dissabte, 20 de juny del 2026

Exhuman a 24 víctimas de la represión franquista en fosas de Zufre y buscan llegar a 46

https://www.andaluciainformacion.es/articulo/huelva/andalucia-huelva-memoria-exhuman-24-victimas-represion-franquista-fosas-zufre-esperan-llegar-46/202606201101203408429.amp.html



Trabajos de exhumación de víctimas del franquismo en el cementerio de Zufre (Huelva).
Estas intervenciones forman parte de los planes de recuperación de Memoria Democrática impulsados por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, siguiendo una propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)

Los arqueólogos Adriana Martín y Félix Bizarro, responsables de la investigación y exhumación en las fosas comunes del cementerio de Zufre (Huelva), han recuperado desde 2024 hasta la fecha restos de 24 víctimas de la Guerra Civil y la Posguerra. La intención es continuar con futuras excavaciones hasta alcanzar un total de 46 personas.

Estas intervenciones forman parte de los planes de recuperación de Memoria Democrática impulsados por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, siguiendo una propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). A través de este programa se otorgan ayudas económicas a las Entidades Locales para acciones vinculadas a la Memoria Democrática.

Félix Bizarro explicó que en la primera fase realizada en 2024 encontraron “nueve personas repartidas en dos fosas --dos fosas de tres personas, otra fosa con dos y una de una persona--”. En 2025, durante la segunda fase, se ubicaron “otras cuatro fosas con el mismo número de individuos”.

  1. Hallazgos recientes y fases de excavación
  2. Víctimas y contexto histórico
  3. Llamamiento a las familias y proceso de identificación

Hallazgos recientes y fases de excavación

Con estos datos se planteó una tercera fase para intervenir todo el patio derecho del cementerio civil, lugar donde los testimonios orales indican que están las fosas. En esta campaña se realizaron dos sondeos en zonas aún no exploradas del patio derecho, hallando “tres fosas, una con tres individuos y otras dos individuales”. Los cuerpos estaban en posiciones muy forzadas, algunos con las manos atadas detrás de la espalda.

En un segundo sondeo de este año apareció un enterramiento en ataúd que correspondía a un hombre adulto con un orificio de entrada y salida en el cráneo. Esto podría indicar un trato diferente, ya que en otros cementerios de pueblos no se ha observado, solo en capitales. "El hecho de que una persona vaya en ataúd no nos permite descartarlo como víctima", señaló Bizarro.

Víctimas y contexto histórico

Todos los individuos encontrados son varones adultos que murieron de forma violenta. En comparación con campañas anteriores, esta vez las fosas mostraron menos señales visibles de violencia, aunque algunos cuerpos conservaban ligaduras, hechas en su mayoría con materiales perecederos como cuerda o fibra vegetal. En uno de los casos, la cuerda era de cable de cobre y sí se conservó.

En Zufre se calcula que hay cerca de 100 víctimas, pero solo se cuenta con datos concretos de 34 vecinos con nombre, apellido y fecha que fueron asesinados y enterrados en el cementerio. Además, hay otras 12 personas sin registros claros sobre su destino, ya que pueden haber sido asesinadas en Zufre, en otros lugares o haber escapado, y actualmente figuran como desaparecidas.

Sumando cifras, se espera encontrar en total unas 46 víctimas, lo que representa menos de la mitad de las exhumaciones realizadas hasta ahora.

Llamamiento a las familias y proceso de identificación

Actualmente, doce familias han aportado muestras de ADN, con las que se trabaja para localizar a sus parientes. Un caso destacado es el de Antonio Carrascal Lema, un extremeño identificado a principios de este año, entregado a su familia en mayo y enterrado junto a su esposa en el cementerio de Encinasola.

Bizarro subrayó que esta identificación “nos permite cerrar el círculo y la familia, por fin, puede descansar”. También lamentó que, cuando comenzaron el proyecto, cuatro hijas de víctimas de Zufre aún vivían y dos ya fallecieron “sin haber visto recuperada la memoria de sus padres”.

Por ello, hacen un llamado a las familias que sospechen tener allegados desaparecidos en Zufre o en el municipio para que contacten con el Ayuntamiento o con los arqueólogos y puedan realizar el cotejo genético. Creen que aún hay personas con familiares desaparecidos que, por miedo o desconocimiento, no han acudido para reclamar los restos.

