Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
Las Jornadas para la recuperación de la Memoria Histórica contarán, entre otros, con el filósofo Reyes Mate
La localidad abulense de El Arenal aprovechará las terceras Jornadas para la recuperación de la Memoria Histórica para dar voz a los familiares de los represaliados durante el franquismo, con la presencia de ocho nietos y algún hijo de vecinos del pueblo. También contará con la asistencia del profesor y filósofo Reyes Mates que abordará en una conferencia la memoria histórica como una propuesta de paz.
Las jornadas, organizadas por el Ayuntamiento de El Arenal en el Centro cultural ‘La Fábrica’ para los los días 16, 17 y 18 de agosto, arrancaron con una exposición-coloquio sobre la memoria histórica a cargo del Foro por la Memoria del valle del Tiétar y La Vera titulada ‘Las Víctimas del franquismo y la represión en la comarca’. Este sábado, 17 de agosto, a las 19,30 horas se celebrará la conferencia a cargo del profesor y filósofo Reyes Mate y presentado por el exsubdelegado del Gobierno de Valladolid Cecilio Vadillo ‘La Memoria Histórica, una propuesta de paz’.
Posteriormente, tendrá lugar la mesa redonda ‘Reflexiones sobre la memoria y la Historia Republicana’, moderada y presentada por Remedios Palomo, en la que participarán la bibliotecaria Aurora Fernández; el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Castilla-La Mancha Benito Díaz Díaz; los historiadores Enrique Guerra y Mirta Núñez; la profesora de Lengua y poeta Marisa Peña; y el escritor y poeta covachero Santos Jiménez. El último día, descendientes de represaliados locales intervendrán en el panel ‘La Memoria Histórica en El Arenal’. Daniel Boyero, uno de los organizadores de las jornadas y miembro
del grupo de trabajo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, explicó a la Agencia Ical que la idea surgió hace ya dos años cuando una persona que formaba parte del grupo de trabajo de la Concejalía propuso realizar las jornadas puesto que en el valle del Tiétar y de la Vera, la represión franquista fue «extremadamente cruel» y el índice de asesinatos fue más alto que en otras zonas de la provincia de Ávila.
Las jornadas cuentan con «novedades» respecto a los años anteriores, como la participación de Reyes Mate, con el que pretenden «elevar el nivel cultural» por su conocimiento en los temas de Memoria Histórica. Además, con la mesa redonda de varios historiadores que han escrito sobre la represión de la zona, pretenden que se hable de los personajes de la República, como el último alcalde republicano de la localidad, Lorenzo Palomo, abuelo de la moderadora, Remedios Palomo.
Este alcalde llevó al pueblo, en dos ocasiones, las misiones pedagógicas, un proyecto cultural impulsado por el Gobierno de la Segunda República con el que se pretendía fomentar la cultura mediante bibliotecas populares, eventos cinematográficos, sesiones musicales o exposiciones, entre otras actividades. En concreto, Lorenzo Palomo creó una biblioteca en la localidad con más de 200 libros, “estaba muy preocupado por la cultura», explicó Boyero.
Además, se proyectará en vídeo la intervención de Alejandra Jiménez, de 90 años, protagonista de la novela que lleva su nombre, escrita por su hijo Jesús Toral. En el vídeo, al igual que en el libro, cuenta que a los nueve años vio cómo su abuelo se montaba en una camioneta para «darle el paseo». En el vídeo, narra los hechos que ella misma vivió, pero no se emiten los nombres de los asesinos de su abuelo, «porque no se tiene intención de enfrentar», apuntó Boyero.
El Gobierno español ha autorizado la publicación del nombre de las víctimas españolas de uno de los peores campos de concentración del régimen nazi. La decisión se toma una década después de que el Ejecutivo socialista de Zapatero dificultara la investigación penal contra criminales de guerra nazis.
