diumenge, 7 d’octubre de 2018

LOS MUERTOS DE LA TRANSICIÓN 1975 - 1981 (V).. Benito Sacaluga.


https://arinoconsultores.blogspot.com/2018/10/los-muertos-de-la-transicion-1975-1971-v.html


5 de octubre de 2018




Francisco Rodríguez Ledesma 

4 enero 1978




«Anda la justicia argentina tratando de ponerle fechas al nacimiento y fallecimiento del franquismo, que no de Franco, para así poder citar a aquellos que hubieran tenido responsabilidades en las miles de muertes violentas (o simplemente asesinatos) de "sus contrarios". 

Este problema de fechas ya lo tuvo, también, la Audiencia Nacional en su momento, pues en función de ello existirían más o menos "vivos" a los que poder sentar en el banquillo, aunque dudo que se lo planteasen de verdad. Aunque sí podríamos decir que el golpe tiene una fecha concreta (18/07/1936), no así el nacimiento del modelo creado (franquismo) y mucho menos su muerte. Para muchos es el 20/11/1975 (muerte del protagonista), para unos pocos es el 15/06/1977 (primeras elecciones generales), para otros, individuos e instituciones, es sin duda el 15/10/1977 (Ley de Amnistía). Y no es hasta el año 2007 cuando se establece, oficialmente, la definitiva del 28/12/1978 (publicación en BOE de la Constitución). La importancia es vital, pues es verdad que han fallecido la mayoría de los responsables de tanto asesinato cometido durante la guerra y posguerra, pero la situación cambia cuando se establece la fecha final de diciembre de 1978: los responsables de los asesinatos cometidos durante esos últimos años aún viven. Sin embargo, son muertes que permanecen —con raras excepciones a pesar de su cercanía en el tiempo— en el más absoluto de los silencios. 

Silencios cómplices, y sálvese el que pueda. Francisco Rodríguez Ledesma, trabajador de la construcción y vecino de El Cerro del Águila (precisamente de la calle Comandante Castejón), fue herido el 8 de Julio de 1977, frente a las puertas de Hytasa, por esos "tiros al aire" tan propios de la policía político-social. Seis meses después, el 5 de Enero de 1978, falleció en la Residencia García Morato tras seis intervenciones quirúrgicas. El gobernador civil de Sevilla en aquellos momentos era José Ruiz de Gordoa, famoso en su momento por los hechos de Montejurra. 

¿Es Francisco Rodríguez Ledesma una víctima del franquismo o de la modélica Transición? ¿Aceptaría la justicia argentina como víctima del franquismo a Francisco cuando ella ya ha establecido la fecha del 15/10/1977 como de finalización del régimen?» 

FUENTE: https://www.cgtandalucia.org/Sevilla-Hace-34-anos-murio


Efrén Torres Abrisketa

24 enero 1978


«La Guardia Civil acaba amb la vida del jove de Barakaldo Efrén Torres Abrisketa, tirotejat a un control de carretera installat a Arrigorriaga (Bizkaia).»

FUENTE: https://www.llibertat.cat/2015/01/1978-la-guardia-civil-acaba-amb-la-vida-del-jove-de-barakaldo-efren-torres-abrisketa-tirotejat-a-u-29471


Agustín Rueda Sierra

14 marzo 1978



«Nació el 14 de noviembre de 1952 en una barraca de la Colonia de Sallent, pueblo minero con importante porcentaje de inmigrantes. Madre tejedora y padre minero que, con el drama de la miseria habitual de la época, no conseguirán algo semejante a un piso hasta el año 1956, "concedido" por la empresa. Esta colonia donde nace será objeto de reflexión constante a lo largo de su vida; su pensamiento remitió a ella en todo momento. Acude a la escuela —otro hito— hasta el 8 de junio de 1966 en que finalizados los estudios primarios topa con su condición de hombre pobre: ha de conseguir trabajo. 

Cuatro años de aprendiz de matricero en una empresa auxiliar del automóvil a ocho kilómetros de la colonia. Es fácil adivinar los componentes del cuadro que le llevan a tener ya en esos momentos una conciencia inicial de explotado. Su respuesta, sin embargo, no es encuadrarse en un partido. No se politiza por un ansia abstracta de libertad, por el Vietnam o por el mayo del 68. Lo inmediato le oprime y le impacta; así pues, luchará en el terreno inmediato. Tratando de vencer la apatía tradicional —el ciclo explotación-miseria-ocio brutalizado hasta la inevitable enfermedad o el despido— intenta dinamizar el barrio. Crea un club juvenil, consigue proyecciones, conferencias, recitales de cantaores... Apasionado del fútbol (carece del esnob desprecio hacia el deporte tópico entre jóvenes que se sueñan distintos) consigue crear un equipo al que también siempre volverá en el recuerdo. 

Tiene 18 años. En abril de 1971 deja la fábrica y, luego de dos trabajos cortos como montador en una mina y en una fábrica de tejidos, logra trabajo en Sallent. En febrero del 72 se produce la huelga y encierro de los mineros de Balsareny y Sallent, Agustín se vuelca: asambleas informativas, manifestaciones, grupos de ayuda... Llega a reunir a los comités en su casa a falta de lugar mejor. Consecuencia lógica: en septiembre es expulsado del trabajo. Los caciquillos industriales de la comarca ven en él a un enemigo. Continúa, sin embargo, ligado al lugar. El 17 de noviembre, en el cruce de la salida de la colonia con la carretera, muere atropellada la madre de un compañero. Otra consecuencia más de la explotación y la miseria de las condiciones de vida de la colonia. En la manifestación subsiguiente, es detenido, buscado expresamente en su casa por la policía. Ingresa en la cárcel Modelo, de donde saldrá en febrero del 73. Es el fin de una época. Agustín vuelve a Sallent, pero para las autoridades y la escasa gente de orden se ha convertido en la bestia parda. 

