diumenge, 4 de novembre del 2012

La benaventana que denunció al caudillo.



http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com.es/2012/11/la-benaventana-que-denuncio-al-caudillo.html


4 de noviembre de 2012



Pilar Fidalgo y José Almoina
El encarcelamiento hace 75 años de Pilar Fidalgo, esposa de Almoina, quedó plasmado en el espeluznante testimonio de «Una joven madre en las cárceles de Franco» 


J. A. G. «Une jeune mére dans le prisons de Franco» fue editado en París en 1937. Pilar Fidalgo, detenida con su hija Helena, un bebé, por el hecho de ser la esposa de un socialista, narra en sus páginas los meses de miseria y miedo vividos en la cárcel de Zamora hasta que fue liberada.

En el mes de julio, hace 75 años, un día después de la sublevación militar y del estallido de la guerra, José Almoina abandonó Benavente siguiendo a los mineros que regresaban a Asturias tras conocerse el levantamiento en Oviedo del general Aranda. Su mujer, la benaventana Pilar Fidalgo, se quedó en la ciudad. Estaba embarazada de su segundo hijo, una niña, que nacería el 16 de septiembre. El 6 de octubre, junto con su bebé, fue detenida por la Guardia Civil y encarcelada.

«...A mi llegada a la prisión, me hicieron subir por una escalera estrecha y empinada hasta la celda donde estaban encerradas otras detenidas, aproximadamente cuarenta, y me dejaron allí medio desvanecida. Con el pretexto de interrogarme me obligaban a subir y bajar esta escalera varias veces diariamente lo que, debido a mi parto reciente y a mi debilidad, me provocó una fuerte hemorragia. Como no me habían permitido llevar nada de ropa, ni para mí ni para mi hija, y como no había ni cobijas ni colchón, tuve que acostarme en el piso de cemento durante todo el tiempo que duró mi encarcelamiento, en pleno invierno y siendo que el clima de Zamora es uno de los más rigurosos de España», relata.

Pilar Fidalgo trataba esos días de cubrir a su pequeña constantemente «para que no sufriera demasiado». Sin embargo, «sus manos y su cara se amorataban pues durante esos días la temperatura en el interior de la celda bajó hasta cuatro y cinco grados bajo cero y yo no tenía para protegerme y proteger a mi hija más que un pedazo de cobija que me había dado una compañera». 

«La mejor manera de sanar es morir»
La mujer de José Almoina cayó gravemente enferma y pidió ayuda a un carcelero para que llamara a un médico. El facultativo «se presentó solamente por formalismo y al verme, solamente me dijo que la mejor manera de sanar era morir».

La narración que Fidalgo hace de esos días describe un régimen carcelario «bárbaro» en el que imperaban el pánico y la incertidumbre. 48 horas después de su llegada a la cárcel de Zamora, « no podía amamantar a mi hija porque todas las emociones que había experimentado me habían secado la leche», explica. «Cada tarde —añade— me daban una taza de leche de cabra y agua, que la pequeña tenía que tomar fría porque no nos era permitido encender ningún fuego. Mi hija enfermó de disentería y bronquitis y mis compañeras de sufrimiento la llamaban Miss Prisión».

La situación de la esposa de Almoina empeoraba cada día que pasaba, como en el caso del resto de presos. Ella misma cuenta el «temor» con que veían «llegar la noche y hubiésemos querido que el sol no se pusiera nunca». Al amanecer, a las ocho o nueve de la mañana, en un rito diario que se repetía cada jornada, todas las encarceladas se despedían unas de otras para siempre. «Para las que tenían un niño pequeño con ellas, y el caso era frecuente; numerosas eran las que, como yo, que habían dado a luz recientemente; la primera señal de que iban a ser conducidas ante el verdugo era que se les quitaba a su niño. Ya sabíamos lo que significaba esto; a una madre a quien le quitaban a su hijo sólo le quedaban unas cuantas horas de vida».

