diumenge, 18 de gener del 2015

Entrevista a Consuelo García del Cid: "Los reformatorios de mujeres fueron cárceles ocultas y legales en manos de religiosas".

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=194411



Coordinadora feminista. Federación de organizaciones feministas del Estado Español

Entrevista a Consuelo García del Cid

La escritora catalana Consuelo García del Cid publica ‘Las desterradas hijas de Eva’, una obra en la que la narra el cruel destierro que sufrieron muchas menores consideradas “caídas o en riesgo de caer” durante el franquismo y la transición.La transición llegó tarde para muchas mujeres. Durante los cuarenta años de franquismo y hasta mediados de los 80 decenas de miles de menores pasaron por centros a cargo del Patronato de Protección de la Mujer por ser consideradas “caídas o en riesgo de caer”, una vara de medir ambigua y en sintonía con la moral de la época que consideraba inmoral desde vestir falda corta, besarse en público, acudir a una manifestación o contestar a los progenitores.

"España estaba ocupada en su transición e ignoró por completo a las menores encerradas, ajenas a una realidad oculta bajo los muros de su propia vergüenza”. De esta manera arranca Las desterradas hijas de Eva, una obra que la escritora catalana Consuelo García del Cid juró escribir cuando se despidió de todas sus compañeras de destierro en el patio del reformatorio de Las Adoratrices, en el que estuvo encerrada durante dos años. Una promesa de la autora que hoy es una realidad que quiere que ser difunda.

El título del libro, Las desterradas hijas de Eva, es muy metafórico. ¿Por qué desterradas?
Porque lo que vivimos muchas jóvenes, ahora ya mujeres, fue un destierro. La labor de estos centros era la de apartar a las menores de su entorno, arrancarlas de su casa y aislarlas del mundo. Y de Eva, porque Eva era un nombre mal visto en la época franquista y yo recordé entonces una frase de la Salve que es: “A ti clamamos…las desterradas hijas de Eva”. Es que además no solamente era el encierro de las menores en los reformatorios, sino que la que no se adecuaba a las normas terminaba en un manicomio y se le tachaba de enferma mental, cuando no lo estaban, en Ciempozuelos. Y justamente este psiquiátrico de Ciempozuelos tenía un ala que la llamaban la de las “patronatas”. Jóvenes que entraban ahí sin un diagnóstico claro y que estaban encerradas.

¿La transición llegó tarde para las mujeres?
La transición llegó mucho más tarde para las jóvenes encerradas. Yo misma viví la muerte encerrada en un centro. Como también lo hicieron decenas de miles de adolescentes y no tan adolescentes ya que la mayoría de edad se fijaba en estos centros a los 25 y no los 21 establecidos en la época. Para ellos no pasaba nada, ese régimen casi carcelario permaneció hasta el 84, cuando Franco ya estaba bien muerto y enterrado. La gran mayoría no tenía ni idea de la existencia de éstos centros ni de lo que sucedía en ellos, por eso me metí yo, porque lo conocí desde dentro y me juré que lo haría. Cuando vives algo desde dentro entras en otra realidad. Fue una forma de sistema penitenciario oculto y legal que estaba en manos de órdenes religiosas y que dependía directamente del Patronato de la Mujer, institución que dependía a su vez del ministerio de Justicia. Existía todo un aparato con un claro objetivo adoctrinante. Sin duda, la transición llegó tarde para las desterradas a cargo del Patronato.

