diumenge, 31 de desembre del 2023

Nueve fosas comunes de la Guerra Civil y el franquismo en Dénia, Xàbia, Benissa y Pego.

 https://lamarinaplaza.com/2023/02/17/nueve-fosas-comunes-de-la-guerra-civil-y-el-franquismo-en-denia-xabia-benissa-y-pego/



  • La Generalitat publica el primer mapa oficial de enterramientos para toda la Comunitat y los divide en 4 tipos: represaliados por la República o la dictadura, combatientes o víctimas de bombardeos

Flores sobre la lápida donde están los nombres de los fusilados por el franquismo en el cementerio de Dénia, en noviembre del año pasado.

Es un acontecimiento cargado de simbolismo. La Generalitat ha divulgado este viernes el primer mapa de las fosas comunes donde se localizan los represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista en  toda la Comunitat Valenciana y que actualiza todos los datos que se conocían hasta ahora.  Según la Conselleria de Participación y Calidad Democrática, existen un total de 541 fosas en el territorio autonómico de las que 9 se localizan en la Marina Alta: 4 en Dénia, dos en Pego y en Benissa, y una en Xàbia.

El mapa, aún provisional y publicado este viernes, oficializa toda la información sobre este traumático asunto que ya se conocía, pues no en balde ya se habían hecho otras cartografías similares, aunque hasta ahora se consideraban incompletas. Además, divide estos osarios en cuatro tipos: los pertenecientes a la represión durante el conflicto bélico bajo autoridad republicana –una en Dénia, Pego y Xàbia–; aquellos que localizan combatientes enterradosdel bando de la República, que es el caso de las dos de Benissa; las fosas donde recibieron sepultura las víctimas de los bombardeos franquistas –una en Dénia;  y por fin las provocadas una vez concluidas la guerra por la represión franquista  y que son las dos últimas, localizadas en Dénia y Pego.

A continuación se reproducen los datos de las nueve fosas comunes de la Marina Alta en base a todos los artículos que la Marina Plaza ha ido publicando desde 2018,  cuando se realizó el primer borrador de mapa de fosas comunes que ahora ha desembocado en estos datos oficiales.

Dénia: Dos fosas de los republicanos asesinados (más enterramientos en El Verger)

Las dos primeras fosas ubicadas en el cementerio de Dénia acogen los restos de los fusilamientos acaecidos en seis días diferentes de octubre y noviembre de 1939 de 52 militantes republicanos tras ser sometidos a «juicio sumarísimo» y «sentenciados a muerte» por las autoridades franquistas, incluidos tres alcaldes socialistas de Dénia, Pedreguer y Xaló.

En el primero de estos osarios quedarían  todavía 24 víctimas. La razón de este número tan reducido es que tras su exhumación parcial a finales de los años setenta, otras 17 fueron trasladadas a otra fosa del mismo camposanto. Además, restos óseos pertenecientes a otros 8 asesinados, 2 de ellos naturales de Pego y otros 6 de El Verger, fueron enterrados después en esta última población.

Como evidencias de tales aseveraciones, el mapa alude al memorial instalado sobre la misma tapia del antiguo cementerio civil de Dénia ante la que se realizaban las ejecuciones y donde las huellas de los disparos aún son visibles.

Las fichas de ambas fosas indican que los ajustados procedían de Dénia, Murcia, Ondara, Pego, l'Alfàs del Pi, Callosa d'En Sarrià, Confrides, Xaló, Pedreguer, Benissa o València. En su mayoría eran labradores y jornaleros, aunque también escribientes, procuradores, albañiles, chóferes, carreteros, maquinistas, mecánicos, empleados, zapateros, electricistas, barberos y camareros.

Dénia: Las víctimas del "terror rojo"

El camposanto de Dénia también tiene sus rincones que dan testimonio de la represión incontrolada que se produjo en 1936 por parte de las milicias republicanas -los famosos paseos de La Pepa-. En realidad, este tercera tumba de Dénia no es una fosa común: engloba los restos de al menos 6 personas en cuyos nichos se nombra que fueron víctimas del «terror rojo». Serían homenajeadas por el franquismo.