Recuerda Fidalgo aquellas escenas «desgarradoras» cuando las condenadas a morir «cubrían de besos a su hijo pequeño, lo estrechaban por última vez contra su pecho y era necesario arrancárselo a la fuerza». Estas escenas «ocurrían todas las noches; no recuerdo ninguna en que aquellas escenas dramáticas no hubiesen tenido lugar», refleja en su libro. La escena no era menos siniestra. «En el profundo silencio en que nos hallábamos sumidas, oíamos primero los pasos en la escalera, luego los pasos en el corredor, luego la puerta se abría y aparecían los guardias civiles, falangistas que leían los nombres muy lentamente, con una lentitud atormentadora». Escribe esta testigo de cargo que las mujeres que no habían sido nombradas suspiraban «pensando que les quedaban veinticuatro horas de vida aseguradas, un pobre bien que nos parecía un bien precioso», opina. «Lo más trágico —agrega— era que las desgraciadas que iban a morir comprendía y salían rápidamente, algunas de ellas sin siquiera ponerse los zapatos. Por más larga, por más agitada que pueda ser mi vida, jamás olvidaré, jamás nosotras, las sobrevivientes, olvidaremos aquellos momentos», proclama.

Las dos noches más siniestras.

Tres días después de ingresar en la prisión zamorana, la noche del 9 de octubre, junto a la del 13 de diciembre de 1936, se grabaron indeleblemente en el recuerdo de la esposa de Almoina tomando cuerpo en el libro. «Todavía tengo ante los ojos, siempre tendré ante los ojos, las espantosas visiones de esas dos noches». Durante la primera «la mayoría de mis amigos de Benavente fueron asesinados. Junto con muchos otros cuyos nombres se escapan a mi memoria fueron: Epifanio Rodríguez, Felipe Martínez, Ildefonso López, Enrique Villarino, Francisco Fernández, Luciano García, Marcelo Carbajo, el hijo de un zapatero apellidado Burgos y que aún no tenía 19 años, Félix Vara, el pintor Ibáñez, Alejandrino Pérez, Teófilo Infestas y Vicente o Venancio Alonso». En realidad la lista fue mucho más amplia y aumentaría el 13 de diciembre so pretexto de una presunta conspiración para huir de los prisioneros. El gobernador ordenó ejecutar a cincuenta presos. El 13 de diciembre, según el testimonio de Pilar Fidalgo, sesenta de ellos fueron conducidos a la famosa «sala de justicia», contigua a la celda que esta ocupaba. 

«Durante cinco horas de una noche clara y fría oímos los gritos de dolor de las víctimas martirizadas. Escuchábamos los chasquidos de los látigos sobre la carne de los prisioneros, los insultos feroces de los verdugos mezclados con los alaridos de los desventurados, los golpes, el choque de los cuerpos lanzados contra las paredes. Se oían lamentos ahogados y roncos, otros desgarradores que parecían los gritos de los niños aquejados de meningitis».
Pilar Fidalgo fue canjeada en junio de 1937 junto con sus tres hijos y su madre. Una vez en París dejó constancia escrita de aquellos terribles meses.

http://www.laopiniondezamora.es/benavente/2011/10/23/benaventana-denuncio-caudillo/554099.html

Federación Foros. 0/11/12.


 
El rescate de la verdad
Juan Cigarría. El Comercio, 28-10-2012 - 1/11/12
FAMYR publicará próximamente la investigación que está realizando sobre la represión en los concejos de Cangas de Onís y Parres
Jornadas itinerantes “Mujer: represión y lucha contra el olvido”
Foro por la Memoria de Andalucía, - 31/10/12
Los distintos actos se desarrollarán durante el mes de Noviembre en distintos puntos de Sevilla y provincia
Se constituye la Asociación de Víctimas y Familiares del Franquismo de Úbeda y comarca
Foro por la Memoria de Jaén, 28-10-2012 - 29/10/12
En estrecha colaboración con el Foro por la Memoria de Jaén
Espejismos
José Mª Pedreño, - 24/10/12
Lo que nos debe unir no son los medios, ni la hoja de ruta, sino los objetivos estratégicos
Redecora tu Valle
Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid, - 8/10/12
Concurso público de ideas sobre el Valle de los Caídos

