dimecres, 12 d’agost del 2026

El PP 'recorta' a la mitad la cifra de represaliados del franquismo en Ibiza: “Faltan casi todas las víctimas de los bombardeos italianos”

 https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/pp-recorta-mitad-cifra-represaliados-franquismo-ibiza-faltan-victimas-bombardeos-italianos_1_13437287.html

La única imagen que sus familiares conservan de Catalina Torres -la anciana del pañuelo negro-, viuda de Bartomeu Miquel, a quien no pudo enterrar. Tras la desaparición de su marido se marchó a Mallorca con sus hijos pequeños

Pablo Sierra del Sol / Marcelo Sastre

Eivissa —
10 de agosto de 2026 21:25 h

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¿Cuántas víctimas del fascismo terminaron ocultadas por orden de sus propios verdugos en las fosas comunes del Cementeri Vell de ses Figueretes, en Eivissa? La respuesta baila entre dos cifras. El Govern balear sostiene que fueron 64 los muertos a los que nadie pudo –o se preocupó de– buscar durante noventa años. El Fòrum per sa Memòria d’Eivissa i Formentera afirma, en cambio, que fueron 97 los ejecutados por consejos de guerra o juicios sumarísimos. O –directamente– desaparecidos tras recibir un tiro en la nuca. A la mayoría los mataron durante el otoño de 1936 y el invierno de 1937. Ojo por ojo, diente por diente: aquellas vidas fueron la moneda con la que las cuadrillas de falangistas que peinaron la isla se vengaron de una matanza perpetrada por milicianos justo antes de huir de la isla en barco.

Sucedió el 13 de septiembre del año en que empezó la Guerra Civil. Casi dos meses después de que el golpe de Estado urdido por oficiales africanistas –y financiado por el contrabandista mallorquín Joan March Ordinas– prendiera la mecha del conflicto. En plena retirada balear de las tropas republicanas al mando del capitán Alberto Bayo. Las ametralladoras sonaron en las celdas de la antigua casa del gobernador. 95 personas –magnates monopolistas, prósperos comerciantes, pequeñoburgueses, minifundistas con carné del Sindicato Agrícola, simpatizantes de partidos de derechas, religiosos que el próximo 17 de octubre serán beatificados por León XIV– cayeron exánimes. Unas paladas de tierra los enterraron muy cerca del lugar donde, semana a semana, otros verdugos irían arrojando a los rojos.

Hoy, el edificio en el que ocurrió la tragedia reabrió hace unos meses –y tras una eternidad cerrado a cal y canto– con una nueva piel, la de un Parador Nacional de Turismo. Hoy, aquellos asesinatos, se les sigue conociendo por un eufemismo muy vago –els fets del Castell–, pero a los asesinados se les desenterró, se les dio cristiana sepultura y una placa los recuerda en la Catedral pitiusa: la dictadura franquista no tardó en homenajearlos. Hoy, homenajear a los muertos que vinieron después –payeses, pescadores, carpinteros y albañiles: más de uno, sin filiación izquierdista o sindical conocida; también funcionarios municipales, el fundador del primer sindicato que peleó en la isla, un militar y, también, un sacerdote católico– sigue siendo objeto de polémica. El ejemplo más reciente data de hace poco más de dos semanas.

Capilla del Cementeri Vell de ses Figueretes, en Eivissa, donde reposan los restos exhumados de víctimas de la represión franquista

Un homenaje agridulce

Jueves, 23 de julio. Diez y media de la mañana. Una placa ocre sobre una pared blanca con un mensaje en catalán: Aquí reposen les víctimes de la repressió franquista durant la guerra civil i la dictadura. Eivissa 2026. Junto a la placa, una puerta de metal y acristalada. Al otro lado, sobre un mosaico hidráulico, siete cajas de madera para siete nichos a vista. Esta capilla del Cementeri Vell –restaurada a propósito– guarda los restos hallados –a partir de 2020– en las exhumaciones que se han realizado en Eivissa gracias a la Llei de Fosses, impulsada durante la primera legislatura de la coalición de centroizquierda que presidió Francina Armengol. En uno de esos pequeños sarcófagos está Bartolomé Costa Serra, conocido como Bartomeu Miquel. La única víctima con nombre y apellidos que se depositó en la capilla, cerca de otras que no se han podido identificar.