No le dan trabajo. Lo consigue esporádicamente, como albañil o como temporero en vendimias y recogidas de fruta. La vida le arrincona. Su madre se queda ciega. El club juvenil es cerrado por la empresa y la Guardia Civil con la típica excusa banal: les acusan de robar unas cajetillas de tabaco. La tensa situación se rompe con la llamada a filas. El 9 de mayo de 1974 se incorpora a Infantería de Marina en Cartagena. Luego a Ferrol, el 26 de junio. El 17 muere su padre, tuberculoso, debilitado por la miseria. Hay pocas noticias de su mili. Escribe poco a Sallent y sólo acude para los funerales de su padre y de su madre, fallecida el 31 de diciembre de 1974. Se queda sin casa. Se licencia el 28 de octubre del 75 y reaparece en la colonia. 

A su vuelta continúa el acoso. No hay ningún trabajo para él, pero su presencia dinamiza al grupo joven del barrio. No olvida la importancia de la diversión y organiza un torneo de fútbol, afición de toda su vida. En abril del 76 pasa por primera vez a Francia para ayudar a un desertor de la colonia. El 14 llega su primera carta. Ha tomado contacto con los exiliados de Perpiñán y vive encima de la Librería Española. Al poco tiempo una bomba vuela la librería y destroza la casa. Trata por todos los medios de llevar una vida propia, independiente de la política y de la existencia viciada del pequeño círculo de exiliados. Recoge fruta en Ceret y trabaja en el campo de Cornellá de la Rivière durante varios meses. En octubre llega clandestinamente a Barcelona. Pasa libros y panfletos libertarios. 

Vuelve a Francia con desertores para retornar en noviembre a la colonia. Las autoridades le rechazan. Otra vez el acoso. No quiere ser una carga para su hermana y duerme en el piso que la empresa —dueña de todo— ha cedido a un grupo musical para sus ensayos. Enterada la dirección, clausura el piso. Va a vivir a una masía abandonada próxima a la colonia. Por supuesto, no tiene trabajo. Tiene que escapar al acoso. Ya con pasaporte, en febrero de 1977, sábado, a las 6 de la mañana es detenido en la frontera, en tierra española. Excesiva buena fe y un claro chivatazo. Pasa tres días en la comisaría de Layetana de donde le llevarán a Figueras, a restablecerse de la paliza. A fines de mes pasa a la cárcel de Gerona. 

Entra en contacto con COPEL (Coordinadora de Presos En Lucha) y se convierte en miembro activo, tratando de hacer tomar conciencia en el interior de la cárcel y de coordinar las actividades en el exterior, siguiendo la línea de la COPEL que tanta hostilidad y silencio ha tenido en la prensa y en los bien pensantes partidos políticos de izquierda. Los abogados Vidal y M. Seguí parece que se encargarán de su caso. Sólo el primero le vio una vez y al principio. Como consecuencia de su trabajo en COPEL es trasladado el 1 de enero del 78 a la prisión de Carabanchel. Sus abogados, en principio ni se enteran. Hay un sospechoso silencio administrativo y un notable desconcierto. El comité Pro presos de Madrid indaga en Carabanchel y recibe el "aquí no está" por respuesta. Son meses duros en COPEL y Agustín tiene abogado de oficio. El 2 de marzo el Comité de Solidaridad de Sallent se traslada a Madrid y contacta con Anabela Silva, a quien encarga la defensa del caso. Para entonces el caso ya es otro. Conocedor de las razones y de las consecuencias de la miseria, Agustín Rueda no distinguió entre políticos y comunes, y se entregó de lleno a la COPEL. Por ello nunca llegó a ver al juez. Tuvo otros jueces; sus mismos verdugos. Murió el 14 de marzo, a las 7:30, debido a un "shock traumático" como hizo constar el doctor Gregorio Arroyo. Nadie le vio después de la brutal paliza. Trasladado el cadáver a Sallent fue enterrado sin permiso, incluso sin el de Sanidad. Había que evitar escándalos. El director de la cárcel y diez funcionarios fueron procesados.

Agustín Rueda, allá por el año 1977, residía en Francia, donde trabajaba y disfrutaba de su juvenil ímpetu, practicando deportes y excursiones en los aires sanos del Pirineo francés, al tiempo que sus sentimientos libertarios bullían en su corazón empujándole a la realización de gestas anarquistas. Su inquietud juvenil le lleva a la creación de un grupo que ha de realizar acciones en la España de la llamada transición. Para ello dicho grupo, decide introducir en el país, artefactos explosivos para acciones posteriores. En dicho grupo se ha infiltrado el sujeto ANTONIO SOLER, confidente y provocador policial que ya tenía en su activo hechos realizados por mandato de los Servicios Especiales de la Guardia Civil. El grupo decide pasar la frontera con un cargamento a través de los Pirineos catalanes, siendo sorprendidos por la Guardia Civil y detenidos Agustín Rueda y otro compañero, al confidente se le deja escapar y llegar a Francia. Es de señalar que el citado confidente había colocado anteriormente una bomba en un mitin que iban a celebrar los comunistas españoles en Francia en el cual debía tomar parte Santiago Carrillo y que hubo de ser suspendido por la explosión de dicha bomba. Éste acto debía celebrarse en la ciudad francesa de Argeles en recuerdo de los españoles que habían sido internados en los campos de concentración montados por el Frente Popular francés a su llegada a Francia después de la perdida de Cataluña en el año 1939. Otra de las operaciones de este sujeto consistió en facilitar las armas para la operación de asalto al Banco Central de Barcelona de tal suerte que todos los que toman parte en el "atraco" cayeron en manos de la Guardia Civil. Saturado de acciones encomendadas por la "Benemérita" regresa a Francia y es reclamado desde España, para responder de todas sus acciones. 

Los buenos servicios del Ministro del Interior MARTÍN VILLA ya no lo necesitan y necesitan ponerle a la sombra. Al verse reclamado por la policía española, escribe una carta a los medios de comunicación españoles donde se descubre cómo miembro de los Servicios secretos franceses y de la masonería. No se había cumplido aún el primer año desde las primeras elecciones generales. El país después de tanto tiempo de silencio, era una convulsión permanente motivada por las ganas de un cambio real (y no la mascarada reformista montada en esas fechas) de una gran parte de la población. Eran tiempos de ilusión y efervescencia revolucionaria llenando el aire de huelgas, manifestaciones, reuniones, acciones... dando la sensación de que el cambio se podía casi tocar con los dedos de las manos. Las luchas contra las prisiones y por la Amnistía se suceden tanto fuera como dentro de la cárcel donde los presos sociales se habían organizado en la Coordinadora De Presos En Lucha, consiguiendo una gran solidaridad y convirtiendo las cárceles en un terreno de lucha más donde la dignidad y la actividad conseguían acorralar la miseria moral a la que se quería so-meter a los presos comunes. El anarquismo después de años de persecución y derrotas volvía a estar presente en la realidad del país, siendo por medio de la CNT y los incontables colectivos que existían una fuerza poderosa que aglutinaba a cientos de miles de personas. Esta situación, intolerable para el poder, es lo que determina diferentes estrategias delictivas que parten del Ministerio del Interior (con Martín Villa a la cabeza), de los Servicios Secretos y de la legitimación de la prensa y la clase política. Donde el asesinato, la difamación, el Terrorismo de Estado y cualquier sucio método a su alcance son utilizados sistemáticamente durante años hasta conseguir reducir al movimiento anarquista a su mínima expresión. 

Sólo desde esta óptica es como se deben ver el asesinato de Agustín Rueda o el caso Scala. Martín Villa es un personaje siniestro que siempre encontraremos ligado al terrorismo de estado anti-anarquista. Este Leonés nacido en 1934 es curiosamente pariente de libertarios. Desempeña el cargo de Ministro del Interior con la UCD y aunque se baraja la entrada en el gobierno del PP, repitiendo jugada, al final se convierte en Presidente de Endesa por nombramiento directo del Gobierno Aznar, en pago a los servicios prestados. Hoy, después de dejar la Presidencia de Endesa España, sigue siendo presidente de Endesa Italia, consejero de Endesa Chile (desde donde se persigue y asesina a los indígenas que defienden sus tierras oponiéndose a los planes de esta empresa) y presidente de la Fundación Endesa. Como decíamos en otra canción "La carne anarquista se paga a buen precio".

A la memoria de Agustín Rueda y de todas las personas luchadoras asesinadas en las cárceles.»

FUENTE: http://www.portaloaca.com/historia/biografias/2932-agustin-rueda-preso-anarquista-asesinado-en-la-carcel-en-1978.html



Elvira Parcero Rodríguez

21 abril 1978


 «Astilleros y Construcciones S.A., Ascón, nació en el año 1969 de la fusión de las empresas Construcciones y de F. Yarza, obra de las familias Fernández Dávila y de Alejandro Barreras. En ese momento, la nueva empresa dispone de una superficie de 56.000 metros cuadrados en Meira y de otros 50.000 en Vigo. En 1978 el astillero ocupa a unas 1.889 personas, unas 2.450 sumando el personal de las empresas auxiliares. En 1978, en plena crisis del sector naval, compra la empresa el grupo santanderino Pérez Maura, que pone al frente al argentino Roberto Slinin, cuya primera medida es proponer una drástica reducción de plantilla, lo que crea una gran tensión. Un trabajador es despedido por insubordinación a un mando y enciende la mecha de una huelga que durará ocho meses. 

Durante ese tiempo los huelguistas reciben alimentos de las tiendas y supermercados de la zona. Las acciones se suceden: bloqueos de la línea férrea, encadenamientos en centros oficiales, patrulleras de la Armada persiguiendo al catamarán que traslada a los trabajadores de Moaña a Vigo y muchas manifestaciones. En una de esas manifestaciones, con su correspondiente carga policial, la joven de 21 años Elvira Parcero Rodríguez es apaleada por varios agentes en la calle de José Antonio e ingresada en estado crítico en la residencia Almirante Vierna a causa de la paliza. Unos días más tarde, el 21 de abril, muere a causa de un derrame cerebral provocado por los golpes recibidos. 

Acabada la huelga, Ascón S.A. reanuda su actividad sumergida en una espiral de regulaciones de empleo hasta que el 1 de marzo de 1984 el Gobierno del PSOE decreta el fin de la actividad productiva de Ascón. Unos años de angustia e incertidumbre que se traducen en un elevado número de divorcios, depresiones nerviosas, afecciones cardíacas y muertes prematuras entre los trabajadores del astillero. Muchos de esos trabajadores fueron atendidos en hospitales psiquiátricos mediante un convenio amistoso conseguido por el comité de empresa con la Diputación Provincial, ya que en la Seguridad Social no contemplaba este tipo de tratamiento.»


FUENTE: http://labocadora.blogspot.com.es/2015/04/elvira-parcero-1978.html


José Luis Escribano

5 mayo 1978


Militante de CCOO muerto por disparos de un policía en Soria durante una discusión en un bar.