El asalto al barco del exilio



http://www.publico.es/444760/el-asalto-al-barco-del-exilio


En 1937, doce jóvenes gallegos asaltaron el buque 'El as' en la Costa da Morte para huir de la Guerra Civil. Los 'escapados' llegaron a la costa de Bristol (Inglaterra), desde donde fueron repatriados a la España republicana. La causa militar que abrió el régimen de Franco no pudo condenar a nadie porque ningún vecino los delató.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 04/11/2012 08:40

25 de julio de 1936. El golpe de Estado militar contra el legítimo Gobierno de la República había triunfado sin apenas resistencia en Galicia. La Guardia Civil y la Falange van ocupando las  comarcas y concellos de la Galicia rural. La eliminación del adversario político es rápida y selectiva. La Guerra Civil parece cuestión de días. El 25 de julio, apenas una semana más tarde de la sublevación miliar, la ocupación llega hasta el Concello de Carnota, un pequeño ayuntamiento coruñes formado por varias pequeñas aldeas en el suroeste de la provincia. Decenas de dirigentes políticos, sindicalistas abandonan sus casas y se refugian en los montes de Pindo junto a jóvenes que, simplemente, quieren huir de la guerra.
Entre ellos se encuentra el Catelo, un joven de izquierdas originario de Quilmas (A Coruña), que pronto se convierte en el líder de los “foucellas” de los montes de Pindo, nombre que reciben los republicanos escondidos en las montañas de Galicia. “Por entonces se creía que el conflicto sería breve. Los que se marcharon a las montañas pretendían quitarse de en medio durante los días que durara el conflicto para después regresar a su vida cotidiana”, explica a Público Luis Lamela, autor del libro Escapado, que recuerda la vida de los huidos en el monte Pindo en 1936.
Sin embargo, la Guerra, contra el pronóstico de los locales, se alargaba y el fin no se veía cerca. “El día a día era terrible. Los "foucellas" bajaban a sus casas, pero podían ser sorprendidos en cualquier momento. Un salvador con nombre de chaval se ocupaba de avisar cuando venían las milicias con un Omesomonte!! (Hombres al monte)", rememora Uvaldo Cerqueiro, autor del diario digital de la Costa da Morte, Que pasa na Costa . Otra táctica que utilizaban los familiares de los huidos para comunicarse con ello fue el de la bandera blanca, en este caso, la señal de peligro.
Los jóvenes decidieron huir por mar tras más de un año escondidos en los montes
Desde los montes de Pindo era posible divisar la gran nave conservera de Carnota. Cuando llegaban los falangistas al pueblo en búsqueda de los huidos, las mujeres izaban una especie de sábana blanca para avisar a los huidos de que no podían bajar al pueblo. “Las familias escondían la comida en lugares determinados, pero cada día era más complicado. Había que actuar”, prosigue Cerqueiro.