Un violín interpreta una partitura de Robert Schumann. Es una caricia en medio de un acto que transpira tensión. Por el calor de justicia –el aleteo de los abanicos contra la alerta amarilla–, por las dimensiones de la carpa habilitada para cobijar treinta asientos –hay el doble de gente, escasea el espacio y los operadores tienen que destrincar la cámara y abandonar el trípode para acercarse a la noticia– y, también, por el baile de cifras. Un cóctel que, según los responsables del Fòrum per sa Memòria, describe “las formas” de la Conselleria de Presidència del ejecutivo de Marga Prohens, la presidenta popular que ha pactado con Vox la derogación de la Llei de Memòria Democràtica. Fue el peaje para aprobar el presupuesto de la comunidad autónoma. Ahora, la pelota está en el tejado del Tribunal Constitucional, después del recurso presentado por el Gobierno que conforman PSOE y Sumar.

Placa instalada en la capilla: "Aquí reposan las víctimas de la represión franquista durante la guerra civil i la dictadura"

“Son varias cuestiones las que no entendemos del homenaje que se hizo en Eivissa”, escribe Luis Ruiz Val, el presidente del Fòrum per sa Memòria. El mensaje que manda por WhatsApp este historiador, uno de los investigadores que empezaron a coser, allá por los noventa, la memoria rota de los represaliados por el franquismo en una isla donde el exilio y el silencio –forzoso– de sus familiares los había olvidado, es largo. “En cuanto a la fecha, en una conversación telefónica el día 1 de julio, la propia directora general me dijo que el acto sería en septiembre. Posteriormente, el Govern o el Ajuntament d’Eivissa fijaron de manera unilateral la fecha del 23 de julio. El día 10 de julio, la Direcció General [de Memòria Democràtica] lo comunicó por correo electrónico y yo pregunté en qué consistiría el acto, además de ofrecer nuestra colaboración. No hubo ninguna respuesta”.

Unos segundos más tarde, Ruiz manda la captura de pantalla del correo que, según dice, nunca se respondió. No fue, sin embargo, la última charla para preparar el entierro de los represaliados. “El día 16 de julio, entre las 20:00 y las 20:30 horas, se celebró una reunión telemática con familiares, el equipo de psicólogos y yo mismo –sigue escribiendo Ruiz– para tratar el desarrollo del acto. No asistió ningún representante del Govern. En esa reunión acordamos un guion que, finalmente, la Direcció General decidió no tener en cuenta, sin informar a nadie. La directora general [Xesca Ramis, líder también del PP en el municipio mallorquín de Lloseta] manifestó que se trataba de un acto institucional y nada más”.

El presidente del Fòrum per sa Memòria, Luis Ruiz, denuncia la falta de coordinación y transparencia en la organización del homenaje. Según relata, el Govern cambió unilateralmente la fecha, no respondió a su propuesta de colaboración y no participó en la reunión preparatoria con familiares y psicólogos

El Govern lo niega todo

“El acto, de hecho, estaba previsto para una fecha anterior”, replican, también por escrito, desde la Conselleria de Presidència, “pero la empresa encargada de las placas nos avisó de que no las tendría listas a tiempo. Por ese motivo, se informó al Ayuntamiento y a los familiares y se aplazó el acto, fijando una nueva fecha que se ajustara a la disponibilidad de las familias. Todo ello fue comunicado al Fòrum en tiempo y forma. En concreto, el correo electrónico con la invitación se envió el 10 de julio de 2026 a las 10:01 de la mañana”.

