diumenge, 24 de febrer del 2013

La vida oculta del asesino de Yolanda


http://politica.elpais.com/politica/2013/02/22/actualidad/1361550092_846511.html

El ‘ultra' Emilio Hellín Moro fue condenado en 1982 a 43 años por asesinar a Yolanda González

Trabaja para la Guardia Civil y la policía en terrorismo y crimen organizado

Un excriminal de la ultraderecha condenado a 43 años por asesinato trabaja para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático.
—¿Emilio Hellín Moro?
—Yo soy Luis Enrique Hellín…
—Perdone, pero ¿no es usted Emilio Hellín, el autor del asesinato de Yolanda González, la joven de 19 años que murió en 1980?
—No… Emilio Hellín murió hace tres o cuatro años… Somos familia.
—No sabía que tuviera un hermano llamado Luis Enrique.
—Es una historia complicada porque somos hijos de la misma madre, pero de distinto padre. Luego juntamos los apellidos… ¿Sabe? Líos de familia que prefiero no comentar.
—¡Se parecen ustedes muchísimo! ¡Y los dos eran informáticos! Usted se ha cambiado el apellido y aparece su currículo en Linkedin [web de contactos profesionales] como Luis Enrique Helling. Se ha añadido una g al apellido.
—Es que nuestro abuelo era de origen inglés.
—¿Sabe de qué murió Emilio? ¿Dónde puedo localizar a su familia?
—No lo sé.
—¿De qué pueblo son ustedes? ¿Puede enseñarme su DNI para demostrar que no es usted Emilio Hellín?
—La conversación ha terminado…
Luis Enrique Hellín Moro, de 63 años, es un tipo alto y corpulento, tiene una frente despejada y pelo blanco en las sienes. No rehúye la mirada y habla con aparente calma y frialdad. Viste una camisa de lana clásica de cuadros, pantalón de pana beige y zapatos marrones. De su cuello cuelgan unas pequeñas gafas graduadas. El encuentro con el periodista tiene lugar en la oficina de su empresa, New Technology Forensics, especializada en peritaje criminal, en una tranquila calle en el barrio madrileño de San Isidro, frente a un colegio público. El local, de tres alturas, es una desordenada oficina de 30 metros cuadrados repleta de ordenadores y teléfonos móviles, la especialidad de este técnico superior de sistemas de telecomunicaciones e informáticos. Junto a la puerta blindada de hierro, siempre cerrada, un cartel exhibe su nombre y el de dos de sus colaboradores, uno de ellos apellidado Hellín Asensio. Emilio Hellín estaba casado con María del Carmen Asensio.
DETENIDOS
La portada de EL PAÍS: El asesinato en Madrid de Yolanda González Martín, de 19 años, conmocionó a España. Semanas antes de su ejecución a manos de un comando de ultraderechistas había muerto otro joven. El 12 de febrero de 1980 este periódico informó de que dos militantes de Fuerza Nueva eran los asesinos de la joven y de que habían sido detenidos por la policía tras incautarles gran cantidad de armas y explosivos.
En el departamento de defunciones del Registro Civil de Madrid, en el número 66 de la calle de Pradillo, no consta el presunto óbito de Emilio Hellín Moro, el militante de Fuerza Nueva —partido de extrema derecha que dirigía Blas Piñar— que protagonizó en 1980 uno de los asesinatos más brutales de la Transición; tampoco la Dirección General de la Policía ha expedido en los últimos años ningún carné de identidad a su nombre. Sí lo ha hecho, en cambio, a nombre de Luis Enrique Hellín Moro, el experto informático que niega ser el excriminal pese a su extraordinario parecido físico.
Emilio Hellín Moro, condenado a 43 años de cárcel por el asesinato en Madrid de Yolanda González Martín, una joven militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), ha cambiado su nombre por el de Luis Enrique, según ha comprobado ELPAÍS en su acta de nacimiento, depositada en el Registro Civil de Torre de Miguel Sesmero, un pueblo de unos 1.200 habitantes en Badajoz. El cambio se oficializó hace 16 años, el 25 de enero de 1996, en virtud de un auto dictado por el Registro Civil de Madrid en el expediente 402/95. Desde entonces, este es su secreto mejor guardado.
Con este cambio de nombre que permite la ley “si se demuestra una causa justa y no perjudica a terceras personas” el ultra Hellín Moro disfrazó su pasado criminal poco después de cumplir condena —permaneció entre rejas 14 años, con el paréntesis de una espectacular fuga a Paraguay—, de los 30 de pena máxima que contemplaba el Código Penal. Y al salir de la cárcel de Jaén 2 se construyó una nueva vida centrada precisamente en el mundo de la investigación criminal y judicial, un escenario del que él mismo fue protagonista estelar después de secuestrar a Yolanda González en su casa de Madrid y descerrajarle dos tiros en la cabeza en un descampado con el argumento de que ella era miembro de ETA, una falsedad.
