dissabte, 16 de març del 2024

Vox retira una placa en memoria de las víctimas del franquismo en Borriana

 https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vox-retira-placa-memoria-victimas-franquismo-borriana_1_11218164.html

Antiguo convento de la Mercé en Burriana, Castelló

Lucas Marco

València —

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El polémico concejal de Cultura en Borriana, Jesús Albiol, ha retirado una placa en recuerdo de las 3.668 personas que fueron encarceladas en el Convento de La Mercé, prisión provisional del franquismo entre 1939 y 1942.

El edil de Vox, también diputado autonómico, sostiene que la placa contenía “claros errores históricos y datos falsos”, aunque no ha detallado cuáles. La placa fue colocada en 2016, durante el mandato anterior de la socialista María José Safont, que gobernaba con el apoyo de Compromís.

Albiol afirma que la placa contenía “unos datos que no se corresponden con la realidad, porque Compromís a lo que se ha dedicado mientras gobernada ha sido a hacer uso político de la historia para hacer rédito político de las víctimas de la guerra civil española tergiversando la historia”. 

El concejal de extrema derecha ha anunciado que ha solicitado al arqueólogo municipal, responsable del Museo Municipal, “una placa —que se situará en una ubicación más idónea— donde figuren los datos reales históricos, contrastados e investigados por el técnico municipal sobre lo ocurrido ahí desde que ese edificio existe”.

Sin embargo, el papel del Convento de La Mercé está perfectamente documentado. El historiador Juan Luis Porcar, investigador de referencia sobre la represión franquista en Castelló, recuerda en su última monografía que el espacio fue habilitado como prisión y albergó, entre el 9 de abril de 1939 y el 23 de septiembre de 1942, un total de 3.506 presos (3.506 hombres y 117 mujeres) “en unas condiciones de inhabitabilidad deplorables”.

Juan Luis Porcar es autor de Un país en gris i negre. Memoria histórica i represión franquista a Castelló, editado por la Universitat Jaume I. Porcar cifra en 99 los vecinos de Borriana fusilados entre junio de 1938 y mayo de 1948, entre ellos el alcalde, Vicente Moliner Merlos, el vicepresidente de la Diputación de Castelló, José Hernández Merlos, y el diputado provincial Hilario Ferrer Cherta.

El concejal de ultraderecha, sin aportar dato alguno, afirma: “Lo que quiero es que la gente sepa lo que ha pasado en ese edificio desde su construcción hasta la fecha actual; qué usos ha tenido, sin ideología alguna. La izquierda se ha dedicado en los últimos años a utilizar a las víctimas de la Guerra Civil para enfrentar a los españoles. Víctimas hubo, pero de los dos bandos. No sólo de uno”. 

Albiol recuerda que “el papel que le han otorgado los ciudadanos” al PSPV-PSOE y Compromís es “estar en la oposición”.

“Vox dirige la Concejalía de Cultura y esta placa respondía a un uso político de las víctimas de la Guerra Civil, señalando a los buenos y a los malos, y los datos de la placa, además, eran totalmente falsos”.

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pspv-anuncia-acciones-legales-retirada-placa-homenaje-victimas-franquismo-borriana_1_11218874.html

El PSPV anuncia acciones legales ante la retirada de una placa en homenaje a víctimas del franquismo en Borriana

Placa retirada en Borriana (Castellón) en honor a las víctimas del franquismo.

Europa Press

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El PSPV-PSOE de Castelló y la agrupación municipal socialista de Borriana han anunciado que presentarán una denuncia ante la Fiscalía y la Secretaría de Estado por la retirada “unilateral” de la placa que homenajeaba a las víctimas de la represión franquista en el convento de la Mercé de la ciudad y que, durante la guerra civil, fue cárcel para represaliados de la dictadura fascista.

La portavoz socialista en Borriana, Maria Josep Safont, en un comunicado, ha tildado de “cobarde” la decisión del concejal de Cultura, Jesús Albiol, de Vox, de retirar el distintivo “aprovechando el inicio de las Fallas para intentar que pasara desapercibido”.

Safont ha exigido al alcalde, Jorge Monferrer (PP), que actúe “de una vez” y “haga algo” para que su gobierno “deje de abochornar a Borriana ante todo el país con sus continuas ocurrencias”. “El PP se rinde a Vox y blanquea la dictadura franquista”, ha denunciado.

La dirigente socialista ha calificado de “vergonzoso e inhumano” que se “falte al respeto de esta forma a las más de 7.000 personas que fueron encarceladas y privadas de libertad por defender la democracia”. “Quieren reescribir la historia tapando los crímenes atroces que cometieron sus modelos a seguir”, ha censurado.