Y continúan argumentando desde el Consolat de Mar: “En la escaleta definitiva del acto no estaba prevista ninguna intervención del Fòrum. Se trataba de un acto organizado por el Govern y el Ajuntament d’Eivissa en el que los protagonistas eran los familiares, y por eso se les dio la palabra a ellos. Ocurre lo mismo cuando acudimos a la colocación de piedras de la memoria en los municipios: el Govern las encarga, las financia y las entrega al ayuntamiento, que es quien organiza los actos. El Govern asiste como invitado, sin intervenir, porque consideramos que el protagonismo debe recaer en las familias”.

En la escaleta definitiva del acto no estaba prevista ninguna intervención del Fòrum. Se trataba de un acto organizado por el Govern y el Ajuntament d’Eivissa en el que los protagonistas eran los familiares, y por eso se les dio la palabra a ellos

Conselleria de Presidencia
Nichos de madera donde se encuentran depositados los restos exhumados de víctimas de la represión franquista en el Cementeri Vell de ses Figueretes

En ses Figueretes sí hablaron los políticos. Sin embargo, Luis Ruiz lamenta que el guion que acordaron en la reunión previa “no se tuvo en cuenta en absoluto”. En este sentido, recrimina que “el protagonismo recayó en la directora general, el concejal del Ajuntament d’Eivissa [Manuel Jiménez] y una intervención de la consellera de Patrimoni del Consell d’Eivissa [Sara Ramón], que introdujo un ramo de flores en la capilla. Los tres pertenecen al mismo partido [el PP] que hace pocos meses derogó la Llei de Memòria Democràtica”. No obstante, prosigue, “tanto en el discurso de la directora general como en el del concejal se insistió en la importancia de la memoria para restañar las heridas y asentar una convivencia estable”.

Durante el acto, la directora Ramis proclamó que “la democracia se construye reconociendo el pasado y honrando a las víctimas” y consideró el caso de Bartomeu Miquel como “una luz de esperanza para los descendientes que esperan aún una respuesta [...]. Ya tienen un lugar donde llevarles una flor”. Sus huesos son uno de los tres únicos identificados en Eivissa gracias a las pruebas de ADN realizadas a familiares directos. Rafel Serra Costa, uno de los descendientes de este hombre de sesenta y tres años al que un 18 de noviembre de 1936 fueron a buscar a Sant Rafel de sa Creu, el pueblo del centro de Eivissa donde vivía con su mujer y sus nueve hijos, lo subieron a un camión y del que nunca más se supo, tenía preparado “un pequeño discurso” para honrar la memoria de su bisabuelo.

Según cuenta, poco antes de que empezara el entierro, un miembro de la delegación del Govern le extendió otro papel, conminándolo a que lo leyera. “Estaba tan nervioso, por el calor y por las circunstancias, que leí lo que me dieron. Era una pequeña biografía de mi bisabuelo. Luego me dio rabia no leer lo que llevaba preparado”, dice Serra. Luis Ruiz corrobora su testimonio y, desde la Conselleria de Presidència, vuelven a defender su gestión:

Rafel Serra Costa, descendiente de Bartomeu Miquel, lee la reseña biográfica de su bisabuelo que, según sostiene, le entregó la delegación del Gobierno en Balears

“En ningún caso se prohibió que ningún familiar leyera el texto que tuviera previsto. El único texto facilitado por el Govern fue el correspondiente al listado de nombres (que figura en el estudio aprobado por la Comisión) y la biografía de la víctima identificada que fue inhumada en el columbario (que también figura en el estudio). El listado con el que contamos en el Govern es el que el Fòrum propuso a la Comisión y que fue aprobado por ésta. Por tanto, es el listado oficial y el que, por responsabilidad, debemos dar por válido. El resto de nombres que ellos tienen no han sido presentados a la Comisión ni han sido aprobados. De hecho, el estudio está publicado en nuestra página web y puede consultarse”, defiende el Govern.

En ningún caso se prohibió que ningún familiar leyera el texto que tuviera previsto. El único texto facilitado por el Govern fue el correspondiente al listado de nombres (que figura en el estudio aprobado por la Comisión) y la biografía de la víctima identificada que fue inhumada en el columbario (que también figura en el estudio). 

