diumenge, 9 d’agost del 2026

'La documentación represiva localizada en el Archivo de Padul'

 https://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/documentacion-represiva-localizada-archivo-padul


Ciudadanía - Ricardo Moreno Alía - Sábado, 8 de Agosto de 2026 
Ricardo Moreno Alía, del equipo Universidad y Memoria de la UGR, firma este detallado artículo sobre la dura represión ejercida por los golpistas, a partir de 1936, contra la población paduleña, con un revelador análisis de la documentación localizada. Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.
Portada de los Padrones Municipales de habitantes de Padul.
Fotos: Equipo Universidad y Memoria
Portada de los Padrones Municipales de habitantes de Padul.
  • La anotación más utilizada y repetida es la expresión: “Rojo”.

Los trabajos desarrollados por el equipo interdisciplinar de Universidad y Memoria de la UGR en el municipio granadino de Padul, durante la campaña realizada en 2025, han conseguido un notorio avance en la investigación histórica relativa a la represión franquista en la localidad.

El estudio de la documentación ubicada en Archivo Histórico Municipal ha podido constatar que el municipio fue controlado por los militares sublevados el 21 de julio de 1936, tras declararse el día anterior el Estado de Guerra en la provincia de Granada

El estudio de la documentación ubicada en Archivo Histórico Municipal ha podido constatar que el municipio fue controlado por los militares sublevados el 21 de julio de 1936, tras declararse el día anterior el Estado de Guerra en la provincia de Granada. El mismo 21 de julio, el comandante de la guardia civil de Padul, Pedro Quiroga Reyes, destituye a la corporación municipal del Frente Popular, asumiendo el control el conservador Andrés Díaz Ruiz de Morales, presidente del Centro Agrario local.

Ruiz de Morales ocupará el cargo durante diez días, hasta el 31 de julio de 1936, cuando es nombrado gestor único el falangista Antonio Arias Rejón, conocido como “Mateano”, por orden del gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, quien le otorga las competencias municipales y “muy especialmente en lo que afecta al orden público[1] hasta el 6 de agosto de 1936, momento en que se constituye la comisión gestora.    

A partir del 21 de julio de 1936, la represión afecta al conjunto de la población, realizándose, de forma sistemática, ejecuciones masivas por aplicación del Bando de Guerra.

Padul se convirtió en uno de los epicentros represivos de la zona, ya que, a la represión ejercida contra la población paduleña, se suma la llegada de grandes contingentes de víctimas trasladadas desde los municipios aledaños

De este modo, Padul se convirtió en uno de los epicentros represivos de la zona, ya que, a la represión ejercida contra la población paduleña, se suma la llegada de grandes contingentes de víctimas trasladadas desde los municipios aledaños, las cuales fueron fusiladas, tanto en el cementerio de Padul, como en su término municipal.

Una de las líneas de investigación desarrolladas, se ha centrado en la realización de un estudio específico sobre la población represaliada del municipio. Para ello, las fuentes utilizadas han sido los padrones municipales entre los años 1930 y 1945[2].

En el primer periodo, comprendido entre 1930 y 1935, se ha podido confirma un crecimiento moderado de la población, en consonancia con lo registrado en las décadas anteriores[3], pasando de 5.525 habitantes en el año 1930 a 6.042 en 1935, lo que supone un incremento, sosegado pero constante, de 517 habitantes en cinco años.

Llama poderosamente la atención el descenso de población en el año 1938, pasando a contar con 5.581 habitantes. Se trata de un retroceso de población que casi se sitúa en los niveles constatados para el año 1930

En lo que respecta a los datos obtenidos entre 1936 y 1940, llama poderosamente la atención el descenso de población en el año 1938, pasando a contar con 5.581 habitantes. Se trata de un retroceso de población que casi se sitúa en los niveles constatados para el año 1930. Este dato evidencia una anomalía demográfica que, aunque se registra en 1938, muy probablemente se desencadena a partir de la segunda mitad del año 1936 con el inicio de la sublevación militar, traduciéndose en cambios demográficos relativos a la huida masiva de parte de la población, el comienzo de la represión y la incorporación a filas de los reemplazos militares locales.

