diumenge, 16 d’agost del 2026

El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera “rencor”

 https://www.eldiario.es/cultura/director-periodico-ministro-socialista-capturado-gestapo-pidio-fusilamiento-no-produjera-rencor_1_13447515.html


Julián Zugazagoitia junto a una de las portadas de El Socialista que dirigió entre 1932 y 1937.

Miguel Ángel Villena

15 de agosto de 2026 22:37 h

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Lo fue todo en la política y en la cultura de hace un siglo, pero hoy su huella permanece en un indignante silencio. Julián Zugazagoitia Mendieta (Bilbao, 1899 - Madrid, 1940) fue concejal, diputado y más tarde ministro de la Gobernación —ahora se le denomina de Interior— durante un año de la Guerra Civil. Pero más allá de sus cargos públicos, Zuga, como lo llamaban sus allegados, dirigió durante años El Socialista, órgano de prensa del PSOE que llegó a vender 70.000 ejemplares; publicó novelas de realismo social; escribió las biografías de Pablo Iglesias y de Tomás Meabe; y dejó para las siguientes generaciones un libro clave: Guerra y vicisitudes de los españoles (Tusquets), una de las crónicas más lúcidas, ecuánimes y brillantes sobre el conflicto.

El historiador Luis Sala (Bilbao, 1968) ha rescatado la figura de Zuga en una reciente biografía: Julián Zugazagoitia. Sin rencor, vida y muerte de un periodista socialista (Betagarri Liburuak), donde repasa una trayectoria que concluyó trágicamente con la detención del líder republicano en París por la Gestapo y con su posterior juicio y fusilamiento en Madrid. “Tal vez”, opina Luis Sala en una charla con elDiario.es, “aquellos que deberían haberse ocupado de mantener su memoria no calibraron la verdadera talla de Zuga”. “La dictadura obligó al exilio de su viuda y de sus cinco hijos y la dispersión familiar desdibujó también su recuerdo. Como tantos otros vencidos de la guerra, Zuga quiso que se contara aquella época, pero sin rencor, tal como mostró en su última carta antes de morir”, añade.

Hijo de un veterano militante socialista bizkaitar, Julián se alineó con la izquierda desde bien joven, al tiempo que seguía cultivando su pasión por el periodismo y la literatura. Hombre muy de partido, pero moderado y de talante conciliador, supo sortear los litigios constantes en el seno del PSOE y, de hecho, actuó muchas veces como puente entre Indalecio Prieto y Juan Negrín, pesos pesados de la época republicana. Ese carácter de consenso, unido a su gran capacidad de análisis y su vibrante estilo, le sirvieron para ocupar la dirección de El Socialista entre 1932 y 1937 tras destacar con colaboraciones en otros medios, como El Liberal de Bilbao donde comenzó su carrera. De pelo muy corto, con gafas en forma de quevedos, mirada seria y resuelta, enfundado en chaquetas con corbata o pajarita, en ocasiones tocado con una boina, Julián Zugazagoitia respondía al perfil físico de tantos y tantos intelectuales que abrazaron la causa republicana.

Orden y legalidad republicanas

“Practicó”, relata Luis Sala, “un periodismo militante, como no podía ser de otro modo, pero Zugazagoitia nunca fue un tipo sectario o radical, sino más bien un político íntegro. Quizá esas fueron razones que aconsejaron a Juan Negrín para nombrarlo ministro de la Gobernación, uno de los cargos más complicados sin duda en tiempos de guerra. La República necesitaba poner orden en la retaguardia y limpiarla de quintacolumnistas, a la vez que trataba de imponer el principio de legalidad frente a los elementos más incontrolados del bando republicano”. En opinión de su biógrafo, Zuga no fue responsable del asesinato de Andreu Nin, líder del POUM, un partido marxista y antiestalinista, a manos de agentes soviéticos. Aquel crimen derivó en una de las mayores crisis en el bloque republicano en toda la guerra. El historiador Salas achaca a algunos colaboradores del ministro Zugazagoitia la ejecución de Nin en junio de 1937. Sea como fuere, Zuga intentó recuperar la legalidad y el orden durante el año que estuvo al frente de Gobernación y neutralizar a los fascistas emboscados en las capitales republicanas que actuaban como una quinta columna.

Ahora bien, antes de esos convulsos años treinta Julián pudo dedicarse con más tiempo y empeño a la literatura y así publicó algunas novelas que prefiguraron el realismo social como Una vida anónima, en 1927; o una biografía de referencia de Pablo Iglesias, el fundador del PSOE aparecida en 1925, el año del fallecimiento del histórico líder. Luis Sala, desde la perspectiva de un experto en el socialismo de la época, explica que la publicación de la biografía del que llamaban cariñosamente “el abuelo” se convirtió en un best-seller entre las filas de la izquierda. Por todo ello, no tiene dudas Sala en colocar a Zugazagoitia a la altura de maestros del periodismo de aquel periodo como Manuel Chaves Nogales.

