diumenge, 7 de juny del 2026

La batalla de las víctimas del Patronato por acceder a sus expedientes: "Es nuestra historia"

 https://www.infolibre.es/igualdad/batalla-victimas-patronato-acceder-expedientes-historia_1_2201046.html


Las congregaciones religiosas responsables de la reclusión de niñas durante el franquismo y la democracia siguen guardando documentos bajo llave

Un grupo de niñas del centro provincial de Sevilla perteneciente al Patronato de Protección a la Mujer.

En un documento escrito a mano, con tinta azul y letra menuda, las monjas Adoratrices decían de Pilar que era una "joven de familia normal y buena moralidad", que presentaba una "conducta irregular" sin ningún "desliz moral", pero moviéndose con "cierta independencia", regresando "tarde a casa" y tratando con "chicos melenudos". Ese fue el motivo por el que acabaría internada en el Patronato de Protección a la Mujer. Aquel escrito, fechado en octubre de 1970, es uno de los pocos que han llegado a manos de las supervivientes. Hoy, tanto ellas como las investigadoras que siguen el rastro de esta opaca institución piden que las congregaciones religiosas hagan públicos todos los archivos a su disposición. Es una cuestión de justicia, reclaman, pero también la única forma de que mujeres como Pilar puedan escribir su historia.

Podemos ha solicitado, con motivo de la visita del papa León XIV a España, la entrega de toda la documentación en poder de las congregaciones religiosas que gestionaron los centros del Patronato durante más de cuatro décadas, así como todos los archivos relacionados con el robo de recién nacidos.

Es una de las reclamaciones que llevan formulando las supervivientes desde que dieron el paso de verbalizar sus relatos de violencia mientras estaban encerradas en la institución franquista, operativa hasta mediados de los 80, ya en democracia. "Las congregaciones establecieron el compromiso público de que nos lo iban a entregar, pero no lo han hecho". Habla Consuelo García del Cid, víctima del Patronato y una de las primeras mujeres en investigar y compartir públicamente lo sucedido en los centros.

En junio del año pasado, la Conferencia Española de Religiosos (Confer) celebró un acto de perdón a las víctimas, en el que se cerraron distintos compromisos. Los religiosos dijeron entonces estar dispuestos a "esclarecer la verdad" con la "máxima transparencia y colaboración", ofreciendo respuesta a quienes "buscan conocer su historia personal". Prometieron también llevar a cabo una "revisión histórica y análisis crítico" de lo sucedido, impulsando una "reflexión hacia el interior" de sus archivos para poder "analizar con objetividad el impacto del Patronato de Protección a la Mujer" en la propia historia de las congregaciones.

Hace casi un año de aquello y las supervivientes siguen esperando. "Las Misioneras de María Ianua Coeli nos dijeron que cuando entró en vigor la Ley de protección de datos, compraron una trituradora de papel y destruyeron todo. Las Adoratrices nos han dado algún documento suelto, con fechas de entrada y salida. Y las Hijas de la Caridad ni contestan a nuestros correos", afirma García del Cid. "¿Se están burlando de nosotras?", se pregunta.

La víctima insiste en que el acceso a los expedientes serviría para "demostrar cuánto tiempo" permanecieron en los centros, probar el "trabajo gratis" que allí se desempeñaba y los detalles de "un sistema penitenciario oculto" que pasó desapercibido durante demasiado tiempo. "Para muchas de nosotras, nuestras vidas y nuestro futuro estuvieron marcados por el paso por estos centros", clama García del Cid. "Es nuestra historia".

La pieza fundamental

Si alguien sabe bien el valor de los expedientes, son las investigadoras que desde hace años han tratado de arrojar luz sobre las raíces de los reformatorios franquistas. Una de esas personas es María Palau, coautora de Inmaculada. La muerte que precipitó el final del Patronato (Libros del K.O., 2026). "Esa documentación es privada y por tanto tenemos un acceso prácticamente imposible, aunque es una pieza fundamental del puzle porque nos permitiría completar el discurso de los verdugos, un discurso patriarcal, misógino e impregnado de nacionalcatolicismo, pero que nos ha permitido ir uniendo puntos para dibujar esa verdad", sostiene la periodista en conversación con infoLibre.

A su juicio, el acceso a los archivos es clave no solo para recuperar la historia del Patronato de Mujeres, sino también para dar forma a los muchos relatos individuales de las supervivientes. Cuando las congregaciones se resisten a compartir los expedientes, en realidad les están "negando gran parte de su identidad", lamenta la escritora. 

Coincide Carmen Guillén, autora de Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer (Planeta, 2026). "En esta historia hay un vacío documental", expone al otro lado del teléfono. Lo sabe a ciencia cierta: la doctora en Historia Contemporánea lleva más de diez años buceando en las escasas fuentes documentales existentes para tratar hacer memoria en torno al Patronato. 

Guillén cree fundamental crear una comisión oficial de investigación que implique "la apertura total de los archivos, incluidos los eclesiásticos". La historiadora subraya que la Junta Nacional del Patronato conservaba hasta 1.186 cajas de documentación, pero una inundación sufrida en el archivo donde almacenaban redujo aquella cifra a 31. Las investigadoras han tenido siempre que "bucear en los márgenes" para construir el relato de lo allí sucedido. Acceder a los archivos y expedientes, clama la experta, "ayudaría a cubrir muchos huecos en esta historia". 

España tiene un espejo en el que mirarse: Irlanda. Las llamadas Lavanderías de las Magdalenas fueron instituciones gestionadas por congregaciones religiosas a las que iban a parar niñas y adolescentes pobres, en situación de vulnerabilidad o simplemente ajenas al orden moral dominante. Irlanda ha desarrollado políticas públicas de memoria y reparación hacia las víctimas, investigando lo sucedido, compensando económicamente a las supervivientes y reconociendo su responsabilidad en la violencia que recayó sobre ellas. 

Trabajos forzados y robo de bebés

Aunque las supervivientes han sido reconocidas como tal, las investigadoras creen que hacen falta más pasos hacia una reparación real del daño. "Los símbolos son importantes y ellas lo vivieron como una especie de acto de catarsis colectiva, pero es preciso un cambio en la Ley de Memoria Democrática para incluir oficialmente una reparación económica", asiente Guillén. "Les partieron la vida, condicionaron su futuro y no les dejaron estudiar", denuncia.

En este extremo se detienen todas las voces consultadas. "Muchas compañeras están al borde del desahucio, mientras las congregaciones siguen funcionando en terrenos regalados por el dictador", destaca García del Cid.

Las niñas internadas en aquellos centros fueron explotadas laboralmente, desarrollando trabajos forzados y sin remunerar como tónica general. Las víctimas también piden que se reconozcan esas labores como años cotizados, para lo que es preciso el acceso a los expedientes y a los libros de contabilidad, esclareciendo así las ganancias obtenidas. Y en ese sentido, demandan también una "investigación sobre las empresas que se beneficiaban con el trabajo forzado de las internas". 

Aquellas mismas niñas que ingresaban por desviarse de la doctrina de la época no solo fueron vejadas, explotadas y violentadas, sino que muchas de ellas llegaron embarazadas y nunca más volvieron a saber nada de sus bebés. "Dentro del complejo entramado institucional que generó el Patronato de Protección a la Mujer, pocos espacios resultan tan difíciles de abordar como los centros maternales", escribe en su libro Carmen Guillén. A medida que el alcance de la institución fue extendiéndose, la "atención a mujeres solteras embarazadas se consolidó como una de sus áreas centrales". Y en ese contexto se produjeron, escribe la historiadora, "procesos de adopciones forzadas y separación sistemática entre madres e hijos".

Un fenómeno que no es exclusivo del Patronato. "El robo de recién nacidos se desarrolló a través de múltiples elementos institucionales y sociales que funcionaron de forma continuada desde la Guerra Civil hasta la década de los 90", expone la investigadora, con "maternidades, hospitales y clínicas privadas" como los "escenarios principales de este proceso", mientras que los registros civiles "jugaron un papel crucial en la legalización del delito al permitir la inscripción fraudulenta de los recién nacidos como hijos biológicos de otras familias". Lo que Guillén llama "arquitectura de la desaparición" fue sostenido por "médicos, religiosas y funcionarios", quienes garantizaron "la eficacia del robo y también su ocultamiento durante décadas".

Las expertas creen que en lo que respecta a los bebés robados, todo está por hacer. Piden la aprobación de una ley nacional y bancos de ADN para la identificación de los niños y niñas "robados en las maternidades del Patronato" y arrancados también "en otras maternidades públicas y privadas".

Una mirada al presente

Las niñas encerradas por la dictadura y olvidadas por la democracia alzan la voz: "Me machacaron viva"

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Las batallas pendientes tienen, en realidad, mucho que ver con el presente. Porque aquellas dinámicas que han sido normalizadas e ignoradas durante décadas, tienen impacto todavía hoy. Lo explica Guillén: es importante, a su juicio, revisar todas las situaciones actuales que puedan seguir "reproduciendo esquemas basados en misoginia y discriminación por razón de etnia, condición social o discapacidad", especialmente ligadas con "retiradas de custodia, con las madres protectoras y con la violencia vicaria". Eso conlleva, en muchos casos, la vigilancia de los "centros regentados por las mismas órdenes religiosas que atienden a mujeres en situaciones de especial vulnerabilidad", destaca la escritora. 

Palau recuerda que la estela de la institución no desapareció con la extinción de los centros, sino que hábilmente se valió de la desmemoria para ir tomando otras formas. "Esas monjas siguen ocupando los mismos espacios. No se hacen cargo de internas, pero sí de mujeres en situación de vulnerabilidad y tenemos indicios que nos llevan a pensar que el trato puede estar siendo similar". 

La periodista entiende que transformar el sistema de servicios sociales supone "un trabajo enorme", pero también cree que es clave ir dando pasos hacia otro modelo. Un primer impulso puede estar en revisar los requisitos que permiten a las congregaciones acceder a fondos públicos, para establecer la imposibilidad de acceder a ayudas públicas mientras no faciliten toda la documentación de la que disponen.

En busca de los fusilados de la 'Saca del tío resucitado' por el franquismo en Huecas 90 años después

 https://toledodiario.es/en-busca-de-los-fusilados-de-la-saca-del-tio-resucitado-por-el-franquismo-en-huecas-90-anos-despues/


La Asociación Manuel Azaña investiga una ejecución franquista ocurrida en el cementerio de Huecas en noviembre de 1936. Entre las ocho víctimas estaba Victoriano Bautista Félix, que logró sobrevivir tras desmayarse en el momento del fusilamiento


Hay historias que parecen imposibles hasta que alguien empieza a tirar del hilo. La de Victoriano Bautista Félix, vecino de la localidad toledana de Fuensalida, es una de ellas. El 7 de noviembre de 1936 fue conducido junto a otros siete vecinos hasta el cementerio de Huecas (Toledo) para ser fusilado por falangistas en los primeros compases de la represión franquista en la provincia de Toledo. Todos fueron dados por muertos. Pero Victoriano sobrevivió.

Noventa años después, la Asociación Manuel Azaña trabaja para localizar los restos de las otras siete víctimas de aquella ejecución extrajudicial, conocidas hoy como los integrantes de la denominada 'saca del tío Resucitao', un episodio que mezcla memoria histórica, tradición oral y una de las historias más insólitas de la Guerra Civil en la provincia de Toledo.

La investigación comenzó cuando familiares de una de las víctimas se pusieron en contacto con la asociación para buscar a una mujer desaparecida en aquellos días de noviembre de 1936. Fue entonces cuando apareció el nombre de Victoriano.

"Nuestro objetivo no era el tío Resucitao. Es una historia paralela que surge cuando estamos buscando a las personas que fueron fusiladas", explica Ignacio Cabello, investigador de la Asociación Manuel Azaña. "Buscando a una persona concreta, cuya familia quería encontrar a su abuela, nos pusimos sobre la pista de Victoriano".

A partir de ahí comenzó un trabajo que se ha prolongado durante más de un año. Los investigadores rastrearon inscripciones tardías en el Registro Civil de Fuensalida, reconstruyeron las desapariciones producidas en torno al 7 de noviembre de 1936 y contactaron con descendientes de las víctimas, entre ellos familiares de Victoriano Bautista Félix.

Victoriano Bautista Félix (foto facilitada por la familia). Fuente: Asociación Manuel Azaña

Una noche de lluvia y viento

La historia sitúa la ejecución en el interior del cementerio de Huecas. Toledo había caído en manos de las tropas sublevadas apenas unas semanas antes y la represión contra quienes permanecieron en los pueblos ocupados se había intensificado.

Aquella tarde fueron sacadas de Fuensalida ocho personas. Según la reconstrucción realizada por la asociación, el tiempo era adverso: llovía y soplaba un fuerte viento. Los detenidos fueron atados entre sí y conducidos hasta el cementerio.

Lo que ocurrió después ha sobrevivido gracias al relato que el propio Victoriano transmitió durante décadas a su familia. "Él lo contó. Se desmayó", resume Cabello. Según esa versión, Victoriano perdió el conocimiento justo cuando el pelotón abrió fuego.

Cayó al suelo antes de que los disparos le alcanzaran y quedó tendido junto a los cuerpos de sus compañeros. "Cuando despertó empezó a llamar a los demás. Iba atado a un hombre y a una mujer. Nadie contestaba", relata el investigador.

Con los dientes consiguió soltarse de las ligaduras. Después saltó la tapia del cementerio y recorrió los pocos kilómetros que separan Huecas de Fuensalida. Se cubría con la toquilla de una de las mujeres asesinadas aquella noche, Antonia Álvarez Félix.

Del escondite al apodo que marcó a una familia

De vuelta en su casa, Victoriano permaneció oculto durante un tiempo con la ayuda de su esposa, María Hernández Sánchez-Vallejo. Vivió escondido en un altillo hasta que una vecina lo descubrió a través de una ventana y lo denunció.

La Guardia Civil acudió a detenerlo. Entonces contó lo sucedido y pidió clemencia para él y su familia. Contra todo pronóstico, le perdonaron la vida. A partir de ese momento comenzó a ser conocido en Fuensalida como 'el tío Resucitao', un sobrenombre que acabaría acompañando también a sus descendientes.

"La historia era muy conocida en el pueblo. Es una historia que se contaba en Fuensalida", señala Cabello. Victoriano vivió el resto de su vida bajo el franquismo. Falleció por causas naturales en 1979, cuatro años después de la muerte de Franco, y está enterrado en Madrid.

Victoriano Bautista Félix junto a su mujer (foto facilitada por la familia). Fuente: Asociación Manuel Azaña

Una reclamación laboral que acabó en una saca

La investigación también ha permitido reconstruir las circunstancias que pudieron situar a Victoriano en el punto de mira de los represores. Según la documentación y los testimonios recopilados, trabajaba como jornalero y pequeño propietario.

En una ocasión sufrió un accidente laboral en una bodega al cortarse un pie con un cristal. Durante su convalecencia reclamó una compensación económica para poder mantener a su familia. "Reivindicó que le pagaran por haberse cortado porque la herida le impedía trabajar. Desde entonces quedó señalado por haber hecho una reclamación laboral", explica Cabello.

A juicio de los investigadores, ese conflicto pudo contribuir a que fuera incluido en la saca organizada por falangistas locales en noviembre de 1936.

Buscar a quienes no regresaron

Más allá de la historia excepcional de Victoriano, el objetivo de la Asociación Manuel Azaña es localizar a las siete personas que sí murieron aquella noche y cuyos restos continúan desaparecidos.

La entidad trabaja por encargo de la Dirección General de Atención a las Víctimas, dependiente del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, para ubicar la fosa en el cementerio de Huecas y proceder a la exhumación de los cuerpos.

"Sabemos que la fosa está en Huecas por distintas fuentes y por la tradición oral", señala Cabello. La intención es recuperar los restos, identificarlos mediante técnicas científicas y entregarlos a sus familiares.

Casi nueve décadas después, la investigación ha devuelto a la actualidad una historia que parecía destinada a desaparecer entre los recuerdos familiares. La del hombre al que fusilaron y sobrevivió. Pero también la de quienes fueron asesinados junto a él y siguen esperando ser encontrados.

Impactos de fusilamientos en la tapia del cementerio de Huecas / Imagen de de Roberto Félix García. Fuente: https://vestigiosguerraciviltoledo.blogspot.com/

Mirar al verdugo: 1.500 nombres para reconstruir la represión franquista en la Comunitat Valenciana

 https://www.elperiodicomediterraneo.com/comunidad-valenciana/2026/06/06/web-1-500-nombres-militares-represion-franquista-guerra-valenciana-131068715.html

Tras décadas intentando localizar y recuperar los restos de los fusilados, familias e investigadores ponen ahora el foco en quienes participaron en los consejos de guerra, identificados en una página web que recopila sus nombres

Página web articulo238.org que recoge los nombres de más de 1.500 personas.

Página web articulo238.org que recoge los nombres de más de 1.500 personas. / L-EMV

Isabel Olmos

Isabel Olmos 

València

El pasado 2 de mayo, Levante-EMV publicaba por primera vez el rostro del hombre que presidió el consejo de guerra que envió a la muerte al prestigioso médico, político y rector de la Universitat de València, Joan Peset Aleixandre. Llegar hasta una imagen pública del teniente coronel Óscar Boán Callejas llevó su tiempo, pero permitió saber qué aspecto tenía y quién era este militar que sentenció a morir en el paredón no solo a esta figura tan relevante de la sociedad valenciana y española, sino también, según la información acreditada hasta el momento, a un mínimo de 80 personas más en los distintos consejos de guerra que presidió durante su paso por territorio valenciano.

Pero Boán no fue el único. Decenas de militares de alta graduación recalaron en la Comunitat Valenciana desde abril de 1938, con la toma de las comarcas del interior de Castelló, y permanecieron incluso varios años después del fin de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, para presidir o formar parte de muchos de los tribunales militares articulados para ajustar cuentas con los vencidos. Aunque la mayoría solo estuvo un par de años, su firma aparece estampada en miles de expedientes de juicios sumarísimos que acabaron con condenas a muerte. Gregorio González López, Camilo Lloveras Merino, Óscar Boán Callejas, Francisco Gómez Marín, Manuel Batlle, Álvaro Reyero, Pedro Peñarredonda Samaniego o Camilo Figueras Luna presidieron aquella "farsa judicial", en palabras del magistrado valenciano Joaquim Bosch, mediante la cual el régimen de Franco "buscaba dotar de una escenografía supuestamente jurídica" lo que, en realidad, era "un proceso de eliminación del oponente".

El teniente coronel Óscar Boán Callejas y Joan Peset Aleixandre, a quien condenó a muerte.

El teniente coronel Óscar Boán Callejas y Joan Peset Aleixandre, a quien condenó a muerte. / J. Calvo/L-EMV

Durante años, familias e investigadores han puesto el foco, por necesidad, en recuperar los restos de los represaliados, en muchas ocasiones sin saber siquiera cuál era la ubicación exacta de su enterramiento tras décadas de silencio. Pero desde hace algunos años crecen las voces que reclaman mirar también hacia los verdugos, los perpetradores y todas aquellas personas que formaron parte activa del aparato represivo franquista. Los colaboradores necesarios.

www.articulo238.org

Una de estas voces es la del investigador valenciano Vicente Muñoz Gimeno, que hace pocas semanas publicaba una página web —articulo238.org— en la que, por primera vez, se incluyen datos e identidades de los participantes en tribunales de auditoría de guerra y del Cuerpo Jurídico Militar entre los años 1939 y 1945. Muñoz explica que la web que acaba de impulsar "tiene un carácter exclusivamente documental e histórico" y que su objetivo es recopilar información histórica "extraída literalmente de fuentes oficiales públicas sobre miembros que formaron parte de tribunales declarados ilegítimos por la Ley de Memoria Democrática 20/2022".

La web articulo238.org nació a raíz de la lectura en Levante-EMV de la historia de Trinidad Garrigues Ortí, una vecina de Torrent de 35 años, ama de casa y madre de tres hijos, que fue sentenciada a muerte y fusilada en el Terrer de Paterna. "Esa necesidad de querer saber qué pasó, quién pudo juzgarla tan injustamente con un castigo tan desproporcionado o quiénes fueron esos déspotas impulsó una búsqueda individual para contrastar la información aparecida en la prensa y conocer la verdad", explica Muñoz. El artículo 238 del antiguo Código de Justicia Militar "fue la herramienta legal principal para justificar condenas masivas a muerte por 'rebelión', invirtiendo completamente los términos: los sublevados se presentaban como defensores del orden y los leales a la República como rebeldes". Muñoz, nieto de un represaliado y sobrino nieto de un desaparecido en el frente, señala que actualmente la página incluye más de 1.500 registros de militares que formaron parte de estos tribunales. Gracias a la unificación de nombres, fechas, graduaciones, destinos y otros datos en un mismo espacio de consulta, es posible reconstruir expedientes, actas y sentencias.

Pagar por saber de tu familiar

Si para los investigadores recabar información era —y sigue siendo— una odisea, para las familias, desconocedoras de dónde dirigirse y cómo hacerlo, lo es todavía más. "Fue todo muy complejo", recuerda Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma Fosas de Paterna, al rememorar su propia experiencia. "Era el año 2016 y nos dijeron que, para empezar, necesitábamos el juicio sumarísimo. Nosotras no sabíamos ni qué era eso", explica. "Llamamos al Ministerio de Defensa y allí nos dijeron que los expedientes no estaban digitalizados y que teníamos que ir a Madrid en persona. Y allí nos fuimos. Una vez en el archivo, la sorpresa fue que solo nos dejaban fotocopiar 20 páginas por persona. Nosotros íbamos a por los expedientes de mi abuelo, José Orts, que había sido concejal de Meliana y al que habían fusilado, y también a por el de mi abuela, Asunción Granell, que había sido encarcelada. Como éramos tres personas, pudimos obtener 60 páginas. Y además había que pagarlas, hoja por hoja. Hay familias que han desembolsado más de 200 euros por el expediente de su familiar".

Primera página del sumario de Trinidad Garrigues, en la imagen de la derecha.

Primera página del sumario de Trinidad Garrigues, en la imagen de la derecha. / L-EMV

A partir de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática de 2022, la copia de muchos documentos ya es gratuita, pero la espera para recibirlo supera los muchos meses. Eso, siempre que el estado de conservación lo permita, ya que la riada de 1957 destrozó buena parte de ellos y algunos solo pueden consultarse in situ. Porque la digitalización y la conexión entre los archivos españoles continúan siendo la gran asignatura pendiente. "En cumplimiento del espíritu de la Ley de Memoria Democrática, las administraciones deberían impulsar una digitalización masiva y el acceso online a los expedientes civiles y militares dispersos en innumerables archivos históricos, diputaciones y ayuntamientos", reivindica Muñoz.

Los archivos, todavía un fortín

En la misma línea se pronuncia Juan Luis Porcar, del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló, un equipo multidisciplinar con más de 20 años de trabajo en las comarcas de la Comunitat Valenciana. Aunque en los últimos años se ha progresado en el acceso a los archivos de diferentes organismos, en el ámbito estatal "sigue siendo difícil consultar los distintos archivos militares, como el Archivo General Militar de Madrid, donde se conservan todos los procedimientos militares sumarísimos incoados en el País Valenciano contra los vencidos de la Guerra Civil y de los que no disponemos de copia en nuestro territorio. Tampoco conocemos ni tenemos acceso a toda la documentación relativa a valencianas y valencianos depositada en los archivos militares de Guadalajara y Ávila", explica Porcar.

Todavía sigue siendo difícil consultar los archivos militares, donde hay mucha información de valencianos y valencianas

Del mismo modo, añade el también profesor de la Universitat Jaume I de Castelló, "todavía no disponemos del fondo documental valenciano conservado en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca de forma digitalizada o en copia en nuestro territorio. Ningún gobierno autonómico ha sido capaz de resolver esta anomalía, pese a tratarse de una documentación que nos fue arrebatada como botín de guerra".

'No hace tanto': las redes sociales que llegan a los más jóvenes

"La memoria democrática tiene que llegar al máximo de gente, y la juventud es clave. Por eso hay que estar en TikTok, en Instagram, en X o donde haga falta", me explicaba hace poco un veterano luchador por los derechos humanos en València. Saltar la barrera generacional, adaptar el lenguaje y contar lo sucedido a chicos y chicas de entre 18 y 30 años es lo que ha logrado Pilar, una historiadora del arte de 27 años que, en pocos meses, ha conseguido que su cuenta, 'No hace tanto', se convierta en todo un referente a la hora de explicar algunos de los episodios más oscuros de nuestra historia con mensajes contundentes. "Lo que empezó como un proyecto pequeño para poner mi granito de arena contra el olvido ha terminado convirtiéndose en algo que no me esperaba para nada. A partir del momento en que el canal cogió un poco más de difusión y fuerza, he visto cómo mucha gente ha empezado a perder el miedo y a hablar abiertamente de memoria histórica en sus propias redes", explica Pilar, quien siente que, entre ella y otros creadores de contenido jóvenes que se han sumado tras su proyecto, han ayudado a "romper un tabú" y a demostrar que el público joven "sí tiene ganas de conocer la historia real de su país, con sus luces y sus sombras".

Con la gente joven también trabaja a diario Carlos López Olano, vicerrector de Comunicación, Participación y Transparencia de la Universitat de València, quien hace años creó el proyecto El Mur de la UV para abordar la memoria histórica con los alumnos a través de una iniciativa docente. "Nuestro objetivo es que aquello que durante tantos años permaneció enterrado y oculto saliera a la luz y pudiera conocerse a través de los trabajos de los estudiantes", explica el también profesor de Comunicación, quien asegura haber detectado en los últimos años "una cierta reticencia por parte de los alumnos, además de un gran desconocimiento que llega al punto de que muchos apenas saben quién fue Franco. Hay que animarlos a participar porque hemos detectado un desinterés patente entre la gente joven".