diumenge, 7 de juny del 2026

Mirar al verdugo: 1.500 nombres para reconstruir la represión franquista en la Comunitat Valenciana

 https://www.elperiodicomediterraneo.com/comunidad-valenciana/2026/06/06/web-1-500-nombres-militares-represion-franquista-guerra-valenciana-131068715.html

Tras décadas intentando localizar y recuperar los restos de los fusilados, familias e investigadores ponen ahora el foco en quienes participaron en los consejos de guerra, identificados en una página web que recopila sus nombres

Página web articulo238.org que recoge los nombres de más de 1.500 personas.

Página web articulo238.org que recoge los nombres de más de 1.500 personas. / L-EMV

Isabel Olmos

Isabel Olmos 

València

El pasado 2 de mayo, Levante-EMV publicaba por primera vez el rostro del hombre que presidió el consejo de guerra que envió a la muerte al prestigioso médico, político y rector de la Universitat de València, Joan Peset Aleixandre. Llegar hasta una imagen pública del teniente coronel Óscar Boán Callejas llevó su tiempo, pero permitió saber qué aspecto tenía y quién era este militar que sentenció a morir en el paredón no solo a esta figura tan relevante de la sociedad valenciana y española, sino también, según la información acreditada hasta el momento, a un mínimo de 80 personas más en los distintos consejos de guerra que presidió durante su paso por territorio valenciano.

Pero Boán no fue el único. Decenas de militares de alta graduación recalaron en la Comunitat Valenciana desde abril de 1938, con la toma de las comarcas del interior de Castelló, y permanecieron incluso varios años después del fin de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, para presidir o formar parte de muchos de los tribunales militares articulados para ajustar cuentas con los vencidos. Aunque la mayoría solo estuvo un par de años, su firma aparece estampada en miles de expedientes de juicios sumarísimos que acabaron con condenas a muerte. Gregorio González López, Camilo Lloveras Merino, Óscar Boán Callejas, Francisco Gómez Marín, Manuel Batlle, Álvaro Reyero, Pedro Peñarredonda Samaniego o Camilo Figueras Luna presidieron aquella "farsa judicial", en palabras del magistrado valenciano Joaquim Bosch, mediante la cual el régimen de Franco "buscaba dotar de una escenografía supuestamente jurídica" lo que, en realidad, era "un proceso de eliminación del oponente".

El teniente coronel Óscar Boán Callejas y Joan Peset Aleixandre, a quien condenó a muerte.

El teniente coronel Óscar Boán Callejas y Joan Peset Aleixandre, a quien condenó a muerte. / J. Calvo/L-EMV

Durante años, familias e investigadores han puesto el foco, por necesidad, en recuperar los restos de los represaliados, en muchas ocasiones sin saber siquiera cuál era la ubicación exacta de su enterramiento tras décadas de silencio. Pero desde hace algunos años crecen las voces que reclaman mirar también hacia los verdugos, los perpetradores y todas aquellas personas que formaron parte activa del aparato represivo franquista. Los colaboradores necesarios.

www.articulo238.org

Una de estas voces es la del investigador valenciano Vicente Muñoz Gimeno, que hace pocas semanas publicaba una página web —articulo238.org— en la que, por primera vez, se incluyen datos e identidades de los participantes en tribunales de auditoría de guerra y del Cuerpo Jurídico Militar entre los años 1939 y 1945. Muñoz explica que la web que acaba de impulsar "tiene un carácter exclusivamente documental e histórico" y que su objetivo es recopilar información histórica "extraída literalmente de fuentes oficiales públicas sobre miembros que formaron parte de tribunales declarados ilegítimos por la Ley de Memoria Democrática 20/2022".

La web articulo238.org nació a raíz de la lectura en Levante-EMV de la historia de Trinidad Garrigues Ortí, una vecina de Torrent de 35 años, ama de casa y madre de tres hijos, que fue sentenciada a muerte y fusilada en el Terrer de Paterna. "Esa necesidad de querer saber qué pasó, quién pudo juzgarla tan injustamente con un castigo tan desproporcionado o quiénes fueron esos déspotas impulsó una búsqueda individual para contrastar la información aparecida en la prensa y conocer la verdad", explica Muñoz. El artículo 238 del antiguo Código de Justicia Militar "fue la herramienta legal principal para justificar condenas masivas a muerte por 'rebelión', invirtiendo completamente los términos: los sublevados se presentaban como defensores del orden y los leales a la República como rebeldes". Muñoz, nieto de un represaliado y sobrino nieto de un desaparecido en el frente, señala que actualmente la página incluye más de 1.500 registros de militares que formaron parte de estos tribunales. Gracias a la unificación de nombres, fechas, graduaciones, destinos y otros datos en un mismo espacio de consulta, es posible reconstruir expedientes, actas y sentencias.

