dijous, 24 d’agost del 2017

El fortín de los maquis en Els Ports y el Maestrat


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El cruce entre Cataluña, el Paíos Valenciano y Aragón dibuja una de las rutas de la lucha antifranquista.
 Florencio Plà Messeguer, con una apasionante historia, es hoy un mito en la zona.
22 Agosto 2017
09:28
El fortín de los maquis en Els Ports y el Maestrat
Mas del Cabanil. Foto: Raúl González Devís
Artículo incluido en el especial Guía de viajes por la memoria, de #LaMarea51. A la venta aquí
Justo en la línea imaginaria que separa Cataluña del País Valenciano se encuentra la carretera que lleva a La Sènia. A pocos kilómetros hacia el interior, el terreno ya se adivina abrupto y salvaje, desde el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, en la comarca del Baix Maestrat hasta Els Ports, y los primeros paisajes de la frontera con Aragón. Parecen haber sobrevivido a la huella humana durante siglos. Solo la carretera y algunas masías solitarias atestiguan la presencia de pobladores en este rincón de Castelló.
Las carreteras dejan a un lado un enorme y vasto paisaje de carrascas, conectando pequeñas localidades como Fredes o Castell de Cabres, donde no viven ni 20 habitantes. Hoy en día la zona es visitada por numerosos aficionados al turismo rural, al senderismo y al ciclismo de montaña. Incluso se puede bajar hasta el pantano de Ulldecona a darse un baño o pasear en canoa. Fue precisamente su inaccesibilidad lo que propició que la zona se convirtiera en un fortín para los maquis tras la Guerra Civil.
La orografía fue determinante, así como la complicidad de sus escasos pobladores, que de una manera u otra colaboraron o se unieron a la guerrilla. La importancia de este territorio en la lucha contra el franquismo es relativamente tardía. Empezó a ser fuerte a partir de la segunda mitad de 1946. Debido a la incorporación de cada vez más guerrilleros, se decidió dividir el sector XVII de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) y crear el XXIII, que comprendería Els Ports y el sur de Tarragona, la Tinença de Benifassà y gran parte de El Maestrazgo y del Bajo Aragón.
Las acciones de los maquis eran tanto sabotajes como ataques a la Guardia Civil, atracos a bancos y hasta ocupaciones de pueblos, como las que se produjeron en 1947 en las localidades de Fredes, Catí, Castellfort y Canet lo Roig. La complicidad de los vecinos con la guerrilla provocó una escalada represiva que se saldó con numero esas detenciones, ejecuciones, torturas y humillaciones, como las que sufrió Florencio Plà Meseguer, un joven pastor que nació intersexual (con una anatomía reproductiva o sexual que no parecía encajar en las definiciones típicas de masculino o femenino) y que fue objeto de las burlas de varios agentes de la Guardia Civil en la masía donde trabajaba, en la Pobla de Benifassà, conocida hoy como el Mas de la Pastora, un interesante y emblemático lugar para visitar. Sus simpatías y constantes colaboraciones con los guerrilleros y el reiterado trato degradante que recibía de los agentes motivó su ingreso en el maquis. Conocido como La Pastora, ya había tenido contacto con varios guerrilleros, y es hoy un mito en la zona con una apasionante historia.

La última esperanza antifascista

Otros puntos en la ruta son el Mas del Cabanil, donde se produjo un asalto que provocó la muerte de dos guerrilleros y la detención y posterior consejo de guerra de uno más, y el que fuera campamento maquis en Rafalgarí, sobre la montaña del mismo nombre. Una parada en el Mas de Guimerà, en Portell. Allí, en mayo de 1948, tres guerrilleros murieron y otro fue detenido en un asalto con la Guardia Civil. Entre ellos estaba Ángel Fuertes Antonio, el jefe de la AGLA, que fue asesinado durante la refriega.
La evacuación ordenada por el PCE en 1952 marcó el final de la guerrilla en la zona. Quedarían menos de una treintena de miembros de la AGLA, y casi todos ellos huyeron a Francia a pie. Las historias de los maquis son todavía hoy comentadas por muchos ancianos del lugar, testigos durante aquellos años de cómo sus montañas fueron el escenario de la última esperanza antifascista tras la Guerra Civil.
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