Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
El BOE recoge el inicio del proceso para declarar como lugar de memoria democrática el edificio de Santa Cruz de Tenerife arrasado en las primeras horas del golpe y ocupado luego por falangistas
El templo masónico de Santa Cruz de Tenerife es un edificio inaugurado en 1920 para uso de la Logia Añaza, considerado el mayor centro masónico de España hasta la ocupación por los militares del régimen franquista.Cristóbal García (EFE)
Primeras horas del golpe de Estado de 1936. Santa Cruz de Tenerife. Un grupo de paramilitares franquistas asaltan el templo masónico de la logia Añaza en la calle San Lucas de la ciudad, y se incautan de todos sus archivos. Es uno de los primeros pasos de la represión sistematizada del franquismo. Al poco, una nota fijada en la fachada y firmada por el Secretariado de la Falange Española invita a hacer visitas al lugar, como si de un tour turístico se tratara, con el objetivo de “alertar a la población sobre los supuestos fines oscuros de la masonería”. Así lo refleja este viernes el BOE, que recoge el decreto que inicia los trámites para declarar el edificio lugar de memoria democrática y reparar el daño causado. “Se contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica, que empezó a percibirse en la ciudad con pánico y miedo, al extenderse la creencia de que en el templo se llevaban a cabo sacrificios de niños y rituales de brujería”, se lamenta en el texto. Y no, defienden en el gobierno de España, lo que hubo allí fue otra cosa. “Interrogatorios”. “Torturas”. La negra huella de la dictadura.
“La gente suele limitar la represión del franquismo a la izquierda o el nacionalismo, pero afectó a todo lo que no fuera exclusivamente católico también, a lo que la Iglesia definió como delito y pecado”, asegura por teléfono Gutmaro Gómez Bravo, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. “Y eso es muy importante”, recalca. “Es importante que se vea que no fue algo ideológico solamente, sino que afectó a todo. La ley de masonería y comunismo es la espina dorsal de la represión”, añade. “Eso no pasa en Europa. Es totalmente distinto. Y ya están Mussolini o Hitler. Es una particularidad clara de España“, destaca. Y remata: ”Este templo seguramente sea el primer edificio arrasado. Son las instrucciones del golpe: los paramilitares tienen la orden de tomar, asaltar, controlar todos los edificios de quienes se van a oponer. Esto es claro".
Coincidiendo con la incoación del expediente que recoge el BOE este viernes, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha firmado este viernes el protocolo de colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para el impulso de políticas públicas de Memoria Democrática desde el ámbito local.
“El reconocimiento como Lugar de Memoria es un acto de justicia, ya que este lugar fue espacio de convivencia cívica, educación laica, pensamiento crítico y compromiso social que, tras el golpe de 1936, fue ocupado, desnaturalizado y convertido en lugar de propaganda, represión, interrogatorios y tortura”, ha defendido Torres, según una nota de prensa enviada por el ministerio.
Así le ha prolongado el alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez: “El Templo Masónico no es un edificio cualquiera, es una joya arquitectónica y simbólica que vuelve a brillar en el corazón de nuestra ciudad. Un Templo único que, durante años, permaneció en silencio, pero que hoy vuelve a hablar con fuerza, iluminando una parte esencial de nuestra historia común”.
El templo se levantó según proyecto del arquitecto tinerfeño Manuel de Cámara y Cruz. En 1909 se creo en él una escuela laica que impartía clases gratuitas a adultos. El golpe de Estado lo transformó todo. El edificio pasó a ser sede de la Falange hasta 1939, cuando quedó a disposición del Parque de Intendencia para el almacenamiento de víveres. Más tarde se utilizaría como farmacia militar. Durante décadas estuvo abandonado. Amenazado por la ruina. Hasta ahora.
Ubicado en una discreta calle peatonal de Santa Cruz de Tenerife, su fachada ofrece imponentes columnas palmiformes que sostienen al ojo “que todo lo ve”. Vigilando las escalinatas de entrada, cuatro esfinges —durante años todas sin nariz, como la de Giza— completan el panorama. Esas decoraciones son el mejor ejemplo del estilo neoegipcio que marca la estructura. Lo previsible es que pronto tengan nueva compañía: una placa que declare el templo como lugar de memoria histórica.
El Gobierno de España ha declarado hoy 'Lugar de Memoria' el Templo Masónico de Tenerife. Se trata del segundo Lugar de Memoria declarado en Canarias, tras la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía. "Fue un espacio de convivencia cívica, educación laica, pensamiento crítico que, tras el golpe de 1936, fue ocupado, desnaturalizado y convertido en lugar de propaganda, represión, interrogatorios y tortura", ha dicho el ministro Torres en X. Durante su entrevista en Hoy por Hoy Canarias, Ángel Víctor Torres mencionó Fuencaliente, un municipio fundamental en España para entender la memoria.
"Hemos firmado convenios con el Gobierno de Canarias, por ejemplo, en Fuencaliente", ha dicho Torres. "Hemos conseguido exhumar el 50% de las personas que podían ser exhumadas en España en estos siete años: diez mil personas han sido exhumadas. Son datos absolutamente objetivos, pero cualquier reclamación la vamos a atender", ha dicho el ministro de Memoria Democrática. Son avances importantes, pero las asociaciones de memoria se muestran críticas y reclaman más recursos.
Más recursos para financiar la búsqueda de fosas
El ministro canario también ha respondido a las críticas de las asociaciones de memoria que piden más fondos para la recuperación de los cuerpos enterrados en las fosas del franquismo en Canarias. "El objetivo es exhumar a todas las personas que puedan ser exhumadas en España, y está bien que las asociaciones sean exigentes", ha dicho Torres. "Por primera vez el Gobierno ha puesto fondos para los cabildos, nunca antes se había hecho", añade.
Cadena SER
Ángel Víctor Torres cree que la democracia no solamente hay que defenderla, sino practicarla. "Yo no quiero para mi hijo lo que sufrieron nuestros padres y abuelos. Aquí hubo una guerra provocada por un golpe de Estado: los militares se levantaron en armas e instauraron cuarenta años de dictadura, y esto no se puede negar", opina. "Hay un acercamiento a la exaltación del autoritarismo que es preocupante, por eso hay que recordar que el franquismo persiguió las libertades de las mujeres, de las personas homosexuales, libertades que antes del franquismo se respetaban en España", ha dicho.
Canarias sigue infestada de vestigios franquistas
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria está presidida por un emblema franquista. A la entrada de la ciudad, el Ejército mantiene el aguilucho a la entrada del Arsenal. Torres reconoce que corresponde al ministerio de Defensa actual, pero no lo hace. "Hay cuestiones donde son las mismas administraciones las que tienen que incoar los expedientes de retirada, pero repito: ningún vestigio franquista debe permanecer en las instituciones españolas", ha dicho preguntado sobre este asunto.
Lo mismo ocurre en Santa Cruz de Tenerife, donde una enorme estatua que loa la figura de Franco preside el acceso a la ciudad por la Avenida de Anaga. "El Gobierno de España acaba de crear el comité de vestigios y entre ellos está el monumento de Santa Cruz: es una exaltación de lo que fue el dictador y de símbolos de la épica, y lo que dice la ley de memoria democrática es que si tienen valores culturales se tienen que preservar, pero si no, no", ha dicho Torres.
El templo masónico, un lugar único en toda España
El templo masónico de Santa Cruz de Tenerife "es el único templo que tenemos en toda España que sobrevivió a la dictadura; el resto fueron demolidos en una persecución abominable del autoritarismo franquista", explica el ministro. "El Ayuntamiento de Santa Cruz adquirió su propiedad y ahora hemos firmado un protocolo para que vuelva aquí lo que fue expoliado durante la dictadura", añade.
El protocolo se desarrollará con convenios, fundamentalmente con el Ministerio de Cultura, para concretar cesiones, préstamos o devoluciones. "Regresa a Santa Cruz lo que nunca debió salir de Santa Cruz. Es un compromiso cerrado de todas las instituciones para que esto se produzca de un momento a otro", ha dicho.
"Hay que mirar la historia para no repetirla. La masonería fue aplastada de manera injusta, en contra de todo lo que significaba el avance científico y cultural. Con mentiras, aquí se decía que se hacían ritos satánicos o sacrificios de niños. Mentiras. La masonería fue fundamental para hacer avanzar este país a través del pensamiento libre. Mataron a muchos masones por el simple hecho de ser masones y mi misión como ministro es destapar aquello que es verdad", zanja Ángel Víctor Torres.
Per què en la llei de la Memòria Històrica no es fa esment de la violència ocasionada als xiquets, xiquetes i joves durant el franquisme?
Escola franquista
Carles Enguix i Borràs 09/01/2026 21:30
Enriquito, com cada dia, es va alçar del llit endormiscat amb poques ganes d’anar a l’acadèmia a la qual regularment assistia a cursar el Batxillerat, al barri del Canyamelar, València.
Mal corrien els anys del rock, els hippies, el “La, La, La” i la dictadura eixa. N’era fill de pare represaliat pels franquistes i de mare patidora per les conseqüències d’haver d’atendre quatre fills, pel treball que donaven, més el pare.
Família respectada no només pels veïns del voltant i corresponents parents, també per amics propers i no tan propers.
El pare, empleat de banca. Admés de nou en el treball després de gairebé vint-i-cinc anys de patiments sense trobar una feina fixa des del moment que el van acomiadar del banc a conseqüència de la represàlia i depuració dels guanyadors de la Guerra Incivil. Home molt modern per a la seua època i molt temprat. Calb des de ben jove, tradició familiar que odiava.
La mare, també molt moderna en la manera de pensar. Elegant, amb molt bon gust en vestir i molt ben educada. De família rica del Grau, a València; però arruïnada per culpa dels “talibans”, aquells que no tenien gràcia ni per a ser feixistes.
I tres germans que completaven junt amb Enriquito els quatre esmentats; ell, el petit de tots. Família ben avinguda i treballadora.
El nostre Enriquito tenia un problema: odiava aquella acadèmia. L’odiava perquè en ella repartien hòsties, i no precisament consagrades, no. Hòsties en la cara i de tant en tant de postres als palmells de les mans.
No hi tenia gràcia en absolut. El que les repartia acompanyades de blindatge era el professor de Llatí i de Francés. Una mala bèstia falangista que abans de repartir les respectives hòsties s’hi girava l’anell del dit vers el palmell de la mà, aquell que disposava d’un gran segell quadrat amb les inicials del seu nom, tot ell en or, que a saber a qui li ho havia furtat, i et soltava una nespla que et girava la cara del revés. Una mala persona i un mal parit.
I no parlem del “Rana”, monitor de gimnàstica o com li digueren en aquella època, que et donava una coca que et provocava que la teua galta adquirira immediatament una rojor envejable, si és que això es pot envejar, dic jo, acabar amb la cara més roja que una tomata.
Després el dire de l’escola, que també donava classe de mate i, de pas, també donava classe d’hòsties. Més suaus, potser, però hòsties.
Ah, i el capellà que donava religió i es llevava la corretja del seu pantaló per fer callar els crits dels alumnes a base de fuetades en l’esquena amb la intenció de fer-los pagar el mal comportament. Segurament es pensava que n’era el nostre Senyor expulsant del temple els mercaders. Amb aquella sotana que si d’haver-la gastat tant li brillava la tela i que feia pudor de “sobaco” que recordava la gent que es desplaçava en tramvia en estiu.
En el fons, a Enriquito, el capellà li feia llàstima. Potser perquè trobava que els companys de classe se’n passaven burlant-se d’ell i perquè aquell home alt i ben plantat, amb aquella sotana, també patia les conseqüències d’una època trista i sacrificada. En realitat, pensava que n’era una víctima més del seu temps, com tants altres.
Encara que per a ell i tots els companys, “donya” Tere, va ser la modernitat dins d’aquella acadèmia-camp-de-concentració. A “donya” Tere li molestava, i així li ho va expressar al dire, el que pegaren als alumnes. N’era la millor mestra. Molt apreciada per tots els alumnes i molt recordada actualment. En aquella acadèmia també assistien xiques; unes poques que seien a la primera filera i que també més d’una d’elles va rebre la seua corresponent coca…. més relaxades; però també, també, tu.
El sensible d’Enriquito, perquè n’era i molt, de sensible, de camí a l’acadèmia, no sabia si de cara a aquella masmorra tremolava de fred o de por.
Anys més tard, ell mateix se’n va reafirmar que tremolava de por. Una por terrible en anar a una acadèmia tan bèstia per culpa de tot aquell sistema d'”acaronaments”, complement de l’ensenyament si no et sabies la lliçó, del qual no confessava en casa les seues conseqüències, perquè pensava que aquella violència formava part intrínseca de l’ensenyament d’aquella època, la qual els majors trobaven dins de la normalitat. Què vols, si n’era una dictadura dura!
Però un dia va dir prou i va decidir no acudir segons a quina classe; això és, va fer fugina en aquelles en què el professor no s’adonara de la seua falta d’assistència. Això és perquè n’eren tants alumnes en l’aula que amb sort no es notaven les faltes, llevat que passaren llista.
Tant n’era l’horror que hi tenia en assistir, que tot el referent al Batxillerat li importava una M ben gran. I el seu aprenentatge, com a conseqüència, de mica en mica va anar de mal a pitjor.
Per això, junt amb un altre company, el Ferraris, una vegada ajuntats de bon matí, se la piraven a la platja del Cabanyal, i allà es gitaven a la sorra de cara al sol -res a veure amb la cançó fatxa-, a dormir tan tranquils sense valorar les conseqüències que això els podia causar.
Aquesta dissidència mai els va ocasionar represàlies. Això sí, aprovar el curs, no l’aprovaren.
Bé, hui en dia, l’Enriquito, ara que és ja un home responsable i d’edat avançada, es pregunta per què en la llei de la Memòria Històrica no es fa esment de la violència ocasionada als xiquets, xiquetes i joves durant el franquisme de l’hòstia.
Franco votando en el referéndum de Ley Orgánica del Estado, en 1966. Archivo.
Pensar el franquismo solo como un régimen represivo es quedarse corto. Fue, ante todo, una operación masiva de falsificación de la realidad. No un conjunto de bulos dispersos, sino un bulo total, coherente y autosuficiente, que definía qué era España, quién era culpable, quién merecía ser escuchado y qué debía ser recordado u olvidado. Por eso sus efectos no terminaron con la dictadura: cuando una mentira se convierte en país, su eco dura generaciones.
El franquismo no se limitó a ocultar hechos incómodos o a manipular episodios concretos. Fue más lejos. Sustituyó la realidad por un relato cerrado que no admitía contraste. La Guerra Civil dejó de ser un golpe de Estado contra un gobierno legítimo para transformarse en una “Cruzada”. La dictadura pasó a llamarse “democracia orgánica”. La represión se convirtió en “justicia” y el exterminio político, en “pacificación”. No era solo una cuestión de propaganda: era una reingeniería completa del sentido común.
Ese es el rasgo distintivo del franquismo como metabulo. No operaba como las mentiras convencionales, que necesitan ser reiteradas para imponerse y pueden ser desmentidas con datos. El régimen construyó un marco total en el que la verdad resultaba innecesaria. No hacía falta demostrar nada, porque el relato oficial funcionaba como única fuente legítima de significado. Lo verdadero no competía con lo falso: quedaba directamente expulsado del espacio público.
La clave de ese éxito fue la combinación perfecta de censura, propaganda y educación. La censura eliminaba cualquier versión alternativa; la propaganda llenaba el vacío con un discurso emocional, moral y patriótico; y la educación fijaba ese discurso como conocimiento incuestionable. Desde la escuela hasta el NO-DO, desde los púlpitos hasta los manuales de historia, todo reforzaba la misma idea: España había sido salvada y cualquier discrepancia era traición, ignorancia o pecado.
En ese sistema, el bulo no era una excepción ni una desviación, sino la norma. La prensa del régimen no informaba: confirmaba el relato. Las huelgas no existían; eran “incidentes aislados”. La pobreza no era estructural; era consecuencia de enemigos internos o sacrificios necesarios. El exilio republicano no era una diáspora forzada, sino una huida de criminales. Cada hecho encajaba, a la fuerza, en el marco previo del metabulo franquista.
El papel de Francisco Franco fue central en esa construcción. Más que un gobernante, fue un personaje cuidadosamente diseñado: austero, providencial, desinteresado, árbitro por encima de las facciones. La distancia entre esa figura y la realidad histórica es abismal, pero irrelevante desde el punto de vista del bulo. El personaje funcionaba narrativamente. No necesitaba ser creído en sentido racional; bastaba con que organizara el imaginario colectivo.
Uno de los efectos más duraderos del metabulo franquista fue la inversión moral. Las víctimas aparecían como culpables y los verdugos como garantes del orden. Maestros, sindicalistas, mujeres emancipadas o cargos republicanos fueron retratados durante décadas como peligros sociales. Esa violencia simbólica no terminó con las ejecuciones o las cárceles: continuó en el descrédito, el silencio y la distorsión de sus biografías. El bulo no solo mató cuerpos; también borró memorias.
A diferencia de otros regímenes autoritarios, el franquismo no fue derrotado informativamente. No hubo un momento de colapso del relato oficial ni una ruptura clara con la mentira fundacional. La Transición desmanteló las estructuras políticas de la dictadura, pero dejó en gran medida intacto su marco narrativo. Muchos de los mitos construidos durante el régimen —la inevitabilidad de la guerra, la neutralidad del dictador, la supuesta paz social— sobrevivieron adaptados a la democracia.
