dilluns, 14 de setembre del 2026

Medio centenar de fosas comunes sin intervenir en la provincia: ¿Qué hacer con ellas?

  https://avilared.com/art/94306/medio-centenar-fosas-comunes-sin-intervenir-avila-debate-memoria-historica

Viernes, 11 de Septiembre de 2026

Ávila cuenta almenos con unas 80 fosas comunes vinculadas a la represión franquista reconocidas oficialmente, de las cuales cerca de 50 permanecen sin exhumar, según el estudio elaborado por la Universidad de Burgos. ¿Se deben exhumar? ¿Se deben señalizar? ¿Qué hacer con ellas?

“¿Cómo afrontamos este debate 50 años después?”, se pregunta el fotógrafo Antoni Coll, autor de la exposición ‘El elocuente silencio del paisaje’, que ha llevado a cabo con el objetivo de abrir el debate sobre la memoria histórica y la gestión de las fosas del franquismo.

 

La muestra surgió tras un viaje en 2022 al penal de Burgos, organizado junto a la Asociación de Expresos del franquismo de Cataluña. Durante aquella visita, Coll conoció el trabajo de la Coordinadora para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos en la localización y exhumación de fosas comunes.

 

A partir de esa experiencia, el fotógrafo decidió recorrer, documentar e interpretar artísticamente los lugares señalados en un Excel elaborado por investigadores de la Universidad de Burgos, que registra más de 600 fosas en Castilla y León, clasificadas por provincia e indicando si han sido intervenidas o no.

 

“Yo quise coger precisamente las que no se habían intervenido, porque ha habido otros trabajos que se han hecho en fosas exhumadas. Yo quería coger la idea del silencio que guarda el paisaje como patrimonio de memoria”, señala Coll. "Quería precisamente ir a estos parajes donde no se había intervenido, donde sabemos que hay víctimas que todavía están por dignificar y aquí puse mi intención artística a la hora de interpretarlos", ha asegurado.  

 

La exposición: paisaje, memoria y debate

‘El elocuente silencio del paisaje’ , que se puede ver en El Episcopio durante esta semana, se compone de fotografías de gran formato de parajes donde hay fosas sin intervenir en la provincia de Burgos. La muestra incluye un montaje inmersivo con cinco pantallas que permite al visitante recorrer visualmente los paisajes antes de entrar en un espacio oscuro que reproduce una fosa, inspirado en la instalación existente en el cementerio de Estépar, donde se depositan los restos exhumados pendientes de identificación genética.

 

“La intención es que se vea el paisaje, que se entre en la fosa y se vuelva a salir mirando el paisaje de otra manera. A partir de ahí, cada uno que haga su análisis y valore lo que haga falta”, ha indicado el fotógrafo.

 

Jornadas de Memoria Democrática

La exposición forma parte de las IV Jornadas de Memoria Democrática que se desarrollarán del 17 al 19 de septiembre. Una cita organizada por la Fundación Jesús Pereda y Comisiones Obreras de Ávila, en colaboración con el Ayuntamiento de Ávila y la Asociación de Juezas y Jueces para la Democracia. 

 

El objetivo de esta edición es dedicar un espacio de análisis y reflexión a los últimos años del franquismo, “en los que se mantuvo la misma intensidad cruel del régimen”, según ha indicado el secretario provincial de CCOO Ávila, Alberto Novoa.  

 

El recorrido histórico de las jornadas abordará tres ejes principales: desde las últimas ejecuciones del franquismo, el 27 de septiembre de 1975, la matanza de Atocha, ocurrida el 24 de enero de 1977, y la violencia institucional contra la mujer, a través del Patronato de Protección a la Mujer en España.

 

Las jornadas abarcarán desde la proyección del documental ‘Siete días en mayo’, conferencias o lecturas de poemas. La clausura de las jornadas tendrá lugar el sábado 19 con una conferencia a cargo de José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, quien abordará el último bloque temático del evento.

