diumenge, 11 de novembre del 2012

Las Brigadas Internacionales vuelven al frente 76 años después


http://www.foroporlamemoria.info/2012/11/las-brigadas-internacionales-vuelven-al-frente-76-anos-despues/


Público, - 11 noviembre 2012
35.000 voluntarios de 53 países distintos llegaron a España para defender la República

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 11/11/2012
9.000 de ellos fallecieron o fueron encarcelados. Esta semana se ha conmemorado el 76 aniversario de su llegada a Madrid.
El 6 de noviembre de 1936 la caída de Madrid parecía inevitable. Las columnas republicanas llevaban desde el 4 de septiembre en Talavera de la Reina batiéndose en retirada. El legítimo Gobierno de la República se había refugiado en Valencia el mismo día 6. Un día después, el 7 de noviembre las filas del ejército de Franco llegaron a la periferia de Madrid para preparar el asalto final, que se produciría al día siguiente. No contaba el bando de Franco con la llegada de la XI Brigada, formada por voluntarios de medio mundo, ni con la resistencia del pueblo de Madrid.
“El día 8 los tres batallones [de las Brigadas Internacionales] viajaron en tren hasta la estación de Atocha. Tras una arenga del general Kléber, los batallones adoptaron posición de desfile y marcharon por la calle Atocha hasta el cine Monumental, donde posiblemente recibieron un breve refrigerio. Prosiguieron la marcha hasta la Puerta del Sol y, por Montera, hasta la Gran Vía, donde la gente había ido acudiendo para saludar aquella novedad en el frente. “¡Vivan los rusos!”, fue el grito más escuchado en aquellas horas de tensa emoción”, describe José Antonio Zarza, miembro del Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefreme).
La llegada de las Brigadas Internacionales espoleó al pueblo de Madrid que al grito de “¡No pasarán!” se volcó en organizar la defensa de la ciudad. El jefe del Estado Mayor, Vicente Rojo, describió años más tarde la ola de entusiasmo y optimismo que recorrió Madrid y que fue publicada en Así fue la defensa de Madrid. “Una vigorosa reacción social que partía de los más bajos peldaños de la organización política y social, de la entraña del pueblo mismo… Se habían acabado las derrotas. Había que batirse y vencer, renunciado a cuanto fuera preciso y a las preocupaciones ajenas a la propia lucha”, escribe.
Entre los miles de personas que dieron la bienvenida a las Brigadas Internacionales estaba Vicent Almudever, ciudadano hispano-francés de 94 años, que estuvo en el frente de Madrid, después preso en el campo de concentración de Albatera (Alicante) desde donde fue repatriado a Francia para volver al frente enrolado en las Brigadas Internacionales. “Fueron la salvación de Madrid. Si no hubieran contenido el avance de las tropas franquistas, la guerra habría acabado entonces. “Las Brigadas Internacionales demostraron que en el mundo entero hay una simpatía inmensa por la democracia y la libertad que aún perdura. En España se defendía eso. Ese es su valor”, cuenta a Público Almudever en conversación telefónica desde su casa en Francia.
La despedida
En octubre de 1938, tras casi dos años de servicio en primera línea del frente, el Gobierno de Negrín decide disolver las Brigadas Internacionales y ordenar su retirada. El final de la guerra parecía cerca y llegó la hora de que los voluntarios retornaran a casa antes de que fueran demasiado tarde. En el acto de despedida a las Brigadas en Les Masíes (Tarragona) el 25 de octubre de 1938, Negrín agradeció la aportación de los voluntarios de la siguiente manera:
“Habéis venido a España, espontáneamente, a defender nuestro país: sin ninguna obediencia a jerarquía superior a vosotros: por vuestra propia voluntad de sacrificar lo que más difícilmente se presta a nadie: a sacrificar la vida. Veníais a defender la justicia, el derecho escarnecido, porque sabíais, también, que aquí, en España, se jugaba la libertad del mundo entero. (…) Cumplisteis como héroes en la lucha por la libertad del mundo en esos dos años que habéis vivido vinculados a nosotros, en horas inolvidables para la historia del nuestro pueblo”.
Dolores Ibarruri también pronunció unas palabras de despedida y reconocimiento a los 35.000 voluntarios que llegaron sin haber sido llamados: “Podéis marchar orgullosos. Vosotros sois el heroico ejemplo de la solidaridad y la universalidad de la democracia. No os olvidaremos y cuando en el olivo de la paz vuelvan a brotar de nuevo las hojas, mezcladas con los laureles de la victoria, ¡volved!”.
Conmemoración del 76 aniversario
Con motivo del 76 aniversario de la llegada a Madrid de las Brigadas Internaciones, la asociación de amigos de las Brigadas Internacionales ha organizado a lo largo de esta semana diferentes actos de homenaje en recuerdo de las 35.000 personas que llegaron a España desde 52 países del mundo para defender la democracia española. Al homenaje ha asistido el brigadista británico David Solomon, de 94 años, uno de los pocos brigadistas que restan con vida. “El único motivo por el que vine a España fue para luchar por la libertad. Ni por la izquierda, ni por la derecha. La única lucha es la lucha por la democracia”, señala Solomon a Público durante el acto de conmemoración.
Los homenajes en Madrid no son los únicos que han recibido los brigadistas. Hace apenas unos días, Zurich ha inaugurado una placa homenaje en memoria de los 800 suizos que se desplazaron hasta España para luchar contra el fascismo. El autor de la placa, Bruno Kammerer, describió la importancia de las Brigadas Internacionales en apenas unas líneas.
“Para mí, en toda la historia de la humanidad hubo un solo momento en el que realmente se puso en práctica la solidaridad internacional. El pueblo español y los voluntarios llegados de medio mundo demostraron que la cultura de la solidaridad es posible. Pero luego nunca más se repitió algo igual. Creo que de esta época debemos aprender a aplicar la lucha solidaria en nuestro tiempo”, recitó.
Volver al frente
Severiano Montero, miembro de la Asociación de amigos de las Brigadas Internacionales, construye un paralelismo entre la época que tocó vivir a los brigadistas y la época actual con “un futuro amenazado tanto por la barbarie fascista como por el capitalismo que amenaza con desplomarse y machacar los derechos de los trabajadores”. “El fascismo ahora no viste camisas negras ni pardas, no botas ni correajes; pero hay un fascismo sibilino que quiere arrebatar los avances en el estado del bienestar y que va laminando cada vez más los derechos políticos. Su dominio es aplastante”, explica a Público Montero.
Por ello, Severano Montero, profesor jubilado de historia, emplaza a la sociedad actual a mirarse en el espejo de los brigadista, personas capaces de sacrificar su vida por mejorar el futuro de los demás. “Los brigadistas mostraron la vía de luchar contra todo eso en su tiempo y quizá ahora nos haga falta referentes implosivos como ellos”, sentencia.

