El telegrafista Francisco Cano Alcaraz y 'el carnicero de Sevilla' mantuvieron un tenso duelo en las ondas durante toda la Guerra Civil, con burlas, amenazas y provocaciones que acabaría con el responsable de Radio Torrente ante al paredón de Paterna
«¡Hundiremos a la canalla fascista! ¡Anda que tomarán Madrid!». Quien habla es Francisco Cano Alcaraz, un telegrafista valenciano que, durante la Guerra Civil, se enfrentó a cara de perro al general franquista Gonzalo Queipo de Llano, convirtiéndose en todo un ídolo para los radioyentes . Lo hacía desde Chusma fascista, un programa de Radio Torrente en el que ridiculizaba a los militares sublevados y especialmente a Queipo de Llano, cuya afición a la bebida criticaba con frecuencia, hasta el punto de llamarlo «general borrachín». Este, que había convertido sus alocuciones en una herramienta de propaganda franquista y amenazas contra los , acabó respondiéndole desde Radio Sevilla.

Francisco Cano Alcaraz en una de sus intervenciones en Radio Torrente. / Torrent en Blanco y Negro
Francesc Martínez y Alfred Ramos recuperaron aquella guerra particular entre los dos locutores en Temps de foscor. La premsa de l'Horta Sud en el franquisme (1939-1975) y también la vida y muerte de Cano. El locutor, conocido también como el «Telegrafista de Torrent», había nacido en València en 1894, era funcionario de Telégrafos, radioaficionado y de ideas socialistas. En 1930 se instaló en , donde tenía una emisora de onda corta, EA5AD, junto a su pareja, Natalia Regolf, una de las primeras mujeres radioaficionadas de España.
Tras el golpe de Estado de los militares el 18 de julio de 1936, aquella estación, autorizada desde 1935, quedó bajo control republicano. Cano fue nombrado responsable, se ampliaron las instalaciones y el Gobierno destinó tres telegrafistas especializados. Dos milicianos vigilaban el edificio y hasta se modificó el recorrido del autobús València-Carlet para que no pasara demasiado cerca. Además de emitir, Radio Torrente servía para escuchar y detectar comunicaciones enemigas.

Noticia de 'El Mercantil Valenciano' sobre la inauguración de Radio Torrente. / El Mercantil Valenciano
«¡Vamos ya, borrachín!»
Las burlas de Francisco Cano llegaron hasta Sevilla. Una de las presentaciones de Chusma fascista comenzaba: «Aquí Radio Torrente. El pueblo de las escobas para barrer a los fascistas. Ohé, ohé. Habla Torrente EA5AD al servicio del pueblo. ¡Vamos ya borrachín!». Queipo de Llano llegó a protestar desde sus micrófonos: «El telegrafista de Torrente ese, ha dicho que no tomaremos Madrid, pues sí que tomaremos Madrid». A aquellas palabras respondía Cano con la frase que abre esta historia. El intercambio fue recordado años después por José María Cruz Román, locutor de Unión Radio durante la guerra.
El 4 de agosto de 1936, Queipo de Llano, conocido como el 'carnicero de Sevilla' por su extrema crueldad dedicó parte de su intervención a la emisora valenciana. «Hoy hay una noticia que me ha hecho reír», comenzó antes de referirse a Radio Torrente y al «gobierno enchufista-marxista» que, según afirmaba, se había refugiado en la localidad. Acusó a la emisora, junto a Unión Radio Madrid y Radio España, de difundir falsedades y amenazó con que el peligro acabaría pasando sobre ellos «como una apisonadora». La alocución fue recogida por Ian Gibson en Queipo de Llano. Sevilla, verano de 1936.