Govern balear

Discusión por el listado oficial

En el “listado oficial” que puede descargarse desde el portal de Memòria Democràtica del Govern figuran los 64 desaparecidos que se leyeron en el homenaje ibicenco. Cementeri de ses Figueretes, Cementeri d’Eivissa, Cementiri Vell d’Eivissa son las tres fórmulas que se utilizan para mencionar al camposanto donde se halló la fosa común. En 2018, antes de remover la tierra por primera vez en busca de los muertos olvidados, el Fòrum per sa Memòria estimaba que podía esconder restos de “75 personas”, basándose en los estudios que sus historiadores llevan décadas elaborando. La diferencia parece explicarse con otras diez víctimas fantasma que aparecen en el censo autonómico.

Aunque estén identificadas, no se indica el lugar donde se deshicieron de los cadáveres. Por esa razón, sus nombres y apellidos no se pronunciaron en voz alta el pasado 23 de julio. Una discrepancia que llevó a Luis Ruiz a tratar de convencer a Xesca Ramis para que ampliaran la lista. Fue en vano. La discusión retrasó media hora el comienzo del entierro.

“Todo lo que ocurrió”, argumenta el presidente del Fòrum per sa Memòria, “se habría podido evitar si la propia directora general hubiera estado presente en la reunión preparatoria con los familiares, los psicólogos y nuestro colectivo. Pero ni ella ni nadie del Govern estuvieron presentes”. E insiste Ruiz: “Nosotros hemos documentado un total de 209 víctimas ibicencas [de la represión franquista], de las cuales 97 se encontrarían en el cementerio de Ses Figueretes”. Nuevo desajuste en los números.

Todo lo que ocurrió se habría podido evitar si la propia directora general hubiera estado presente en la reunión preparatoria con los familiares, los psicólogos y nuestro colectivo. Pero ni ella [la directora general de Relaciones Institucionales, Xisca Ramis] ni nadie del Govern estuvieron presentes

Luis Ruiz Val Presidente del Fòrum per sa Memòria

El censo autonómico –publicado en 2024, ya con los populares al frente del Consolat de Mar– reduce los desaparecidos a 93. Incluyendo incluso a los ibicencos que murieron fuera de la isla. Hay trece muertos en Palma; la mayoría, asesinados, con o sin juicio sumarísimo, pero también algún fallecido en cautividad. Otras tres víctimas en otros puntos de Mallorca: Esporles, Manacor, Portocristo. Una, en Formentera. Y dos más, en la Alta Austria: Joan Bonet Ribas y Antoni Roselló Roig, deportados por los nazis al campo de exterminio de Mauthausen-Gusen y rescatados del olvido por las investigaciones de los periodistas Xicu Lluy Torres y Elena González Escudero. Tampoco excluye el censo a dos ibicencos que pierden la vida en Maó. Uno, Josep Marí Cardona, sometido a un consejo de guerra. El otro, Marià Roig Marí, víctima de las bombas semanales con las que la aviación del Conde Rossi aceleró la rendición de Menorca en la primavera de 1939, el desenlace de la Guerra Civil.

Familiares de víctimas, durante la inauguración de la capilla

Las diferencias con la pasada legislatura

Cuando se le comunican estos datos, Luis Ruiz responde llamando por teléfono para soltar en tromba:

–El tema de la lista me tiene todavía intrigado. Faltan casi todas las víctimas de los bombardeos italianos sobre Eivissa [en el verano del 36, el más dañino, el 13 de septiembre, dejó unos cuarenta muertos en la Marina, el puerto de la capital de la isla, y sirvió como excusa para la matanza de los prisioneros que los republicanos tenían en el castillo de Dalt Vila; en el censo sólo aparecen tres nombres], pero, claro, este Govern está homenajeando a los muertos que causó la aviación republicana, no a las personas que mataron los fascistas. Como era fuego amigo, no conviene, aunque murieran, incluso, personas conservadoras que nunca habrían votado al Frente Popular. Por eso, incorporamos a los dieciocho que pudimos identificar en el memorial que hace unos años pusimos en el Cementiri Vell. Nadie puede decir que fuera sectario. Es una lástima que todos esos nombres los retiraran de este homenaje. Viendo cómo están las cosas, quizás sea el primero y el último, de carácter institucional, que se haga en Eivissa.