Memoria de los brigadistas internacionales, en Zúrich y en Madrid


http://www.foroporlamemoria.info/2012/11/memoria-de-los-brigadistas-internacionales-en-zurich-y-en-madrid/

Félix Población. Más Público, 10/11/2012 - 11 noviembre 2012
En Zúrich una placa recuerda a los ciudadanos suizos que lucharon en España junto a las Brigadas Internacionales
FÉLIX POBLACIÓN |
Desde el pasado viernes, en el número 5 de la calle Neumarkt del centro histórico de Zúrich -en cuyo edificio se albergaran como huéspedes Lenin y Trotsky-, una placa recuerda a los ciudadanos suizos que lucharon en la Guerra de España junto a las Brigadas Internacionales. Participaron en total 800 voluntarios, según se especifica en el texto impreso que describe la razón de su memoria: “800 hombres y mujeres combatieron en la Guerrra Civil Española (1936-1939) como voluntarios contra el fascismo, por la democracia y la libertad. De entre ellos, 200 perdieron la vida. Los que fueron repatriados dieron desde esta casa ejemplo para las generaciones futuras de una cultura de la Solidaridad Internacional”.
El autor de la placa, realizada en aluminio con implantaciones cerámicas sobre los tres colores de la bandera republicana, es el grafista y diseñador suizo Bruno Kammerer, que no considera su trabajo como un mero homenaje nostálgico a quienes legaron una herencia de solidaridad a las generaciones siguientes, sino que va más allá del pasado y se proyecta hacia el futuro, como recordatorio de resistencia y lucha contra lo que él califica como naciente y creciente neofascismo económico.
Kammerer, que dice haberse criado entre las piernas de esos voluntarios en la casona de Neumarkt 5, conoció muy bien a muchos de los brigadistas y acompañó en el último tránsito de sus vidas a ocho de ellos, en cuyo entierro estuvo presente. Identifica la lucha de esos voluntarios como el momento en que realmente se puso en práctica, en toda la historia de la humanidad, la solidaridad internacional, según leo en la noticia difundida por la agencia Swissinfo. “El pueblo español y los voluntarios llegados de medio mundo demostraron que la cultura de la solidaridad es posible. Pero luego nunca más se repitió algo igual. Creo que de esa época debemos aprender a aplicar la lucha solidaria en nuestro tiempo”.
A la pregunta del periodista relativa a si cree que entre la España de aquellas circunstancias históricas y la de hoy puede existir alguna semejanza, Bruno Kammerer no cita a nuestro país pero entiende que lo ocurrido en los años treinta en Europa comenzó con síntomas muy similares a lo que vemos hoy en Grecia y Hungría con el nacimiento y auge de partidos ultraderechistas. “Europa está volviendo atrás”, asegura.
El contingente helvético de las Brigadas Internacionales fue, proporcionalmente, uno de los más numerosos en defender la segunda República española contra el llamado movimiento nacional del general Franco y sus aliados nazi-fascistas en los gobiernos de Alemania e Italia.
Formaban ese contingente militantes comunistas, socialistas, anarquistas y antifascistas, muchos de los cuales se alistaron en el Batallón Chapaev, formado por combatientes de hasta 21 nacionalidades. Cuando regresaron a Suiza los 600 sobrevivientes, 420 fueron condenados a varios meses de prisión y privados de sus derechos cívicos durante largo tiempo, pues el artículo 94 del Código Penal vigente prohibía que los ciudadanos suizos se alistasen en un ejército extranjero sin la autorización del Gobierno. Hasta hace tres años, el Parlamento de aquel país no rehabilitó a quienes acaban de ser honrados ahora, en la placa de Bruno Kammerer de Neumarkt 5, como ejemplo de una cultura de la Solidaridad Internacional.
Un libro de Peter Huber y Ralph Hog, titulado Los voluntarios suizos en la Guerra Civil española (Ed. Silente), da detallada reseña biográfica de todos aquellos voluntarios. Entre ellos se encuentra el último brigadista que aún queda con vida, nacido en 1917 y residente en la región de Zúrich, que se mantiene alejado de todo contacto con los medios de comunicación. Me gustaría saber lo que nos dice con su distanciamiento y su silencio, pero me temo que la razón se la va llevar consigo en su último viaje (*).