Giro en el misterio de los 'bebés robados' de Huelva: Exhumaciones y pruebas de ADN que podrían resolver el caso

 https://elcierredigital.com/sucesos/giro-misterio-bebes-robados-huelva-exhumaciones-pruebas-adn-podrian-resolver-caso

La presidenta de la asociación SOS Bebés Robados Huelva, Esperanza Ornedo, explica a elcierredigital.com que el caso de 14 bebés sustraídos a sus familias hace más de 40 años "está cerca de resolverse". Asimismo, ha detallado el 'modus operandi' de los médicos y matronas de la época era sustraer recién nacidos, tanto para venderlos como para regalarlos"


  • La presidenta de SOS Bebés Robados e imágenes de diversas manifestaciones por la causa -


España desde la posguerra hasta la entrada de los 2000, se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para que se formase el conocido como escándalo de los bebés robados. La asociación SOS Bebés Robados calcula que la sustracción sistemática de recién nacidos en territorio nacional podría alcanzar los 300.000 casos. Una de las comunidades autónomas más afectadas es Andalucía, donde se registran cerca de 10.000 denuncias. Concretamente, Huelva destaca con unos 200 casos y concentra uno de los mayores procedimientos judiciales documentados hasta la fecha.

La presidenta de SOS Bebés Robados en la provincia onubense es Esperanza Ornedo Mulero vivió esta situación en primera persona cuando a su madre, con 18 años, le arrebataron a su hija. Para dar continuidad a esta lucha, desde 2011 representa a unas 200 familias afectadas, radicadas principalmente en Huelva. En declaraciones a elcierredigital.com, Ornedo explica el funcionamiento actual de la entidad, la situación legal de los procesos y el modus operandi empleado en la sustracción de recién nacidos en España.

Un caso de 14 bebés robados, a punto de resolverse

En la actualidad, Esperanza Ornedo se encuentra a la espera de los resultados del análisis de los restos exhumados de 14 bebés. Según las investigaciones, "estos recién nacidos, en vez de morir durante el parto, podrían haber sido vendidos o regalados a otros matrimonios".

"La actuación se realizó en las fosas comunes del cementerio de La Soledad, en Huelva. Esta intervención se ejecutó al amparo de la Ley de Memoria Democrática —que abarca casos acaecidos hasta enero de 1982— y contó con la autorización previa de la Junta de Andalucía. Para la excavación las fosas comunes se abrieron dos metros a la larga, unos a la izquierda y otro a la derecha. Estos recobecos fueron señalizados por cinco familias y se lograron rescatar los esqueletos completos de 14 bebés gracias al excelente nivel de conservación del terreno", detalla Ornedo.

  • Las fosas comunes excavadas del cementerio La Soledad, en Huelva

Posteriormente, se procedió a la toma masiva de muestras genéticas. Según explica la presidenta de la asociación, "los restos de los 14 recién nacidos exhumados permanecen custodiados en el laboratorio de la Universidad de Granada. Estas muestras se cotejarán tanto con las cinco familias promotoras de la exhumación como con los perfiles genéticos obtenidos de 200 familias durante las seis jornadas de recogida de ADN organizadas por la entidad". En este sentido, Ornedo afirma que "los resultados son inminentes y se harán públicos en el propio cementerio junto a los familiares".

'Modus operandi' de las redes de sustracción de bebés

Esperanza Ornedo explica que, "en la época de mayor actividad de este entramado, los captores buscaban preferentemente el perfil de madres jóvenes y primerizas debido a su inexperiencia e inocencia". Asimismo, señala que "otro de los colectivos vulnerables eran las madres de familias numerosas, con el pretexto del elevado número de hijos que ya tenían a su cargo".

"En el caso de los partos gemelares, la excusa habitual consistía en afirmar que uno de los dos neonatos había fallecido", sostiene Ornedo.

Como responsables directas de estos robos, la portavoz señala "al personal médico, matronas y otras monjas que residían íntegramente en el hospital".

  • Un mural colocado en Madrid con retratos de colaboradores en la búsqueda de víctimas por el robo de bebés en España

En las décadas de los 80 y 90, la gestión de la mayoría de centros de salud estaba vinculada a órdenes eclesiásticas. Para engañar a las parturientas, Ornedo indica que "se alegaban excusas inverosímiles, como atribuir el fallecimiento del bebé al consumo de fruta por parte de la madre durante el embarazo o declarar que bebés de entre 5 y 6 kilos no habían logrado sobrevivir, aun cuando la madre no presentaba puntos de sutura".

Tras los engaños iniciales, Ornedo expone que "tanto las monjas como estas tramas de colaboración incurrían en la manipulación sistemática de documentos". “Se tramitaban certificados de aborto ficticios para gestaciones ya acabadas”, explica.

En uno de los casos investigados que aborda, originado en 2001, se llegó a expedir un certificado de entierro en una "fosa común" que había desaparecido formalmente del cementerio en 1990.