La fiscal delegada de Derechos Humanos y Memoria Democrática de la Fiscalía Provincial de Huelva, Lourdes Moya, visitó las excavaciones y mostró interés en casos como el de Antonio Carrascal, con el fin de “generar un proceso judicial y reconocer su asesinato”. La fiscal también se encargará del mismo procedimiento con futuras víctimas identificadas.

Antonio Carrascal Lema tenía 32 años cuando fue fusilado el 29 de septiembre de 1936. Nacido el 19 de enero de 1904 en Higuera la Real (Badajoz), estaba casado con Dolores y tenía una hija llamada Josefa.

Fue bracero y desde 1933 ocupó cargos de responsabilidad local en Zufre, como presidente de la Oficina de Colocación Obrera y concejal en la corporación provisional del ayuntamiento. El día de su fusilamiento, fue ejecutado junto a Calixto Garzón Movilla, Luis Sánchez Mallofret, Martín Vázquez Labrador y Lucas Delgado Maya.

Sus restos aparecieron en la fosa número 4, junto con otros dos hombres. La excavación reveló pruebas claras de violencia, incluyendo un cable de hilo de cobre que ataba sus muñecas detrás de la espalda y un proyectil incrustado en el cráneo.

Cazar a Peset Aleixandre: la operación del franquismo para localizar al rector de la Universitat de València

 https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2026/06/20/cazar-peset-aleixandre-telegramas-franquistas-prision-valencia-reportaje-131343866.html


85 años del fusilamiento del prestigioso médico

Un telegrama enviado en noviembre de 1939 revela cómo las autoridades franquistas trataron de localizar al médico y diputado de Izquierda Republicana para impedir su puesta en libertad.

Telegrama enviado el 3 de noviembre del 1939 por el gobernador civil en busca de Peset, a la derecha.

Telegrama enviado el 3 de noviembre del 1939 por el gobernador civil en busca de Peset, a la derecha. / L-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Isabel Olmos

Isabel Olmos

València

"Ruego a V.S. me manifieste a la mayor brevedad si se halla en ese campo el médico D. Juan Peset, de unos 55 años, que fue diputado del Frente Popular por esta capital; caso afirmativo, ruego a V.S. no decrete su libertad por existir en este Gobierno cargos graves contra el interesado. Tengo confidencias de que ingresó recientemente en ese campo, procedente de otro, y que, además de estar físicamente desfigurado, usa nombre supuesto". El 3 de noviembre de 1939, bautizado por los ganadores de la guerra civil como el 'Año de la Victoria', el gobernador civil de Valencia, Francisco Javier Planas de Tovar, envió un telegrama al jefe del campo de concentración de Portaceli, situado en la localidad de Serra, el capitán de la Guardia Civil Emilio Tavera Domínguez. La misiva urgente tenía un objetivo muy claro: localizar el paradero del rector de la Universitat de València, catedrático de Medicina y diputado de Izquierda Republicana, Joan Peset Aleixandre.

El dirigente valenciano había sido detenido en el puerto de Alicante, junto a miles y miles de personas, cuando buscaba una vía de salida de España ante la inminente victoria del ejército franquista. Tras pasar los primeros días en el campo de concentración de Los Almendros, en condiciones infrahumanas, Peset fue trasladado a otro campo de concentración de infame recuerdo, el de Albatera, donde permanecería varios meses hasta su traslado a la prisión de Portaceli.

Pero, a principios de noviembre, las autoridades franquistas no sabían dónde estaba. Y querían dar con él. Querían cazarle. Su 'cabeza' era imprescindible para muchas personalidades del régimen, valencianos de rancio abolengo y falangistas que querían progresar en la nueva estructura, generosa con sus adeptos. Peset había sido el diputado más votado por los valencianos en las elecciones de 1936 pero, además, había generado envidias de todo tipo y gente muy influyente de València le consideraba directamente un 'traidor' por su apoyo a las ideas republicanas. Había que atraparlo como fuera. Y no sabían, en toda la red de centros de internamiento franquistas que tenían, dónde estaba.