A falta de esa voz, me llega a través de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales el último testimonio por escrito de uno de los tres últimos brigadistas británicos sobrevivientes, David Lomon, que ahora mismo se encuentra en Madrid con las tres generaciones Lomon que lo siguen, y que va a participar en una serie de actos con motivo de la presentación del libro Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid, de Ken O’Keefe. Esto dice David Lomon, que no es el último judío sobreviviente de aquella ejemplar Cultura de la Solidaridad Internacional, pues mi amigo Gerhard Hoffmann sigue con nosotros en su pueblecito austriaco cerca de Wienner Stadt, donde tuve el gusto de acompañarlo:
Testimonio de David Solomon/ David Lomon
El fascismo y la opresión se extendieron por Italia, Austria y Alemania. La amenaza a Europa y Gran Bretaña iba creciendo día a día. En España Hitler y Mussolini ayudaron al general fascista Franco.
Fue en 1936 y comenzaron apoyando el puente aéreo de los miles de soldados españoles y moros que pasaron de África a España para lanzar la guerra contra el gobierno elegido en España. Hitler siguió suministrando aviones de guerra con sus tripulaciones. En Gran Bretaña, los “camisas negras” fascistas, seguidores de Hitler y Mussolini y dirigidos por Oswald Mosley, difundían sus ideas venenosas y estaban ganando apoyo en todo el país. En su intento por ganarse el favor de Hitler emulando sus mítines en Berlín, Mosley organizó una gran manifestación en Londres en la que los “camisas negras” y otros grupos de la derecha antisemita harían una marcha el 4 de octubre en East End, el barrio al este de Londres donde había más población judía. Ante la noticia, muchos grupos antifascistas unieron para impedir la concentración. Y así, en la mañana del 4 de octubre de 1936 se citaron en Cable Street para gritar “¡No pasarán! ¡No pasarán!”.
Así comenzó lo que desde entonces se conoció como la batalla de Cable Street. A lo largo de toda la marcha hubo sangrientos enfrentamientos. Al final la policía intervino dispersando a los que marchaban y llevándose escoltado a Mosley y sus partidarios fuera de Londres.
La noticia de la batalla de Cable Street y de la humillación que supuso para Mosley se difundió por todo el país. Este fue el punto de inflexión y el comienzo de la caída del movimiento fascista en Gran Bretaña. Para mí, como para tantos otros, la lucha contra el fascismo no había terminado, no había hecho más que empezar. Comencé a pensar en hacer algo más activo contra Hitler, Mussolini y Franco, así que decidí unirme a la Brigada Internacional recién formada y ayudar al pueblo español en su lucha contra las fuerzas del fascismo que amenazaban a su país y al mundo entero. Entré en contacto con la Liga de Jóvenes Comunistas, el grupo que estaba organizando los viajes a España y que me proporcionó un billete de tren para una escapada de fin de semana en París, que no requería pasaporte. Me aconsejaron que cambiara mi apellido de David Solomon por otro menos aparentemente judío; al ir a luchar contra los fascistas, si tenía la mala suerte de ser apresado, podría ayudarme a sobrevivir (no imaginaba yo entonces cuánta razón tenían). Así que eliminé las dos primeras letras de mi nombre y me convertí en David Lomon, nombre por el que todavía hoy soy conocido.
Dejé una carta a mi madre y mis hermanas, en la que no les confesé mis intenciones, y me puse en camino hacia París. Pasé dos noches en un local del Partido Comunista en París donde fui inscrito y me hicieron un examen médico. Me uní a grupos de hombres con parecidas ideas procedentes de muy diferentes países y a la mañana del tercer día nos llevaron en autobús a las estribaciones de la Pirineos. Llegamos por la noche y nos estaban esperando dos guías españoles con los que iniciamos la marcha. Había unos guardias fronterizos franceses que, increíblemente, nos dieron la espalda y miraron a otro lado. La subida nocturna por la montaña fue ardua y peligrosa, pero la expectativa de ver el final de nuestros esfuerzos hizo que nadie se quejara. Al amanecer nos dijeron que habíamos llegado a España. Agotados, pero llenos de esperanza, nos acogieron soldados españoles que sin perder tiempo nos llevaron en camiones a Figueras donde nos alojaron en lo que nos pareció una antigua fortaleza árabe. En los días siguientes se nos unieron otros pequeños grupos de hombres y finalmente nos llevaron en un largo viaje por carretera hasta la base de entrenamiento de las Brigadas Internacionales. Fue allí donde encontré a hombres y mujeres de toda Gran Bretaña. Venían de todas las clases sociales y creencias políticas: mineros, abogados, doctores, obreros, trabajadores portuarios… Todos estaban allí, incluso combatientes de la Primera Guerra Mundial; pero estábamos allí con una misma finalidad: luchar contra el fascismo y por la libertad del pueblo español.
