dissabte, 7 de febrer del 2026

AKI CHANG, UN CHINO LUCHANDO EN UN BATALLÓN MINERO ASTURIANO.

 



Se llamaba Akin Chang, tenía 24 años y llegó de Shanghai. Muchos de los aspectos de su vida son un misterio, pero lo es cierto es que Chang no formó parte de un grupo de voluntarios asiáticos que lucharon en las Brigadas Internacionales en el bando republicano, sino que se integró directamente en un batallón minero asturiano.
Aking Chang, o Agen Chen, según otras transcripciones fonéticas de su nombre chino. Según los autores, fue el único brigadista que llegó de la convulsa China de los años treinta. Había sido un líder sindical huido de la policía del entonces poderoso Kuomingtan, el partido nacionalista chino enfrentado a los comunistas en su guerra civil. Amenazado, por tanto, en 1937 se embarcó a toda prisa en un barco que partía rumbo a Europa, donde las cosas tampoco estaban precisamente pacíficas.
Es en ese carguero donde un cocinero vietnamita le habla de la lucha de los republicanos contra el fascismo en España y eso al parecer le entusiasma lo suficiente como para querer luchar en las Brigadas Internacionales. Pero el destino del barco era Asturias, de forma que al desembarcar (y sin hablar una palabra de español) se alista en un batallón minero.
No tuvo suerte. Al parecer, al poco de llegar al frente asturiano fue capturado en Mieres por tropas franquistas y encarcelado en el campo del monasterio de San Pedro de Cardeña, a 10 kilómetros de Burgos. Con la caída del Frente Norte en 1937, ese campo de reclusión y trabajos forzados fue utilizado para internar a prisioneros, sobre todo asturianos, vascos y cántabros, así como unos 1.000 brigadistas internacionales desde abril de 1938, donde sufrieron un trato extremadamente duro.
El campo de San Pedro cerró en noviembre de 1939 y los presos que quedaban fueron trasladados al campo de Miranda de Ebro o expulsados de España. Algunas fuentes señalan que Chang fue liberado y pudo pasar al sur de Francia en 1942; otras dicen que su pista se pierde en Madrid y que había escrito sobre su deseo de unirse a los comunistas con el Octavo Ejército de Ruta de Mao cuando volviera a China, pero los investigadores desconocen si tuvo éxito.
En el documental franquista Prisioneros de Guerra (1938) filmado en el antiguo convento de San Pedro de Cardeña donde estaban recluidos los brigadistas internacionales, podemos ver a Aki Chang (minuto 4):