dimecres, 20 de juny del 2018

Documental busca generar diálogo sobre búsqueda de justicia tras franquismo en España

https://laopinion.com/2018/06/18/documental-busca-generar-dialogo-sobre-busqueda-de-justicia-tras-franquismo-en-espana/
Los directores del filme quieren despertar conciencia sobre delitos aún impunes
Documental busca generar diálogo sobre búsqueda de justicia tras franquismo en España
María Martín sits by the road which covers the mass grave containing her mother’s remains. Foto: Almudena Carracedo
FOTO: © THE SILENCE OF OTHERS
WASHINGTON— Las desapariciones, asesinatos extrajudiciales, torturas y robo de bebés suelen ser narrativa de las dictaduras que pueblan la historia de América Latina pero en España, como lo muestra el documental “El silencio de los otros”, miles de víctimas del franquismo siguen exigiendo justicia cuatro décadas después.
El documental de 95 minutos, dirigido por la española Almudena Carracedo y el estadounidense Robert Bahar, se presentó anoche en Washington como parte de una gira internacional para despertar conciencia sobre el legado de la dictadura franquista (1939-1975) en España.
Aún con el retorno de la democracia en España hace más de 40 años, el tema del “pacto del olvido”–con la polémica “ley de amnistía” de 1977, que perdonó los crímenes de la dictadura- y la reparación de víctimas, siguen siendo un tabú, y generando divisiones entre aquellos que piden olvido y los muchos que piden justicia.
En declaraciones a este diario, Bahar explicó que su objetivo es que el largometraje sirva de vehículo para un diálogo necesario en la sociedad española, donde muchos jóvenes desconocen esta historia porque no la enseñan en las escuelas ni se discute en sus familias.
Muchos no saben, por ejemplo, que en la antigua sede de la Dirección General de Seguridad (DGS), en la Puerta del Sol en Madrid, “se torturaba y se asesinaba”.
“Creo que muy poca gente sabe de los crímenes de la dictadura de Franco y tampoco saben que después de 40 años de democracia, todavía hay impunidad… un objetivo es dar visibilidad a la lucha” de las víctimas por obtener justicia, dijo Bahar.
“Su lucha es romper el silencio sobre todo esto, porque el silencio es de otros, no suyo“, subrayó.
El documental se inspiró en un reportaje de 2010 sobre el robo de bebés –a las mujeres les mentían de que sus hijos habían nacido muertos- y, a lo largo de seis años de grabación, entreteje la historia de algunas de las familias que exigen “verdad y justicia”.
José María “Chato” Galante vive a escasos metros de donde reside el ex inspector de policía, Antonio González Pacheco, alias “Billy el niño”, a quien acusa de torturarlo cuando fue encarcelado de joven por luchar contra la dictadura.
“Creo que disfrutaba produciendo terror. Tenemos mucha información sobre él… es un personaje intocable”, se queja Galante en el filme, en el que las víctimas aseguran que piden justicia, que no es lo mismo que “venganza”.

Jose Maria “Chato” Galante in the jail where, as a 24-year old, he was imprisoned for fighting against the dictatorship.Credit: Almudena Carracedo

María Martin falleció ya anciana en 2014 sin realizar su sueño de recuperar los restos de su madre, Faustina López, una campesina enterrada en una cuneta bajo una carretera en Avila, en una de tantas fosas comunes esparcidas en todo el territorio español. Su hija, María Ängeles, continúa su lucha.
En uno de los momentos más emotivos del filme, Ascensión Mendieta Ibarra logró recuperar los restos de su padre, Timoteo, un líder sindicalista, de una fosa común en 2017.

Ascensión Mendieta enters the cemetery where her father’s remains are buried in a mass grave.
Credit: Modesto Aranda

El documental usa imágenes de archivo de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile en la década de 1980 para destacar la idea de la “justicia universal”. En 1998, Pinochet afrontó en Londres una orden de arresto por parte del juez español, Baltasar Garzón.
Según explicó en el filme el fallecido abogado de derechos humanos, Carlos Slepoy (1946-2017), ese concepto dicta que “los crímenes contra la humanidad deben ser perseguidos en todo tiempo y todo lugar por distintos tribunales del mundo”.
Así, una querella interpuesta en Argentina en 2010 para exigir justicia por crímenes de la dictadura franquista, comenzó con dos querellantes.  En 2016, la llamada “querella argentina” sumaba 311.
Los demandantes han iniciado procesos también en España, a los que se han unido ciudades como Barcelona y Madrid. También ha generado un movimiento nacional para anular los efectos de la amnistía de 1977.
La ironía es que, si bien España se ha erigido como modelo democrático y recurrió a la “justicia universal” para exigir rendición de cuentas a Pinochet, ahora una jueza argentina, María Servini, es quien busca ayudar a las víctimas del franquismo y arrojar luz a un pasado que algunos prefieren olvidar.
En el documental, Jaime Alonso, de la Fundación Franco, afirmó que “lo más importante para recordar a Franco es que no se equivocó nunca. Franco preserva a la civilización occidental y cristiana de la tiranía comunista”.
Entre múltiples datos espeluznantes, el documental destaca el caso de Vallejo Nágera, experto en la eugenesia de la Alemania nazi y que, como psiquiatra militar bajo el franquismo, se propuso purgar el presunto “gen rojo” de los “izquierdosos”, separando a miles de niños de los vencidos y entregándolos a familias leales al régimen.
El documental es un reclamo contra la impunidad, y Bahar espera que su difusión en la cadena de televisión pública PBS en otoño próximo, y en otros países en 2019, ayude a generar apoyo internacional a la causa.
Pese a la resistencia a hablar del pasado, o a extraditar a “Billy el niño” y los demás acusados a Argentina, varios gobiernos autonómicos y regionales en España han aprobado leyes para reconocer a las víctimas, exhumar fosas comunes, e investigar casos de bebés robados, según el documental.
El filme se estrenó en febrero pasado en la Berlinale y se presentará en Nueva York esta semana, durante un evento organizado por “Human Rights Watch”.
Ganador de prestigiosos galardones en festivales de cine en Toronto, Ginebra, Moscú y la Berlinale, entre otros, contó con la producción ejecutiva del afamado cineasta español, Pedro Almodóvar y, según la crítica internacional, podría aspirar a un Oscar.