¿Cual era la función del Patronato de Protección de la Mujer?
El patronato de la mujer asumía la guardia y custodia de las que llamaban "caídas o en riesgo de caer” con una mayoría de edad fijada en los 25 años. Si una menor estaba bajo la tutela del patronato les pertenecía y la estancia allí dependía directamente de tu comportamiento y de los informes de las monjas, que les cayeras mejor o peor o fueras más o menos obediente, rezaras más o menos.
Era una institución fascista dependiente del Ministerio de Justicia y dirigida por Carmen Polo de Franco en la que se criminalizaba a la mujer, se la encerraba y se la sometía. Menores de todos los puntos del país, repudiadas por sus padres muchas veces, o denunciadas por cometer algún acto considerado impúdico por aquél entonces, podían caer en las redes de los centros del patronato en los que sufrían todo tipo de vejaciones, encierro y trabajo casi esclavo incluso estando embarazadas.
El sistema era como el penitenciario. Te podían ir cambiando de centro cuando les diera la gana. El traslado era una manera de castigo, te llevaban a uno de la misma orden pero más severo. Ellos querían evitar que se entablaran amistades. No querían grupos. No querían nada que fuera significativo. Existía el castigo del aislamiento, habitaciones acolchadas, intentaban anularnos, insertarse su moral.
En estos centros se crearon, además, lo que fueron los primeros cursos de formación profesional que existieron en España. Eran los cursos de Producción Popular Obrera y se impartían en reformatorios y cárceles. En Las Adoratrices, centro en el que estuve yo encerrada, el curso de Auxiliar de Clínica, lo impartía el Doctor Vela y yo le veía todas las tardes. Vela estaba claramente relacionado con el Patronato. El día que le vi en la tele implicado en la trama de robo de bebés entendí muchas cosas.
En el libro destacas el nombre de dos órdenes religiosas: Las Cruzadas Evagélicas y las Trinitarias, órdenes que hoy en día siguen en activo…
Fíjate que es curioso porque actualmente éstas órdenes están vinculadas a la “protección de la mujer” y temas de tratas. Es alucinante. Obviamente, no pueden seguir encerrando como encerraban. Pero han convertido el cometido inicial que tuvieron de rescatar a la mujer “caída o en riesgo de caer”. Siguen trabajando con madres solteras, con jóvenes víctimas de trata de blancas...
¿Qué entendían por “caídas o en riesgo de caer”?¿Qué tipo de jóvenes cumplían éste ambiguo perfil?

Pues la verdad que cualquier cosa. Porque esto hay que trasladarlo a la época franquista. Entonces la vara de medir iba en función de su moral. Entonces desde ir a una manifestación, llevar una falda corta, fumar por la calle, no ir a clase, besarte con un chico en público, hasta llevar un bikini o contestarle a tu padre. Bueno y quedarte embarazada ya era lo peor que te podía pasar. Se quiso crear un patrón moral femenino. Y ese patrón que ya estaba creado lo impone a la fuerza el Patronato de protección a la mujer, presidida por Carmen Polo de Franco.
Sin ir más lejos, creo que las propias propias nietas de Franco hubiesen sido carne de Patronato. Esto es un compartimento estanco colocado en esa laguna de la memoria histórica, que no le interesaba a nadie. Y menos que alguien lo sacara a la luz, claro.
Muchas terminaban en manicomios y ellas no tenían problemas psiquiátricos. Otras entraban con depresión que les generaba el infierno en el que vivían. Pero esto no se cuestionaba. O eras una puta, una terrorista o estabas loca, no había más. Lo fuerte es que se extendió hasta el 84. Es algo increíble. Hay mucha gente que lo niega, claro.
Las muertes se camuflaban. El Patronato se cerró por la muerte de una interna en San Fernando, que se suicidó. ¿Pero cuántas se mataron en silencio? Cuando se suicidó la chica en San Fernando en el 84 se intentó maquillar como un intento de fuga y hubo muchos suicidios. En la maternidad de Peñagrande se tiraban por las escaleras. La realidad era insoportable. Las que te dicen que no era para tanto era porque en su casa estaban peor. Por ejemplo, llegaban niñas de 12 años que aún jugaban con muñecas y nadie se preguntaba nada.

Usted estuvo en uno de estos reformatorios, ¿cómo llegó ahí?
Yo era de pago. Mi familia pagó mi estancia ahí. Me detuvieron en una manifestación en defensa de Salvador Puig Antich en Barcelona. El médico de cabecera de mi familia de toda la vida entró en mi habitación, me puso una intravenosa y me desperté en Madrid, desorientada y sin saber qué había pasado. Algo que hoy en día sería ilegal, un escándalo, pero en aquella época se hacía con total impunidad. Yo tenía ideas políticas, estaba en contra del régimen. Me prohibían hablar porque para ellos yo tenía el demonio en el cuerpo. Me decían que era nociva y podía dañar el espíritu de las demás y llegó un momento en el que casi me lo creo. Mi problema era que pensaba. Estuve dos años, desde los 15 a los 17.

