Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
O Ateneo Atlántico iniciou un Ciclo de Memoria Democrática, no que se homenaxearán as vítimas da Guerra Civil e da ditadura na provincia de Pontevedra, coa intención de que non sexan esquecidas e se lles recoñeza a súa dignidade. Seis actos, un por mes, de xaneiro a xuño, que se celebrarán en diferentes espazos cívicos da cidade (Marco, AA VV Praza da Miñoca, ONCE, IES Politécnico e IES O Castro) e contan co apoio do Ministerio de Política Territorial e Memoria Democrática. Ciclo no que se presentarán testemuños da represión franquista sobre varias familias viguesas mártires e a represión e o papel dos campos de concentración da illa de San Simón e de Camposancos, ademais das testemuñas de militantes perseguidas pola ditadura (1950-1975).
O programa contempla a participación do ilustrador Kiko da Silva, que presentará o libro de banda deseñada «Regreso á illa de San Simón», ademais de contar con recoñecidos profesionais da investigación histórica, Conchi López Sánchez, Montse Fajardo, Cristina Caramés, X.M. Domínguez Freitas e Francisco Etxebarría Gabilondo, que reflexionarán sobre o papel da investigación na Memoria Democrática e o dereito á memoria, dignidade e a reparación das vítimas.
Os organizadores confesan que con este ciclo pretenden combater a desinformación e falsidades dos mitos creados polos que hoxe pretenden branquear o franquismo entre a mocidade como un réxime aceptable e negan que a Guerra Civil fose un golpe de estado de Franco contra un goberno lexítimo. Revisionismo auspiciado pola extrema dereita que oculta, como se pode ler na biografía «Franco» (Editorial Crítica 2025) de Julián Casanova Ruiz, que 200.000 persoas morreron en combate e operacións militares, 100.000 persoas vítimas da represión dos militares sublevados, das que 50.000 foron executadas entre 1935 e 1946; 55.000 vítimas pola violencia exercida na zona republicana; ao que se debe engadir a sobre mortalidade por doenzas e por fame que eleva a 350.000 as vítimas da Guerra Civil e posterior ditadura de catro décadas.
Datos que cómpre detallar por territorios para comprender as características da represión. En Galicia, o proxecto de investigación da Universidade de Santiago «Nomes e voces» fixa en 1.466 as persoas executadas por causas sumariais e 3.233 as mortes extraxudiciais, o que suporía 4.699 vítimas. No caso de Vigo e bisbarra, os datos achegados por Xoán Carlos Abad Gallego, historiador fundador do Instituto de Estudios Vigueses, autor de libros extraordinarios como «Cen personaxes entorno a unha guerra. A República e a Guerra Civil na comarca de Vigo a través dos seus protagonista»s (IEV 2008) , fixa en 149 as persoas fusiladas tras causas sumariais; sobre 500 as asasinadas extraxudicialmente, en sacas e paseos; máis de duascentas as obrigadas a fuxir ou agocharse nos montes da comarca, ás que habería que engadir as nunca contadas que colleron os camiños do exilio.
O ciclo do Ateneo examina no acto hoxe no auditorio da Miñoca a represión en Vigo e bisbarra, iniciada dende a lectura do bando de guerra na Porta do Sol o 20 de xullo de 1936. Represión que en Vigo foi violenta e sistemática, asañándose dende o inicio con algunhas familias da Fronte Popular, como os Bilbatúa, Moreda, Araújo ou Fraiz, coa vontade de ser exemplar e amedrentadora para toda a poboación. Concretouse na utilización de dous procedementos tan implacables como sanguentos: o xudicial das «causas sumariais» e o extraxudicial dos «paseos ou sacas». O primeiro, organizado por xulgados militares, catro no caso de Vigo, todos con sede no edificio do cárcere e Pazo de Xustiza. Causas que foron pantomimas xudiciais, procesos abreviados nun único acto xurídico, onde a instrución e a achega de probas, a defensa dos acusados e a condena levaban pouco tempo. En menos de dúas horas o reo entraba na sala para ser xulgado e saía condenado a morte polos delitos de «rebelión militar», «auxilio á rebelión militar», «sedición» ou «traizón» O segundo, «os paseos» das «brigadas do amencer» ou «sacas» liquidaban a presos escollidos entre os que agardaban pola investigación das súas posibles responsabilidades, mais que serían sacados de noite do cárcere da rúa do Príncipe, do Frontón de María Berdiales, das cortes do cuartel da Garda Civil da rúa Magallanes ou das súas propias casas por un grupo armado composto decote por gardas civís e falanxistas. Os cadáveres das vítimas aparecían ao día seguinte nas gabias ou nas praias, xeralmente cun tiro na barriga, que era marca simbólica dos falanxistas. Episodios de terror branco ao que se engadía o castigo da feroz represión económica, que arruinaba as familias das vítimas, e as penalidades sufridas polos fuxidos, os que se botaban ao monte ou se ocultaban, os entobados, temerosos de ser detidos polos falanxistas.