Padul no recuperará la población que tenía antes de la sublevación militar hasta una década después, en el año 1945, cuando se constata un censo de 6.044 habitantes, población similar a la que tuvo diez años atrás, durante el año 1935.

A través de los trabajos historiográficos y de memoria oral, el listado de víctimas de la represión en Padul sobrepasa el centenar

A través de los trabajos historiográficos y de memoria oral, el listado de víctimas de la represión en Padul sobrepasa el centenar y, aunque se trata de una investigación en fase de estudio, se estima que esta cantidad estaba formada por vecinos del municipio (46), que principalmente fueron fusilados fuera del término municipal (31), y por víctimas provenientes de localidades próximas (67).

Atendiendo a estos datos, era de especial interés en la investigación analizar el Padrón Municipal más próximo al inicio de la sublevación militar, con la pretensión de localizar información sobre las víctimas de la represión que vivían en Padul.

Según la Ley del Estatuto Municipal de 1924[4] y la Ley de Bases de 1935[5], los padrones debían realizarse cada 5 años en el mes de diciembre, siendo actualizados de manera anual, por lo que el Padrón Municipal que más se aproximaba sería el de 1935. En el caso del Padrón Municipal de 1935, el documento es confeccionado por el ayuntamiento del Frente Popular, siendo firmado por el alcalde Nicolás Duarte García y el secretario, José Muñoz Rodríguez, quienes serán fusilados en Granada el 7 de agosto de 1936.  

Padrón Municipal de Padul del año 1935, finalizado el 30 de abril de 1936, por la corporación del Frente Popular y firmado por el alcalde Nicolás Duarte García y el secretario José Muñoz Rodríguez, víctimas de la represión.

Tras su análisis, se han localizado las domiciliaciones de 28 vecinos de Padul que fueron fusilados, la mayoría por aplicación del Bando de Guerra. A estos resultados, se le suma la domiciliación localizada en el Padrón Municipal de Granada de 1935 de otras 3 víctimas que eran naturales de Padul pero que vivían en Granada capital[6].

En el estudio de los padrones municipales, es usual localizar información adicional, en forma de anotaciones, realizadas en los márgenes

En el estudio de los padrones municipales, es usual localizar información adicional, en forma de anotaciones, realizadas en los márgenes. Aunque, en el caso del Padul, han sido documentadas un número muy elevado de inscripciones que están relacionadas directamente con la represión ejercida sobre la población. Estas anotaciones se realizan a lápiz en el margen izquierdo del documento, al lado del nombre de la persona o haciendo referencia a una familia completa. La anotación más utilizada y repetida es la expresión: “Rojo”.

Padrón municipal de habitantes de Padul de 1935 con anotaciones al lado del nombre de las víctimas de la represión, con la expresión: Rojos.

El hallazgo de estas anotaciones supone la constatación de que el aparato represor franquista local registró, de una forma eficiente y minuciosa, la información relativa a las víctimas residentes en Padul sobre las que ejercieron algún tipo de violencia represiva, ya fuera física o judicial

Se han contabilizado un total de 111 inscripciones represivas (8 de mujeres y 103 de hombres). El hallazgo de estas anotaciones supone la constatación de que el aparato represor franquista local registró, de una forma eficiente y minuciosa, la información relativa a las víctimas residentes en Padul sobre las que ejercieron algún tipo de violencia represiva, ya fuera física o judicial.

En el callejero municipal destacan algunas calles que presentan un porcentaje muy elevado de vecinos/as con anotaciones represivas. Las calles Cruz, Dilar, Granada, Almendro o San Nicolás concentran el 54,5 % de las anotaciones documentadas, donde en algunos casos, rozan la veintena de personas represaliadas en una misma calle.