El entrenamiento fue largo y duro y tuvimos que conformarnos con armas antiguas, en su mayoría de antes de la guerra de 1914-18, y con las viejas ametralladoras rusas. La comida no era mucho mejor: carne de burro, sardinas y alubias era nuestra dieta básica. Sin embargo, estábamos tan determinados a superar todas las dificultades que acabamos por aceptar lo que nos daban y la instrucción que hacíamos. Después de todo no habíamos ido a España a comer sino a pelear. Me enseñaron a disparar la ametralladora rusa Maxim, un arma vieja y pesada que se refrigeraba con agua y requería mucho mantenimiento. Recuerdo que en una ocasión en que estábamos luchando en una zona alta de montaña, se congeló el agua y entonces descubrimos otro uso para el brandy español: sustituimos el agua por brandy y la ametralladora siguió disparando. Los españoles eran fantásticos, con una actitud increíble hacia la vida. Su gobierno estaba haciendo lo mejor posible para mejorar su nivel de vida, teniendo en cuenta que la mayor parte de su vida tuvieron que aguantar la represión, la pobreza, la mala alimentación y los malos tratos.
Tenían muy poco, pero compartían con nosotros lo poco que tenían. La guerra, sin embargo, no iba bien. El bombardeo constante de los pueblos y aldeas estaba pasando factura. El ejército fascista español, bien equipado y reforzado con las tropas moras e italianas, seguía ganando terreno en todas partes. Málaga y Teruel habían caído y ahora se dirigían de nuevo a Madrid. Las Brigadas Internacionales habían hecho lo posible para salvar Madrid, pero la presión era intensa. Estuvimos luchando a lo largo del río Ebro en la que iba a ser mi última batalla. Fui capturado por tropas italianas, aunque no sé exactamente cómo sucedió aquello, ya que me encontraron boca abajo e inconsciente. Lo último que recuerdo fue la defensa de un puente en algún lugar a lo largo del Ebro y mi despertar en la parte trasera de un camión custodiado por las tropas italianas.
Me llevaron, junto con otros presos, al antiguo monasterio de San Pedro de Cardeña. Estuvimos hacinados en el sótano, donde muchos murieron por falta de atención médica y de alimentos. Pronto nos organizaron por grupos. El mío, compuesto principalmente por combatientes británicos, fue trasladado a un campo de prisioneros de guerra en Palencia.
Allí pasé unos meses horribles. La Gestapo venía cada pocas semanas a llevarse ciudadanos alemanes y, en particular, a judíos. Fue entonces cuando agradecí el consejo que me dieron en Londres de cambiar mi nombre; eso me salvó la vida. Un día en que estábamos agrupados nos dijeron que uno de cada cuatro de la lista iba a ser canjeado por cuatro de sus propias tropas capturadas. Para mi alivio, yo estaba en la lista de intercambio. Nos llevaron a un lugar de la frontera francesa, donde se procedió al intercambio. Luego nos llevaron en tren hasta la costa y nos embarcaron en un buque que nos devolvió a casa. Durante la Guerra Civil española, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña dieron la espalda a lo que estaba ocurriendo en España y al papel activo que Alemania e Italia estaban jugando allí. Un año después del final de la guerra española, cuando Hitler y Mussolini desencadenaron la guerra tras ganar una gran experiencia operativa a costa de los españoles, ambos pagaron el precio de su indiferencia.
Me han dicho que soy uno de los tres únicos brigadistas que sobreviven en Gran Bretaña y el último judío combatiente en España. Me resulta difícil creerlo. Si todavía hay algún otro como yo que no se haya dado a conocer por la razón que sea, por favor, hacédmelo saber por si pudiera ayudar algo con mi vieja memoria. Tengo 94 años y me gustaría llenar algunas lagunas.
*Me comunica Ralph Hog, una vez escrito este artículo, que “el último brigadista de Suiza es un fantasma. No existe. Existen según mi conocimiento tres brigadistas que aún viven, pero no es posible hablar con ellos porque son demasiado viejos y enfermos”.