Torre de vigilancia de los barracones del campo de concentración de Mauthausen. Foto: José Ignacio Naranjo
El Boletín Oficial del Estado publicó ayer, 74 años después de los Juicios de Núremberg, el nombre y los datos conocidos de 4.427 personas víctimas de la maquinaria de exterminio del régimen nazi en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen. Ese acto se convirtió inmediatamente en el primer reconocimiento jurídico por parte del Estado de los españoles que fueron asesinados en este campo. Faltan las víctimas de otros campos de concentración —las cifras estimadas superan las 12.000 personas presas de nacionalidad española en campos de concentración y que 7.300 murieron en ellos— pero el reconocimiento es un primer paso 40 años después de la aprobación de la Constitución española.
Gutmaro Gómez, director del grupo de historiadores que ha facilitado el listado de las víctimas, explica a este periódico que había solicitado el acceso al Registro Civil Central para su investigación pero que fue el Ministerio de Justicia, el que posteriormente le encargó el informe sobre los archivos, que permanecían ocultos desde 1951. Gómez ha realizado el informe en menos de un mes en base al registro de Exteriores, un trabajo enviado durante el franquismo por funcionarios franceses que lo elaboraron a su vez con los diez libros “Totenbuch” —literalmente, de los muertos— entregados por EE UU tras la liberación de Mauthausen-Gusen.
El registro franquista dio acuse diplomático de aquellos datos, pero nunca transmitió a las familias los 4.427 nombres de los fallecidos. Por los acuerdos de postguerra, todos los países aliados tuvieron que enviar a sus países de origen los datos de los muertos de los campos en los que entraron. Todavía no se conocen otros distintos a los de Mauthausen.
Las víctimas de Mauthausen-Gusen dejan de ser “apátridas”, como lo eran según la legislación franquista, o ciudadanos de otros países europeos, en el caso de los supervivientes, y el reconocimiento permitirá a sus descendientes iniciar procesos de sucesiones, herencia o reclamación de daños. Fue su declaración como “apátridas” por parte del Gobierno de Francisco Franco, explicitada en cartas al Gobierno alemán firmadas por Ramón Serrano Súñer, ministro de Asuntos Exteriores entre 1940 y 1942, y la recomendación a Alemania de que dispusiera de las vidas de esos españoles lo que convertiría al Estado en cómplice de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen de Adolf Hitler. Una fibra sensible que tanto PSOE como PP han evitado tocar y que dio lugar a uno de los casos más determinantes de la democracia española.
EL REGISTRO CENTRAL
Hasta que el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha publicado ese listado, ninguna administración había asumido la apertura del Registro Civil Central, un instrumento creado por el franquismo en la época del bloqueo internacional para saltarse los consulados que reconocían la legalidad republicana después de la Guerra Civil.
Hasta ayer, los Gobiernos de la democracia habían negado que existiera la notificación de esos fallecidos, pese a los listados elaborados por Francia y Estados Unidos en base a los “Totenbuch” de Mauthausen. Varios gobiernos europeos —principalmente Francia y Alemania— han presionado a España para regularizar ese reconocimiento. Como explica a El Salto Gregorio Dionis, presidente del Equipo Nizkor, un organismo de derechos humanos especializado en derecho internacional y humanitario, y derechos humanos, “Francia tuvo que sacar una pensión especial para los parientes de las víctimas que no tenían reconocimiento de muerte” mientras que España “lo rechazaba todo, nunca quiso reconocer la nacionalidad de los muertos”.
Dionis subraya que la importancia de los documentos “el jurídico es el único tratamiento posible para que sea un reconocimiento de las víctimas” pero considera que el reconocimiento logrado ayer es una buena noticia para las víctimas y tiene que servir para reflexionar sobre la gravedad de que se haya ocultado todo por parte de los gobiernos de la derecha —de Suárez, Calvo-Sotelo, Aznar y Rajoy— y la izquierda —de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero—. Como señala el presidente de Nizkor, al paso dado el viernes 9 de agosto se tiene que sumar el reconocimiento de los nacionales nacidos en México y otros países que reconocieron la vigencia de la II República española durante la dictadura militar de Francisco Franco, quienes, al haber sido inscritos en los consulados, nunca fueron reconocidos por España.
"Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras". Liberación del campo de Mauthausen. Foto: Gobierno federal de los Estados Unidos
Dionis cuenta que la lista de víctimas es, por fuerza, incompleta: “La lista no se podrá hacer nunca”. Los nazis quemaron varios de esos “Totenbuch” y si sobrevivieron los que utilizaron estadounidenses y franceses fue por la sorpresa que supuso para los jerarcas nazis la entrada en el campo por parte de soldados del 41º Escuadrón de Reconocimiento de la 11ª División Acorazada de los Estados Unidos el 5 de mayo de 1945. Dos días antes, prisioneros del campo —con especial participación de los españoles— habían tomado Mauthausen y eliminado a algunos de sus torturadores. Lo primero que verían escrito los soldados estadounidenses en aquel campo del horror iba a ser una pancarta: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.
El abogado Antonio Segura explica a El Salto que el edicto publicado ayer “constata una legalidad que nunca tuvo que ser interrumpida”, pero destaca que la reparación a la que pueden optar descendientes, viudos y viudas de los asesinados en Mauthausen no es suficiente si los crímenes siguen impunes. No hay reparación si no hay justicia, resume este abogado.
Gregorio Dionis destaca que la publicación manifiesta que: “a) España reconoce que fue notificada oficialmente b) reconoce que ocultó la información durante todos estos años c) reconoce que violó las normas más elementales del rituario penal al no proceder a extender e inscribir las partidas de defunción. En consecuencia, dice el presidente de Nizkor “deben investirgarse las responsabilidades administrativas y penales de los que ocultaron y no actuaron según la ley impone”.
LA DENUNCIA QUE EXTERIORES ENTERRÓ
El 19 de junio de 2008, el equipo Nizkor presentó una denuncia contra cuatro ex SS Totenkopf —guardas integrantes de las Unidades de las SS conocidas como “calaveras”— que en aquel momento estaban vivos y sobre los que no cabía duda de su participación en los crímenes de lesa humanidad del III Reich. Johann Leprich, Anton Tittjung, Josias Kumpf e Iwan Demjanjuk fueron los primeros acusados. Se trataba de cuatro Totenkopf que habían pasado con documentación o historias falsas a Estados Unidos, país que los había “desnaturalizado” sobre la base “de su participación en la persecución de personas por motivos de raza, religión, origen nacional u opiniones políticas bajo la dirección, o en asociación con, el Gobierno nazi de Alemania”, como se expuso en la querella.
La querella presentada se basaba en la doctrina del Tribunal Militar Internacional Núremberg, que España tuvo que acatar después de que las potencias imperiales permitiesen en 1955 la entrada en la ONU de la dictadura franquista. Por consiguiente, fue admitida a trámite en julio de 2008.
El 30 de marzo de 2009 se produjo un hecho sin precedentes en la historia democrática española. Por primera vez, dos supervivientes de los campos nazis testificaron en sede judicial como víctimas del nacional-socialismo alemán. Jesús Tello y Ramiro Santisteban, en calidad de internos en Mauthausen-Gusen: Tello como menor integrando una unidad familiar y víctima de crímenes de lesa humanidad; Santisteban, como prisionero de guerra y víctima de crímenes de guerra.
El 17 de Septiembre de 2009, la Audiencia Nacional acordó el procesamiento de los imputados Leprich, Tittjung y Kumpf “como cómplices de delitos de genocidio y lesa humanidad”. El juicio, instruido por Ismael Moreno como titular del Juzgado Central de Instrucción núm. 2 de la Audiencia Nacional, debía avanzar con las órdenes internacionales de detención a través de Interpol de Johann Leprich, Anton Tittjung e Iwan Demjanjuk —entonces residentes en Estados Unidos— y una orden europea de detención y entrega contra Josias Kumpf, en Austria desde su expulsión de EE UU.