Al acabar la Guerra Civil, diferentes familias dianenses empezaron a trasladar al camposanto los cuerpos de sus parientes asesinados por La Pepa desde el lugar original donde habían sido hallados los cuerpos durante la guerra, en Xàbia, Gata o Pedreguer.

El mapa alude así a la lápida del nicho de Enrique Sahuquillo, asesinado el 1 de noviembre de 1936, al Hipogeo en el que se encuentra el capellán Felipe Ciscar, asesinado en Gata el 8 de septiembre  o al nicho con los restos de Luis de Diego Carsi y Luis de Diego Arguimbau, asesinados el 28 de septiembre de 1936 y que fueron encontrados en Xàbia, hasta su posterior traslado en 1939 al Cementerio de Dénia.

En total, están documentadas por estas circunstancias 6 personas, todas ellas nacidas en Dénia: dos propietarios, un industrial, un capellán, un agricultor y un comerciante. No obstante, el número podría ser mayor: según la historiadora Teresa Ballester, hasta 38 personas de Dènia fueron ejecutadas por los republicanos en diferentes caminos y carreteras de la comarca.

Dénia: Marineros de un mercante francés acribillado por la aviación de Mussolini

La última fosa del camposanto denier contendría restos de las cinco víctimas mortales -3 francesas- del mercante de bandera gala Brisbone, que resultó hundido durante el bombardeo de la aviación Legionaria Italiana sobre el puerto el 9 de junio de 1938. La ficha admite que «se desconoce el paradero real y las posibles afecciones que ha podido sufrir la fosa de los 5 marineros muertos, pero sí que se encuentra un pequeño memorial con uno de los nombres de las víctimas,Yaya Benhamou».

Y no sólo eso: el memorial de Benhaumou se halla en el mismo espacio en el que durante años se encontró una placa que presentaba los nombres ilegibles de tres de estos marineros, «según el testimonio oral de los funcionarios del cementerio».

Xàbia: Zapatos y cinturones en una sima del Montgó

Conselleria de Justicia/Institut Cartogràfic Valencià.

Es el caso más conocido de represalia republicana, pero también sigue envuelto de incógnitas: la famosa matanza de la Nit de l'Avenc, que tuvo lugar el 2 de noviembre de 1936 y por el que las víctimas de la saca, naturales de Dénia, fueron arrojadas a una sima del Montgó de Xàbia. El mapa constata la localización de restos óseos a nivel superficial y de materiales como zapatos y cinturones entre las rocas, observados en varios descensos a la sima (el primero, el 18 de julio de 1953 y el último el 20 de junio de 2013).

Según los especialistas, entre 13 y 21 personas fueron arrojadas allí. El propio Memorial instalado por los familiares de las víctimas reconoce sólo los nombres de 13 de los represaliados, aunque uno de ellos desapareció dos días antes. Por otro lado, la ficha agrega los nombres de dos víctimas que en principio formaron parte de la saca de aquella infausta jornada. El mapa cuenta así 15. No se ha identificado ningún resto. Los asesinados eran comerciantes, propietarios, abogados, empleados, labradores, comerciantes, un capitán de la marina, mecánicos, estudiantes o jornaleros.

Benissa: El recuerdo eterno de los brigadistas

Durante los años más oscuros de la dictadura, Benissa albergó en silencio las fosas de diez brigadistas internacionales fallecidos en el Hospital Militar que hubo en el Convento de los Franciscanos. Con la democracia, comenzó en el municipio un conocido proceso de rehabilitación histórica de aquellos combatientes: en octubre de 2001 se llevó a cabo la exhumación parcial de 5 cuerpos, que fueron trasladados a un hipogeo del nuevo cementerio de la localidad, donde están inmortalizados los nombres de todos ellos. Procedían de Francia, Polonia, Italia, Yugoslavia y Austria. En 2020, la Generalitat inició el proceso para recuperar los otros cinco cuerpos que faltaban. Los nombres de todos ellos pueden consultarse en ? este enlace.

