diumenge, 11 d’octubre del 2026

En Auschwitz, incluso el cabello de las víctimas fue convertido en mercancía.

 tos Históricos

 

En Auschwitz, incluso el cabello de las víctimas fue convertido en mercancía.
Cuando el Ejército Rojo liberó el complejo el 27 de enero de 1945, encontró almacenes repletos de objetos que los alemanes no habían alcanzado a retirar: zapatos, maletas, gafas, ropa, prótesis.
Y aproximadamente siete toneladas de cabello humano empaquetado en sacos.
No era un residuo del campo.
Estaba preparado para ser enviado a fábricas.
Los prisioneros admitidos en Auschwitz eran rapados como parte del procedimiento de ingreso. Las autoridades justificaban aquella práctica por razones de higiene y también porque una cabeza rapada facilitaba reconocer a quienes intentaran escapar.
Con las personas enviadas directamente a las cámaras de gas ocurrió algo distinto.
En Auschwitz, después de los asesinatos, miembros del Sonderkommando debían retirar los cuerpos y cortar el cabello, especialmente el largo de las mujeres, antes de que los cadáveres fueran llevados a los crematorios.
Después el cabello era desinfectado, secado y empaquetado.
Una orden de la Oficina Principal Económica y Administrativa de las SS establecía que debía almacenarse y venderse a empresas alemanas como materia prima industrial.
Terminaba convertido en productos textiles.
Se utilizó para fabricar fieltro, tejidos conocidos como haircloth, hilo y otros artículos.
Era parte de un sistema mucho mayor.
Las pertenencias de las personas deportadas también eran clasificadas y enviadas a Alemania. Se retiraban las piezas dentales de metal de los muertos. La ropa, las gafas y prácticamente cualquier objeto que pudiera reutilizarse tenía un destino previsto.
La explotación continuaba incluso después del asesinato.
Tras la liberación, investigadores polacos enviaron muestras del cabello encontrado en Auschwitz al Instituto de Investigación Forense de Cracovia.
Los análisis detectaron ácido cianhídrico y compuestos relacionados, componentes asociados al Zyklon B utilizado en las cámaras de gas.
Parte de aquel cabello permanece hoy en Auschwitz.
El museo conserva y exhibe cerca de dos toneladas en el Bloque 4. No se presenta simplemente como otro objeto histórico: pertenece a personas asesinadas cuyos nombres, en la mayoría de los casos, ya no pueden asociarse con cada mechón.
Junto a él también se conserva una pieza de tejido fabricada con cabello humano.
Los sacos encontrados en 1945 tenían pesos y etiquetas, como cualquier cargamento industrial.
Eso es quizá lo que hace que aquella evidencia resulte tan inquietante.
Para las SS no eran recuerdos de personas.
Eran materia prima.



Una base de datos recupera la memoria de más de 400 científicos valencianos represaliados por el franquismo

 

El catedrático emérito Josep Lluís Barona ha liderado durante más de tres décadas el catálogo 'Ciencia represaliada', que ya puede consultarse en abierto. La Universitat de València lo presenta como el primer archivo dedicado al personal sanitario y científico represaliado.

Más de 400 médicos y científicos valencianos represaliados por el franquismo ya tienen nombre, biografía y expediente en un archivo digital abierto.

Cuatrocientos nombres que el franquismo quiso borrar

El catedrático emérito de Historia de la Ciencia de la Universitat de València Josep Lluís Barona ha liderado durante más de tres décadas un equipo que ha construido esa base de datos, bautizada como Ciencia represaliada. Según la propia institución académica, es la primera de estas características y puede consultarse en abierto en medcieval.uv.es.

La base aplica una definición amplia de lo que fue un profesional depurado. Reúne a médicos, enfermeros, practicantes, comadronas, farmacéuticos, y odontólogos, pero también a biólogos, arqueólogos, físicos, químicos, naturalistas, matemáticos, ingenieros y arquitectos. Todos vieron truncada su carrera durante la guerra civil y, sobre todo, en la posguerra.

El objetivo, explica Barona en un comunicado difundido por la Universitat de València, no es solo reivindicar a las figuras más eminentes de la medicina valenciana, como Joan Baptista Peset —rector y académico fusilado en 1941 en el cementerio de Paterna—, o a José Puche, Luis Urtubey y José Chabás. Es también “poner nombre y rostro” a los cientos de anónimos y reconstruir su proceso de penalización.

