La Coordinadora d'Associacions de Memòria Democràtica ha elaborado un censo de las víctimas entre 1938 y 1956 que busca mantener en actualización constante
Recoge una ficha por cada persona fusilada, muerta en prisión, fallecida en bombardeos o a consecuencia de la guerra civil

Rosas sobre el Paredón de España / Fernando Bustamante

Las fichas con nombres son un listado de desgracias. José Aguado, jornalero, muerto en el frente en Benicàssim, en 1938. Josefa Abellán, 28 años, muerta en el bombardeo del Mercado Central de Alicante del 25 de mayo de 1938. Vicente Albalat, ferroviario y maqui, asesinado en 1938. Carmen Soriano, ama de casa de 20 años, fusilada en Alicante después de dar a luz en 1941. Y, como ellos, 10.900 personas represaliadas en tan solo 18 años, entre 1938 y 1956. Es el mapa de la represión en la Comunitat Valenciana, bajo la forma denecesariamente abierto y en construcción que elabora la (CAMDE-PV). Un trabajo de cuatro años que continuará hasta peinar todo el territorio y recoger todas las historias posibles de dolor, muerte, exilio y violencia.
Es un trabajo ingrato, por difícil, el que se inició en 2022 gracias a un convenio de colaboración con la Conselleria de Participación, que entonces comandaba Rosa Pérez Garijo. Ha sido, y sigue siendo, un trabajo de muchos ojos y manos: los de los Vicent Gabarda, Francisco Moreno, Miguel Ors, Miguel Mauri o la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica, que han puesto en común bases de datos de víctimas. Los investigadores Pepa Martínez y Juan Luis Porcar han ampliado, organizado y buscado más información, a la que se suma la del investigador Adrián Blas Mínguez, que ha permitido elaborar un censo de valencianas en campos de exterminio nazis.
No están todos los que son, porque es casi imposible abrirse paso entre los archivos privados, eclesiásticos, documentos perdidos y familiares y descendientes fallecidos. De hecho, Pepa Martínez calcula que el número total, cuando el censo refleje la realidad al completo, multiplicará por cuatro a los 10.000 represaliados que ya aparecen. Pero el censo, que se puede consultar , permite buscar por nombre, apellidos, localidades de las víctimas, lugar de la muerte, género u oficio. También por tipología represiva, un catálogo de los horrores que recopila alrededor de una decena de causas de muerte: guerra, bombardeos, consecuencia del estado de las prisiones, fusilamientos, ejecuciones extrajudiciales, represión contra la guerrilla antifranquista.

Foto de archivo de la exhumación de un represaliado por el franquismo / L-EMV
En 1938 no había acabado aún la guerra. En 1956, comienzan oficialmente las emisiones de RTVE, llegan los primeros Seat 600 a las calles españolas y los primeros frigoríficos y lavadoras a las casas, pero continúan los asesinatos y la del régimen. Es el año en que se asesina al último guerrillero en el Terrer de Paterna y el que se ha escogido desde CAMDE como cierre temporal de este censo de personas represaliadas. Solo 18 años, y 10.000 personas ya identificadas.
"Vamos por fases porque hay muchísimo trabajo por delante, pero estamos en pañales", reconoce Pepa Martínez, una de las historiadoras al frente del proyecto. Juan Luis Porcar y ella comenzaron por incorporar los datos sobre las personas fusiladas y después, por este orden, continuaron por las mujeres encarceladas, las víctimas de bombardeos o los soldados muertos en el frente. Calculan que el número total de entradas, el día que estén todas introducidas, multiplicará por cuatro el actual.
Y cada dato introducido o comprobado es una historia que, muchas veces, hiela la sangre. Elaborando el censo, Martínez conoció, por ejemplo, el caso de un fusilamiento. "Era una niña de 16 años a la que mataron por pegar un pasquín en la calle", explica. También ha visto ejecuciones de personas muy mayores, como un señor de 87 años. En el censo, además, hay 139 bebés muertos en prisión, donde estaban con sus madres presas: morían de hambre y enfermedades producidas por las condiciones higiénicas y la falta de alimento. "Se te queda el cuerpo fatal", reconoce. Pero, a diario, sigue introduciendo nuevos nombres de personas acusadas de rebelión. "Y eso, cuando los rebeldes fueron los franquistas", incide.
Dentro del territorio valenciano hay censadas víctimas mortales, de origen tanto valenciano como de fuera de la Comunitat. Entre todos aquellos que sufrieron algún tipo de represión, con resultado fatal o no, el censo permite ver que la mayoría tenía entre 30 y 39 años. El segundo grupo de edad más numeroso es el de las personas entre 40 y 49 años, seguidos de los veinteañeros.
1939, el año más letal
En la página web del censo, el apartado de estadísticas muestra también cuál fue el año más violento para las víctimas de la represión. En 1939, año del fin de la , las víctimas de represión ascienden a más de 2.400. Es el pico de la gráfica, que señala que los primeros años de la posguerra, entre 1939 y 1942, fueron los más represores en la Comunitat Valenciana.
Además, entre las personas muertas a consecuencia de cualquiera de esas formas de represión, un 75,2%, es decir, una amplia mayoría, murieron ejecutadas a consecuencia sobre todo de juicios sumarísimos. Otro 19,5% lo hicieron a consecuencia de las privaciones y el estado de las .