Por su parte, el secretario general provincial del PSPV, Samuel Falomir, ha pedido que se restituya la placa eliminada y ha instado al Ministerio Público a actuar “con urgencia” contra este “ataque a la democracia”.

Según los socialistas, este hecho constituiría “una infracción muy grave” al “hacer desaparecer vestigios erigidos en recuerdo y reconocimiento de hechos representativos de la memoria democrática”.

Tanto Safont como Falomir han lamentado que el alcalde de Borriana “siga tapando los reiterados ataques de sus socios de gobierno a la libertad de expresión, la memoria democrática, la diversidad familiar y sexual y la lengua y cultura valencianas”. “El daño reputacional que le están haciendo a Borriana no tiene nombre. Monferrer lo puso y Monferrer le puede retirar sus competencias”, han exigido.

Por otro lado, el PSPV ha pedido un informe del arqueólogo municipal que acredite “qué supuestos errores hay en la placa retirada, tal como afirma el edil de extrema derecha”.

El concejal de Cultura, Jesús Albiol (Vox), aseguró, este viernes, que el consistorio ha retirado una placa en honor a las víctimas de la guerra civil que sufrieron la “persecución franquista”, ubicada en la pared del Convento de la Mercé, porque ha sostenido que contenía “claros errores históricos” y datos “falsos”. “Respondía a un uso político de las víctimas, señalando a los buenos y a los malos”, ha sostenido.

CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE LOS ALMENDROS (ALICANTE): LA BARBARIE DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA.

 


Campo de los Almendros fue el destino provisional de los caídos en el puerto de Alicante, aunque no fue el único: A muchos otros los llevaron al castillo de Santa Bárbara, a la plaza de toros o al cine Ideal.
Los prisioneros que han podido transmitir su historia, cuentan cómo levantaron las alambradas los mismos presos, mientras soldados marroquíes e italianos les cercaban. Ametralladoras y otros signos amenazantes, enmarcaban el campo. Se les llevó a cabo un requisamiento de sus pertenencias, lo que el historiador Javier Rodrigo identifica como claro ejemplo de la toma de botines de guerra.
Nos lo quitaron todo, nos saquearon y nos quitaron relojes, estilográficas...
Este campo fue concebido como centro concentracionario provisional hasta que se determinara a que distintos lugares iban a ser dispersados los apresados. Con lo que, su duración fue corta, transcurriendo unos 5 ó 6 días, según las fuentes. Sin embargo, duras y dramáticas escenas configuraron la vida en el campo, ya que las cifras de los concentrados se aproximaba a las 30.000 personas, el sistema de higiene se reducía a la nada y la alimentación la procuraban un raquítico y único manantial que había dentro del recinto acordonado por las tropas, para cuyo acceso había que hacer una extenuadora cola; y los almendros:
Sobre aquellas tierras trabajadas por el arado y resecas bajo el sol, sin ninguna condición higiénica, agrupados como ganado, sin comer, el agua racionada, nos retuvieron días y días y fue tan infernal la experiencia que llegamos a perder toda noción del tiempo. Pero (...) sí recuerdo a los que morían a mi alrededor.
Allí sin comida, la gente se comía todas las almendras, hasta las hojas de los almendros...sin servicio ninguno de higiene y sanidad y sin intendencia, pues a los árboles no les quedaba ya ni corteza...un hambre de espanto, que no teníamos nada, que nos comimos las hojas y todo lo que podíamos... el primer día, no quedaban almendras en los almendros; el tercer día no tenían ninguna hoja... allí estábamos tirados...