Telegrama completo del gobernador civil de Valencia.

Telegrama completo del gobernador civil de Valencia. / Levante-EMV

El 16 de septiembre de 1939, el auditor de Guerra de la III Región Militar, Fernando Bosch Lliberós, había decretado la apertura de un juicio sumarísimo de urgencia contra el rector después de la denuncia impulsada por el Servicio Provincial de Sanidad de Falange a instancias de colegas de profesión de Peset. A partir de ahi, la Brigada Político-Social de València ordenó su detención y el Juzgado Militar número 10, a cargo de Manuel Lojo Tato y Casto Pérez de Arévalo inició la instrucción, pese a que Peset no se encontraba en libertad. Había que localizarle fuera como fuera.

De hecho, doce días antes del telegrama del gobernador civil que deja constancia de su búsqueda, el rector Peset todavía estaba interno en el campo de concentración de Albatera, gestionado por soldados italianos. En la ficha de clasificación del campo, que se conserva en el Arxiu del Regne, Peset explica que es catedrático de Medicina y que, desde agosto de 1937 a marzo de 1939, ha sido "médico civil asimilado en el Hospital de Castelló y en la nueva Facultad de Medicina de València, 2.ª Demarcación". También afirma que el golpe de Estado (Alzamiento Nacional en el documento franquista) le sorprende en València, que no tiene bienes y que no ha tomado parte en ningún delito ni hecho criminal. Además, el profesor expone que es diputado en Cortes por Valencia por Izquierda Republicana y señala como personas que pueden responder por él y por su lugar de residencia a un vecino de la calle Jorge Juan, 19, y a Pedro Laín Entralgo y J. J. López, "consejeros nacionales de Falange Española y de las JONS". Todo ello, fechado y firmado el 21 de octubre de 1939 en Albatera.

Ficha clasificatoria de Peset Aleixandre en el campo de concentración de Albatera.

Ficha clasificatoria de Peset Aleixandre en el campo de concentración de Albatera. / Levante-EMV

Pero su traslado a Portaceli, el nuevo campo de concentración habilitado para acoger a miles de valencianos procedentes de Albatera, iba a ser ya inminente. De hecho, el 6 de noviembre, tan solo tres días después de que el gobernador civil preguntara al jefe de dicho campo si Peset Aleixandre estaba entre sus reclusos, este envió dos telegramas a figuras clave del régimen en los que ya reconocía que el catedrático estaba en el recinto y pedía datos de confirmación de su identidad. "Ruego a V., que con la mayor urgencia posible, tenga a bien informar a esta Jefatura sobre los antecedentes que conozca del internado en esta Concentración Juan Peset Aleixandre, de profesión médico, que dice ser vecino de esta plaza y haber residido en la calle Jorge Juan nº 19". Los destinatarios de esta petición eran el jefe de Información de Falange en la ciudad de València y el capitán jefe del Servicio de Información de la Policía Militar.

Caos por el alud de reclusos

Uno de los mayores expertos en el campo de concentración de Portaceli, el investigador valenciano Rafael V. Arnal, atribuye este cruce de telegramas al "desastre organizativo originado por el alud de internos que ingresaron en Portaceli en pocos días". Por tanto, mientras en el centro de internamiento de Serra el doctor estaba fichado y plenamente identificado, las autoridades franquistas todavía desconocían su ubicación exacta. Pero duró poco. Gracias a los telegramas del director de Portaceli pidiendo confirmación de la identidad del rector, tanto Falange como los servicios de información del cap i casal ya sabían que Peset estaba cerca de la ciudad y, además, plenamente identificado. Solo hacía falta ir a por él. Y fueron.

Una vez se supo su localización, el coronel gobernador militar de València dictó una orden a la prisión de Portaceli para que este fuera "entregado a la fuerza de la Guardia Civil portadora de la presente orden y trasladado a la Prisión Celular de València". Era el 1 de diciembre de 1939.

Ficha con el ingreso del rector de la UV en la Prisión Celular de València y su salida hacia el Terrer de Paterna.