Este Govern está homenajeando a los muertos que causó la aviación republicana, no a las personas que mataron los fascistas. Como era fuego amigo no conviene, aunque murieran, incluso, personas conservadoras que nunca habrían votado al Frente Popular

Luis Ruiz Val Presidente del Fòrum per sa Memòria

–¿Cómo eran los actos que se organizaban en Mallorca durante la pasada legislatura y a los que acudió el Fòrum per sa Memòria d’Eivissa i Formentera?

–Me acuerdo muy bien al primero que fui, en Porreres. Había una veintena de restos identificados y se les devolvía a los familiares. En un acto público. Estaba la consellera de Cultura, que se encargaba de las materias de memoria democrática, que en aquella época era la ibicenca Fanny Tur. Permitieron hablar a Maria Antònia Oliver [presidenta de Memòria de Mallorca, entidad homóloga del Fòrum per sa Memòria en la isla vecina]. Mira, un detalle, que creo que es muy significativo: en Porreres, la gente dejaba un pasillo por el que entraron los féretros, portados por los descendientes o personas más o menos ligadas a Memòria de Mallorca, y la gente aplaudía hasta que las depositaron frente al público, hubo discursos y se les entregaron a las familias: es una manera de dar protagonismo a las víctimas.

–¿No fue igual en Eivissa?

–Todo lo contrario. Los restos no identificados ya estaban dentro de los nichos: para verlas, tenías que asomarte a la capilla. La de Bartomeu Miquel estaba en una mesa justo al lado de la puerta de la capilla. Quien la introdujo fueron los funcionarios del Ajuntament d’Eivissa. No se hacen las cosas así… Todo lo que ocurrió se habría podido evitar si la propia directora general hubiera estado presente en la reunión preparatoria con los familiares, los psicólogos –que nos preguntaban y nos hacían propuestas sobre la escaleta del acto– y nuestro colectivo. Pero ni Xesca Ramis ni nadie del Govern estuvieron presentes. Entonces, ¿para qué han contratado a los psicólogos? ¿Para qué hacemos reuniones online? Quizás es que estemos malacostumbrados a la pasada legislatura: lo que se decidía en la Comissió de Memòria Democràtica se decidía después. Y todos participábamos. Ahora, simplemente, no hay interés.

El 24 de julio, un día después del acto, el Fòrum per sa Memòria d’Eivissa i Formentera envió una carta a los periódicos locales titulada Allò que no ens van deixar dir. Eran las palabras que la asociación memorialista tenía preparadas, las que nadie pronunció durante el homenaje. Después de citar al galleguista Castelao –non enterraban cadáveres, enterraban semente; aquellos cuerpos arrojados a un hoyo eran semilla– la carta le pide perdón, “por tantas décadas de silencio, soledad y olvido”, “a Bárbara, a Eulària, a Xicu, a Toni, a Vicent”. Son los nombres de pila de algunos de los muertos.

La Diputación completa la ayuda al Fossar d'Alzira para identificar los restos de 211 represaliados de la Guerra Civil

 https://valenciaplaza.com/valenciaplaza/comarca-y-empresa/la-diputacion-completa-la-ayuda-al-fossar-dalzira-para-identificar-los-restos-de-211-represaliados-de-la-guerra-civil


La delegación de Memoria Democrática que coordina Natàlia Enguix ha destinado más de 300.000 euros entre 2023 y 2026 al proyecto de exhumación e identificación de las víctimas y la construcción de un nuevo mausoleo


VALÈNCIA. Entre el 1 de mayo de 1939 y el 29 de abril de 1940, más de 200 personas fueron represaliadas por el franquismo en Alzira y enterradas en fosas comunes del cementerio de la capital de la Ribera Alta. La delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Valencia, que dirige la vicepresidenta Natàlia Enguix, ha destinado en los últimos tres años más de 300.000 euros para contribuir a los principios de verdad, justicia y reparación, subvencionando los proyectos de exhumación e identificación de las víctimas impulsados por la asociación Fossar d’Alzira.

