diumenge, 1 de juliol de 2018

Franco fue timado por un científico


https://www.elplural.com/sociedad/2018/07/01/franco-fue-timado-por-un-cientifico

Alberto Edler von Filek engañó al dictador 
 con un combustible sintético 
que, supuestamente, hacía funcionar los 
motores


Dom, 1 Jul 2018 





Francisco Franco siempre presumió de ser una persona astuta. Sin embargo, según una investigación publicada en El Español, el dictador fue timado por un científico.
Finalizada la Guerra Civil, Franco apostó por una autarquía en el terreno económico en el que el Estado se abastecería con sus propios recursos. Una decisión que trajo mucha miseria a España. Pero esto al caudillo no le inmutó.
La mayor preocupación fue la total dependencia del exterior en materia de energía. Al no recibir ayuda de los países aliados, que se encontraban inmersos preparándose para la Segunda Guerra Mundial, Franco decidió crear su propia energía. Por ello, se creó la Fábrica de Carburante Nacional, previa expropiación de 200 hectáreas de tierra. Al frente de todo esto se puso a Alberto Edler von Filek.
Un combustible sospechoso
Éste se ganó la confianza del caudillo gracias a la filekina, un combustible sintético a base de agua, unos cuantos ingredientes vegetales, químicos y una mezcla secreta. Supuestamente, esta invención era capaz de hacer funcionar los motores.
Pero, nada más lejos de la realidad. La filekina fue otro truco más de Filek que llegó a España durante la Segunda República y que anteriormente había destacado por diferentes atracos, robos, timos y novias plantadas en el altar proferidas en Italia y Francia.
Además, el hombre hizo creer a Franco que durante la Guerra Civil había estado preso en las cárceles de la República debido a su ideología. Algo completamente falso puesto que sí estuvo preso, pero debido a un engaño al Ejército que le salió mal.
Años más tarde, fue rehabilitado por la dictadura con el beneplácito de Franco. Sin embargo, hubo un importante número de personas que desconfiaban de Filek y su gasolina. Pero éste siempre salía con la misma respuesta: una conspiración debido a intereses empresariales.
Finalmente, el Ministerio de Industria y Comercio le dio a Filek un ultimátum. Debía demostrar que la filekina era fiable. Y ahí se descubrió que el invento “carecía de fundamento científico”.
Pero este timo generaba un nuevo problema para Franco, ya que no podía jugársela a reconocer que había sido engañado. Se decidió ingresar a Filek en una cárcel de Barcelona como “preso gubernativo”, o lo que es lo mismo, porque Franco quería. Posteriormente fue llevado al campo de concentración de Nanclares de Oca. Murió en 1946 en Hamburgo.