Queipo de Llano frente a los micrófonos de Radio Sevilla. / Wikimedia Commons
El general volvió a mencionar la emisora torrentina el 13 de agosto, esta vez por una intervención de Diego Martínez Barrio, y tras la conquista franquista de Málaga, en febrero de 1937, lanzó otra provocación contra Cano: «Cano, te voy a enviar una caja de gambas a ver si revientas».
Radio Torrente también interceptaba comunicaciones franquistas, elaboraba informes para organismos republicanos y mantenía enlaces con Madrid, Barcelona y Tánger, incluidos mensajes cifrados. El hijo de Cano, Francisco Cano Regolf, de dieciséis años al comenzar la guerra, colaboraba en las tareas de radioescucha. La emisora difundía noticias en francés, italiano y alemán, además de programas para América Latina, y recibía correspondencia de oyentes de Europa, Estados Unidos y Australia.
Detenido en Barcelona y fusilado en Paterna
Con la derrota republicana, Cano intentó marcharse a México, pero acabó refugiado en Barcelona con documentación falsa, donde sobrevivía vendiendo juguetes. Su detención fue fortuita: unos falangistas de Torrent que habían viajado a la ciudad para localizar a Francisco Mares Sánchez, líder de la CNT de Torrent huido, se encontraron con Cano en un bar y lo detuvieron. Aquel encuentro casual acabaría sellando el destino de los dos hombres.

Noticia de su captura en Barcelona junto a Francisco Mares. / Torrent Histórica

Expediente penitenciario de Francisco Cano Alcaraz, una vez detenido. / Arxiu del Regne
Cano fue sometido a un consejo de guerra acusado de adhesión a la rebelión. En el procedimiento se utilizaron contra él sus intervenciones radiofónicas, las burlas dirigidas a Queipo de Llano y las actividades de información desarrolladas por la emisora durante la guerra. Fue condenado a muerte y fusilado el 20 de agosto de 1941 en el , junto a Francisco Mares. Ambos fueron enterrados en la misma sepultura. La represión no terminó con su muerte: su familia perdió la vivienda y su esposa quedó sin pensión de viudedad. Hubieron de pasar 56 años para que, en 1997, sus restos fueran trasladados al cementerio de Torrent, el pueblo desde el que aquel telegrafista había osado desafiar por las ondas a uno de los generales más temidos del franquismo.

El periodista de 'El Mercantil Valenciano' Hernández Zafrilla, habló para el 'proletariado'
La importancia que llegó a alcanzar Radio Torrente quedó patente el 24 de octubre de 1936, cuando El Mercantil Valenciano dedicó una amplia crónica a la inauguración oficial de las nuevas instalaciones de la emisora de Francisco Cano Alcaraz. Al acto acudieron destacadas autoridades políticas, entre ellas el alcalde de València, José Cano Coloma, y el gobernador civil, Zabalza, además del concejal Francisco Bataller, en representación del Comité Popular de Torrent, y Francisco Mares, delegado de la CNT. También estuvo presente Hernández Zafrilla, periodista de El Mercantil Valenciano, que tuvo ocasión de dirigirse a los oyentes - al 'proletariado' según sus propias palabras- desde el micrófono de Cano en representación del Sindicato Profesional de Periodistas de la UGT.
«Camaradas de todo el mundo», comenzó su intervención Hernández Zarrilla, antes de recordar que no era la primera vez que hablaba desde aquella emisora. El periodista aprovechó las ondas para enviar un mensaje a quienes combatían en el frente y a quienes permanecían en la retaguardia: «Camaradas de la vanguardia que os cubrís de gloria, luchando por la libertad, seguid en vuestra acción». También intervino la actriz Irene Barroso, que leyó un texto del premio Nobel Jacinto Benavente, mientras que el delegado jefe de Telégrafos, Hilario Genovés, elogió públicamente la labor de Cano. El alcalde Cano Coloma y el gobernador Zabalza pronunciaron sendas alocuciones dirigidas al proletariado internacional. Fue precisamente Francisco Cano Alcaraz quien cerró el acto agradeciendo el homenaje y saludando a sus «amigos los radioescuchas de todo el mundo». La crónica dejaba constancia del reconocimiento que había alcanzado aquel telegrafista que, desde una emisora de Torrent, había conseguido hacerse escuchar mucho más allá de su ciudad.