Padrón Municipal de habitantes de Padul de 1935. Anotaciones con la expresión: “Rojo” en los vecinos de la Calle Almendro.

Las inscripciones localizadas se dividen en dos grupos bien diferenciados: Las que hacen referencia a víctimas de la represión que fueron fusiladas de forma extrajudicial por aplicación del Bando de Guerra y las que se refieren a víctimas detenidas y condenadas por Consejo de Guerra a penas de cárcel.

Para el primer grupo, se registran 23 casos con las expresiones “Rojo M.”, “R.M.”, “Baja M.” o “B.M.”. Como se puede observar, en todas las variables aparece la letra “M”, pudiéndose establecer una relación directa con las víctimas fusiladas. Es probable que sea la abreviatura de la palabra “Muerto”.

Algunos ejemplos de víctimas que presentan estas anotaciones son integrantes de la corporación municipal del Frente Popular, así como varios vecinos que fueron ejecutados e inhumados en el cementerio de Granada y en el Barranco de Víznar.

Nicolás Duarte García, alcalde del Frente Popular de Padul. Fusilado en el cementerio de Granada. Apréciese la anotación al lado de su nombre con la expresión: “Rojo M.”.
Antonio Álvarez Bayo, concejal del Frente Popular de Padul, ejecutado en el Barranco de Víznar. Apréciese la anotación al lado de su nombre con la expresión: “Rojo M.”.
Salvador García García, concejal del Frente Popular de Padul, ejecutado en el Barranco de Víznar. Apréciese la anotación al lado de su nombre con la expresión: “Rojo M.”.

Para el segundo grupo, se registra un total de 88 anotaciones represivas (8 en mujeres y 80 en hombres), donde se usan las expresiones “Rojos”, “R”, “Rojos. Cárcel”, “Cárcel” y “Rojos. Preso”.

La mayoría de las víctimas que presentan este tipo de anotaciones, sufrirán penas de prisión tras ser condenadas por Consejos de Guerra, además del embargo de sus bienes y multas a través de los Expedientes de Responsabilidades Políticas. 

Padrón Municipal de habitantes de Padul de 1935. Anotaciones al lado del nombre de las víctimas con la expresión: “Rojo Cárcel”.

Este segundo grupo también engloba a las personas que huyeron del municipio en los primeros momentos de la sublevación militar y que se exiliaron al finalizar la guerra. Casos como los de Miguel Morales Parejo y Antonio Tovar Villaverde, registrados con la anotación “Rojo”, lo atestiguan. Se trata de combatientes republicanos exiliados en Francia que fueron capturados por el ejército nazi y trasladados al campo de concentración de Mauthausen. Miguel Morales Parejo será asesinado el 12 de septiembre de 1941, mientras que Antonio Tovar Villaverde sobrevivió al exterminio, siendo liberado el 5 de mayo de 1945.

Miguel Morales Parejo, asesinado en Mauthausen, con anotación al lado de su nombre con la expresión: “Rojo” y un corchete que engloba a toda su familia.
Antonio Tovar Villaverde. Superviviente de Mauthausen, con una anotación al lado de su nombre con la expresión: “Rojo”.

Otro ejemplo es el del médico Antonio Rejón Delgado, conocido como “El niño de la Chaquetica”. Se trata de una de las figuras más recordadas en la memoria popular paduleña.

Formó parte de la comisión gestora socialista que presidió el represaliado José Miranda Rodríguez entre noviembre de 1931 y enero de 1932. Con el inicio de la sublevación militar escapa de Padul a zona republicana, esquivando una muerte segura. Formó parte del ejército republicano y se exilia al final de la guerra al norte de África, a bordo del barco “Stanbrook”, pasando por varios campos de internamiento. En el presente proyecto se ha localizado en el Registro Civil de Padul su acta de defunción fuera de plazo[7]. Realizada el 6 de enero de 1952, se informa que falleció el 8 de diciembre de 1947 en Rabat (Marruecos).

