LAS MADRINAS DE GUERRA REPUBLICANAS
SERIE «MADRINAS DE GUERRA»
En esta serie pretendemos poner de relieve a las mujeres como agentes sociales activos en el contexto bélico de la Guerra Civil Española a través de un tema tan poco conocido como necesario. Hablaremos sobre las madrinas de guerra. La presente entrada propone iniciar un acercamiento hacia las madrinas republicanas.
Tras el golpe de estado de julio de 1936, voluntarias del bando republicano se incorporaron a filas para luchar en los frentes de batalla junto a los hombres, lo cual supuso una novedad en Europa Occidental.

Sin embargo, la presencia de mujeres-soldado no duraría demasiado ante las actitudes y prejuicios conservadores de la época. Muchos hombres republicanos consideraban que la mujer no debía perder su feminidad y, en consecuencia, no veían con buenos ojos a las combatientes féminas. Asimismo, organizaciones femeninas como Mujeres Libres y Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA), entre otras, sostenían que el lugar adecuado de la mujer no se encontraba en primera línea de fuego. Huelga decir que milicianas como Rosario Sánchez Mora, Ana Carrillo Domínguez o Crescencia Almeida Erro, entre muchas otras, tuvieron un rol activo extenso en el frente, pero este no era el patrón femenino esperado para contribuir a ganar la guerra.
A los pocos meses de comenzar la contienda, muchas de las milicianas voluntarias fueron quedando relegadas a la retaguardia para trabajar como enfermeras en hospitales, guarderías infantiles y fábricas de munición. Asimismo, ocuparían, de forma temporal, oficios ejercidos por los hombres que habían acudido a combatir.
Con el tiempo, participarían como miembros de brigadas de reserva en tareas de fortificación y formarían parte de grupos de vigilancia para combatir a los quintacolumnistas.
Otro de los cometidos que desempeñaron fue el de “madrinas de guerra”. Pero, ¿qué significaba exactamente? ¿Cuáles eran sus funciones? Básicamente, esta iniciativa surgió durante la Primera Guerra Mundial por la preocupación de la moral del soldado en el campo de batalla; una práctica que continuó en la Guerra de Marruecos, la Guerra Civil y en la Segunda Guerra Mundial. Las madrinas enviaban cartas y paquetes a sus ahijados (a veces únicamente a uno, a veces a varios al mismo tiempo) para que no se sintieran tan solos, mantuvieran el ánimo, la motivación en combate y la ilusión de saber que una figura femenina se preocupaba por ellos fuera de las trincheras. En numerosas ocasiones, los soldados no podían contactar con su familia por encontrarse ésta en zona sublevada o por haber perdido a sus parientes. Estas voluntarias epistolares les brindaban, en la distancia, cierto confort y esperanza entre tanta muerte, sangre y suciedad. Además de ofrecer apoyo moral y consuelo a través de sus escritos, enviaban fotografías, tabaco y pipas para fumar, víveres, jabón, dentífrico, ropa, sábanas y artículos sanitarios, entre otros suministros.

Muchas madrinas republicanas procedían de círculos politizados, fuertemente involucradas en el activismo y el trabajo colectivo. De hecho, los soldados apreciaban mantener conversaciones y discusiones políticas por correspondencia con ellas.
Más allá del contacto por correo, su labor no se reducía al papel: muchas de ellas acudían a primera línea para visitar a los soldados, donde les hacían compañía, cocinaban, lavaban y remendaban la ropa. La historiadora Mary Nash sostiene en su obra «Rojas. Las mujeres republicanas en la Guerra Civil» (Taurus, 1999) que estas actuaciones han de enmarcarse dentro de las «campañas de invierno», impulsadas por organizaciones femeninas para proveer de ropa adecuada a los combatientes.
Aunque la República había reconocido derechos civiles y políticos a las mujeres, vemos que la figura de la madrina retomaba roles tradicionales de cuidado y servicio, reproduciendo en parte el ideal de mujer cuidadora incluso en un contexto progresista.

¿Cuándo apareció en escena la figura de la madrina de guerra republicana? Aunque hay testimonios acerca de su existencia desde el principio de la guerra, se implementó de forma más organizada a partir de 1938, impulsadas por grupos como el Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo —que ya operaba desde 1936—.
La desaparición de esta práctica se produciría antes del fin de la contienda, debido al debilitamiento del ejército leal y por el temor de las autoridades republicanas a que se filtrara información y cayera en manos enemigas.
¿Y qué ocurrió con las cartas? La derrota, el sometimiento y la violencia ejercidos sobre los vencidos motivaron la destrucción de muchas de las misivas por temor a represalias, siendo las madrinas, en ocasiones, acusadas de prostitutas. Por ello, apenas han llegado ejemplares hasta nuestros días.
Las madrinas de guerra mantuvieron vivo el vínculo entre el frente y la sociedad civil en un país fragmentado y sumido en el caos. No obstante, no se consideró una institución oficial, como en el caso del bando franquista. Pero de esto hablaremos en próximas entradas de esta serie “Madrinas de guerra” para seguir profundizando: aportaremos ejemplos de cartas, conoceremos sus contenidos, relataremos anécdotas, expondremos los medios de solicitud de madrinas y ahijados, etc. Y, finalmente, realizaremos un análisis comparativo de esta figura presente en ambos bandos.
¿Conoces a alguna mujer que fuese madrina de guerra republicana? ¿Has leído o atesoras alguna de sus cartas?
¿Tienes constancia de alguna madrina de guerra en Las Merindades? ¿Y de algún combatiente relacionado con la comarca que se carteara con alguna de ellas?
Te leemos.
Escríbenos a merinmemo@gmail.com
Por Susana Callizo Fernández
Fuentes:
- De Ramón Carrión, M. (2016). Las madrinas de guerra en la Guerra Civil. Bulletin Hispanique Université Michel de Montaigne Bordeaux. 118(1), 157-174. DOI: 10.4000/bulletinhispanique.4284
- Diario El Cantábrico
- Fernández, F. (2019, abril 28 – septiembre 19). La escondida caja de doña Aurorita. La Nueva Crónica. https://www.lanuevacronica.com/lnc-culturas/la-escondida-caja-de-dona-aurorita_67452_102.html
- Nash, M. (1999). Rojas: Las mujeres republicanas en la Guerra Civil. Madrid: Taurus
- Ortiz, C. y De Ramón Carrión, M. (2003). Madrina de guerra: cartas desde el frente. Madrid: La Esfera de los Libros
- http://www.dw.com
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