Un asalto planeado

El plan de huida definitiva de El Catelo y sus hombres tardó un año en llegar. Cada noche, desde lo alto de los montes de Pindo, los jóvenes divisaban en las Islas Lobeiras, un archipiélago situado frente a la costa de Carnota, dos buques que faenaban en la zona. La huida pasaba por el mar.
 En el verano de 1937, el grupo de 12 hombres liderado por Catelo, descendió hasta el puerto de O pindo, que se encontraba sin vigilancia esa noche, y cogieron dos pequeñas barcas con las que acercarse a los buques faeneros. “Habían negociado con el vigilante del puerto para que este se marchara a Santiago con la disculpa de un familia enfermo para que nadie denunciase la falta de las lanchas”, explica Luis Lamela.
Con la ayuda de las dos barcas, los doce jóvenes asaltaron a punta de pistola el buque faenero 'El As' y mandaron a toda la tripulación al segundo buque, al que quitaron toda el gasoil para que no pudieran dar la voz de alarma. “Fueron robando el combustible que podían para hacer la travesía.Salieron a mar abierto y pusieron rumbo a Inglaterra”, apunta Lamela.
Días más tarde, sin combustible, con el puño en alto y cantando la Internacional los doce jóvenes llegaron al puerto de Bristol (Inglaterra). Pero no fue el final de su viaje. El destino les tenía reservada una sorpresa. Inglaterra acogiéndose al pacto de No Intervención les dio dos opciones: Volver a la España sublevada o, por el contrario, regresar a la España republicana. Los doce jóvenes, que habían huido de Galicia para no combatir en la guerra, fueron repatriados al bando republicano donde combatieron frente al ejército sublevado de Franco.
La causa militar no pudo condenar a nadie porque "no se puede tirotear a un pueblo entero"
“Ellos querían huir de la guerra y quedarse en Inglaterra. Pensaban que el golpe de Estado sería una 'Sanjurjada' pero el destino les jugó una mala pasadaSe sabe que uno de ellos terminó en un campo de concentración francés desde donde pudo embarcar en el Winnipeg y exiliarse en Chile. Otro murió en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Y del resto se fue perdiendo la pista”, resume Lamela.
Sin embargo, Catelo consiguió retornar a su Galicia natal tiempo después tras una larga estancia en la cárcel. Augusto Castro, su hijo, relata a Público que en su casa casi nunca se ha hablado de la huida de su padre. Él murió cuando Augusto tenía solamente un año y medio. Su madre le relataba la historia pero siempre “con muchos parches”. “Lo único que sé de mi padre es que trató de huir a Inglaterra en barco y que las autoridades inglesas lo deportaron a España a través de Francia. Después, tras estar en la cárcel volvió y cuando yo era un recién nacido él murió de una pulmonía”, cuenta Castro.

Una causa militar y un pueblo unido

La huida de los doce jóvenes no pasó desapercibida para las autoridades militares del régimen de Franco. Se inició una causa militar para depurar responsabilidades por la huida y secuestro del buque. “En la causa militar, las autoridades tratan de investigar quien del pueblo los ha ayudado porque no podían hacerlo solos. Estaban convencidos de ello”, asegura a PúblicoAndrés Domínguez Almansa es Doctor en Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago de Compostela.
Sin embargo, la causa quedó en nada. Los investigados aseguraron no saber nada de los huidos en la montaña y las autoridades tuvieron que dar su brazo a torcer ante la imposibilidad de condenar a un pueblo entero. “No pueden tirotear a todo el pueblo. Las autoridades están convencidas de que el pueblo los ayuda. Y es así. Es el pueblo entero quien parece actuar. Hay que tener en cuenta que a todos los unen lazos familiares y de vecindad. Por encima de la tragedia que vivieron los escapados, esta es una historia de solidaridad de un pueblo con sus vecinos”, sentencia Domínguez.
 Guerrilleros españoles en Francia. Entre ellos se encuentran al menos dos miembros del grupo de doce personas que asalto el buque 'El as'. Imagen cedida por Luis Lamela

"Cada caso resuelto es un avance para la democracia"



http://www.diarioprogresista.es/articulo.asp?idarticulo=18549

MARCO ANTONIO GONZALEZ VICEPRESIDENTE ARMH


DOMINGO, 4 DE NOVIEMBRE DE 2012   ALBERTO SOTILLOS

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) surgió a raíz de la exhumación de una fosa común en la que se encontraban los restos de 13 republicanos civiles, asesinados por un grupo de pistoleros falangistas el 16 de octubre de 1936. Ocurrió en la localidad leonesa de Priaranza del Bierzo, en el mes de octubre del año 2000. 