El doctor Antonio Rejón Delgado, fallecido en el exilio en Rabat (Marruecos), con la expresión “Rojo” al lado de su nombre en el Padrón Municipal de habitantes de Padul del año 1935.

Como ha podido constatarse a lo largo de la investigación realizada por el equipo interdisciplinar de Universidad y Memoria en los trabajos realizados en la campaña de 2025, el Padrón Municipal de Padul del año 1935 se convirtió, a partir de la sublevación militar en el verano de 1936, en un documento que las autoridades franquistas locales utilizaron para registrar la represión que ejercieron sobre la población de Padul.

Ejemplo de algunas anotaciones represivas localizadas en el Padrón Municipal de Habitantes de Padul del año 1935. Se observan las dos tipologías de anotaciones, con las expresiones “Rojo” (víctimas que sufrieron condenas de cárcel) y “Rojo M.” (fusilado en el cementerio de Granada).
Ricardo Moreno Alía, equipo Universidad y Memoria de la UGR

[1] Archivo Histórico Municipal de Padul (AHMP). - Libro de actas de las sesiones municipales (07/01/1935 - 12/10/1936). P. 86.

[2] AHMP. - 17.01. Padrón de Habitantes (1930-1946).

[3] En 1900, Padul contaba con una población de 4.335 habitantes, ascendiendo en el año 1910 hasta los 5.063 vecinos. En el año de 1920 se registra un descenso de población, con 4.975 habitantes, para recuperarse durante la siguiente década, hasta llegar a los 5.525 registrados en el año 1930. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE) y AHMP.

[4] Artículos 33 y 37 del Real Decreto Ley del Estatuto Municipal de 24 de marzo de 1924.

[5] Artículos 34 de la Ley Municipal, conocida como Ley de Bases, aprobada el 10 de julio de 1935.

[6] Véase: Parte histórica del “Informe arqueológico y antropológico de los trabajos de localización, excavación y exhumación en el Barranco de Víznar”. 2025. Director: Francisco Carrión Méndez.

[7] Registro Civil de Padul. Sección Defunciones. Tomo 47. Folio 91. Número 2.

«Rupturas», los bebes robados del franquismo

 https://mundoobrero.es/2026/08/08/rupturas-los-bebes-robados-del-franquismo/


Se estima que unos 300.000 bebés fueron arrebatados en el momento de su nacimiento a las madres de izquierdas y entregados en adopción a familias franquistas.
Novela gráfica. Rupturas. Bebes robados por el franquismo

Autoras: Laure Sirieix (guion) y Lauri Fernández (dibujos); publicado por Bang Ediciones en abril de 2022; 140 páginas, color; más 12 páginas extras de notas históricas, con fotografías y pequeño diccionario de breves conceptos que van desde personalidades históricas (por ejemplo, Pasionaria o Franco), lugares (Cárcel de mujeres de Les Corts, Hospital del Mar, etc) y otros conceptos históricos y culturales que nos ayudan a contextualizar la historia. Publicado inicialmente en catalán, francés y español.

Lauri Fernández (Argentina, 1980) es historietista, ilustradora, investigadora académica y docente universitaria. Desde hace una década publica novelas gráficas en Argentina y Uruguay, como Ani (2011) con guion de Von Sprecher; Vientre (2012), Regulación (2014) y Tupamaros (2015), con guion de Leguisamo; las antologías Morir a los 27 (con guion de Hildebrandt, 2019); ¿Qué querés ser cuando seas grande? (con guion de Rayco Pulido, 2019); El pozo (2017); también ha hecho ilustraciones para libros y trabajado en revistas y sitios web.

Laure Sirieix es una actriz francesa de teatro y cine. Muy activista, presta su voz a lecturas públicas tanto en teatros, galerías, hospitales, al aire libre, en tren de vapor o en barcos… También escribe guiones de libros infantiles.