Todos los brigadistas fallecieron pues entre junio de 1937 y marzo de 1938. Ocho lo hicieron de tuberculosis, mientras George Joulvet murió de una angina de pecho y Robert de Lisle (responsable militar del Hospital), perdió la vida en un accidente de tráfico entre Dénia y Benissa.

Además de estar identificados, todos estos combatientes cuentan con un panteón-monumento en el cementerio nuevo y anualmente y desde 2006 reciben homenaje por su memoria organizado por el Casal Cultural de Benissa en colaboración con el ayuntamiento, sea del signo que sea. 

Pego: Las fosas que son memoria oral de un pueblo

La secretaria autonómica, el alcalde y miembros del gobierno local en el punto donde se sospecha que están las fosas, junto a la capilla.

En un punto muy concreto del cementerio de Pego, ante el blanco muro de la capilla, vecinos y vecinas del municipio acuden periódicamente a realizar alguna ofrenda floral. Es la muestra más palmaria de lo que dice también la memoria oral del pueblo: que bajo ese trozo de tierra, tapizado ahora por el césped, están los restos de un número sin determinar de vecinos represaliados por el franquismo. En una fecha bastante reciente, diciembre de 2021, el Ayuntamiento de Pego anunció que excavaría donde se cree que existen dos fosas comunes, con el objetivo de confirmar lo que está registrado en la memoria del pueblo.

Pego: Panteón a los caídos

En todos los casos se repite una pauta similar: mientras los misterios aún cercan a los ajusticiados por el fascismo, el destino de los asesinados a manos de los republicanos fue conocido casi desde el mismo momento en que finalizó la Guerra. A partir de 1939, diferentes víctimas de la represión en la retaguardia republicana naturales de Pego fueron trasladados a un Panteón a los Caídos construido “ex profeso” en el cementerio y en el que aún descansan gran parte de los represaliados.

Tras el fallido Golpe de Estado de 1936, hasta 16 personas de Pego fueron asesinadas. Estas ejecuciones se produjeron principalmente en pueblos cercanos, como Oliva, Gandia o Vall de Gallinera. Entre las víctimas, oficiales del ayuntamiento, militares, médicos, propietarios, sacerdotes, agricultores y un abogado.

Memoria histórica | Mercedes Salado Integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense La forense Mercedes Salado, sobre las fosas del franquismo: "Siento vergüenza por la situación de España"

 https://www.epe.es/es/investigacion/20231231/forense-mercedes-salado-fosas-franquismo-argentina-malvinas-95737383

"En España todavía hay una negación de que hubo una represión", defiende en una entrevista concedida a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA

La responsable del Equipo Argentino de Antropología Forense que identificó a 117 soldados argentinos enterrados en Las Malvinas lamenta que las autoridades españolas sean reacias a autorizar a las familias a buscar a sus parientes fallecidos durante el franquismo

PI Studio

Tono Calleja Flórez

Tono Calleja Flórez

 

La forense vallecana de familia cordobesa Mercedes Salado ha pasado más de dos décadas trabajando en Latinoamérica. Primero en Guatemala, estado en el que se enfrentó a la mortalidad infantil por la desnutrición, y después en Argentina, país en el que forma parte del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, una ONG que ha identificado los cuerpos de detenidos-desaparecidos de la dictadura de la Junta Militar o el cuerpo de Ernesto 'Che' Guevara en Bolivia. Personalmente Salado, que ha vuelto a residir en España tras encabezar la identificación de 117 soldados argentinos en Las Malvinas, ha desempeñado también su trabajo en Bosnia-Herzegovina, Chipre, Guatemala, Irán, Irak, Marruecos, Sudán y Timor Oriental.

Pregunta. ¿Cómo acabó trabajando en Guatemala?