Villabona: La presentación del libro ‘Analizando las huellas del franquismo’ será hoy.


http://www.foroporlamemoria.info/2012/11/villlabona-la-presentacion-del-libro-analizando-las-huellas-del-franquismo-sera-hoy/



Diariovasco.com, 09.11.12 - 11 noviembre 2012
El libro, realizado por Pello Aranburu, Esti Amenabarro y Karlos Almorza, se presenta en Mintzola Etxea

IMANOL ARRATIBEL | VILLABONA.
Hoy se presenta el libro ‘Frankismoaren aztarnak arakatzen’ (‘Analizando las huellas del franquismo’) de la mano de de sus autores: Esti Amenabarro y Karlos Almorza, junto al coordinador del trabajo, Pello Aranburu y de la compañia de Iñaki Egaña, presidente de Euskal Memoria y de Galder Azkue, alcalde de Villabona , a las 19 horas, en Mintzola Etxea.
En la presentación, los autores del libro desvelarán la cruel realidad que vivieron los habitantes de Amasa-Villabona durante la dictadura franquista con la pretensión de «devolver, aunque sea en el papel, el nombre y apellidos a todos aquellos que sufrieron el «mazazo» de la guerra y el de la represión posterior era una deuda de los nietos de aquellos hombres y mujeres que, de repente, vieron sus horizontes cercenados».
La Fundacion Euskal Memoria propuso a Esti Amenabarro, Karlos Almorza y Pello Aranburu iniciar un estudio basado en la reconstrucción de la memoria de Amasa-Villabona.
Fallecidos en el franquismo
El libro está dividido en tres partes, cada parte con sus subsecciones. Cada documento se inicia con una pequeña introducción realizada en euskera y castellano. De los 2.000 documentos encontrados los autores del libro han hecho una selección. Al final del libro hay un apéndice que recoge los nombres de 450 personas que fueron o bien fusiladas, bien encarceladas en Santander.
El libro documental está a la venta en las librerías del municipio al precio de 10 euros y los autores señalan que «nuestro objetivo ha sido citar a aquella gente que sufrió tanto, citar por decir de alguna manera a los perdedores».

Presentación del documental "ROJOS" 20 historias de represión franquista


http://age-derechos.blogspot.com.es/2012/11/presentacion-del-documental-rojos-20.html


SÁBADO, 10 DE NOVIEMBRE DE 2012




Presentación del documental "ROJOS" 20 historias de represión franquista, en el que han participado algunos miembros de nuestra Asociación como Amparo Panabiere, las hermanas Amada y Esperanza Martínez, Nicanor Rozada o Francisco Martinez “Quico”.



El documental se presentará en Orihuela el viernes 16 de noviembre a las 20 h. en el Auditorio Municipal La Lonja.

Organiza: Asociación de Víctimas del Franquismo "17 de noviembre".
 

Colabora: Ateneo Socio-Cultural "Viento del Pueblo" - Orihuela.

Movimiento Ciudadano por la III República "Miguel Hernández".
 

Web del proyecto: www.rojos-20.es

CICLO DE CINE DOCUMENTAL EN SANTANDER (TRILOGIA DE LA MEMORIA)


http://age-derechos.blogspot.com.es/2012/11/ciclo-de-cine-documental-en-santander.html

SÁBADO, 10 DE NOVIEMBRE DE 2012


 
El jueves, 8 de noviembre, en el CSA La Libre, de Santander (Rampa de Sotileza, 1), se ha inaugurado un ciclo de cine documental de la mano de Iñaki Pinedo titulado “Trilogía de la Memoria” con el que su autor aporta un soporte de “memoria viva”  para participar en el análisis crítico de nuestra historia reciente. El ciclo constará de los documentales: “El hombre que murió dos veces” (2003) “La Escuela Fusilada” (2006) y “Los Otros Guernicas” (2011).

8 de noviembre “El hombre que murió dos veces”. Documental que narra la creación y evolución de la primera guerrilla antifranquista de la posguerra española a través del mítico maquis Manuel Girón Bazán.