La Asociación de Víctimas del Franquismo de la Fosa 126 devuelve los restos de 20 represaliados / Rafael Solaz
Ejecuciones, muertos en la guerra y en prisión
José Abad, agricultor, es la primera persona que aparece en el censo al buscar entre las personas ejecutadas a consecuencia de juicios sumarísimos. Su fue una decisión del Tribunal Militar Territorial 1 de Alicante tras un consejo de guerra sumarísimo. José, que era de Novelda, había estado preso en el depósito municipal de su localidad, en la prisión del pueblo y finalmente en el reformatorio de adultos de Alicante. El 17 de julio de 1939, cuando se ejecutó su pena de muerte, tenía 51 años. Como José Abad, el censo contabiliza 4.774 personas muertas en similares circunstancias en la Comunitat Valenciana, a los que se suman 446 valencianos ejecutados fuera del territorio valenciano. Las cifras de ejecuciones extrajudiciales ascienden, por su parte, a 162 víctimas en las tres provincias valencianas, a las que se suman 78 en el exterior.
Como es obvio por las fechas, el censo también recoge los muertos en la guerra. Como Vicente Zaragozà, que tiene la última ficha del censo, en la que se indica que este soldado de Silla murió en 1938 en el Hospital Militar. Hay 1273 registros de personas muertas en la guerra en la Comunitat Valenciana, a los que se suman 32 valencianos muertos en otros frentes. En las cárceles de las tres provincias, por su parte, murieron 1.243 personas, y 243 valencianos lo hicieron en prisiones del resto del Estado. Una de las historias que recoge el censo de la CAMDE es la de Juan Ribera Roure, de 33 años, muerto en prisión, donde había ido a parar por haber sido presidente del Consejo Municipal (alcalde, en la época), de su localidad. Es solo uno de los muchos ejemplos del drama de las cárceles.

Vista aérea de la prisión de la Modelo en València durante los años 30. / Levante-EMV
Bombardeos y maquis
Varios municipios de la Comunitat Valenciana fueron durante la guerra civil. Uno de los episodios más dramáticos fue el del Mercado Central de Alicante, donde cayeron las bombas de la aviación fascista italiana el 25 de mayo de 1938. Allí falleció, por ejemplo, María Alcocer, de 48 años. Pero hubo más bombardeos. Por ejemplo, el que causó la muerte de Juan Alfaro, de solo 19 años, en Alcoi, en uno de los siete que asoló la ciudad durante el último año de guerra. El censo contabiliza 897 víctimas de bombardeos en una Comunitat Valenciana arrasada y 16 valencianos muertos en el resto de España. También durante los estertores de la guerra, la represión contra los guerrilleros maquis fue durísima. El censo tiene constancia de 175 represaliados en la Comunitat Valenciana.
“Rendimos en este censo un modesto homenaje a todas y todos los que dieron su vida y/o sufrieron represión a consecuencia de un golpe de Estado ”, indican los investigadores en la web del censo. Una labor que busca una justicia restaurativa que todavía se resiste a llegar para las víctimas.
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