Los enterramientos falsos constituían otra de las coartadas habituales. La presidenta de la entidad explica que, "tras sustraer a un recién nacido los cedían a otras madres a cambio de dinero o por favores personales. Posteriormente se notificaba a los padres biológicos el fallecimiento de su hijo. Para evitar que la familia exigiera ver el cuerpo o abrir el ataúd, se recurría a engaños recurrentes como afirmar que el cadáver "iba a los pies de un adulto". Se justificaba así, históricamente, por razones de espacio o beneficencia, que el supuesto cuerpo del bebé se colocara dentro de la caja de un adulto fallecido el mismo día.

Una vez consumado el robo, los menores eran vendidos o entregados a familias adineradas y pudientes. "Para simular que la compradora había dado a luz, se llegaban a intercambiar papeleras con restos biológicos entre las habitaciones de las parturientas dentro del propio centro sanitario. Posteriormente, las veías salir del Hospital como si nada hubiese pasado", asegura la presidenta de la Asociación.

El caso personal de Esperanza Ornedo y otras historias clave

El caso personal de Esperanza Ornedo fue el detonante que impulsó su lucha contra el entramado de los bebés robados, una causa en la que numerosos expedientes continúan aún sin resolver. Su historia comenzó el 23 de marzo de 1968, cuando a su madre, que apenas tenía 18 años, le sustrajeron a su primera hija en el centro hospitalario.

"A mi padre no le permitieron entrar y mi madre tuvo que dar a luz en una camilla en mitad de un pasillo, hasta que una matrona la trasladó a una habitación donde terminó el parto. Ella vio perfectamente a la niña viva, moviéndose, grande y con mucho pelo. Sin embargo, se la llevaron envuelta en una sábana y, a las pocas horas, un hombre con bata blanca se presentó en la habitación para decirle, sin más explicaciones, que la bebé había fallecido", explica Ornedo.

Posteriormente, su padre exigió ver el cuerpo en el depósito del hospital. Sin embargo, la portavoz señala que "únicamente le mostraron un bulto envuelto en vendas que apenas pesaba". Además, le denegaron las tijeras para abrir el envoltorio alegando que "se le estropearía la cara", al tiempo que le engañaron al sostener que los recién nacidos fallecidos no se enterraban en ataúdes propios, sino a los pies de un adulto fallecido ese mismo día.

Tiempo después, tras seguir de cerca las pesquisas sobre el caso, la familia descubrió que en la documentación oficial sobre el fallecimiento de su hermana figuraba que el ginecólogo había atendido un "aborto de seis meses" e indicaba que el cuerpo se hallaba en una fosa común. "Años más tarde, cuando acudí al cementerio a revisar el registro de inhumaciones de 1968, descubrí sorprendida que estaban transcribiendo los libros a mano con tinta reciente", concluye la presidenta de la asociación.

Nace Las Olvidadas: una asociación de supervivientes del Patronato franquista

https://www.elsaltodiario.com/franquismo/nace-olvidadas-asociacion-supervivientes-del-patronato-franquista

Algunas de las víctimas de esta red represiva del nacionalcatolicismo crean una asociación para exigir al Estado que reconozca su sufrimiento.
Activista ambiental, social y cultural.

Técnica en Educación Infantil e Investigadora.
14 sep 2026 07:00 | Actualizado: 14 sep 2026 17:23

En 1941, bajo el régimen dictatorial de Francisco Franco, se creó la institución conocida con el nombre de “Patronato de Protección a la Mujer”, que perduró hasta 1985, bien entrado el periodo democrático. Esta entidad nació en un principio con la supuesta misión de proteger a la mujer ante las posibles inmoralidades en una sociedad que involucionaba tras las libertades adquiridas durante la II República, volviendo a un sistema que se caracterizaba por un fuerte patriarcado y por el adoctrinamiento religioso de esa época.

Este Patronato estaba amparado desde sus orígenes por el franquismo (recordemos que su presidenta fue Carmen Polo, esposa del dictador) y por la Iglesia católica, una perfecta simbiosis Estado-Iglesia; por lo que es fácil imaginar lo que comenzó a ocurrir desde sus inicios: miles de mujeres-niñas privadas de los más elementales derechos, dominadas, esclavizadas, humilladas y sacrificadas ante un sistema social en donde debían y tenían que servir a la supremacía del hombre.

Lo más incongruente fue que todo esto siguió perdurando diez años después en una supuesta democracia (1975-1985), lo que demuestra la condición de invisibilidad y desprotección que viene padeciendo el hecho de ser mujer en la historia de la humanidad (con excepciones en algunas culturas).