 22 de noviembre, 20.00 horas, “La Escuela Fusilada”. Documental sobre la destrucción del modelo educativo republicano. Narra la depuración que sufrieron los docentes españoles durante y después de la Guerra Civil.

 13 de diciembre, 20.00 horas, “Los Otros Guernicas”. Recorriendo la vida y la obra del pintor santanderino Luis Quintanilla, este documental aborda la enorme pérdida que supuso el éxodo de lo más significado de nuestros intelectuales, como fatal consecuencia de la Guerra Civil. La película,  no solo es un reconocimiento a la figura y a la obra de Quintanilla, también reivindica un reconocimiento a la obra de los artistas del exilio.


Leonor Serrano Pablo, morir educando.


http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com.es/2012/11/leonor-serrano-pablo-morir-educando.html

11 de noviembre de 2012


 
Ángela Paloma Martín - El País, 05 de noviembre de 2012.
 
 
Leonor Serrano llegó a ser pedagoga, jurista, abogada y escritora. Una persona que luchó por muchos derechos.
 
 
En las últimas manifestaciones no dejamos de leer la frase “el peor enemigo de un Gobierno corrupto es un pueblo culto”. Y eso es justo lo que va a sufrir la precariedad en nuestro país: la cultura. Pero si ahora miles de personas están luchando por mantener un derecho tan fundamental y necesario como es la educación, a principios de siglo XX existieron personas que marcaron un antes y un después…
 
Una de esas personas fue una mujer: Leonor Serrano Pablo. Manchega, natural de un pueblecito lleno de cuestas y rodeado del pasto dorado que caracteriza estas tierras: Hinojosas de Calatrava. Cuestas que la hicieron fuerte para subir hacia donde ella quiso. O… hasta donde la dejaron. Nació en 1890 y a los seis años se topó con la reina Regente entre estas calles que la vieron nacer. No sabemos cuáles fueron los motivos de la visita de la reina a Hinojosas, pero lo que sí sabemos es que se quedó perpleja al observarla y decidió becarla.
 
En 1898 viajó a Madrid y estudió en la Escuela Superior de Magisterio. En 1914 viajó hasta Roma para dar un paso más en el tema educativo y estudiar el método de la doctora María Montessori. En Barcelona, donde poseía una plaza como inspectora de escuelas, insistió para que el Ayuntamiento adoptase este método, el método Montessori, con un objetivo claro: asegurar que los niños preescolares empezaran su formación y ayudar a las madres a escapar de esas cuatro paredes que las retienen en casa, ir más allá hacia una nueva cultura donde se conciliase la vida familiar y la laboral.
 
Esta mujer supuso un punto clave en las investigaciones en la enseñanza de párvulos y fue la que propuso ampliar la edad en la Escuela Obligatoria además de apostar por la enseñanza en los adultos. Como mujer y feminista en su época defendió el derecho al voto, el pecado mortal de Clara Campoamor. Ese mismo derecho que no defendían muchos diputados afirmando que las mujeres eran inferiores e incapaces intelectualmente porque éramos diferentes “naturalmente”, o porque “las mujeres tenían características negativas por naturaleza”*. Primero, decían, había que culturizarnos, educarnos. Y después, “si eso”, poder votar. En el año 1900 era una mujer la que estudiaba por cada 15.000. Y entre los años 1919 y 1920 ascendió al 2%.
 
Leonor Serrano llegó a ser pedagoga, jurista, abogada y escritora. Una persona que luchó por muchos derechos, entre ellos la lucha en contra del analfabetismo. Pero la Guerra Civil fue la cuesta que más dura se le hizo. Su marido, Josep Xandri Pich, y su hijo Andreu fallecieron en los bombardeos. Marchó a Francia, como tantos otros exiliados, y en 1939 viajó a Madrid. Además de a su marido y a su hijo, le arrebataron también su sueldo y su empleo. Pudo mal vivir el resto de sus días dando clase, aportando a la sociedad de la época aquello que mejor sabía hacer: educar. Murió en 1942, antes de que el Tribunal Militar la condenara.
 
* Las citas entrecomilladas y la información posterior en relación al porcentaje de las mujeres que podían estudiar pertenecen a Ana Aguado, quién escribió el artículo “Entre lo público y lo privado: sufragio y divorcio en la Segunda República”. Ayer 60/2005 (4) 105-134. ISSN: 1137-2227. Es más que recomendable esta lectura para entender la educación entre dos aguas: la del voto femenino y la de la ley del divorcio en 1932.
 