En el libro usted cuenta que salir de los centros era misión imposible, ¿cómo consiguió salir de allí?
Tuve mucha suerte. Yo estuve dos años como te dije en Las Adoratrices, en Calle Padre Damián 52 de Madrid. Y al cabo de un año y pico me escapé y como tenía una tía mía que vivía en Madrid la llamé y me fui con ella. Acabé en otro centro en Barcelona, El Buen Pastor, un centro que según las monjas era mucho peor pero en el que puedo decir que tenía más libertad y estuve mucho más cómoda. Incluso recibí remuneración por mi trabajo, cosa que en Las Adoratrices ni las gracias. La presión religiosa era mucho menor. Podíamos hablar con todo el mundo, algo que no era habitual porque lo que pretendían era anularnos. A mi me visitó en Barcelona el psicólogo y al ver mi ficha no entendió por qué estaba ahí encerrada. Y una mañana vino una monja y me dijo “sales hoy”. No me lo podía creer. Y ese día, cuando me despedí de todas en el patio, les dije que aunque pasaran 50 años escribiría esto y España entera se enteraría de lo que nos habían hecho. Finalmente lo hice. 40 años después.

Menciona también que durante la investigación le cerraron muchas puertas incluso organizaciones y personas que se suponían a favor de la lucha por la memoria histórica
Me cerraron todas las puertas. Porque cuando yo empiezo, que lo hago completamente sola, no tenía nada y necesitaba documentar todo. Y fue una labor complicadísima. “No te metas en esto” o “deja este tema, estás loca” fueron las frases que más tuve que escuchar. Me sorprendió que personas que se suponía que estaban implicadas en la defensa de la memoria histórica me dijeran“no te metas en esto, esto es peligroso”. Poco a poco lo entendí. Cuando empiezas a manejar documentación y empiezas a ver nombres de personas implicadas que viven y que tienen incluso cargos importantes, como miembros activos del Partido Popular que no han perdido su estatus, los médicos a los que no les ha pasado nada... Es algo que estaba ahí oculto y obviamente nadie quería que saliera a la luz.

¿Ha recibido algún tipo de amenaza o coacción durante la investigación o la publicación del libro?
Sí, he recibido hasta amenazas de muerte anónimas. Y tuve un episodio que me aterró. Una vez en un aeropuerto en Austria dos señores se acercaron y me dijeron que si era Consuelo García del Cid y que querían hablar conmigo pero en ningún momento se identificaron. Eran españoles y pasé mucho miedo, evidentemente no accedí.

Mientras investigaba y se documentaba sobre la maternidad de Peñagrande y los centros dependientes del Patronato se topó con la impactante historia de los preventorios…
Sí. No había escuchado la palabra preventorio en mi vida. Fue gracias al testimonio de una mujer, Icíar, que había estado en la maternidad de Peñagrande y que en uno de los encuentros que tuvimos me contó que de pequeña había estado en un preventorio, concretamente en el de Doctor Murillo de Guadarrama. Me contó lo que se vivía a en estos macabros centros y yo aluciné.Tanto que modifiqué el libro, que tenía ya casi listo para entregar, y agregué el tema de los preventorios, que eran auténticos campos de concentración para niños, al más puro estilo nazi.

¿Existió una idea común de adoctrinamiento en éstos centros, tanto de los reformatorios y las maternidades como en los preventorios?
Sí, era un método adoctrinador desde la infancia. Era el patrón nacional impuesto por el régimen. Se adoctrinaban desde la infancia. Querían anularnos y formarnos en los valores de su moral, que imponían y era la única que daban por válida. Recuerdo una vez discutiendo con una de las monjas del reformatorio en Madrid, me quedé mirándola y le dije: ¿sabe lo único que usted no puede controlar? Mi cabeza. Usted no está en mi cabeza. Era la verdad. Solo te quedaba tu cabeza. Podían no dejarte leer determinados libros y no dejar que te relacionaras pero tú seguías pensando. Yo poco a poco fui asimilando que España era una especie de gran campo represor.
Las mujeres salían de los centros estigmatizadas y marcadas para el resto de su vida. Esto se debe saber. Yo estuve allí, yo soy una de ellas. Me movilizó mucho el proceso de escritura de Las desterradas hijas de Eva, pero sin duda si para algo me sirvió es para convertir en causa lo que vivimos. Si alguien me ha ayudado han sido las víctimas, estamos unidas por lo que nos paso. No es solo un libro, es ya una causa, nadie se queda indiferente.