EXPLOSIVOS Y GRANADAS
Planeaban otros atentados: Los agentes encontraron en el registro 50 kilos de goma 2, dos granadas de mano, mechas para explosivos, cebos electrónicos, detonadores, scanner VHF y un receptor de las emisoras policiales y de la Guardia Civil.
El nuevo Luis Enrique Hellín Moro es ahora uno de los principales asesores del Servicio de Criminalística de laGuardia Civil, participa en investigaciones judicializadas sobre terrorismo y delincuencia, imparte cursos de formación a agentes de este cuerpo, de la Policía Nacional, elMinisterio de DefensaErtzaintza yMossos d’Esquadra, da conferencias a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en organismos oficiales y cobra por sus servicios del Ministerio del Interior, según ha comprobado este periódico. También asiste como perito a la Audiencia Nacional y a numerosos juzgados de distintas ciudades españolas. Su especialidad es el rastreo de pruebas en teléfonos móviles, ordenadores y dispositivos digitales que han intervenido en actos terroristas, crímenes, homicidios, secuestros, delitos económicos, financieros o informáticos, según consta en su currículo y confirman varias fuentes oficiales y judiciales. Jamás confiesa que el hábil y frío experto en telecomunicaciones, teléfonos espías, localización de llamadas, intervención de comunicaciones, recuperación de SMS o móviles activadores de explosivos es, en realidad, el ultra que a los 33 años, casado y con tres hijos, dio “un paseo a Yolanda González por una España grande, libre y única”, tal y como reivindicó el asesinato elBatallón Vasco Español, antecesor de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Desde su aparición, el 24 de mayo de 1978, los comandos paralelos del Batallón Vasco Español asesinaron a 12 personas en atentados dentro y fuera de España. La diferencia entre este y otros crímenes del grupo parapolicial es que la víctima no tenía nada que ver con ETA.
ARMAS Y EXPLOSIVOS
La escuela-bomba: En el registro de la escuela de electrónica de Hellín, en Madrid, donde el militante de Fuerza Nueva impartía clases desde hacía 11 años, la policía encontró las armas del crimen, una pistola Walther y una Star, un subfusil marca Comando, un bolígrafo pistola y abundante munición, entre otro material.
El comandante Ramón García Jiménez, exdirector del departamento de ingeniería, electrónica e informática del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, explica así el trabajo de Hellín para este Cuerpo: “Nos asesoraba en cómo resolver y orientar algunos casos forenses. Nosotros no abarcamos todos los campos. Le pedíamos apoyo sobre cómo rescatar información de teléfonos móviles en casos judicializados que estaban bajo nuestra custodia y control. También colaboraba, y me imagino que sigue colaborando, en la formación de nuestros hombres. Es uno de los técnicos civiles más formados y va más adelantado en determinados campos de investigación”.
¿Sabe usted algo del pasado de este colaborador? “No conozco el pasado de este señor, solo sé que ha respondido siempre a todo lo que le hemos pedido”, responde el comandante García, destinado en el Ministerio del Interior.
El renacido Luis Enrique Hellín participó en 2008 en un seminario sobre nuevas tecnologías en la lucha contra el delito del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Policiales (IUICP) que dirigía José Antonio García Sánchez-Molero, subdirector del organismo y entonces coronel jefe del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil. Virginia Galero, directora del IUICP, asegura que a Hellín se le invitó por “su especialidad”, y añade que el curso perseguía mejorar los medios de la policía científica y del servicio de criminalística de la Guardia Civil. Este instituto mixto depende de la Universidad de Alcalá y de la Secretaría de Estado para la Seguridad del Ministerio del Interior.
EL JUICIO Y LA CONDENA
Asesinato con alevosía: El juicio contra los asesinos de Yolanda González levantó una gran expectación. Emilio Hellín fue condenado a 43 años de prisión. En la fotografía, sus abogados Fernando Muñoz Perea, Dimas Sanz y José Luis Díaz Echegaray, en la puerta de la Audiencia Nacional. Foto: Bernardo Pérez
