dilluns, 10 d’agost del 2026

En el 90 aniversario del asesinato de Blas Infante

 https://lascargaeldiablo2.blogspot.com/2026/08/en-el-90-aniversario-del-asesinato-de.html



Noventa años sin Blas Infante, noventa años ya sin saber dónde está enterrado. Lo mandó asesinar Queipo de Llano el 11 de agosto de 1936 y, a día de hoy, el padre de la patria andaluza continúa siendo una de las más de cien mil personas represaliadas en la guerra civil cuyos restos mortales no han sido encontrados aún. Nacido en Casares (Málaga) el 5 de julio de 1885, Infante compartió su trabajo como notario en varias ciudades andaluzas con la pasión por acabar con el atraso económico y social de su tierra. No entendía cómo era posible que en un lugar tan rico como el suyo existiera una mayoría de población tan pobre, así que dedicó gran parte de su vida a luchar por conseguir una profunda reforma agraria que mejorara la situación de los jornaleros, una educación pública y universal y un mayor justicia social. En 1915 publicó su obra más importante, Ideal Andaluz, considerada el texto fundacional del andalucismo moderno. 


Los conspiradores contra la República lo habían tenido siempre en su punto de mira, así que cuando aún no había transcurrido un mes desde el comienzo de la guerra civil, los golpistas fueron a buscarlo a su casa de Coria del Río y pocos días más tarde lo fusilaron en Sevilla. Tenía 51 años. Desde entonces, su cuerpo permanece en una fosa común cuya localización precisa nunca ha podido determinarse. Por eso no existe una tumba donde rendirle homenaje. Lo asesinaron porque defendía una Andalucía libre del caciquismo, de la miseria, del fanatismo y de los privilegios de unos pocos, y porque creía que la autonomía era un instrumento para conquistar dignidad y libertad. Ideó la bandera andaluza, el escudo y también el himno:


“¡Andaluces, levantaos!

Pedid tierra y libertad!”

¡Sea por Andalucía libre,

España y la humanidad!”


Este es el estribillo de nuestro himno oficial desde 1982, cuando la Junta de Andalucía estaba presidida por Rafael Escuredo. Nadie podía imaginar por aquel entonces que, 44 años más tarde, en el verano de 2026, el vicepresidente andaluz iba a ser un ultra recalcitrante llamado Manuel Gavira. Me extrañaría mucho que este representante de Vox, en quien Moreno Bonilla ha puesto todas sus complacencias, se sepa el himno. Más bien creo que estará pensando en cómo presionar para acabar con él. Vox no quiere una Andalucía libre porque no cree en el Estado de las autonomías. Se cuelan dentro para cercenarlas. 


Me imagino a Gavira rechinándole los dientes cada vez que se ve obligado a escuchar en un acto institucional el texto escrito por Blas Infante. Vox no tiene ningún interés en respetar y honrar su memoria. Quienes asesinaron al notario de Coria del Río hace noventa fueron los suyos, los que han vuelto ahora dispuestos a sumirnos de nuevo en la ruina intelectual, en la miseria mental, en la muerte de la inteligencia. Y todo esto, para más inri, con las bendiciones de un Moreno Bonilla al que tantos en su día creyeron una persona moderada. 


“Cuando Moreno Bonilla dice que aunque los acuerdos con Vox no gusten al cien por cien… no cambian los valores, serán los suyos, si es que los tiene. Los nuestros, por supuesto que sí”, escribió hace pocos días en redes un Rafael Escuredo que a sus 82 años se muestra tan lúcido como siempre. Lleva toda la razón el ex presidente andaluz porque, para poder seguir gobernando en Andalucía, el PP no ha tenido inconveniente en tragar con imposiciones que suponen dramáticos pasos atrás en derechos sociales y laborales. Ha aceptado exigencias que van contra las mujeres, los inmigrantes, las oenegés, los colectivos LGTBI…  Pactos todos ellos contra los derechos humanos, en definitiva. A propósito de la necesidad de acoger menores no acompañados de los que estos días se encuentran en Ceuta, el vicepresidente ultra andaluz se ha despachado en redes con este tuit: “Andalucía, como el resto de gobiernos donde esté Vox, se va a oponer a todo reparto de menas que plantee el Gobierno de Sánchez.”