Respuesta. Cuando terminé el doctorado en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid me mudé y estuve ahí seis años. Pero era muy frustrante trabajar con niños con un riesgo alto de muerte, en este caso por desnutrición. [...] Cuando dices realmente que este niño se va a morir en un mes y no tienes nada que hacer ni nada que decirle a la madre, más que encontrar alguna hierbita que le pueda mejorar un poquitito esa parte nutricional, pero sabes que no tiene arreglo, entras en un bucle de frustración que en mi caso fue explosivo. En ese momento en Guatemala nosotros trabajamos en comunidades remotas donde estaba ya trabajando la Fundación de Antropología Forense de Guatemala. La antropología forense no existía en los 90 como algo conocido o reconocido. No tenía ningún tipo de financiación. O sea, éramos un poco frikis para la época y nos íbamos cruzando en el camino, yo midiendo niños para evaluar la desnutrición, ellos buscando personas desaparecidas en fosas; y en un momento no pude más, no pude más. [...] Me presenté en la Fundación de Antropología Forense de Guatemala y les dije bueno, quiero trabajar con vosotros. Uno siempre piensa que trabajar de forense es trabajar con la muerte, pero el aspecto positivo era que nadie se podía morir, que en mi caso era muy importante. Yo en ese momento no me di cuenta del impacto que eso tiene en generar procesos de vida. Es un proceso en positivo, es recuperar una historia, es recuperar una verdad, es saber qué pasó y eso genera procesos de vida en la familia y en la sociedad civil si quieres en general, que es muy gratificante personalmente. Entonces me convertí en forense.

P. ¿Qué poso le ha dejado su trabajo en el Equipo Argentino de Antropología en todos los países en los que ha ejercido como forense?

R. El Equipo empezó muy temprano a ser llamado por distintas organizaciones internacionales, comisiones de la verdad, comisiones de familiares, cortes internacionales. O sea, fíjate que nosotros prestamos consultoría a: Corte Penal Internacional, Cortes Especiales, Comisiones de la Verdad, Comisiones especiales, grupos de familiares, organizaciones de familiares, es muy diverso. A veces lo hacemos en el marco de investigaciones criminales, a veces lo hacemos en el marco de proyectos humanitarios. Y yo creo que esa posibilidad de viajar, de ver distintos conflictos, conflictos recientes, activos, conflictos pasados, conflictos con componentes políticos, con componentes religiosos, con contextos culturales totalmente diferentes, te da esa riqueza de aprender, te da esa riqueza de incorporar que hay muchas diferencias, que sabemos que desde la parte técnica se pueden usar las mismas herramientas adaptando, que no quiere decir improvisando, pero adaptando a diferentes contextos. Pero yo creo que lo más importante, por lo menos para mí, de entender, es que hay una base común del comportamiento humano que es la misma. El dolor de los familiares es el mismo, la búsqueda en la misma, la necesidad de saber es la misma, la necesidad de saber no se cubre solamente, como dice, que lo tiene muy claro, el Derecho Internacional Humanitario no se cumple con identificar un cuerpo, con entregar un cuerpo y decirle aquí lo tiene. Hay que saber de qué murió, hay que saber como murió. Ese derecho a la verdad es común en todos los contextos, en todas las religiones, en todas las diferentes variables de conflicto, de tiempo y de espacio donde te puedes encontrar.

P. Recientemente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho que España es uno de los países del mundo con más fallecidos sin identificar. Una persona como usted, que ha estado tanto tiempo en Latinoamérica, en Argentina, especialmente haciendo ese trabajo, ¿qué opinión le merece que España no se haya lanzado a esa identificación?

