dijous, 10 de setembre del 2026

Aparecen tres cuerpos de víctimas del franquismo en la fosa de Serantes, en Ferrol, un lugar de "violencia extrema"

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Los investigadores estiman que en la zona se podría haber enterrado a más de 200 represaliados

Visita de este miércoles al cementerio de Serantes (foto: Deputación)

Visita de este miércoles al cementerio de Serantes (foto: Deputación)

Ferrol

La cata arqueológica iniciada en el cementerio de Serantes ha permitido la aparición de los restos de tres personas en una fosa vinculada con la represión franquista, sobre la que los responsables de la investigación han apreciado que fue un "espacio de violencia extrema".

Integrantes del grupo Histagra de la Universidade de Santiago de Compostela han detallado este miércoles los avances en el proyecto en un acto en el camposanto.

Han estado acompañados por la directora general de Atención a las Víctimas del Gobierno central, Zoraida Hijosa, o el presidente de la Deputación, Valentín González Formoso, entre otras autoridades.

La representante estatal ha abogado por "continuar con estas catas e identificar los cuerpos" para proceder a su "entrega" y poder "recuperar su dignidad y su memoria colectiva, familiar y personal; hubo muchas personas que intentaron que esto cayese en la desmemoria".

El investigador Edgard Camarós ha subrayado que se ha podido "determinar que se trata de un espacio de violencia extrema" en el que se enterró a "diversas víctimas superpuestas". El siguiente paso será el "proceso de identificación tanto antropológico como genético".

El decano de la Facultade de Historia de la Universidade de Santiago de Compostela, Antonio Míguez, ha remarcado la "complejidad" de este "espacio de masacre", sobre el que ha dicho que los promotores del plan están "seguros" de que se podría haber enterrado a "más de 200 personas".

Al respecto, ha valorado que se trata de "víctimas de asesinato" en las semanas inmediatamente posteriores al golpe de Estado de 1936 y "por lo menos hasta 1942" y ha manifestado que los represores "procuraron no enterrar de manera normal, sino algo más parecido a ocultar".

Lucía Santiago, responsable de la investigación histórica, ha confirmado que es un "espacio de enterramiento irregular con un número elevado de víctimas, probablemente sin alterar", y que los restos fueron depositados "en posición primaria".

Es una fosa de "morfología alargada" y muy estrecha, sobre 50 centímetros de ancho. Podría ser "más profunda", frente a la previsión inicial de 1,50 metros. De los tres primeros cuerpos se han localizado sus "extremidades superiores" y están "superpuestos".