Así es como se expresa el prenda en cuyas manos, merced a la amoralidad de Moreno Bonilla, se encuentra en estos momentos buena parte del destino de una Andalucía en cuyos despachos se han instalado hasta los falangistas más impresentables. A cargo de Gavira, además de la vicepresidencia, están las competencias de Justicia, Turismo y hasta la valoración de los procedimientos relacionados con la violencia de género ¡Con la violencia de género!, algo que Vox niega, frivoliza y blanquea. 


Esta no es la Andalucía que soñó Blas Infante. Ni mucho menos. Ahora que se cumplen noventa años de su muerte tenemos la obligación de reivindicar su legado y defenderlo. Y de exigir que se cumpla la legislación en materia de memoria histórica y se sigan buscando sus restos hasta que sepamos qué hicieron con ellos los mismos fascistas que ahora vuelven por sus fueros. Hay quien dice que llamar fascistas a los fascistas es exagerar. Nada de eso, porque la historia enseña que el fascismo nunca llega anunciándose como tal, que siempre lo hace envuelto en palabras como orden, tradición, libertad o sentido común. 


Así que puede que la mejor manera de recordar a Blas Infante, a Federico García Lorca y a tantos miles de asesinados aquel agosto de 1936 en Andalucía sea luchar sin descanso hasta conseguir que quienes comparten la misma ideología de los que acabaron con sus vidas se marchen cuanto antes del Gobierno de Andalucía.


J.T.

Detonan de forma controlada los 63 proyectiles de la Guerra Civil hallados en Villores

 https://www.elperiodicomediterraneo.com/comarcas/2026/08/10/detonan-forma-controlada-63-proyectiles-133231438.html


Los trabajos han sido llevados a cabo por efectivos del GEDEX de Castellón


Adrián Bachero

Adrián Bachero

Los especialistas en desactivación de explosivos de la Guardia Civil han procedido a la detonación controlada de los 63 proyectiles de artillería de la Guerra Civil localizados en los últimos días en el término municipal de Villores, en la comarca de Els Ports.

Los trabajos han sido llevados a cabo por efectivos del GEDEX de Castellón, especializados en la localización, neutralización y destrucción de artefactos explosivos. Los proyectiles han sido trasladados y detonados en condiciones de seguridad y de manera controlada, poniendo así fin a la intervención iniciada tras el hallazgo de la munición.

Los artefactos se encontraban enterrados y, según las primeras comprobaciones, corresponderían a munición utilizada durante la Guerra Civil.

El hallazgo se produjo de manera fortuita el pasado miércoles 5 de agosto, cuando un vecino que realizaba unas obras encontró inicialmente varios proyectiles y dio aviso al Ayuntamiento. El consistorio puso los hechos inmediatamente en conocimiento de la Guardia Civil, que acordonó el lugar y estableció un perímetro de seguridad ante el riesgo que suponía la manipulación de los artefactos.

Las primeras inspecciones confirmaron que los proyectiles estaban completos y conservaban carga explosiva en su interior, circunstancia que obligó a extremar las precauciones y a movilizar a especialistas en desactivación de explosivos.

A partir de ese momento comenzaron los trabajos de extracción y rastreo del terreno para comprobar si había más munición enterrada. Aunque inicialmente se localizaron unas pocas unidades y posteriormente la cifra ascendió a varias decenas, la intervención ha concluido finalmente con 63 proyectiles recuperados.

Una vez retirados del lugar del hallazgo, los especialistas del GEDEX de Castellón han procedido a su destrucción mediante una detonación controlada, siguiendo los protocolos establecidos para este tipo de munición histórica.

La actuación permite dar por neutralizado el riesgo que suponían los proyectiles encontrados en la zona, después de varios días de trabajos de inspección, extracción y desactivación por parte de la Guardia Civil.

Padul, Granada.- Las campañas de localización y exhumación de fosas comunes en el Cementerio Municipal comenzaron en 2021.

Manolo Lay 


En la actualidad, el equipo de Universidad y Memoria asocian un total de 68 personas a este espacio, de las que  se han recuperado los restos de 35 y todo apunta a que las aún no localizadas podrían encontrarse bajo distintos bloques de nichos, lo que eleva la complejidad de la actuación.
Los restos que ha identificado el Laboratorio de Genética del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología de la Universidad de Granada son los del albañil Felipe Fernández Fajardo y el carbonero Francisco Rodríguez López, asesinados y ocultados en fosas comunes en 1936 por las fuerzas sublevadas durante el golpe de Estado contra la II República. Ambos serán entregados a sus familias próximamente en un acto que acogerá el Ayuntamiento de Padul. 
ℹ️ El Independiente de Granada, enlace

 Redacción El Independiente de Granada - Miércoles, 5 de Agosto de 2026 
Los restos de Felipe Fernández Fajardo, que trabajaba como albañil, y Francisco Rodríguez López, carbonero, serán entregados a sus familias.

Imagen de archivo de los trabajos desarrollados en Padul. francisco carrión jiménez

El Laboratorio de Genética del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología de la Universidad de Granada ha confirmado recientemente la identidad de Felipe Fernández Fajardo y Francisco Rodríguez López, dos víctimas asesinadas y ocultadas en fosas comunes del cementerio municipal de Padul en 1936 por las fuerzas sublevadas durante el golpe de Estado contra la II República.

Se trata de Felipe Fernández Fajardo, de 32 años, que trabajaba como albañil, y Francisco Rodríguez López, de 56 años, que era carbonero.

Como ha informado el equipo de la UGR Universidad y Memoria que lidera Francisco Carrión, encargado de los trabajos, son las dos primeras víctimas identificadas de entre las 35 personas exhumadas hasta la fecha.

Ante la demanda de las familias y de las asociaciones memorialistas, las campañas de localización y exhumación de fosas comunes en el Cementerio Municipal de Padul comenzaron en 2021 y se han prolongado durante un total de seis meses, distribuidos a lo largo de los años 2022, 2024, 2025 y 2026. Estas actuaciones han contado con financiación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), a excepción de la última campaña, financiada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática y la Junta de Andalucía.

En la actualidad, las labores de localización de restos se encuentran en un momento especialmente complejo, según detalla el equipo. Miembros del equipo de Universidad y Memoria asocian un total de 68 personas a este espacio, de las cuales, como se ha indicado, se han recuperado 35. Los indicios arqueológicos apuntan a que los restos de las personas aún no localizadas podrían encontrarse bajo distintos bloques de nichos, lo que eleva la complejidad de la actuación. En algunos casos ese inconveniente impide proseguir. 

Para poder continuar con los trabajos, dado que el resto de la fosa se encuentra bajo bloques de nichos, se pedirá autorización a los titulares para el traslado temporal de las personas inhumadas en ellos

Para poder continuar con las labores de localización y exhumación de las víctimas, se tratará de contactar con los titulares de los nichos afectados con el objetivo de solicitar el traslado temporal de las personas actualmente inhumadas en ellos.

De manera análoga al procedimiento llevado a cabo en el contexto del Barranco de Víznar, se espera en un futuro que la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática de Granada, a través de su fiscal delegada, Montserrat Luque Molina, trabaje en la incoación de expedientes de jurisdicción voluntaria que podrían derivar en procedimientos judiciales de carácter civil. El objetivo es contribuir a la reparación jurídica y simbólica de las víctimas ya identificadas cuando así lo soliciten sus familias.

Estos avances se producen en un contexto marcado por la intención anunciada por el Gobierno andaluz, formado por el Partido Popular y Vox, de sustituir la actual Ley 2/2017, de 28 de marzo, de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, por una nueva Ley de Concordia. Su eventual entrada en vigor podría dificultar la continuidad de algunos de los procesos de localización, exhumación e identificación actualmente en marcha, una posibilidad que ha suscitado el rechazo de familiares de víctimas, asociaciones memorialistas y diversos colectivos.

Los restos de las dos víctimas serán entregados a sus familias próximamente en un acto que acogerá el Ayuntamiento de Padul. 

Más información sobre Memoria Democrática:

 

Víctor Ramírez Pérez: «La persecución a los homosexuales durante el franquismo fue fundamentalmente clasista»

 https://www.canarias7.es/sociedad/persecucion-homosexuales-franquismo-fundamentalmente-clasista-20260809071337-nt.html

El activista, expresidente de Gamá e investigador de memoria democrática del colectivo LGTBIQA+ explica en qué consistió la represión a las disidencias sexogenéricas durante la Dictadura, qué papel jugó la colonia de Tefía y en qué medida ve signos preocupantes de involución en la actualidad

Current Time 0:10
Duration 0:47
 
Gaumet Florido

Gaumet Florido

Las Palmas de Gran Canaria

Socio fundador y presidente entre 2012 y 2015 de Gamá, la asociación que representa al colectivo LGTBIQA+ en Canarias, Víctor Ramírez se ha convertido en los últimos años en una referencia en materia de memoria democrática de la comunidad de la disidencia sexogenérica de las islas por sus investigaciones respecto a la represión franquista y, particularmente, respecto a lo que en ese contexto supuso Tefía. Es licenciado en Derecho por la UNED y especialista en derechos humanos por la Universidad del País Vasco. Además, es funcionario del Diputado del Común.

- ¿Cómo vivía un miembro del colectivo LGTBIQA+ en la dictadura? ¿Cómo era la vida en aquella época para una persona de este colectivo?

- Podemos diferenciar según incluso la clase social. La persecución hacia a los homosexuales durante el franquismo fue una persecución fundamentalmente clasista. Y afectó sobre todo a homosexuales de clases populares, de clases trabajadoras, incluso de clases más marginalizadas.

Si eras un homosexual de clase media o alta, sobre todo si eras de clase alta y mantenías cierta discreción, probablemente no te pasara nada. Pero si eras un homosexual de clase baja y, además, te exhibías o de alguna forma manifestabas tu identidad, probablemente ibas a ser perseguido, ibas a ser recluido en la prisión, juzgado en muchas ocasiones y acabar en un centro penitenciario como Tefía o cualquiera de las otras prisiones que había en las islas en aquel momento.

- ¿Cómo se les reprimía? Ha hablado ya de que se les podía recluir, pero puede poner ejemplos de cómo se les reprimía. ¿Había rechazo social, rechazo legal, qué tipo de rechazo había?

- Evidentemente había un espíritu general del sistema destinado a reprimir a todas estas disidencias sexogenéricas, con lo cual todos los estamentos sociales contribuían a ello. Primero, la familia, en muchísimas ocasiones, aunque no siempre, porque había familias que aceptaban, exactamente, arropaban a estas personas, pero había otras que las expulsaban y salen, por ejemplo, en los expedientes de vagos y maleantes, claramente.

Había también un rechazo en el ámbito educativo, muchas de estas personas se sentían rechazadas y dejaban de estudiar. Había un rechazo también en el ámbito laboral: ser afeminado, expresarse de forma inadecuada para los cánones de la época, implicaba en muchas ocasiones no poder acceder a un trabajo estable, seguro y normal, por así decirlo. Y evidentemente, aparte de toda esta represión o este control social, había un control institucional a través de la policía y los mecanismos gubernativos.

Víctor Ramírez dialoga con León Martín, expresidente del colectivo Altihay, de Fuerteventura, en el centro de interpretación habilitado en la antigua colonia agrícola de Tefía, en Puerto del Rosario. (Javier Melián - Acfi Press)

El gobernador civil de las provincias, a cuyo mando estaba la policía, era el que se encargaba de vigilar y de controlar a la sociedad en general, y en este caso, también a las disidencias sexogenéricas. De hecho, en Las Palmas y Gran Canaria se creó incluso un archivo de invertidos entre el año 1954 y 1955, después de la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes, que incluyó a la homosexualidad como una categoría de peligrosidad social, y en el año 1955 se crearon hasta casi 100 fichas de personas consideradas homosexuales. Se decía: se rumorea a que es homosexual, se conoce que es homosexual, según dicen los vecinos, o es homosexual por estos u otros motivos para haber sido detenido.

Es decir, el control que existía era importante, y parte de esas personas fueron juzgadas, procesadas, consideradas peligrosas sociales y recluidas en centros como la colonia agrícola penitenciaria de Tefía.

- ¿Contó Canarias entonces con instrumentos específicos para esa represión, instrumentos legales específicos, como, por ejemplo, el archivo del que me acaba de hablar?

- Bueno, los instrumentos institucionales eran comunes a todo el Estado. La Ley de Vagos y Maleantes se aplica, evidentemente, en toda España, y los mecanismos de represión, por ejemplo, la persecución en las calles y por parte de las policías, son muy similares. Pero evidentemente la colonia sí significó una diferencia con respecto a otros lugares, a otras comunidades o a otras regiones españolas, porque no existió una similar. Desde luego, fue la primera que se construyó en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes.

- ¿Y en qué consistió exactamente la colonia penitenciaria agrícola de Tefía?

- Las colonias agrícolas estaban previstas en la ley del año 1933. Hay que tener en cuenta que la Ley de Vagos es una ley de la Segunda República. En esa ley no se establecían a los homosexuales como peligrosos sociales. Los añadió el franquismo en el año 1954. Y, en virtud de esa modificación, se decide crear una colonia agrícola en Canarias para recluir a los peligrosos sociales.

No solamente homosexuales, sino también otras categorías. El proceso requería un control policial, una detención, un juicio en el Juzgado Especial de Vagos y Maleantes del archipiélago canario y una sentencia que declarara su peligrosidad por homosexualidad. Y, a partir de ahí, ya eran derivados a las prisiones correspondientes.

En un principio, casi todos los homosexuales fueron remitidos a Tefía, aunque posteriormente fueron repartidos en otras prisiones de la isla, como las de Gran Canaria, de La Palma y las de Tenerife. Fueron, digamos, los centros más importantes. Tefia fue un espacio singular por el trato que recibieron durante su estancia allí, un trato tan duro como el que contaron dos de los que lo sufrieron, Octavio García y Juan Curbelo, que casi parecía un campo de concentración.

De alguna manera, las personas que recluyeron allí fueron personas ejemplarizantes: sirvió para que el resto de la comunidad LGTB supiera que mostrarse como eran podía ser objeto de una sanción tan terrible como aquella.

- ¿Y por qué se les consideraba peligrosos sociales? ¿De qué se les culpaba?

- Era la moral de la época. La consideración, por un lado, de que la homosexualidad era, psiquiátricamente, una perversión. Luego, moralmente, o en virtud de los criterios de la iglesia católica, que era la que establecía la moral, era una perversión moral también, un pecado. Y, además, había la consideración de que las personas homosexuales podían contagiar su homosexualismo al resto.

Ese concepto de contagio social, la capacidad de convertir del homosexual o de facilitar las prácticas homosexuales con heterosexuales y, por tanto, que eso iba, de alguna forma, a pervertir el resto de la sociedad. Entonces, había que separarlo.

Víctor Ramírez pasea por delante de la fachada de la antigua colonia. (Javier Melián - Acfi Press)

De hecho, la propia ley dice que los homosexuales debían ser recluidos en centros penitenciarios con la debida separación de los demás presos, con lo cual no podían estar mezclados. En Tefía eso era más complicado, porque no había una celda diferenciada. Pero, por ejemplo, hay testimonios que hablan de que en Tenerife y en La Palma los homosexuales estaban presos en una celda y cuando el resto de los presos salían del patio, a esa hora podían salir ellos. Pero el resto del tiempo estaban recluidos exclusivamente dentro de esa celda sin poder salir. Con lo cual había una especie de doble reclusión: la reclusión en un centro penitenciario y la reclusión dentro de una única celda dentro del propio centro.

- Y todo eso, ¿cómo se legitimaba?

- Los intentaban llevar también al terreno supuestamente científico. Había informes forenses que justificaban esos patrones por los que ellos entendían que la persona era homosexual. Por un lado, había una percepción de la psiquiatría de la época de que la homosexualidad era una perversión que había que corregir de alguna manera.

Y luego estaban los procesos de determinar la homosexualidad o las prácticas sexuales en los presos. Para eso estaba el médico, que lo que hacía era un análisis físico, un análisis forense, en el que en muchas ocasiones veía la configuración corporal, si tenía más grasa, por ejemplo, en las caderas, si el vello del cuerpo era más acentuado o menos. Y sobre todo, lo que más molestaba y lo que más humillaba a los presos era el análisis rectal, del ano, para ver si tenía forma de embudo infundibuliforme, de tal manera que implicaba eso prácticas sexuales pasivas.

Y eso se determinaba en los informes forenses y se indicaba, de acuerdo con la inspección realizada de este sujeto, pues se confirma que es un homosexual o ellos decían pederasta, para utilizar una palabra pederasta, pero como sinónimo de homosexual, un pederasta pasivo. Y, por ejemplo, cuando no había ningún otro signo podían decir incluso puede ser un pederasta activo, pero en estos casos no existen signos, no existen señales de esa práctica, porque físicamente no se encuentran.

Es decir, siempre era una especie de búsqueda de aquellos signos que implicaran o que demostraran la homosexualidad del sujeto, más allá de que muchos de ellos, simplemente por su gestualidad, por su forma de vestir, incluso algunos se maquillaban en aquella época en la que ya sabían lo que podía significar, pues eso ya eran signos externos claros.

- Pero eso es terriblemente humillante...

- Claro, obviamente. Era humillante para el propio preso y luego la humillación de estar encerrado por la propia identidad. Es decir, muchos de ellos, y lo tengo constatado, no tenían ningún antecedente más que haber sido detenidos por homosexualidad.

Había otros que tenían otro tipo de antecedentes, también es cierto. Muchos de ellos vivían en la marginalidad. Era un ciclo en el que por la discriminación acababan en la marginación y, por ser marginados y homosexuales, acababan en presos.

Era un círculo vicioso del que casi no podían salir. He visto expedientes en los que a la misma persona se la detenía, se le condenaba, salía de la prisión y volvía a detenérsele. ¿Por qué? Volvía a salir a la calle como era y en tres ocasiones sucesivas eran detenidos y condenados por ser como eran.

- ¿Cuántos condenados por homosexualidad estuvieron recluidos en Tefía?

- En Tefía, concretamente, yo calculo unos 20. Aunque hay 24 homosexuales, pero cuatro de ellos, al menos, fueron antes de la modificación de la ley y por tanto no lo fueron por homosexualidad, sino por otras circunstancias, por otras categorías. Pero 20 por ser homosexuales.

León Martín y Víctor Ramírez, al fondo. A la izquierda, panel con la foto, de joven, de Octavio García, uno de los homosexuales que estuvo preso en Tefía y que contó lo que allí vivió. (Javier Melián - Acfi Press)

Y unos 70 en todas las islas a lo largo de la aplicación de la ley de Vagos y Maleantes, con lo cual, no fue una represión, digamos, de alguna forma absoluta a todos los homosexuales. Fue una aplicación muy ejemplarizante, muy de cogemos a los más pobres, cogemos a los más visibles para que el resto sepa lo que le puede pasar en el caso de que sean detenidos, en el caso de que sean pillados en unas prácticas sexuales o con actitudes disidentes, en este sentido.

- Usted ha tenido la oportunidad de hablar con algunas de las personas que sufrieron esa represión, pero que desgraciadamente ya no están aquí. ¿En qué consistía ese castigo? ¿Cómo era la vida en Tefía?

- Sí, aquí los testimonios son fundamentalmente los de Juan Curbelo y de Octavio García, al que pude entrevistar en un proyecto junto con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Y bueno, ellos contaban un poco las dificultades vitales que tuvieron en su estancia, la agresividad del sistema, cómo los mataban casi de hambre porque les daban muy poca comida. Cualquier pequeña falta significaba una agresión o incluso a veces una paliza, el miedo constante de ser agredido. La experiencia que siempre cuenta, sobre todo Octavio, que fue el que más pudo hablar, tuvo más tiempo, por así decirlo, y el que mejor se expresaba, es que para él parecía que había vivido en un campo de concentración.

Cuando él después salió y leyó sobre los campos de concentración de los nazis, se identificó mucho con esa experiencia. La colonia no era un campo de concentración en un sentido riguroso, pero las vivencias de Octavio durante, sobre todo, los primeros años fueron muy cercanas en ese sentido. El hambre, las palizas, el miedo, los trabajos forzados, picando piedra en una cantera de piedra, construyendo muros, una instrucción religiosa también... es decir, son todos los elementos que configuran un espacio de represión y de control físico y psíquico de la persona.

- Llama la atención, Víctor, que Tefía estuvo abierto desde 1954 a 1966, y sin embargo, no sale a la luz todo esto hasta los años 2000. ¿A qué se debe tantos años de silencio, de ostracismo?

-Yo creo que fue, fundamentalmente, porque las personas que sufrieron esta realidad no quisieron hablar, no quisieron recordar. Hay una mezcla de miedo, de vergüenza, de querer olvidar un trauma.

Yo creo que se unen varios elementos. Gracias a que Octavio y Juan hablaron, hemos podido rescatar la memoria de Tefía y a partir de ahí hemos tirado del hilo y empezar a hablar con otras personas que no estuvieron en Tefía, pero que sí estuvieron en la prisión de Las Palmas, en la de Tenerife, en la de La Palma, y se han atrevido a hablar posteriormente. Y gracias a todos ellos hemos podido recopilar un poco la historia de aquella época.

- Pero si ellos no hubieran hablado, quizás ese episodio no habría salido a la luz nunca. ¿En qué medida fue diferente la represión en Canarias respecto al resto de España?

- Después de haber leído mucho, porque afortunadamente en los últimos años se han escrito muchos trabajos, sobre todo los expedientes de Vagos y Maleantes del País Vasco, de Madrid, algunos de Cataluña, y también por experiencias en Sevilla, podría decir un poco que había un canon o unas pautas más o menos marcadas de persecución, sobre todo una persecución en las calles. La visibilidad de la disidencia molestaba mucho al régimen.

Normalmente estas personas eran detenidas y se les ponía una multa por la falta de escándalo público, una falta gubernativa, una falta administrativa, que si no podían pagar se convertía en quince días de reclusión en comisaría. Y luego, cuando se modifica la ley en el año 1954, lo que se hace es que a estas personas que son detenidas en las calles, a veces por prostitución, a veces por exhibirse impúdicamente, según el régimen, se les remitía a juzgar como vagos y maleantes y eran condenadas o no, según las circunstancias. Pero los mecanismos eran bastante parecidos en casi todos los lugares en los que se ha investigado.

- ¿Y por qué es importante que se haya declarado Lugar de Memoria Democrática la colonia agrícola penitenciaria de Tefía?

-Fundamentalmente por una razón de justicia, de justicia histórica. Por un lado, un mecanismo de reparación de aquellas personas que sufrieron represión no solamente en Tefía, sino en cualquier otro lugar de Canarias. Y una cuestión de reparación, una cuestión de justicia, una cuestión de mantener y preservar la historia que se ha recuperado y que no se olvide de la existencia de estos mecanismos tan duros de represión.

Y también como lugar de aprendizaje, un lugar en el que se enseñe también a las próximas generaciones y las actuales qué es lo que pasó allí, que el franquismo no fue ninguna tontería, todo lo contrario, que hubo muchísima gente represaliada, no solamente por su identidad, sino por sus ideas políticas, por su género, por su carácter intelectual.