José Emilio Fernández Pérez

24 junio 1978


«José Emilio falleció cerca de su Elorrio natal al saltarse con su coche un control de policía, razón suficiente en la Transición para asesinar a una persona. Aproximadamente una hora antes, unos desconocidos habían tiroteado el cuartel de la Guardia Civil dos veces, por lo que los ánimos no estaban para permitir que un coche saliese huyendo del control. Manuel Cenitoyaga, que viajaba en el automóvil tiroteado, contó su versión de los hechos: 

“Creí que se trataba de unas señales situadas allí a causa de obras en la calzada y seguí mi camino. Unos segundos más tarde escuché unos disparos e instintivamente yo y los dos chavales que ocupaban el asiento trasero agachamos la cabeza. Miré el espejo retrovisor y me di cuenta de que la Guardia Civil nos disparaba y paré el coche. Salí del vehículo en el momento en que los guardias nos rodeaban. Les dije: ‘Parece mentira lo que han hecho ustedes.’ Varios tiros habían alcanzado a José Emilio. Me preguntaron si no había visto el control y les dije, sinceramente, que no.”» 

FUENTE: http://www.podemosleganes.info/blog/2016/07/14/jose-emilio-fernandez-del-juicio-al-guardia-civil-ya-tal/


Agurtzane Arregi Letamendi

2 julio 1978




«2 de julio de 1978: asesinada en San Juan de Luz (Francia) Rosario Arregui Letamendi (Agurtzane Arregi Letamendia), esposa del ex-dirigente de ETA-militar Juan José Etxabe. El matrimonio fue ametrallado cuando iban en coche, muriendo ella en el acto y quedando él gravemente herido. Los negocios y familiares de Etxabe ya habían sufrido numerosos atentados, siendo su hermano asesinado tres años antes. 

El atentado fue reivindicado por la Triple A “en represalia por los últimos acontecimientos en Euskadi”.» 

FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Triple_A_(Espa%C3%B1a)



Germán Rodríguez 

8 julio 1978




«Germán Rodríguez, de 27 años de edad, hijo de un conocido médico analista pamplonica, ha fallecido a las 2.50 horas de la madrugada como consecuencia de una herida de bala en la cabeza producida en los enfrentamientos que tuvieron lugar ayer en la capital navarra y que comenzaron en la corrida de toros de San Fermín. La víctima había ingresado sobre las diez y media de la noche en el Hospital Provincial de Navarra, fue intervenido quirúrgicamente, pero los esfuerzos médicos resultaron baldíos. 

El balance definitivo de los sucesos se cifra en unos diez heridos y doscientos contusionados. El comisario de policía señor Rubio declaraba al filo de las tres de la madrugada que la situación era tensa y totalmente desbordada. Manifestó que la policía se vio obligada a efectuar disparos en la propia plaza de toros. Dos policías fueron acuchillados. A consecuencia de estos sucesos, hoy no se celebrará el tradicional encierro. Una compañía especial de la Policía Armada llegó esta madrugada a Pamplona para reforzar la guarnición de la capital navarra. “Las fiestas han terminado —declaró el comisario jefe de policía—, están ya reventadas.” Los incidentes comenzaron cuando un grupo de mozos paseó por el ruedo una pancarta en la que se pedía amnistía y libertad para detenidos y fueron abucheados por espectadores de los tendidos de sombra, recibiendo una lluvia de almohadillas e iniciándose un enfrentamiento entre los que llevaban la pancarta y los grupos que habían criticado su proceder. Entonces se produjo la violenta irrupción de fuerzas especiales de la Policía Armada en la plaza de toros de Pamplona, que, disparando pelotas de goma y botes de humo indiscriminadamente, provocó sucesos de suma gravedad. Se vivieron auténticos momentos de histeria. El público intentaba salir precipitadamente de la plaza y la confusión reinante aumentó. Durante toda la madrugada los enfrentamientos e incidentes se reprodujeron por todas las calles de la ciudad y algunos grupos intentaron asaltar el Gobierno Civil. Otros quisieron hacer lo mismo en el palacio de la Diputación y arrojaron una bomba incendiaria.» 

FUENTE: El País



Joseba Barandiarán Urkiola

11 julio 1978




«El mes de Julio de 1978 fue uno de los más duros de la "Transición española" en Euskalherria. Los Sanfermines fueron reventados el día 8 cuando la policía entró a la plaza de toros. Asesinaron a Germán Rodríguez y hubo decenas de heridos de bala. En este contexto sucedió la muerte de Joseba. 

Se había convocado una huelga general y en un enfrentamiento entre las confluencias de la calle San Jerónimo y la Cuesta de Aldapeta perdió la vida el joven de Astigarraga.


La muerte de Joseba fue gratuita. Desde la posición en la que estaban y con piedras como únicas armas, ni los números de la policía ni el cuartel estaban en peligro alguno. 7 años después el caso fue sobreseído y no se pudo identificar al autor de los disparos. No siendo un pelotón y no llevando la mayoría de los policías metralleta, la comisión de investigación declaró que había sido un caso de encubrimiento entre los propios agentes para que no se hallase al culpable.

Joseba Barandiarán tenía 18 años cuando lo asesinaron. Era un chaval amante del monte y miembro de una familia abertzale y querida de Astigarraga. Como curiosidad y para entender el conflicto armado y politico en estas tierras, era hijo de Sabino Barandiarán Arretxe, gudari del batallón Utxarkundia, que fue herido y capturado por las tropas fascistas en Villareal de Alava (Legutiano). Fue encarcelado y después obligado a ser mano de obra gratuita para el régimen en un "Batallón de trabajadores" como eufemísticamente les llamaban a los esclavos de franquismo. Después de concluir su pena siguió peleando en la clandestinidad y vio morir a su hijo por las balas de la democracia y de la "modélica" Transición política española.»

FUENTE: http://gogoanhartzekoizenak.blogspot.com.es/2014/02/joseba-barandiaran-urkola-11-de-julio.html



Gustavo Muñoz de Bustillo 


11 septiembre 1978




«11 de septiembre. Autoridades varias van dejando flores a los pies de un alto funcionario reincorporado a la administración tras una guerra en la que los señores no tenían grandes problemas en cambiar de bando por un quítame allá esas posesiones. En mi pueblo, sin ir más lejos, la familia Marimon, austriacista de toda la vida, se despertó una mañana felipista y cedió los terrenos para la acampada de 10.000 soldados que iban haciendo el relevo en el sitio de Barcelona. Tanto arraigó el felipismo en el municipio que aún ahora, cuando hay elecciones, mucha gente sigue votando a Felipe González. Bueno, a lo que iba. Diada del 11 de septiembre de 1978. Hay dos manifestaciones a la misma hora. Una la convocan los partidos que andan pactando la Transición y piden el Estatut. La otra está convocada por los que piden la libre autodeterminación de los pueblos. Ahí va Gustavo Muñoz de Bustillo, 16 años, militante del PCE (i). No hace falta decir cuál es declarada ilegal por la autoridad competente. 

La manifestación avanza desde la calle Ferrán hasta plaza Catalunya, por las Ramblas, y vuelta a la calle Ferrán, donde la policía carga con virulencia. Gustavo Muñoz recibe un disparo de frente. Un médico intenta en vano reanimarlo protegido en un portal, mientras continúan los disparos de balas de goma y alguno de fuego real que impiden la rápida evacuación del herido. Gustavo Muñoz muere en el portal. 

El entierro de Gustavo Muñoz se hará a escondidas. Anunciado para las cuatro de la tarde, la policía sacará el cadáver por la puerta de atrás del hospital, a mediodía, metido en una furgoneta. Lo entierran a toda prisa, convirtiendo la misa prevista por sus padres en un responso de dos minutos. 

Cuando por la tarde llegan sus compañeros de militancia para un último adiós que no han podido dedicarle, la policía aprovecha para detener a una treintena y someterlos a 7 días de interrogatorios, sin abogados, incomunicados en los sótanos de Via Laietana. El PCE (i) queda descabezado.

El seguimiento judicial del caso se convierte en un interminable y esperpéntico partido de ping-pong entre Audiencia Nacional y juzgados de Barcelona, con conclusiones de sumario y revocaciones que son un indigno insulto a los familiares del fallecido. Cinco años después el caso es sobreseído y sepultado en legajos.»

FUENTE: http://labocadora.blogspot.com.es/2015/09/gustavo-munoz-de-bustillo-1978.html



Manuel Medina Ayala 

27 septiembre 1978


«Muere en Sevilla Manuel Medina Ayala, militante comunista, apuñalado por un grupo ultra-derechista durante un acto en solidaridad con el pueblo chileno.»

FUENTE: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1978/09/27/084.html




José Andrés Fraguas Fernández 

30 octubre 1978





«Ese esquinazo de la mañana, a vista casi del cementerio, esquinazo al Este de la ciudad, clínica clara, y la callada expectación —grumos de luz, grupos de sol— en que una sangre joven, no vista, expresada en flores rojas, eludida en flores blancas, se cuaja, va cuajando, sabemos que se está cuajando, que se está secando, como cristal o crimen, a mediodía. La clínica, misteriosamente, se ha quedado sin luz y sin agua. Me lo dice una vecina del barrio buena lectora de periódicos, mujer del pueblo: La clínica, oiga, se ha quedado sin luz y sin agua. 

Entre las barbas amistosas (aquí se ve bien lo que toda barba tiene de duelo), entre los profesionales, los obreros, los amigos, los curiosos, entre las gentes de la mañana, grupos de insolencia y desafío, carteles de un matonismo cínico y madrugador. ¿Por qué esta veta loca de españoles entre los españoles, campo abierto de hombres y futuro? El abrazo casi maternal de Juby Bustamante. Cebrián, que va tan sonriente a los pleitos, al peligro, viene hoy de gafas negras, serio, serio, y me duele la seriedad de este hombre, niño al que su precocidad está poniendo a prueba de asesinos. Máximo, con las palabras medidas y la cazadora cordial de la amistad. Alguien grita en la mañana, alguien sufre en la mañana, una mujer, un hombre, una hermana, una madre. Jesús Hermida, recién derribado del mueblecito del televisor, caído de lleno y por su gusto entre la flor sangrienta de los paisanos. En su viejo seiscientos amarillo me llevará al cemen-terio. —¡Te vengaremos por cojones! —grita un obrero joven, golpeando en un coche con el puño. Le reprimen los gritos y las lágrimas, esas lágrimas duras que a veces llora un hombre frente al crimen. Venimos a enterrar a Andrés Fraguas. Vamos a enterrar a Andrés Fraguas. El crimen ha tocado en lo más puro y quieto del lago de la raza, en la juventud confiada de Andrés Fraguas, un chico de Castillo de Bayuela, provincia de Toledo. Un coche, delante de nosotros, lleva una pegatina de Castillo de Bayuela, provincia de Toledo. Debe ser un recorte de periódico, porque los callados pueblos con castillo no tienen pegatinas. 

La Almudena, en la mañana primaveral de noviembre, es una fiesta de todas las flores y de todos los santos, de todas las luces, casi como si ayer, anteayer, se hubiera celebrado la romería de los muertos, la verbena de San Antonio de los muertos, entre las tumbas y los vivos. Pero lo que traemos aquí no es un muerto de oficio. Alguien ha dicho, con la indiferencia shakesperiana de los sepultureros: —¿Andrés Fraguas? Eso va a nichos. Ya estás catalogado, Andrés, ya estás archivado en la blanca burocracia de la muerte. Pero lo que traemos aquí es el cadáver doncel —el doncel de Bavuela—, ileso de culturas y políticas, con fe sólo en su pueblo, su pueblo, la luz con el tiempo dentro, porque el español es de pueblo, fundamentalmente, y ya está visto que ni la Constitución, ni la democracia, ni los pactos, ni la izquierda, ni la derecha van a salvar del crimen legendario, casi bíblico, eterno crimen de España, a lo más puro, joven, hortelano y sencillo de la raza: Andrés Fraguas, sensato como un huerto, que miraba su vida como una hectárea, ni más allá ni más acá. Entrecejo poblado, mirada tranquila, boca triste, y el hoyo de los pacíficos en la barbilla. Qué ungido de infancia por ese hoyo. 