Ficha con el ingreso del rector de la UV en la Prisión Celular de València y su salida hacia el Terrer de Paterna. / L-EMV

A pesar de esta petición urgente, el rector de la Universitat de València todavía pasaría mes y medio en el recinto de Serra, hasta que el 15 de enero de 1940 el guardia civil José Giménez firmó el recibí que acreditaba que Peset ya estaba, por fin, a su cargo. Una vez en València, el responsable de la Prisión Celular, Leopoldo Callejas, tuvo "el honor de participar" que "en el día de hoy, los individuos que al margen se expresan han ingresado en este establecimiento a disposición del Juzgado Militar nº 10". El individuo era Peset Aleixandre quien, a partir de ahí, afrontaría un auténtico calvario judicial que empezaría en la calle de la Paz número 42, sede del tribunal castrense, y que acabaría el 24 de mayo de 1941 ante el triste paredón de fusilamientos de Paterna.



L’himne oblidat de la Columna Uribarri

 https://lletraferit.com/als-fets-em-remet/lhimne-oblidat-de-la-columna-uribarri/?fbclid=IwY2xjawSjVtVleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBMUXZGVmIybnMxVVJiVVZrc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHrlHop2upxcnshK-ROji5pxo8-KnXGa90Y8S1mS5c0HUcLoHaBF9BtpGwSRh_aem_hdUFzfxWPR4NQVFpzy-BCQ



| 18/06/2026

Una rara peça del valencianisme de guerra dedicada als milicians de la Columna Fantasma, amb la Senyera com a bandera i la llibertat de València com a ideal
 Temps de lectura: 4 minuts

Entre els nombrosos testimonis de la Guerra Civil espanyola que han quedat sepultats per l’oblit, n’hi ha un especialment interessant per a la història del valencianisme polític: l’Himne de la Columna Uribarri, una composició publicada en novembre de 1936 i dedicada a una de les unitats més singulars del front republicà. Es tracta d’una peça hui en dia pràcticament desconeguda, tot i que resulta un document excepcional per a entendre com el valencianisme d’esquerres va viure la guerra com una doble lluita: contra el feixisme i a favor de la personalitat nacional valenciana.

La composició va ser editada pel Partit Valencianista d’Esquerra, que dedicava l’obra a “la valença de la més ferma i lleal identificació” de la Columna Uribarri, i la lletra era obra del dramaturg Alfred Sendín Galiana i la música de Jaume Guimerà, constituint una de les representacions més explícites del valencianisme militant organitzat durant els primers mesos del conflicte. En concret, la denominada Columna Uribarri, coneguda també com la Columna Fantasma, va ser una força de milícies republicanes organitzada a València després del colp d’Estat de juliol de 1936, comandada pel capità Manuel Uribarri Barutell (Burjassot (1896 – Veracruz, 1962) i que va actuar en diversos sectors del front militar, des de les Pitiüses fins a Toledo i Extremadura, adquirint una notable fama per la seua mobilitat i per les circumstàncies sovint confuses de les seues operacions, cosa que contribuí al sobrenom de “fantasma”.

En tot cas, allò que la feia especialment interessant era la seua dimensió valencianista. No debades, diversos militants del Partit Valencianista d’Esquerra hi participaven activament i la unitat arribà a convertir-se en el símbol d’un patriotisme valencià progressista que pretenia integrar la defensa de la República amb la reivindicació nacional valenciana. I, en conseqüència, no és casual que els membres de la columna desfilaren sovint amb la Senyera valenciana, que la hissaren al castell d’Eivissa o a l’Ajuntament de Valdelacasa del Tajo, o que utilitzaren com a distintiu un escut inspirat en el del València Football Club, adaptat com a emblema propi de la milícia.

Un dels principals impulsors d’aquell valencianisme combatent va ser Josep Castanyer (València, 1900 – París, 1951,) president del Partit Valencianista d’Esquerra i una de les figures més destacades del valencianisme progressista durant la Segona República. Castanyer havia participat activament en les iniciatives per aconseguir un Estatut d’Autonomia Valencià, havia estat tinent d’alcalde de l’Ajuntament de València en 1936 i representava una generació de valencianistes que concebia la reivindicació nacional com a compatible amb els ideals republicans, democràtics i socials. De fet, va ser ell qui impulsà des del mateix Ajuntament els treballs encaminats a la redacció d’un Estatut d’autogovern valencià en els mesos previs a l’esclat de la Guerra Civil.