Esta investigación "pretende cambiar la perspectiva histórica desde la que abordar las exhumaciones de las fosas comunes en España"
El libro está llegando ya a las librerías, pero infoLibre ofrece a sus lectores un fragmento de la introducción
Portada de 'Exhumar en guerra. La investigación judicial y forense republicana de las muertes en la retaguardia (1936-1939). Catarata
Los historiadores Miriam Saqqa Carazo, Oriol Dueñas Iturbe y Queralt Solé Barjau acaban de publicar Exhumar en guerra. La investigación judicial y forense republicana de las muertes en la retaguardia (1936-1939), un trabajo que "pretende cambiar la perspectiva histórica desde la que abordar las exhumaciones de las fosas comunes en España, centrando la atención en aquellas que tuvieron lugar durante la guerra".
El libro está llegando estos días a las librerías a través de la editorial Catarata, pero infoLibre ofrece a sus lectores un fragmento de la introducción.
“Contar muertos”, así se referían de forma peyorativa a la labor de los historiadores pioneros que en los años ochenta empezaron las investigaciones para saber quiénes habían sido las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Estos inicialmente se focalizaron en conocer las identidades de aquellos muertos a los que el franquismo había pretendido borrar de la historia. Las fuerzas sublevadas —integradas por el ejército, milicias fascistas y monárquicas, eclesiásticos militarizados y civiles armados— condujeron al régimen a la victoria, ejerciendo una violencia extrema que provocó numerosas muertes y desapariciones.
Pero, a diferencia de lo que había hecho el régimen, estos historiadores también expusieron la violencia vivida en la retaguardia republicana y las muertes provocadas a pesar de que estas víctimas, aquellos denominados mártires y caídos, sí habían sido reconocidas, homenajeadas y recordadas continuamente durante la dictadura. Guiados por la voluntad de mantener la objetividad científica, que no neutralidad, sumaron a sus investigaciones y análisis las muertes y los nombres de las víctimas de la retaguardia de la República.
Portada de 'Exhumar en guerra. La investigación judicial y forense republicana de las muertes en la retaguardia (1936-1939). Catarata
Estas investigaciones se llevaron a cabo en medio de grandes dificultades. Sin acceso a los archivos militares ni a los municipales, los investigadores lograron obtener permisos —en ocasiones incluso judiciales— para consultar los registros civiles y los de los cementerios. También pudieron acceder, ya en los años ochenta, a la Causa General (CG) y recurrir a la memoria oral como fuente complementaria. Todo ello se realizó sin el apoyo de los recursos técnicos e informáticos de los que se dispone en la actualidad.
El punto culminante de todas las investigaciones que fueron publicándose a lo largo de los años ochenta y noventa fue la aparición del libro coordinado por Santos Juliá, Víctimas de la guerra civil, en 1999. En él, los autores exponían los sucesos que habían provocado un alto índice de muertes en el frente y en ambas retaguardias, analizando los distintos modus operandi que se habían dado en la zona rebelde y en la zona republicana. Daban asimismo unas “cifras de la represión” sin cerrar, en función de las provincias que habían podido ser estudiadas y advertían de que “los datos tradicionales son casi siempre corregidos al alza, en cuanto a la represión franquista, y corregidos a la baja, en cuanto a la represión republicana”.
