence Against Local Leaders: Anticlerical Violence During the Spanish Civil War”
Portada: fusilamiento de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el cerro de los Ángeles, el 28 de julio de 1936 (imagen: fotograma de un noticiario de British Paramount News)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia