dissabte, 6 de juny del 2026

Nous recherchons les familles des marins de l’Andutz Mendi morts, disparus, survivants qui constituaient l’équipage de ce bateau de commerce de la République espagnole

 


Communiqué

 

Nous recherchons les familles des  marins de l’Andutz Mendi morts, disparus, survivants qui constituaient l’équipage de ce bateau de commerce de la République espagnole canonné par un ou plusieurs sous marins franquistes dans les eaux territoriales françaises au large du Grau du Roi (Gard) le 29 juillet 1937.

Cette investigation  menée par ASEREF qui s’implique depuis plusieurs années à l’hommage qui leur est rendu  a pour but  de réunir les familles pour le 90ème anniversaire de l’attaque du bateau par les fascistes qui aura lieu en juillet 2027. Nous ne disposons pas des noms des 14 disparus hormis Emilio de Murga  dont nous avons le contact avec la famille


Noms des marins décédés (muertos) lors de l’attaque

Nilo Jayo Andriozala 16 ans

Francisco Carnean 26 ans

Aurelio de la Torre 23 ans

Esteban Gallardo Garcia 41 ans

Manuel Garcia 29 ans

Juan Garcia Gonzalez  62 ans

Manuel Horta 39 ans

Juan Larrazabal 16 ans

Bernardo Pico Martinez 50 ans

Un inconnu


Noms des rescapés/supervivientes

Capitaine Abdulio Castel 54 ans

1er maquinista  José Leguina 36 ans

Mayordomo Anselmo Priets 42 ans

Engrarador José Garcia 32 ans

Fogonero José Ramos 32 ans

Fogonero ramon Marino 37 ans

Marmiton Antonio Sandre 16 ans

Mozo José Pinara  32 ans

Marinero Fernando Ramos 27 ans

                                     Fogonero José Martinez 35 ans (blessé puis décédé à Arles)

 

 

Buscamos a las familias de los marineros del Andutz Mendi muertos, desaparecidos y supervivientes que formaban la tripulación de este barco comercial de la República Española, acorralado por uno o varios submarinos franquistas en aguas territoriales francesas frente al Grau du Roi (Gard) el 29 de julio de 1937.

Esta investigación llevada a cabo por ASEREF, que se ha involucrado durante varios años en el homenaje que se les rinde, tiene como objetivo reunir a las familias para el 90 aniversario del ataque al barco por los fascistas que tendrá lugar en julio de 2027. No tenemos los nombres de los 14 desaparecidos, excepto Emilio de Murga, de cuya familia tenemos el contacto

 

 


 

Cordialement

 

 

Eloy Martinez Monegal

Président d'ASEREF

tel  00 34 675 67 41 22

                675 67 41 22


Contacto: eloimartinez34@gmail.com

 

Invitación al acto "Franquismo colonial: Represión franquista en Guinea Ecuatorial y perspectivas de reparación". Próximo 17 de junio a las 19h en la antigua cárcel Modelo de Barcelona.

 Estimadas/os,

 

Os escribo para invitaros al acto "Franquismo colonial: Represión franquista en Guinea Ecuatorial y perspectivas de reparación", organizado por Irídia, que tendrá lugar el próximo 17 de junio a las 19h en la antigua cárcel Modelo de Barcelona.

 

En la sesión se presentará la nueva línea de investigación memorialista que Irídia ha puesto en marcha este año, centrada en las violencias coloniales del franquismo en Guinea Ecuatorial y la impunidad al respecto que persiste hasta hoy. Participarán Celeste Muñoz, profesora especializada en memoria y sistemas coloniales en África (UNED/EUROM), y Kopesese - Edmundo Sepa Bonaba, sociólogo e investigador independiente.

 

Creemos que puede ser un espacio interesante para compartir perspectivas y conocer el proyecto de cerca. Os animamos a inscribiros a través del siguiente enlace: https://rb.gy/zg1kiq.

 

Y si queréis difundirlo entre otras personas que puedan estar interesadas, os lo agradeceremos mucho. Adjuntamos el cartel con todos los detalles del acto. Si tienes cualquier duda, no dudes en escribirnos.




 

 

Un abrazo,

 

Andrea Carrera Brugués

Coordinadora de la línia de Dret a la Memòria



Irídia, Centre per la Defensa dels Drets Humans 

C/ Riera d'Escuder 38, Nau 1 baixos | 08028 Barcelona

693 563 529

 

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Los destacamentos penales del tren Madrid-Burgos, reconocidos como Lugares de Memoria Democrática

https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/destacamentos-penales-del-tren-madrid-burgos-reconocidos-lugares-memoria-democratica

Fotos en el enlace.


Un momento del homenaje floral a los represaliados en el destacamento penal de Bustarviejo. Álvaro Minguito


5 jun 2026 07:00 | Actualizado: 5 jun 2026 16:50

Este nombramiento visibiliza los trabajos forzados y las condiciones inhumanas en las que vivieron los presos políticos y sus familias durante los años 40 y 50 de la dictadura franquista.