“Zuga fue un periodista y escritor de primera división y para ello basta leer su obra cumbre, Guerra y vicisitudes de los españoles, reeditada en 2001, que se publicó por entregas en el diario La Vanguardia de Buenos Aires poco después del final de la Guerra Civil cuando el autor se encontraba exiliado en París. Narrado en primera persona, desde el compromiso republicano y democrático, pero objetivo y no sesgado, este libro debería ser de obligada lectura para todos los estudiantes de Bachillerato”, afirma su biógrafo.

Exilio, fusilamiento y mensaje

A pesar de la escasa bibliografía existente sobre el que fuera director de El Socialista, Luis Sala ha rastreado la vida y obra de su paisano en periódicos, archivos y también en los testimonios de algunos de sus descendientes. Una fundamental parte de su libro está centrada en el exilio de Zuga a París tras la victoria franquista y en su posterior detención por la Gestapo, a instancias de la policía franquista, al igual que ocurrió con otros dirigentes republicanos como el presidente de la Generalitat catalana, Lluís Companys; o el director teatral y cuñado de Azaña, Cipriano Rivas Cherif. El exjefe del Estado, Manuel Azaña, falleció en Montauban en noviembre de 1940 precisamente huyendo de la Gestapo.

En el caso de Zugazagoitia tal vez pecó el periodista de exceso de confianza o de ingenuidad o quizá nadie le avisó del peligro real. Lo cierto es que fue detenido por la Gestapo a finales de julio de 1940, un mes después de la entrada de los nazis en la capital francesa, y conducido de inmediato a Madrid. Su biógrafo señala bien a las claras a los responsables de la captura de Julián: “En primer lugar, Pedro Urraca, un policía franquista que se jactaba de ser un cazador de rojos. En segundo lugar, el conde de Mayalde, una figura clave en la represión de la posguerra y más tarde premiado con la alcaldía de Madrid que ostentó entre 1952 y 1965. Pero los responsables últimos fueron el ministro Ramón Serrano Súñer y, por descontado, el mismísimo dictador Francisco Franco”. Ya como prisionero en Madrid, en una farsa de juicio sumarísimo, fue condenado Zugazagoitia a la pena de muerte. Pero el historiador y biógrafo Luis Sala lamenta hoy que mientras Cataluña no ha dejado de honrar la memoria de Companys, el resto de España ignore la trayectoria y el tributo de Zugazagoitia.

A pesar de los desesperados esfuerzos de amigos y familiares adictos al nuevo régimen para que se le conmutara la pena, fue fusilado al amanecer del 9 de noviembre de 1940 en la tapia del cementerio de la Almudena. Entre las personalidades que abogaron en su favor se hallaba, por ejemplo, el escritor conservador Wenceslao Fernández Flórez, que le debía la vida a la intercesión de Zugazagoitia durante la guerra. Sin embargo, todo fue inútil y de nada había servido la generosidad y compasión de Julián con muchos falangistas durante el asedio de Madrid. Fiel a sus ideas, pero socialista y humanista hasta el final, la carta de despedida que el periodista escribió para su mujer, Julia Ruiz, y para sus cinco hijos horas antes de ser fusilado revela un carácter alejado de cualquier revanchismo en un hermoso mensaje dirigido a las generaciones futuras.

“Desde la altura de mi cariño”, escribió este desgraciadamente olvidado político e intelectual, “te pido que mi muerte no sea cultivada como un motivo de rencor. Tampoco quiero que con mi piel agujereada se hagan tambores de desquite. Me basta con el cultivo tierno que entre todos vosotros hagáis de mi memoria o mi doctrina moral, de la que no estoy arrepentido. Ha consistido en hacer el bien, en no herir a nadie, olvidando del mejor grado las ofensas que haya podido recibir”.

No se ha encontrado a Lorca... pero buscándolo han aparecido más de un centenar de víctimas, muchas de las cuales mujeres

 

https://es.ara.cat/dosier/no-encontrado-lorca-buscandolo-han-aparecido-centenar-victimas-mujeres_1_5824763.amp.html

Entre las víctimas hay muchas mujeres jóvenes y un infante de tan solo doce años

15/08/2026 - 13:00 h.

Barcelona"Lorca es un símbolo universal y está vivo en la memoria de todos nosotros, se puede encontrar su obra en cualquier biblioteca, pero del resto de miles de asesinatos en Granada apenas hay información y hay que rescatarlos del olvido. Hay una memoria que no había podido salir de las casas por miedo a la Guardia Civil, a la policía y a los mismos vecinos", señala el arqueólogo Francisco Carrión, que ha liderado muchas de las excavaciones, entre ellas la del Barranco de Víznar, en Granada.