Unas conclusiones que se corroboraron en otro punto culminante respecto el análisis de la represión durante la guerra, cuando se publicó en 2010 el libro Violencia roja y azul, coordinado por Francisco Espinosa Maestre. En él se ponía de manifiesto que se habían continuado contando muertos a nivel local, regional y provincial y, junto con Víctimas de la guerra civil, quedaba claro que había una demanda social por conocer las identidades y las cifras de las muertes violentas de la guerra y la dictadura.
En 2010, a partir de la investigación histórica, se podía establecer que las víctimas de la violencia en la retaguardia republicana habían sido 49.272, y durante la represión franquista, aun sin haberse estudiado de forma completa todas las comunidades autónomas, llegaba a 130.199 muertos. Y a estas cifras se podían sumar, por primera vez, los resultados de las exhumaciones llevadas a cabo desde el año 2000: 207 fosas abiertas de las que se habían encontrado 4.956 restos. Se constataban las posibilidades que aportaban las nuevas fuentes: aunque la fuente oral se iba perdiendo progresivamente, era posible acceder, entre otros materiales, a los consejos de guerra franquistas y a la documentación municipal, entonces mejor catalogada y con un relevo generacional que facilitaba su consulta.
Además, había aparecido una fuente histórica nueva: la aportada por los resultados de las exhumaciones de las fosas comunes que se habían empezado a abrir por todo el Estado a partir del año 2000. La documentación histórica al respecto era casi inexistente, pero los restos óseos y las fosas en sí mismas eran y son una nueva y gran fuente de información histórica. La cifra de víctimas de la represión republicana no se veía alterada por las exhumaciones; en cambio, la correspondiente a la represión franquista comenzaba a superar las 135.000 víctimas.
Las fosas comunes de la Guerra Civil son una prueba material de la violencia que transita el espacio, pero también el tiempo. Sus diferentes fases cronológicas deben ser entendidas y analizadas de manera individual. En 2014, el antropólogo Francisco Ferrándiz evidenciaba la existencia de diferentes ciclos de exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil (Ferrándiz, 2014: 148-203). La premisa de partida es que cada uno de los ciclos de exhumaciones corresponden a diferentes encuadres necropolíticos (Ferrándiz y Robben, 2015: 1-40). Cada una de estas fases de desenterramientos ha de ser entendida en su contexto histórico y con sus particularidades técnicas, políticas y sociales, teniendo muy presentes las víctimas que son recuperadas y los relatos memoriales que acompañan cada caso. El estudio de las fosas y el hecho de tener presente las distintas fases del periodo las convierte en aportaciones fundamentales para el conocimiento histórico de la guerra y la posguerra, cuya resonancia alcanza nuestros días.
Esta obra pretende cambiar la perspectiva histórica desde la que abordar las exhumaciones de las fosas comunes en España, centrando la atención en aquellas que tuvieron lugar durante la guerra. Debido a ello, este libro se proyecta como una contribución única que permite revelar uno de los cuatro principales ciclos de exhumaciones (Ferrándiz, 2014: 148-203; Ferrándiz y Robben, 2015: 20) en la historia contemporánea de España. Múltiples investigaciones en las últimas décadas han ido mostrando la realidad de esos diferentes ciclos y sus características particulares.
Concentració davant de la Comandància Militar de Castelló el dia 16 de juny, a l’espera de què els caps militars de les forces rebels, surten al balcó per a presenciar una desfilada per a celebrar l’ocupació de la ciutat (Fons Egalca).
La potent ofensiva de principis de juny de 1938 que les forces rebels havien desplegat pel Maestrat, i què va confluir a Atzeneta, sortejà les defenses que des de feia més d’un mes els fortificadors governamentals construïen des d’Orpesa fins a la província de Terol i que passaven per Cabanes, Atzeneta del Maestrat i Vistabella, línia prevista per a poder defensar la capital de la Plana, en cas que el front s’ensorrara.
En perdre Vilafamés i quedar tallada la carretera a Borriol, els defensors republicans es replegaren a correcuita cap a Castelló de la Plana.