Las cárceles conventuales del régimen

Este funesto Patronato fue una institución cruel, explotadora y, también, encubridora de una mafia para el robo y venta de bebés (se estima, según varios estudios, entre 50.000 a 300.000 criaturas). Todo ello fue el resultado muchas veces de violaciones, un hecho que sigue siendo poco o nada conocido hasta ahora. Eran bebés que fueron arrebatados a sus madres, engañándolas tras el parto u obligándolas mediante extorsión a entregarlos en adopción. De este modo, monjas, médicos y un sistema burocrático corruptamente cómplice hicieron negocio ante la demanda de familias pudientes o pertenecientes a altas clases privilegiadas..

Los objetivos de esta entidad eran que cualquier joven que saliera de la norma moral imperante fuera obligatoriamente almacenada en la red creada por esta institución; una maraña extensa, organizada y bien tupida en donde la Iglesia tuvo un papel principal. Congregaciones como las Oblatas, Adoratrices, órdenes seculares como las Cruzadas Evangélicas y tantas otras, bajo el halo de una reeducación, crearon verdaderas cárceles conventuales para jóvenes, esclavizando, humillando, torturando física y psicológicamente a esas humildes adolescentes, solo porque actuaban o pensaban de forma diferente a lo establecido o a lo que se esperaba de una mujer servil dentro de la inquisitorial moral católica que personalizaba el recién creado régimen franquista.

El estigma de las “descarriadas”

Este Patronato fue nutrido por miles de niñas, adolescentes y mujeres de todos los rincones del Estado español. Había centros en cada provincia, hasta el punto de que en casi todos los pueblos se encontraban las vigilantes de la moral. Estas eran unas señoras de intachable conducta encargadas de patrullar en lugares sospechosos y denunciar a la Guardia Civil a las que creían con actitudes fuera de la norma establecida, las llamadas “descarriadas” o “perdidas”.

También había muchos casos en que estas jóvenes eran denunciadas por sus propios padres como castigo correccional. Así pues, por ejemplo, un buen día podías discutir con tu madre con 14, 16 o 18 años, algo normal en la adolescencia, o llegar tarde a casa, o simplemente llevar la falda más corta de la cuenta, o un beso con un amigo en público, o un cigarrillo, o por un comportamiento rebelde típico en esas edades. Y si esas buenas señoras se enteraban, mandaban a las autoridades competentes a tu domicilio, de tal forma que estas inocentes eran esposadas y sacadas cual delincuente común sin haber hecho nada malo.

De tu casa eras conducida a un Centro de Observación y Clasificación donde se evaluaba física y psicológicamente a la chica detenida. El examen físico no era más que una revisión ginecológica para comprobar el estado inmaculado de la víctima si eras “completa” o “incompleta”. Este detalle era muy importante ya que, si fuera el primer caso, irías a un centro más liviano; si, por el contrario, el sello en tu expediente era de “incompleta”, tu destino final era mucho más duro por inmoralidad religiosa, dentro del esquema del nacionalcatolicismo. Si no eras apta en el examen psicológico (por ejemplo, por la llamada desviación lésbica), eras internada en instituciones mentales conocidos como manicomios.

Explotación bajo el ora et labora

Estos centros religiosos, regidos por el ora et labora (“reza y trabaja”, como camino a la redención pecadora y búsqueda del perdón divino), en el contexto de estas congregaciones, procedían a la tutela de las chicas. Estas órdenes recibían partidas presupuestarias del Ministerio de Justicia del Gobierno central del régimen dictatorial franquista. Además, estas niñas, algunas ya mujeres, eran sometidas a interminables jornadas de trabajo por el que no recibían ninguna remuneración económica, siendo explotadas (sin ninguna cotización profesional) para trabajos manufactureros para el exterior cuyo beneficio se lo llevaban las monjas.

Así, de esta forma, estas jóvenes inocentes, sin derechos laborales, sin poder hablar entre ellas (lo tenían prohibido), sin recibir enseñanza alguna (todo era limpiar y trabajar en talleres orando), sin una buena alimentación, sin cariño, sin una caricia, sin prácticamente ninguna comunicación con el exterior, se criaron miles en aquella España; esa misma España de la que nos llenamos de orgullo cuando ganamos el último Mundial de fútbol, pero sin conocer nuestra penosa memoria histórica que padecieron estas mujeres. Una condición sexual que, por otro lado, forma parte de más del 50% de la población mundial.