No debades, el Partit Valencianista d’Esquerra, fundat en desembre de 1935 a partir de la confluència de diverses organitzacions valencianistes, es definia com un partit nacionalista i democràtic, compromés amb la defensa de la República i oposat al feixisme. Els seus dirigents reivindicaven el dret dels valencians a desenvolupar la seua personalitat política dins d’un marc republicà i federal, i durant la guerra participaren activament en les institucions republicanes valencianes. I tot eixe univers ideològic apareix reflectit amb claredat en l’himne dedicat a la Columna Uribarri.

De fet, ja des dels primers versos els milicians són presentats com a “valencians pits d’acer, fills d’un poble que lliure vol ser“. I la idea central és inequívoca: la guerra no és només una defensa de la República, sinó també una afirmació de la llibertat col·lectiva del poble valencià. Els combatents apareixen descrits com a hereus d’una comunitat que aspira a decidir el seu futur i que veu en la lluita una manera de preservar la seua dignitat. Alhora, la simbologia valenciana hi ocupa un lloc central, atés que la lletra proclama que “Flama roja, la Senyera singla l’aire en vol xegant“, convertint la bandera valenciana en referent moral per als combatents i en símbol d’”una Pàtria lliure i gran“.

Al mateix temps, el text reflectix amb contundència el clima ideològic de la Guerra Civil. Els milicians són interpel·lats com a “germans proletaris” i se’ls exhorta a destruir “els bestiaris sanguinaris del feixisme denigrant“. D’esta manera, la lluita contra el feixisme apareix fusionada amb la defensa de les classes populars i amb la reivindicació valenciana, una síntesi característica dels sectors valencianistes d’esquerra d’aquell moment històric. En darrer terme, la tornada final resumix perfectament tot aquell esperit combatiu: “Guanyarem la Victòria lluitant, milicians d’Uribarry, ¡tots avant!“, amb una confiança absoluta en la capacitat dels valencians per a contribuir de manera decisiva al triomf republicà.

Vist amb el pas del temps, el document resulta extraordinari. No es coneixen molts himnes militars que combinen de manera tan explícita la identitat valenciana, la simbologia de la Senyera, la retòrica de la justícia social i l’antifeixisme militant. I per això esdevé una font de primer orde per a entendre una faceta sovint ignorada del valencianisme republicà. Noranta anys després, l’Himne de la Columna Uribarri emergix com una peça excepcional de memòria històrica: la veu d’uns valencians que, enmig de la tragèdia de la guerra, cantaven alhora per la República, per la llibertat i per València. Amb la Senyera al front, amb dirigents militars i polítics com Manuel Uribarri o Josep Castanyer i amb militants disposats a jugar-se la vida en el front, aquella experiència representa un episodi ben singular de la història contemporània valenciana, que ara retorna als nostres ulls.

El Partit Valencianista d’Esquerra a la Columna Uribarry

a la seva valença de la més ferma i lleal identificació

 

HIMNE

Milicians

valencians

pits d’acer;

fills d’un poble 

que lliure vol ser:

per València la Mare triomfant 

milicians d’Uribarry

¡sempre avant!…

 

Flama roja, la Senyera

singla en l’aire en vol xegant

i nos marca la dressera

ferma i vera

d’una Pàtria lliure i gran!…

 

¡Germans!… ¡Germans proletaris;

punys en l’aire, pas avant,

xafarem prompte als bestiaris

sanguinaris

del feixisme denigrant!…

¡Milicians d’Uribarry

sempre avant!

 

Milicians

valencians

pits d’acer; 

fills d’un poble

que lliure vol ser:

Guanyarem la Victòria lluitant:

milicians d’Uribarry, ¡tots avant!…

 

Novembre 1936

Lletra: Alfret Sendín Galiana

Música de Jaume Guimerà

Vicent Baydal (València, 1979) és editor, historiador i cronista oficial de la ciutat de València. Ha publicat, entre altres llibres, Els valencians, des de quan són valencians?, València no s’acaba mai, Del Sénia al Segura. Breu història dels valencians i Matèria de València. Fets i personatges sorprenents de la nostra història.