"Cada caso resuelto es un avance para la democracia"Numerosas personas acudieron al lugar de la excavación para pedir ayuda en la búsqueda de desaparecidos y fue así como un grupo de personas decidió crear la asociación para prestarles esa ayuda.
Desde entonces, con la colaboración de mucha gente, Marco Antonio González (Vicepresidente de la Asociación) nos cuenta que ya han podido ayudar a cientos de familias a recuperar los restos de sus seres queridos y a miles de ellas a conocer el destino que corrieron sus familiares. Se trata de algo que hasta ahora no había hecho por ellos una democracia que tras la muerte de Franco construyó una transición fundamentada en el olvido, consolidado en la Ley de Amnistía, aprobada en octubre de 1977, con los votos de la izquierda mayoritaria en el Congreso de los Diputados. Esa ley dice en su Artículo 2.f que quedan incluidos en la amnistía “los delitos cometidos por funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”. De ese modo quedaba declarado impune cualquier delito o violación de los derechos humanos cometida antes del 15 de diciembre de 1976.
1.- ¿Se siguen abriendo fosas y encontrando asesinados de la Guerra Civil aunque ya no salga en las noticias?
En este momento se están exhumando fosas en varios puntos del país, por otros grupos de trabajo o por los propios familiares. La noticia sería que no se abrieran más fosas. Durante doce años este proceso ha ido madurando hasta un punto en el que se ha normalizado el trabajo de los técnicos, sin la participación de un Estado que conscientemente ha omitido sus deberes. Los familiares de las víctimas han tenido que autorrepararse. Sobre el eco que una exhumación pueda tener es muy variable. En los medios locales esa noticia tiene cierto impacto, pero en los medios nacionales depende de la noticia del día, por ejemplo el proceso a Baltasar Garzón, etc…
2.- ¿Qué supuso para vosotros la causa contra el juez Garzón?
               La primera vez que se llevó a cabo la exhumación de una fosa de víctimas de la represión franquista con un método científico fue el 23 de octubre de 2000. Hasta el año 2006, que se presentan las denuncias ante la Audiencia Nacional, salvo en 2 ó 3 ocasiones, no se personó ningún juez para ver el escenario de un crimen que no prescribe y que  por tanto le compete. Hasta 2006 ningún juez de la democracia había mostrado el más mínimo respeto por las víctimas y ya se habían exhumado más de 120 fosas, sacando a la luz más de 1000 asesinatos extrajudiciales. Esa situación se sigue dando; la justicia española da la espalda a los crímenes de la dictadura franquista. Quiere decir esto que permanece el total desamparo institucional hacia víctimas y familiares. El proceso contra Garzón ha servido para dar voz a los que nunca la han tenido, como es el caso de María Martín de 81 años que lleva toda la vida pidiendo justicia y la búsqueda de su madre, asesinada por un grupo de pistoleros falangistas el 21 de enero de 1936 y que por primera vez contó los horrores que padeció su familia ante el Tribunal Supremo como testigo en el juicio contra Garzón.
3.- ¿Es la búsqueda de Lorca un hito tan importante como para representar todo el trabajo que realizáis desde vuestra asociación?
               Pepe Rubianes decía que “Lorca somos todos”. Hay más de 113.000 “Lorcas” sembrados por las cunetas de España. Cada fosa que se exhuma es un hito conquistado. En Andalucía por ejemplo, existen más de 600 fosas y no se han exhumado más de 30. No es cuestión de prioridades o de impactos mediáticos. Cada caso resuelto es un avance para la democracia.
4.- ¿Cuántos desaparecidos habéis encontrado y cuántos calculáis que pueden quedar todavía en las cunetas?
Desde el año 2000 hemos abierto más de 150 fosas, rescatando y dando identidad a más de 1700 desaparecidos por toda la geografía española. Damos como buena la cifra que barajó el Juez Garzón a raíz de la documentación de asociaciones denunciantes e historiadores, unos 113.000 hombres y mujeres desaparecidas desde el 18 de julio de 1936 hasta el 20 de noviembre de 1975.
5.- Muestras a veces en tu página de Tumblr o en tu Twitter objetos que aparecen junto a los cuerpos ¿Hay algún objeto que os haya llamado especialmente la atención, alguno que aparezca habitualmente y sea un símbolo de estos asesinatos?
               Cada objeto que encuentras te dice algo, porque estamos trabajando con nombres, con caras, no es algo romano o visigodo, es decir completamente anónimo. Es real, si te pones a pensar puede ser de tu profesor, del panadero del barrio, del conductor del tren, de alguien del que todavía existen recuerdo.
 El objeto que más no ha impactado es un anillo y un pendiente, especialmente por el modo en que apareció. Era de una mujer de la localidad leonesa de La Bañeza, asesinada el 10 de octubre de 1936,  junto a otros diez vecinos. Se llamaba María Alonso Ruiz y tenía 32 años. Después de cribar un montón de tierra, en busca del otro pendiente, nos llamó su hermana y nos contó que ella lo llevaba en un colgante desde el asesinato de su hermana. El destino hizo que la unión de los pendientes fuera en el momento en que las dos hermanas se rencontraran después de 72 años.
6.- ¿Cómo se encuentran los puntos donde empezar a hacer la excavación?
               Mediante los testimonios de familiares y de vecinos de la zona; los pueblos conocen perfectamente su historia aunque la silencien. Por desgracia, el tiempo corre y esos testigos directos se mueren día a día. Todavía queda mucho por hacer en la recogida de testimonios. Ahora nos cuesta más que en el año 2000 localizar con exactitud las fosas.