Si quieres investigar el gráfico con más detalle, abre la versión en alta resolución en otra pestaña.En la búsqueda de los restos del poeta, los equipos de investigación han ido localizando toda una serie de fosas comunes de las que no había rastro alguno. "Lorca es el símbolo del desaparecido y estaría muy bien encontrarlo para hablar de la represión a escala internacional; por otro lado, sin embargo, es el paradigma del desaparecido que no se encuentra. Hay mucha gente que se encuentra en la misma situación", destaca la historiadora Queralt Solé.

Más crueles contra las mujeres

Así pues, en el Barranco de Víznar no se ha encontrado a Lorca, pero sí a muchas otras víctimas que dejan constancia física de la diversidad y la crueldad de la represión franquista: entre los asesinados y enterrados de manera clandestina hay sindicalistas, maestros, intelectuales, comerciantes... y un número significativamente elevado de mujeres. "De las 194 personas exhumadas en Víznar, cuarenta son mujeres, una cifra bastante elevada. La violencia ejercida sobre la mujer fue superior que en los hombres, con evidencias de golpes, contusiones y ejecuciones mucho más brutales. Hemos encontrado doce mujeres que pertenecían al Sindicato de la Aguja y un niño de solo doce años que tenía dos disparos en el cráneo", detalla Carrión.

Si bien en un inicio el imaginario colectivo asociaba las fosas casi en exclusiva a los hombres, el hallazgo de fosas, algunas integradas únicamente por mujeres, evidencia una voluntad clara de represión de género. "Los hallazgos recientes confirman que la violencia ejercida sobre las mujeres no respondía solo a motivos ideológicos, sino que incluía un castigo añadido por el hecho de ser mujeres, a menudo con pautas de violencia extremadamente brutales. Este castigo diferenciado constituye hoy en día uno de los campos de investigación más activos en el ámbito de la memoria histórica", dice Solé

En el Barranco de Víznar, hasta ahora se han identificado diecisiete personas y se han entregado los restos a once familias. En una de estas entregas, realizada el 19 de septiembre, se vivieron momentos de gran emotividad con hijos directos ya muy mayores. "A pesar de sufrir un Alzheimer avanzado, en el momento de recibir los restos de sus seres queridos recuperaron una lucidez total y absoluta: ver esta reacción ante una herida abierta durante tanto tiempo es un testimonio extraordinario", destaca Carrión. Otro familiar, Mario Martín Canal, que recibió los restos de su hermana Eloísa, después de coger la urna, colocarla en su regazo y darle un beso, dijo: "Mientras viva, quiero tenerla conmigo."

No separarse de los restos

En la misma fosa de Víznar se han podido identificar los restos de Carmen Rodríguez Parra, conocida cariñosamente como "Madre Carmela", una figura mítica del anarquismo granadino. Carmen fue, además, una mujer pionera: en las elecciones de mayo de 1936 se convirtió en una de las primeras mujeres en ejercer como interventora electoral en Granada. Tras el golpe de Estado, fue detenida y trasladada al Convento de San Gregorio. Su asesinato fue de una crueldad extrema. De su estancia en la cárcel solo quedó un pequeño monedero que su hija Nieves conservó con una nota: "Monedero de mi madre devuelto de la cárcel cuando la mataron."

Según los datos recientes de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y RTVE, ya se han contabilizado 5.848 fosas en todo el estado, se han exhumado 1.478 y quedan 2.341 por exhumar. Aun así, cientos de fosas no se encontrarán nunca. Un 31% de las poblaciones españolas tienen una fosa clandestina y no hay ni un solo pueblo que no tenga alguna a menos de cincuenta kilómetros: las hay en los cementerios, pero también en los caminos, en los pozos, en las minas o en las simas.

"El paso del tiempo y décadas de silencio impuesto han provocado la pérdida irremediable de los testimonios directos y de muchas fuentes documentales primarias. Sin embargo, el siglo XXI ha traído también avances científicos que han permitido identificar a muchas víctimas", destaca Solé. Este avance, sin embargo, tropieza con un obstáculo también por culpa de un largo silencio: si no se encuentran familiares de los cuales obtener muestras de ADN para comparar los restos, el esfuerzo de identificación se vuelve imposible. "Con todo, el impacto de una fosa común es incomparable al de cualquier monumento o documento: la presencia de los restos humanos es la prueba más directa e incontestable de la crueldad y la represión de la Guerra Civil", dice Solé.

90 aniversario de la toma de Badajoz: «El franquismo no se limitó a matar, quiso borrar a las víctimas»

 https://www.hoy.es/badajoz/aniversario-toma-badajoz-franquismo-limito-matar-quiso-20260815125226-nt.html


Intervención de Silvia González en el noventa aniversario de la matanza de Badajoz.
Ángela Murillo

El cementerio viejo de Badajoz (el de San Juan) se ha llenado de palabras y música de violín este sábado en recuerdo de quienes perdieron la vida hace 90 años tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil. Un centenar de personas asistieron a la convocatoria del PSOE junto al memorial que recuerda a las víctimas del terror desatado por el bando sublevado.

Cuando llegaron al camposanto, los asistentes al homenaje pudieron ver las pintadas realizadas en las tapias la noche antes. Operarios municipales se apresuraron a tapar las frases escritas en la pared, en las que se podía leer 'El muro de la desmemoria', junto a chorros de pintura roja.

Una vez dentro del cementerio, representantes del PSOE extremeño rindieron un especial homenaje a quienes cayeron muertos el 14 y 15 de agosto de 1936 y a también a las víctimas de la posterior represión, con un recuerdo especial para las mujeres: «Comunistas, republicanas, sindicalistas, jornaleras, campesinas, maestras y trabajadoras, personas conocidas en la ciudad y muchas otras cuyos nombres fueron borrados o nunca llegaron a estar inscritos», señaló la secretaria general del PSOE en Badajoz, Silvia González.

Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas.
Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas. (Chema Ramos Pérez)

Las tapias del camposanto amanecieron con pintadas que rápidamente fueron eliminadas

La representante socialista enfatizó que el «franquismo no se limitó a matar: quiso borrar a las víctimas, imponer silencio a las familias y convertir el miedo en una forma de vida. Sin embargo, hubo quienes vieron, contaron e investigaron». Entre ellos citó al periodista portugués Mário Neves —reportero del Diário de Lisboa que logró entrar en Badajoz el 15 de agosto de 1936—, las imágenes de René Brut y las crónicas de Marcel Dany, Jacques Bertet o Jay Allen, contribuciones fundamentales para romper el cerco del silencio. En el ámbito historiográfico, destacó los trabajos de Francisco Espinosa Maestre, y el empeño de Justo Vila —quien perdió a su abuelo fusilado en la plaza de toros— o Julián Casanova.

Asimismo, Silvia González enumeró los atropellos que sufrieron muchas mujeres en este negro capítulo de la historia extremeña: «Fueron encarceladas, rapadas, obligadas a ingerir aceite de ricino, expuestas a la humillación pública o sometidas a agresiones sexuales». También tuvo palabras para quienes tuvieron que seguir adelante con el dolor de la pérdida de sus seres queridos. «Sostuvieron sus casas, sacaron adelante a sus familias y padecieron hambre, pobreza y señalamiento».

Un violinista interpretó una pieza de Bach.
Un violinista interpretó una pieza de Bach. (Ángel Márquez)

Han pasado 49 años desde el primer homenaje rendido en este cementerio a las víctimas de la matanza de Badajoz, que tuvo como principales escenarios de violencia la plaza de toros y los muros del camposanto. Durante la mañana los socialistas señalaron que la democracia no es una herencia definitiva, sino que exige cuidado, defensa y pedagogía para transmitirla a las nuevas generaciones sin deformaciones ni silencios interesados.

Por ello, se instó a proteger este espacio patrimonial. González señaló que en julio de 2025, el Ayuntamiento de Badajoz aprobó por unanimidad, a propuesta del Grupo Municipal Socialista, iniciar los trámites para que el cementerio de San Juan sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC), un expediente cuya culminación se reclamó durante la jornada por conservar los valores históricos, patrimoniales y la memoria democrática de la ciudad.

En la misma línea, se enfatizó el sentido de la convocatoria: «No venimos a buscar revancha ni a alimentar el odio, sino a reclamar verdad, justicia, reparación y dignidad. Para que la libertad, la igualdad, la paz y la democracia sean la respuesta ante el odio».

Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36.
Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36. (Ángel Márquez)

Tras escuchar una pieza de Bach interpretada por un violinista, tomó la palabra el secretario provincial del PSOE y alcalde de Valverde de Leganés, Manuel Borrego, quien evocó el impacto del conflicto en su propia familia: «Durante años pensé que era olvido, pero hoy sé que era miedo. Un miedo que cruzó generaciones y llegó a la mesa de mi casa en forma de silencio». Borrego recordó que Badajoz vivió en 1936 uno de los capítulos más trágicos de la historia de España y afirmó que la violencia afectó a cerca del 10 % de la población, dejando profundas secuelas.

Durante su intervención, el secretario provincial exigió además la restitución de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura, derogada por el Gobierno de María Guardiola y Vox, al considerarla un instrumento clave para la reparación de las víctimas y el derecho de las familias a conocer la verdad.

Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana.
Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana. (Ángel Márquez)

Cerró el acto Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE extremeño, quien definió el homenaje como un ejercicio de «reconciliación con nuestra historia». Lanzó un mensaje a las autoridades autonómicas y locales —María Guardiola e Ignacio Gragera— y tuvo un recuerdo final para quienes todavía yacen en las cunetas. Uno de los momentos más emotivos fue la letra elegida por Sánchez Cotrina para cerrar el acto: 'Los olvidados', la canción que Pedro Pastor interpreta junto a Rozalén. «No olvidaré, para poder hablarle a mis hijos de los abuelos, para que un día descansen justos los huesos».

Flores rojas en tres tumbas

Los asistentes depositaron ramos de flores rojas en las tumbas de tres figuras emblemáticas represaliadas tras la toma de la ciudad: Pedro Rubio, diputado socialista por Badajoz, asesinado en 1936 a los 25 años; Sinforiano Madroñero, primer alcalde socialista de Badajoz, fusilado el 20 de agosto de 1936; y Eladio López Alegría, alcalde de Badajoz durante la Segunda República (elegido en 1931 y militante del Partido Republicano Radical Socialista), detenido y asesinado tras el golpe militar.

Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos.
Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos. (Fuensanta Balanza)

Performance y manifestación

Los actos con motivo del noventa aniversario de la matanza habían comenzado un día antes. El viernes por la tarde, Dómix Garrido Abenza llevó a cabo la performance titulada 'unaciudadROJA'.

El artista murciano desplegó un hilo rojo que unía los límites de la antigua plaza de toros con la silla con forma humana situada entre las puertas del Palacio de Congresos, y desde esta hasta un trípode que sostenía un visor rojo. A continuación, invitó al público asistente a conectar el perímetro del antiguo coso con la silla mediante cintas rojas de los años 50, ajadas por el paso del tiempo.

El público participó de forma activa, uniendo libre y espontáneamente estos elementos. La instalación simbolizaba los disparos en aquel afán de «limpieza»: fusilamientos a personas libres.

El visor rojo mostraba una imagen densa, apenas perceptible, «pues un hecho tan atroz supuso un barrido al entendimiento y un golpe a la visión de la realidad. Para Yagüe, Badajoz no era más que eso: una ciudad roja».

Mientras los asistentes miraban a través del cristal, el artista golpeó los muros y la silla en un concierto sonoro y triste con sabor a funeral.

A continuación comenzó una marcha organizada por la plataforma Agosto Antifranquista.

Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936.
Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936. (Ángel Márquez)

Unas doscientas personas caminaron desde la Puerta Trinidad coreando proclamas como 'Matanza de Badajoz: ni olvido ni perdón' o 'Vuestro recuerdo sigue vivo, la lucha continúa'. Portando banderas republicanas y también palestinas, los participantes pronunciaron algunos nombres de fusilados, mientras recorrían las calles del Casco Antiguo que en la noche del 14 al 15 de agosto del 36 vieron correr ríos de sangre.

La jornada del viernes se cerró con otro acto del PSOE y UGT en el exterior del Palacio de Congresos, que tuvo como colofón una ofrenda floral.

Intervención de Silvia González en el noventa aniversario de la matanza de Badajoz.
Ángela Murillo

El cementerio viejo de Badajoz (el de San Juan) se ha llenado de palabras y música de violín este sábado en recuerdo de quienes perdieron la vida hace 90 años tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil. Un centenar de personas asistieron a la convocatoria del PSOE junto al memorial que recuerda a las víctimas del terror desatado por el bando sublevado.

Cuando llegaron al camposanto, los asistentes al homenaje pudieron ver las pintadas realizadas en las tapias la noche antes. Operarios municipales se apresuraron a tapar las frases escritas en la pared, en las que se podía leer 'El muro de la desmemoria', junto a chorros de pintura roja.

Una vez dentro del cementerio, representantes del PSOE extremeño rindieron un especial homenaje a quienes cayeron muertos el 14 y 15 de agosto de 1936 y a también a las víctimas de la posterior represión, con un recuerdo especial para las mujeres: «Comunistas, republicanas, sindicalistas, jornaleras, campesinas, maestras y trabajadoras, personas conocidas en la ciudad y muchas otras cuyos nombres fueron borrados o nunca llegaron a estar inscritos», señaló la secretaria general del PSOE en Badajoz, Silvia González.

Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas.
Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas. (Chema Ramos Pérez)

Las tapias del camposanto amanecieron con pintadas que rápidamente fueron eliminadas

La representante socialista enfatizó que el «franquismo no se limitó a matar: quiso borrar a las víctimas, imponer silencio a las familias y convertir el miedo en una forma de vida. Sin embargo, hubo quienes vieron, contaron e investigaron». Entre ellos citó al periodista portugués Mário Neves —reportero del Diário de Lisboa que logró entrar en Badajoz el 15 de agosto de 1936—, las imágenes de René Brut y las crónicas de Marcel Dany, Jacques Bertet o Jay Allen, contribuciones fundamentales para romper el cerco del silencio. En el ámbito historiográfico, destacó los trabajos de Francisco Espinosa Maestre, y el empeño de Justo Vila —quien perdió a su abuelo fusilado en la plaza de toros— o Julián Casanova.