Fuente: http://www.feministas.org/los-reformatorios-de-mujeres.html


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Pedro Garfias.


http://www.andalupedia.es/p_termino_detalle.php?id_ter=9063


GARFIAS, PEDRO


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(salamanca, 1901-monterrey, méxico, 1967). Poeta. Se trata, pese a su nacimiento en tierras castellanas, de una de las voces líricas de Andalucía más valiosas y elevadas y, por desgracia, más injustamente olvidadas en su tierra de origen tras la Guerra Civil ysu exilio en México, donde su obra, sin embargo, nunca pierde ni la actualidad ni el reconocimiento del público. Pedro Garfias se retrata a sí mismo como "un hombre delSur; / polvo, sol, fatiga y hambre, / hambre de pan y horizontes""; Luis Buñuel lo sitúa entre los "poetas exquisitos, de élite antipopulachera"; Antonio Machado lo tilda de poeta "portentosamente dotado"; y Juan Larrea, escritor vasco vinculado alcreacionismo de César Vallejo y Vicente Huidobro, clasifica los poemas y la actividad editora de Pedro Garfias como la conexión necesaria entre generaciones, entre los novecentistas, los ultraístas y los más jóvenes de la Generación del 27, en la que amenudo se integra a Garfias. Su triste postergación, mantenida en España no sólo durante la dictadura, sino también en la democracia, cuando se homenajea y recupera la memoria de casi todos los exiliados, es paliada gracias al trabajo del historiador cordobés Francisco Moreno Gómez, quien ilumina con su exhaustiva investigaciónPedro Garfias, poeta de la vanguardia, de la guerra y del exilio  numerosas sombras que oscurecían su biografía.Infancia en Osuna y Cabra. Hijo de Antonio Garfias Domínguez, natural de Alosno (Huelva),y María Dolores Zurita Chía, nacida en Sevilla, Pedro Garfias Zurita nace el 27 de mayo de 1901 en Salamanca, ciudad donde su padre se ocupaba de la gestión del cobro de Impuestos Municipales. Pedro Garfias era el más joven de dos hermanos "su hermano José viene al mundo un año antes" y sus recuerdos de infancia no están conectados con su ciudad de nacimiento, sino con Osuna, localidad donde su padre consigue poco después la concesión del cobro de impuestos y donde la familia se traslada en 1905. De los años en los que la familia vive en Osuna, el hecho que más repercute sobre la educación de los dos muchachos es la muerte de su madre, fallecida de "anemia aguda" en junio de 1909. La orfandad hace aflorar los sentimientos de desamparo y desarraigo del jovencísimo Pedro Garfias, pero también enciende en su interior la chispa lírica, debido a la gran cantidad de libros que su madre, buena lectora, lega a sus hijos, y que Pedro lee con voracidad. No obstante, la falta de su madre, unida a la inclinación de su padre por la noche, la juerga y el cante, saca al jovencísimo Pedro Garfías de los esquemas normales de la infancia para darlea conocer las noches en vela y la vida en sociedad, lo que determina, en palabras de Moreno Gómez, "su empedernida bohemia, su desarraigo y, también, su alcoholismo", cualidades que, lejos de perjudicar al futuro adulto, lo dotan de una afabilidad y una inquietud social muy seductoras.
En 1911, año en el que su padre contrae matrimonio con una joven de 21 años, lafamilia se traslada a Cabra (Córdoba), localidad donde a principios de siglo germina una inquieta burguesía intelectual a la que, muy pronto, Pedro Garfias, un niño precoz de sólo 15 años, se une en sus actividades. De ahí surge su primera publicación, un poema titulado "Versos castellanos", aparecido en la revista egabrense La Opinión , que ve continuidad con otras colaboraciones en La Semana de Osuna o con la obra teatral Los hijos de la luna , escrita junto a su amigo Pedro Iglesias Caballero "Picón" ydestinada a recaudar fondos para financiar un monumento en Cabra al escritor Juan Valera.