Las jornadas de presentación se celebraron en el Instituto López Piñero, donde varios investigadores expusieron sus trabajos sobre el exilio y la represión. Del equipo forman parte el pediatra Joan Lloret, el profesor jubilado Àlvar Martínez, el catedrático Josep Bernabeu (Universidad de Alicante) y el historiador Àngel Beneito. El proyecto cuenta con fondos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

La represión franquista no fusiló solo a personas: borró a generaciones enteras de conocimiento y condenó a Valencia a olvidar a quienes mejor podían cuidarla.

Entre las historias recuperadas está la de Cecilia Sanz Sanz, una de las pocas mujeres del catálogo. Su bisnieta, la investigadora Isabel Ortega, la ha reconstruido desde México. Nacida en Xàtiva e hija del director del hospital Ernesto Sanz Roselló, fue secretaria de algunas células del PCE valenciano y médico en el ejército republicano. En 1939 cruzó la frontera francesa y se enroló hacia América. Hoy un festival en Tampico lleva su nombre.

Una pérdida irreparable que todavía pesa en la sanidad valenciana

La depuración dejó una huella que va mucho más allá de lo simbólico. “El franquismo supuso un empobrecimiento general en todos los saberes, una ruptura personal y colectiva y una pérdida irreparable”, señaló Joan Lloret durante la presentación. Hospitales sin personal formado, cátedras sin titulares y laboratorios cerrados: el rastro de esa fractura se arrastró durante décadas en la Comunitat Valenciana.

Este archivo llega en un momento de revisión de la memoria democrática en toda España. La Ley 20/2022 de Memoria Democrática impulsó censos y reparaciones, y la depuración del magisterio ya estaba documentada a escala nacional. Sin embargo, esta es la primera base dedicada en exclusiva al personal sanitario y científico, un sector menos estudiado que el educativo.

El Escenario Valenciano

El proyecto aterriza en una comunidad gobernada desde diciembre de 2025 por el Consell de Pérez Llorca, la coalición de PP y Vox presidida por Juanfran Pérez Llorca. La memoria histórica es, desde hace años, un campo de fricción constante entre los socios. Mientras el PP mantiene un discurso institucional de homenaje, Vox ha cuestionado de forma reiterada el gasto público en políticas de memoria.

La paradoja es nítida: quien financia el catálogo es el Gobierno central, a través del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, y quien lo alberga es la Universitat de València, una institución pública. La oposición de PSPV y Compromís ha reclamado en las Corts (el parlamento unicameral valenciano, con 99 escaños) más recursos para preservar este legado, mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene la memoria democrática entre sus prioridades.

El 85 aniversario del fusilamiento de Joan Baptista Peset, que se conmemora a lo largo de 2026, ha devuelto su figura al primer plano. Los responsables del proyecto prevén seguir incorporando expedientes y abrir nuevas vías de investigación, sobre todo para corregir la enorme brecha documental de las mujeres. La memoria, aquí, se escribe con nombres propios.

Ficha del Caso

  • El caso: Una base de datos impulsada por el catedrático Josep Lluís Barona recupera la memoria de más de 400 médicos, científicos y académicos valencianos represaliados por el franquismo.
  • Datos importantes: El catálogo, titulado Ciencia represaliada, se consulta en medcieval.uv.es, se apoya en más de tres décadas de investigación y recibe fondos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
  • Resumen: El archivo pone nombre y biografía a una represión que vació de profesionales la sanidad y la ciencia valencianas, y reabre el debate político sobre la memoria democrática en la Comunitat Valenciana.

«Fueron en carro hasta Paterna para salvar a su hijo, pero cuando llegaron ya era tarde»: la tragedia de los padres de José Comes Benavent.

 https://www.levante-emv.com/horta/2026/10/11/carro-paterna-salvar-hijo-fusilado-jose-comes-torrent-134281804.html

La familia del joven torrentino fusilado por gritar Viva Negrín tras un día de fiesta recuerdan: "Les dijeron que no era grave, que sería una amonestación leve"

Los sobrinos de José recuperaron sus restos en 2016 y los trasladaron al cementerio de la localidad: "Fue muy impresionante ver el tiro de gracia en el cráneo"


El último viaje de José Comes Benavent: del cementerio de Paterna a Torrent

Redacción Levante-EMV

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Isabel Olmos

Isabel Olmos

Torrent

Hay historias que rompen, así, en general, aunque hayan pasado 90 años. Rompen todo. Y distancias que ahora se realizan en pocos minutos pero que son eternas si de ellas depende poder ver a tu hijo respirando por última vez. Once kilómetros separan Torrent del cementerio de Paterna con los mapas de hoy. En el caluroso agosto de 1939, este camino entre huertas se podía convertir, y se convertía para muchas familias, en un auténtico calvario. En un infierno.