El coordinador de este seminario y subdirector del IUICP, José Miguel Otero, comisario jefe de la Unidad central de Investigación Científica y Técnica de la Comisaría General de Policía Científica, asegura no conocer a Hellín y afirma no recordarlo. “Vendría invitado por otros miembros del instituto”, dice. Junto a Hellín participaron también en la formación de policías y guardias civiles el juezEloy Velasco, hoy en la Audiencia Nacional, y Matías Bevilaqua, un informático detenido recientemente e imputado en la trama de compra y venta de datos confidenciales desarticulada por la policía en la que hay implicados varios detectives. Elhacker asegura que aquel programa fue “del más alto nivel” y apostilla que la empresa de Hellín trabaja “muy bien”. El exconvicto ha impartido numerosos cursos y talleres de formación en la Dirección General de la Guardia Civil sobre “teléfonos espías”, obtención de evidencias en Mac, iPhone e iPod, e interpretación de datos binarios obtenidos de teléfonos móviles. Su último trabajo conocido es el rastreo de llamadas en el casoJosé Bretón, los dos niños supuestamente asesinados por su padre en Sevilla
PROTEGIDO EN PARAGUAY
La fuga: En 1987, Hellín aprovechó un permiso para huir a Paraguay, donde recibió protección de Stroessner. Abajo, la casa en la que residió. En la fotografía de arriba, con el ministro de Justicia de Paraguay, Hugo Estigarribia. Fue extraditado en 1990. Fotos: Reuters / J. García
El asesinato de Yolanda González en 1980 conmocionó a todo el país. La joven nació en Deusto (Vizcaya) en el seno de una familia trabajadora. Era la mayor de tres hermanos y obtenía notas brillantes en el colegio público donde estudió el bachiller. A los 16 años se afilió a las juventudes socialistas. Comprometida con sus ideas repartía de madrugada propaganda revolucionaria a las puertas de fábricas como en las que trabajaba su padre, un emigrante burgalés y soldador metalúrgico en Nife.
LA ANTESALA DE LA LIBERTAD
Polémicos permisos: En la imagen, Emilio Hellín sale de la cárcel de Jaén en septiembre de 1993 para disfrutar de siete días de libertad. Había cumplido la cuarta parta de la condena y su permiso fue muy criticado a causa de sus antecedentes: una evasión y dos intentos de fuga.
Del cuello de Yolanda colgaba una cruz Lauburu regalada por el comité de empresa de una factoría vasca. A los 18 años se trasladó a Madrid para estudiar electrónica en el centro de Formación Profesional de Vallecas. Vivía en un modesto piso en la calle del Tembleque, en el barrio de Aluche, y limpiaba casas particulares para no pedir ayuda a sus padres. “Era una persona lista, con una gran fuerza vital y entusiasta de las cosas y las personas. Siempre pensando en ayudar a los demás”, recuerda ahora Alejandro Arizcun, de 61 años, su novio de entonces y hoy profesor de Historia de la Economía en una universidad pública.
La vida de Yolanda en Madrid giraba entre sus clases en Vallecas, su trabajo de limpiadora y la sede del PST, una escisión del PSOE. Durante la segunda quincena de enero de 1980 participó en una huelga general de enseñanza, según reflejan fotografías en las que aparece a la cabeza de las manifestaciones estudiantiles. El viernes 1 de febrero de 1980, los militantes de Fuerza Nueva Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, estudiante de Químicas, se presentaron en el domicilio de Yolanda, en el número 101 de Tembleque, con la intención de secuestrarla e interrogarla. No estaba, por lo que volvieron sobre las doce de la noche. En la calle contaban con el apoyo de otros dos militantes de Fuerza Nueva, Félix Pérez Ajero y José Ricardo Prieto, y del policía nacional Juan Carlos Rodas, que les aguardaban en un turismo. La joven intentó impedirles el paso, pero no lo logró. La redujeron con violencia, registraron el piso y la obligaron a acompañarles hasta el coche de Hellín. Se dirigieron por la carretera de Alcorcón hacia San Martín de Valdeiglesias, a las afueras de Madrid. En el trayecto, gritos, insultos y preguntas sobre un supuesto comando de ETA que no existía salvo en la imaginación de los dos matones. Acusaciones a las que Yolanda, que acababa de cumplir 19 años, no podía responder. En un descampado frío y solitario, Hellín obligó a la joven a descender de su coche y le disparó dos tiros en la cabeza a menos de un metro de distancia. Abad, de orden de Emilio, la remató en el suelo. Su disparo impactó en un brazo. “Cuando vi caer a Yolanda, quedé atontado y no me di cuenta de que disparaba”, relató el primero a preguntas del fiscal durante la celebración del juicio. La versión de Abad, en la que implicó a su compañero y dio todo lujo de detalles sobre el secuestro y asesinato, fue idéntica a la del fiscal.
Yolanda González Martín.