Esa continuidad explica por qué el franquismo sigue siendo un campo de batalla discursivo. No se trata solo de una disputa historiográfica, sino de una herencia cognitiva. El metabulo no desapareció: se fragmentó, se suavizó y se volvió más ambiguo, pero sigue operando en expresiones cotidianas, en nostalgias aparentemente inocuas y en discursos políticos que relativizan la dictadura o equiparan víctimas y verdugos.
Entender el franquismo como el primer gran bulo no es un ejercicio retórico, sino una herramienta de análisis. Permite comprender que la dictadura no se sostuvo solo por la fuerza, sino por su capacidad para imponer una realidad alternativa. Y ayuda a explicar por qué combatir hoy la desinformación no es solo una cuestión tecnológica, sino también histórica y cultural. Porque antes de las fake news digitales, hubo un país entero construido sobre una mentira. Y sus ruinas, todavía, no han sido del todo desmontadas.
Paquita cuando nos hablaba de su infancia en el pueblo lo resumía con dos palabras: Hambre y miseria. Vivir se trataba de sobrevivir.
La hambruna de los años cuarenta fue ocultada o justificada echando balones fuera, pero hoy se ha demostrado como un periodo caótico y terrible, entre otros por el trabajo del historiador Miguel Ángel del Arco Blanco en La hambruna española (Editorial Crítica).
De las Merindades no hemos conseguido informaciones, así que os agradeceríamos aportaciones: merimemo@gmail.com ¿Cómo les fue a las abuelas y a los abuelos? ¿os hablaron del hambre? ¿Qué decían? ¿Se les murió alguna persona?El racionamiento. ¿Qué alimentos y productos se racionaban? ¿Cómo eran los vales y las cartillas?
Dicen las analistas que para Vox, un partido que revindica el franquismo ha tenido éxito su discurso sobre el abandono del campo, “la traición al campo” es uno de sus relatos más potentes. Eso es precisamente lo que ocurrió con Franco, con una retóricapro campesina que concebía la actividad agraria como una forma de vida. Mientras La política real era anti campesina: Intervencionismo en la producción, distribución y comercialización (SNT) y racionamiento del consumo, liquidación de la política de reforma agraria en un contexto de escasez, y sin ninguna política de innovación o investigación.
Pequeño silo franquista
Una de las grandes noticias de agosto de 1937 fue el Decreto-Ley de Ordenación Triguera, el 23 de agosto de 1937 en Burgos, estableció el férreo control estatal sobre la producción, comercialización y precios del trigo, creando el Servicio Nacional del Trigo (SNT). Esta normativa estuvo en vigor hasta la Ley 16 del 29 de mayo de 1984, cuando se restableció la libertad en el mercado del trigo. (Seguimos el artículo de José Luis Garrot: El primer franquismo (1939-1959) La Autarquía)
Aquel Decreto de Ordenación triguera supuso la total intervención de la producción triguera por parte del Estado, con lo que se eliminó el libre mercado de trigo. Es decir, que los agricultores se vieron obligados a vender sus cosechas al Estado. Las exigencias se irían incrementando, hasta obligarse a declarar bajo juramento las siembras y a precisar de unas guías especiales para el transporte del grano.
La agricultura franquista no fue ni eficiente ni lucrativa para los labradores, en todo caso, en la década de los 70 en las que ya el Estado pagaba bien el cereal y se había producido un éxodo rural que había vaciado las zonas rurales permitiendo que los agricultores que se quedaron allí viviesen un puntual momento de beneficio y garantía; pero todo el franquismo en conjunto resultó devastador para el futuro de nuestros pueblos.
En los 40 y 50 el precio que el Estado pagaba por el trigo no era suficiente, en muchos momentos por debajo del coste de producción. Los agricultores evitaron al Servicio Nacional del Trigo, por lo que creció el mercado negro, las redes clandestinas de mercado extraoficial, unas por necesidad, otras para generar enriquecimientos a costa del hambre. En aquel largo periodo de autarquía y posguerrael trigo era un producto de primera necesidad, que estuvo racionado hasta 1952.
La política agraria franquista fue un cúmulo de malas decisiones que provocaron, entre otras cosas, que se agravara el problema de la falta de productos y por consiguiente que el hambre que pasaron la mayoría de los españoles.
Franco era un convencido la autarquía, en 1938 le decía al escritor Henry Massis: “España es un país privilegiado que puede bastarse así mismo. Tenemos todo lo que nos hace falta para vivir y nuestra producción es lo suficiente abundante para asegurar nuestra propia subsistencia. No tenemos necesidades de importar nada y es así como nuestro nivel de vida es idéntico al que había antes de la guerra.”
La política económica autárquica, de la que la agraria era su base, produjo un grave deterioro económico y social, unido a un gran aumento de la inflación, que junto al control de salarios por parte de Estado hizo que la gran mayoría de los españoles no tuvieran medios, no ya para llevar una vida medianamente digna, sino para subsistir. El nivel de vida de los españoles tuvo el mayor retroceso habido en doscientos años.
Por ejemplarizarlo con las maestras, la situación de estas volvió a ser precaria: sueldos míseros que intentaban paliar facilitándoles una vivienda o con una indemnización en metálico para la vivienda o la gratuidad para sus hijos e hijas de las enseñanzas dependientes del Ministerio. A veces recibían ayudas en especie de las familias de los alumnos. Con este panorama la calidad de la educación era pésima, tanto en el ámbito rural como en el urbano: alumnos que sólo seguían la Enseñanza Primaria, sin una formación básica ni técnica mínima, con gran parte de la población viviendo en zonas rurales, practicando una economía familiar de subsistencia.
Pese a los pretextos esgrimidos durante décadas por la dictadura franquista, hoy sabemos que el hambre de los años cuarenta en España tuvo su origen en la política autárquica impulsada por el régimen con fines nacionalistas al término de la Guerra de España. La autarquía, que supuso la intervención de la economía durante más de una década, acarreó el alza de los precios y la escasez de productos de primera necesidad y allanó el camino a la corrupción.
No era tanto la destrucción ocasionada por la guerra sino sus medidas políticas lo que acabó con los avances que habían mejorado la agricultura española. Se produjo una reducción de las zonas de cultivo y las cosechas. También se redujo el uso de fertilizantes, lo que produjo un descenso de la producción. Además, los sueldos bajos y el control “rígido” de la fuerza de trabajo achicaron aún más la productividad.
De manera paralela, el coste de la vida aumentaba, agravada por una política monetaria que condujo a una inflación sin precedentes.
Miguel Ángel del Arcoseñala que la hambruna de la posguerra se debió a las negligentes políticas económicas y sociales del régimen y que se utilizó como forma de control. La dictadura siempre señaló que la escasez de los años 40 fue un castigo inevitable tras la Guerra. Pero fueron las decisiones franquistas las que causaron una gran HAMBRUNA en España. Los precios bajos marcados por las tasas provocaron que los agricultores sembraran otros productos más rentables que tenían precios libres; otra consecuencia fue que ocultaran parte de la cosecha para derivarla al mercado negro o que redujeran los gastos de producción –peores abonos y restricción de labores, etc. El intervencionismo estatal causó el descenso de la producción agraria, sobre todo debido a un descenso significativo de la superficie cultivada.
LA HAMBRUNA
Fue una hambruna, y no simple escasez, lo que arrasó España durante los años de la posguerra, a pesar de que no figure como tal en los libros de historia. La memoria no habla nunca de hambruna, y en la historia, ha pasado desapercibida. Se recuerda “qué mal se pasó”, añade, pero la hambruna no es un adjetivo, sino “un fenómeno” que ha permanecido silenciada. Los asesinados tienen un rastro porque la violencia deja rastro, pero el hambre no. El único rastro que deja el hambre está en la memoria de la familia.
Aunque hay huellas: la biológica y la cultural. Cuando hay hambruna, la talla baja, una de las consecuencias más notables de lo poco y mal que se comió en España hasta prácticamente 1950 fue el descenso de la estatura de los españoles. Luego la cultural, la hambruna forma parte de nuestros hábitos, nuestros recuerdos y nuestros platos incluso hoy en día, como el consumo de pan o los platos de cuchara, y costumbres como no dejar nada en el plato.
La hambruna de la posguerra, como vamos viendo, no se trató de una consecuencia bélica, sino de un fenómeno causado por las políticas económicas del franquismo, pero también sociales. El alimento, distribuido de manera desigual y controlado desde arriba se convirtió en instrumento político.
Lo peor que se puede decir de un gobierno es que ha tenido algo que ver con que su población muera de hambre, con que no pueda asegurar su supervivencia explica Del Arco, por ello las estrategias de ocultación del régimen de Franco. Para justificar la escasez desplegó un abanico de mitos que se fueron alternando según las circunstancias: primero, que todo era consecuencia de la guerra civil; después, que el aislamiento internacional impedía el abastecimiento; y finalmente, que la pertinaz sequía era la culpable. La censura completaba el cerco: estaba prohibido hablar de hambruna en la prensa, Así, unas 200.000 muertes por inanición quedaron enterradas en el silencio y en la deformación de la realidad.
La hambruna también fue una forma de control social. Cuando el pan se convierte en preocupación de cada día, pensar en política es un lujo, desmoviliza. El hambre debilita la moral y también asusta. Por otro lado, generó un sistema de corrupción que enriqueció a los afines al régimen. Económicamente fue un desastre, sí; pero desde el punto de vista político, fue todo un éxito arrendó al pueblo.
La gran hambruna que padeció España entre los años 1939 y 1942, y luego en 1946, provocó que decenas de miles de personas fallecieran durante la posguerra por falta de comida o porque la poca disponible resultaba insalubre. Los peores años del hambre (1939-1942 y 1946) se registraron numerosas muertes por inanición. Se ha calculado que solo en el periodo 1939-1944 murieron 200 000 personas directa o indirectamente a causa del hambre. En una hambruna, alrededor del 10% de los fallecidos muere de inanición. El 90% restante lo hace por enfermedades relacionadas con la malnutrición.
Los niveles de toma de calorías, así como de proteínas y de otros nutrientes, no volverán a restaurarse hasta los años cincuenta. Entre 1940 y 1951, la media de consumo per cápita era menor a 2.300 kilocalorías por persona y día (en 1931, había alcanzado las 2.846), por debajo de las necesidades biológicas del individuo. Como siempre, la media es engañosa: alrededor de un 30% no llegaba siquiera a las 2.250 calorías.
MÁS ADELANTE
A partir de 1952 el franquismo intentó una tímida apertura económica, puso fin al racionamiento, inició una reforma agraria e industrial, hubo cierto crecimiento. Se intentó mejorar la producción agrícola suprimiendo algunas medidas intervencionistas que estorbaban, más que regulaban. Algunas medidas de política forestal y regadíos, ampliación de forrajeras para mejorar la ganadería.
A comienzos de 1957 llegan a las áreas económicas del gobierno los primeros tecnócratas, que buscaban el continuismo político dictatorial, por el desarrollo económico. La tecnocracia se trataba de sustituir los conceptos políticos por los técnicos. El ministro López Rodó llegó a decir que cuando la renta fuera de 200.000 dólares a los españoles se les olvidaría la política. Los sesenta y setenta, tienen en común la tranquilidad social en el campo; una paz conseguida a base de la fuerza y el inmovilismo político.
La nueva política económica se inició con el Plan de Estabilización de 1959 y desde entonces la economía española comienza un proceso de expansión durante los años sesenta. España salía de la autarquía y comenzaba a situarse en la economía mundial. Gracias a liquidación del entramado institucional de primer franquismo y a pesar de que la agricultura mantenía su precariedad presupuestaria
El desarrollo precipitado y desequilibrado o desarrollismo no estuvo exento de contradicciones y deficiencias. La emigración interior y exterior que se convirtió en mano de obra abundante (pero también con la fuga de cerebros) y barata o en fuente de divisas. La agricultura perdió peso. Exportadora de mano de obra… concentración parcelaria, mecanización, consumo de abonos.
El hecho más significativo fue el éxodo rural hacia las áreas industriales, zonas turísticas costeras o hacia Europa occidental. El éxodo rural hace entrar en crisis el mercado de trabajo, facilitando la mecanización.
Este desarrollo se potenció haciendo imposible la vida rural para aumentar la mano de obra para la industria, la emigración y el abandono de los pueblos se generalizó. Aquellos planes de Desarrollo dejaron tras de sí un campo casi deshabitado y empobrecido (de personal, de juventud, de recursos, de servicios…). Cerraron escuelas, se fueron los médicos, incluso los curas. El cierre de las escuelas de los pueblos coincidía frecuentemente con la pérdida de servicios administrativos, culturales, económicos, religiosos, y sanitarios. El salvaje desarrollo de los años sesenta despobló Castilla dejándola con la menor densidad de población de la Europa Occidental.
SILO DE VILLARCAYO
De aquel decreto nos quedan restos en la comarca como son los silos del SNT, que todavía son visibles en muchos pueblos. En 1946 se promulgó el Decreto de 12 de julio por el que se autorizaba al Servicio Nacional del Trigo para construir y explotar la Red Nacional de Silos. Un proyecto en España para construir edificios destinados a almacenar cereales. Esa herencia es todavía visible con los grandes silos verticales que todavía podemos ver en Medina, Trespaderne y Villarcayo.
Silo de Villarcayo. Un monumento a aquella hambruna.
LA RETIRADA A FRANCIA, DETENCIÓN EN ESPAÑA, HUIDA A FRANCIA.
Como la acemilla, Francisco Alonso hizo un viaje de ida y vuelta aquellos años.En la historia de España nunca hubo una emigración de tal cantidad de personas. Además, muchas de ellas no regresaron definitivamente. No encontramos referencias de su paso por el Campo de Concentración de Miranda.
Continuamos recogiendo informaciones sobre el montijano Francisco Alonso en un intento de rehacer su periplo en defensa de la República y las libertades. Agradecemos tu colaboración con correcciones y aportaciones: merinmemo@gmail.com
Soldado, tuya es la hacienda, la casa, el caballo y la pistola. Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo… Mas yo te dejo mudo… ¡mudo! Y ¿cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción?
León Felipe
Desconocemos el periplo exacto de Francisco Alonso por Francia aquellos días, pero su cruce la de frontera francesa debió ser el 7 u 8 de febrero por Cataluña junto con los restos de su unidad que, como el resto del Ejército Popular Republicano. Derrotados por los franquistas, como otros 500.000 refugiados en febrero de 1939, Paco también cruzó la frontera francesa. La retirada a Francia, que ya fue en condiciones muy precarias, con frío y hambre, se agravó padeciendo además la nula hospitalidad de nuestros vecinos.
En el otro lado, se encontraron con los campos de la vergüenza y concentración, destino de los ciudadanos de la retirada aquel invierno de 1939. Encerrados en campos, viviendo entre el hacinamiento, el hambre, la enfermedad y la desolación de quienes habían perdido familia, amigos, trabajo y posición. Sin duda por ello, como indica el historiador J. B. Vilar,[1] debieron ser unos 268.000 los que retornaron entre milicianos y población civil. Estos flujos de retornos aumentarían durante la Guerra Mundial, Paco será uno de ellos.
A MONTECILLO
Francisco Alonso volvió a Montija, a Montecillo, pero allí le apresaron en el mercado de Espinosa, en una fecha incierta entre junio y agosto, Paco es trasladado al Campo de Concentración de Miranda de Ebro, donde pasó una breve estancia.
Para el franquismo las prisiones no fueron suficiente para matar y humillar a los republicanos, los convirtieron en mano de obra esclava. Unos meses antes de la caída del Frente Norte, el Decreto 281, de 28 de mayo de 1937, imponía el trabajo para los presos, transformándoles en esclavos, y siendo explotados durante años. En 1957 existían todavía 10 destacamentos penales.
De esta mano de obra barata se sirvieron ministerios, diputaciones y ayuntamientos, la Iglesia y la Falange, y cientos de pequeños y grandes empresarios privados y afectos al régimen en todo el país. Batallones de trabajadores hicieron el monumento católico-fascista del Valle de Cuelgamuros, además de cientos de lugares más. Los presos construyeron embalses y canales de riego; levantaron sus cárceles; trazaron líneas férreas; trabajaron en las cuencas mineras; levantaron fábricas, además de reconstruir los lugares destruidos en la guerra: Carreteras, sobre todo, en zonas fronterizas, trincheras, obras civiles, monumentos fascistas…
En los años de la posguerra, además de la iglesia, muchas empresas privadas se beneficiaron de ello. Un ejemplo de estas es la empresa ENTRECANALES Y TÁVORA, S.A, de la cual es heredera hoy en día Acciona, una de las empresas que forman parte del IBEX 35. Ninguna ha pedido perdón.
BB.TT. 71. AMAIUR.
Una de las obras con mano de obra esclava fue la LÍNEA PÉREZ, una fortificación de defensa a lo largo de los Pirineos para protegerse de una invasión desde Francia.
Durante los trabajos de fortificación en el Baztán navarro, donde se sitúa Amaiur (Maya), el Pirineo estuvo fuertemente militarizado, la Guardia Civil llego a tener cuartel en todos los pueblos, excepto en Aniz. Las condiciones de vida eran tan duras como en las cárceles, trabajando con sobreexplotación.
Se fuga en la primavera de 1940, continuaremos con Gurs.
[1] Vilar, Juan B.; “El exilio español de 1939 en el Norte de África”, en ¡Ay de los vencidos! El exilio y los países de acogida, Ed. Eneida, Madrid, pp. 71-72