Como les pasó a los padres de José Comes Benavent, el joven de 25 años con rostro dicharachero y divertido que fue fusilado aquel 17 de agosto de 1939 por bromear con una copa de más y gritar «¡Viva Negrín!» en un bar junto a la Torre de Torrent. Su impactante historia la sacó a la luz Levante-EMV justo cuando se cumplían 87 años de su fusilamiento. Fue ejecutado junto a otra torrentina, Trinidad Garrigues Ortí, de 35 años, condenada a muerte después de devolver el golpe a un guardia que la había agredido. Juntos, horrorizados, compartieron el último viaje hasta el paredón.

El torrentino José Comes Benavent.

El torrentino José Comes Benavent. / Familia Comes Benavent

Como contó este periódico, José Comes, un joven agricultor de familia conservadora, volvía de una comida con los amigos en el campo el día de los Santos Patronos de Torrent cuando, al entrar en un bar situado junto a la Torre, convertida entonces en prisión, donde se agolpaban decenas de mujeres para llevar comida a sus familiares presos, gritó la famosa proclama. Según contó él mismo en el sumario, su siguiente recuerdo era despertarse, dolorido por los golpes, ya dentro de la prisión. Era 30 de julio de 1939.

«Su madre siempre contó que ese día era fiesta». Quien lo narra es Justo García, yerno de Dolores Comes Benavent, hermana de José. José era uno de los seis hijos de Eugenio Comes Silla y Encarnación Benavent Calixto. Por orden de nacimiento, los hermanos eran Encarnación, Andreu, Vicente, José, Eugenio y María Dolores. Justo está casado con la hija de Dolores y vive con ella en la misma casa familiar en la que vivieron los padres de José.

Los padres de José, con Dolores de bebé, la hermana.

Los padres de José, con Dolores de bebé, la hermana. / Levante-EMV

El relato que ha pasado de generación en generación en la familia difiere en algunos detalles de lo que consta en el sumario judicial de José. La familia, por ejemplo, situaba los hechos el 15 de agosto, no el 30 de julio. «Se fueron a comer al 'secà', cerca de Ca la Curra, y estuvieron todo el día de fiesta. Su madre, preocupada, salió al camino y vio el carro venir, pero ellos, en vez de regresar a casa, fueron a Ca Lluiset, junto al mercado. Estando allí fue cuando unos dicen que dijo 'Viva Negrín' y otros que blasfemó contra la Virgen o algo así, el dueño le denunció y lo llevaron a la Torre».

Al enterarse, los padres de José, Eugenio y Encarnación, acudieron de inmediato a preguntar por él «y les dijeron que no se preocupasen, que sería una sanción mínima, una amonestación y punto».

El anillo y la medalla que llevaba José antes de ser fusilado.

El anillo y la medalla que llevaba José antes de ser fusilado. / Levante-EMV

Pero de la sanción a lo que le ocurrió de verdad a José hay un mundo. Tras su estancia en Torrent, José fue trasladado a la Prisión Celular de València. Estaba allí cuando, el 17 de agosto, lo subieron al camión. Durante el traslado vio a un conocido y «él se quitó la medalla que llevaba y le dijo: “Tin, dona-li esta medalla als meus pares i dis-los que se m'emporten cap a Paterna”», explica Justo. Y no hacía falta añadir nada más: todo el mundo sabía lo que significaba que te llevaran a Paterna.

Por eso, Eugenio y Encarnación no perdieron ni un segundo. «Se fueron en carro hasta allí y cuando llegaron ya estaba fusilado», cuenta Justo. «Le preguntaron al enterrador sobre los fusilados de Torrent y él les respondió que solo había uno, pero el nombre no correspondía con el de José. Entonces les trajo un mechón de pelo y un trozo de la camisa y vieron que era de José», explica. En ese momento, cuenta Justo, Eugenio y Encarnación pidieron al enterrador «que lo apartara, que no lo pusiera en la fosa común, se fueron al ayuntamiento a comprar un nicho y allí lo enterraron». Y allí permaneció durante décadas.