Días después, el agente que colaboró en el crimen confesó el asesinato al comisario Francisco de Asís. Hellín descansaba en Vitoria alojado en la casa de un amigo, inspector de policía. El ultra se jactaba de sus contactos en la Brigada Operativa de la policía. Además, tenía un hermano en la Guardia Civil, y entonces los vínculos entre miembros de laultraderecha y los sectores más reaccionarios de las Fuerzas de Seguridad del Estado eran frecuentes.
El 7 de febrero, Hellín y Abad fueron detenidos y confesaron el asesinato. Ambos aseguraron que lo hicieron en venganza por el asesinato de seis guardias civiles en el País Vasco y porque sospechaban que Yolanda militaba en ETA. En el registro de la escuela de electrónica de Emilio, en la que impartía clases desde hacía 11 años, en el número 1 de la calle de San Roque, se descubrió un arsenal de armas y explosivos. Con una gran antena, un Scanner VHF y un receptor captaban las emisoras de la policía y de la Guardia Civil. Era el material del denominado Grupo 41 de Fuerza Nueva, que dirigía Hellín, destinado a otros atentados.
Ficha policial de Emilio Hellín.
Hellín no se resignó a cumplir los 43 años de condena (asesinato con alevosía, delito de depósito de armas y seis delitos de falsificación de documentos de identidad). Meses después de su ingreso en prisión preventiva se escapó de la cárcel de Alcalá de Henares en compañía de 10 presos comunes, aunque fue detenido horas después. Fue clasificado como interno especialmente peligroso y trasladado a Herrera de la Mancha, la cárcel más segura del país. Pero no cejó en su empeño y lo intentó de nuevo cuando le llevaron a la prisión de Cartagena, y lo logró al aprovechar un polémico permiso de seis días de libertad concedido el 20 de febrero de 1987 por el juez de vigilancia penitenciaria de Valladolid José Donato cuando estaba en la cárcel de Zamora. Hellín huyó a Paraguay con su mujer y sus tres hijos. Y de nuevo volvió a su pasión: la informática y la inteligencia. Creó el Centro de Estudios Profesionales de Asunción, dedicado a las clases de informática, y trabajó para los servicios secretos policiales y militares paraguayos formando a agentes en la instalación de micrófonos y rastreo de llamadas. Cambiaba de domicilio y utilizaba solo su segundo apellido hasta que fue descubierto por un reportero de la revista Interviúque denunció su paradero. En julio de 1989, la Interpol lo detuvo y el 21 de septiembre de 1990 fue entregado a España y devuelto a su celda de la prisión de Zamora. Su aventura en Paraguay bajo la protección del régimen de Alfredo Stroessner duró tres años. El dictador había invitado a su toma de posesión en Asunción a Blas Piñar, dirigente de Fuerza Nueva, y a León Cordón, entre otros ultras.
CAMBIO DE NOMBRE
De Emilio a Luis Enrique: Tal y como consta en su acta de nacimiento Emilio Hellín Moro cambió su nombre por el de Luis Enrique mediante un auto dictado por el Registro Civil de Madrid de fecha 22 de enero de 1996, poco después de salir de la cárcel. El ultraderechista nació el 8 de abril de 1947 en Torre de Miguel Sesmero, un pueblo de Badajoz. En el DNI de Luis Enrique Hellín Moro figura la misma fecha de nacimiento y en la misma localidad.
Los padres y hermanos de Yolanda González ignoraban la nueva vida del asesino de su hija. Eugenio tiene 79 años y Lidia, 72. Siguen viviendo en Deusto y no han conseguido olvidar. Asier, de 39 años, el hermano pequeño, no oculta su malestar. “Estoy perplejo. Es indignante que este hombre realice esa actividad. No sé si se habrá arrepentido; todo el mundo tiene derecho a una nueva oportunidad, pero, si lo hace con una nueva identidad, solo ratifica el tipo de personaje que es. Está claro que en este país las personas vinculadas a la extrema derecha gozan de privilegios”. Alejandro Arizcun, el novio de Yolanda, responde atónito con una palabra: “Tremendo”. Y añade: “Lo que usted me cuenta demuestra los lazos que Hellín tenía entonces con los cuerpos policiales y que todavía mantiene vivos. Nunca se investigó a fondo la implicación de algunos policías en el asesinato”.
Tras la visita del periodista a su oficina en Madrid, Luis Enrique Hellín ha suprimido de su biografía en Linkedinla g de su “abuelo inglés”. En su currículo de perito todavía queda una huella muy profunda de su oscuro pasado: asesor en telecomunicaciones e informática (1988-1989) del comandante en jefe de Estado Mayor del Ejército y del director general de la Policía Nacional de Paraguay. ¿Nadie en la Guardia Civil y la policía sabe quién es este experto forense informático que colabora en investigaciones criminales y forma a agentes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado?