Pionero del ultraísmo. En el otoño de 1916 Garfias se traslada a Sevilla para cursarDerecho, una estancia que aunque no aprovecha para estudiar sus asignaturas, sí afianza su vocación poética. Sevilla era una ciudad pionera del movimiento poético ultraísta, gracias, sobre todo, a la actividad cultural de un grupo de jóvenes "Isaac del Vando, Adriano del Valle, Miguel Romero Martínez, Juan González Olmedilla o el propio Pedro Garfias, entre otros" y la posterior revista Grecia , cuyos componentes celebran las primeras veladas ultraístas en el Ateneo de la ciudad hispalense. En 1918 aparece en Los Quijotes  la primera foto y el primer poema de Garfias publicados en la prensa de Madrid. El poeta aspira a residir en esta ciudad y a ella se traslada muy pronto, en abril de ese mismo año, con la excusa de proseguir sus estudios deDerecho, pero con el silencioso propósito de unirse al mundo literario de Madrid y, en concreto, a la tertulia de Rafael Cansinos Assens, figura intelectual del momento "en rivalidad con Gómez de la Serna y su tertulia del Pombo" y principal promotor einspirador del ultraísmo en España. En Madrid, Garfias se muestra fiel a Cansinos Assens, quien pronto le muestra cierta predilección, le otorga un lugar preferente entre los jóvenes creadores y lo describe como "andaluz, moreno, con aire de estudiante ruso, por sus lentes y sus alborotados cabellos". Cansinos Assens no es, en cambio, la única figura que favorece con su amistad a Pedro Garfias, quien también mantiene una estrecha relación con el círculo de la Residencia de Estudiantes, en especial con Federico García Lorca, con el que inicia una relación epistolar.
Empapado del ambiente cultural de la ciudad, el poeta andaluz transforma su domicilio, situado en una pensión de la calle Humilladero, en redacción de la revista que él mismo funda, Horizonte , convertida pese a su corta existencia en una de las publicaciones poéticas más importantes de la época. En diciembre de 1922, Garfias incluye en el número tres de Horizonte los primeros versos jamás publicados de Rafael Alberti. Su labor al frente de Horizonte es uno de los acontecimientos más afortunados de la vanguardia española: José Bergamín, Moreno Villa, Dámaso Alonso, Bacarisse,Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna, Eugenio DŽOrs o García Lorca, las plumas más agudas del momento conviven en ella con ilustraciones de Bores, Cossío, Norah Borges, Wladyslaw Jahl, Barradas o Paszkiewicz. Mientras tanto, continúa con sus recitales poéticos "en los que destaca por su oratoria y sentido teatral" y sus publicaciones periódicas de poemas en revistas nuevas o ya conocidas, como Los Quijotes , Cervantes , Grecia , Cosmópolis , Ultra , Reflector o Alfar . Asimismo, nunca pierde la conexión con la prensa local de Cabra y Osuna. Toda esta actividad literaria cristaliza al fin, en mayo de 1926, en su primer poemario, El ala del sur .
Compromiso político.  Durante todos estos años y hasta el final de la Guerra Civilespañola, Garfias mantiene un fuerte compromiso social y desarrolla una intensa actividad política. La simpatía de algunos de los ultraístas por el movimiento anarquista queda patente en las palabras de Buñuel, quien sitúa los comienzos políticos de Garfias en 1919: "Entre los ultraístas había algunos anarquistas, como Garfias y Ángel Samblancat. Yo sentía simpatía por los anarquistas. Nos reuníamos en los cafés, como el de Platerías, donde encontrábamos a Santolaria, que tenía un periódico de ideas ácratas" En aquel tiempo los que, como yo, se interesaban por el aspecto socio-político de la época, no podían sino acercarse al anarquismo".
