Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
Horario: De dilluns a divendres, de 9 a 20 h. Dissabtes, de 10 a 14 h.
Comisariado: Jaume Clarà, Secció de Col·leccions Generals de la Biblioteca de Catalunya, i Anna Gudayol, Secció de Manuscrits de la Biblioteca de Catalunya
Angelina Gatell va ser una dona compromesa. Nascuda a Barcelona l’any 1926, la seva infantesa i primera joventut, en una Catalunya republicana, transcorre entre l’esperança i les dificultats econòmiques familiars, i la Guerra Civil agreuja encara més la situació. La família s’instal·la a València en la immediata postguerra, on Gatell comença a endinsar-se en la lectura, sobretot d’obres teatrals, i, més endavant, a implicar-se en el teatre d’afeccionats.
L’any 1954 es casa amb Eduardo Sánchez Lázaro, a qui havia conegut compartint escenari. La necessitat econòmica els duu a traslladar-se a Madrid el 1959. En aquells moments Gatell havia començat a escriure poesia, una activitat que no abandonaria en cap moment de la seva vida; a Madrid freqüenta les tertúlies del Café Gijón, on coneix alguns dels literats que influiran en la seva carrera.
L’experiència teatral li serveix per introduir-se en el teatre televisat de la naixent TVE, com a intèrpret primer i a continuació com a guionista. La seva carrera a l’ens governamental es veu, però, frenada pel seu activisme polític i ha de redirigir la carrera professional com a actriu de doblatge. Després de participar en nombroses sèries i pel·lícules cinematogràfiques, la seva experiència i trajectòria la duen a dirigir una empresa de doblatge.
Gatell conrea tota la vida el seu món poètic, com palesen la correspondència i les amistats literàries, però la necessitat de guanyar-se la vida fa que durant els anys d’intensa activitat professional, des dels anys seixanta fins a finals de segle, no publiqui pràcticament cap poemari. Amb tot, sí que participà en l’establiment de diverses antologies i reculls de veus contemporànies, entre els quals destaca el recull poètic que impulsa el 1968 en oposició a la Guerra del Vietnam, una iniciativa que és censurada en el seu moment.
Per més que la carrera d’Angelina Gatell es desenvolupi sobretot a Madrid i en castellà, manté sempre relació amb el món literari català. La seva activitat com a traductora li permet, també, jugar un paper de pont entre les dues cultures.
El cartell de l’exposició s’inspira en la coberta de l’edició vietnamita (2025) del recull Con Vietnam, promogut per Angelina Gatell l’any 1968 (i no publicat fins el 2016).
Esta localidad vasca sufrió el primer gran ataque aéreo del conflicto. 61 personas murieron, una gran parte de ellas, niños. Este 22 de julio se celebró el 90 aniversario de la masacre y se homenajeó a los primeros vecinos que, en 1976, se atrevieron a poner flores en la plaza de la villa en memoria de los fallecidos.
Otxandio, 22 de julio de 1936 (Andikona). El cuadro representa la masacre perpetrada por la aviación fascista. Santiago Capagana
Las fiestas populares de Otxandio están marcadas poruno de los sucesos más trágicos de la historia de Euskadi. Como todos los años, en 1936, el inicio de los festejos se produjo el 18 de julio en un pueblo ajeno a los movimientos militares que se estaban produciendo en ese momento en el país. Apenas cuatro días después, sus vecinos se convertían en víctimas de una de las primeras masacres del conflicto.
El 22 de julio, sobre las nueve y media de la mañana, dos aviones Breguet Br.19, un modelo de bombardero ligero y un avión de reconocimiento, sobrevolaron la villa vizcaína dejando a su paso un rastro de 61 muertos. 24 eran menores y, de ellos, 16 apenas habían cumplido diez años. Minutos antes de atacar, los aviadores franquistas hicieron gestos a las familias para que se apelotonaran en una pequeña plaza, la de Andikona. Había, al menos, unas 200 personas. Los niños esperaban una lluvia de octavillas políticas o algún regalo, algo que era habitual. Se encontraron con 25 minutos de bombas y ametralladoras llegadas desde el cielo.