La sombra de Fuerza Nueva

J.M.I.
David Martínez Loza, guardia civil en excedencia y jefe de seguridad de Fuerza Nueva, fue la persona que ordenó el arresto, interrogatorio y ejecución de la joven Yolanda González, de 19 años, según aseguró al tribunal Emilio Hellín Moro, el autor material del asesinato, durante el juicio en la Audiencia Nacional. Hellín señaló que nada más ser detenido se había confesado autor porque le habían pedido que cargara con toda la culpa y que le ayudarían. “La propia policía me dijo que no merecía la pena implicar a más personas”. Hellín aseguró que la ayuda de su partido, del que fue expulsado tras el asesinato, nunca llegó. Cuando el fiscal le preguntó quién dio la orden de secuestrar a Yolanda, el ultra respondió: David Martínez Loza. Hellín implicó a dirigentes de Fuerza Nueva, así como a funcionarios de policía, pero Ignacio Abad, el otro autor material, descargó sobre él toda la responsabilidad. Martínez Loza fue condenado solo por inducción a secuestro. “No se quiso tirar del hilo y buscar la implicación de policías en el secuestro de mi hermana. Las conexiones de Hellín y de Fuerza Nueva con la policía eran escandalosas”, recuerda ahora Asier, de 39 años, hermano de la víctima. “No se investigó la implicación de Fuerza Nueva”, se lamenta también Alejandro Arizcun, de 61 años, el novio de Yolanda.
Alfonso Guerra, entonces diputado socialista, afirmó que los minicomputadores PET 201 que utilizaba Hellín eran usados como terminales de conexión telefónica con un ordenador que la Guardia Civil tenía en un chalet camuflado en la colonia de El Viso, en el centro de Madrid, donde operaba un capitán adscrito al servicio de información del citado cuerpo.

Conmemorar una masacre de la Guerra Civil de miles de muertos son para el alcalde de Almería “monsergas y chaladuras”.


http://www.elplural.com/2013/02/23/conmemorar-una-masacre-de-la-guerra-civil-de-miles-de-muertos-son-para-el-alcalde-de-almeria-monsergas-y-chaladuras/