Les forces franquistes, acantonades en la línia Albocàsser-Alcossebre, l’11 de juny avançaren cap al S amb l’objectiu de pressionar l’enemic en retirada, mentre que per Borriol, la 4a Divisió tractaria d'impedir el replegament, copant-los.
El retrocés republicà fou ràpid, però molt desordenat i les tropes, per pànic a ser encerclades, estaven incapacitades per fer front a l’adversari. Sols algunes unitats com la 70 Divisió, tractaren de contraatacar per Vilafamés i Borriol i frenar els avanços enemics. El butlletí d’informació núm. 83, del franquista Cos d’Exèrcit de Galícia, descriu l’estat de desgavell dels republicans: “Al retirarse las Brigadas que cubrían el frente desde Villafamés al mar, han quedado desorganizadas en su mayoría habiéndose hecho gran número de prisioneros, no siendo posible precisar su situación en la nueva línea alcanzada, si bien todas ellas se retiraron hacia Castellón y Villareal, debiendo de cubrir con los restos de ellas el frente desde este punto la mar por haber empleado las Unidades de reserva en cubrir el frente desde Alcora a Villareal.”
El 12 de juny, les tropes de la 83 Divisió franquista havien arribat a Cabanes i Orpesa, mentre el XXII Cos d’Exèrcit governamental tractava d’organitzar les forces disperses i presentar un front consistent al N de Castelló de la Plana.
La 41 Divisió es va situar entre l’ermita de la Magdalena i la mar; a l'esquerra prengué posicions la 68 Divisió, per la serra del Desert de les Palmes, des del Racó de Raca, passant pel Tossal de la Llobera, la Joquera i el Molinàs fins al cim de Cucala, al S de Borriol. Al seu costat, la 70 Divisió s’encarregà de defensar Sant Joan de Moró i pressionar l’enemic per Vilafamés.
El 13, la 83 Divisió, precedida pel grup de Panzers Drohne alemanys, arremeté contra la 41 Divisió republicana. El flanc dret defensiu s’enfonsà i la 38 Brigada republicana es retirà desordenadament, desprotegint el sector costaner, on pels aiguamolls avançaren sense resistència uns tabors de Regulars que ocuparen per sorpresa el Grau.
La precària línia de defensa s’enfonsà i Castelló, a les sis de la vesprada quedà desguarnida; una unitat enemiga d'un centenar de moros, entrà pel Nord de la població i el desconcert s’incrementà entre els grups de soldats republicans que fugiren.
Les tropes rebels passen per davant de la Villa General Miaja, el dia de l’ocupació de Benicàssim. Fons Arxiu General de l’Administració (AGA)
Una fosca nit a Castelló
Els rebels ràpidament, organitzaren la defensa de les posicions preses al Grau i tractaren d’avançar cap a la ciutat pel flanc dret dels republicans i aquests, acorralats, escaparen en desbandada. En adonar-se'n, Juan Ibarrola, cap del XXII Cos d’Exèrcit, retirà la 41 Divisió i ordenà a la 6a, en reserva, recuperar urgentment el control de Castelló. A les 6.30 de la vesprada s’inicià un contraatac cap al N de la ciutat, per on havien entrat els soldats marroquins i, al mateix temps, cap al port, des d’on avançaven dues companyies enemigues. En assabentar-se la Cinquena Columna (lleials a Franco dins de la zona republicana) que els seus estaven entrant a la ciutat i els republicans es replegaven, van sortir al carrer, entre exultants i confosos, a saludar les tropes ‘alliberadores’, topant-se amb les forces republicanes que reprenien el domini de la població. Entre les set de la vesprada i les deu de la nit, els carrers castellonencs foren camp de batalla, on civils i militars lluitaren i foren víctimes. Dominada la situació per la 6a Divisió, un grup de civils, acusats de participar en la lluita, foren afusellats.
Aquest luctuós episodi de la nit del 13 al 14 de juny ha sigut utilitzat, de manera tendenciosa, per la propaganda dels vencedors, però no resulta fàcil dilucidar els fets reals, ja que ens ha arribat copiosa informació franquista i molt escassa dels vençuts.