Aunque este episodio de la Guerra Civil no es de los más conocidos, se trata del primer ataque aéreo de la historia de Euskadi y el primero del conflicto con un número de bajas civiles tan alto. Será el preludio de los hasta 2.042 bombardeos sufridos en el País Vasco hasta su caída en manos rebeldes a mediados de 1937. Por localidades, Legutio, con 65 ataques, fue la peor parada. No se quedó lejos Bilbao, con 62. En cuanto a número de víctimas mortales, solo en Gernika, icono mundial de las masacres perpetradas por el fascismo, hubo unas 2.000.
Masacre de Ochandiano, según recogieron los camarógrafos de la Corporación Hearst.
Son datos recabados por el historiador Xabier Irujo, director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada. "Mucha gente no era consciente ni de que estaban en guerra. Quizá se habían enterado de un alzamiento en África, pero ni de lejos sabían lo que iba a venir", explica.
Al ser uno de los primeros sucesos de este tipo, aún sin el frente establecido, al menos cinco medios de comunicación se hicieron eco de la noticia en sus portadas. Esto ha facilitado la posterior reconstrucción de los hechos. Se sabe, por ejemplo, que los militares volaron a tan baja altura, que podían reconocer de sobra a sus objetivos y saber que eran civiles.
A diferencia de en otros enclaves, el de Otxandio no fue un experimento de guerra, sino un acto de terror. "Hablamos de barbarie. Hubo familias enteras prácticamente destruidas", apostilla Irujo. Una de esas familias fue la de Santiago Kapanaga, que entonces tenía 13 años. Tiempo después dibujó un cuadro que recuerda el trágico suceso, su particular Guernica.
"Unos grandes charcos de sangre que nadie se ha preocupado de hacer desaparecer y varios restos humanos", así describieron el lugar los primeros reporteros en llegar a la zona. El rotativo Euzkadi ofreció el primer balance de víctimas, con 39 muertos. Más tarde se supo que eran 61, una parte de ellos aún sin identificar. Algunos fueron enterrados en nichos individuales y otros tantos se cree que reposan en una fosa del cementerio municipal.
En 2022 se hicieron excavaciones para dar con restos de las víctimas, sin éxito. "Finalmente hicimos una pequeña escultura para dejar constancia de que la herida no está cerrada y que aún no sabemos dónde están nuestros muertos", cuenta Egoitz Germendia, alcalde del municipio. Junto a estas pérdidas, en los ataques previos a la entrada de las tropas sublevadas, el 4 de abril de 1937, murieron entre 400 y 600 gudaris. "Muchos cuerpos siguen por ahí, sin ser identificados, 90 años después", añade.
Según van pasando los años, desaparecen los protagonistas de aquella historia. La última persona a la que Xavier Irujo pudo entrevistar fue a Joan Lasuen. "Fue una entrevista muy larga, me contó, no solo el bombardeo, sino todas las consecuencias que tuvo en su vida. Imagínate… perdió a dos hermanos y a su padre de un día para otro. La situación económica fue muy compleja y tuvo que trasladarse a Bilbao. Ya jubilado pudo volver a su pueblo natal. Son experiencias que desgarran completamente la vida de las personas", rememora.
Más nombres han quedado grabados en la historia de esta localidad: la familia Aldai Kapanaga perdió a todos sus miembros, Nikolasa Belakortu y Tomas Aspe dejaron seis hijos huérfanos, Sabina Oianguren quedó viuda.... Esta mujer fue una de las primeras entrevistadas. Según plasmó el periódico Euzkadi, "tenía la mirada perdida". Además de su marido, Emeterio Garces, murieron cuatro de sus cinco hijos: Pedro, Juan Manuel, Teodoro y María Mercedes. El más mayor tenía 13 años.