 
Imagen de la Universidad de Castilla – La Mancha
http://blogs.elpais.com/mujeres/2012/11/leonor-serrano-y-la-educacion.html
 
 

"La peculiar Memoria Histórica en Porcuna"

http://todoslosnombresdeporcuna.blogspot.com.es/2012/11/la-peculiar-memoria-historica-en-porcuna.html


DOMINGO, 11 DE NOVIEMBRE DE 2012



Detalle de la cruz de Porcuna

Desconozco si con nocturnidad, pero seguro que con pluviosidad y alevosía, fue recientemente sustituida la podrida cruz de los “caídos por Dios y por España” de mi pueblo. La nueva luce (es un decir) en el mismo lugar, uno de los muros laterales de la parroquia, flanqueada por los nombres de víctimas locales de la violencia incontrolada de 1936. Sin entrar en el papel desempeñado por estas personas en la Porcuna de entonces, que de todo hay aunque en nada justifica su muerte violenta y extrajudicial, destaca que están encabezadas por el fundador del principal partido fascista español de la época, algo que no parece ser óbice para seguir rindiendo pleitesía al franquismo. Si yo fuese familiar de estas personas ya hubiera solicitado la clausura de ese monumento que es, en definitiva, a la dictadura y al odio entre paisanos; si fuese ministro del dios de los católicos lo hubiera suprimido de esta y de todas las iglesias donde se predica el amor al prójimo; si fuese autoridad pública hubiera hecho cumplir la ley por higiene democrática. Pero solo soy un familiar de una víctima del terrorismo franquista que tiene que desplazarse al cementerio municipal, en las afueras del pueblo, para recordar a mi tío abuelo asesinado por fascistas locales. Casi 30 años de gobierno municipal del PSOE no fueron suficientes para erigir un monumento a los republicanos porcunenses represaliados en un lugar al menos tan notable como el que ocupa la renovada cruz. En fin, parecen soplar los mismos vientos retrógrados por doquier que provocan, por lo que se ve, que la archiviolada ley de Memoria Histórica avance un paso hacia adelante y dos hacia atrás. La reconciliación no es compatible con la provocación por parte de quien, aún hoy, manifiesta públicamente su orgullo por ligar la muerte de un ser querido a una apología del régimen que sembró cementerios y cunetas de cadáveres de demócratas. Un craso y lamentable error.

Juan Rafael Montilla Torres

Publicada como Carta al Director en el Diario Jaén el 2 de noviembre de 2012.

TLNPorcuna le agradece al autor su colaboración y permiso para reproducir la carta.

Nota: 
- La imágen es de TLNPorcuna.
- La viñeta es del Roto, El País, 12.04.2012
El Roto. El País, 12.04.12

Las Brigadas Internacionales vuelven al frente 76 años después


http://www.publico.es/espana/445194/las-brigadas-internacionales-vuelven-al-frente-76-anos-despuesMemoria Pública


35.000 voluntarios de 53 países distintos llegaron a España para defender  la República. 9.000 de ellos fallecieron o fueron encarcelados. Esta semana se ha conmemorado el 76 aniversario de su llegada a Madrid

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 11/11/2012 08:00 Actualizado: 11/11/2012 08:44

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Las Brigadas
Internacionales en su desfile por Madrid el 8 de noviembre de 1837.

Las Brigadas Internacionales en su desfile por Madrid el 8 de noviembre de 1837.

El 6 de noviembre de 1936 la caída de Madrid parecía inevitable. Las columnas republicanas llevaban desde el 4 de septiembre en Talavera de la Reina batiéndose en retirada. El legítimo Gobierno de la República se había refugiado en Valencia el mismo día 6. Un día después, el 7 de noviembre las filas del ejército de Franco llegaron a la periferia de Madrid para preparar el asalto final, que se produciría al día siguiente. No contaba el bando de Franco con la llegada de la XI Brigada, formada por voluntarios de medio mundo, ni con la resistencia del pueblo de Madrid.
"El día 8 los tres batallones [de las Brigadas Internacionales] viajaron en tren hasta la estación de Atocha. Tras una arenga del general Kléber, los batallones adoptaron posición de desfile y marcharon por la calle Atocha hasta el cine Monumental, donde posiblemente recibieron un breve refrigerio. Prosiguieron la marcha hasta la Puerta del Sol y, por Montera, hasta la Gran Vía, donde la gente había ido acudiendo para saludar aquella novedad en el frente. "¡Vivan los rusos!", fue el grito más escuchado en aquellas horas de tensa emoción", describe José Antonio Zarza, miembro del Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefreme).
La llegada de las Brigadas Internacionales espoleó al pueblo de Madrid que al grito de "¡No pasarán!" se volcó en organizar la defensa de la ciudad. El jefe del Estado Mayor, Vicente Rojo, describió años más tarde la ola de entusiasmo y optimismo que recorrió Madrid y que fue publicada en Así fue la defensa de Madrid. "Una vigorosa reacción social que partía de los más bajos peldaños de la organización política y social, de la entraña del pueblo mismo... Se habían acabado las derrotas. Había que batirse y vencer, renunciado a cuanto fuera preciso y a las preocupaciones ajenas a la propia lucha", escribe.
Entre los miles de personas que dieron la bienvenida a las Brigadas Internacionales estaba Vicent Almudever, ciudadano hispano-francés de 94 años, que estuvo en el frente de Madrid, después preso en el campo de concentración de Albatera (Alicante) desde donde fue repatriado a Francia para volver al frente enrolado en las Brigadas Internacionales. "Fueron la salvación de Madrid. Si no hubieran contenido el avance de las tropas franquistas, la guerra habría acabado entonces. "Las Brigadas Internacionales demostraron que en el mundo entero hay una simpatía inmensa por la democracia y la libertad que aún perdura. En España se defendía eso. Ese es su valor", cuenta a Público Almudever en conversación telefónica desde su casa en Francia.