En tot cas, presentem dues versions enfrontades. El part del Comissariat del XXII Cos d’Exèrcit diu: “A las 6 de la tarde Castellón quedó abandonado de fuerzas propias, penetrando en la ciudad unos 100 moros que sin tomar posiciones en el casco se dedicaron al saqueo. La 5ª columna cooperó con paqueos intensos a la entrada de las fuerzas moras, sembrando el pánico y el desconcierto entre nuestras fuerzas. Inmediatamente aparecieron banderas monárquicas en algunos edificios y colgaduras engalanadas de recibimiento. A las 6,30 h. se organiza, en medio de la confusión, la ocupación de Castellón por nuestras fuerzas de Castellón. Se coordina y centraliza el Mando Militar y Político para la toma y defensa por la 6ª División (la 107 y la 209 Brigadas en cooperación con tanques y blindados). A las diez aproximadamente nuestras fuerzas rebasaron Castellón quedando estabilizada una línea débil pero suficiente para contener al enemigo fortificándose algunas posiciones. Se han fusilado unos cien paisanos y muerto unos 50 moros que no pudieron huir ante nuestro fuego.”
Sobre els mateixos fets, Luis María de Lojendio, portaveu de propaganda exterior franquista, escrigué: “La emoción de sentirse liberados había lanzado a gran parte de los habitantes a manifestaciones de entusiasmo en el momento preciso en que, en su repliegue (sic), los marxista llegaron a la ciudad. Cuando el tiroteo se generalizó en las calles, la población civil se refugió en los subterráneos abiertos para la protección contra bombardeos, dejando muchos balcones y casas adornadas con la bandera nacional. Esto enardeció el odio de la desesperación marxista y como venganza contra los indefensos ciudadanos, las hordas en derrota cometieron en esa noche, del 13 al 14 de junio, toda clase de asesinatos y violencias: lanzaban granadas contra los refugios, sacaron de ellos a más de 250 personas y las fusilaron en las tapias de la Casa de la Beneficencia, saquearon y desvalijaron las viviendas.”
Hi faltava un tercer element: trobar culpables. L’ocasió es presentà només els republicans abandonaren la ciutat.
Com hem dit, la 6a Divisió era l’encarregada de defensar Castelló i el tram de costa i així, el 17 de juny en l’avanç de la 2a Brigada rebel cap a Borriana, a l’altura del riu Sec, capturà quasi tot el Batalló 246 de la 107 Brigada Mixta, una de les que participà en la reconquesta de Castelló. Ràpidament, es va atribuir a aquest Batalló les accions repressives de la nit del 13 i, com a resposta exemplaritzant, les noves autoritats militars de Castelló de la Plana organitzaren un Consell de Guerra Sumaríssim contra els caps, oficials, sotsoficials i delegats polítics d’aquella unitat, acusats d'executar els civils morts. El 6 de juliol de 1938 tingué lloc el judici, en el qual, com era habitual en ells, els acusats no tenien garantia de defensa; foren processats 27, dels quals 21 condemnats a mort i executats, 5 condemnats a cadena perpètua i un oficial sanitari va resultar sense càrrecs.
La central de distribució elèctrica de Castelló de la Plana, destruïda pels republicans, abans d’abandonar la població (Fons AGA).
L’ofensiva enemiga continua cap al Millars
Al llarg del matí del 14 de juny, la 6a Divisió governamental mantingué la línia al nord de la ciutat i tractà de recuperar el Grau, però els rebels foren reforçats amb tropes arribades al port en barcasses i iniciaren una contraofensiva cap a Castelló.
El front actiu s’estenia de l’Alcora a Castelló; per Borriol, la 4a de Navarra aconseguí trencar les defenses de la 191 Brigada republicana i s’infiltra, des de les altures del tossal Gros, en Vila-real, passant el Millars, línia de defensa marcada per l’Estat Major republicà per estabilitzar el front.