Quieren enredarnos en el crimen para implantar la España fanfarrona. De la masa blanca del cementerio, donde el sol del mediodía se desvenda como una vieja momia, viene la masa negra del entierro, un luto masculino y unánime. Sacrificando a un inocente han malherido al pueblo en lo más puro. Traigo, de vuelta a Madrid, una insolación no de sol, sino de crimen. (Francisco Umbral)» * 

Este articulo apareció en la edición impresa de El País el Viernes 3 de noviembre de 1978. 

«La tarde del 28 de octubre de 1978 Rafael Alfredo Gómez Álvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado y Pedro Bel Hernández se reúnen en el piso del primero y como expresión de su patriotismo meten 200 gramos de Goma 2 en una caja acolchada y la mandan por correo al diario El País. Los tres pertenecen al Frente de la Juventud, una escisión de Fuerza Nueva formada por elementos de sus fuerzas de choque. Blas Piñar quiere intentar la aventura parlamentaria a lo Giorgio Almirante y necesita a los violentos bajo otras siglas. Frente de la Ju-ventud está encabezado por José de las Heras y Juan Ignacio González, este último acabó fuera de todo control y murió tiroteado en el portal de su casa sin que hubiera investigación alguna, asesinado presuntamente por alguien muy próximo y de su hábitat ideológico. 

El paquete bomba llega a la sede del rotativo el 30 de octubre. En conserjería notan algo extraño y lo abren. La explosión matará al conserje José Andrés Fraguas, de 19 años, que muere a consecuencia de las heridas el 2 de noviembre, y deja gravemente heridos a los también conserjes Carlos Barranco y Juan Antonio Sampedro. 

El ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, al que le cae muy mal Juan Luis Cebrián, se lo toma con calma y no hay investigación, pese a que Rodríguez-Borlado y Gómez Álvarez ya habían actuado poniendo bombas similares en el edificio del BOE, las librerías Fórum y Express, el cafetín Colmenar y el chalet de Víctor Manuel en Torrelodones. La manga ancha de Martín Villa da vía libre a Rodríguez-Borlado y Gómez Álvarez para proseguir durante tres años con su cruzada anti marxista, caminando hacia Dios. Una bomba causará destrozos en la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos de España y otra bomba en el Club de Amigos de la UNESCO deja ciega a la bibliotecaria María Dolores Martínez Ayuso y le arranca una mano al interventor Luis Enrique Esteban Barahona.

En julio de 1979, mientras Rodríguez-Borlado está de vacaciones en Marbella, Gómez Álvarez pone una bomba en el bar El Parnasillo que causa una decena de heridos y mata a Salomé Alonso Varela, de 28 años. También en julio, pero de 1981, ponen otra bomba en una verbena en la plaza Olavide, causando cinco heridos. Las andanzas del grupo empiezan a salirse de madre. El 7 de junio de 1981 meten en su coche a Carlos Javier Idígoras Navarrete, joven de 22 años que está celebrando el aprobado de sus oposiciones a factor de Renfe y que está completamente borracho. Por su aspecto, pelo largo, lo etiquetan de rojo y drogadicto. Lo llevan a un solar y lo asesinan de dos tiros en la cabeza. 

La madrugada del 26 de julio son ellos los que están borrachos. Llevan en coche a Gómez Álvarez a su casa, en la calle del Cardenal Cisneros, número 6. Mientras Gómez Álvarez no acaba de despedirse de sus camaradas, que bloquean la calle con el coche detenido, Un vehículo llega por detrás y los ocupantes les piden que se aparten. Gómez Álvarez se acerca a ellos, saca la pistola y le dispara al conductor, Félix Sanz Arroyo, que acabará en el hospital con la mandíbula rota por un balazo. Rodríguez-Borlado y Gómez Álvarez se parten el pecho y se van a dormir la mona y a soñar en rutas imperiales. A estas alturas de la película los dos grotescos protagonistas andan ya muy pasados de vueltas y las autoridades deciden intervenir. La misma tarde del 26 de julio, casi a los tres años del atentado contra El País, la policía detiene en su casa a Rafael Alfredo Gómez Álvarez, y al día siguiente detienen a Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado. 

Un mes después, Rodolfo Martín Villa es nombrado Vicepresidente Primero del Gobierno. Unos años más tarde, siempre manteniendo la calma, será nombrado Presidente de Sogecable. El Vicepresidente es Juan Luis Cebrián. Ahí los tienen en la foto, riéndose en nuestra cara. En los Consejos de Administración de la empresa, ¿hablarían alguna vez de José Andrés Fraguas Fernández?»


FUENTE: Francisco Umbral / El País / http://labocadora.blogspot.com.es/2015/10/jose-andres-fraguas-fernandez-1978.html



Felipe Baz González 

6 de enero 1979


«El Día de Reyes de 1979, Felipe Baz González, de 19 años, militante de CC.OO., hijo de una conocida familia de Portugalete, va en coche con cuatro amigos más cuando un control de la Guardia Civil entre Güeñes y Galdames les ordena el alto. Los chicos obedecen. Los agentes les ordenan bajar del vehículo y los separan. Todo a punta de fusil, así que hay nervios. Un agente vocea y amenaza con un culatazo. Felipe Baz se lleva las manos a la cabeza en un gesto instintivo que la interpretación de uno de los agentes traduce con dos disparos de Cetme a bocajarro, uno en la cabeza y otro en el pecho, que le causan la muerte en el acto. Todo se solventa con el consabido “lamentable error involuntario”. Las armas siempre fueron un error.»