Algunos miembros de las tropas italianas, al ver la escasez de agua y la absoluta falta de alimentos, (no se entregaría ninguno durante la semana que estuvo abierto), hicieron llegar a través de las alambradas algunas raciones alimenticias propias a algunos detenidos. No obstante, las cantidades fueron ínfimas para los miles de internados. Los almendros rápidamente fueron despojados de los pocos frutos que quedaban del año anterior y, después, de las hojas y brotes tiernos que ya tenían, sirviendo como alimento a los detenidos y quedando, en poco tiempo, los árboles desnudos. En el campo se registraron varios suicidios con algún arma que los detenidos habían conseguido introducir. También fueron abatidos varios presos al tratar de fugarse. Durante todas las noches hubo sacas de presos a cargo de elementos falangistas. El número de fallecidos en el campo en los pocos días que estuvo operativo no está determinadas con precisión, y las cifras oscilan entre 600 la más baja y 2.000 la más alta. Las condiciones eran tan duras que los propios mandos de la división Littorio y de algunas fuerzas del bando sublevado hicieron llegar a los cuarteles generales el 3 de abril la terrible situación que se vivía en el mismo.
Los internados que sobrevivieron fueron trasladados en su mayoría al campo de concentración de Albatera y otros a la plaza de toros de Alicante, al castillo de Santa Bárbara, el Reformatorio de Adultos y a la Cárcel Provincial, que se convirtieron en centros de detención más permanentes.
A pesar de la dura vigilancia ya citada, hubo casos de fugas, algunas de ellas exitosas y con nombre y apellidos; aunque también hubo, en ese espacio tan breve de tiempo, escenas de explosiones de locura que muchos supervivientes recuerdan refiriéndose a las mismas:
Un pobre muchacho (...) se trastornó, comenzó a lanzar gritos incoherentes, sembrando la alarma en el campo y los guardianes. Cuando menos lo esperábamos sacó una pistola que tenía escondida y comenzó a disparar.
La localización de este campo, según numerosos testimonios, nos remite a un lugar situado cerca de la carretera en dirección Valencia, en la Goteta, a las faldas del monte de San Julián. No obstante, lo que nos plantea más problemas es la posible extensión de este cerco, sobre lo cual carecemos de los suficientes datos, a pesar de que D. Olegario Uviedo Murciano al relatar el camino que debía recorrer para llegar a la pequeña fuentecita citada anteriormente, dice textualmente que el desplazamiento era de unos doscientos metros. Mas, al ser el único testimonio que hace referencia a este elemento, no poseemos otras fuentes que puedan servirnos para corroborar este dato.
De lo que sí tenemos constancia es de las conocidas sacas de falangistas o ruedas, que se acercaban a los centros concentracionarios venidos desde distintos puntos de la geografía alicantina en busca de enemigos políticos a los que ajusticiar. Sin embargo, los datos más claros y abundantes en lo referente a estas prácticas los encontramos en el Campo de Albatera.
Ya algún día de aquellos, que no pasaría del tercero o cuarto, disolvieron aquella gran concentración de lo que ya sólo éramos escoria humana, y nos distribuyeron a varios sitios, entre los que se encontraba el campo de Albatera.
El Campo de Albatera supuso el próximo destino de muchos de esos prisioneros. Su traslado se realizó en vagones borregueros desde la estación de ferrocarril de Alicante. Según algún testimonio, se hizo trasbordo en Elche hasta la llegada a lo que fue el Campo de Trabajo de Albatera, que se convertiría desde ese momento en un campo de exterminio, siendo así como lo bautizarían años más tarde los que recuerdan su paso por el lugar.