Les forces governamentals situades en l’avantguarda, amenaçades per la penetració enemiga per la rereguarda, es replegaren de Castelló en ordre cap al fossat del Millars i s'hi feren fortes allí. A boqueta nit, Castelló de la Plana fou ocupada per la 83 Divisió del general Aranda.
Un carrer engalanat de Castelló per a rebre als vencedors. Els muntons de terra procedeixen de les galeries excavades en l’interior de les cases per a construir refugis contra els bombardejos (Fons AGA).
Les defenses en profunditat de València
Quan les tropes franquistes arribaren a Vinaròs i iniciaren l’ofensiva cap al S, l’Alt Comandament republicà ordenà estudiar línies de defensa per impedir-los arribar a València. Els enginyers començaren a dissenyar projectes de sistemes defensius a construir entre el front i la capital del País Valencià.
La primera línia fou la de defensa de Castelló, aprofitant els colls de botella d’Orpesa, Cabanes i Atzeneta. Aquesta línia fou eludida pels franquistes concentrant l’atac per Atzeneta i avançant per darrere de les defenses construïdes, tal com hem vist anteriorment.
Una segona línia aprofitava la serra de l’Espadà, la part alta del Palància, els contraforts muntanyencs del final de la serra del Toro i les elevacions des d’allí fins a Arcos de las Salinas. Era la línia XYZ, on l’Exèrcit republicà va posar tota la seua confiança per a frenar la fins ara imparable ofensiva enemiga.
Un poc més tard, quan la XYZ ja comptava amb els principals centres de resistència amb les construccions avançades, s’iniciaren les línies Intermitjana i Immediata a València, de les quals parlarem en capítols posteriors.
No obstant això, els batallons de fortificacions vinculats a unitats combatents, anaven construint defenses de circumstàncies, a la immediata rereguarda, que possibilitaven retenir l’enemic, mentre més enrere s’anaven consolidant construccions més sòlides per a la defensa.
En la mesura que l'enemic avançava cap a Castelló, els republicans van iniciar els treballs per a consolidar una línia de detenció aprofitant el fossat del riu Millars. L’Estat Major de l’Exèrcit ordenà, el 9 de juny, a la 47 Divisió prendre posicions al S del riu i l’11 de juny, encomanà al cap d’Enginyers que s’estengueren filats protegint les unitats allí establertes i que, per barrar les carreteres, s’utilitzaren cavalls frisons (obstacles defensius mòbils, forrats de filferro espinós). D'aquesta manera, es preparaven les bases defensives perquè les tropes a l'avantguarda, pogueren replegar-se en lloc segur i frenar l'ofensiva enemiga.
Tropes mores d’ocupació ateses per alguns civils de Castelló. (Fons AGA).
Al mateix temps que s’urgia l’acceleració dels treballs per a organitzar les defenses del Millars, s’ordenà incrementar la fortificació de la XYZ, segons la Instrucció de l’Alt Comandament al cap d'Enginyers del 12 de juny: “I.- La situación táctica creada en la zona de Castellón en fin de la jornada de ayer, obliga a tomar urgentísimas decisiones para evitar a toda costa una posible progresión enemiga que pueda poner en peligro la región de Sagunto. II.- Para hacer frente a dicha situación el Mando Superior del Ejército de Tierra ha tomado distintas previsiones entre las que se cuentan las siguientes: a).- Organización defensiva de la línea del Mijares.- … b).-Organización defensiva de la línea Almenara-Jérica-Arcos de las Salinas.- Se hace preciso intensificar al máximo los trabajos de organización que se están llevando a cabo, con arreglo a las normas siguientes: -En un plazo máximo de 24 horas es necesario aumentar en un mínimo de seis mil hombres el personal dedicado a dichos trabajos a este efecto deberá ponerse de acuerdo con el Gobernador Civil de las provincias de Castellón y Valencia para llevar a cabo la movilización temporal del personal civil. hasta los 45 años que no trabaje en faenas agrícolas e industrias de guerra en la zona de acción del Ejército de Levante.”
Amb la caiguda de Castelló en mans de l’enemic, el govern de la República prengué consciència del perill que corria València i es generalitzaren mobilitzacions socials contra aquesta amenaça. En la batalla per València s’entrà en una nova fase i cal donar-li la resposta adequada: era el repte per als republicans valencians!