En palabras de la vicepresidenta y responsable de Memoria, Natàlia Enguix, “la actuación en el cementerio de Alzira es una de las más singulares y ambiciosas emprendidas por la Diputación. Singular por la complejidad de los trabajos, ya que los cuerpos se extrajeron de las fosas en un primer momento por personal no cualificado y sin garantías técnicas, con los cadáveres colocados en sacos que se depositaron en un memorial; y ambicioso porque se estima que los restos pueden pertenecer a 211 personas que fueron víctimas del franquismo”.

La delegación provincial de Memoria firmó un primer convenio con el Fossar en 2023, con una dotación económica de 109.000 euros para cubrir la fase de extracción de los restos sepultados en el memorial y la posterior reconstrucción de los cuerpos, mezclados en el interior de los sacos y afectados por las filtraciones de agua. Los trabajos resultaron tan complejos que la asociación tuvo que renunciar a la ayuda de la Conselleria para abordar la identificación genética, que tuvo que posponerse.

Nueva ayuda en 2025

Una vez finalizados los trabajos de individualización de los más de 200 cuerpos hallados, la delegación que dirige Natàlia Enguix concedió una nueva subvención al Fossar de Alzira en septiembre de 2025, una ayuda de 185.000 euros para la identificación de los restos que se ha distribuido en dos anualidades. En estos momentos, la corporación ha aprobado la justificación de los 129.000 euros invertidos el pasado año en el proceso genético para identificar a las víctimas y ha ordenado el pago de los 56.000 euros asignados a las cuentas de 2026. 

Antes, la Diputación destinó otros 30.000 euros entre 2024 y 2025 a la reconstrucción del primer panteón de España dedicado a los represaliados por el franquismo. La inversión de más de 300.000 euros en el cementerio municipal de Alzira “demuestra la implicación de esta institución con la memoria y los colectivos memorialistas”, defiende Natàlia Enguix, quien espera que la identificación de las víctimas “ponga fin a procesos de búsqueda que llevan abiertos más de 80 años, pudiendo reconstruir las historias familiares interrumpidas por la dictadura”.

Actualmente, se han remitido más de 200 muestras de restos esqueléticos al laboratorio de Antropología forense, junto a muestras de familiares que puedan servir como referencia para los cotejos de parentesco. En el caso del cementerio de Alzira, donde más de la mitad de los represaliados proceden de la propia capital de la Ribera Alta y municipios como Carcaixent y Guadassuar, una treintena de familias buscan identificar a su antepasado.

Aunque la represión franquista se centralizó en Alicante, Castellón y Paterna, como foco principal en Valencia, cabezas de comarca como Alzira, Sueca, Llíria y Gandia, con prisiones propias, también registraron un número considerable de fusilamientos que tenían un carácter ejemplarizante. En este contexto hallamos el caso del Fossar de Alzira, con víctimas fundamentalmente de la Ribera Alta y la Ribera Baixa, junto a los restos de nueve vecinos de Simat, uno de Denia y de Cheste y otros nueve de origen desconocido.

Cerca de 200 cuerpos recuperados en las fosas del Cementerio de la Soledad

 https://revista.lamardeonuba.es/exhumaciones-cementerio-soledad-200-cuerpos/

Izquierda Unida visita los trabajos de exhumación y reclama garantías para su continuidad ante las consecuencias que pueda tener el pacto entre PP y Vox en el Gobierno andaluz.

Las tres campañas arqueológicas han alcanzado una parte todavía limitada de las más de 1.400 víctimas documentadas en el camposanto; una de las fosas abiertas contiene los restos de 32 personas asesinadas.