R. Mira, va a sonar un poco fuerte, yo siempre dije que, a mí me da vergüenza, realmente siempre me dio vergüenza la falta de voluntad política de España en enfrentar, ni más ni menos, que su responsabilidad. Porque no es que estemos hablando de un favor hacia los familiares. A mí siempre me dio vergüenza que España yo lo vivía desde Latinoamérica. España era el adalid de los derechos humanos. Era y con mucho orgullo, alguien que detenía Pinochet, que se atrevía a juzgar a Scilingo por los vuelos de la muerte en Argentina, que aplicaba la Justicia Universal, pero que olvidaba a sus desaparecidos y negaba a sus desaparecidos como política de Estado. Yo viví 20 años en Argentina y viví 20 años en un lugar donde hay una política de Estado de responsabilidad en la búsqueda activa de sus detenidos-desaparecidos. Igual que lo he visto en Chile. Vengo de un lugar donde la jurisprudencia se sentó de una forma en el que el organismo judicial entiende que la investigación para la identificación de personas desaparecidas no necesariamente implica una investigación criminal donde existe lo que se llama el derecho consuetudinario, que aunque no se hubieran firmado todavía ciertos convenios, siguen vigentes. Esa jurisprudencia que está muy clara en Argentina, que se intentó trasladar cuando el juez Baltasar Garzón abrió esa causa donde por fin podían adherirse un montón de familiares, más de 100.000, no fue entendida por España. España siguió con el círculo vicioso de negar su historia, con el círculo vicioso de negar su responsabilidad realmente en la búsqueda y la identificación de esos ciudadanos españoles que fueron asesinados por el Estado, ni más ni menos, y que siguen negándola. Y que muchos de ellos, bueno, pues con nombre o sin nombre, estaban enterrados debajo del monumento a un dictador. Eso es único. Yo lo viví siempre con vergüenza.

P. ¿Qué opinión tiene de la reciente Ley de Memoria Democrática Española?

R. El texto de la Ley de Memoria Histórica fue un paso importante. Era muy insuficiente para los derechos realmente y las obligaciones del Estado, porque no es solamente los derechos de la familia, es la obligación del Estado de realmente investigar y reparar con la verdad lo que ocurrió. Yo creo que la Ley de Memoria Democrática no la conozco tanto en profundidad de los detalles, intentó llenar muchos vacíos que tenía la Ley de Memoria Histórica, que era un primer paso muy pobre. Intentó llenar un poco más de esa formalización de la responsabilidad que tiene el Estado en llevar a cabo esas tareas. Me parece que falta mucho todavía.

P. ¿A qué se refiere?

R. Ha habido muchos pasos. Ha habido pasos gigantes. Creo que el Estado entiende un poquito más su responsabilidad, pero creo que depende de los gobiernos todavía y no debe depender de los gobiernos. Tenemos todavía un país en donde si hay un gobierno de derecha puede haber un freno a eso, si hay un gobierno de izquierda se van dando pasos y no debería pasar. Esto es una política de Estado, no es una política gubernamental que debería trascender. Y me sigue avergonzando la intervención del organismo judicial, me sigue avergonzando que haya una amenaza jurídica hacia jueces que se hayan atrevido a autorizar [exhumaciones] en un marco humanitario porque ya no hay una posibilidad de investigación criminal, ya no hay una búsqueda de esa responsabilidad penal, ya murieron los responsables de esos crímenes. Pero hay todavía una amenaza de que pueden ser acusados y de hecho lo son por autorizar que se haga una exhumación o por autorizar que se haga una investigación de la búsqueda que es tendente a la identificación de esas personas que fueron asesinadas o fueron represaliadas. Entonces, creo que todavía nos queda muchísimo por aprender. Estamos muy enfermos como sociedad. España todavía está muy enferma.