Pagar por saber de tu familiar

Si para los investigadores recabar información era —y sigue siendo— una odisea, para las familias, desconocedoras de dónde dirigirse y cómo hacerlo, lo es todavía más. "Fue todo muy complejo", recuerda Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma Fosas de Paterna, al rememorar su propia experiencia. "Era el año 2016 y nos dijeron que, para empezar, necesitábamos el juicio sumarísimo. Nosotras no sabíamos ni qué era eso", explica. "Llamamos al Ministerio de Defensa y allí nos dijeron que los expedientes no estaban digitalizados y que teníamos que ir a Madrid en persona. Y allí nos fuimos. Una vez en el archivo, la sorpresa fue que solo nos dejaban fotocopiar 20 páginas por persona. Nosotros íbamos a por los expedientes de mi abuelo, José Orts, que había sido concejal de Meliana y al que habían fusilado, y también a por el de mi abuela, Asunción Granell, que había sido encarcelada. Como éramos tres personas, pudimos obtener 60 páginas. Y además había que pagarlas, hoja por hoja. Hay familias que han desembolsado más de 200 euros por el expediente de su familiar".

Primera página del sumario de Trinidad Garrigues, en la imagen de la derecha.

Primera página del sumario de Trinidad Garrigues, en la imagen de la derecha. / L-EMV

A partir de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática de 2022, la copia de muchos documentos ya es gratuita, pero la espera para recibirlo supera los muchos meses. Eso, siempre que el estado de conservación lo permita, ya que la riada de 1957 destrozó buena parte de ellos y algunos solo pueden consultarse in situ. Porque la digitalización y la conexión entre los archivos españoles continúan siendo la gran asignatura pendiente. "En cumplimiento del espíritu de la Ley de Memoria Democrática, las administraciones deberían impulsar una digitalización masiva y el acceso online a los expedientes civiles y militares dispersos en innumerables archivos históricos, diputaciones y ayuntamientos", reivindica Muñoz.

Los archivos, todavía un fortín

En la misma línea se pronuncia Juan Luis Porcar, del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló, un equipo multidisciplinar con más de 20 años de trabajo en las comarcas de la Comunitat Valenciana. Aunque en los últimos años se ha progresado en el acceso a los archivos de diferentes organismos, en el ámbito estatal "sigue siendo difícil consultar los distintos archivos militares, como el Archivo General Militar de Madrid, donde se conservan todos los procedimientos militares sumarísimos incoados en el País Valenciano contra los vencidos de la Guerra Civil y de los que no disponemos de copia en nuestro territorio. Tampoco conocemos ni tenemos acceso a toda la documentación relativa a valencianas y valencianos depositada en los archivos militares de Guadalajara y Ávila", explica Porcar.

Todavía sigue siendo difícil consultar los archivos militares, donde hay mucha información de valencianos y valencianas

Del mismo modo, añade el también profesor de la Universitat Jaume I de Castelló, "todavía no disponemos del fondo documental valenciano conservado en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca de forma digitalizada o en copia en nuestro territorio. Ningún gobierno autonómico ha sido capaz de resolver esta anomalía, pese a tratarse de una documentación que nos fue arrebatada como botín de guerra".

'No hace tanto': las redes sociales que llegan a los más jóvenes

"La memoria democrática tiene que llegar al máximo de gente, y la juventud es clave. Por eso hay que estar en TikTok, en Instagram, en X o donde haga falta", me explicaba hace poco un veterano luchador por los derechos humanos en València. Saltar la barrera generacional, adaptar el lenguaje y contar lo sucedido a chicos y chicas de entre 18 y 30 años es lo que ha logrado Pilar, una historiadora del arte de 27 años que, en pocos meses, ha conseguido que su cuenta, 'No hace tanto', se convierta en todo un referente a la hora de explicar algunos de los episodios más oscuros de nuestra historia con mensajes contundentes. "Lo que empezó como un proyecto pequeño para poner mi granito de arena contra el olvido ha terminado convirtiéndose en algo que no me esperaba para nada. A partir del momento en que el canal cogió un poco más de difusión y fuerza, he visto cómo mucha gente ha empezado a perder el miedo y a hablar abiertamente de memoria histórica en sus propias redes", explica Pilar, quien siente que, entre ella y otros creadores de contenido jóvenes que se han sumado tras su proyecto, han ayudado a "romper un tabú" y a demostrar que el público joven "sí tiene ganas de conocer la historia real de su país, con sus luces y sus sombras".

Con la gente joven también trabaja a diario Carlos López Olano, vicerrector de Comunicación, Participación y Transparencia de la Universitat de València, quien hace años creó el proyecto El Mur de la UV para abordar la memoria histórica con los alumnos a través de una iniciativa docente. "Nuestro objetivo es que aquello que durante tantos años permaneció enterrado y oculto saliera a la luz y pudiera conocerse a través de los trabajos de los estudiantes", explica el también profesor de Comunicación, quien asegura haber detectado en los últimos años "una cierta reticencia por parte de los alumnos, además de un gran desconocimiento que llega al punto de que muchos apenas saben quién fue Franco. Hay que animarlos a participar porque hemos detectado un desinterés patente entre la gente joven".