divendres, 20 de febrer de 2015

Arquitectos del exilio español crearon arte en México sin abandonar sus ideales


http://www.jornada.unam.mx/2015/02/18/cultura/a06n1cul


uan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes presentará su libro en la feria del Palacio de Minería

Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de febrero de 2015, p. 6
La Guerra Civil española (1936-1939) irrumpió cuando las tesis culturales de la Segunda República, implementadas desde 1931, empezaron a dar frutos, escribe Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, autor del libro Arquitectos españoles exiliados en México (Bonilla Artigas Ediciones/UNAM, 2014).
El volumen será presentado mañana a las 16 horas en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
En esa época se gestaba en España, a nivel cultural, “lo que podría haber llegado a ser un ‘segundo siglo de oro español” y la arquitectura tenía un papel importante”. Sin embargo, este proceso quedó interrumpido por la victoria franquista en la Guerra Civil y la vuelta oficial y obligatoria a cánones academicistas que propugnaban una arquitectura monumentalista, mientras en México las tesis de la arquitectura funcionalista se consolidaban al ser adoptadas por el gobierno como opción revolucionaria para dar vivienda y servicios al pueblo, dice Del Cueto (DF, 1961).
Después de la contienda, medio centenar de arquitectos españoles partidarios de la República, entre los que estaban los de mayor empuje cultural y político, tomó el camino del exilio. Por diversas circunstancias, la mayoría recaló en México.
Félix Candela, el más conocido
Según Del Cueto, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, “las trayectorias individuales de estos arquitectos –marcadas por la experiencia de la guerra y el destierro– conforman una historia de grupo con características comunes –origen, profesión, ideales, vivencias– que, a su vez, forma parte de una historia más general: la del exilio español en México”.
Los exiliados se encontraron en México con un país que tenía ciertas afinidades culturales –producto del legado colonial español– y políticas –el gobiernos de Lázaro Cárdenas perseguía objetivos sociales semejantes a los de la Segunda República– con España.
Del Cueto señala que “la llegada de los arquitectos coincidió con el notable despegue económico que experimentó México en los años 40, auge que se reflejó en la industria de la construcción, lo que facilitó su integración al medio.
Estos profesionales llevaban consigo un concepto progresista de la arquitectura y se encontraron en un caldo de cultivo adecuado para desarrollar su labor sin tener que abandonar sus ideales; encontraron un modo de hacer arquitectura que, de alguna manera, les era familiar.
El libro corresponde a una edicióndepurada, enriquecida, actualizada y reorganizada de un trabajo de recepción doctoral escrito hace casi 20 años, comentó hace unos días Gonzalo López de Haro. Trata la vida y obra de 25 arquitectos españoles que llegaron a México hace unos 75 años (Félix Candela, el más conocido).
Ángela Giral Barnés recordó que Matilde Ucelay, “la primera arquitecta en España, no salió al exilio, decidió quedarse y sufrió las represalias, o ‘depuración como rebelde’, como decían los franquistas, que le prohibió firmar los proyectos de sus obras”.