Panoràmica de la Plana de Castelló i al fons les serres de Borriol i del Desert de les Palmes, escenari dels combats a partir de l’11 de juny. Egalca
Un itinerari
Per la part muntanyenca de Castelló i Borriol, encara hi ha alguns indrets, escenaris de combats i punts d’observació, amb restes d’alguns parapets; poca cosa, ja que les defenses del sector estaven situades més al N, en la serra d’Orpesa, com hem indicat. Ara bé, podem visitar alguns dels llocs significatius, amb la suficient altura, per a poder observar part dels escenaris dels combats pel control del sector, com ara el Tossal Gros, des d’on se’ns ofereix una panoràmica espectacular, tant de la Plana de Castelló, com de la ciutat i del poble de Borriol, amb la serra del mateix nom; sobre aquest terreny es va tancar una etapa de l’ofensiva franquista, aspra i dura, que a les forces rebels els va infondre de nou, la confiança en què, ben aviat, arribarien a les portes de València. Però encara es restava passar la prova de la XYZ que, com després veurem, no els va resultar exitosa.
Per a pujar al Tossal, hi ha moltes possibilitats, puix què aquesta serra està farcida de sendes; per a aquest cas propose la senda que arranca al darrere de l’hospital la Magdalena i que s’enfila cap a dalt pel Bovalar i continua per les cotes, 203, 223, 242 fins a arribar a la del tossal, la 357 (vorer en Wikiloc el traçat en “Ruta hospital La Magdalena-Tossal Gros”).
Plànol amb senyalitzacions d’algunes sendes d’accés al tossal Gros.
Hi ha d’altres alternatives, per on es pot fer un bon tros amb vehicle per camí de muntanya, fins arribar al segon dipòsit d’aigua de la urbanització Penyeta Roja; un d’ells surt de la urbanització Tossal Gros, des d’on es pot prendre el camí del mas de Peret, fins arribar al dipòsit. L’altra opció es sortir de l’altra urbanització, Penyeta Roja i arribar al mateix punt; des d’aquí ja es pot seguir una senda per arribar al Tossal
Todos eran miembros, entre ellos la plana mayor, del batallón republicano nº 219, conocido como batallón Galicia.
Comandados por el dirigente anarquista coruñés José Moreno, todos ellos fueron apresados a finales de octubre de 1937 cuando trataban de escapar de una Asturias que acababa de caer en manos franquistas. Sus captores, un grupo de falangistas y guardias civiles, en lugar de tratarles como prisioneros de guerra, les torturaron, humillaron y fusilaron en el alto de O Acebo. Vecinos de la cercana localidad de A Fonsagrada (Lugo) fueron obligados a cavar las zanjas en que fueron enterrados.
De nada sirvieron las súplicas de los forzados sepultureros para que les permitieran cubrir los cadáveres con ropas o mantas. Los falangistas, que habían despojado a sus víctimas de todos sus objetos de valor y de sus ropajes, no lo permitieron. La pequeña venganza de aquellos enterradores fue divulgar lo ocurrido y permitir que se compusiera así la copla en la que se llegaban a dar los nombres y apellidos de alguno de los asesinos, con la esperanza de que un día acabaran pagando sus crímenes ante la Justicia.
"Los martirios y tragedias que le han hecho pasar al comandante Moreno son imposibles de explicar. Unos le dan bofetadas, otros le dan puntapiés, otros le hacen preguntas al derecho y al revés. Y después de largo tiempo sin darle ningún sustento, una partida de palos le daban por alimento.Una vez hecho cadáver, el comandante Moreno fue llevado hasta la fosa de los demás compañeros…".
Nadie se atrevía a escribir las estrofas en un papel por temor a ser descubierto, así que la copla fue memorizada y transmitida oralmente de amigos a amigos, de padres a hijos. El simple hecho de conocerla suponía mantener viva la memoria de las víctimas y dar a conocer el dramático final.
Video (parte 1 y 2) con los escalofriantes testimonios de testigos: