dissabte, 28 de febrer del 2026

El conjunto residencial de alto standing en Puigcerdà que esconde un campo de concentración del franquismo

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El historiador de Cerdanya Marc Pont Fitó localiza en la Villa San Antonio y pone fechas y cifras de prisioneros de un recinto desconocido para buena parte de los vecinos que durante tres años capturó republicanos que cruzaban la frontera

Un supuesto paredón franquista permanece olvidado en el exterior del Castillo de Montjuïc

La Villa San Antonio de Puigcerdá y la finca que le rodea que albergó un campo de concentración.

La Villa San Antonio de Puigcerdá y la finca que le rodea que albergó un campo de concentración. / Miquel Spa

Miquel Spa

Puigcerdà
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Lo que hoy es un conjunto residencial de alto standing pensado para segunda residencia fue un día un campo de concentración franquista. La conocida actualmente como Villa San Antonio de Puigcerdà, de cuya trayectoria histórica prácticamente solo tenían conocimiento los estudiosos locales, se sigue vendiendo en el sector inmobiliario por la promoción de viviendas que se han construido en sus jardines: "descubre la nueva promoción... un exclusivo conjunto de 12 apartamentos ubicados en una localización privilegiada, en la zona del Lago de Puigcerdà, a pocos minutos a pie del centro del pueblo.

Diseñados para ofrecer el máximo confort, estas viviendas se distinguen por una construcción de alta calidad y acabados de lujo. La promoción forma parte de los jardines de la Villa San Antonio, una joya arquitectónica de 1898 restaurada en 2009, rodeada de un extenso jardín comunitario de 5.000 m² con grandes árboles y una piscina ideal para relajarse y disfrutar del entorno natural. Todos los apartamentos disponen de un amplio garaje privado con capacidad para dos coches y zona de almacenamiento, aportando funcionalidad y comodidad a la vida diaria...".

La Villa San Antonio ocultaba hasta ahora la información sobre su pasado: un campo de concentración franquista por el que pasaron miles de republicanos que regresaban a Catalunya por la frontera de Puigcerdà.

Una investigación del historiador de la Cerdanya Marc Pont Fitó localiza el espacio, aporta datos y amplía la cronología del campo de concentración franquista que hubo en Puigcerdà y que había ido quedando en el olvido de la historia. El trabajo pone nombre y apellidos a los prisioneros que pasaron por allí entre 1939 y 1941 y conecta el campo con los otros cuatro que hubo en la Alta Cerdanya, ya en territorio del Estado francés.

El estudio ha permitido rescatar uno de los episodios más oscuros de la posguerra en la Cerdanya: la existencia y el funcionamiento del campo de concentración franquista de Puigcerdà. El autor es el historiador local Marc Pont Fitó, que ha trasladado el estudio, iniciado como trabajo de fin de máster y tras años de investigación en archivos y testimonios orales, a un libro, "Prisioneros en Cerdanya en 1939. La retirada republicana, los campos franceses y el campo de concentración de Puigcerdà". Su trabajo no solo confirma la existencia de un campo que muchos vecinos de la villa ni siquiera conocían - porque en la época no recibía ese nombre - , sino que identifica su ubicación exacta, concreta su función y amplía sus fechas de funcionamiento.

"Yo había leído que había habido un campo de concentración en Puigcerdà, pero no sabía nada más: ni ubicación ni fechas", explica Pont. La única referencia era una breve mención en obras generales sobre los campos franquistas. El libro se articula en tres grandes bloques: la retirada republicana y los últimos días de la República en la Cerdanya; los campos de refugiados de la Alta Cerdanya francesa; y el campo franquista de Puigcerdà. Pont subraya que todo forma parte de un mismo sistema de control humano en torno a la frontera. "Era el mismo mecanismo: salías de España y te encerraban en un campo en Francia; regresabas a España y te encerraban en otro campo. La frontera lo condicionaba todo".

El historiador de Cerdanya Marc Pont con el libro que recoge su estudio.

El historiador de Cerdanya Marc Pont con el libro que recoge su estudio. / Miquel Spa

En el lado francés, la investigación ha permitido documentar los campos de La Guingueta d’Hix, La Tor de Querol, Càldegues y Oceja, gracias sobre todo a los informes de los servicios de espionaje franquistas. "Son informes muy detallados en los que explican qué ocurre al otro lado, con fotos inéditas, fechas y descripciones de la vida en los campos", destaca Pont.

Según estos documentos, por la Cerdanya habrían pasado unas 83.000 personas durante la retirada, una cifra muy superior a las 60.000 que hasta ahora se habían aceptado. "Son cifras que siempre ponemos en cuarentena, pero es lo mejor que tenemos a partir de las fuentes", matiza.