Nunca pisaron suelo español. Josias Kumpf, asesino en el campo de Sachsenhausen, falleció el 15 de octubre de 2009 en un hospital de Viena, poco después de dictada la orden. El exguardia del campo de Sobibor Iwan Demjanjuk —de sobrenombre John— fue extraditado a Alemania (a pesar que la orden española era anterior, esta nunca se le entregó) y condenado a cinco años de prisión en 2011. No cumplió ninguna condena y en marzo de 2012 murió en una residencia de ancianos.
Los guardias de Mauthausen Johann Leprich y Anton Tittjung, que habían participado fehacientemente en el exterminio de decenas de miles de personas —miles de ellas españolas— permanecieron en Estados Unidos. Tittjung falleció en 2012. En estos dos casos, según relató el equipo Nizkor, la embajada española en Estados Unidos intervino para que no se ejecutara la orden de Interpol. Exteriores, a través de la embajada —que dirigió entre 2008 y 2012 Jorge Dezcallar, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia— habló con la defensa de los acusados y les pidió que les entregase un certificado médico que dijera que no estaban en condiciones de ser juzgados. Gregorio Dionis, presidente del Equipo Nizkor, explica a El Salto que esta información procede de fuentes oficiales del departamento de Justicia de Estados Unidos.
En 2011, Nizkor solicitó la ampliación de la querella a Theodor Szehinskyj, guardia armado de las SS Totenkopf en los campos de concentración de Gross-Rosen, Sachsenhausen y Varsovia. De nuevo se produjo, según el equipo legal, el bloqueo por parte de la fiscalía de la Audiencia Nacional, el Ministerio de Exteriores y la embajada española. Como explicó Nizkor, Estados Unidos no se oponía al traslado de Szehinskyj para su juicio en España, pero requería un “título de viaje”, instrumento jurídico para facilitar el viaje a personas indocumentadas, apátridas o con problemas de nacionalización. España nunca emitió ese título.
La Fiscalía, “nunca llevó la iniciativa procesal”, refiere Antonio Segura, que colaboró con el Equipo Nizkor en el proceso. Las administraciones del Estado dilataron el proceso hasta la muerte de los acusados “y nos quedamos sin caso”, resume este abogado penalista. En ese espacio de tiempo, dos reformas de la Ley Orgánica del Poder Judicial sobre Justicia Universal —en 2009 y 2014— limitaron la capacidad soberana para casos de esta índole.
En 2015, la Audiencia Nacional archivó la causa sobre la muerte de más de 7.000 españoles en los campos de Mauthausen, Sachsenhausen y Flossenbürg entre 1942 y 1945. La reforma de la Justicia Universal promulgada en 2014 fue el último clavo en el ataúd de un caso abierto por cuatro de los 2.421 supervivientes españoles de Mauthausen, David Moyano Tejerina, Silvia Dinhof-Cueto, Concepción Ramírez Naranjo y Donato Jesús de Cos Borbolla.
“El Gobierno impidió detener a aquellos asesinos”, relata Gregorio Dionis a El Salto. “Teníamos el acuerdo de la Fiscalía norteamericana, no había ningún impedimento jurídico, pero el Gobierno español lo demoró con chicanería jurídica, eran conscientes de que por su edad no tardarían en morir”. Dionis destaca que jurídicamente se puede hablar de “presiones indebidas” por parte del Gobierno con la finalidad de retrasar un caso que pudo haber terminado con el “modelo español de impunidad” establecido por el franquismo.
Antonio Segura confirma que se trata de un “proceso paradigmático” y uno de los más interesantes en los que ha trabajado. Significaba que el franquismo fuera juzgado como uno más de los procesos de Núremberg, en una Audiencia Nacional que debía funcionar como un tribunal penal internacional en el juicio de crímenes de lesa humanidad. “La retirada de la nacionalidad por parte de Franco y Serrano Súñer —cosa totalmente ilegal, aunque provenga de un gobierno ilegítimo e ilegal”, es, a juicio de Segura, la base jurídica para juzgar al franquismo “como cómplice del nazismo en las muertes de los campos”.
“Tiene que haber alguien con muy mala conciencia en el Gobierno”, ironiza Antonio Segura sobre el reconocimiento de la nacionalidad española de 4.427 personas asesinadas en Mauthausen. “Todo lo que sea aliviar a las víctimas es positivo”, añade antes de matizar que las personas a las que defendía Nizkor solo se consideraban víctimas en un aspecto. En primer lugar, “se consideraban vencedores porque liberaron el campo en el que estaban encerrados gracias a su organización política”, pero, como señala este abogado, se consideraban traicionados por los gobiernos europeos, que no lucharon para liberar a España del fascismo cuando cayó el III Reich.
Hornos crematorios del campo de Mauthausen.
LOS ESPAÑOLES EN MAUTHAUSEN-GUSEN
Benjamin B. Ferencz fue uno de los soldados que entró aquel mes de mayo en aquel complejo. Mauthausen estaba compuesto por más de 23 subcampos, y los campos principales de Gusen y Ebensee, bajo la sombra y la influencia de la nave nodriza, el campo KZ Mauthausen, comenzado a construir el 7 de agosto de 1939: “Una gigantesca fortaleza de piedra en la cima de una montaña flanqueada por pequeños barracones”, según se describió en los Juicios de Núremberg.
Mauthausen-Gusen —y su sistema de subcampos— era el único campo de categoría 3, “era un campo del que no podría salir nadie”, como señalaba lacónicamente el fotógrafo español Francesc Boix, testigo en el Tribunal de Núremberg. Fue el campo en el que el régimen nazi llevó a cabo un plan para el exterminio de cuadros políticos de todos los países europeos. La categoría significaba también “que la dirección del campo en lo referente a su organización interna estaba en manos de bandidos del derecho común alemán, asesinos profesionales cuya misión principal era exterminar a los prisioneros de otras naciones con la mayor rapidez posible”, según el testimonio del prisionero político belga Lucien Vanherle.
Aquel intérprete fue quien aportó una clave a Gregorio Dionis que detalla por qué no se recogieron testimonios de los presos españoles: simplemente, no hubo ningún oficial que pudiera traducir en los interrogatorios de los supervivientes. Ferencz, nacido en Rumanía, sí pudo recoger el testimonio de Lucien Vanherle, que incluye alguno de los pasajes más terribles y poéticos que han servido para conocer el funcionamiento del campo, así como reflexiones destinadas a su condena por la historia:
“El mayor número de muertes lo producía la opresión total de un régimen infernal, dirigido y administrado por los peores granujas de las SS que podían encontrarse entre los delincuentes alemanes, y que ocupaban cargos como los de jefe del campo, secretario del campo, jefe de bloque, jefe de barracón o capo (jefe de equipamiento de un comando o destacamento de trabajo). Los prisioneros, obligados a realizar el trabajo más duro que nadie haya sido obligado a realizar, empezaban a caer rápidamente, incluso los más fuertes de entre ellos. Se convirtió en una costumbre ver cómo morían en tres meses al menos el 70% de los prisioneros recién llegados al campo.
(...) Muchos de los prisioneros morían simplemente de hambre. Eran, decían nuestros asesinos a la vista de pilas y pilas de cadáveres, "Zu Faul zum fressen" ("demasiado vagos para comer"). La comida era realmente abominable: sopa a mediodía, una rebanada de pan seco por la tarde. El trato que recibían estos esclavos al borde de la muerte, que trabajaban como portadores de piedras, junto con los rigores del clima (al menos entre 25 a 35 grados bajo cero en invierno, bajo un sol abrasador en verano), ayudaba considerablemente a diezmar a los prisioneros por miles, les empujaba a las garras de la muerte, agonizando como perros en los barracones infectados, tratados como bestias, comidos por los insectos, con escasas medicinas y cuidados médicos insuficientes, presa de enfermedades que casi siempre terminaban siendo mortales, como la pleuresía, la artritis, la desnutrición, la tuberculosis, los problemas de corazón, la furunculosis, las fiebres tifoideas, etc.