El también senador del PP lamenta que el Gobierno andaluz "se dedique a esto de la memoria histórica en vez de gestionar"
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La ‘desbandá’, obligó a huir a más de 120.000 malagueños, muchos de los cuales perdieron la vida, en un episodio que causó  más muertos que el bombardeo de Guernica
La ‘desbandá’, obligó a huir a más de 120.000 malagueños, muchos de los cuales perdieron la vida, en un episodio que causó más muertos que el bombardeo de Guernica
La masacre de la carretera Málaga-Almería fue un episodio de la Guerra Civil Española acaecido el 8 de febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas, en el que la multitud de refugiados que abarrotaban la carretera en marcha hacia Almería, en la zona bajo control del Ejército Popular Republicano, fue atacada por mar y aire causando la muerte a varios miles de ellos. El ejército franquista rebelde fue apoyado por tropas fascistas italianas. Ello parece que al alcalde del Almería y senador del PP, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador no es digno de ser conmemorado ni de que a sus víctimas se les honre.
Miles de muertos
Este hecho, conocido popularmente como la ‘desbandá’, obligó a huir a más de 120.000 malagueños, muchos de los cuales perdieron la vida durante la ruta, en un episodio que, según los historiadores, se saldó con más muertos que otros más conocidos de la Guerra Civil, como es el caso del bombardeo de Guernica.
Una carnicería
Se produjeron escenas de pánico y terror. Desde el aire y desde barcos de guerra en el litoral comenzaron a lanzar bombas de gran potencia a los que huían de la masacre en Málaga por la carretera de Almería. También recibieron el fuego de las ametralladoras del ejército. La carnicería fue espantosa al ver como los camiones y coches, tratando de huir, pasaban por encima de los heridos. Muchos murieron aplastados.
“Monsergas y chaladuras”
No parece importarle la sangrienta historia de este hecho o la memoria de miles de vícitimas inocentes al alcalde de Almería y senador del PP, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador. Este ha criticado la presencia del vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, en la marcha a pie que se celebra el domingo para conmemorar la ‘desbandá’ de Málaga en 1937 y le ha pedido que se “deje de monsergas y chaladuras” para “dedicarse a gobernar”.
El Gobierno andaluz se dedica “a esto de la memoria histórica”
“Ya está bien de tonterías”, ha espetado durante su intervención pública esta tarde en la junta directiva del PP de Almería Rodríguez-Comendador, para quien se debe dejar de “volver la cara al pasado para mirar al futuro”. “A esto se dedica este tipo, este personaje y esto es lo que tenemos al frente de la Junta”, ha apuntillado para lamentar que el Ejecutivo de coalición PSOE-IU “se dedique a esto de la memoria histórica en vez de gestionar”.
Estilo “sectario” de la Junta
Al hilo de esto, ha atribuido a la Junta andaluza un “estilo sectario de gobierno”, que ha calificado de “impresentable” y ha lamentado que “solo intente buscar follones” como una “cortina de humo” para “tapar sus fechorías y que no se hable de la porquería que hay en la administración andaluza y de que son incapaces de gestionar con seriedad”.

Concentración 28F


Como sabes, desde hace ya unos años el 28 de febrero, día de fiesta y de lucha en nuestra comunidad autónoma, el movimiento memorialista se traslada desde la Plaza de la Gavidia (recuerda, los últimos sábados de cada mes) a los jardines que se encuentran justo enfrente del Teatro de la Maestranza, donde se entregan premios y medallas por parte del gobierno andaluz, para hacer visible nuestra reivindicación de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN a las víctimas del fascismo español. 
Allí te esperamos, una vez más.

Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía
Avd. Blas Infante 4, 8ª planta
41010 Sevilla 


Doscientos desaparecidos, 'Fray Palo' y un Obispo en los altares

http://www.publico.es/451169/doscientos-desaparecidos-fray-palo-y-un-obispo-en-los-altares



En Medina de Rioseco (Valladolid) desaparecieron 200 de los 4.000 habitantes en 1936. El Obispo de Palencia, canonizado en el año 2001, se congratulaba de la buena labor del misionero 'Fray Palo' en una población que antes tenía “muchos rojos”. José Alfonso perdió 14 familiares.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 24/02/2013 08:51 Actualizado: 24/02/2013 08:51
Telegrama del alcalde de Medina de Rioseco al Gobernador Civil en diciembre de 1936

Telegrama del alcalde de Medina de Rioseco al Gobernador Civil en diciembre de 1936