 El destacamento penal de Bustarviejo (Madrid) ha sido el lugar elegido como representante de los once que en total han sido designados como Lugares de Memoria Democrática. Se ha hecho en este municipio de la sierra norte ya que es el único destacamento que se mantiene en pie de los reconocidos como lugares donde estuvieron hasta 6.000 presos políticos -y comunes más tarde- con la promesa de reducir su pena haciendo trabajos forzados. “En estas condiciones tremendas trabajaban, durísimas en invierno y durísimas en verano, personas que no cometieron ningún delito”, ha reconocido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en las mismas vías del tren que construyeron los represaliados. 

“Todas esas personas que sufrieron represión, y sus descendientes, deben saber que el país no les olvida”, ha asegurado el ministro a la vez que ha hecho un llamamiento “a todos los partidos” para que se sitúen del lado de los represaliados. “Cómo es posible que puedan criticar, desde el punto de vista humanitario y democrático. Cómo se puede rechazar que haya una ley de memoria histórica”, se ha preguntado. Junto al ministro de encontraba Teófilo Sánchez, hijo de uno de los presos políticos encerrados en el penal y que pasó parte de su infancia en las infraviviendas que construían las mujeres para estar cerca de sus familiares. 

“Jugábamos como chavales, porque aquí lo que estaba pasando lo veíamos como algo normal”, ha explicado dentro del penal donde su padre fue condenado y ha recordado que a su madre y a las demás mujeres no las dejaban entrar en muchas tiendas del pueblo cuando iban a por algo de comida por ser “rojas”. “De todo eso me enteré después, cuando mi padre salió de la cárcel y pudimos ir a Madrid”. Una historia parecida ha podido reconstruir Remedios, nieta de Nicasio Jiménez Amaya. Ella no conoció a su abuelo pero ha podido ir uniendo los escasos momentos que su padre conservaba del penal de Bustarviejo. “Ahora sé que estuvo entre 1947 y 1948” ha indicado en el evento de reconocimiento y ha añadido que su padre le contó sobre “el amasijo de piedras” que era su casa, que “se helaba hasta el agua del botijo” y que cuando iban a los pueblos los vecinos gritaban 'que vienen los rojos'. 

Gracias a los pocos testimonios que se conservan y al esfuerzo de arqueólogos e historiadores que han reconstruido lo que supusieron los destacamentos penales, el pasado mes de mayo se hizo efectivo el reconocimiento para los once penales: en Chamartín, Fuencarral, Colmenar Viejo, Las Jarillas, Chozas de la Sierra (Soto del Real), Miraflores de la Sierra, Valdemanco, dos en Lozoyuela, Garganta de los Montes y el de Bustarviejo. Una historia que aprenden en el instituto de la zona, ubicado en La Cabrera. Una representación de los alumnos de primero de Bachillerato de este centro han recordado a Francisco Bajo Bueno, secretario de las Juventudes Libertarias y un destacado miembro de CNT en la clandestinidad. Fue apresado y condenado a 20 años de cárcel, que cumplió en parte en el penal de Bustarviejo. Hasta que en abril de 1949, con ayuda de su madre, logró escapar de los trabajos forzados. 

Los trabajos forzados eran un régimen de “semi esclavitud” del que se beneficiaron numerosas empresas y el Estado franquista

"Les decimos al alumnado que hubo campos de concentración, que no busquen crematorios, pero estaban todas las violencias aquí”, explica Sergio Roche, profesor de Historia de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Asociación de Memoria Histórica de Bustarviejo ‘Los barracones’. Roche ha recordado la dureza de los trabajos y de la vida en esta zona, ya que realizaban las voladuras de roca necesarias para poner las vías del tren a mano, con todo el riesgo que suponía. “Hacían los que se llamaba ‘turismo penitenciario’ porque les mandaban a diferentes puntos según terminaban las obras”, recuerda e indica que se trata de un trabajo “casi esclavo” del que se beneficiaron muchas empresas, el Estado y que se alargó en los años 50 cuando el régimen franquista quiso poner “buena cara” a EEUU. 


Precisamente una representación de la asociación de Los Barracones y de Chozas de la Sierra han recordado que cuando se empezó a reconstruir la historia de estos lugares, en 2008, se creía que no vivían durante el invierno ninguna persona en el penal, por las duras condiciones de vida. Se descubrió que muchas mujeres se instalaban con sus hijos en infraviviendas de dos metros por dos metros cercadas por el granito de la zona. Para muchos niños, fue la única manera de conocer a sus padres, ya que muchos fueron detenidos cuando estaban sus parejas embarazadas y muchos otros murieron por enfermedades como infecciones respiratorias o accidentes en los trabajos forzados. 