Asimismo, Silvia González enumeró los atropellos que sufrieron muchas mujeres en este negro capítulo de la historia extremeña: «Fueron encarceladas, rapadas, obligadas a ingerir aceite de ricino, expuestas a la humillación pública o sometidas a agresiones sexuales». También tuvo palabras para quienes tuvieron que seguir adelante con el dolor de la pérdida de sus seres queridos. «Sostuvieron sus casas, sacaron adelante a sus familias y padecieron hambre, pobreza y señalamiento».

Un violinista interpretó una pieza de Bach.
Un violinista interpretó una pieza de Bach. (Ángel Márquez)

Han pasado 49 años desde el primer homenaje rendido en este cementerio a las víctimas de la matanza de Badajoz, que tuvo como principales escenarios de violencia la plaza de toros y los muros del camposanto. Durante la mañana los socialistas señalaron que la democracia no es una herencia definitiva, sino que exige cuidado, defensa y pedagogía para transmitirla a las nuevas generaciones sin deformaciones ni silencios interesados.

Por ello, se instó a proteger este espacio patrimonial. González señaló que en julio de 2025, el Ayuntamiento de Badajoz aprobó por unanimidad, a propuesta del Grupo Municipal Socialista, iniciar los trámites para que el cementerio de San Juan sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC), un expediente cuya culminación se reclamó durante la jornada por conservar los valores históricos, patrimoniales y la memoria democrática de la ciudad.

En la misma línea, se enfatizó el sentido de la convocatoria: «No venimos a buscar revancha ni a alimentar el odio, sino a reclamar verdad, justicia, reparación y dignidad. Para que la libertad, la igualdad, la paz y la democracia sean la respuesta ante el odio».

Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36.
Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36. (Ángel Márquez)

Tras escuchar una pieza de Bach interpretada por un violinista, tomó la palabra el secretario provincial del PSOE y alcalde de Valverde de Leganés, Manuel Borrego, quien evocó el impacto del conflicto en su propia familia: «Durante años pensé que era olvido, pero hoy sé que era miedo. Un miedo que cruzó generaciones y llegó a la mesa de mi casa en forma de silencio». Borrego recordó que Badajoz vivió en 1936 uno de los capítulos más trágicos de la historia de España y afirmó que la violencia afectó a cerca del 10 % de la población, dejando profundas secuelas.

Durante su intervención, el secretario provincial exigió además la restitución de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura, derogada por el Gobierno de María Guardiola y Vox, al considerarla un instrumento clave para la reparación de las víctimas y el derecho de las familias a conocer la verdad.

Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana.
Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana. (Ángel Márquez)

Cerró el acto Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE extremeño, quien definió el homenaje como un ejercicio de «reconciliación con nuestra historia». Lanzó un mensaje a las autoridades autonómicas y locales —María Guardiola e Ignacio Gragera— y tuvo un recuerdo final para quienes todavía yacen en las cunetas. Uno de los momentos más emotivos fue la letra elegida por Sánchez Cotrina para cerrar el acto: 'Los olvidados', la canción que Pedro Pastor interpreta junto a Rozalén. «No olvidaré, para poder hablarle a mis hijos de los abuelos, para que un día descansen justos los huesos».

Flores rojas en tres tumbas

Los asistentes depositaron ramos de flores rojas en las tumbas de tres figuras emblemáticas represaliadas tras la toma de la ciudad: Pedro Rubio, diputado socialista por Badajoz, asesinado en 1936 a los 25 años; Sinforiano Madroñero, primer alcalde socialista de Badajoz, fusilado el 20 de agosto de 1936; y Eladio López Alegría, alcalde de Badajoz durante la Segunda República (elegido en 1931 y militante del Partido Republicano Radical Socialista), detenido y asesinado tras el golpe militar.

Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos.
Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos. (Fuensanta Balanza)

Performance y manifestación

Los actos con motivo del noventa aniversario de la matanza habían comenzado un día antes. El viernes por la tarde, Dómix Garrido Abenza llevó a cabo la performance titulada 'unaciudadROJA'.

El artista murciano desplegó un hilo rojo que unía los límites de la antigua plaza de toros con la silla con forma humana situada entre las puertas del Palacio de Congresos, y desde esta hasta un trípode que sostenía un visor rojo. A continuación, invitó al público asistente a conectar el perímetro del antiguo coso con la silla mediante cintas rojas de los años 50, ajadas por el paso del tiempo.

El público participó de forma activa, uniendo libre y espontáneamente estos elementos. La instalación simbolizaba los disparos en aquel afán de «limpieza»: fusilamientos a personas libres.

El visor rojo mostraba una imagen densa, apenas perceptible, «pues un hecho tan atroz supuso un barrido al entendimiento y un golpe a la visión de la realidad. Para Yagüe, Badajoz no era más que eso: una ciudad roja».

Mientras los asistentes miraban a través del cristal, el artista golpeó los muros y la silla en un concierto sonoro y triste con sabor a funeral.

A continuación comenzó una marcha organizada por la plataforma Agosto Antifranquista.

Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936.
Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936. (Ángel Márquez)

Unas doscientas personas caminaron desde la Puerta Trinidad coreando proclamas como 'Matanza de Badajoz: ni olvido ni perdón' o 'Vuestro recuerdo sigue vivo, la lucha continúa'. Portando banderas republicanas y también palestinas, los participantes pronunciaron algunos nombres de fusilados, mientras recorrían las calles del Casco Antiguo que en la noche del 14 al 15 de agosto del 36 vieron correr ríos de sangre.

La jornada del viernes se cerró con otro acto del PSOE y UGT en el exterior del Palacio de Congresos, que tuvo como colofón una ofrenda floral.

Intervención de Silvia González en el noventa aniversario de la matanza de Badajoz.
Ángela Murillo

El cementerio viejo de Badajoz (el de San Juan) se ha llenado de palabras y música de violín este sábado en recuerdo de quienes perdieron la vida hace 90 años tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil. Un centenar de personas asistieron a la convocatoria del PSOE junto al memorial que recuerda a las víctimas del terror desatado por el bando sublevado.

Cuando llegaron al camposanto, los asistentes al homenaje pudieron ver las pintadas realizadas en las tapias la noche antes. Operarios municipales se apresuraron a tapar las frases escritas en la pared, en las que se podía leer 'El muro de la desmemoria', junto a chorros de pintura roja.

Una vez dentro del cementerio, representantes del PSOE extremeño rindieron un especial homenaje a quienes cayeron muertos el 14 y 15 de agosto de 1936 y a también a las víctimas de la posterior represión, con un recuerdo especial para las mujeres: «Comunistas, republicanas, sindicalistas, jornaleras, campesinas, maestras y trabajadoras, personas conocidas en la ciudad y muchas otras cuyos nombres fueron borrados o nunca llegaron a estar inscritos», señaló la secretaria general del PSOE en Badajoz, Silvia González.

Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas.
Las tapias del cementerio amarecieron llenas de pintadas. (Chema Ramos Pérez)

Las tapias del camposanto amanecieron con pintadas que rápidamente fueron eliminadas

La representante socialista enfatizó que el «franquismo no se limitó a matar: quiso borrar a las víctimas, imponer silencio a las familias y convertir el miedo en una forma de vida. Sin embargo, hubo quienes vieron, contaron e investigaron». Entre ellos citó al periodista portugués Mário Neves —reportero del Diário de Lisboa que logró entrar en Badajoz el 15 de agosto de 1936—, las imágenes de René Brut y las crónicas de Marcel Dany, Jacques Bertet o Jay Allen, contribuciones fundamentales para romper el cerco del silencio. En el ámbito historiográfico, destacó los trabajos de Francisco Espinosa Maestre, y el empeño de Justo Vila —quien perdió a su abuelo fusilado en la plaza de toros— o Julián Casanova.

Asimismo, Silvia González enumeró los atropellos que sufrieron muchas mujeres en este negro capítulo de la historia extremeña: «Fueron encarceladas, rapadas, obligadas a ingerir aceite de ricino, expuestas a la humillación pública o sometidas a agresiones sexuales». También tuvo palabras para quienes tuvieron que seguir adelante con el dolor de la pérdida de sus seres queridos. «Sostuvieron sus casas, sacaron adelante a sus familias y padecieron hambre, pobreza y señalamiento».

Un violinista interpretó una pieza de Bach.
Un violinista interpretó una pieza de Bach. (Ángel Márquez)

Han pasado 49 años desde el primer homenaje rendido en este cementerio a las víctimas de la matanza de Badajoz, que tuvo como principales escenarios de violencia la plaza de toros y los muros del camposanto. Durante la mañana los socialistas señalaron que la democracia no es una herencia definitiva, sino que exige cuidado, defensa y pedagogía para transmitirla a las nuevas generaciones sin deformaciones ni silencios interesados.

Por ello, se instó a proteger este espacio patrimonial. González señaló que en julio de 2025, el Ayuntamiento de Badajoz aprobó por unanimidad, a propuesta del Grupo Municipal Socialista, iniciar los trámites para que el cementerio de San Juan sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC), un expediente cuya culminación se reclamó durante la jornada por conservar los valores históricos, patrimoniales y la memoria democrática de la ciudad.