CARLOS ARIAS NAVARRO, "EL CARNICERITO DE MÁLAGA"

 


Consigue por concurso público el cargo de fiscal y es destinado a Málaga en 1933 cuando ya estaba proclamada la República en España. Tres años llevaba en su lugar de trabajo, cuando aquel 18 de julio, sus correligionarios se sublevaron en armas contra la República. Debido a sus ideas y a su afinidad con los sublevados, fue sustituido del cargo de fiscal. Para evitar su detención y poniendo en marcha su avispado cerebro, pensó que para seguir manteniéndose en territorio hostil, la mejor manera era la de unirse al enemigo.
Para ello y anteponiendo su odio visceral a otras corrientes ideológicas que no fueran las que él consideraba puras, meditó que la forma más segura de subsistir en zona roja era teñiéndose con disfraz de anarquista. Con su falsa máscara, en los días siguientes a aquel fatídico 18 de julio, se hizo ver en varias ocasiones, acompañando a patrullas anarquistas de orden público, fingiendo ser un miembro más de ellas. (Declaraciones de D. Cristóbal Criado Moreno, "El PCE que viví en Málaga". Artigraf. p.91 y Documental "A sangre y fuego; Málaga 1936", de Antonio David Bravo Carrasco, Fco.Javier Sánchez García, Ezequiel Caldas y J.A.S Martín).
Además Arias Navarro se había ganado la amistad de bastantes personas de influencia entre partidos y sindicatos, entre ellas la de un camarero que pertenecía a la CNT y que tenía gran reputación dentro de la Federación. Otro de los amigos de Arias Navarro, era un miembro anarquista componente de una de las patrullas que actuaron al inicio de la Guerra: el cenetista Juan Castro, al que acompañó Arias Navarro varios días en las salidas encubiertas que realizaba el joven fiscal disfrazado como uno más de sus miembros. Con esta simulación y disfraz de anarquista, se dedicaba a realizar periódicamente transmisiones de radio a sus compañeros en Sevilla, estos informaban personalmente a Queipo de Llano de los acontecimientos en la ciudad, la actividad portuaria y objetivos para ser bombardeados, por lo que el general sabía de muchos de los movimientos que se desarrollaban en Málaga (Documental "A sangre y fuego", declaraciones de D. Cristóbal Criado Moreno).
A Carlos Arias Navarro le acompañaba la fortuna. Cuando se vio en peligro, le pidió ayuda a su amigo republicano, el presidente de la Audiencia de Málaga D. Atilano Lorente González, que lo mantuvo escondido en una pensión situada en el centro de la capital, hasta que el 23 de octubre y a consecuencia del bombardeo que destruyó varios edificios, entre ellos los famosos Almacenes Masó, tuvo que salir por temor al derrumbe del edificio donde se encontraba, ya en la calle, tuvo la fatalidad de ser reconocido por un grupo de milicianos de la FAI. En esta ocasión también logró huir y D. Atilano, para mantenerlo alejado de la situación bélica de la ciudad, le buscó refugio por medio del juez D. Felipe Varea Viniegra, éste le ofreció alojamiento en el municipio de Pizarra, en casa de su hijo D. Pelayo Varea Rodríguez, que ocupaba el cargo de secretario municipal en este pueblo de la comarca del Guadalhorce.
En diciembre de 1936 Arias Navarro fue descubierto; detenido por un grupo de milicias es conducido a Málaga, en el viaje hasta la capital le acompañaba Pelayo Varea para evitar, según Arias Navarro, que fuese asesinado en el camino por los anarquistas.
En su breve estancia en prisión es conocido por su amigo el camarero anarquista, el cual intercede por él y es puesto en libertad. Entonces Arias Navarro desaparece del panorama de la ciudad hasta febrero de 1937.
Cuando Málaga fue ocupada, el anarquista Juan Castro fue detenido por las tropas franquistas. El cenetista se quedó estupefacto al ver a su amigo y compañero de patrulla anarquista ocupando el cargo de capitán honorario adscrito al cuerpo jurídico militar del ejercito franquista, firmando innumerables sentencias de muerte (Cristobal Criado Moreno. "El PCE que viví en Málaga" Artigraf.p.91) .El acompañante salvador de Arias Navarro desde Pizarra hasta Málaga también fue detenido, nadie intercedió por él. D. Pelayo Varea Rodríguez fue condenado a pena de muerte, notificándose la sentencia en la cárcel de Málaga el 26 de febrero de 1937; a las doce de la noche del 2 de marzo fue fusilado.
Arias Navarro, este singular personaje, que ostentó el título de marqués, llegando a ser nombrado por Franco gobernador civil de León en 1944, director general de Seguridad en 1957, alcalde de Madrid en 1965 y presidente del Gobierno al final de la dictadura franquista, que con tanta pena lloró la muerte del dictador en TVE, es conocido en la capital andaluza con el apodo de "Carnicerito de Málaga", calificativo escogido por la idiosincrasia del pueblo andaluz o por la chispa de algún periodista, debido al cierto aspecto de torero, con su bigotillo y su mirada fría, todo ello unido a la facilidad con que le daba trabajo a los sepultureros, con los cuerpos de los indeseables para con el Glorioso Alzamiento Nacional.
En los Consejos de Guerra en los que actuaba de fiscal, se cuenta que en algunas ocasiones y debido al enorme trabajo por los cientos de procesos pendientes, cuando se le hacía tarde, levantando la voz decía:
"Como es muy tarde y no tenemos tiempo de deliberar, pena de muerte para los restantes."
Por declaraciones del cónsul mexicano Sr.Smerdou, se puede comprobar el poco valor que le daba este personaje a la vida humana de los demás. En la Málaga ocupada, D. Porfirio Smerdou quiso interceder por su amigo el alcalde republicano D. Eugenio Entrambasaguas Caracuel, por ello le pidió audiencia y el fiscal le recibió en una actitud muy cordial. El cónsul le expuso con todo lujo de detalles la ayuda que había prestado el alcalde a muchas personas amenazadas de ideologías de derechas, ayudando incluso a familias enteras a abandonar la ciudad, sobre todo a través del puerto; le detalló el rechazo social del edil a la violencia criminal y sobre todo que sus manos no estaban manchadas de sangre. Arias Navarro escuchó atentamente, llegando a convencer a Porfirio de que sus argumentos estaban dando resultado; al final de su alocución el fiscal le sonrió, moviendo la cabeza de derecha a izquierda y respondió:
"Le entiendo señor Smerdou, pero nada puedo hacer. El alcalde de Málaga es una persona fusilable de oficio." (Diego Carcedo, El Schindler español. p. 230)
El alcalde de Málaga fue fusilado el día 6 de marzo de 1937 junto a 93 personas más.