Sus artículos de corte social y reivindicativos son frecuentes y, salvo el periodo entre 1928 y 1931, durante el que decide romper con la vida literaria de la capital, contrae matrimonio con Margarita Fernández y fija temporalmente su residencia conyugal primero en Sevilla y luego en La Carolina (Jaén), Pedro Garfias no deja de trabajar, amenudo en la clandestinidad, para la causa revolucionaria. Su filoanarquismo inicial, no obstante, había virado desde fecha temprana hacia el movimiento comunista, que experimenta un fervoroso auge. En octubre de 1935, cuando los acontecimientos parecían precipitarse hacia la guerra, impulsa en Madrid la revista Línea , que pervive hasta finales de año, y trabaja recaudando fondos para el PCE.
Un poeta en pie de guerra.  El 21 de julio de 1936, dos días después del alzamiento de las tropas sublevadas, acude al local del Partido Comunista para enrolarse como miliciano, siendo destinado a la Sierra de Madrid. Allí permanece sólo unas semanas, ya que vuelve a Madrid al enterarse de que se están formando las Milicias Andaluzas. Su primer destino militar es Villafranca de Córdoba "motivo por el que la milicia cambia su nombre por el de Batallón Villafranca", aunque con los meses tiene que combatir para la defensa de los pueblos que componen el frente de Córdoba, Montoro, Adamuz,Pozoblanco, etc. En estas circunstancias trágicas, la poesía de Pedro Garfías se revela como un arma de gran poder paliativo para la escasa moral de sus compañeros de armas. Es ahora cuando sus versos suenan más verdaderos, más limpios y llenos de oralidad, siempre, según Víctor García de la Concha, "como contribución a la defensa del suelo nativo, más que como preocupación estética para continuar una obra oconstruir otra nueva".
Poemas como el "Himmo del Batallón Villafranca y de la 74 división", "Peleamos, peleamos", "Guerrilleros", "Mutilados de guerra" o "Frío en las trincheras", esparcidos en publicaciones como Milicia Popular , El Liberal , El Mono Azul , Frente Sur o Frente Extremeño , o bien reunidos en sus dos libros escritos en el frente, Poesías de Guerray Héroes del Sur , se convirten, en muchos casos, en verdaderos himnos de laresistencia republicana. En 1938, Pedro Garfias obtiene el Premio Nacional de Literatura por su recopilación de Poesías de la guerra , un premio compartido conDestino fiel , de Emilio Prados. La importancia de la poesía de guerra de Pedro Garfiases puesta de manifiesto por el historiador Moreno Gómez: "Garfias estuvo presente en casi todos los romanceros de la Guerra Civil, desde el primero, de 1936, siguiendo después en el Romancero general de 1937, en el Homenaje al poeta Federico García Lorca , en el Homenaje de despedida de las Brigadas Internacionales , en elRomancero general de 1944, seleccionado por Alberti, en el Romancero de Buenos Aires , de 1967, en El gran romancero , de Darío Puccini, tanto en su original italiano como en su adaptación al francés y al castellano. Después, en todas las recopilaciones que han surgido en España, a raíz de la restauración democrática, Garfias se halla presente, por ejemplo, en el Romancero de Francisco Caudet, en el Romancero  deAntonio Ramos-Gascón, y en el de Serge Salaün, entre otros". Pese a la importancia literaria y la calidad indudable de esta poesía de guerra, el resultado del conflicto es por todos conocidos. En la noche del 9 al 10 de febrero de 1939, Pedro Garfias cruza la frontera francesa y, de inmediato, al día siguiente, es internado en el campo de concentración de Saint Cyprien. Jamás vuelve a España.
El exilio. Su dolorosa estancia en el campo de concentración de Saint Cyprien no es demasiado larga. En torno al 20 de febrero, el Comité Británico, organización de ayudaa los exiliados republicanos comandada por el filántropo lord Faringdon, le ofrece aGarfias una estancia de seis meses en Eaton Hastings, un pequeño y bucólico pueblo inglés del condado de Berks. Su esposa, por su parte, se encuentra en París, a salvo ybien atendida en el domicilio del escritor Corpus Barga. La tranquilidad y la paz que el poeta encuentra en estos meses le permiten escribir el que, sin duda, es su libro más conseguido, Primavera en Eaton Hastings (Poema bucólico con intermedio de llanto) , considerado por la crítica como el poemario que mejor aborda el tema del exilio tras laGuerra Civil. No ve la luz, en cambio, el mismo año de su creación, sino un poco más tarde, ya en tierras mexicanas.