En la misma línea, se enfatizó el sentido de la convocatoria: «No venimos a buscar revancha ni a alimentar el odio, sino a reclamar verdad, justicia, reparación y dignidad. Para que la libertad, la igualdad, la paz y la democracia sean la respuesta ante el odio».

Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36.
Silvia González y Manuel Borrego, en un momento de la ofrenda floral a los políticos Pedro Rubio, Sinforiano Madroñero y Eladio López Alegría, caídos en agosto del 36. (Ángel Márquez)

Tras escuchar una pieza de Bach interpretada por un violinista, tomó la palabra el secretario provincial del PSOE y alcalde de Valverde de Leganés, Manuel Borrego, quien evocó el impacto del conflicto en su propia familia: «Durante años pensé que era olvido, pero hoy sé que era miedo. Un miedo que cruzó generaciones y llegó a la mesa de mi casa en forma de silencio». Borrego recordó que Badajoz vivió en 1936 uno de los capítulos más trágicos de la historia de España y afirmó que la violencia afectó a cerca del 10 % de la población, dejando profundas secuelas.

Durante su intervención, el secretario provincial exigió además la restitución de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura, derogada por el Gobierno de María Guardiola y Vox, al considerarla un instrumento clave para la reparación de las víctimas y el derecho de las familias a conocer la verdad.

Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana.
Por la noche los muros del cementerio volvieron a llenarse de pintadas, que fueron retiradas por la mañana. (Ángel Márquez)

Cerró el acto Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE extremeño, quien definió el homenaje como un ejercicio de «reconciliación con nuestra historia». Lanzó un mensaje a las autoridades autonómicas y locales —María Guardiola e Ignacio Gragera— y tuvo un recuerdo final para quienes todavía yacen en las cunetas. Uno de los momentos más emotivos fue la letra elegida por Sánchez Cotrina para cerrar el acto: 'Los olvidados', la canción que Pedro Pastor interpreta junto a Rozalén. «No olvidaré, para poder hablarle a mis hijos de los abuelos, para que un día descansen justos los huesos».

Flores rojas en tres tumbas

Los asistentes depositaron ramos de flores rojas en las tumbas de tres figuras emblemáticas represaliadas tras la toma de la ciudad: Pedro Rubio, diputado socialista por Badajoz, asesinado en 1936 a los 25 años; Sinforiano Madroñero, primer alcalde socialista de Badajoz, fusilado el 20 de agosto de 1936; y Eladio López Alegría, alcalde de Badajoz durante la Segunda República (elegido en 1931 y militante del Partido Republicano Radical Socialista), detenido y asesinado tras el golpe militar.

Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos.
Performance de Dómix Garrido Abenza en la explanada del Palacio de Congresos. (Fuensanta Balanza)

Performance y manifestación

Los actos con motivo del noventa aniversario de la matanza habían comenzado un día antes. El viernes por la tarde, Dómix Garrido Abenza llevó a cabo la performance titulada 'unaciudadROJA'.

El artista murciano desplegó un hilo rojo que unía los límites de la antigua plaza de toros con la silla con forma humana situada entre las puertas del Palacio de Congresos, y desde esta hasta un trípode que sostenía un visor rojo. A continuación, invitó al público asistente a conectar el perímetro del antiguo coso con la silla mediante cintas rojas de los años 50, ajadas por el paso del tiempo.

El público participó de forma activa, uniendo libre y espontáneamente estos elementos. La instalación simbolizaba los disparos en aquel afán de «limpieza»: fusilamientos a personas libres.

El visor rojo mostraba una imagen densa, apenas perceptible, «pues un hecho tan atroz supuso un barrido al entendimiento y un golpe a la visión de la realidad. Para Yagüe, Badajoz no era más que eso: una ciudad roja».

Mientras los asistentes miraban a través del cristal, el artista golpeó los muros y la silla en un concierto sonoro y triste con sabor a funeral.

A continuación comenzó una marcha organizada por la plataforma Agosto Antifranquista.

Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936.
Manifestación convocada por 'Agosto antifascista' en recuerdo de la matanza de Badajoz en 1936. (Ángel Márquez)

Unas doscientas personas caminaron desde la Puerta Trinidad coreando proclamas como 'Matanza de Badajoz: ni olvido ni perdón' o 'Vuestro recuerdo sigue vivo, la lucha continúa'. Portando banderas republicanas y también palestinas, los participantes pronunciaron algunos nombres de fusilados, mientras recorrían las calles del Casco Antiguo que en la noche del 14 al 15 de agosto del 36 vieron correr ríos de sangre.

La jornada del viernes se cerró con otro acto del PSOE y UGT en el exterior del Palacio de Congresos, que tuvo como colofón una ofrenda floral.