P. ¿En otros países es diferente?

R. En Argentina, en Latinoamérica en general, yo no te digo que esté todo perfecto, no te digo que no haya personas que defiendan todavía esa dictadura, personas que estén en contra diametralmente de todo lo que supuso una intervención militar, pero nadie niega que la hubo. En España todavía hay una negación de que hubo una represión. Hay una negación de que eso no es una guerra civil. ¿Cuántas víctimas no forman parte de caídos en la Guerra Civil? Forman parte de asesinatos por parte del Estado y violaciones terribles a los Derechos Humanos. Y de hecho, España tiene muchas llamadas de atención del Grupo de Naciones Unidas de Desaparición Forzada, que cree que no está haciendo su tarea porque España tiene convenios específicos, que tiene suscritos y que tiene obligaciones como Estado de investigar. Y no lo hace; y no lo hace, bueno ¿por qué? Porque hay un miedo político, porque hay un precio político todavía hoy. Y eso a mí me sigue dando vergüenza a eso. Pasos gigantes desde hace 20 años, sí. Muchos de esos pasos gigantes siempre han sido por empuje de la sociedad civil y siguen siendo por empuje de la sociedad civil, de personas particulares que pusieron su tiempo, su dinero, sus carreras, fueron represaliadas si quieres también, para que eso se pudiera hacer; pero no porque realmente hoy por hoy ¿mejoró la voluntad política? Sí, depende todavía de los gobiernos y eso no debería seguir pasando. Entonces sigue habiendo un poquito de vergüenza ahí.

P. ¿Cree que el Equipo Argentino de Antropología Forense puede también ayudar a España?

R. El Equipo Argentino ha ayudado de varias formas. Nosotros llevamos desde hace 20 años en contacto muy estrecho con la Asociación de Memoria Histórica a nivel nacional. Estamos muy en contacto y siempre hemos estado muy cercanos a [la Sociedad de Ciencias] Aranzadi, a varios grupos. Hemos ido actuando en la medida que nos han ido pidiendo. No sirve de nada que venga, que viniera en un momento en el que hay una capacidad técnica en España, el problema no es la capacidad técnica, en España el problema era la voluntad política y el miedo jurídico a hacer eso. Entonces llegar como que fuéramos, no sé, el 'Che' Guevara diciendo nosotros podemos hacer todo era una farsa. A nivel técnico fuimos asesorando y fuimos apoyando en lo que fuimos solicitados. Colaboramos en varios casos haciendo análisis genético de forma gratuita, porque en España ese era otro de los problemas, que eran voluntades particulares de apoyo. Yo he visto y he participado en exhumaciones, invitados por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica, donde el dinero para poder hacer la exhumación de esa persona salió de un sindicato noruego. A mí eso me rompe la cabeza. Nosotros hicimos el análisis genético gratis. Otros ponían su tiempo los fines de semana para poder ir. Todo eso que se armó, se fue armando, aparte de ayudas y de voluntades. Y ahí el Equipo siempre estuvo presente, pero en la sombra, porque no era una cuestión técnica en España. En España, arreglar la cuestión técnica era muy fácil darle el apoyo que requirieran en cuanto a la experiencia que ya había acumulada en Latinoamérica, en otros países era muy fácil. ¿Cómo romper el miedo político? Es lo difícil. ¿Cómo romper el miedo jurídico? Era lo complicado. Y en eso el Equipo Argentino de Antropología Forense lo único que podía hacer era hacerse presente, como hicimos en algunas exhumaciones, para estar con el juez o la jueza que se había atrevido a autorizar [abrir] esa fosa para decirle esto es normal y esto es lo que hay que hacer y no pasa nada, porque esto es lo que se hace habitualmente en otros países, incluso en contextos muy recientes postdictadura. Entonces en eso nos hicimos presentes en dar un poco de tranquilidad, buscar apoyos que pudieran dar también una asesoría jurídica. Pero el problema era otro, el problema es mucho mayor que eso.

P. ¿Le gustaría participar en la búsqueda de Federico García Lorca?

R. A mí me gustaría colaborar en la búsqueda de García Lorca, igual que me gustaría colaborar en la búsqueda de Pepe Pérez. Creo que la de García Lorca es una tarea pendiente del Estado, igual que más de 100.000 personas que tiene todavía enterradas en cunetas. Lorca, la ventaja que tiene es que es un nombre conocido y que la visibilidad internacional que todavía hace falta para seguir mostrando las vergüenzas de la ausencia de esa búsqueda de todo lo demás. Que nunca van a tener nombre.