Si hace unos meses comentábamos el cómic Contrapaso, del que uno de los argumentos más importantes es el de los niños robados durante el franquismo, tratado desde una perspectiva argumental del género negro, para esta semana he elegido Rupturas, otro cómic que también nos habla de los bebés robados, pero que esta vez lo hace desde una perspectiva biográfica. Dos formas y dos géneros diferentes de tratar un mismo hecho histórico, aún sin resolver, que son complementarios y enriquecedores, y que nos dejan muy claro que las historias relacionadas con nuestro más reciente pasado despiertan mucho interés entre los lectores y lectoras de cómics, permitiendo que continuamente aparezcan este tipo de historias en un mercado que demanda este tipo de temas.

El argumento de Rupturas es una paradoja, ya que por una parte nos encontramos con Carmen (la abuela), enérgica  mujer que como consecuencia del alzhéimer pierde completamente la memoria, y por otra parte tenemos al hijo y la nieta de Carmen (Salvador y María), que a través de las fotografías y cartas van descubriendo  una poderosa historia personal y familiar oculta, llena de coherencia, lucha y sufrimiento. La historia está ambientada en París y sobre todo en Barcelona, en concreto en la Plaza del Diamante, lugar de residencia de Carmen y otro de los homenajes de esta gran historia.

En este cómic descubrimos el pasado de Carmen, su detención y las torturas a las que se la sometió por no delatar a su novio, un luchador antifranquista y padre del hijo que espera, y que desaparecerá como tantos y tantos bebés robados a sus progenitores; se estima que unos 300.000 bebés fueron arrebatados en el momento de su nacimiento a las madres de izquierdas por un franquismo que consideraba que existía un gen rojo que iba a imposibilitar un desarrollo normal de esos niños, a los cuáles oficialmente se les consideraba muertos al nacer o simplemente no se les registraba, y que eran entregados en adopción a familias franquistas, en una sociedad en la que la maternidad era el objeto y bien superior de las mujeres. Todo esto que acabo de describir no es objeto de este cómic, pero que sí aparece muy bien explicado en Contrapaso.

Todos los personajes femeninos de esta historia son personajes muy fuertes, de convicciones firmes y muy luchadoras, por lo tanto esta es una historia muy feminista. No puedo decir lo mismo de los personajes masculinos, Salvador y Miguel, con dos personalidades muy diferentes entre sí; Miguel es un hombre frívolo y hedonista, mientras que Salvador es una gran persona, tímido y anclado en el pasado por la muerte en atropello de su esposa, pero siempre dispuesto a ayudar y colaborar en las causas justas.

Por esta potente y entretenida historia pasan personajes tan conocidos como Andreu Nin, Las 13 Rosas, Rosario la Dinamitera, Francesc Sabaté (el Quico), La Pasionaria, Ava Gardner o el inefable Queipo de Llano. Pero también podemos ver lugares tan emblemáticos de Barcelona como la ya mencionada Plaza del Diamante y su refugio antiaéreo y el barrio de Gracia,  así como las Fiestas de la Mercé, la Cárcel de mujeres de Les Corts, el Hospital del Mar y el Orfanato, o la Prisión de Ventas en Madrid y el Valle de los Caídos.

La historia está muy bien documentada y en sus páginas vemos por ejemplo la Ley de Fugas, o a la Sección Femenina y el Auxilio Social; pero yo destacaría en esta excelente documentación y contextualización histórica la Sentencia del 8 de octubre de 2018, el primer juicio sobre bebés robados, la Ley de Amnistía de 1977, las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, en un caso casi idéntico de robos de bebés (aproximadamente 500 niños robados en Argentina, frente a los aprox. 300.000 de España)  para entregarlos a familias adictas a la Dictadura Argentina, y la propia ARMH, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, fundada en el 2000 por Emilio Silva (que también aparece en el cómic) y Santiago Macías, ejemplo de incansable esfuerzo por recuperar la memoria y justicia para los miles de desaparecidos durante y después de la Guerra Civil. En este sentido, las autoras de este cómic acertadamente equiparan el cuadro de Goya, Saturno devorando a su hijo, con Francisco Franco devorando a su pueblo. También merece la pena destacar el esfuerzo que se hace en la obra para describir las pésimas condiciones en las que vivían las presas en las cárceles franquistas y su inhumano trato, así como las torturas a las que eran sometidas.   

