Al menos una veintena de valencianas de entre 21 a 65 años fueron fusiladas en Paterna tras la guerra civil

Trinidad Garrigues, Maria la Jabalina, Antonia Cerdà y Agueda Campos. / Levante-EMV

La represión franquista tras la ha dejado para la memoria colectiva traumas difíciles de digerir. Uno de los episodios de mayor crueldad y más conocido por el público en general fue la ejecución en grupo en Madrid de trece mujeres jóvenes, algunas menores de edad, militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas. Un crimen que horrorizó a la sociedad entonces, ahora y que lo seguirá haciendo en el futuro. Fue el 3 de agosto de 1939 y a todas ellas se las pasó a denominar .
Lo que no tanta gente conoce, en pleno 2026, es que al menos 20 mujeres fueron sacadas de las prisiones valencianas para ser fusiladas aquí, en el , desde el 21 de julio de 1939 en el que fueron ejecutadas tres vecinas de al 8 de agosto de 1942, con el fusilamiento de .
Amas de casa, empleadas domésticas o trabajadoras en almacenes eran la mayoría de profesiones que constaban en sus sentencias y muchas de ellas militaban en partidos políticos como el PSOE o en sindicatos como la CNT o UGT; otras simpatizaban con la causa republicana y llegaron a ser concejalas y muchas otras fueron llevadas ante el paredón por ser, simplemente, 'mujeres de' o 'cercanas a' hombres marcados ideológicamente. Este es el caso, por ejemplo, de la torrentina, que fue ejecutada por el mero hecho de haberse defendido de un golpe de fusil que le dio el guardián de la prisión donde estaba su marido encerrado. La más joven tenía 21 años, Águeda Campos Barrachina: la más mayor tenía 65 y era Angelina Barber Pastor. Procedían de Catarroja, , Carcaixent, Camporrobles, Caudete de las Fuentes, Torrent, Alzira, Oliva, Benaguasil i València, pero también de Teruel y de Sallent, en Mallorca.

Rosa Font, 'la Budella', en una manifestación del 1 de Mayo. / L-EMV
Si las buscan en apenas saldrá nada. Al castigo de olvido y silencio al que fueron sometidos los represaliados tras 1939 se suma, en el caso de las mujeres, una silenciación doble. Por eso, por ser mujeres. , hoy, las recuerda:
Las 20 rosas de Paterna
Las tres primeras fusiladas fueron , , de 40 años, Francisca Ballester Nogueras, de 51, y Bárbara Morella Ribes, de 35. Era el 21 de julio de 1939, apenas cuatro meses después de la Guerra Civil. Tras ellas, vendrían, en 1939, Trinidad Garrigues Ortí, de 35 años y de Torrent, fusilada el 17 de agosto;, 'la Budella', de 29 años y de Cullera 8 de noviembre y Mercedes Martínez Ruiz, de 39 años y de Camporrobles, el 8 de noviembre. En un mismo día, el 8 de marzo de 1940 fueron ejecutadas tres mujeres: Eloina García Iranzo, de 26 años y de Caudete de las Fuentes; Rosa Climent Grimaldo, de 26 años de Alzira y Vicenta Mena Mahiques, de 26 años y de Oliva. En este caso también fusilaron a su marido, de la CNT como ella y, el 1 de mayo de 1940, a la madre de este Angelina Barber Pastor, de 65 años y de Oliva también.
El 9 del mismo mes era fusilada Dolores Arnal Campos, de 42 y de Benaguasil. Ese mismo año se cobró la vida, también, de otras cinco mujeres más: Rosario Migoya Espinilla, de 37 años y de València, que fue fusilada el 27 de agosto; Antonia Cerdà Revilla, de 56 años, de Alzira y Andrea Ibáñez Segura, de 47 años y de València, el 11 de septiembre; y de, de 41 años y de Caudete de las Fuentes y Dolores Moreno Victoria, de 47 años y de València, el 31 de octubre de 1940.
El 21 de noviembre de 1941 se fusilaba, hasta donde se sabe, a las dos últimas mujeres en el paredón de Paterna. Fueron Dolores Capella Canet de 39 años y Concepción Piera Cogollos, de 37, ambas de Carcaixent.
Todas estas mujeres eran valencianas excepto dos, Águeda Campos Barrachina, una joven de tan solo 21 años de edad natural de la localidad mallorquina de Sallent y militante del POUM, que fue fusilada junto a su pareja el 5 de abril de 1941, y , de 25 años y natural de Teruel, más conocida como 'María la Jabalina', la última mujer ejecutada en la C. Valenciana.
No eran solo 'amas de casa'
En total, 20 mujeres de toda índole y condición, pero con un elemento común: fueron sometidas a juicios sumarísimos sin ningún tipo de garantías jurídicas. "Eran mujeres trabajadoras, con ideales, comprometidas con la sociedad y con la República y les molestaban, sinceramente. A ellas las fusilaron y las que quedaron, viudas y huérfanas fueron humilladas y maltratadas", explica Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma de Familiares Fosas de Paterna. "A todas las ponían como profesión amas de casa, pero no era verdad porque había maestras, sindicalistas, concejalas, enfermeras, limpiadoras... Pero poner 'amas de casa' era una manera de silenciarlas", afirma Belmonte.
En aras de recuperar la memoria de todas estas mujeres, la Casa de la Dona de Paterna acogerá en abril una exposición impulsada por el ayuntamiento de la ciudad titulada 'Las Rosas de Paterna', comisariada por la fotoperiodista Eva Mañez. La muestra acogerá imágenes de la propia Mañez y de archivo sobre estas mujeres con la voluntad de conocer más sobre ellas y cuáles fueron sus orígenes y las circunstancias que rodearon su fusilamiento. El objetivo es que esta exposición sea itinerante para que pueda llegar al máximo de localidades posibles.
Merceditas, la víctima número 21
El listado del que se tiene constancia deja escrito que fueron 19 las mujeres fusiladas en el paredón de Paterna. El extraoficial, aquel que recoge las secuelas que este impacto tiene en el sistema familiar de cada una de ellas, serán seguramente más. Como el caso de Merceditas, una niña de seis años de Camporrobles hija de dos represaliados del franquismo. El día 8 de noviembre de 1939 fueron fusiladas en Paterna un total de 29 personas, entre ellas, el matrimonio formado por Santiago Olmo y Mercedes Martínez, los dos de Camporrobles.
Este matrimonio tenía una única hija, a la que le pusieron de nombre también Mercedes. La niña tenía 6 años cuando ambos progenitores fueron detenidos. Después de aquel golpe tan duro, Merceditas dejó de comer, solo lloraba. Sus tíos no sabían que le pasaba. A los tres meses murió, antes que fusilaran a sus padres, y la enterraron al cementerio de Camporrobles. Cuando las heladas estadísticas dicen que en Paterna fueron asesinadas 20 mujeres, es mentira, Merceditas también fue asesinada. El libro 'Muerte en Albata', escrito por Jesús Espinós, descendiente de Mercedes Martínez, narra esta tragedia.
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