FUENTE: http://labocadora.blogspot.com.es/2015/01/felipe-baz-gonzalez.html


Ursino Gallego-Nicasio

26 enero 1979


«Alrededor de las once menos cuarto de la mañana del domingo vanos cientos de personas, que luego se convirtieron en varios miles, comenzaron a manifestarse por las calles de Parla. Era el segundo domingo consecutivo que se manifestaban sin permiso, ya que la autorización no se concedía en época electoral, para protestar por los constantes cortes de agua que sufre el pueblo.

Parla tiene en la actualidad una población cercana a los 40.000 habitantes. La manifestación también pretendía protestar por el paso de la carretera nacional Madrid-Toledo por dentro del pueblo. Allí fue donde los vecinos comenzaron a gritar “¡Queremos agua!”. A esa hora los manifestantes se enfrentaron con una compañía de policía antidisturbios, desplazada hasta el pueblo en previsión de una posible manifestación.

Pronto los enfrentamientos fueron subiendo de nivel. Comenzaron a formarse las primeras barricadas en las calles. Los policías antidisturbios actuaron contundentemente y dispararon botes de humo y pelotas de goma. En vista de que los vecinos recrudecían su postura de resistencia ante la policía, fue ordenado el envío de dos compañías más. A primeras horas de la tarde los enfrentamientos habían alcanzado su punto culminante.

Mientras los manifestantes arrojaban piedras sin cesar, tumbaban automóviles, semáforos y postes del alumbrado, la actuación de la policía consiguió dispersar las concentraciones, aunque se producían saltos por numerosos lugares. El ataque contra la policía continuaba y se arrojaban macetas y objetos contundentes contra los vehículos policiales y contra los propios policías desde las ventanas de las casas. A esa hora había resultado herida de extrema gravedad una niña. Poco después, sobre las cinco de la tarde, murió Ursino Gallego-Nicasio.

Los testimonios de los testigos indican que el joven presentaba un gran hematoma en el pecho. Tras recibir el impacto de una bola de goma, un amigo lo recogió y lo llevó en un taxi al ambulatorio, donde murió a las seis de la tarde. La noticia de su muerte comenzó a extenderse poco a poco y los enfrentamientos se reprodujeron. Algunos policías, según la nota del Gobierno Civil, fueron acorralados por gente que empuñaba armas blancas y amenazaban con matarlos. Dos policías tuvieron que usar sus armas de fuego disparando al aire para intimidar a los que intentaban agredirles. Hacia las once de la noche el pueblo recuperó la calma, aunque se oía la actuación de algunos grupos. […] Al día siguiente, alrededor de las siete de la tarde, unas mil personas se concentraron frente al Ayuntamiento de Parla. La concentración había sido convocada por PSOE, PCE, ORT y PTE.

Los partidos Políticos intentaron realizar un llamamiento a la calma ciudadana. Su postura fue duramente contestada por los vecinos quienes gritaron: “¡Menos política, más agua!”, y exigían manifestarse en la calle Valladolid, lugar donde murió Ursino. Poco a poco los representantes de partidos que hablaban desde el balcón del Ayuntamiento vieron cómo se disolvía la concentración.

Muy poco después, un grupo de vecinos cortó la carretera de Toledo con una barricada formada con dos camionetas, semáforos, postes, piedras y objetos diversos. La policía antidisturbios volvió a actuar nuevamente con fuerzas a caballo, parejas de motociclistas y personal a pie. La calle Valladolid fue escenario de violentos enfrentamientos. Habían sido colocados cables de parte a parte de la calle para evitar la actuación de la policía a caballo y motorizada. A la hora en que fue redactada esta información, continuaban los enfrentamientos entre policías y vecinos que protagonizaban numerosos saltos por diversas calles, en un clima de guerrilla urbana.

La carretera de Toledo sufrió ayer una enorme colapso circulatorio, no sólo por las barricadas sino por los controles policiales montados con motivo del asesinato del general Muñoz Vázquez. El gobernador civil de Madrid, Juan José Rosón, participó en tres reuniones relativas al suceso. La primera, con el coronel Alcalá-Galiano, jefe de la primera circunscripción de la Policía Nacional, y con Francisco de Asís Pastor, jefe superior de Policía de Madrid; la segunda, con el alcalde de Parla, y la tercera con representantes en dicha localidad de cuatro grupos políticos: el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Comunista de España, el Partido del Trabajo de España y la Organización Revolucionaria de Trabajadores. Al final de esta última, el Gobierno Civil difundió una nota informativa en los siguientes términos: “Esta mañana se ha celebrado una reunión del gobernador civil de Madrid con representantes de los partidos políticos PSOE, PCE, PTE y ORT, en la que éstos han expuesto la serie de fallos en el suministro de agua que existen en Parla. Ante esta situación, el señor Rosón ha informado que hoy mismo visitarán la zona técnicos del Canal de, Isabel II y de otros servicios provinciales, a fin de revisar las instalaciones. Asimismo, el gobernador se ha referido a la apertura de una investigación dirigida por el jefe superior de Policía de Madrid, encaminada a esclarecer los incidentes de ayer en Parla y, especialmente, las circunstancias que dieron lugar a la muerte del joven Ursino Gallego-Nicasio”.

Fuentes del Gobierno Civil manifestaron a El País que la reunión del gobernador civil con el coronel jefe de la primera circunscripción de la Policía Nacional y con el jefe superior de Policía de Madrid está relacionada con el nombramiento de una comisión investigadora de los sucesos. En un nuevo comunicado […] el Gobierno Civil informaba que la Jefatura Superior de Policía ha abierto “una exhaustiva investigación para llegar al fondo de lo sucedido. Si de la misma se derivara algún tipo de responsabilidades, éstas serían exigidas en la forma legalmente dispuesta”. Acerca de algunos rumores que ayer circulaban por Parla, en el sentido de que el joven muerto recibió el impacto en un portal, a dos metros de distancia de su agresor, el Gobierno Civil de Madrid informó ayer a El País que “parece confirmarse definitivamente que el chico se encontraba en una barricada y fue allí donde recibió el impacto”. Esta versión contradice el testimonio de algunos testigos. Sobre el tipo de material antidisturbios utilizado por las tres compañías que actuaron en Parla, el Gobierno Civil no aclaró si las pelotas de goma utilizadas son de las del tipo más ligero o de las macizas utilizadas tradicionalmente por la policía.» * Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de marzo de 1979.

FUENTE: El País



Andrés García Fernández

29 abril 1979




«Hoy, a las tres y media de la tarde, se procederá al sepelio del joven Andrés García Fernández, de dieciocho años, asesinado el domingo en la calle Goya por un grupo de jóvenes, uno de los cuales portaba un brazalete con la cruz gamada.

El cortejo fúnebre partirá del local del PCE donde ha sido instalada la capilla ardiente, en la calle Abtao, número 23, y el entierro se realizará en el cementerio de San Isidro. Los amigos que lo acompañaban cuando sucedió la agresión aseguran que ésta “sólo puede explicarse como un acto vandálico por parte de los agresores, sin que en el origen del incidente existiera la más mínima implicación política”.

Los amigos del joven asesinado, Justo, José, Alberto y José Luis, ninguno de los cuales milita en partidos políticos, insisten en sus manifestaciones en que “las informaciones hasta ahora difundidas parece que intentan manipular los hechos y dar la impresión de que fue un enfrentamiento entre comunistas y nazis, para así justificar la agresión de los atacantes”.

“Serían las nueve y cuarto de la noche. Habíamos ido a ver la película La cocina del infierno, en el Carlos III, y no Siete días de enero, en el Tívoli, como se ha dicho. Íbamos cinco. Nos conocemos de hace unos dos años, tenemos aficiones deportivas comunes. Al salir del cine, a la altura de la cafetería California 47, vimos a un grupo de unos diez o quince muchachos de nuestra edad. Uno de ellos llevaba en el brazo un brazalete con la cruz gamada. Parecía que estaban molestando a un viejo, posiblemente, por su aspecto, un borracho, aunque quizá no. Nosotros pasamos de largo.” Uno de estos chicos precisa: “Yo volví la cabeza unos metros más adelante, vi que uno de aquéllos parecía amenazar al viejo con el puño, y vi también que nos observaban a nosotros. Un poco más adelante oímos como una carrera e inmediatamente vimos que nos atacaban con un puño metálico. Otro llevaba una cadena. Echamos a correr. Cuatro de nosotros nos reunimos de nuevo cerca de El Corte Inglés y vimos que faltaba Andrés. Desde una cabina llamamos a la policía y luego nos fuimos a casa de Andrés, en la calle de Menéndez Pelayo, número 36. Allí contamos a su padre lo que había pasado. Volvimos a llamar a la policía y nos dijeron que nuestro amigo había sido ingresado en el Francisco Franco con heridas graves y que un coche patrulla nos recogería para tomarnos declaración.

Nos llevaron a la comisaría de Buenavista y allí nos enteramos de que había muerto.” La vendedora de helados de la calle Goya esquina a Hermanos Miralles asegura que no fue allí donde mataron al chico, en contra de lo que han señalado algunas informaciones. El grupo de agresores alcanzó a Andrés en la manzana anterior, en Goya esquina a General Pardiñas. Allí, uno de los agresores le asestó dos puñaladas mortales.

 “Puede que hubiera un testigo excepcional, el pipero que está en esa esquina todos los domingos y festivos”, han comentado algunas personas del barrio. Por su parte, un ordenanza del hotel Goya, desde la puerta, vio pasar corriendo a los agresores. “Yo conté cinco chavales, de unos dieciséis años, que iban corriendo hacia Alcalá. Dos mujeres, que debieron presenciar lo ocurrido, los perseguían. Otra mujer dijo que hacia abajo, en dirección a la Castellana, iban más”. Andrés García Fernández estudiaba tercero de BUP por las tardes y por las mañanas cumplía servicio militar voluntario en el Ejército del Aire. En principio, el Ejército del Aire se ofreció a instalar la capilla ardiente en el Hospital Militar de la calle de Arturo Soria. Ayer por la tarde, mientras una ambulancia militar y un coronel esperaban en el Instituto Anatómico Forense la orden para el traslado del cadáver, paralelamente se comunicó al PCE que el Ejército del Aire no podía instalar la capilla ardiente del muchacho. El PCE improvisó ésta en el local antes mencionado. Según los amigos de Andrés, éste no solía hablar de su militancia comunista y en su comportamiento jamás habían advertido que fuese militante de partido. El mismo les informó de ello hacía unos meses. Andrés marchó con sus padres, Andrés y Carmen, y su hermano menor, a Francia, en 1964, como consecuencia de haber cerrado la empresa en la que trabajaba el cabeza de familia, y regresaron hace dos años a España.

Por otra parte, este atentado ha sido condenado en comunicados expresos al efectos por el PCE, el PSUC, el PSOE, el MC, el PTE, la ORT, la Joven Guardia Roja, Unificación Comunista de España, CCOO y UGT. Los comunicados exigen el esclarecimiento de los hechos y la disolución de las bandas fascistas. * Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de mayo de 1979.

FUENTE: El País



Continuará.


Publicado por Grupo Libertario Pensamiento Crítico en su dossier "Los muertos de la Transición española 1975-1981"



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