7.- ¿Los familiares quieren encontrar los cuerpos de sus desaparecidos o como muchos aseguran prefieren olvidar y pasar página?
               Es una decisión de cada familia, lo que está claro es que si 113.000 familias hubieran querido pasar página, nuestra Asociación no existiría. Al principio pensamos que era un problema local, pero se ha demostrado que las desapariciones y los asesinatos fueron por todo el país. Y a pesar de las decisiones individuales existen deberes que tiene un Estado democrático.
8.-¿Qué historia cuenta de España, en definitiva, la tierra que removéis a diario?
               Una historia que se ha ocultado durante 65 años, donde las víctimas han padecido un injusto y terrible el olvido institucional.
Una historia de un país donde un concejal no sabe que puede ser elegido gracias al sistema político que defendió  la gente que está enterrada en las cunetas de su pueblo.
 Una historia de un país donde en los institutos se da prioridad al estudio de la revolución francesa y no son capaces de hablar de fosas comunes como las semillas de la democracia.
Una historia de un país donde del 18 de julio de 1936 al 20 de noviembre de 1975 hay un agujero negro como si no hubiera pasado nada.
Una historia de un país donde se hizo una transición a medida de los vencedores en connivencia con los partidos de izquierda.
Una historia de un país donde todavía existen leyes que amparan los secuestros, las torturas, los asesinatos y la permanencia de estas desapariciones.
Una historia de un país que no tiene memoria y que nunca podrá mirar al futuro con la cabeza bien alta mientras siga intentando esconder su pasado reciente.