La localización: Villa San Antonio

La gran revelación sobre Puigcerdà es la ubicación del campo. Pont Fitó la sitúa en la Villa San Antonio, a la derecha de la carretera que sube hacia el hospital. "Era una torre del siglo XIX con un jardín enorme. Allí hicieron un cercado, y entre la torre y el jardín estaba el campo". Pudo confirmarlo gracias a la combinación de testimonios y documentos. Un vecino nonagenario de Puigcerdà que ahora vive en Barcelona le dio la primera pista: "había una torre con un jardín muy grande, todo vigilado, y decían que allí encerraban a la gente que venía de Francia". A ello se suma una carta del Ayuntamiento solicitando que se iluminara "el tramo comprendido entre el lago, la prisión y el campo de concentración de esta villa", una franja que encaja exactamente con ese lugar.

Villa San Antonio en una imagen de principios de siglo pasado.

Villa San Antonio en una imagen de principios de siglo pasado. / FONS JOSEP MARIA MARTÍ

Esta escasa información sobre el campo se debe en gran parte a la poca información que llegaba a la población y al propio concepto de campo de concentración en el contexto franquista. "No tiene nada que ver con los campos nazis. Es un lugar donde se retiene a gente ilegalmente, sin ningún procedimiento judicial". En Puigcerdà, su función principal era la clasificación y redistribución de prisioneros que entraban desde Francia. "Había un tribunal clasificador que recogía datos y decidía a qué otro campo se enviaba a cada persona: Reus, Miranda de Ebro, Cervera…", explica. Todo ello bajo la dirección de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros del régimen franquista.

Un campo activo durante tres años

Otra aportación clave es la cronología. Hasta ahora se pensaba que el campo había funcionado entre diciembre de 1939 y julio de 1941. La investigación de Pont lo amplía casi un año por cada lado. "La primera referencia documental es del 17 de febrero de 1939 y sabemos que se cierra en diciembre de 1941".

De los dos últimos años se conservan listados con unos 400 nombres y apellidos de prisioneros. Pero los primeros meses, justo después de la caída de la frontera, fueron los más caóticos. "El 13 de febrero de 1939 pasan 918 personas en un solo día; al día siguiente, 400 más. Todo esto es muy difícil que quedara bien documentado".

Un recibo del Ayuntamiento de Puigcerdà por un suministro procedente de Solsona de 10.000 raciones de pan para los prisioneros da una idea de la magnitud del fenómeno. "Quizá no había 10.000 personas, pero sí 1.000 durante diez días. Es una cifra bestial", apunta.

Las sombras de febrero de 1939

En este escenario, uno de los aspectos más sobrecogedores que aún quedan por esclarecer es el de las ejecuciones sumarias justo después de la entrada de las tropas franquistas, el 10 de febrero de 1939. "Hay documentos que hablan de 10, 20, 30, incluso 50 fusilados en el muro del Pedraza, justo delante del campo", explica Pont. Al menos una de las víctimas tiene nombre y apellidos y está enterrada en el cementerio de Puigcerdà. "Aquí hay un campo de trabajo inmenso todavía por hacer, sobre todo en cuanto a justicia democrática", remarca el historiador, que no descarta una segunda parte de su estudio.

Un espacio, tres memorias

La Villa San Antonio concentra una gran densidad histórica con tres episodios: "Antes del campo fue una colonia de niños refugiados y un hospital militar republicano donde murieron una veintena de soldados heridos. Tres historias clave en un mismo lugar", recuerda Pont. Por ello ya ha hablado con el Ayuntamiento de Puigcerdà para impulsar la instalación de una placa conmemorativa. "No hay ni una sola placa que explique qué pasó aquí. Todo esto ha quedado enterrado". Durante décadas, muchos vecinos ni siquiera sabían que aquel recinto había sido un campo. "Hay gente mayor de Puigcerdà que todavía hoy no se lo cree. Pero ahí están los documentos: Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, Tribunal Clasificador de Puigcerdà… todo eso existía".

Ahora, gracias a esta investigación, la Cerdanya recupera una pieza clave de su memoria histórica, y Puigcerdà deja de ser, por fin, un punto en blanco en el mapa de los campos de concentración del franquismo.

Presentación en Puigcerdà

Hoy, a las 19 h, la Sala Sebastià Bosom del Archivo Comarcal de Cerdanya, en Puigcerdà, acogerá la primera conferencia del ciclo de charlas de historia local "Cuéntame una historia" una iniciativa impulsada por el propio Archivo, el Consell Comarcal de Cerdanya y el Grupo de Investigación de Cerdanya.

La sesión inaugural correrá a cargo de Marc Pont Fitó, quien ofrecerá la conferencia "Frontera, clasificación, represión y olvido: el campo de concentración franquista de Puigcerdà". La charla profundizará en los resultados de su investigación sobre el campo de concentración que funcionó en la capital cerretana entre 1939 y 1941 y el papel clave que desempeñó la frontera en la represión franquista. A continuación, se presentará su libro 'Prisioneros en Cerdanya 1939'.