Bajo el suelo del Cementerio de la Soledad permanecen enterradas más de 1.400 víctimas documentadas de la represión franquista en Huelva. Tres campañas de excavaciones arqueológicas han permitido localizar y extraer hasta ahora alrededor de 200 cuerpos, una cifra que muestra el avance de los trabajos y, al mismo tiempo, la enorme distancia que todavía separa a centenares de familias de la recuperación e identificación de sus seres queridos.

Una delegación de Izquierda Unida y Por Andalucía visitó este martes las zonas de excavación y el laboratorio instalado en la capilla del cementerio. La comitiva estuvo encabezada por el coordinador provincial de IU y diputado provincial, Marcos Toti; la concejala del Ayuntamiento de Huelva Mónica Rossi, y el parlamentario andaluz Rafael Sánchez Rufo. En el recorrido participaron también familiares de personas represaliadas.

Los trabajos están siendo desarrollados por un equipo de la Universidad de Granada. Tras la recuperación de los restos, los especialistas realizan su estudio antropológico y forense para tratar de facilitar las identificaciones y documentar las circunstancias en las que murieron las víctimas. La intervención convierte así cada hallazgo en una pieza de una investigación histórica, científica y humana que permanece abierta más de ocho décadas después de los asesinatos.

Durante la visita, la delegación pudo observar una fosa común en la que han sido localizados los restos de 32 personas. Marcos Toti explicó que en ella pueden apreciarse «cráneos con orificios de bala o huesos fracturados a causa de las palizas recibidas antes de ser asesinados», evidencias que, señaló, «reflejan con absoluta crudeza la violencia ejercida durante la represión franquista».

La intervención está financiada por el Gobierno de España, según la información facilitada por IU. La formación ha aprovechado la visita para reclamar garantías que permitan mantener las excavaciones durante las próximas campañas y evitar que su continuidad quede condicionada por los cambios políticos producidos en Andalucía.

Toti trasladó la «grave preocupación» que, según afirmó, comparten Izquierda Unida, las familias de las víctimas y el equipo de arqueólogos. El dirigente vinculó esa inquietud a los recortes aplicados por el Gobierno de Juan Manuel Moreno a las universidades públicas y a la entrada en el Ejecutivo andaluz de responsables políticos «abiertamente contrarios a la Ley de Memoria Democrática».

La advertencia de IU se produce cuando los resultados acumulados durante las tres campañas permiten dimensionar la magnitud del trabajo pendiente. Los aproximadamente 200 cuerpos recuperados representan apenas una parte de las más de 1.400 víctimas que, de acuerdo con la documentación disponible, continúan enterradas en las fosas comunes del cementerio onubense.

La participación de las universidades públicas resulta determinante en ese proceso. Su personal especializado interviene en la excavación arqueológica, el análisis antropológico y el estudio forense de los restos, labores necesarias para reconstruir las circunstancias de las muertes y tratar de devolver una identidad a quienes fueron sepultados sin reconocimiento ni entrega a sus familias.

La concejala Mónica Rossi resumió la dimensión familiar de las excavaciones al señalar que «cada palada de tierra acerca una historia a su familia». «La memoria democrática no mira al pasado por nostalgia; mira al presente para hacer justicia a quienes nunca debieron ser olvidados», añadió antes de recordar que son más de 1.400 las víctimas que siguen esperando ser recuperadas en La Soledad.

Rafael Sánchez Rufo defendió, por su parte, que «una democracia digna no puede construirse sobre el olvido» y presentó la recuperación de las víctimas como «un acto de verdad, de justicia y de dignidad para toda nuestra sociedad».

Izquierda Unida ha reclamado a las administraciones que aseguren la continuidad de unas excavaciones cuyo alcance supera cualquier legislatura. Los trabajos avanzan, pero los datos conocidos mantienen abierto el verdadero tamaño de la deuda: cientos de víctimas continúan en las fosas del Cementerio de la Soledad y cientos de familias siguen sin haber podido recuperar sus restos.