En Medina de Rioseco (Valladolid) no hubo guerra. Ni juicios sumarísimos. Ni paseados. Cuando se produjo el golpe de Estado de 1936, el municipio, como la provincia vallisoletana, cayó en manos del autodenominado bando nacional. Sin embargo, alrededor de 200 personas desaparecieron en una población que apenas alcanzaba los 4.000 habitantes. El 5% de los habitantes. Se calcula que alrededor de 270 niños quedaron huérfanos y más de 100 mujeres, viudas.
La situación fue descrita por el alcalde falangista de la ciudad como “urgente” en un telegrama enviado al Gobernador Civil el 26 de diciembre de 1936. “Las necesidades benéficas urgentes esta Ciudad son motivadas por mujeres e hijos de individuos presuntos muertos a causa sucesos actuales (sic)”, rezaba el telegrama. La situación, urgente para el alcalde, no lo era tanto para el obispo de Palencia, Manuel González García.
"Qué buen misionero es Fray Palo", escribía el Obispo de Palencia al Cardenal Gomá“Ayer tuve el gran consuelo de distribuir en Medina de Rioseco (antes muy frío y con muchos rojos) 2.5000 comuniones y más de 1.000 confirmaciones, el pueblo consta de 4.000 almas.¡Qué buen misionero es Fray Palo!”, se vanagloriaba el Obispo González García en una carta enviada al Cardenal de Toledo y primado de España, Isidro Gomá.
El Obispo González falleció en 1940. No obstante, fuebeatificado por el papa Juan Pablo II en 2001, quien destacó en la ceremonia que González había sido en vida “un modelo de fe eucarística cuyo ejemplo sigue hablando a la Iglesia de hoy”. La decisión del papa sentó como un jarro de agua fría en parte de la población vallisoletana que no daba crédito a la actitud de la Iglesia.
“Es difícil de creer que la Iglesia decida canonizar ya en el nuevo milenio a una persona que ha tenido tal grado de compromiso con la sublevación y que ha llegado al extremo de escribir una frase como esa. De alguna manera, la decisión de Juan Pablo II refrendó todo lo que este hombre dijo y el levantamiento nacional”, asevera, en declaraciones a Público, Julio del Olmo, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid.

Catorce familiares desaparecidos

El drama que vivió Medina de Rioseco se personifica en el caso de José Alfonso, un hombre de 76 años que ni siquiera había nacido el 18 de julio de 1936. José Alfonso nació el 13 de enero de 1937. Para entonces, su padre, guardia municipal, había desaparecido cuando se encontraba convaleciente en el hospital de tres disparos recibidos por parte de un miembro de Falange. Nadie vio nada durante años. Nadie lo volvió a ver. Con el paso de los años, salieron los testimonios. A su padre se lo había llevado un grupo de falangistas entre los que se encontraba el autor de los tres disparos.
"Llegué a pensar que mi familia tenía que haber hecho algo malo"La desaparición de su padre no fue la única de la familia. También desaparecieron sin dejar rastro su abuela, tres hermanos y una hermana de su padre, el novio de la hermana, cinco primos, una prima y un tío segundo. Catorce desaparecidos en total. No lo hicieron a la vez. Fueron desapareciendo paulatinamente. A unos los buscaban en su casa, los metían en una furgoneta y nunca más aparecían. A otros los citaban en el Ayuntamiento y jamás regresaban. Nunca se encontraron sus cuerpos.
José recita los nombres de sus familiares. No los conoció, pero recuerda el nombre y las circunstancias de cada uno de ellos. “José, Vicenta, Joaquina, Presbiterio, Manuel, María, Mariano, Gabriel, Emeterio padre, Emeterio hijo, Custodio, José, Manuel y Félix”, recuerda para PúblicoJosé, que no conoció la figura de su padre hasta la adolescencia. Antes, pensó que su padre era militar porque lo único que conocía de él era una foto durante el servicio militar obligatorio.
“La desgracia se cebo en la familia de mi padre con saña. Llegué a pensar que tenían que haber hecho algo malo para que recayera sobre ellos ellos tanto castigo. Con el tiempo se da uno cuenta que no es así, sino que estaba inscrito en el pensamiento de estos genocidas. Tenían una lista negra y la familia de mi padre estaba en ella por estar vinculada a PSOE y UGT”, resume José, que recuerda como siendo aun niño era señalado en el pueblo como rojo siendo el centro de miradas, críticas e insultos..