Los aviones que sembraron de destrucción y muerte Otxandio procedían del aeródromo de Recajo, en La Rioja. Aunque aparecieron con simbología republicana, quienes perpetraron los ataques eran fieles a los sublevados: Ángel Salas Larrazabal (de Orduña, Vizcaya) y José Muñoz Jiménez. El primero de ellos llegó a ser nombrado capitán general del Ejército del Aire.
"No se sabe si hubo orden de bombardeo. A partir de agosto, ya todas las ofensivas tenían que pasar por Franco, pero es probable que no fuera el caso. Siendo tan temprano, quizá los pilotos salieron por motu propio. En aquel momento muchos se estaban cambiando de bando y era común que cogieran los aviones republicanos y se presentaran con ellos en otro aeropuerto, como voluntarios", detalla el historiador.
No se sabe a ciencia cierta si hubo algún miliciano fallecido en este primer bombardeo. Aunque se ha especulado con ello, lo único que hace pensar que pudieran haber llegado los primeros combatientes al pueblo, es la muerte de algunos adultos. Pero, cuatro días después del estallido de la guerra, la República no había tenido tiempo de movilizar tropas, ni siquiera en Bilbao. El frente de batalla aún no estaba creado.
Romper el Silencio
Además de cumplirse 90 años del bombardeo, se conmemora medio siglo de la primera vez que los vecinos se atrevieron a hacer público su duelo. Durante la dictadura se impuso un silencio obligado que aún sigue pensando en las familias. En 1976, aún bajo el régimen franquista pero sin Franco, algunas personas anónimas colocaron un pequeño ramo de flores en mitad de la plaza con un cartel en recuerdo a los fallecidos.
Egoitz Germendia: Algunos de esos primeros valientes siguen vivos y queremos rendirles homenaje y reconocer toda su aportación
Fue el inicio de cinco décadas de lucha por recuperar la memoria. En los años posteriores se repitieron actos similares. Cada 22 de julio aparecían en la plaza flores e ikurriñas. Poco a poco le siguieron los primeros actos de recuerdo, pero hasta 2006 no hubo un evento de gran envergadura. El de este 22 de julio, fue algo especial: "Algunos de esos primeros valientes siguen vivos y queremos rendirles homenaje y reconocer toda su aportación", contaba su alcalde en los días previos.
El trabajo de reparación y recuperación de la memoria en el municipio ha sido intenso. En la pequeña plaza de Andikona, donde ocurrió la tragedia, se ha colocado una escultura de Néstor Basterrechea, el gran artista plástico vasco nacido en la localidad. Además, en 2011, se publicó un libro donde quedan recogidos los testimonios de los supervivientes de este ataque, muchos de ellos ya fallecidos. Unos años después, el ayuntamiento interpuso una querella ante la Justicia argentina dentro de la causa que investiga desde ese país los crímenes del franquismo.
Xabier Irujo: No hemos aprendido nada. Aquí murieron muchos niños y volvemos a ver que mueren muchos niños en Palestina
"Uno de los mensajes que queremos transmitir en este aniversario es que la libertad y la democracia no son un tesoro que una generación conquista y se conserva para siempre. Son un patrimonio que cada generación tiene que cuidar", explica el alcalde de Otxandio. También quiere resaltar que esta efeméride se produce en un momento histórico en el que "hay que marcar una línea roja": "A un lado están los herederos de quienes mataron en Andikona y, al otro, están los demás, capaces de construir acuerdos a pesar de nuestras diferencias".
Continuando con esta reflexión, para Xavier es imposible diferenciar lo que sucedió hace un siglo en Euskadi con lo que pasa actualmente en Gaza y otras partes del mundo. "No hemos aprendido nada. Aquí murieron muchos niños y volvemos a ver que mueren muchos niños en Palestina. Los que sobreviven, lo hacen en condiciones psicológicas muy graves", lamenta.