(...) Por lo que se refiere a las muertes violentas, los SS habían logrado perfeccionar con rapidez unos métodos que eran tan refinados como terribles. Los prisioneros morían por los latigazos recibidos, los ejercicios forzados, las inyecciones de veneno, el gas, el suicidio inducido, los disparos o la horca. Otro de los procedimientos consistía en meter a los desgraciados bajo unas duchas que arrojaban alternativamente agua helada y agua hirviendo. Muchos prisioneros morían de frío, tras haber estado expuestos al aire libre con escasa ropa o completamente desnudos. Un método particularmente eficaz empleado por algunos sádicos consistía en ahogar (a la víctima) en un recipiente con agua o en excrementos humanos, o entre los restos de otras víctimas. No hablaremos de los procedimientos realmente diabólicos de tortura inventados por la Gestapo para hacer hablar a los sospechosos. Nadie nos creería.
(...) Quienquiera que entrase en estos lugares podía decir con Dante: Voi che entrate qui, lasciate ogni speranza(“Vosotros que entráis aquí, abandonad toda esperanza”).
(...) En nombre de todos los prisioneros políticos que murieron por su país en estos baños de Satán, pedimos justicia para ellos, para sus herederos y sus familias. Exigimos un trato justo de extrema severidad frente a todos aquellos que directa o indirectamente han tenido responsabilidad en esta horrible carnicería.
74 años después de la liberación por parte de sus prisioneros del campo de Mauthausen-Gusen, España sigue ocupando un espacio extraño en los actos que todos los años conmemoran. El suelo sobre el que se levanta el monumento ceremonial —que no pertenece a Austria, sino a los países de los que partieron las miles y miles de víctimas que fueron asesinadas en este campo— tampoco está salvaguardado a día de hoy por el Estado español. El memorial de los españoles asesinados en el campo está mantenido por Francia, que asumió la renacionalización de muchos de los condenados a muertes por el régimen nazi.
La publicación en el BOE de esos nombres es un primer paso para terminar con una anomalía histórica que ha contaminado la legitimidad del sistema de 1978. Para el historiador Gutmardo Gómez, la publicación de las bases de datos de los nombres de los fallecidos en Mauthausen aporta una base científica para que familiares de víctimas se puedan apoyar para la reclamación de indemnizaciones y para la reparación jurídica.
Abrir la caja negra de los crímenes cometidos en Mauthausen, cuatro décadas después del fin del régimen militar, tiene un sentido histórico fundamental, pero abre también una serie de preguntas incómodas sobre la herencia del franquismo en el sistema actual. Un sistema que se ha mostrado reacio a reconocer su deuda con las víctimas del nazismo y que todavía debe abrir un buen número de cerrojos para esclarecer la complicidad de la España franquista en el holocausto.
Duchas para los prisioneros delcampo de concentración de Mauthausen. Foto: José Ignacio Naranjo
La reportera Renée Lafont cubría la guerra civil española cuando fue capturada por las tropas de Franco, ejecutada y arrojada a una fosa común en Córdoba
La muerte de Lafont en 1936 precede a la de otra corresponsal de guerra sometida al olvido y también fallecida en España en el año 37: la fotoperiodista Gerda Taro
Asociaciones creen que han encontrado los restos óseos y han localizado en Bayona (Francia) las tumbas de sus padres para la identificación genética de la reportera
El equipo científico encargado de los trabajos arqueológicos en el cementerio de La Salud pide que no se hable de "identificaciones" que por ahora "no se han hecho"
Renée Lafont es la primera periodista muerta en zona de conflicto en el mundo. Antes que Gerda Taro. La reportera francesa cubría la guerra civil española cuando fue ejecutada en Córdoba por las tropas de Francisco Franco, en 1936. Los golpistas arrojaron su cuerpo a una fosa común. A partir de ahí, el olvido sepultó la historia de la corresponsal del periódico socialista Le Populaire.