Justo García y su hijo Francisco muestran la foto de José Comes Benavent, tío del segundo.

Justo García y su hijo Francisco muestran la foto de José Comes Benavent, tío del segundo. / Levante-EMV

Justo y Francisco en la casa familiar que fue, también, la de los padres de José.

Justo y Francisco en la casa familiar que fue, también, la de los padres de José. / Levante-EMV

No obstante, en la familia siempre quedó la sospecha de que a José lo habían fusilado en lugar de la persona cuyo nombre constaba en la lista. De hecho, Justo recuerda que su mujer le dijo un día, ya casados: «Mira, hoy ha fallecido el hombre que se suponía que tenían que haber fusilado y se libró porque fusilaron a mi tío».

José Comes Benavent permaneció enterrado en Paterna desde 1939 hasta 2016, cuando la familia, cumpliendo el deseo de su hermana Dolores, suegra de Justo, exhumó sus restos y los trasladó al cementerio de Torrent. Justo recuerda con nitidez aquel momento. «De la ropa solo quedaban dos suelas de 'espardenyes' de esparto, la cinturita del pantalón y el cráneo con el tiro de gracia. Fue muy impresionante ver todo eso y la cabeza, con la marca del tiro».

Eugenio Comes Silla y Encarnación Benavent Calixto.

Eugenio Comes Silla y Encarnación Benavent Calixto. / Familia Comes Benavent

Tras salir la primera parte de la historia de José publicada en Levante-EMV, la familia contactó con el periódico para completar el relato y contar el final que faltaba. «Es un tema de justicia, porque fue una injusticia», afirma Justo. «Hay que recordar su nombre y que no se olvide lo que pasó».

Setenta y siete años después de que sus padres recorrieran desesperados el camino hasta Paterna intentando salvarlo, José hizo el trayecto contrario. Sus restos regresaron a Torrent y fueron enterrados junto a sus padres, bajo la misma lápida y cumpliendo el deseo de su hermana Dolores. Esta vez, para siempre.

El Servicio Secreto Militar informó a Franco del espionaje en Canarias un año antes de su llegada

https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/servicio-secreto-militar-informo-franco-espionaje-canarias-ano-llegada_1_13572602.html

 


Archivo - El dictador Francisco Franco.

Canarias Ahora

10 de octubre de 2026 21:10 h (Hora canaria)

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Un informe para Francisco Franco de 1935 titulado Información practicada en las Islas Canarias evidencia que en 1935, antes de ser nombrado capitán general de Canarias, ya se interesó por la situación del espionaje en el archipiélago y conocía su situación.

El historiador Ángel Viñas transcribe este documento y realiza varias interpretaciones sobre el mismo, entre las que concluye que el dictador también sabía entonces de “la facilidad con que cabría neutralizar al personal militar (y en parte civil) cuando se produjera el golpe contra el gobierno republicano si no se adherían a él”.

De abril de 1935 a febrero de 1936 el general Francisco Franco ocupó el puesto número 2 en las Fuerzas Armadas republicanas. Fue en marzo de 1936 cuando llegó a Tenerife.

El informe fue realizado por un colaborador de la SSE (bajo la sigla B-32) elevó a la Superioridad el 30 de diciembre de 1935. Lo hizo tras un viaje que duró la mayor parte del mes, del 4 al día 20, bajo el título Información practicada en las Islas Canarias. Lo elevó a la Superioridad el 30 de diciembre. “Es altamente verosímil que cuando se destinó a Franco a Canarias lo llevara consigo. Que yo sepa tal información no es conocida en la literatura”, explica Viñas.

En el informe se destaca cómo era la actividad del espionaje británico, el nazi y el francés en las Islas. “Nos hallamos ante un archipiélago cuyas costas están desprovistas de toda vigilancia y donde la Guardia Civil tiene que ser casi completamente insuficiente para con su misión propia ya que la diseminación de los pueblos probablemente no tiene comparación con cualquier otra región española”, destaca el informador según ese documento.