La mejor noticia para el matrimonio Garfias durante los meses siguientes es la inclusión de ambos en el pasaje del buque Sinaia, la primera y la más numerosa expedición de huidos republicanos hacia México. Se embarcan en el puerto francés de Sète y a bordo coinciden con personas ilustres de las artes y las letras, como el poetaJuan Rejano y el novelista jiennense Manuel Andújar. Ambos, con la ayuda de una multicopista, emprenden la publicación de un diario de abordo, el boletín Sinaia , en el que colabora Garfias y en el que publica por primera vez el poema "Entre España yMéxico", uno de los cantos más bellos escritos en agradecimiento a México, patriaadoptiva de tantos españoles.
Garfias llega a México con fama merecida de excelente poeta, y como tal se le recibe. Desde los primeras semanas inicia sus colaboraciones en publicaciones como España Popular , Romance , España Peregrina , Nuestro Tiempo o España y La Paz , firma manifiestos y acude a fiestas y actos a favor de la extinta República, ofrece recitales yconferencias y, sobre todo, es distinguido con un trato de favor por parte de los intelectuales mexicanos e iberoamericanos, entre ellos Pablo Neruda, que escribe aquello de "España desangraba su inmenso árbol de sangre, / cuando Londres peinaba, como nos cuenta Pedro / Garfias, su césped y sus lagos de cisnes". Poco apoco irá apareciendo el resto de su obra, tanto poemarios ya escritos, como Primavera en Eaton Hastings , obra cumbre impresa en 1941, y Poesías de la guerra española(1942), como otros de nueva factura, entre ellos Elegía a la presa de Dnieprostoi(1943), De soledad y otros pesares (1948), Viejos y nuevos poemas (1951) y Río de aguas amargas (1953), título este último surgido por la angustia que genera en el poeta la muerte sucesiva en España de su padre, su hermano y su madrastra. Durante todos estos años y hasta su muerte, excepto en el periodo en el que trabaja como profesor en la Universidad de Monterrey, la escasez económica y el alcoholismo persiguen a Pedro Garfias, sin que consigan derrotar del todo su espíritu combativo, alegre y afable.
Muere en 1967 cuando se hallaba hospitalizado en el Hospital Universitario de Monterrey y recibe sepultura en el cementerio de El Carmen de la ciudad. Su muerte, de la que apenas llegan noticias a España, tiene una enorme repercusión en México, donde en los años siguientes se publica un libro póstumo, Cante, toros y poesía , y se le dedican numerosos homenajes. En España tienen lugar sólo dos homenajes, uno organizado por el Centro Cultural de la Villa de Madrid y otro respaldado por el Ayuntamiento de Osuna, que pretenden, de forma fallida, recuperar la memoria dePedro Garfias, tan recordado en México como olvidado en su propio país. De lo que no cabe duda es de su valía artística y personal, testimoniada por escritores de ambos lados del océano. Octavio Paz lo llama "vagabundo por los pueblos y ciudades de la provincia mexicana" y recuerda que "compuso, antes de morir, algunos poemas que me conmueven y que son como una desengañada respuesta al poeta vanguardista que había sido en su juventud". De igual manera, Max Aub escribe: "Pedro Garfías, que tantos años había callado, volvió en sí en la guerra y con la emigración. Su poesía sencilla y popular ha dado en esos largos años de esperanza y desesperación, muestras de lo que puede un corazón sin trampas cuando tiene algo que decir y sabe hacerlo; en él no hay más retórica que la indispensable, un hilván: El verso humano pesa, / yo lo cojo en mis manos / y siento que me dobla las muñecas". [ Pablo Santiago Chiquero ].