Esas niñas y adolescentes, cuando lograban zafarse, escaparse de las garras de aquel cruel Patronato de Protección a la Mujer, eran ya adultas; adultas gravemente marcadas por una mancha invisible, pero imborrable en sus memorias y corazones.

Esas niñas y adolescentes, cuando lograban zafarse, escaparse de las garras de aquel cruel Patronato de Protección a la Mujer, eran ya adultas; adultas gravemente marcadas por una mancha invisible, pero imborrable en sus memorias y corazones

Fue un capítulo duro, durísimo, del cual muchas mujeres hoy aún no tienen constancia, y otras aquellas que niegan la existencia de la dictadura buscando borrar la memoria de lo criminalmente sucedido durante aquellos años.

Actualmente algunas supervivientes están consiguiendo rehacer sus vidas. Otras se quedaron entre aquellos muros decidiendo acabar su sufrimiento suicidándose.

Memoria, verdad, justicia y reparación

Hoy en día de aquellas mujeres, en su gran parte fallecidas, unas por los avatares de la vida y otras por las consecuencias de esa institución caracterizada de una falsa protección, aún quedan muchas que ahora, tras años de luchas internas con su propio yo, y luchas externas con esta sociedad, quieren alzar la voz y piden: memoria, justicia, verdad y reparación.

Para conseguir estos objetivos, actualmente fundan la Asociación para la Memoria y la Reparación de las Supervivientes del Patronato de la Mujer “Las Olvidadas”. Este evento tendrá lugar el próximo día 19 de septiembre en Madrid, en el salón del Ateneo La Maliciosa. Es muy importante que apoyemos esta naciente asociación. Debemos tener en cuenta lo que ellas sufrieron durante aquellos años de encierro, maltrato, esclavización, humillaciones, robos de sus bebés. Fueron marcadas, y esa marca en algunos sitios ha perdurado hasta nuestros días. Además, es hora de que esta sociedad dé un paso al frente, alzando la voz por las que en aquellos momentos no pudieron. Por último, queremos recalcar y reafirmar la importancia de sus objetivos.

Memoria, para que la sociedad no olvide su pasado y así poder evitarlo en el futuro. Pero, al respecto, hay también un peligroso negacionismo de lo ocurrido bajo el régimen dictatorial de Franco; y es que hoy cierta juventud se cree eso de que “con Franco se vivía mejor”, viendo a ignorantes jóvenes mujeres enarbolando la bandera española con el aguilucho.

Verdad, que en la mayor parte de las veces no está respaldada por ninguna documentación legal que, o no fue debidamente registrada, pues no interesaba por oscuros intereses eclesiásticos-políticos, o fue destruida para ocultar las pruebas de lo acontecido.

Justicia, que exigen ellas (y sus familiares y todas las personas que las apoyamos), que sin buscarlo se hallaron sumidas en una vorágine de violencia y sometimiento patriarcal.

Reparación, ya que como hermandad solidaria democrática que somos debemos ayudar a reconstruir sus vidas, por lo que no podemos permitir que estas mujeres, que fueron niñas sin juventud, ni libertad, ni alegría (reprimidas, explotadas, violadas), hoy malvivan con ínfimos recursos mientras sufren grandes secuelas físicas y psíquicas que arrastran desde aquella represión; un dolor que hoy se acrecienta en su vejez y que nuestra actual administración democrática debe compensar.

Por todo ello debemos reivindicar la gran labor que hoy protagonizan estas valientes mujeres por recuperar este capítulo de nuestra memoria histórica, difundiendo la presentación de esta Asociación este 19 de septiembre, día que debiera ser reseñable en vuestra agenda por su trascendencia en el movimiento memorialista español. En conclusión: esta asociación nace de niñas, adolescentes, hoy adultas, que fueron violadas en sus derechos humanos, soportando un gran dolor en silencio por el yugo franquista imperante que diseñó el Patronato de Protección a la Mujer; una depravadora unión entre el patriarcado machista y la moralidad puritana para el esclavismo físico y lavado mental de la mujer y de la sociedad en general.

Advertir que esta asociación que actualmente nace, Las Olvidadas, no es victimista, pues aúna mujeres supervivientes que aquí y ahora están empoderadas para luchar unidas por la reclamación de sus derechos; las víctimas son las que ya no pueden hablar, muertas por secuelas y suicidios. Un gran beso para todas las que están, y un gran abrazo para las que, sin poder ya estar presentes, vivirán en el recuerdo de nuestros corazones.