Asimismo, se apunta que en consecuencia: las Islas tienen “terreno abonado para el espionaje, que si bien lo han de llevar a cabo con el fin de conocerse estas naciones sus movimientos podrán tener además un fin que nos interesa vivamente”.

El informe apunta también como datos relevantes que “en Tenerife nos encontramos con que la fábrica de fluido eléctrico se halla en manos de los ingleses y la de gas de los alemanes cuyo director el Sr. Blassberg es el jefe del Partido Nazi en Santa Cruz y además tiene un hijo empleado en el Consulado alemán” o detalla aquellos lugares que frecuentaban los alemanes, tanto en Tenerife como en Gran Canaria.

Otro caso llamativo es el caso en el que se expone una vivienda con “inscripciones comunistas”. “En el pueblo de Telde (Gran Canaria) existe una casita con la hoz y el martillo en la puerta y gran número de inscripciones comunistas en el interior; la habita una alemana llamada ELSA WOLFF casada con un cartero natural del país. En cierta ocasión se le hizo un registro encontrándose gran número de propaganda y documentación comunista y hasta una máquina multicopista y nada se hizo ¡era extranjera!”, relata el informe.

Sobre el espionaje británico pone el ejemplo de que cerca de Orotava “existe un chalet, ocupado por el conocido Doctor Burchard, del que ya se tiene conocimiento en este servicio. Se le supone espía y se sabe que cuando la Gran Guerra aprovisionaba submarinos y que un buen día en uno de ellos se fue a Alemania” además de otros ejemplos.

Viñas subraya que “el agente debió seguir instrucciones especiales porque fue a Canarias desde Madrid. Tuvo contacto con supuestos ejemplos del mismo en las islas” y que “el foco se centró en el espionaje extranjero en las Islas Canarias a finales de 1935. El estilo es muy cuidado en cuanto al contenido. Nunca se utiliza una terminología clara. Sin embargo, tres son los focos de atención: el espionaje británico, el nazi y el francés, este en una posición muy alejada de los dos primeros. Las referencias al soviético se hacen esperar pero evidentemente el autor les dedicó mucha de su atención”. 

Un informe para Franco del Servicio Secreto Militar sobre Canarias a finales de 1935:


UN INFORME PARA FRANCO DEL SERVICIO SECRETO MILITAR
SOBRE CANARIAS A FINALES DE 1935

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Angel Viñas

De abril de 1935 a febrero de 1936 el general Francisco Franco ocupó el puesto
número 2 en las Fuerzas Armadas republicanas, solo después del ministro de la
Guerra José María Gil-Robles. Franco estuvo a la cabeza del Ejército y de la
Aviación La Marina tenía su Ministerio y sus propios servicios de inteligencia.
En lo que se refiere a la administración, gestión y despliegue de los efectivos
militares Franco fue realmente el número uno en el plano operativo. También lo
fue en la alta dirección de los servicios de inteligencia, que habían sido
renovados en 1932 por el entonces presidente del Consejo y ministro de la
Guerra, Manuel Azaña. Para más detalles, que me evitan darlos aquí, sugiero
por lo menos consultar mi libro El gran error de la República.
Ni Gil Robles, en sus “apañadas” memorias, ni la mayor parte de los
historiadores han penetrado en el mundo del espionaje interior y exterior
español en el que tronaba, supremo, el general de división. Estaba debidamente
oculto bajo una denominación inocua como era la de Sección Servicio Especial
(SSE) en el Ministerio de la Guerra. Sus tentáculos estaban presentes en todas
las unidades del Ejército Franco estaba en estrechísimo contacto con Gil Robles
y el servicio de inteligencia tenía relaciones muy intensas con el Ministerio de la
Gobernación. En particular a través de la denominada Oficina de Información y
Enlace (OIE) en la DGS hasta que el ministro Manuel Portela la puso sobre su
mando directo.
En la presente serie reproduciré y comentaré el informe que un colaborador de
la SSE (bajo la sigla B-32) elevó a la Superioridad el 30 de diciembre de 1935.
Lo hizo tras un viaje que duró la mayor parte del mes, del 4 al día 20, bajo el
título Información practicada en las Islas Canarias. Lo elevó a la Superioridad
el 30 de diciembre. Es altamente verosímil que cuando se destinó a Franco a
Canarias lo llevara consigo. Que yo sepa tal información no es conocida en la
literatura. .