La despedida

En octubre de 1938, tras casi dos años de servicio en primera línea del frente, el Gobierno de Negrín decide disolver las Brigadas Internacionales y ordenar su retirada. El final de la guerra parecía cerca y llegó la hora de que los voluntarios retornaran a casa antes de que fueran demasiado tarde. En el acto de despedida a las Brigadas en Les Masíes (Tarragona) el 25 de octubre de 1938, Negrín agradeció la aportación de los voluntarios de la siguiente manera:
"Habéis venido a España, espontáneamente, a defender nuestro país: sin ninguna obediencia a jerarquía superior a vosotros: por vuestra propia voluntad de sacrificar lo que más difícilmente se presta a nadie: a sacrificar la vida. Veníais a defender la justicia, el derecho escarnecido, porque sabíais, también, que aquí, en España, se jugaba la libertad del mundo entero. (...) Cumplisteis como héroes en la lucha por la libertad del mundo en esos dos años que habéis vivido vinculados a nosotros, en horas inolvidables para la historia del nuestro pueblo".
Dolores Ibarruri también pronunció unas palabras de despedida y reconocimiento a los 35.000 voluntarios que llegaron sin haber sido llamados: "Podéis marchar orgullosos. Vosotros sois el heroico ejemplo de la solidaridad y la universalidad de la democracia. No os olvidaremos y cuando en el olivo de la paz vuelvan a brotar de nuevo las hojas, mezcladas con los laureles de la victoria, ¡volved!".

Conmemoración del 76 aniversario

Con motivo del 76 aniversario de la llegada a Madrid de las Brigadas Internaciones, la asociación de amigos de las Brigadas Internacionales ha organizado a lo largo de esta semana diferentes actos de homenaje en recuerdo de las 35.000 personas que llegaron a España desde 52 países del mundo para defender la democracia española. Al homenaje ha asistido el brigadista británico David Solomon, de 94 años, uno de los pocos brigadistas que restan con vida. "El único motivo por el que vine a España fue para luchar por la libertad. Ni por la izquierda, ni por la derecha. La única lucha es la lucha por la democracia", señala Solomon a Público durante el acto de conmemoración.
Los homenajes en Madrid no son los únicos que han recibido los brigadistas. Hace apenas unos días, Zurich ha inaugurado una placa homenaje en memoria de los 800 suizos que se desplazaron hasta España para luchar contra el fascismo. El autor de la placa, Bruno Kammerer, describió la importancia de las Brigadas Internacionales en apenas unas líneas.
"Para mí, en toda la historia de la humanidad hubo un solo momento en el que realmente se puso en práctica la solidaridad internacional. El pueblo español y los voluntarios llegados de medio mundo demostraron que la cultura de la solidaridad es posible. Pero luego nunca más se repitió algo igual. Creo que de esta época debemos aprender a aplicar la lucha solidaria en nuestro tiempo", recitó.

Volver al frente

Severiano Montero, miembro de la Asociación de amigos de las Brigadas Internacionales, construye un paralelismo entre la época que tocó vivir a los brigadistas y la época actualcon "un futuro amenazado tanto por la barbarie fascista como por el capitalismo que amenaza con desplomarse y machacar los derechos de los trabajadores". "El fascismo ahora no viste camisas negras ni pardas, no botas ni correajes; pero hay un fascismo sibilino que quiere arrebatar los avances en el estado del bienestar y que va laminando cada vez más los derechos políticos. Su dominio es aplastante", explica a Público Montero.
Por ello, Severano Montero, profesor jubilado de historia, emplaza a la sociedad actual a mirarse en el espejo de los brigadista, personas capaces de sacrificar su vida por mejorar el futuro de los demás. "Los brigadistas mostraron la vía de luchar contra todo eso en su tiempo y quizá ahora nos haga falta referentes implosivos como ellos", sentencia.

Federación Foros. 11/11/12.



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