“Hay que darle una doble mirada a este nombramiento ya que, por un lado, es un paso adelante en el reconocimiento del lugar pero, por otro, no se protege del todo, ya que debería ser un bien protegido”, explica Roche, a la vez que asegura que la visibilidad de este evento y este reconocimiento es muy importante. “El penal de Bustarviejo ha servido de acicate para que se visibilizar lo que ocurrió en otros destacamentos y para que las personas de esos lugares se organizaran y constituyeran otras asociaciones memorísticas”, comenta a El Salto José Carlos González Martín, el hasta hace un par de meses presidente de Los Barracones y colaborador en el documental 'Estos Muros' sobre el penal. 

En el evento también estuvieron el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, y el delegado del Gobierno de España en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, que han estado presentes en otros hitos para la Memoria Histórica como las exhumaciones como la de Colmenar Viejo -la primera en la Comunidad de Madrid de forma oficial- o el resignificamiento del Valle de Cuelgamuros.

Ian Gibson: “Lorca simboliza a todos los desaparecidos de España: no habrá reconciliación con 115.000 cuerpos en cunetas”

 https://cadenaser.com/nacional/2026/06/04/ian-gibson-lorca-simboliza-a-todos-los-desaparecidos-de-espana-no-habra-reconciliacion-con-115000-cuerpos-en-cunetas-cadena-ser/


El hispanista culmina toda una vida dedicada a Lorca con 'No me encontraron', su último libro, una recopilación de décadas de investigaciones infructuosas para dar con el cuerpo del poeta

El hispanista Ian Gibson (Dublín, Irlanda, 87 años) repasa en su nuevo libro la obsesión de toda una vida: esclarecer el paradero de Federico García Lorca. “He dedicado casi 60 años a Lorca y todavía no he llegado al fondo del pozo, a entrañar todos los misterios de este genio”, confiesa en una entrevista en la SER. Su interés comenzó a los 18 años, cuando descubrió el Romancero gitano y quedó “hipnotizado” por la fuerza de sus imágenes. Desde entonces, su trabajo ha estado marcado por lo que él mismo define como una “lorcamanía” que ha tenido también un coste personal: “Ha supuesto un desgaste tremendo para la familia, he sido un egoísta”, reconoce.

Ian Gibson: “Lorca simboliza a todos los desaparecidos de España: no habrá reconciliación con 115.000 cuerpos en cunetas”

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Para Gibson, la desaparición de Lorca no es un caso aislado, sino el símbolo de una herida colectiva aún abierta. “No es solo Lorca: hablamos de 115.000 fusilados por el franquismo que siguen en cunetas como perros, el segundo país con más fosas comunes después de Camboya”, denuncia en la entrevista y en su libro. El investigador considera “vergonzoso” que en una democracia avanzada no se haya resuelto esta cuestión y advierte de que “no podemos dejar allí a todas esas personas”. Frente al argumento de que hay que “no reabrir heridas”, insiste: “No se han cerrado”.

Cubierta de 'No me encontraron', de Ian Gibson

Cubierta de 'No me encontraron', de Ian Gibson / Aguilar

Uno de los puntos más delicados es el papel de la familia del poeta. Gibson plantea que debería aclarar su posición: “Sería importante que declarasen, ante notario, que ellos no han movido el cuerpo”, responde ante teorías que apuntan a que la familia se lo llevó al exilio, en Estados Unidos. Reconoce que no conoce las razones de su negativa a nuevas exhumaciones, pero cuestiona si un símbolo como Lorca pertenece solo a sus herederos: “Es un claro ejemplo de cómo las ideologías familiares pueden sustituir a los derechos de las víctimas", escribe.

El hispanista también denuncia errores, silencios y decisiones incomprensibles en las investigaciones. Relata cómo en los años ochenta se encontraron huesos en Alfacar que fueron reenterrados sin investigación: “Los metieron en un saco y los enterraron en otro sitio. Es muy grave”. A ello se suman bulos de todo tipo, como que Lorca era amigo de José Antonio, traslados secretos a América hasta enterramientos ocultos— que, a su juicio, han enturbiado la búsqueda durante décadas.

En el plano cultural y político, Gibson entra en el debate actual sobre la figura de Lorca, suscitado en gran medida por las declaraciones de Javier Calvo y Javier Ambrossi tras el estreno en el Festival de Cannes de La bola negra. Gibson critica las simplificaciones, como reducir su asesinato únicamente a su orientación sexual: “La homosexualidad forma parte de su vida y obra, pero no lo explica todo”. Al mismo tiempo, comparte y se sorprende por esa alerta del resurgir de la homofobia entre los jóvenes: “Se oyen bulos y discursos de odio constantemente, por las noticias falsas que reciben en las redes sociales, y eso influye”.

El investigador vincula la falta de avances con un problema más profundo del país: “España ha vivido durante siglos de espaldas a su propia realidad”. Aun así, no pierde del todo la esperanza: “La reconciliación es difícil, pero no imposible”. Mientras tanto, Gibson asume que este puede ser su último libro sobre Lorca: “He dicho lo que tenía que decir. Ahora me queda poco tiempo y quiero volver a James Joyce y lo que dice sobre España", concluye.