Víctor Ramírez, en la redacción de CANARIAS7. (Cober)

Y hubo muchísimos mecanismos de represión durante la dictadura, y establecimientos como el de Tefía tienen que ser significados precisamente por ese motivo, para recordar lo que pasó y para que se sepa y se evite que eso vuelva a pasar.

- En ese proceso de reparación, ¿qué recorrido le queda a Tejía? Creo que está en proceso de escribir un libro... ¿Hay algo también previsto en las propias instalaciones?

- En las instalaciones hay ya una exposición bastante amplia sobre lo que fue Tefía, con los testimonios de Octavio y de Juan Curbelo y creo que, en principio, la idea es convertirlo en un centro de interpretación. La idea, más allá de la propia exposición, es que sea un lugar donde se pueda ir a investigar o se realicen actividades en relación con el tema de la memoria histórica en general y específicas sobre la comunidad LGTBIQA+.

Y después, efectivamente, en este momento estoy escribiendo un libro específico, una monografía sobre Tefía que espero que se publique a lo largo de este año o quizás a principios del año que viene, financiado por el Cabildo de Fuerteventura y con subvención del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Son instituciones que se han esforzado en los últimos años por que Tefía sea un espacio de memoria como efectivamente así lo está siendo.

- Tefía, supuestamente, se ideó para rehabilitar a homosexuales. Usted ha sido un activista importante del colectivo. ¿Qué sensación tiene cuando recientemente, 50 o 60 años después de Tefía, no se haya conseguido unanimidad en el Parlamento, en el Congreso de Diputados, para aprobar una proposición que pretendía modificar el Código Penal y penalizar las terapias de conversión? ¿Qué siente cuando ve eso?

- Pues siento frustración y un poquito de rabia también. A estas alturas, pensar que la identidad o la orientación sexual se pueden cambiar a través de alguna terapia reparativa es fundamentalmente acientífico. Los que realmente han estudiado el tema, pero también los propios homosexuales o las personas LGTBIQ+, sabemos que nuestra identidad es nuestra identidad y nadie puede cambiarla de ninguna manera.

Y sobre todo, mucha rabia, porque hay gente que todavía piensa que nosotros debemos estar en centros de reclusión como ese, lo veo en muchos de los comentarios que hay en redes sociales. Hemos avanzado afortunadamente muchísimo en los últimos años en legislación, pero todavía falta mucha concienciación. Hay mucha mentira, mucha exageración, mucho bulo en relación con el franquismo que hay que romper y hace falta mucha didáctica social para que las nuevas generaciones sepan realmente lo que es aquello y cómo nos afectó a las comunidades LGTBIQ+.

- ¿Hay motivos para temer una involución o esto es producto de una coyuntura política X que deriva en esta situación?

- Hay miedo y hay motivos de preocupación, creo yo. Ya en ciertas comunidades autónomas se han intentado eliminar las leyes trans. En otros países, no digamos. En los Estados Unidos está siendo horroroso en relación sobre todo con las personas trans. Ya ha habido censura de obras de teatro o de libros. Y se están intentando que la educación en valores en relación con la diversidad se elimine de las escuelas.

Por ejemplo, aquí, en Canarias, el consejero de Educación ha dicho que en las escuelas, en los colegios, no se puede impartir ningún tipo de cuestión de carácter ideológico. No sabemos qué significa eso cuando todo está impregnado de ideología. Eso implica querer limitar que se hable de la disidencia sexogenérica, de la diversidad, del racismo. Todo es ideología. Por tanto, eso es decirlo todo y no decir prácticamente nada. Pero es un elemento de preocupación también.

Es decir, que va calando ese discurso intolerante. También hay sectores en los que, de alguna forma, hasta cierto punto y hasta ahora, habían sido un poquito más abiertos, sobre todo en Canarias. En Canarias aprobamos hace unos años la ley trans por unanimidad del Parlamento de Canarias que no se ha puesto en práctica todo lo que debía. De izquierda a derecha. Y me temo que esos consensos se pueden ir perdiendo por los discursos de odio de los últimos años.