La misma tierra que cubrió el cadáver de Lafont en el cementerio cordobés de La Salud ha sido sometida atrabajos arqueológicos. Y asociaciones memorialistas piensan que ella está entre los restos óseos exhumados. Ahora han localizado en Bayona (Francia) las tumbas de sus padres para facilitar la identificación genética, como adelantaba laCadena Ser. La pista es "un paso muy importante" para poner nombre y apellidos a los huesos. Con pruebas de ADN la filiación será "mucho más rápida", sostienen investigadores del colectivo español Aremehisa y de la asociación gala Caminar. El hilo del que han tirado es otra periodista francesa,Maïtena Biraben, pariente lejana de Lafont. Pero eso, cerrar el círculo genético, estarea compleja. Y anunciar la localización de una persona concreta, un atrevimiento, según especialistas. "No podemos hablar de identificaciones cuando no se han hecho y no está entregado ni siquiera el informe" final del trabajo realizado en La Salud, explica el antropólogo forenseJuan Manuel Guijo, director del proyecto junto a los arqueólogosElena VerayJesús Román.
Un total de 21 cuerpos de víctimas del franquismo han sido exhumados con las tareas de excavación, paralizadas por falta de recursos públicos. Al Banco de ADN de la Universidad de Granada han sido remitidas 159 muestras de familiares de represaliados. Ninguna, por ahora, sería de Renée Lafont. "Del equipo científico lo único que hemos pedido es respeto a los tiempos y a los protocolos", subraya Guijo.
Localización de la primera mujer exhumada en el cementerio de La Salud. | JUAN MIGUEL BAQUERO
Los corresponsales extranjeros del Studebaker
El 29 de agosto del 36 un coche se interna en zona rebelde, por equivocación. Los tres ocupantes, cuando perciben el error, intentan huir. Saltan del vehículo, un Studebaker del Ministerio de la Guerra republicano tripulado por corresponsales extranjeros.
Pero es tarde. Ya los han visto. Las tropas franquistas, alertadas por la intrusión, inician la cacería. Dos logran escapar. Otro cae herido en una pierna en el tiroteo. El "individuo que quedó en tierra, que resultó herido en una rodilla y ser mujer, de más de 50 años, y vestida de hombre", describían los militares golpistas en su informe. Es Renée Lafont.
"Conducida –incomunicada– a Córdoba", relatan los sublevados, como reveló la investigación de Patricio Hidalgo. Ahí, en Andalucía, la periodista francesa será condenada a muerte y ejecutada el día 1 de septiembre de 1936. Es la primera reportera muerta en zona de guerra.
Gerda Taro falleció casi un año después, el 26 de julio del 37. La fotoperiodista, que junto Endre Friedmann firmaba con el seudónimoRobert Capa, fue arrollada por un tanque republicano en un repliegue durante un ataque fascista de vueltas de la batalla de Brunete.
Renée Charlotte Amélie Lafont (Amiens, Francia, 4 de noviembre de 1877-Córdoba, España, 1 de septiembre de 1936) era traductora e hispanista. También escritora. Publicó dos novelas, L'appel de la mer y Les forçats de la volupté. Y periodista. La posible localización de sus huesos ha tenido repercusión mediática en Francia, con reportajes en medios como L'Humanité o Le Parisien.
El hilo genético de Lafont
En Saint-Léon, uno de los cinco cementerios de Bayona. Ahí está la tumba de los padres de Renée: Charles Lafont y Marie Ernestine Estelle Leclercq. El hallazgo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera (Aremehisa) debe servir para poner nombre y apellidos a los restos óseos de la primera mujer aparecida en el camposanto cordobés de La Salud.
La cordobesa Aremehisa y la francesa Caminar dan por hecho que han encontrado a Renée Lafont
Porque faltan las pruebas de ADN que corroboren que aquellos huesos son de la periodista francesa asesinada por los franquistas en la guerra civil española. Como anunciaron, en marzo, los presidentes de Aremehisa, Rafael Espino, y de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Memorialistas de Descendientes y Amigos de Exiliados de la España Republicana (Caminar), José García, que forman parte del Proyecto Renée Lafont Quest.
Estas entidades llevan "años" intentando "localizar, recuperar y repatriar" a Francia a Lafont, explicaron entonces. En la exhumación de La Salud apareció una mujer con un impacto de proyectil junto al fémur, como avanzó eldiario.es Andalucía. Un detalle que casa con la historia de la periodista, herida en una pierna durante la emboscada en la que fue capturada por los fascistas.