Un tarrito de cristal



http://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/11/04/un-tarrito-de-cristal/


Justo a pocos metros de la entrada del cementerio de mi pueblo hay un pequeño monumento de piedra culminado por una cruz debajo la cual se adivinan casi borradas por el tiempo, unas letras esculpidas “caídos por España” y más abajo el escudo de la localidad. Hoy he visto algo diferente que en otras ocasiones: un simple tarrito de cristal con tres claveles, modesto al lado de las miles de flores que llenan el cementerio y otras decoraciones (las de “la visita obligada” en estos días), sencillo, ahí al lado de la cruz, el cristal empañado por la humedad y de gotas de lluvia. Alguien ha depositado un poco de Memoria. Gracias.
El tarrito de cristal. Foto PV RdC R.
También hoy he recibido imágenes de mis amigos de Pedro Bernardo y un interesante artículo sobre el cementerio de Badajoz aquí abajo (Gracias Manuel).
Mausoleo en PedroBernardo .Foto Isabel.
…Fuisteis voces acalladas por defender la Libertad…Foto Isabel.
Para nuestros antecesores, en su recuerdo con nuestro cariño.
Pedro-Vicente Romero de Castilla Ramos.


El cementerio de los masones
Por El Avisador – 3 de Noviembre, 2012, 22:10, Categoría: General
En pleno puente de los Santos y Difuntos, los pacenses están aprovechando los pocos claros del tiempo lluvioso que padecemos, para hacer una visita obligada a los camposantos locales, al objeto de estar más cerca de los que ya se fueron, de recordar y orar por sus seres queridos. Y en estos días tan especiales, las tumbas, los nichos y los panteones de nuestros dos cementerios –el Viejo o de San Juan, y el Nuevo, o de Ntra. Sra. de la Soledad– se nos muestran repletos de elementos religiosos y decorativos, a veces barrocos y recargados, con flores, miles de flores, cirios encendidos, lámparas votivas, crucifijos, estampas e imágenes sagradas, capillitas, angelotes, altares, fotografías de los difuntos en plenitud de la vida, con sus trajes de gala o de ceremonia…
Y el cementerio Viejo –abierto en 1839– ofrece al espectador atento la posibilidad de recrear, de alguna manera, el pasado decimonónico de la ciudad, visitando las tumbas y panteones del sector romántico del camposanto pacense –departamentos 1 y 2–, además de adentrarse en un espacio reducido –el departamento 5–, el antiguo cementerio civil de Badajoz, donde se enterraban los alejados de la Iglesia católica, entre masones, ateos profesos, pastores protestantes y suicidas. Lugar que, en la actualidad, ocupan sólo 42 nichos –25 con lápida y 17, anónimos, tapiados y pintados con cal blanca– y 9 panteones, algunos, monumentales. Y allí pueden verse enterramientos de finales del XIX –1882, 1884, 1886, 1887, 1890, 1899– y principios del XX –1900, 1903, 1908, 1905, 1916, 1918, 1919, 1921, 1928, 1929–, además de algunos pocos, más tardíos, de 1932, 1933, 1936, 1945, 1955 y 1976. Y llaman la atención, entre los primeros, los de signo masónico, por los grabados en las lápidas –dos columnas, escuadra y compás, badila y martillo, estrella brillante en la cúspide…–, junto con la sigla LIF, que, en el vocabulario de la Masonería, significa “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
Un espacio, por cierto, que ofrece un aspecto triste y desconsolador, que desentona de los demás, pues carece de jardines, setos y arreates con flores, además de accesos urbanizados. Esperemos que, más pronto que tarde, el popularmente conocido como cementerio civil o de los masones deje ser un gueto, un puro anacronismo, y quede incorporado al resto, por cierto, bien urbanizado y exornado por los operarios del Ayuntamiento, con jardincillos, setos y flores que, de alguna manera, coadyuvan a mitigar la estancia de los pacenses y forasteros que lo visitan por estas fechas.
Pedro Montero Montero
http://elavisadordebadajoz.zoomblog.com/
Mausoleo en el Cementerio de San Juan (Badajoz). Foto Enrique Vidarte.
(Nota de La Memoria Viva: en este cementerio descansa Don Tomás Romero de Castilla y Perosso, Teólogo. 16/04/1833 Olivenza (Badajoz) .  22/01/1910 Badajoz
Cementerio de San JuanDepartamento 1, Nicho 4, Sepulcro)