El guion, como estamos diciendo, es muy completo y está muy bien documentado; la historia juega con los tiempos, moviéndose continuamente entre el presente y el pasado; sólo le pongo una pega y es que para mi gusto su guion resulta un tanto confuso, sobre todo el principio, donde cuesta ubicarse correctamente.

El dibujo y el color son de lo mejor de este cómic, un gran trabajo de Lauri Fernández; un dibujo muy realista realizado con gran destreza y una gran personalidad. El uso del color es el adecuado, con el empleo de formato tritonos (verde, rojo y negro, más el blanco), para las páginas que hacen referencia al presente; y un tono mucho más oscuro y sombrío para las páginas que hacen referencia a la década de los 50, con el empleo de malvas y morados.

Otro de los grandes aciertos de esta fenomenal obra es su portada. Impresiona al verla, y en ella vemos a las tres generaciones de mujeres, con unas siluetas que van de menor a mayor tamaño (bisabuela, abuela y nieta) donde destaca emergiendo sobre las demás, la nieta, con una expresión muy triste en su mirada; y todo ello combinado magistralmente con los colores de la bandera de la II República, tanto en la ropa de las protagonistas como en las hojas con las que van descubriendo el pasado de Carmen. Esta misma bandera aparece varias veces a lo largo del texto. Las letras del título aparecen en color rojo, pero sin embargo la “T” del título no tiene la forma natural de esa letra, ni la tipología del resto de las letras de la palabra,  sino que es una cruz de color negro, quizás para advertirnos que esta es una historia muy dolorosa y que sin embargo no está tan lejos en el tiempo. La contraportada es un enigma, ya que en ella aparecen una bandera republicana con un collar de cuentas y una cruz; no tengo claro su significado, pero lo asocio al personaje de Rosa, la bisabuela de la protagonista.

¡Un gran trabajo que merece la pena ser tenido en cuenta!

Fuente: errepublikaplaza.wpcomstaging.com

La doble vida de un médico berciano que recopiló cientos de datos de represaliados del franquismo

 

https://www.publico.es/sociedad/doble-vida-medico-berciano-recopilo-cientos-datos-represaliados-franquismo.html

Emilio Barcia Merayo aprovechaba sus consultas médicas para conseguir información de fusilados por el franquismo. Incluso llegó a idear mapas con el lugar exacto de algunas fosas comunes. Una asociación local está dando a conocer estas semanas todo este material que nunca llegó a publicar. 


Imagen del doctor Emilio Barcia Merayo
Imagen del doctor Emilio Barcia MerayoASOCIACIÓN LA PEÑITA

Santiago García Chago con una de las ilustraciones del archivo de Barcia.
Fue precisamente en El Bierzo donde se realizó la primera exhumación de una fosa común siguiendo métodos científicos. Los 13 de Priaranza pasaron más de 60 años enterrados en un desvío de la carretera comarcal 536 hasta que Emilio Silva, nieto de uno de ellos, empezó a buscar la fosa y consiguió dar con ella. Fue uno de los principales hitos del movimiento memorialista en España, que el médico no llegó a ver. Barcia murió en marzo de 1999 sin haber hecho pública su información. Su esposa, fallecida años más tarde, tampoco pudo dar el paso.
Receta médica con anotaciones de Emilio Barcia

¿Quién es Emilio Barcia?

Texto y anotaciones del caso "Los Garbanzos", en el que reconstruye un árbol genealógico.

La muerte del Santeiro