Y, además, la fosa "coincide temporalmente" con el día en que los golpistas fusilan a Renée Lafont, el 1 de septiembre del 36. Con esto, "presuntamente", afinaban, los restos óseos "podrían corresponder" a la primera corresponsal de guerra muerta en zona de conflicto.
El hilo genético de Lafont enlaza con la periodista Maïtena Biraben. A través del árbol genealógico fueron "buscando familiares más cercanos" de la presentadora de televisión, pariente de la abuela paterna de Renée. El "recorrido documental" les llevó por cementerios de París y hasta "un pequeño fragmento de una noticia del año 1935" que cita el entierro de la madre de la reportera en Bayona, como detallan a Europa Press.
Ahora queda completar diversos trámites administrativos: en Francia, para exhumar a los padres de Lafont. Y en España, para entrar en el proceso de identificación genética de la Universidad de Granada. Arehemisa espera que estas labores "no se dilaten mucho", quizás "unos meses", calculan.
Las cautelas del equipo científico
"Del equipo científico lo único que hemos pedido es respeto a los tiempos y a los protocolos", apunta el antropólogo Juan Manuel Guijo. "Y por supuesto no hablar de términos como identificación hasta que no estén los documentos en la mano, es fundamental, y no antes de tenerlo redactado –el informe final del primer trabajo arqueológico en el cementerio de La Salud– hablar de lo que hay en el subsuelo", continúa.
Además, "en el inventario de las 159 personas –víctimas del franquismo– que hemos entregado al Banco de ADN de la Universidad de Granada no está" la familiar de Renée Lafont, prosigue. Por eso, reitera, "no podemos hablar de identificaciones cuando no se han hecho, y no está entregado ni siquiera el informe".
Trabajos arqueológicos en Córdoba. | JUAN MIGUEL BAQUERO
"Una cosa es encontrar la tumba y otra los cadáveres, en Córdoba hemos encontrado contextos alterados, como en Cádiz y en tantos sitios", describe. "En La Salud un porcentaje altísimo de las personas que se esperaban que estuvieran en el cuadro de San Ramón no estaban, hay un nivel de afección altísimo y no controlado en la documentación, exclusiones y presencia de enterramientos no esperados", revela.
El equipo arqueológico declara de este modo sus cautelas. "No se puede saltar todo y decir ahí está, ¿y si luego hay un error? Hasta que no esté confirmado en ADN no se puede", asegura. "Es un proceso garantista, es por ellos mismos, por los familiares y asociación civil, que tengan donde agarrarse y puedan pedir responsabilidades o no", dice Guijo.
Y señalan su desacuerdo con difundir una presunta localización con nombres y apellidos. "La asociación convocó una rueda de prensa y lo sacó, y se empezó a hablar de identificación cuando ni siquiera habíamos terminado la excavación, el estudio de materiales y la entrega de muestras de ADN", explica el antropólogo.
"No queremos que se salten los pasos científicos, la cadena de responsabilidades… todavía no se ha terminado el proceso", manifiesta. En todo caso, puntualiza Guijo, "no queremos cerrarnos en banda y si está la madre –en la tumba de Bayona– lo ideal sería sacar una muestra genética de ella por el ADN mitocondrial, que es más seguro".
El equipo arqueológico sí recalca "el reconocimiento al trabajo que ha hecho la asociación –Aremehisa–, que es impagable". "Pero las cuestiones científicas no se hacen de golpe, hay que esperar unos pasos, son garantía y una fundamentación, es más simple de lo que parece", dicen.
Y Renée Lafont es "igual de importante que las otras 4.000 personas" enterradas en fosas comunes en Córdoba. Víctimas del fascismo español "que han muerto por sus ideas y por intentar cambiar un país que era medieval para darnos libertad y democracia y ahí están olvidadas" en cientos de tumbas ilegales en el país de la desmemoria. "Hay que visualizar a todas las víctimas, es fundamental", concluye.