La lucha por la libertad de los García (con tres hermanos muertos por la represión franquista): "Mi familia perdonó, pero no olvida"

 https://www.lne.es/cuencas/2026/08/10/lucha-libertad-garcia-tres-hermanos-133221736.html

La mina de la Bornaína acogió este domingo el homenaje anual a los ocho socialistas asesinados allí en 1938

Ana Canteli, en la bocamina de La Bornaína.

Ana Canteli, en la bocamina de La Bornaína. / M. Á. G.

La Bornaína (San Martín)

"En esta mina fueron sorprendidos por los fascistas y vilmente asesinados después de tres días sitiados ocho socialistas que luchaban por la libertad y el socialismo. 28-7-1938". La placa colocada en la bocamina de La Bornaína y otra instalada a unos pocos metros, sobre el lugar en el que reposan sus cuerpos, recuerda a Olivia Zafa Castillo, Aquilino Suárez Fernández, Cándido Fernández Montes, Francisco Fernández Nava, Vicente Roces Fernández, Jamino Fernández Suárez, Amalio Fernández Rodríguez y José García Iglesias. Este último justo cumplía años, 24, ese día. No vivió para ver cómo mataban años después a dos de sus hermanos, aunque "aún quedamos más Garcías para recordar su lucha".

Lo dice, emocionada, Ana Canteli García, sobrina nieta de José, que cada año deposita un ramo de flores en La Bornaína, en el acto de homenaje que organiza el PSOE de San Martín. No es lo único que lleva. También coloca durante unas horas un cuadro al óleo, realizado por un familiar de uno de los represaliados, que habitualmente tiene en su casa y que retrata el momento de la ejecución. Una obra en la que la tierra ocre y los rifles alineados recuerdan a los fusilamientos del 3 de mayo pintados por Goya.

La lucha por la libertad de los García

Sergio Llera, depositando un ramo de flores en el panteón. / M. Á. G.

Ana Canteli intervino en el acto para relatar la historia de su familia como ejemplo de las vividas por otras muchas. Contó que a José García el estallido de la guerra civil le sorprendió haciendo el servicio militar en Ávila, pero regresó a Asturias "porque no podía combatir contra sus hermanos y vecinos". Se refugió en La Bornaína "con otros siete compañeros, pero los vencedores no les perdonaron y junto a los chivatos del pueblo los asesinaron el 28 de julio del 38, el mismo día que cumplía 24 años". Relató que "las tumbas, cuando venía con mi abuela estaban en tierra y las marcábamos con arena. Veníamos el 1 de mayo, en julio y en noviembre, con flores de difuntos. En el año 1977 se preparó el panteón, se repararon los cuadros de la mina y se colocaron las placas". Explicó que en el año 1980 "bajó una riada que lo destruyó todo. Y se volvió a reconstruir de nuevo como ahora lo conservamos".

Asistentes al acto.

Asistentes al acto. / M. Á. G.

Señaló Canteli que "Ramonín, hermano de José, fue asesinado en Frieres el 30 de noviembre de 1940, y a otro hermano de José, mi abuelo Jesús, le sacaron de casa el 13 de abril del 48 para tirarlo al pozo Funeres. Pero quedamos más Garcías para recordar su lucha y así defenderlos, y la libertad y el socialismo. Todo esto me lo contaba mi madre muchas veces, junto lo que sucedió después. Perdonaron pero no olvidaron".

Mujeres silenciadas

En el acto también intervinieron Sergio Llera Suárez, secretario general de Juventudes Socialistas de Asturias y candidato a la Alcaldía de Oviedo, que rindió homenaje "a aquellos que nos abrieron el camino", y Verónica Noval Gutiérrez, secretaria de Justicia y Memoria Democrática de la FSA-PSOE, que reivindicó la figura de los asesinados y, en especial, la de la única mujer, "Oliva porque durante mucho tiempo las mujeres víctimas del dictador han sido silenciadas".

Por su parte, José Ramón Martín Ardines, alcalde de San Martín, anunció que "vamos a plantear en el Pleno el reconocimiento de La Bornaína como Lugar de memoria democrática para que sea tramitado a través del Instituto de Memoria Democrática de Asturias".