dissabte, 20 d’abril del 2019

España: fosas del franquismo se cuelan en campaña electoral

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April 18, 2019


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PATERNA, España (AP) — Cuando un equipo de expertos en España sacaba varios huesos humanos de una fosa común el año pasado, los restos de un cuerpo aparecieron envueltos en una camisa con las iniciales “MG” bordadas en rojo.
Las iniciales fueron reveladoras para Daniel Galán.
Le daban la esperanza de que podría darle un entierro apropiado a su abuelo, Miguel Galán, un alcalde que desapareció hace ocho décadas junto con decenas de miles de personas ejecutadas de forma sumaria por las fuerzas del bando Nacional durante y después de la Guerra Civil Española (1936-39), que terminó con una dictadura militar del general Francisco Franco.
Galán es uno de los pocos descendientes a los que se prometieron fondos del gobierno provincial para hacer pruebas de ADN que confirmen si sus antepasados fueron arrojados a una fosa común en el cementerio de Paterna, en Valencia. Pero la campaña para las elecciones generales de este mes ha dejado sobre la mesa una brecha ideológica que recuerda al choque de izquierda y derecha durante la guerra, y algunos españoles temen que puedan perder la oportunidad de recuperar a sus muertos.
El partido de ultraderecha Vox, que ha tenido un ascenso vertiginoso en el panorama político español, quiere acabar con los esfuerzos por exhumar e identificar a las víctimas de Franco. Su plan contrasta con la promesa del gobernante Partido Socialista de retirar los restos de Franco de un enorme mausoleo mantenido con dinero público cerca de Madrid, para que deje de atraer a nacionalistas que homenajean al dictador como a un héroe.
“Dependiendo de quién gane, lógicamente, si cambia que se va a la derecha pues todo esto se va a quedar como estaba o peor”, comentó Galán, de 61 años, durante una visita al cementerio de Paterna para reparar una imagen en blanco y negra de su abuelo, que se había caído de la lápida.
Para otros españoles, desenterrar los cuerpos solo remueve de forma innecesaria un pasado doloroso y va en contra del deseo de reconciliación que permitió la transición española de la dictadura a la democracia tras la muerte de Franco en 1975. También temen que las exhumaciones puedan conllevar reproches para los que tenían familiares en el bando Nacional de Franco.
“Pienso que esa época ya se zanjó”, dijo Elena Escribano, un ama de casa de 60 años, en un mitin de Vox. “(Tener) un familiar que no se sabe dónde está es muy duro, pero hay víctimas de los dos bandos. Hay que rezar por ellos, pero tenemos que mirar hacia el futuro”.
Activistas y familiares presionaron para avanzar en las excavaciones después de que un gobierno socialista aprobara en 2006 la Ley de Memoria Histórica, que permitía las exhumaciones de fosas comunes y condenaba las atrocidades del franquismo. Pero la ley no garantizaba los fondos y el conservador Partido Popular, que gobernó entre 2011 y 2018, no asignó ningún financiamiento en el presupuesto nacional.
El resultado es un proceso individualizado y en ocasiones agotador.
En Paterna, el escaso financiamiento y la acumulación de trabajo implicaron que los restos de 244 personas _entre ellos, posiblemente el abuelo de Galán_ terminaron almacenados en un museo de cerámica.
Rosa Pérez, política local que defendió financiar la exhumación de fosas comunes en el cementerio de Paterna y otros puntos de la provincia de Valencia, ha prometido que habrá dinero para hacer las pruebas forenses y de ADN a los huesos almacenados en el museo, gane quien gane las elecciones generales del 28 de abril.
Pero Pérez ha dejado en suspenso el gasto para nuevas exhumaciones hasta los comicios locales y regionales de mayo para ver si su partido, Izquierda Unida, conserva su representación. Por ahora, los arqueólogos han retirado los restos de 450 de los 2.237 cuerpos que se cree hay en fosas comunes en el cementerio de Paterna.
“Esto no se tendría que hacer como se está haciendo”, dijo Pérez. “Se tendría que haber hecho un plan nacional desde hace muchísimo tiempo”.
Los expertos del gobierno estiman que desde el año 2000 se han abierto 740 fosas comunes y exhumado 9.000 cadáveres. Eso deja una estimación de 114.000 cuerpos aún ocultos en 2.500 fosas comunes.
El gobierno socialista del presidente, Pedro Sánchez, quería incluir 15 millones de euros (20 millones de dólares) en el presupuesto nacional que no logró aprobar este año para seguir identificando a las víctimas del franquismo. También ha mencionado establecer una “comisión de la verdad” para investigar los crímenes de su dictadura y estudia un plan para exhumar 25.000 cuerpos en cinco años.
Pero Sánchez afronta una dura competencia en las elecciones generales del 28 de abril, en las que se espera que Vox logre sus primeros escaños en el Congreso de los Diputados.
La formación de ultraderecha ya ha logrado este año que el Partido Popular se comprometa a dar marcha atrás a leyes regionales que permitían abrir fosas comunes a cambio de su apoyo para formar gobierno en la región de Andalucía.
Ahora, Vox podría ser una pieza clave para un gobierno nacional de coalición tras las elecciones.
El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Pablo Casado, que en 2015 llamó “carcas” a los que quieren recuperar los cuerpos, ha propuesto una nueva “Ley de Concordia” que aglutinaría la actual de Memoria Histórica.
El líder de Vox, Santiago Abascal, criticó las exhumaciones cuando comenzó su campaña.
“¿Cómo vamos a condenar a nuestros abuelos?”, preguntó Abascal a sus seguidores. “Y nosotros, sobre la memoria histórica reciente, tenemos una doctrina, que es la libertad. La de la libertad para vosotros, para respetar a vuestros abuelos”.
Junto a los muros del cementerio de Paterna, un paseo por el campo lleva hasta un paredón donde aún se aprecian los agujeros de bala de los pelotones de fusilamiento franquistas que ejecutaron a gente como Miguel Galán.
Su nieto insiste en que no quiere arrastrar de vuelta a España a su pasado violento.
“La diferencia es que estén en una fosa común tirados como perros o podértelos llevar y darles un entierro digno”, dijo Galán. “Eso que tanto anuncia la derecha de que se están reabriendo heridas no es cierto, se están tratando de cerrar, porque abiertas llevan 80 años”.