La razón perdida

Su madre nunca quiso hablar del tema. Lo poco que contó lo hizo a regañadientes, cuenta José. Ella, complemente sola, tuvo que hacer frente a la alimentación de José y su hermana, Libertad, cinco años mayor que él. Sirvió en dos “casas de señoritos”, trabajaba en el campo y hacía la colada para varios vecinos. Los bienes de sus familiares también le fueron usurpados por los vencedores de la guerra. Su madre, Vicenta, no tenía derecho a nada como mujer de rojo. Ni siquiera a criar a sus hijos.
"Sus últimos días mi madre se preguntaba en voz alta que qué habría sido de mi padre"Cuando José cumplió los cuatro años, Vicenta fue obligada por parte de las clases altas del pueblo a ceder la custodia de sus hijos a Auxilio Social. “Los que habían matado a toda mi familia querían educarnos a nosotros para que no fuéramos rojos como nuestros padres”, señala José. Su madre, la señora Vicenta, no pudo superar este paso. La distancia con los hijos, el recuerdo de su marido, las interminables jornadas de trabajo acabaron con su salud mental e ingresó en un manicomio.
Hoy, Vicenta descansa en el cementerio con una tumba a su lado con el nombre de su marido. “Así lo ordenó ella. Sus últimos días mi madre se preguntaba en voz alta que qué habría sido de mi padre y se respondía a sí misma que estaría en cualquier cuneta. Nos decía que si algún aparecía el cuerpo de mi padre lo enterráramos a su lado. En la Ciudad de Medina de Rioseco hay una tumba esperando tal acontecimiento”, cuenta José.

La tragedia como norma

La tragedia de la familia Alfonso, primer apellido de José, fue compartida por otras en Medina de Rioseco y en el resto de España. Cuenta Julio del Olmo, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid, que era habitual que desaparecieron más de un miembro de cada familia, así como la preocupación del Régimen por hacerse cargo de los hijos de los represaliados. “Para las viudas no había nada. Para los hijos intentaban meterlos en la senda católica y darles un mínimo de futuro. Aun eran salvables. Es este espíritu católico”, señala.
"La Guerra se produjo porque los dueños de España no podían consentir que les quitaran el poder"
En Medina de Rioseco se cuentan otros casos similares como el de José María, un niño de apenas tres años, que en 1936 perdió a su madre, su tío y a su abuelo. Su padre desapareció en 1937. “Otra mujer vio como el mismo día un camión se lleva de su casa a su padre y a su madre cuando ella tenía siete años”, apunta Julio.
José Alfonso rehizo su vida y, al contrario de lo que siempre pensó, no cayó “en la delincuencia”. Ahora, con 76 años, sentado frente a su ordenador, mientras escribe sus memorias, espera encontrar a través de internet compañeros de los diferentes orfanatos y centros de Auxilio que visitó. Sin embargo, y a pesar de las veces que lo ha meditado hay una cosa que José sigue preguntándose sin parar: “¿Por qué?”
“Muchas veces a lo largo de mi vida escuché decir que los rojos habían matado tanto como los nacionales, pero en mi pueblo, que se sepa, solo fue asesinado un guardia civil en la fallida revolución de 1934. Durante la guerra sólo desaparecieron los que ellos llamaban rojos pero que no eran más que gente que no pensaba como ellos y que habían ganado las elecciones. Sólo puedo concluir que la Guerra se produjo porque los dueños de España no podían consentir que les quitaran el poder democráticamente. Y hasta los días de hoy estamos sufriendo las consecuencias de los actos de los que se creen los dueños de España”, sentencia José Alfonso.

Coral de la Casa del Pueblo de Medina de Cantalejo. Gran parte de los integrantes desaparecieron durante la Guerra Civil.

divendres, 22 de febrer del 2013

Federación Foros. 22/02/13.



Homenaje en el Cementerio de Montjuïc
Fòrum per la Memòria Popular de Catalunya, - 18/02/13
Galería Fotográfica
Presentación del libro “Recobrando nuestra dignidad. Exhumación de la Fosa común de Villanueva del Rosario”
Federación Estatal de Foros por la Memoria, - 17/02/13
Del Foro por la Memoria de Andalucía. La Casa Tricolor (Madrid), sábado 2 de marzo
II Jornadas Memoria Impunidad y derechos humanos. Baeza, 16 febrero 2013
Foro por la Memoria de Jaén, - 17/02/13
GALERÍA FOTOGRÁFICA
“Un paso contra la impunidad del fascismo”: Acto informativo sobre el Auto de la Audiencia Provincial de Barcelona
Federación Estatal de Foros por la Memoria, - 16/02/13
GALERÍA FOTOGRÁFICA del acto celebrado en La Casa Tricolor (Madrid), el jueves 14 de febrero